Una historia original de NikkaFuza y LuenePetris
Traducida por Asideilogica21 y Vaana.
Capítulo 2 - I Still Have not Found What I'm Looking For
I have spoke with the tongue of angels
I have held the hand of a devil
It was warm in the night
I was cold as a stone
But I still haven't found
What I'm looking for
U2
DIMITRI POV
Terminé de analizar el último informe que el equipo de Iván me envió sobre los inmuebles que tengo alquilados y me levanté de la mesa hacia la ventana de la oficina para estirar las piernas. Definitivamente detestaba ese tipo de trabajo burocrático. Por suerte sólo tenía que soportarlo una vez al mes.
Si tuviera que vivir de ese tipo de actividad como mi amigo, creo que me moriría de hambre.
Mi lugar estaba dentro de un campo de fútbol, estudiando las tácticas de los adversarios, montando jugadas e impulsando al equipo hacia adelante.
Y este era el año. Lo sentía. Estuvimos tan cerca en la última temporada. Fallamos justo en la final de la NFC²... Pero de este año no pasa. Nosotros vamos a ganar el Super Bowl y yo personalmente refregaría eso en la cara de Manning³ para acabar con sus chistes.
Sólo que, para que yo pudiera enfocarme en esa tarea necesitaba estar con la cabeza libre de los problemas que ahora me importunaban.
Hace tres semanas mi matrimonio con Natasha llegó al inevitable desenlace: el divorcio. Hoy digo inevitable, pero durante mucho tiempo he estado equivocado en cuanto a eso. Sólo lo admití cuando la situación resultó insostenible, y lo que había nacido de una amistad, estaba a punto de convertirse en odio.
Tenía la certeza de que gran parte de la culpa de llegar a ese punto era mía, pero ahora no había nada más que hacer al respecto.
Lo que necesitaba era resolver la cuestión de Claire. Por el status de Tasha de supermodelo, ella vivía asistiendo a innumerables eventos e interminables viajes de trabajo, lo que la llevó a darme la custodia absoluta de nuestra hija. No es que mi situación profesional sea más favorable, pero para ella no pareció importar demasiado. Tanto es así, que después de firmar los papeles del divorcio, Tasha entró en el primer avión a Milán para asistir a la Semana de la Moda.
Esto no sería realmente gran cosa si no fuera por el hecho de que la niñera dimitió un día después de que mí, ahora exmujer, se fuese dejándome completamente solo, en las vísperas del inicio de la temporada, con una niña de siete años que cree saber más de fútbol americano que Vince Lombardi⁴. Estoy seguro que si Claire le gritaba a Stan Alto de nuevo en el campo de entrenamiento⁵ él va a enloquecer.
Claire es la luz de mi existencia, una niña hermosa y llena de vida, a pesar de ser un poco diferente de las pequeñas de su edad. En vez de jugar con muñecas, ella prefería quedarse horas discutiendo las mejores jugadas de la semana. Por eso tiene más amistad entre los jugadores del equipo que con los niños de su edad. A veces me pregunto si eso es saludable... Ella parece ser una chica tan solitaria.
Siempre intenté suplir mis ausencias y las de Tasha, pero debido a nuestras locas rutinas, Claire acababa siempre quedando a los cuidados de niñeras que, por algún motivo inexplicable, cambiaban con frecuencia. Nunca se quedaban por más de una temporada.
Me lamenté con Iván al respecto de este problema y me aseguró que conseguiría a alguien para el puesto. Sólo espero que no me meta en ninguna locura.
No me entiendan mal, lo adoro como a un hermano y confío plenamente en su juicio, pero Iván era el mayor mujeriego que conocía y se enloquecía con cualquier falda que pasara por delante de él. Y bien, a estas alturas estaba empezando a creer que ni con su ayuda encontraría solución a este problema. Él dijo que hoy me daría una respuesta. Ya había pasado mucho rato desde el mediodía y aún no tenía ninguna noticia de mi amigo.
- ¡Papá, papá! - Claire gritó al entrar corriendo en mi oficina, arrancándome de mis pensamientos. - Tío Iván llegó. -
- ¿Qué? ¿A esta hora? - pregunté sin entender. Creí que me llamaría, no que vendría hasta aquí en medio de un día laboral.
- Él llegó y le pidió a Kirova que te llamara. - ella dijo animada, subiendo en la silla y saltando en mi regazo, haciendo que la sujetara para que no se cayera. - Pero yo fui más rápido que aquel viejo buitre. -
- Claire, ¿Qué te he dicho de llamar a la señora Kirova de esa manera? -
- Ok, ok lo siento mucho. - dijo poniendo los ojos en blanco, denotando que no sentía ni un poco de arrepentimiento. - Pero ni siquiera tu puedes negar que ella se parece a uno. -
- Ya basta con eso. - intenté imponer un tono autoritario mientras iba hacia la sala en la que Iván debería estar esperando, llevándola en brazos.
Encontré a Kirova a medio camino y no pude dejar de estar de acuerdo con mi hija. Vestida de esa manera, toda de negro, la ama de llaves realmente parecía un espíritu amargado que acechaba los rincones de la casa.
Traté de apartar ese pensamiento absurdo. Creo que estoy conviviendo demasiado con mi hija.
De todos modos, no tenía nada que reclamarle a esa mujer. Ella era extremadamente confiable y facilitaba mucho mi vida, manteniendo la casa en orden y responsabilizándose de todas las cuestiones domésticas.
- ¿Dónde está Iván? - pregunté a una Kirova con un semblante exhausto que miraba de forma reprochadora a Claire.
