Nota: Los personajes y lugares pertenecen a Akira Toriyama y Toei, el segundo capítulo de este fanfic, agradeciendo como siempre los reviews y sugerencias.
Planeta Tierra 2
Como una estrella fugaz, la esférica nave atravesó el cielo, para luego estrellarse retumbando sobre las montañas del Paozu.
Región casi inhabitada donde los dinosaurios y dragones vagaban felices cazando su cena, poco les importó que un objeto cayera estrepitosamente sobre sus terrenos. Sólo uno de los pocos humanos que habitaban esos desolados parajes se aproximó, por curiosidad.
El cráter circular todavía rodeado de algo de humo, por lo que el viejo Gohan se tuvo que cubrir el rostro con su bufanda para no aspirar el polvo.
—Es una nave —se dijo a sí mismo.
Se aproximó con cautela y cuando examinó con mayor detenimiento encontró a los dos niños inconscientes dentro de la nave.
Sacó a los niños de allí y se los llevó a su cabaña para cuidar de ellos, observando que uno de ellos vestía lujosos atuendos y el otro parecía de origen más humilde. Ambos tenían enroscadas en sus cinturas unas colas color café.
El viejo Gohan no tardó en saber que aquellos niños eran extraterrestres, pero al ser un hombre bondadoso los cuidó como si se tratara de dos niños humanos.
—¡Huaaa! —Bostezó Kakaroto cuando despertó — Tengo hambre.
—Ya despertaste niño —Dijo amable el viejo Gohan —. Que bien, te preparé algo de comer Apropósito niño, me llamo Gohan ¿Cuál es tu nombre?
—Yo me llamo —Kakaroto se quedó pensando un momento y luego rió —. No lo recuerdo.
—Debe ser por el golpe que recibiste cuando se estrelló —El viejo Gohan hizo una pausa, decidió no decirle a los niños que los había encontrado en una nave espacial —, el automóvil donde ibas.
—¿Yo me estrellé? —Rió Kakaroto — No me acuerdo de nada, sólo sé que me muero de hambre.
—Te preparé algo de comer a ti a tu amiguito.
Kakarotto se volvió y notó que a su lado Vegeta los observaba en silencio, con el ceño fruncido, como casi siempre, aunque esta vez parecía más molesto por no poder recordar quien era.
—Debo asumir que tú tampoco recuerdas nada —Le dijo el viejo Gohan mientras sacaba arroz de una olla.
Vegeta negó con la cabeza. ¿Qué era lo que le sucedía? Sentía un irresistible instinto por destruir el lugar completo, pero la amabilidad del viejo lo confundía, como si no supiera como reaccionar ante este tipo de comportamiento. No recordaba ni su nombre, pero sabía que la amabilidad no era algo familiar.
—No importa seguro en un par de días lo recordarás —le dijo para tranquilizarlo —. Ven, come un poco.
Kakaroto no se hizo rogar y ya estaba en la mesa devorando el contenido de su plato con las manos, Vegeta en cambio se levantó lentamente y se sentó a la mesa, tomó los palillos y luego de analizar la comida apartó el plato de su lado.
—Si no quieres ¿puedo comerme tu ración? —Kakaroto tomó el plato de Vegeta y se comió la cena de Vegeta tan rápido como se comió su propia ración.
Vegeta en silencio se levantó de la mesa y salió de la cabaña. El viejo Gohan sólo lo observaba. Tal vez su amnesia no sea total, se decía. Pero estas reflexiones fueron interrumpidas por Kakaroto que le pidió otra porción de arroz.
El viejo Gohan salió de la cabaña y encontró a Vegeta observando a las estrellas que centellaban tranquilamente en la noche de luna nueva.
—¿Extrañas tu casa? —Le dijo el anciano a Vegeta.
Él se limitó a mirar al cielo y luego al viejo.
—Comeré ahora —Le dijo tratando de no sonar como una orden.
—Vamos pequeño —Le dijo el anciano Gohan —. Creo que si vas a estar un tiempo conmigo deberé llamarte por algún nombre, a ti y a tu amiguito. Que te parece si te llamo Goten, y a tu amigo lo llamamos Goku.
Vegeta no parecía conforme, pero no pudo reclamar porque justo ese momento se apareció delante de ellos Kakarotto con su cuenco vacío.
—Goku me gusta —dijo riendo.
—Entonces te llamaré Goku.
—Que bien —Dijo Goku —Por cierto señor Gohan, ¿Tiene un poco más de comida?
—Vamos te serviré otra porción —Pero el viejo Gohan se llevó la sorpresa de encontrar su olla de arroz completamente vacía —. Pequeño, te has comido toda la cena.
—Eres un imbécil —Vegeta no pudo resistir su instinto primario y saltó sobre Goku —. Te comiste mi cena.
Muy lejos, en el planeta Vejita.
—¿Estás diciendo que enviaste al príncipe Vegeta en esa nave? —Nappa tenía a Raditz del cuello —¿Qué le voy a decir al rey ahora?
—No sabía que su alteza estaba en esa nave —Raditz dijo en su defensa —Además él estaba a tu cargo, tú debiste vigilarlo mejor.
—A estás horas el príncipe ya debía estar en la nave del señor Freezer, Tendré que ir donde el rey y contarle lo sucedido.
—En ese caso ya te puedes ir despidiendo de este mundo —Se burló Raditz.
—También tú —Nappa apretó más fuerte —. Yo no asumiré solo la responsabilidad. Tú vendrás conmigo y le dirás a donde exactamente enviaste al príncipe.
Nappa comenzó a arrastrar a Raditz hacia el salón del palacio del Rey de los Saiyajin, mientras Raditz refunfuñaba.
—Todo es tu culpa Kakaroto, sabía que me causarías problemas.
Mientras en el salón del trono real.
—El señor Zarbon quiere verlo su majestad —El guardia del Rey anunció al soldado de Freezer.
—Hola Vegeta —Saludó sin la menor reverencia —. Freezer me mandó a preguntarte porque no mandaste a tu hijo a su nave como te ordenó.
El rey Vegeta se molestó mucho por la actitud del lacayo de Freezer.
—Dile a tu amo que el príncipe debe estar por llegar a su nave, no hacía falta que nos enviara a su perro guardián.
—No seas tan altanero Vegeta. El señor Freezer quiere asegurarse de que todavía le obedeces, ¿o es que acaso estás tratando de ocultar a tu hijo? No sabía que los monos Saiyajin tuvieran esa clase de sentimientos.
—No seas estúpido Zarbon, no me interesa en lo más mínimo lo que le suceda a mi hijo, el es un príncipe Saiyajin, sabe cuidarse solo perfectamente —Vegeta se levantó de su trono —. Si tu amo Freezer está tan interesado en él, yo mismo lo llevaré a su nave.
—Sabía que harías cualquier cosa con tal de probar tu lealtad hacia Freezer —Zarbon se dirigió hacia la salida y añadió para sí —. Incluso entregar a tu propio hijo antes del levantamiento Saiyajin.
El rey Vegeta volvió a sentarse en su trono y por los pasillos retumbó su voz fuerte.
—¡Nappa, Nappa!
Notas Finales: Sabemos que el planeta Vejita es muy lejano que se tardan como un año en llegar a la Tierra, pero en el fanfic que escribo esto no sucede así, es una licencia que me tomé y que espero no se molesten por este anacronismo.
Por cierto, no es que no acepte las sugerencias, pero mis capítulos son así de cortos. Por lo menos a mí no me parecen ínfimos, porque no siempre puedes escribir dos mil palabras, para mí un capítulo de mil palabras es normal, y es que no me gusta dar mucha lata.
