Holas gente hermosa, muchísimas gracias por los comentarios, favoritos y alertas. De verdad significan mucho para mi 3. Aquí está por fin el capítulo extra. Advierto que en este capítulo hay lemon... otra vez gracias! Ojala les guste.
Lo que oculta el disfraz: día de San Valentín
-¡voy tarde! ¡Voy muy, muy tarde!- grito Marinette bajando las escaleras tratando de no caer en el proceso. No importa la edad que tuviera, esa chica no perdía la costumbre de nunca estar a la hora indicada.
-adiós mamá, papá- se despidió de manera apresurada la chica dándole su respectivo beso en la mejilla a cada progenitor.
Salió a voladas de su casa rogando que Adrien lograra distraer a la profesora el tiempo suficiente, como ya había hecho en ocasiones anteriores. Diviso la entrada del instituto ¡ya estaba cerca! Se encontraba entrando por la puerta principal cuando un impacto la hizo caer de bruces contra el suelo. Nada raro tratándose de ella.
-Lo siento- dijo una voz alarmada antes de que ella pudiera disculparse.
-No te preocupes fue mi culpa...- observo la mano pálida que se extendía delante de ella y siguió el recorrido topándose con un inconfundible cabello rojo intenso -Nathaniel- dijo Marinette dándole una amplia sonrisa a su compañero y tomando su mano para levantarse.
El chico seguía siendo uno de los más tímidos de la clase, a Marinette le agradaba bastante y admiraba su estilo artístico, el cual por cierto estaba regado por todo el suelo del pasillo debido a que la peli azul le había hecho tirar sus dibujos ¡que torpe!
-Como lo siento Nath- dijo Marinette apresurándose a recoger los papeles.
-No te molestes Marinette, fue culpa mía, por favor vete a clases-
Claro está que la chica no se fue, estaba acostumbrada a limpiar sus desastres pero le apenaba mucho cuando estos afectaban a terceros. Se apresuró a seguir recogiendo entre los susurros del pelirrojo que le urgían para que fuera al aula.
-Ya está- dijo la peli azul satisfecha tendiéndole las hojas de dibujo al chico. Estaba por soltarlas cuando un destello azul en las páginas capto su atención -espera un segundo-.
-¡Marinette dame mis dibujos- dijo el chico con voz desesperada tratando de arrebatarle las hojas a la peli azul, mas está dando un giro suave logro escaparse de sus manos para poder apreciar los dibujos.
Era ella.
Unas tras otras las hojas mostraban dibujos de ellas en diferentes poses, vestimentas y peinados. Los dibujos tenían una exactitud impresionante, las líneas eran suaves pero precisas. Verdaderas obras de arte. Marinette no pudo evitar sentirse alagada y avergonzada en parte iguales.
-¡No veas!- Nathaniel le arrebato los dibujos y de manera atropellada trato de guardarlos en su mochila, pero su nerviosismo era tal que sus manos le temblaban dificultando la tarea. Sus mejillas estaban de un rojo bastante cercano al tono de su cabello y tenía la mirada clavada en el piso.
A Marinette se le vino a la cabeza el recuerdo de hacía unos años, el incidente parecido a este que había ocurrido por culpa de Cloé. No había pensando mucho en lo ocurrido, pero esta situación la hacía pensar en los sentimiento de Nathaniel hacia su persona ¿acaso la admiraba debido al amor que le compartían al arte?
-Lo siento, no debí verlos sin tu permiso-
El chico seguía sin mirarla a los ojos. La peli azul estaba preocupada de haberlo hecho enfadar.
-De verdad lo siento Nath. Son muy hermosos- dijo con total sinceridad.
Eso hizo que el chico levantara la mirada de golpe.
-¿Te... gustan?- pregunto con un hilo de voz. Ahora parte de su cuello también estaba rojo.
-¡Por supuesto! Son increíbles- dijo Marinette complacida de que hiciera contacto visual, ya no se veía enfadado -¿soy... yo?- pregunto de manera suave.
Nathaniel cerró sus ojos por un momento tragando fuerte, no valía la pena tratar de ocultarlo.
-Si- dijo en un susurro que apenas logro escuchar Marinette -¡no soy un acosador!- exclamo de pronto sobresaltando un poco a la peli azul -pe-perdón-
-Está bien- dijo Marinette con una sonrisa dulce -no pienso que seas un acosador, estoy verdaderamente alagada-
-¿No piensas que soy raro?-
Marinette no pudo evitar soltar una risita suave que a Nathaniel le pareció hermosa.
-Para nada, es un placer servirte de boceto-
-Eres mucho más que un boceto Marinette, eres mi musa- dijo hablando con una seguridad poco característica del pelirrojo, haciendo que la chica se quedara muda por un momento. -Puedes quedarte con este, si quieres- dijo Nath recobrando su timidez mientras se rascaba la nuca con nerviosismo y le tendía un dibujo a Marinette.
Era ella con un vestido azul obscuro que combinaba a la perfección con su cabello el cual estaba suelto y caía en cascada por sus hombros y espalda. El dibujo era precioso.
-¿De verdad puedo quedármelo?-
Nathaniel asintió con la cabeza de forma tímida.
-Feliz día de San Valentín Marinette- dijo volviendo a establecer contacto visual.
-¡Ejem!-
Un fuerte carraspeo hizo que ambos se sobresaltaran y dirigieran su vista a la fuente del sonido. La profesora se encontraba a unos pasos de ellos con los brazos cruzados sobre su pecho lanzándoles una mirada reprobadora, pero no era ella la que hizo que Marinette sintiera que le recorría un escalofrió.
A su lado estaba Adrien, también tenía su brazos cruzados por sobre su pecho pero su postura era mucho más rígida que la de la docente. Su mandíbula estaba apretada y los músculos de sus brazos se marcaban por encima de la camisa debido a los tensos que estaban. Sus ojos verdes destilaban fuego puro mientras alternaba su mirada entre ella y el pelirrojo para al final reposarla en el dibujo que la peli azul sostenía en sus manos. Por un impulso Marinette escondió el dibujo detrás de su espalda, como una niña pequeña hubiera hecho si la hubieran atrapado en una travesura y justo así se sentía ella, atrapada. Aunque era ilógico ¡no había hecho nada malo! debería preocuparse más por la profesora que zapateaba el piso con impaciencia.
