Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto.
La trama de esta historia es propiedad de mi anormal mente.
Enjoy!
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II
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"Piensa antes de hablar, por tus palabras pueden ser un arma mortal"
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Sakura.
— Gracias.
Le pago al conductor del taxi y le sonrío con ésta estúpida sonrisa que no ha querido (y que tampoco espero que lo haga) abandonar mi rostro desde que leí mi nombre en aquel papel de aquel mural.
Mientras el taxi se aleja a la distancia, tomo mis dos maletas por el asa (Dios bendiga al creador de las rueditas) y suspiro al ver el gran y elegante edificio que se alza frente a mis ojos. No por nada es una de las zonas más adineradas de la ciudad de Konoha. No debería pero toda esta demostración de riqueza y poder me da asco y me pregunto cuantos Sasuke Uchiha vivirán en este lugar porque, tengo que confesar, que desde hace un año he decidido que todos los bastardos ricos, guapos y sensuales que solamente ven a las mujeres como un bonito adorno en su cama han de llamarse Sasuke Uchiha, como mínimo.
Y, es raro, debería de provocarme urticaria tan solo el pensar su nombre pero no sucede, creo que al mencionarlo una y otra vez es mi forma de recordarme porque estoy haciendo esto, porque estoy aquí y porque le demostraré a todo el mundo (Incluyendo al bastardo de Sasuke, por supuesto) que soy más que una pueblerina y que, en definitiva, no soy una estupida de la cual puedan aprovecharse y tirar a la basura como si nada.
Entro al elevador sin importarme la mirada de toda esa gente de dinero. ¿Es que acaso nunca han visto a un ser humano? La nueva Sakura detesta eso. La gente que te mira por más de un minuto como si fueras un maldito extra-terrestre (muy posiblemente pariente lejano de E.T) que no tiene el derecho a pisar la tierra (incluso ellos han de tener su constitución, supongo). Esa gente que se cree superior a ti como si tú no tuvieras un cerebro al igual que ellos.
Marco el último número y me recargo en la pared esperando llegar a mi destino. Cuando llegamos al piso número 4 sube un joven de cabello pelirrojo con lentes de sol y una pequeña maleta de viaje en la mano, se recarga del lado opuesto al mío después de marcar un piso y tras unos segundos puedo notar como me mira, de tal forma que me siento violada con la mirada. Cabe señalar que desde que la nueva Sakura nació mi ropa también sufrió una reforma, las ropas holgadas fueron olvidadas y las ropas que favorecen mi cuerpo ejercitado (curvas cortesía de las clases de atletismo y básquetbol) ahora mismo llevo puesto un jeans ajustado y una blusa amarrada al cuello y ceñida de color rojo, mi cabello ahora corto se complementa con mis lentes de sol sobre mi cabeza, tampoco es como que me tenga que vestir como una cualquiera para poder lograr lo que me propongo.
El pelirrojo sigue mirándome y, pese a que los pelirrojos me caen bien (Mi hermano lo es, vaya), ahora mismo quisiera pegarle un puñetazo del que ni su madre podrá curarlo. ¿Es que los hombres siempre tienen que mirarte tan fijamente? Noticia de última hora: ¡No somos unos malditos pedazos de carne!
— ¿Se te perdió una igualita a mí o simplemente tienes la costumbre de mirar a todas las mujeres tan pervertidamente?
El se sorprende pero luego sonríe de lado y se alza los lentes. Sus ojos son de un extraño y oscuro color rojizo casi negros.
— Mi error —Dice y me guiña el ojo— Pero no puedes culparme por querer apreciar la belleza que me rodea.
Alzo una ceja y me cruzo de brazos.
— Tu madre no tomó ácido fólico ¿Cierto?
El comienza a reír y entonces pienso que muy probablemente Mikoto tampoco lo hizo.
— Eres la primera mujer que me contesta de esa forma un cumplido.
— ¿Era un cumplido? —Sonrío con burla— Perdón, lo confundí con un nauseabundo intento de ligar conmigo.
Se lleva la mano al pecho y pone expresión dolorosa.
— Haz herido mi orgullo, dolcezza
Lo miro de pies a cabeza intentando buscar lo italiano en él, pero en seguida pienso que no es de mi importancia, bien podría haber aprendido aquella palabra del traductor de Google como otro vano intento de ligar con alguna chica para tener una noche de aventura.
— Ese no es mi nombre y, puedo asegurarte, que tampoco es mi apodo.
— Perfecto. ¿Cuál es tú nombre?
— Uno que, en definitiva, no se me apetece darte.
Él vuelve a reír.
— Me gustas.
— ¿Y qué quieres que haga con ello?
En menos de un segundo ya está a un lado mío y pone una de sus manos contra la pared, acorralándome en el proceso. En otro tiempo aquello me hubiera puesto nerviosa e incluso me hubiera hecho comenzar un sin fin de historias de cuentos de hadas en mi cabeza pero, sí algo le agradeceré al bastardo de Uchiha, es que me haya enseñado que la vida no es cuento, que no hay finales felices con un Príncipe apuesto y que, en realidad, la vida es una maldita perra.
— Esperaba que tú pudieras decírmelo.
Antes de que su mano de bastardo conquistador (Cielos, nunca había usado tanto la palabra bastardo en mi corta vida) logre llegar hasta uno de los mechones de mi rosado cabello mi rodilla izquierda sube y la impacto con todas mis fuerzas en aquel lugar que, seguramente, ya no le funcionará más para tener hijos.
Su cara es de total dolor y se encoje mientras suelta algunos insultos en italiano y japonés yo aprovecho para salir de enfrente de él y justamente en ese momento el elevador se detiene y sus puertas se abren indicando que hemos llegado al ultimo piso (creo que, al fin, mi karma a decidido hacer las pases conmigo)
Agradezco mentalmente a Naruto por obligarme a entrar con él a clases de defensa personal y le sonrío al pelirrojo.
— Cielos, me encantaría quedarme a charlar pero no soy compatible con hombres de una sola neurona.