-Adrien creí que habías dicho que Marinette estaba en el odontólogo-
-Eso fue lo que me dijo- dijo Adrien. Hasta en su voz podía notarse la tensión.
-Amm ¡si fui! Pero... el odontólogo se... fracturo la pierna ¡sí! La pierna... y amm... paso mi cita para después- decía atropelladamente la peli azul, sus excusas tampoco habían mejorado ni un pelo con el paso de los años.
-Lo sentimos- dijo en un susurro Nathaniel ajustando su mochila y pasando al lado de la profesora y de Adrien para entrar en el aula.
A Marinette no le pasó desapercibido las dagas que le lanzo Adrien al peli rojo cuando paso por su lado, incluso pudo notar como el pobre Nath se contraía un poco debido a la intensa mirada del rubio.
Marinette soltó un suspiro, sabía que se avecinaba una pelea y justo en San Valentín. Adrien era el sueño de cualquier chica, era carismático, caballeroso y dulce además de ser endemoniadamente atractivo con su cabello rubio sedoso y sus ojos verde esmeralda y ni hablar de su cuerpo de infarto, claro que también estaba su otro lado, el seductor, egocéntrico y juguetón, ese que solo Marinette conocía y le encantaba, era como tener lo mejor del día y de la noche. Si, Adrien era un sueño. Pero si había que encontrarle un defecto ese serían sus celos. Un tipo como él no tenía motivo alguno para para que lo atacara un sentimiento como aquel, eso creerían los demás, pero Marinette sabía a la perfección que cuando se traba de ella el chico solía salirse de sus cabales, aunque ella nunca le había dado motivos para sentirse así, el siempre parecía encontrar un detonante para hacer relucir sus celos.
-Ve a clases Marinette- dijo la profesora con un suspiro, ya estaba acostumbrada a los retrasos de su alumna.-tu también Adrien-
Así fue como los tres se encaminaron dentro del salón de clases.
Al entrar Marinette clavo su vista en los únicos asientos disponibles en el aula, los cuales eran detrás de Alya y Nino. Se apresuró para sentarse en su lugar seguida muy de cerca por Adrien. La chica no había terminado de colocar de manera correcta su trasero en el asiento cuando el rubio comenzó su interrogatorio.
-¿Que hacían los dos allá, solos?- pregunto Adrien tratando de que su tono mostrara desinterés mientras examinaba un borrador como si fuera una cosa de suma importancia.
Marinette rodo sus ojos azulinos comenzando a sacar sus libros de la mochila.
-Chocamos, tiro algunas hojas, le ayude a recoger. Fin de la historia- dijo la peli azul rogando porque su novio dejara hasta allí ese tema.
-Aja claro ¿y porque le deseaba un feliz San Valentín a MI NOVIA?- dijo Adrien haciendo especial presión en el adjetivo posesivo.
Marinette tenía que admitir que eso se escuchaba realmente bien saliendo de sus labios.
-San Valentín no es solo para enamorados Adrien, también es para amigos y solo me agradecía por ayudarlo a recoger el desastre que cause- dijo Marinette tratando de prestarle atención a lo que quedaba de la clase -por lo menos el si se dignó a desearme un feliz día de San Valentín- dijo en un susurro aunque de todas formas llego a los oídos del rubio.
Lo escucho suspirar y al instante sintió como pasaba su brazo por sobre los hombros de la peli azul para atraerla a su cuerpo.
-Lo siento- susurro en su oído -sabes lo posesivo que es este felino My Lady- dijo utilizando un tono bajo y suave haciendo que Marinette se estremeciera -feliz día de San Valentín- finalizo con un suave beso en la mejilla sonrojada de la chica.
-Feliz día de San Valentín Adrien- dijo cerrando sus ojos por un momento para disfrutar del calor del cuerpo de su compañero.
Ya a estas alturas no valía la pena tratar de prestar atención a las clases. Siempre era así, un solo gesto, palabra o caricia y Marinette caía totalmente hechizada por los encantos del rubio.
-¿Me muestras que es lo que el tomate te dio?- dijo utilizando el mismo tono seductor.
Hay murió el encanto ¡era una trampa! La engatuso-en el sentido más literal de la palabra-para descubrir que era lo que Nathaniel le había dado. Ese gato rastrero.
De forma brusca Marinette empujo de un manotazo el brazo de Adrien para alejarse todo lo que le permitía su asiento del cuerpo de su compañero.
-¡Adrien!-
-¡Marinette!-
Ugh no era Adrien el que había pronunciado su nombre.
-Disculpe profesora-
Sin duda esa profesora debe tener una paciencia infinita para poder lidiar con la peli azul.
-Creí que te estabas disculpando de verdad- le recrimino en tono un tono bajito. Si la profesora la volvía a reprender sin duda iría derechito a la oficina del director.
-En verdad siento no haberte comido a besos a penas te vi llegar-
Marinette sintió el calor extenderse hasta sus orejas ¡no vuelvas a caer en eso!
-Pero no quiero que aceptes regalos hoy aparte del mío- continuo el chico de ojos verdes.
Los ojos de Marinette relucieron de curiosidad al escuchar la mención de un regalo, pero su enfado iba en aumento haciéndola incapaz de centrarse.
-Adrien deja de comportarte como un niño-
-¡deja de hacerme actuar como uno!-
-¿Ahora resulta que el que seas un niño mimado es mi culpa?-
Los ojos verdes de Adrien chispearon con enfado, estaba por responder cuando se escuchó el timbre que marcaba el fin de la clase. Los alumnos empezaron a recoger sus cosas y a salir del salón.
-Yo... creo que te veré después- dijo el rubio levantándose de un salto y caminando directo hacia la salida.
-Bien- dijo la chica aunque el oji verde ya no podía escucharla.
Esa acción por parte del muchacho le dolió, el siempre esperaba por ella para luego cargar su bolso e ir a pasar el receso con sus dos amigos. Pero a pesar de eso no iba a dar su brazo a torcer, Adrien debía aprender a controlar sus ataques de celos, aunque tal vez se había excedido un poquito.
Al bajar su vista la peli azul se percató de que estaba siendo observada atentamente por cierta rubia oxigenada la cual al notar su mirada azulina sobre ella le dedico una amplia y odiosa sonrisa a Marinette, era claro que se había percatado de su pelea.