Salgo del elevador y me despido de la mano mientras veo como las puertas se cierran y el pelirrojo sigue inclinado con su mueca de dolor. Cuando al fin se han cerrado me doy la media vuelta y me encamino hasta la puerta del penthouse, suspiro antes de tocar al timbre y pongo mi mejor sonrisa cuando la puerta se abre.
Adoro ver la expresión de sorpresa en la cara de esta chica.
— ¿Sa-Saku?
— Hola, Ruri.
Ruri Tsukihime Haruno es una preciosa chica de cabello pelinegro largo hasta la media espalda (tal y como yo solía llevarlo) con un fleco sobre sus cejas, sus ojos son verdes pero de un tono más oscuro al mío, su piel es clara y tiene un cuerpo bonito y, por supuesto, nunca sufrió de ser una chica plana como yo.
Es de las pocas mujeres que no me han dado la espalda, que siempre esta ahí para mí a pesar de la distancia, aunque claro, está también el detalle de que su madre es la hermana menor de mi padre.
— Vaya —Dice mientras intenta recuperarse de la impresión— Cuando dijiste que te harías un cambio pensé en un simple corte de cabello pero ¡esto! Te has superado.
Suelto una divertida risa mientras nos envolvemos en un fraternal abrazo y, cuando nos separamos, mi prima de da una última escaneada de pies a cabeza antes de tomar mi equipaje y hacerme pasar a su bonito y elegante departamento.
— Muy modesto tu hogar.
Ella suelta un bufido antes de acercarse al precioso mini-bar y comenzar a preparar unas bebidas. Me siento en una de las sillas altas frente a ella y cruzo mis brazos sobre la barra.
— Si por mí fuera estaría viviendo en una modesta y tranquila vecindad antes que en ésta fría torre.
Arruga la nariz como suele hacerlo cuando algo le molesta.
— ¿Por qué no lo haces?
— ¡Já! Como sí Mitsuki fuera a permitirlo. Antes le da un infarto a escuchar a su precioso círculo de amigos murmurar que su rebelde hija ha decidido vivir como un mortal entre los plebeyos.
Por si quieres saberlo Mitsuki es el nombre de la madre de Ruri. ¿Has oído hablar de las relaciones madre e hija modernas? Pues este es un caos muy particular. Mi tía se casó con el padre de Ruri cuando tenía 18 años y a los pocos meses de la boda nació ella (Sí, exactamente aquello que estás pensando) por lo que es una madre relativamente joven. Tiene 37 años y mi prima tan solo 19 (Sí, un año más que yo) lo que supongo provoca que más que una madre, tía Mitsuki parezca una amiga o una hermana.
— ¿Sigue asistiendo al club?
Ruri sirve un líquido rosa en dos copas martineras y les coloca una cereza a cada una.
— Claro. Al club, al gimnasio, a los antros de moda, la estética, los centros comerciales. Nada ha cambiado y, como puedes notar, sigue viviendo en su pequeño castillo —Se lleva una copa a sus labios y da un pequeño sorbo antes de continuar— Todo sin mover un solo dedo aunque, claro, después del dineral que le sacó a mi padre en la demanda de divorcio no tiene por qué.
Tal parece ser que mi familia ha sido marcada con alguna retorcida y fatal maldición en las relaciones y todo lo referente al amor. Así como mis padres tuvieron un momento de crisis, los de Ruri tuvieron la suya en su momento pero, con la diferencia, de que ellos no pudieron salir del bache y se divorciaron hace casi diez años. Un divorcio desastre, si quieres saberlo. El padre de Ruri es de una familia adinerada y él mismo es un hombre de negocios exitoso y, bueno, Mitsuki Haruno siempre ha sido algo apasionada al dinero (Ovejas negras en la familia, como no)
— ¿Segura que a tía Mitsuki dejará que me quede?
— ¡Por supuesto! Además, se la pasa fuera casi todo el día. Ya sabes, tiene alguien con quien pasar el rato.
— ¿Un novio?
— Sí, bueno. Realmente no lo sé, salen con frecuencia y así pero no sé quién es ni que hace. Me pasó casi todo el día en la Universidad y tampoco es como que me apasione meterme en su vida. —Encoge los hombros y se apoya en la barra— Quizás ni siquiera sea algo serio. Pero bueno, dejemos de hablar de mí y mi modosita madre. ¿Qué es lo que te traes en manos? No es que no me alegre que estudies en Konoha, yo sabía que podías lograrlo pero, ¿Por qué ese cambio repentino de planes?
Suspiro y tomo un trago de la bebida. El alcohol quema ligeramente mi garganta y me da el valor de recordar todo una vez más y de la forma más clara.
No dudo, se lo cuento todo.
Ruri.
Mientras Sakura me cuenta todo lo que la ha traído aquí, mi instinto de asesina crece en mi interior. No puedo concebir que alguien le haya hecho todo lo que me está contando. A pesar de que hemos estado separadas por la distancia siempre hemos sido muy unidas desde pequeñas, casi como unas hermanas. Cuando la fui a visitar el verano pasado a Suna aún conservaba su cabello largo pero era notable que algo había cambiado en ella. Siempre había sido una chica amable, inocente, risueña y algo torpe inconscientemente pero ahora es más seria, segura de sí misma, decidida y tiene en su mirada ese deje de dureza que yo no le conocía pero, supongo, que ahora puedo justificar todo eso con lo que me cuenta.
— Igual que un trapo viejo. Me usó y luego me tiró —Sonríe irónicamente y se lleva la copa a sus labios.
— ¿Cuál es el nombre de ese idiota?
— Su alteza real Sasuke Uchiha.
En cuanto menciona ese nombre yo siento algo removerse en mi interior.
— ¿Sasuke Uchiha? ¿El hijo menor de Fugaku y Mikoto Uchiha?
Sakura alza una ceja mientras me mira fijamente.
— ¿Lo conoces?
Suspiró y jalo una silla de detrás de la barra para sentarme y vuelvo a apoyar mis brazos en la barra.
— No podría decir que soy su amiga pero cualquiera sabe quiénes son los Uchiha. Son como los nuevos Beverly de Konoha. El hijo mayor está en mi facultad aunque en otra carrera pero aún así no lo conozco personalmente. Y Sasuke... tampoco puedo decir que es mi amigo, es un conocido y hasta ahí. No soporto tu carácter de príncipe desterrado.