¡Agh! ¡Lo que faltaba! La chica juraba que si esa víbora soltaba una sola palabra iba a utilizar uno de sus afilados lápices para reventar una de sus voluptuosas...
-¿Problemas en el paraíso amiga?- le pregunto Alya que sin darse cuenta se había sentado en el lugar que momentos antes había ocupado Adrien.
-Algo así- dijo Marinette recostando cansadamente una de sus mejillas sobre su mano extendida.
-Adivinare ¿tiene algo que ver con que llegaste al mismo tiempo que Nathaniel?-
-¡Solo lo ayude a recoger unos papeles! además no es que tuviera opción ya que fui yo la que causo el desastre en primer lugar-
-¿Fue solo eso Marinette?- pregunto su amiga arqueando una ceja y lanzándole a la chica una mirada inquisidora.
-¡Sí! Amm, bueno yo, la verdad es que Nathaniel me regalo uno de sus dibujos, que por cierto era de mi- confeso Marinette con cierta vergüenza.
-Amiga, ese pelirrojo esta colado por ti desde hace décadas- antes de que Marinette pudiera objetar Alya la detuvo con un gesto de la mano para que la dejara continuar -y que casualmente hoy te dé un regalo que justamente es un dibujo de ti... nena ponte en el lugar de Adrien, el chico había salido detrás de la profesora para evitar que te dieran otra sanción por retraso ¡y mira con que escena se encuentra! Su novia aceptando regalos de otro tipo en San Valentín -finalizo Alya su monologo ajustando sus lentes dándole aspecto profesional, eso convencía a cualquiera.
-¿Crees que estuve mal? No fue mi intensión herir a Adrien, Nath es solo un amigo-
-Lo se cariño, pero imagina si eso hubiera pasado y Adrien fueras tú y Nathaniel fuera Cloé.
La sangre de Marinette hirvió al solo imaginar esa escena. Wou al parecer Adrien no era el único celoso en esa relación.
-¿Entiendes mi punto?- pregunto Alya re-capturando la atención de la peli azul.
-Sí, creo que si- dijo Marinette en un tono apagado.
-Anda amiga, no te pongas así- dijo la castaña abrazando a su amiga -solo ve y discúlpate, no es como si no fuera a perdonarte, ese chico bajaría las estrellas por ti-
Marinette soltó una risita. Alya era una verdadera amiga. Todavía recordaba esa vez cuando creyó que no la perdonaría por desaparecer del baño de la fiesta sin una excusa satisfactoria. Tardo una semana en hacer que la morena volviera a hablarle. Al final no podían estar mucho tiempo la una sin la otra.
-Gracias Alya-
-Vamos Marinette- dijo la castaña tomándola del brazo para sacarla del salón que en ese momento estaba vacío.
Estaban cruzando la puerta del aula cuando el teléfono de Alya empezó a repicar y a vibrar como loco, la chica rápidamente lo tomo entre sus manos y comenzó a revisarlo. La morena detuvo su andar de golpe haciendo que la peli azul se preocupara.
-¿Que ocurre Alya?-
-¡Un nuevo akuma!- dijo Alya desbordando emoción por los poros.
¿Cómo era que su amiga se enteraba antes que la misma Ladybug que Paris estaba en peligro?
-¡No deberías emocionarte por eso Alya!-
-¡Nuevas tomas de Ladybug y Chat Noir en acción para mi blok! ¡Vamos Marinette!-
-Amm olvide un cuaderno en el aula, Adelántate tu-
-Como quieras. Bien, hora de trabajar- sin más Alya salió disparada al lugar donde se supone no debía estar en un momento así, pero bueno así era Alya.
-Tienes razón Alya, hora de trabajar- Marinette hecho un rápido vistazo alrededor para asegurarse de estar sola -¡Tikki transfórmame!-
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Al momento en que la heroína llego a la escena una mujer con cabello rosado con un vestido de novia negro se encontraba lanzando espinas de rosas en dirección a los civiles, mas están en lugar de hacerles daño físico hacían que las personas empezaran a llorar incontrolablemente mientras empezaban a decirles cosas al aire vacío. Marinette estaba casi segura de que esa mujer les estaba haciendo tener alucinaciones de cosas terribles.
-¿Que está pasando?- pregunto Chat Noir al momento que llego al lado de la heroína.
-Esa mujer hace que la gente enloquezca con sus espinas, creo que su akuma está en el ramo-
-De acuerdo, en marcha My Lady-
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-¡Ladybug milagrosa!-
Atrapar a esa chica les había costado un poco, ya es sol se estaba ocultando cuando por fin lograron purificar el akuma.
-Ganamos- dijeron ambos al unísono chocando los puños.
-Te apuesto mi garra del meñique a que Mr. Tomate no haría tan buena pareja contigo como yo- soltó de improviso el rubio.
Hay vamos de nuevo.
Marinette trato de recordar lo que había conversado con Alya para tratar de calmarse.
-Chat, Nathan...- se cortó a si misma al notar que habían algunas personas alrededor que podrían estarlos escuchando, incluyendo a la mujer que acababan de des-acumatizar.
-Digo... Mr ¿tomate?- ¿era enserio? Adrien podía ser muy infantil cuando quería -solo me dio un dibujo de agradecimiento-
-¿De qué?-
-De... mi- admitió finalmente la peli azul en un suspiro.
Casi pudo ver como la espalda de Chat Noir se crispaba en señal de disgusto como un verdadero gato.
-Espera a que ponga mis garras en ese rarito- cada palabra en esa oración la pronuncio con los dientes apretados y flexionando sus garras enguantadas -¿¡porque demonios te está dibujando!?-
-¡Sus dibujos de mí no tienen nada de malo!- dijo Marinette tratando de defender a Nath, aunque debía admitir que si se sentía un poco cohibida al saber que ese chico la dibujaba.
Chat Noir se quedó callado por un largo tiempo haciendo que la chica se preocupara.
-¿Chat?-
-Dijiste ¿SUS DIBUJOS? ¿Hay más de uno?-
Ups...