Sakura ríe pero de una manera un tanto fría y es entonces que me doy cuenta que realmente le han hecho daño. ¿Por qué los hombres no pueden simplemente amarte como seres humanos normales? Es como si al momento de nacer a nosotros nos programaran con corazones, cuentos de hadas, romanticismo y mucho chocolate mientras a ellos les insertan solamente sexo, sexo, sexo, fútbol y, ah sí, sexo.
Realmente comienzo a creer que eso de enamorarse apesta. Mi último novio lo tuve durante la preparatoria y estábamos bien (aunque ahora ya no se que es estar bien) hasta que un día llego con esa cara de seriedad que los hombres intentan poner pero que a mí me suena más como que están dolorosamente estreñidos y me dijo alguna clase de pretexto súper usado que en lenguaje sarcástico y estúpido fue algo como que "Su pequeño aparato reproductor le dijo que siempre no"
Yo que veía a Mikoto Uchiha como una madre de mano dura bajo esa fachada de tierna dama de sociedad pero realmente ahora la veo como una pobre mujer que tuvo la mala fortuna de tener un hijo con características de perro. Del mayo no hablo porque no lo conozco y quiero darle el beneficio de la duda pero conociendo a los genes que son tan perros no me extrañaría que el mayor fuera una versión madura del bastardo que es su hermanito.
¿Cómo fue capaz de humillar a Sakura? Solo faltaba que el colocara un letrero con las palabras "Yo me he cogido a esta chica" y la expusiera delante de medio Japón, aunque no me extrañaría que ya hubiera hecho algo similar a...
Oh, mierda.
Me acaba de llegar un recuerdo en especifico que espero realmente no sea verdad.
Miro a Sakura con temor pero decidiendo dejar de un lado los rodeos e ir directo al punto.
— Saku... ¿De casualidad eras tú la chica que llevó el Uchiha a la fiesta de Neji?
Ella se sorprende y aprieta los labios como si no quisiera recordar aquel momento en específico y, sinceramente, no la culpo por ello.
— ¿E-estabas ahí?
Porque, honestamente, yo tampoco quisiera recordarlo.
— Si, era el cumpleaños de Neji, en ese entonces era mi deber estar ahí... Pero eso no importa -Golpeo la barra tratando de liberar mi frustración- ¡sabia que eras tú!
Si antes sentia ganas de golpear a Sasuke Uchiha, ahora mismo quisiera poner mis manos alrededor de su cuello y, mientras el aire comienza a faltarle, enumerarle las miles de razones por las que los de su especie deberían hincarse y besarnos los malditos pies.
Recuerdo el día de esa fiesta como si hubiera sido ayer y no hace un año, era el cumpleaños de Neji y, como mejor amiga suya (Bueno, cuando solía serlo) tenía que estar presente. Dos vasos de Vodka con refresco y una piña colada comenzaban a mezclarse en mi estómago cuando regresaba del cuarto de baño junto con Temari y Matsuri y nos dirigíamos hacia la mesa de las bebidas donde habíamos dejado a Ten-Ten con nuestros vasos.
Al tiempo que llegábamos una chica en pantalones y sudadera se alejaba a grandes pasos haciendo imposible verle la cara pero ese cabello rosado me era muy familiar.
— ¿Quién es esa? —Preguntó Matsuri—No la había visto.
Ten-Ten hizo una mueca y tragó un sorbo de su vaso antes de contestar.
— la nueva de Sasuke Uchiha.
Con decir "nueva" traducido a nuestro lenguaje quería decir la chica que, por el momento (y hasta que el quisiera) le calentaba la cama. Ya había escuchado de la fama del Uchiha por algunas compañeras de facultad y rumores de los alrededores.
Sasuke Uchiha es un bastardo, un rompecorazones y un narcisista por pasatiempo.
Eso me hace pensar que aquel chico con el que compartí salón en el examen de admisión y que me prestó una goma era en realidad otra persona y este Sasuke es algo así como su gemelo malvado.
Me quedé mirando a aquella chica mientras desaparecía en la multitud y pude estar casi 90% segura de que, si no fuera porque lo creía imposible, aquella desafortunada chica era mi prima Sakura.
— ¿Te pasa algo, Ruri?
Yo miré a Temari y negué.
— No. Solo creí ver a alguien conocido. —Tomé un trago y decidí dejarme de estupidas suposiciones— ¿Ya saben del chisme de la facultad de humanidades...?
— Si lo era —me dice Sakura regresándome al presente— Aunque no era difícil saberlo, era la única que desentonaba en aquel lugar. ¿Sabes? A veces me quedo mirando la nada y me pregunto como es que pude ser tan estúpida. Que alguien sea tu mejor amigo no quiere decir que no te usará y te hará daño.
Sirvo más bebida en nuestras copas y me doy cuenta que muy probablemente terminaremos bien borrachas al final del día y sacando los discos corta-venas del fondo de mis estantes.
— Dímelo a mí. Los mejores amigos son toda una banda de pinches hipócritas.
Sakura me mira como si le hubiera dicho que he decidido prostituirme y es que, el que yo diga alguna grosería solo puede significar tres cosas: A) estoy realmente enojada B) estoy hasta la cima de borracha o C) todas las anteriores.
— ¿Qué te ha pasado a ti?
— Digamos que comprendo lo que te sucedió con el Uchiha. El mismo día de la fiesta, me ocurrió algo similar.
Sakura abre los ojos sorprendida y se incorpora ligeramente.
— ¿Te...?
— Por dios ¡no! —Contestó al comprender su pregunta— No fue tan cruel como ese bastardo pero de alguna u otra manera Neji fue tan poco hombre como él.
— ¿Neji?
— Si. Supongo que lo conociste. Era mi mejor amigo pero de un momento a otro empezó a celarme, a controlarme a estar todo el tiempo sobre mí como si fuera mi novio.
— ¿Le gustabas?
— Eso mismo creí pero me lo negó. Fue el mismo día de la fiesta...
Y mi mente volvió a invocar esos recuerdos, poco después de platicar con las chicas me dirigí a la cocina por botanas. Había ido a esa casa desde pequeña por lo que la conocía como la palma de mi mano, ahí me encontré con Kanna una de las perras más famosas de la universidad aunque claro, ella no lo sabía, vivía en su mundo de caramelos en el que Pi es el nombre de una nota musical y tener sexo un deporte olímpico (toda una campeona). Estaba arrinconada contra el estante y tenía una cara de frustración peor que la mía en época de examen.
Agarre una bolsa de papas de uno de los estantes y un bowl del trastero.
— ¿Sabes quién es la pequeña perra que vino con Sasuke?
Pero sí hola.
— Eh, no. Realmente no me interesa.
Hizo sonar su tacón contra la hermosa madera del piso.
— Estaba tan bien besándome con él y ya sabes, teniendo un bueeen momento —No, no lo sé ¿No escuchó que no me interesa?— Pero esa maldita mosquita muerta nos vio y salió corriendo como virgen engañada, Sasuke fue detrás de ella. Seguramente ahora mismo le está endulzando el oído, estúpida pueblerina.
— Ah.
— Ni siquiera es de nuestro nivel—Dijo como si ella fuera la hija de un rey y no de un abogado de dudosa ética— escuché que vive en un pueblo y Sasuke solo la trajo para presumir delante de todos.
Eso ya fue el colmó de mi paciencia. Sin decir ni una palabra (Y tampoco es como que quisiera decirla) salí de ahí en busca de Neji. Lo encontré hablando con Sai, Kiba y Suigetsu, estaba punto de empinarse su cerveza cuando lo tomé del codo.
— Necesito hablar contigo, ahora.
Frunció el ceño y Kiba silbó.
— Y te da ordenes incluso en tu cumpleaños, hermano.
Lo fulminé con la mirada y apreté los labios.
— Métete en tus malditos asuntos, Inozuka.
Kiba alzó las cejas y elevó las manos.
- Hey, Ri-chan, era broma.
Kiba no es precisamente mi amigo más allegado pero es buen amigo de Neji por lo que frecuentamos el mismo sitio. No es mala persona pero es de esos amigos que son graciosos pero muchas veces sus comentarios son tan inoportunos que te dan gana de pegarles un puñetazo y coserles la boca.
Lo ignoré y miré a Neji con seriedad.
— De acuerdo, vamos...
Cuando llegamos a la cocina, Kanna intentó coquetear con Neji pero sus intentos se vieron obstruidos por la dura mirada que le dio no tardó ni cinco segundos en salir con sus aires de frustrada. Neji dejó su cerveza en la basura y se acercó al refri del que sacó una lata de sangría, la abrió y se recargó.
— ¿Y bien?
— ¿Y bien? Debes saber perfectamente que sucede —Me crucé de brazos— Sabes que respeto tu derecho de elegir a quién quieras como amigo pero también sabes que detesto que seas parte de las estupideces que hacen.
— ¿De que me estas hablando?
— De Sasuke Uchiha y la tonta escenita que hizo esta noche.
— No se de que hablas.
— Si, Neji, lo sabes perfectamente. Habló de él y esa pobre chica que trajo esta noche a presumirla ante ustedes como si fuera un perrito que acababa de adiestrar.
— Ah, hablas de la pueblerina —Se encogió de hombros— la vida privada de Sasuke no es de mi incumbencia.
— Pues debería cuando sucede en tu propia casa. Sabes lo que pienso respecto a ello.
— No es mi problema, ya te lo dije. Deja de ser defensora de los desvalidos, Ruri.
Iba a contestarle cuando mi celular sonó y sonreí al leer un mensaje de mi padre.
— ¿Quién es? —preguntó y yo alcé la mirada para notar que tenia el ceño fruncido.
— Eso no te importa.
Aporreó su lata y se acercó a mi tomándome del brazo con brutalidad.
— Dímelo.
Use la fuerza que tenía y me safé de su agarre retrocediendo unos pasos.
— ¡¿Que carajo te sucede?!
El pareció darse cuenta porque me soltó y se revolvió el cabello, frustrado.
— lo siento.
— Estás mal, Neji —Dije, sobandome el brazo— ¿Que te sucede? Últimamente estás extraño, me gritas, me celas e incluso esta actitud de me vale una mierda el mundo... Nos conocemos desde niños y tú no eres así.
— No sé.
Suspiré.
— Te preguntaré algo y espero me respondas con sinceridad. Neji, ¿Estás enamorado de mí?
El se sorprendió.
— ¡Por supuesto que no!
— ¿Entonces que te sucede? —Mi teléfono volvió a sonar y fue como si hubiera sido la señal para despertar ese lado bipolar de Neji que no conocía.
— Vaya, estás muy solicitada.
— Me esta cansando esta actitud tuya, Neji. Si algo sucede, sabes que puedes confiar en mí.
— lo haré si me dices quien tanto te mensajes.
Lo empujé realmente (muy) enojada.
— ¡Vete a la mierda! No necesito a alguien que vigile lo que hago.
— ¡Y quizás yo no necesite a una zorra como amiga!
Mi mundo se paralizo. Nunca (Nunca. Nunca. Nunca ¡jamás!) Neji me había ofendido de esa manera quizás nos hubiéramos dicho una que otra palabra pero en son de broma y yo sabía que en esos momentos no lo decía por quererme hacer reír.
— No puedo creer que hayas dicho eso.
— ¿ahora eres también sorda? ¡Vaya!
— Bien. Si es lo quieres. —Saqué un disco envuelto en papel azul y con moño y se lo arrojé. El la atrapó— Feliz cumpleaños, Neji. Yo tampoco necesito esto. ¡Púdrete en el infierno!
Y con un sonoro golpe de la puerta salí dando zancadas grandes sin mirar atrás y sin importarme que el gritara mi nombre. Nunca me siguió, ni siquiera cuando ya estaba cruzando la acera y mantuve la estupida esperanza de que iría tras de mi a tratar de disculparse. Nunca llamó, ni publico en mi muro, ni siquiera por Chat y en la universidad ni siquiera fui digna de una mirada.