-Bueno, amm, yo...-
-¡Eso fue todo por hoy Paris!- grito Chat haciendo una reverencia ganándose aplausos de las personas que estaban alrededor, ni siquiera recordaba que ellos seguían allí. Esperaba que no hubieran escuchado su discusión de pareja -My Lady y yo tenemos asuntos que resolver-
Sin más tomo la cintura de la peli azul y estiro su barra, elevándolos a los dos por la estrellada noche de Paris. Ladybug pudo notar que la dirección que estaba tomando era camino a su casa. Sus aretes soltaron un pitido en señal de que a su transformación le quedaba poco, la de Chat tampoco duraría mucho más, lo que significaba que iba a des-transformarse en la casa de Marinette e iba quedarse allí hasta recuperar fuerzas para volver a irse. Saber esto la puso nerviosa pero no encontró valor para decir nada.
Una vez que llegamos al balcón de la habitación de la chica la dejo delicadamente en el piso mientras volvía a encoger su barra. Delante de los ojos de Marinette el anillo de Chat soltó el ultimo pitido para después soltar un brillo verde segador y transformar el traje negro de Chat Noir en una camisa con jeans y zapatillas deportivas. La chica aún no se acostumbraba completamente a que ambos se des-transformaran delante del otro después de tantos años de anonimato. Luego fue el turno de Marinette.
-Hola señoritas- dijo Plagg haciendo una reverencia bastante parecida a la de su dueño -mi queso- le exigió al rubio el cual se limitó a tomar su bolso y extraer de él una caja repleta de queso camembert.
-Hola Plagg- dijo Marinette extendiendo una mano para acariciar la orejitas negras de Kwami el cual soltó un ronroneo.
-La última vez que yo intente acariciarte me mordiste- dijo Adrien con reproche.
Plagg se limitó a encoger sus pequeños hombros.
-Tikki ¿puedes acompañar a Plagg en mi habitación un rato?- pregunto la peli azul sabiendo que necesitaría privacidad.
-Está bien, si me necesitas solo llámame- dijo la Kwami dándole una larga mirada de advertencia a Adrien.
-Gracias Tikki-
Los dos Kwamis intercambiaron miradas y procedieron a entrar en los aposentos de la heroína.
Los estuvieron sumidos en el silencio durante un rato hasta que Marinette tomo la iniciativa de empezar la conversación.
-Lo siento Adrien- dijo la peli azul jugando con sus dedos de forma nerviosa.
Adrien fijo su mirada confundida en la chica, como si hubiera esperado que cualquier cosa saliera de sus labios menos aquello.
-¿Por qué te disculpas Marinette?-
La chica a paso nervioso fue hasta el barandal de su alcoba colocando en este sus antebrazos recargando así el peso de la mitad de su cuerpo sobre el barandal. De alguna forma tener a Adrien en su habitación de noche la ponía nerviosa y hay que recordar que aún era San Valentín. Pero su nerviosismo se debía a un tema en específico, antes de que ocurriera todo el embrollo con Nathaniel la oji azul se había partido en dos la cabeza tratando de encontrar algo que regalarle a Adrien, mas nada lograba satisfacerla, hasta que su mente nebulosa había caído en algo que la hacía ponerse roja del cuello a las orejas. No sería capaz de hacerlo ¿o sí?
-Por lo de Nathaniel- contesto finalmente la peli azul tratando de tragarse sus nervios -si en verdad te molesta tanto le devolveré el dibujo mañana temprano-
Marinette escucho como el rubio tomaba una gran bocanada de aire para luego sentir su peso a su lado en el barandal. Estaba apoyando su espalda y su pierna derecha manteniendo sus manos guardadas en los bolsillos de sus jeans.
-No tienes que hacerlo, sé que es tu amigo y si quieres conservar cualquier cosa que él te dé, estás en tu derecho-
A pesar de decir eso el chico tenía una pose totalmente tensa, como si quisiera jalar cada una de las palabras pronunciadas de regreso a su boca. Marinette no pudo evitar admirar su perfil iluminado por la tenue luz de la luna. El en verdad era perfecto.
-¿De verdad no te importa que siga aceptando dibujos de Nath?-
-No...- dijo apretando sus labios en una delgada línea -por amor al cataclysm ¡Claro que me importa Marinette! ¡Me importa cualquier cosa que recibas de él! O de cualquier otro tipo. Deseo ser el único que te pueda hacer feliz con un gesto ¡sé que es infantil! Pero no puedo evitarlo, tú despiertas cosas en mí que nunca antes he sentido y eso... me da miedo, tengo miedo de perderte Marinette-
La peli azul se quedó anonada por la repentina confesión. Sintió su garganta seca y su pulso acelerado, no podía despegar su vista de esas orbes verdes que brillaban con intensidad en contraste con la noche ¿de dónde había salido eso tan de repente? No estaba preparada para algo así, quizás para una discusión o un regaño pero esta repentina muestra de vulnerabilidad por parte del muchacho había dejado a Marinette completamente descolocada. De pronto solo la invadió un repentino deseo de abrazarlo con fuerza y no soltarlo nunca, y así lo hizo.
-Nunca me perderás Adrien- dijo rodeando el cuello del muchacho con sus brazos mientras este la sujetaba firmemente de la cintura -te amo demasiado como para alejarme de ti-
Adrien enterró su rostro en el espacio entre el cuello y el hombro de Marinette, aspirando profundamente la esencia de la chica.
-Yo también te amo My Lady-
El rubio separo su rostro del cuello de Marinette solo para proceder a besar esos labios que tanto lo enloquecían.
Marinette sintió que flotaba mientras los labios de Adrien se movían gentilmente y con maestría sobre los de ella. Era un beso dulce y sin prisas, lleno de amor y ternura. Al momento de separarse la peli azul sentía sus mejillas totalmente rojas y calientes a pesar del frio que se acumulaba en el aire de Paris esa noche.
-Feliz día de San Valentín My Lady- dijo Adrien arrodillándose como todo un caballero mientras le extendía a Marinette una pequeña cajita de terciopelo azul obscuro.
Con manos temblorosas la chica acepto el obsequio y suavemente revelo el contenido de esa delicada cajita.
-Oh Dios Adrien-
Dentro de esta se encontraba un exquisito collar de un metal que, Marinette estaba casi segura, era oro, pero lo que más llamaba la atención del bello artilugio era el gatito negro con ojos verdes que tenía por dije. Con miedo de romperlo la peli azul lo tomo delicadamente en sus manos, acariciando el material con la yema de sus dedos, el metal estaba frio más el precioso dije desprendía un calor cómodo al tacto.