80 likes (todos de mujeres) a mi publicación de "Cuando creía que eras diferente, me demostraste que el 99% de los pinches hombres son iguales. ¿Por qué los de tu tipo no desaparecieron en el Bigbang?" Y 105 comentarios después fue oficial que, Neji Hyuuga fue despedido del puesto de mejor amigo y de un lugar en mi vida.
De vuelta al presente (otra vez) y después de haberle contado a Sakura (claro, omitiendo algunos detalles) me doy cuenta que el alcohol ya hizo efecto en nosotras y que odio a los hombres.
— ¿Realmente todos son unos desgraciados? Daría un millón de dólares por ver a tan solo un hombre honesto y que no piense que la mujeres somos solo un bonito adorno. Claro, si tuviera el dinero y si ese hombre existiera y no fuera gay.
Me encojo de hombros.
— Quizás haya alguno por ahí. ¿Qué piensas hacer? Porque este cambio y esta nueva actitud tuya me dice que no te quedarás de brazos cruzados.
Suelta una risita divertida y maliciosa y yo decido que es momento de apartar el jarrón con el preparado.
— ¡Por supuesto que haré algo! lograré que Sasuke deseé haberse extinto con sus hermanos los cavernícolas.
—Oh, Saku. No me digas que te volverás de esas zorras de barrio y tendrás sexo con quien sea y toda tu sudarás sexo para demostrarle algo a ese bastardo.
— ¡No! Ni loca, pese a todo a un me queda dignidad, ¿sabes? —Toma aire antes de seguir— Sasuke me usó, me hizo creer algo que no era y me enamoró como tonta para luego tirarme cual bolsa a la basura. Yo le enseñare lo que se siente, Sasuke Uchiha será quien se enamore esta vez y luego lo tiraré a el a la basura, le haré sentir lo que yo sentí. Escúchame bien, Ruri, y recuerda este momento. Cuando Sasuke Uchiha este de rodillas suplicándome estupidamente enamorado y cuando sufra aunque sea una cuarta parte de lo que sentí, ese día por fin seré libre.
Comprendo perfectamente el dolor y las ganas que Sakura tiene de vengarse y más que venganza siento que es poner las cosas en un igual. Ya es hora de que ellos entiendan que no solamente nosotras sufrimos por amor.
Tomo su mano y la aprieto ligeramente.
— Cuenta conmigo en lo que necesites —Sonrío— ese bastardo no sabrá por donde le llegó.
Y, pese a que digo esto, dentro de mí esa estúpida voz de mi conciencia profetiza comienza a susurrarme advertencias y ahí sigue esa horrible sensación.
Esa voz me dice que no solo Saku y no solamente yo si no algunas personas más terminaremos con el tiro por la culata en esta guerra de amores asesinos que está comenzando.
Decido ignorarla.
Sakura.
La Universidad de Konoha es realmente imponente por lo que no me extraña que solo los mejores puedan estar aquí. Camino hasta la entrada tratando de seguir al pie de la letra las indicaciones que Ruri me dio. Tuvo toda la razón cuando dijo que a tía Mitsuki no le importó el que me quedara con ellas aunque tampoco es como que prestara mucha atención, llegó como a las diez de la noche cuando nos encontrábamos limpiando el mini-bar y con unos cuantos tragos encima (diez o así) ni siquiera hubo un regaño por su parte (como cualquier padre cuerdo haría) incluso ella misma se sirvió un whisky doble mientras tarareaba y tenia una sonrisa de enamorada en el rostro. Así fue como llegamos a la conclusión de que seguramente va en serio con el hombre con el que sale.
Miro el mapa que me dibujo mi prima y en el cual se supone es fácil hallar el aula de matemáticas avanzada. He decidido estudiar medicina, siempre me ha apasionado a diferencia de Sasuke que quizás piensa que estudiaré belleza o corte y confección o que terminaré prostituyéndome en la esquina de mi casa.
Ruri será muy buena en muchas cosas pero, en definitiva, el dibujo y las direcciones no son su punto mas fuerte. Hubiera podido ahorrarme todo esto pero ella tenía que venir más temprano y la idea de levantarme antes y estar asueñada en el momento en el que tenga que ver la cara petulante de Sasuke es inconcebible.
Ha como mi cerebro me da a entender, logro interpretar los jeroglíficos de mi prima y llego hasta el salón 107 en el que tomaré mi clase. Se de antemano que él estará en este salón porque no solo Sasuke tiene sus contactos, yo también y se como usarlos. Me acomodo mi bufanda delgada de colores, hoy había elegido unos jeans ceñidos que resaltan mis piernas trabajadas gracias al atletismo, unas zapatillas de tacón pequeño color negras, una blusa amarrada al cuello color roja que deja entre-ver una parte de mi plano abdomen y un escote discreto pero que permite notar que mi busto a subido al menos una talla en este año. Me aferro a la correa de mi mochila y suspiro antes de entrar.
Al abrir la puerta siento como si fuera el pasaje directo a Narnia y todos los narnianos están mirándome ahora mismo como la forastera que soy. Mi radar de bastardos (que ha decidido surgir en mi este año) localiza enseguida a mi presa (eh, me siento como en un documenta de Discovery) Sasuke está en una de las bancas de en medio, de espaldas a mi mientras es rodeado por unas personas, enseguida reconozco a dos de ellos. Suigetsu y Neji. Claro, debí imaginarlo, dios crea a los bastardos y ellos se juntan. (O deciden estudiar juntos).
Pongo mi mejor sonrisa y camino entre las bancas por casualidad (a propósito) me siento en la banca vecina a la de donde Sasuke esta apoyado dándome la espalda y, como no, asiento mi bolso haciendo un sonoro ruido sobre la mesita.
Oh, aquí va.
Sasuke y su grupito se voltean y noto como les toma unos segundos poner a trabajar sus únicas dos neuronas antes de que Suigetsu sea el primero en hablar.
— Hey, yo te conozco.
No me digas.
Sasuke frunce el ceño y se voltea totalmente.
— ¿Sakura?
Pongo un mechón de mi cabello y me tomo unos segundos antes de mirarlo y notar como me mira de pies a cabeza, sorprendido.
— Ah, Sasuke. No sabía que estabas también en esta clase...
— ¿Que demonios haces aquí?
— Sasuke, me sorprendes. Pensé que alguien taan culto como tú sabría a que viene una persona a la universidad.
Suigetsu intenta contener una risa, Neji está inmutable y Sasuke lo fulmina con la mirada (A Suigetsu no a Neji).
— Estoy hablando enserio, Sakura.
— Oh, pero si yo también. ¿Porque no podría?
— Porque tú eres...
— ¿Que? ¿Una pueblerina? Pues que yo recuerde ese no te importo cuando te acostaste conmigo.
Los pocos alumnos que están en el salón contienen el aliento y otros más comienzan a opinar en susurros. Sasuke aprieta la mandíbula y supongo que esta furioso por la forma en que me toma del brazo y, bruscamente, me pone de pie hasta sacarme del salón, me avienta contra la pared y acerca su cara a la mía.
— No juegues conmigo, Sakura.
— ¡Pues tu tampoco lo hagas conmigo! —me safo de su agarre con brusquedad y mis facciones se endurecen.
El coloca sus dos manos a los costados de mi cabeza y me encierra invadiendo mi espacio con su asquerosa personalidad.
—Te lo dejé bien claro: N-o quiero volver a ver-te.
Me deletrea las palabras como si yo fuese alguna clase de retrasada mental y eso me enfurece. Un microbio tiene más inteligencia y personalidad que él.
— No estoy aquí por ti —lo miro a los ojos y sonrío— de verdad que tienes el ego muy alto. Tampoco es como que el sexo contigo sea la gran cosa.
¡Chupate esa, imbecil!
— Sakura —dice entre dientes— ¿Que demonios haces aquí?
—Ya te dije. Desde hoy soy alumna de esta universidad. Puedes preguntar en dirección si no me creer. Da igual.
Sonríe de lado. (Corazón, tu que te aceleras y yo que te castigo con litros de grasa)
— No puedo creer que acepten personas como tú.
— ¿No? ¡Pero si incluso te aceptaron a ti!
Golpea la pared con su puño conteniendo su ira.
— No me vengas con pendejadas. Lo que sucede es que tu cabecita sigue fantaseando con cosas que no son. —sonríe— pero si así lo quieres... Puedo darte el puesto de mi zorra personal —delinea mis labios con su pulgar y, con un movimiento rápido, lo tomo con mi boca y lo muerdo hasta herirlo. — ¡Estupida!
Yo sonrió mientras veo como hace muecas de dolor y quita sus brazos concentrándose en aliviar el dolor de su pálido dedo.
— Realmente tienes un problema. No sé porque te preocupa tanto que esté aquí. Ya no soy la estúpida que usaste, ahora se que no vales nada así que no tienes nada que temer, para mi solo eres un compañero —Cruzo mis brazos— tu eres el único histérico y eso es preocupante, Sasuke. ¿No será que realmente no me quieres aquí porque sientes algo por mí?
Sonrío al ver su cara de estupefacción. Me doy la vuelta dejándolo ahí pero me volteo una vez más.
—Ah, y aunque yo fuera una zorra o una prostituta como tu dijiste hace tiempo te aseguro, querido Sasuke, que no me llegarías al precio.
Ahora si, me viro y comienzo a caminar contoneando, como no, mi bien trabajado trasero y demostrándole lo que perdió.
Yo he ganado este Round.
Ruri.
— ¿Tu prima?
Suspiro ante las miradas de sorpresa de las chicas. Pese a que se que es cosa de Sakura no pude evitar sentirme con la necesidad de contarles a las chicas lo sucedido, después de todo ellas presenciaron también la escena de la fiesta.
— Si. Por lo mismo quiero que no hagan comentarios sobre ello.
— No te preocupes —contesta Temari— por el contrario, yo la apoyo totalmente y cuenta conmigo para lo que sea con su plan.
Ten-Ten y Matsuri asienten y ésta ultima toma un sorbo de su bebida antes de hablar.
— ¿Y Gaara-Kun lo sabe?
Suri no es solo mi amiga desde la preparatoria si no también la novia de mi primo Gaara desde hace dos años y pico así que comprendo el que se sienta preocupada por Saku, aunque no la ha conocido en persona se que ha platicado con ella por Face.
— No. Y no creo que sea prudente que lo sepa. Ya sabes como es.
Ella asiente y yo miro el reloj de la cafetería que marca casi las ocho de la mañana, tomo el ultimo sorbo de mi malteada y agarro mi bolso de deporte, como cada lunes, tengo practica. Este es mi segundo año como capitana del equipo de Kyudo (arte japonés de la arquería) y ahora mismo tenía práctica antes de comenzar mis clases.
— luego se las presentaré ahora tengo que irme a practica.
Me despido con la mano y salgo de la cafetería repasando mentalmente que, para este momento, Sakura debe estar en su clase de matemáticas avanzada donde también esta Sasuke y... Neji.
Sigo preocupada por Saku porque, a pesar de que su nueva yo es segura por fuera yo se que por dentro aún sigue destrozada y no dejo de tener este horrible presentimiento invadiendo cada fibra de mi ser.
Alzo la cabeza y noto a un grupo de chicas discutiendo por algo, una de ellas alza la cabeza y se dirige a mi, ahora noto porque su uniforme se me hacia familiar.
— ¡Ruri-Senpai! —Me llama acercándose a mí.
— Sabes que ya no es necesario que te dirijas a mi como una Senpai, Hinata-chan. Ya no soy capitana del equipo de Gimnasia, lo eres tú.
Sonrío con algo de tristeza mientras intento no evocar las memorias del estúpido accidente que me quito la posibilidad de seguir con mi pasión y dejo marcado para siempre parte de mi piel.
— Para mí siempre serás mi Senpai, Ruri-Chan.
Hinata es realmente una buena chica, la conozco desde pequeña porque tan chiquito es el mundo que es la prima de Neji pero, en mi opinión, ella es el ángel de los Hyuuga.
— ¿Que sucede?—Pregunto mirando al grupo de chicas.
Hinata se sonroja antes de contestar.
—Hay un mirón en las escaleras para ir al gimnasio.
— Está tomando fotos desde debajo ¡es horrible!