-El dije es de ónix con esmeralda- contesto Adrien a la pregunta no formulada de Marinette -¿te gusta?-
¿¡Que si le gustaba!? ¿¡De verdad estaba preguntándole aquello!?
-Me encanta- dijo sinceramente Marinette regalándole una conmovida sonrisa al rubio.
Marinette se estaba quedando sin opciones, Adrien le había dado un magnifico regalo y solo Dios sabe cuánto habría gastado en él, la chica sabía que no valía la pena preguntar el precio ya que el rubio jamás se lo diría, y ella bueno... no es que no tuviera algo planeado, pero no era precisamente algo material.
-¿puedo ponértelo?- pregunto Adrien dulcemente.
-Pero es algo demasiado bonito para usar solo para estar en casa-
-Marinette esto es una promesa de que siempre estaré para ti, quiero que te lo coloques y que no vuelvas a quitártelo nunca- dijo clavando su intensa mirada verde en la azul profundo de Marinette.
¿Cómo negarte cuando te lo pedían de esa forma?
La peli azul le entrego el collar a al rubio para luego darle la espalda y sujetarse en cabello con las dos manos para darle facilidad al oji verde.
Marinette se quedó totalmente quieta mientras Adrien procedía a colocarle el collar. Las manos de chico eran incluso más cálidas que el ónix del minino de aquella pieza. El rubio dio por finalizado su trabajo dejando un suave beso sobre una de los omoplatos de la chica. Esta acción casi hizo que Marinette se atragantara con su propia saliva, había sentido un brote de electricidad que nació allí donde los labios del chico tocaron su piel y se extendió por el resto de su cuerpo.
-Gra-gracias- logro murmurar de manera tardía la joven.
-Déjame verlo- le susurró al oído mientras sin esperar acción por su parte tomo de los hombros a la peli azul y le dio la vuelta de forma lenta pero firme, hasta que volvieron a quedar frente a frente.
-Contrasta a la perfección con tu piel- dijo Adrien apreciando como lucia en la chica aquel minino que descansaba el hueco de su clavícula. Simplemente perfecta.
-Muchísimas Gracias Adrien- repitió la oji azul llevando su mano hasta el dije para acariciarlo con ternura -Ugh Adrien, mi regalo...-
-Está bien Marinette- dijo Adrien dándole una sonrisa sincera -no lo hice con la intención de que me dieras nada a cambio, tu me lo das todo al solo quedarte a mi lado-
¡Maldición! ¿Cómo se las arreglaba el chico para ser tan tierno sin dejar de verse genial? Sin duda era algo que solo Adrien Agreste podría hacer.
-Si tengo un regalo, es solo que... no sé cómo dártelo- Marinette sentía como sus mejillas volvían a ponerse de un rojo intenso lo cual solo despertaba más la curiosidad en el felino.
-¡Ya vuelvo!- dijo la chica corriendo hacia su habitación.
Una vez adentro Marinette apoyo ambas manos sobre su mesita de noche, pudo ver el ligero temblor que estas tenían. No, no podía hacerlo. Sintiéndose como una cobarde abrió un cajón de su mesita y de él extrajo su plan B.
-Feliz día de San Valentín- dijo Marinette al momento que volvió a llegar al balcón extendiéndole una caja de considerable tamaño al muchacho.
Adrien la tomo examinándola con sumo interés para luego quitar el envoltorio con delicadeza y abrirla. Por su cara se extendió una sonrisa radiante de dientes blancos.
-¿Los hiciste tú?-
Marinette se limitó a asentir apenada, eso era bastante soso comparado con lo que el rubio le avía obsequiado. El regalo constaba de los chocolates típicos de ese día. Solo que estos tenían forma de gatos y catarinas y avían sido realizados por las propias manos de la peli azul.
-Me encanta, me da hasta lastima comérmelos-
-Para eso los hice tonto- dijo Marinette jugando con algunos mechones de su cabello -sé que no es mucho...-
-Marinette los hiciste tú, es obvio que me fascina, además sabes que me encantan las cosas dulces- dijo envolviendo un brazo alrededor de la cintura de la chica y dejando un dulce beso en su mejilla.
Marinette en verdad deseaba darle lo que había planeado en un principio pero no se sentía con la confianza necesaria ¿y si no le gustaba? ¿Y si se burlaba? Dudaba mucho que Adrien hiciera esto último pero...
-Creo que ya es algo tarde- dijo el rubio sacando a la chica de sus pensamientos -Plagg- llamo el rubio suavemente. Casi de inmediato el Kwami se presentó delante de su dueño, seguido de cerca por Tikki -transfórmame-
Otra vez se presentó ese brillo verde segador y en un segundo estaba delante de ella Chat Noir.
-Fue un verdadero placer que me prestara su compañía esta noche damisela- dijo de forma galante el rubio haciendo un reverencia teatral y finalizando con un giño.
-El placer fue todo mío gatito- dijo Marinette siguiéndole el juego y extendiendo su mano, la cual el felino no dudo en tomar para depositar en ella un suave beso.
-Nos vemos mañana My Lady- dijo saltando ágilmente sobre el barandal de la muchacha.
-¿No me das un beso de despedida?- dijo la chica haciendo pucheros.
El chico del traje soltó una pequeña risa mientras flexionaba sus piernas, aun encima de barandal, para que su rostro quedara casi a la altura del de Marinette.
La peli azul tuvo que colocarse de puntillas para finalmente unir sus labios con los del rubio.
Ella fue la que inicio el beso, moviéndose con lentitud sobre la boca ajena, saboreando con deleite los suaves labios de oji verde. Cuando la falta de aire se hizo presente el chico comenzó a separarse con ademan de retirarse. El rubio no había terminado de tomar su primera bocanada profunda de aire cuando la chica volvió a atacar sus labios aprovechándose de la sorpresa del chico para introducir su lengua en la boca del felino.
Marinette estaba segura de que si ese no fuera Chat Noir habría terminado cayéndose del balcón debido al ataque sorpresa que había recibido. Mas el chico solo se quedó estático debido a la impresión por un par de segundos para luego corresponder con la misma intensidad. Ambas lenguas se enredaban dentro de sus cavidades en un beso húmedo y caliente bastante subido de tono. Así de abrupto como empezó la peli azul lo termino ganándose una mirada de reproche por parte del rubio.