—Ayer nos enteramos que vende las fotos.
Enarco una ceja al escuchar todas las reclamaciones de ellas y mi vena protectora sale a flote, pese a que ya nada tengo que ver con ese club, no puedo evitar seguir velando por el bienestar de quienes fueron mis Kouhai durante casi un año y medio y algunas de ellas (como Hinata) desde la preparatoria.
— ¿En la escalera al gimnasio, dicen?
— ¡si! —Exclama Akane— es del departamento de Diseño Gráfico y fue mi hermana, quien también está en la facultad de Artes, quien me avisó.
— De acuerdo—Digo mientras emprendo la marcha- vamos a por ellos.
De verdad, odio a los hombres.
Itachi.
— Esto está mal, Deidara.
Mi rubio amigo sonríe mientras mira las fotos de su cámara profesional y bajamos las escaleras. En cuanto me enteré que tiene el extraño hobbie de tomar fotos de las chicas por debajo de las escaleras, sabia que tenia que detenerlo y no solo porque mi madre me haya inculcado valores si no porque además es una acción estúpida de chico de preparatoria, no de alguien de veintiún años.
— Es divertido. No seas amargado, Senpai.
Suspiro deseando que Gaara estuviera aquí usando su verborrea de abogado para convencer a este loco pero precisamente hoy tuvo que tener una conferencia de la maestría en leyes que está cursando.
— No lo digo por eso sino porque, si ellas se enteran, vas a estar más que jodido. Créeme que cuando una mujer se enoja puede ser una completa perra.
Y si no, que me lo pregunten a mi. Con excepción de mi madre y algunas amigas, como que siento un odio hacia el genero femenino. A esas otras les vales una mierda y te tratan como tal.
Pinche amor.
— Eres una llorica, senpai. Ellas nunca van a enterarse.
— Oh, pero claro que lo haremos.
Inevitablemente me siento como en esas películas en las que el amigo inocente siempre está en el momento y lugar equivocado.
— Mierda —Susurro mientras volteo y veo a un pequeño grupo de mujeres liderados por una pelinegra (Nada mal, la verdad) y a unos dos escalones por encima de nosotros.
— ¿De verdad creían que iban a salirse con la suya, pequeños imbeciles?
Se que debería estar intentando huir o justificarme por todo pero extrañamente no puedo dejar de mirar esos ojos verdes, tan familiares y desconocidos a la vez.
Por fin reacciono.
—Oye esto no es lo que...
Pero demasiado tarde, todo sucede tan rápido que lo único que alcanzo a notar es como la chica alza su pierna y su pie termina, inevitablemente aterrizando en mi cara con fuerza y tirándome hacia atrás. (Auch) antes de que me desmaye noto como arrebata la cámara de las manos de Deidara y le da un puñetazo que ni yo hubiera podido darle.
Mi vista se nubla antes de volverse negra con el último pensamiento de que necesitaré un buen trozo de carne al despertar.
Ruri.
Camino con decisión alejándome de ahí y sintiendo una parte de mi furia por fin liberada, un pequeño paso para las mujeres pero un gran paso para equidad de genero.
— Eh, senpai.
— No, chicas, no fue nada.
— Senpai —Hinata se coloca a mi lado mientras tiro la cámara a la basura y piso el rollo. — Te agradecemos que detuvieras al fotógrafo, sí. Pero... Etto... Cre-creo que cometiste una equivocación.
Yo la miro sin entender nada.
— El rubio era el de las fotos pero... Itachi-san nada tenía que ver.
— ¿Itachi? ¿Te refieres a Itachi Uchiha? —Aunque lo conozco nombre (como le había comentado a Saku) nunca lo he visto ni tratado en persona pese a que es muy famoso en la facultad.
Hina asiente mientras juega con sus dedos.
— Si. Es Itachi al que pa-pateaste.
— Carajo —digo llevándome la mano a la frente, no suelo sentirme culpable luego de discutir con un hombre pero hasta yo se que se tiene que hacer cuando cometes un error. Pero eso tenía que esperar, aunque me haya equivocado, mis cosas siempre están antes que un hombre.
Sobretodo de uno con el apellido Uchiha.
Itachi.
Me siento como si hubiera estado en una pelea durante horas, esa chica si que tiene fuerza.
Cuando desperté (Hace media hora) me encontraba con que estábamos en la enfermería de la Universidad. Kisame y Kankuro, dos amigos nuestros, nos habían visto cuando iba rumbo al gimnasio y nos trajeron aquí.
Deidara esta sentado en la silla junto a mi cama y con la cabeza contra la pared mientras tiene la camisa levantada y una bolsa de hielo en el abdomen donde había sido golpeado, yo sostengo otra bolsa sobre mi mejilla (que recibió el impacto) y sobre mi labio (tengo un corte en la comisura) Kankuro está sentado en una silla de escritorio (de esas con ruedas) al revés y con los brazos recargados en el respaldo mientras tiene esa tonta sonrisa de diversión en el rostro.
— Esa maldita terminator me dejó sin aire —Exclama Deidara gimiendo de dolor.
Kankuro suelta una risa.
— Merecido te lo tienes por vouyurista. —Dirige su mirada hacia mi— Y tú por tratar de jugar al robin hood de Konoha.
— Cállate.
En ese momento entra Kisame por la puerta corrediza con un bloc de notas en mano. Se para frente a mi cama y me aparto la bolsa de hielo.
— ¿Y bien?
Kisame abre su bloc.
— Su nombre es Ruri Haruno, 19 años, estudiante de segundo año de la facultad de Medicina, departamento de Fisioterapia, capitana del equipo de Kyudo donde ahora mismo está en practica.
— ¿Dijiste Haruno? ¿Tiene alguna conexión con una Sakura Haruno?
Kisame se encoge de hombros.
— No lo sé. Hay muchos Haruno en el mundo.
Si, el tiene razón.
— ¿Qué es esto, Senpai? ¿Te gustó la terminator?
— Creo que Itachi es un masoquista.
Ignoro a mis amigos y me pongo de pie saliendo de la enfermería. No es que me guste, porque yo no creo en el amor, pero no puedo sacar esos ojos verdes de mi mente, quizás sea mi conciencia quien me esta torturando por no decir la verdad o simplemente es el parecido lo que intriga pero necesito verla otra vez.
No. No me gusta.
X.
Ruri.
Miro el blanco que esta a varios metros de mí, aún falta una hora para que lleguen los demás pero necesito practicar antes y liberar mi frustración. Tiro la flecha dando justo en medio y cargo otra flecha mas a mi arco cuando siento una presencia entrando al área de entrenamiento, no volteo y sigo manteniendo mi vista en el blanco.
Cuando siento que esa persona esta acercándose a mi giro con un movimiento rápido y, gracias a el entrenamiento, no termino atravesándolo con la flecha, esta queda a unos dos centímetros de su rostro (a pesar de que es unos diez centímetros mas alto) el con los ojo abiertos y las manos alzadas y yo seria y firme.
Itachi Uchiha tiene suerte de vivir un día más.
Bajo el arco y lo voy a dejar en su sitio para luego comenzar a quitarme el guante.
— ¿Sueles entrar siempre sin avisar?
— ¿Y tu sueles golpear y amenazar con una flecha a la gente?
Ah, que tiene carácter.
— Solo si esa persona se lo merece.
No responde a ello pero vacila antes de seguir hablando.
— Oye, yo...
— lo siento. —arquea la ceja sin entender— ya sabes... Por haberte golpeado. Las chicas me explicaron que el culpable era tu amigo, no tú.
— Eh, de acuerdo.
Pff, hombres.
— Ruri Haruno ¿Eres familiar de Sakura Haruno?
Entrecierro los ojos.
— ¿Cómo sabes mi nombre?
Pierde su seriedad y se pone nervioso. No me sorprendería que me hubiera investigado a algo así.
— Eh... lo pregunté.
Si, claro.
— Sakura es mi prima, efectivamente. ¿Por que?
— Yo la conozco. Somos... Amigos de infancia.
Si eso que veo en sus ojos no es remordimiento o tristeza, entonces no se que es pero definitivamente algo hay de raro cuando escucha el nombre de Saku.
— ¿Enserio? No sabía —Si se, pero el no tiene porque saberlo— ¿Eres de Suna? Entonces supongo conoces también a Gaara.
— Si, es mi mejor amigo.
Bueno, si Saku planea dar el tiro de gracia al hermano de Itachi, necesitará toda la ayuda posible, y algo me dice que Itachi seria un buen punto de inicio.
Investigación de campo.
— ¿Vamos por un refresco? Yo invito.
Ya sabes, ten a tus amigos cerca pero a tus enemigos aún más.
Y el apellido Uchiha ahora es sinónimo de guerra.
X.
Sakura
Llevo casi una hora en clase y cincuenta minutos en los que acabo de descubrir que Sasuke no sabe disimular cuando quiere fulminar a alguien con la mirada.
Yo estoy atenta a la pizarra copiando las formulas que Kakashi-Sensei está escribiendo junto a unos ejemplos e intentando ignorar la penetrante mirada de mi vecino.
— Bien. —Kakashi-sensei se voltea y deja el marcador en su escritorio— Haruno, Uchiha pasen a resolver este ejercicio.
Son dos ejercicios iguales.
Miro de reojo a Sasuke y camino delante de él hasta situarme en el pizarrón y ambos comenzamos a resolverlo. Este es el momento en el que se enterará de que no soy una pueblerina tonta y hueca, su orgullo quedará pisoteado bajo la suela de estos bonitos tacones.
Me viro hacia el y lo noto concentrado aun resolviendo el problema. Sonrío divertida.
— Sasuke —deja de escribir y voltea a verme— ¿Recuerdas esas dos horas que pasamos en el Jacuzzi? Bueno, la sola idea de patearte el trasero me excita más. Kakashi-Sensei, terminé.
— Excelente, Haruno. Uchiha necesita estudiar más, quizá la próxima.
Y camino hacia mi asiento mientras oigo un "Crack" seguramente del plumón muriendo a manos de Sasuke.
Pueblerina 2 Bastardo 0
Y contando.
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"Ten mas precaución, cuando hablen de amor. No le hagas promesas para el día siguiente, decirle que no"
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N/A:
Antes que nada una disculpa por la demora, y no, no es porque ya no piense en ustedes, porque si lo hago pero como comprenderán yo, así como todos ustedes, tengo una vida aparte de FF que se tambalea a cada rato y que suceden cosas de imprevisto que cambian mis planes (Y más cuando se tiene un niño pequeño en casa) y agradezco a mi editor de Word de mi BlackBerry porque sin el quizá ni siquiera pudiera actualizar hoy si no hasta quien sabe donde porque no puedo utilizar mi lap debido al bebé que tiene una extraña obsesión por jugar mi pantalla, tratar de meter la mano al ventilador (que mi lap ya es vieja u.u) y exigir escuchar al "pollito pío" (Estoy seriamente pensando en convertirme asesina en serie de pollitos ._.) Y, en fin, pero no crean que abandonaré mis historias ni nada, yo estoy pendiente y trato de avanzar un poquito cada día y es que también últimamente tengo un trauma con Pokemón versión Esmeralda que quiero jugar toodo el día.
Espero les haya agradado el capítulo, me gustaría saber sus opiniones y quiero agradecerles sus comentarios, casi 30 en el primer capitulo ¡wow! Gracias *w* Y, Sé que muchas odian a Sasucake y quisieran que lo cocinara en agua hirviendo y luego le hiciera bailar la danza de la venguenza (?) pero él tiene un motivo para creer que debe actuar así y que el amor es una mierda. Ya verá. No lo maten aún... no mucho.
También quiero invitarlos a pasar por mi OneShot si les gusta Digimon y la pareja del Sorato, me gustaría saber sus opiniones sobre él. Gracias de antemano.
Oh, y también (es lo último, lo juro) prometo solemnemente que es la ultima vez que cambio de nombre (Ya saben, yo y mi bipolaridad)
Nos leemos en la próxima actualización y en Facebook.
Dios los bendiga.
Mi página en Facebook: /ELMi
Un review es una sonrisa
¿Me sonreirías?
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