-Te tengo otro regalo- dijo la chica antes de que Adrien soltara palabra.
Ya está, lo había dicho, no podía arrepentirse.
-¿Te espero aquí?- pregunto el chico que tenía los labios algo hinchados por los besos.
Esa imagen solo hizo que Marinette tuviera más ganas de morderlos.
-No, esta vez tú debes venir conmigo- dijo Marinette tratando de tragarse los nervios que volvían a nacer en el centro de su estómago.
Sin decir otra palabra la chica dio media vuelta y comenzó a bajar las escaleras escuchando casi de inmediato como unos pasos agiles la seguían. ¿¡Qué demonios estaba haciendo!? ¡Era imposible que ella hiciera aquello! ¡No! ¡Deja de ser tan cobarde Marinette!...
-¿My Lady?- pregunto preocupado Adrien al ver que la chica se había quedado de pie en medio de la habitación sin decir una palabra.
-Siéntate- le ordeno la chica mientras hacia un gesto con la cabeza señalando a su cama.
-Amor ¿qué está pasando?-
-Adrien por el amor de Dios solo siéntate en la cama-
¿¡Acaso no entendía lo difícil que era para ella aquello!? ¡Claro que no lo entiende idiota, no es adivino! A, cierto...
Con la indecisión marcada en sus facciones Chat obedeció sentándose grácilmente en el borde de la cama, manteniendo su mirada alerta fija en la peli azul.
Esa mirada felina solo ponía más y más nerviosa a la peli azul ¡como deseaba tener su traje de Ladybug en esos momentos! Pero ya no había marcha atrás.
Colocándose de pie frente al chico, Marinette lleno de aire sus pulmones, sentía sus manos transpirar y su cuerpo temblar levemente. La peli azul sabía que su estado actual no pasaba desapercibido para el chico que la miraba de pies a cabeza tratando de encontrar la respuesta a su extraño comportamiento, mas opto por mantener la boca cerrada hasta que la chica decidiera tomar acción, cosa que Marinette agradeció profundamente.
Es ahora o nunca pensó la peli azul llenándose de valentía para lograr su objetivo.
Cerrando fuertemente sus ojos Marinette comenzó a sacarse el chaleco que solía portar, sintió un escalofrió al sacárselo completamente y escuchar como este hacia un ruido sordo al chocar contra el piso. No quiso abrir sus ojos para comprobar que expresión tendría su compañero en aquellos momentos. Antes de que su valentía se esfumara completamente tomo el dobladillo de su camiseta blanca y comenzó a levantarla dejando al descubierto su vientre, luego su estómago, estaba más arriba de las costillas cuando una exclamación ahogada por parte del rubio la hizo detenerse, supuso que ya había captado cual era el obsequio. La chica apretó sus ojos con más fuerza, sabía que al momento que le los abriera y se encontrara con aquella mirada verde todo se iría por el caño.
-Marinette... ¿qué es-estas?...-
En otros momentos quizás se habría enorgullecido de hacer tartamudear al joven, quizás hasta lo habría molestado un poco, pero en esos momentos no se sentía capaz de emitir palabra, mucho menos de profesar una burla. Volviendo a retomar su labor, antes de que desistiera por completo, la oji azul se sacó totalmente la camiseta por encima de su cabeza, arrojándola también al suelo de su habitación.
Escucho como Adrien soltaba el aire de golpe más aun no estaba preparada para abrir los ojos. Rápidamente la chica se sacó las zapatillas para luego tomar el dobladillo de su pantalón y comenzar a bajarlo lentamente por sus pálidas piernas, hasta que también este fue olvidado en el suelo de la habitación.
Listo, estaba hecho ¿sencillo verdad? ¡Ja! Ni ella se lo creía. Cada segundo tenía que luchar con las ganas de cubrirse el cuerpo expuesto. Marinette sabía exactamente la imagen que le estaba regalando al felino. Su juego de ropa interior consistía en un brasier negro con encaje verde y una patita de gato pintada también en verde en la copa izquierda, combinado a la perfección con unas pantis igualmente negras que tenían estampado en la parte de atrás "Chat Noir" en letras verdes. Marinette lo había conseguido casualmente en línea y no había podido con la tentación de comprarlo.
¿Que estaría pensando Adrien? ¿Le gustaba? ¿Lo odiaba? ¿Pensaba que se veía ridícula? La peli azul juraba que si no obtenía algún tipo de reacción dentro de dos segundos le iba a dar un colapso. Como última medida la joven comenzó a separar sus parpados lentamente encontrándose con una mirada verde que se clavaba directamente en la suya.
Marinette tuvo que morderse la lengua para no soltar un grito. El rubio se había levantado de la cama y ahora estaba a unos escasos centímetros de ella. ¿¡En qué momento se había puesto en pie!? ¡Maldito sigilo gatuno! La chica no se atrevió a ejecutar un solo movimiento mientras la mirada del felino bajaba y empezaba a recorrerla entera de una manera sumamente lenta y minuciosa. Adrien comenzó a caminar a su alrededor observándola desde todos los ángulos. Marinette no pudo evitar comparar a su compañero con un felino acechando a su presa, listo para devorarla de un solo bocado. Ante esta idea no pudo evitar volver a estremecerse. El chico soltó un leve gruñido satisfecho al llegar a su espalda.
Las garras enguantadas del héroe envolvieron desde atrás a la chica haciendo que esta descansara su cabeza sobre el hombro de su compañero. Cada musculo de del pecho y el abdomen del joven se amoldaba cómodamente a su espalda haciendo que esta se pegara más hacia el anhelando el contacto.
-¿Qué es esto Marinette?- pregunto el rubio de manera ronca sobre el oído de la peli azul.
-¿No te gusta?- pregunto confundida.
-No se trata de eso. Me gusta, tal vez demasiado- dijo para luego lamer ligeramente el lóbulo del oído de Marinette haciendo que esta soltara un suspiro quedo.
-¿Entonces cuál es el problema?-pregunto de nuevo con un hilo de voz.
-El problema es que si lo hiciste con la intensión de modelarme y que se me cayera la saliva por un rato misión cumplida. Pero es hora de que me saques a patas de tu habitación-
A pesar de decir aquello los brazos del rubio se apretaron con más fuerza sobre el cuerpo de Marinette, sin aparente intención de soltarla en un futuro cercano.
-¿Por qué?-
-Por qué no sé cuánto tiempo más pueda mantener mi autocontrol- confeso Adrien enterrando su nariz en los cabellos azulinos de le chica e inspirando profundamente.
-¿y si no quiero que mantengas tu autocontrol?-
Tras estas palabras todo movimiento por parte del chico seso. Se puso recto mientras giraba las caderas de la chica para que quedaran frente a frente.
-Marinette ¿estas segura de lo que estás diciendo?- pregunto el chico clavando su mirada fijamente en la peli azul, buscando duda o indecisión en su mirada.
-Totalmente- afirmo la joven deslizando sus manos por la nuca del muchacho -te amo Adrien y quiero estar contigo en todas las formas posibles-
En ese momento a Marinette sus dudas e inseguridades iniciales le parecieron lejanas. A eso se resumía todo, al amor, y Marinette estaba total y absolutamente segura de que estaba irrevocablemente enamorada de Adrien Agreste.
-Yo también te amo Marinette-
Sin pronunciar otra palabra ambos labios volvieron a unirse en un beso desesperado, lleno de pasión, deseo y por sobre todo amor. Esta vez fue Adrien el que coló su legua dentro de la cavidad de la chica haciendo que esta suspirara complacida cuando empezó a recorrer todo el interior de su boca con ella. Las manos de Chat se hallaban en los muslos de Marinette recorriéndolos tortuosamente con suaves caricias de arriba a abajo. La chica podía sentir un rastro de fuego que quedaba allí donde las manos del felino pasaban. Un ligero apretón en sus muslos y la peli azul entendió a la perfección la orden, dio un pequeño salto para terminar con las piernas enganchadas en las caderas del rubio.
Sin cortar el beso Chat Noir camino hasta la cama para luego depositar a Marinette suavemente sobre esta, con la piernas aun enganchadas a su alrededor. Al verse en la necesidad de buscar oxigeno la peli azul rompió el beso jadeando y con las mejillas sonrojadas. El rubio no perdió tiempo y empezó a devorar el níveo cuello de la muchacha arrancando suspiros suaves por parte de la misma. Los labios de Adrien se sentían extremadamente bien contra la piel de su cuello, la chica sintió su cuerpo temblar cuando llego al hueco de su cuello, donde se hallaba el dije y bajo un poco más comenzando a mordisquear los huesos alojados allí.
El rubio siguió bajando hasta llegar al borde de sus senos. Una sonrisa gatuna se extendió por sus labios.
-¿De dónde sacaste esto?- pregunto observando los pechos de la peli azul de forma predadora.
-Internet- contesto simplemente, luchando contra el impulso de taparse con sus brazos. Se sentía demasiado expuesta.
-Relájate, si en cualquier momento quieres parar, me detendré- dijo Adrien dejando que la chica observara la sinceridad que reposaba en sus ojos.
Marinette asintió con la cabeza. Confiaba en Adrien con su vida y podía apostar sin temor a equivocarse que el haría cualquier cosa por ella. No dudaba en que una sola negativa de su parte y el chico le daría un alto a toda acción.
Chat continúo con su repartición de besos por encima del sujetador. Aun con una capa de tela de por medio Marinette sentía choques de electricidad atravesando su cuerpo. Las garras del felino empezaron su recorrido detrás de su espalda hasta llegar al broche del sujetador. La peli azul podía sentir al chico tratando de desabrochar más sus garras sumadas al calor del momento le estaban dificultando la tarea.
-¡Maldición!- exclamo frustrado apoyando su frente en el pecho de la joven.
Marinette no pudo evitar soltar unas risitas nerviosas. Al parecer no era la única a la que le afectaba aquella situación, le complacía saber aquello.
-¿Te costó mucho?- pregunto con aparente inocencia el rubio.
-Algo, pero está bien, tienes mi permiso para romperlo- dijo adivinando sus intenciones de antemano.
-Es una verdadera lástima- dijo el chico deslizando una garra justo debajo de la unión de las copas -tendré que comprarte muchos más- y sin decir otra palabra flexionó su dedo cortando limpiamente la tela por la mitad.
Marinette ahogo una exclamación al sentir el aire frio entre sus pechos. No era capaz de mirar a Adrien a la cara por lo que cerro sus ojos nuevamente sintiendo como la vergüenza la invadía.
-Eres preciosa My Lady- dijo el chico justo encima de sus pechos haciendo que su aliento cálido chocara contra los mismo. Seguidamente sintió una legua húmeda deslizarse por toda la extensión de la piel de su seno derecho.
Un gemido involuntario se escapó de sus labios, Marinette mordió su labio inferior con fuerza ¿¡de donde había salido eso!? Pudo sentir una sonrisa gatuna extenderse por los labios del rubio que aún estaban unidos a la piel de su pecho. Gato presumido. Todo pensamiento coherente voló muy lejos de su cabeza cuando el joven introdujo el pezón de la chica por completo en su boca y succiono con fuerza, arrancando un gemido más sonoro de parte de su compañera.
Adrien comenzó con su tarea de lamer y chupar esa sensible piel de la chica mientras que con su mano le daba atención al otro pecho, con cuidado de no causarle ningún daño con sus garras.
Marinette se sentía en el cielo mientras arqueaba su espalda anhelando el contacto con más vehemencia. De su boca no dejaban de salir suspiros y gemidos productos del placer que la estaban abordando en esos momentos. Condujo una de sus manos sobre la cabellera rubia del felino acariciando sus mechones y detrás de las orejas ocasionando que el chico soltara suaves ronroneos contra su sensible piel, su otra mano se hallaba sujetando fuertemente las sabanas debajo de su cuerpo. Chat pasaba su atención de un seno a otro brindando las debidas caricias a cada uno, jugando con ellos y sopesándolos entre sus garras, deleitándose con los dulces gemidos que salían de la peli azul.
Marinette soltó un pequeño gritito de placer y sorpresa cuando los dientes del minino sujetaron uno de sus pezones y lo jalaron de manera lasciva. En su vientre el calor se hacía cada vez mayor, deseo que Chat no estuviera en medio de sus piernas para poder frotarlas y aliviar un poco el ardor que solo aumentaba con el paso del tiempo. Como si leyera su mente el chico levanto una de sus rodillas y la reposo justo en el centro de la chica haciendo un poco de presión en ese punto. El gemido que soltó la peli azul fue más fuerte y largo que los anteriores, reacción que le agrado de sobremanera al rubio. Comenzó de nuevo sus movimientos de manera circular con su rodilla haciendo que Marinette tuviera que morderse la mano para evitar soltar sonidos que alertarían a sus padres, pero aun así no podía retenerlos todos. La chica comenzó a mover su cadera acorde con los movimientos que el chico le proporcionaba, pero comenzaba a ser insuficiente, necesitaba más, necesitaba que la llenara por completo.
-Adrien- gimió quedamente Marinette -te necesito, ahora-
-Sus deseos son ordenes My Lady-
Luego de pronunciar aquello el traje de Chat Noir desapareció del cuerpo de Adrien dejando un rastro de luz verde detrás. Marinette no tenía idea de donde había ido a parar el Kwami del rubio pero no se divisaba en ningún lugar de la habitación, de hecho hacía rato que no sabía nada de Tikki tampoco, suponía que se habían retirado para darles privacidad.
-Eres hermosa Marinette- dijo el chico admirándola con devoción.
-¿Solo te quedaras hay mirando?- pregunto divertida la chica.
-Tal vez-
A pesar de haber dicho eso se apresuró en quitarse la camisa y la camiseta que traía debajo dejando así que por fin la peli azul se deleitara con su magnífico cuerpo. Luego el rubio bajo sus jeans dejándolos a los dos solo con la parte posterior de su ropa interior. El chico volvió a posicionarse entre las piernas de Marinette jugando con el borde de sus pantis. Una sola mirada por parte de la chica basto como autorización para poder quitar la última prenda del cuerpo de la heroína.
-Puuurfecta- dijo relamiéndose los labios haciendo que a Marinette se le trancara la respiración en la garganta.
-Apresúrate Adrien- exigió la oji azul.
Sin hacerla esperar más el chico se quitó la última prenda que le quedaba y volvió a su posición inicial quedando a la altura de su rostro.
-Si quieres que me detenga solo debes decirlo-
-Está bien-
-Seré suave-
-No, no lo seas. Hazlo rápido-
-Pero...-
-¡Solo hazlo!-
Marinette ahogo un chillido de dolor cuando Adrien entro en ella completamente de una sola embestida y se quedó allí un momento esperando a que la peli azul le diera permiso para continuar.
-¿Estas bien?- pregunto el chico con verdadera preocupación en su mirada.
-S-si- dijo Marinette oyendo su propia voz quebradiza debido al llanto contenido -por favor continua-
Con mucha delicadeza y lentitud Adrien comenzó a salir y entrar con suaves embestidas en ese cuerpo que era su perdición. En vista de que la chica ya no podía morder sus manos debido a que estaban siendo apresadas por las de su novio tuvo que morder lo único que tenía a su alcance, lo cual era los labios del chico. Mordió con bastante fuerza en una embestida profunda particularmente dolorosa que hizo que el labio de oji verde expulsara algunas gotas de sangre.
-Si te duele mucho me detendré- dijo el rubio como pudo ya que su labio inferior aún era preso de los dientes de la chica.
Esta negó con la cabeza y con sus piernas empujo las caderas del chico, que se habían quedado quietas, de vuelta a su dirección.
Entre caricias y palabras amorosas Adrien fue relajando cada vez más el cuerpo de la peli azul. Marinette no supo en que momento las estocadas dejaron de ser dolorosas para convertirse en sumamente placenteras teniendo que ahogar los gemidos-esta vez de placer-dentro de la boca de su compañero. La chica logro liberar una de sus manos para dirigirla a la espalda del rubio y arañarla con algo de fuerza. Esta acción. Lejos de enojar al chico pareció excitarlo aún mas debido al gruñido ronco que soltó al sentir las uñas incrustarse en su piel.
-Adrien ahh, ya... ya no umm...no puedo- logro decir entre jadeos Marinette.
Ya podía sentir el calor acumulándose en su vientre, alertándola de que se acercaba el final. Adrien acelero el ritmo de sus embestidas llegando hasta lo más profundo que le permitía el cuerpo de su heroína. Esta se retorcía debajo de él gimiendo dentro de la boca de su novio y escuchando los eróticos gruñidos que este le regalaba.
-¡Adrien!- gimió alto la peli azul sintiendo como el calor de su cuerpo explotaba en oleadas de placer que la recorrían entera.
-¡Marinette!- la siguió en un gemido ronco encajando sus dientes profundamente en el cuello blanco y níveo de la chica mientras se vaciaba en su interior.
Así se quedaron por un rato, solo escuchando el sonido de sus agitadas respiraciones. Hasta que Adrien salió de su interior y se acostó a su lado en la cama.
-Lo siento- murmuro con cansancio el oji verde examinando la mordida que había dejado en el cuello a la chica -a veces me rindo a mis instintos-
-No me molesta, además yo deje tu espalda llena de rasguños. Estamos a mano- dijo la peli azul recostando su cabeza en el pecho de su compañero el cual la estrecho fuertemente entre sus brazos.
-Creo que tienes razón. Oye tal vez no sea el momento para decir esto pero... no usamos protección-
-Tomo anticonceptivo desde hace años para controlar mi periodo- dijo Marinette finalizando en un bostezo.
-¿Lo tenías todo previsto eh?- dijo Adrien divertido acariciando suavemente el cabello de la fémina -aunque no me molesta caer en tus trapas las veces que quieras-
-Ya duérmete Adrien- dijo la chica con una pequeña sonrisa entre sus labios.
-Te amo Marinette-
-ya también te amo Adrien-
FIN.
AHORA SI LLEGAMOS AL FINAL DEFINITIVO DE LA HISTORIA. GRACIAS POR ACOMPAÑARME EN ESTE PEQUEÑO PROYECTO. ESPERO LEER DENUEVO SUS MARAVILLOSOS COMENTARIOS LOS CUALES AGRADESCO DE TODO COROZON. MUCHAS GRACIAS POR TOMARSE EL TIEMPO DE LEER MI HISTORIA. Disculpen algún error de ortografía o redacción. BESOS! NOS LEEMOS!