Me he visto obligado a dejarla con la mujer algunas veces en los últimos días y estoy seguro de que ese era el motivo de su cansancio. Podría incluso decir que ella estaba más desaliñada de lo normal, su moño siempre impecable ahora tenía algunos cabellos fuera de lugar.
La verdad es, que realmente Claire sabe cómo ser imposible cuando quiere. Tal vez sea mejor aceptar a cualquier persona que Ivan me recomiende. Si no es adecuada, por lo menos me dará algún tiempo para buscar a alguien más calificado, antes de que Kirova enloquezca.
- Él dijo que lo esperaba en el bar, señor. - ella me informó con el ceño fruncido. - Estaba yendo a avisarle, pero la niña salió corriendo delante, gritando que si yo quería alcanzarla tendría que tomar mi escoba.
Miré a Claire de forma reprochadora y ella escondió la cara en mi cuello.
- Creo que usted debe una disculpa. - regañé. Por unos segundos esperé una respuesta, pero no dijo nada, entonces la puse en el suelo. - Claire… estamos esperando. -
- Lo siento. - respondió con mala cara y mirando hacia abajo.
- Ahora ve y trata de arreglar tu habitación. - hablé cruzando los brazos, intentando parecer serio a pesar de estar seguro de que estaba fallando miserablemente. Ella era adorable cuando ponía cara de enfado. La verdad es que nunca consigo ser totalmente serio cerca de mi hija, lo que me hace un pésimo educador.
- Pero mi cuarto está ordenado. - me miró de forma desafiante, poniendo las dos manos en sus caderas, recordándome a Viktoria cuando tenía la misma edad. De todas las personas a las que ella podría parecerse, ¿Tenía que ser justo la más endemoniada?
- Entonces encuentra algo que ordenar. - respondí en el mismo tono. No sé si eso tenía mucho sentido, pero fue lo único que conseguí elaborar.
- Ok. - ella salió corriendo mientras reía.
Yo era capaz de decidir una jugada estratégica en cuestión de milésima de segundo, pero Claire conseguía desarmarme en menos tiempo que eso.
Maldiciendo en ruso para que mi hija no entendiera, si escuchaba, seguí hasta el bar donde Iván me aguardaba. Claire definitivamente iba a acabar conmigo.
- Iván. - extendí la mano para saludarlo tan pronto como lo vi sirviéndose una medida de whisky. - Pensé que ibas a llamar. -
- Me pareció mejor venir aquí para conversar personalmente y poder asaltar tu bar. - dijo después de devolver el saludo.
- ¿No es demasiado temprano para eso? - Señalé el vaso en su mano y me senté en un banquillo frente al mostrador.
- Si tuvieras que pasar tu mañana entera lidiando con un regordete que ocultó lo que tenía y lo que no tenía y está a punto de rendir testimonio ante una comisión parlamentaria, ya te habrías bebido la botella entera a estas alturas. -
- Sinceramente, no sé cómo aún estás dispuesto a defender a ese tipo de gente. -
- Ese tipo de gente es la que tiene el dinero, amigo mío. Y ellos nos pagan muy bien por eso - él se sentó en el banquillo del otro lado y alzó el vaso como en un brindis antes de beber un trago. -
Iván y yo éramos amigos desde la escuela y siempre supe que, a pesar de su manera relajada, era una de las personas más inteligentes que conocía. Tanto es así, que hoy en día es considerado uno de los mayores especialistas en crímenes empresariales y financieros del país.
Yo confiaba tanto en su capacidad, que tan pronto como empecé a ganar algún dinero, hice mi primera inversión en el montaje de su oficina que compartía con mi primo Adrian Ivashkov. Y dígase de paso, aquello había demostrado ser una muy buena inversión. Todo gracias a la perspicacia de Iván y el carisma de Adrian.
- Entonces. - fui directo al punto - ¿Conseguiste a alguien para quedarse con Claire? -
- Como siempre soy la solución a todos tus problemas. - dijo de forma burlona. - Encontré a la persona perfecta para ti. -
- ¿Quién es ella, Iván? -
- Su nombre es Rose. - él sonrió. - Rosemarie Hathaway Mazur, ella está recién graduada, pero tiene dificultades para encontrar un trabajo en su área y necesita un empleo. Además, es mi amiga, una buena amiga. -
- Hmm... No lo sé. Ella no me parece del tipo que se vaya quedar por mucho tiempo. -
Si la chica se había formado en la universidad y ya estaba graduada dudo bastante que quisiera trabajar como niñera por mucho tiempo y eso no era lo que buscaba. Claire necesitaba a alguien que realmente se quedara a su lado por más que sólo unos meses. Para inconstantes en su vida ya bastaba con sus padres.
- Ella es genial, Dimitri. Y realmente necesita esto, así que estoy seguro de que va a quedarse. - contestó. - Además de que Rose es extremadamente calificada y de mi entera confianza. Sabes que no la recomendaría para quedarse con mi ahijada si no fuera así. -
- Yo sé eso. Confío en tu juicio, Iván. - dije soltando un suspiro.
Quizá tenía razón. El mercado laboral no era nada bueno, el cual se agravó con la entrada del nuevo presidente y el salario que estaba dispuesto a pagar me parecía un buen incentivo para hacer que Rose quisiera permanecer en el puesto. Y, pensándolo bien, hasta era una opción muy buena, mucho mejor que poner a una completa desconocida en mi casa.
- Ok. Trae a la chica para que la conozca. -
- Puedo traerla mañana por la mañana, si quieres. - Iván parecía entusiasmado. - Te aseguro que no te arrepentirás. -
- Por mí está genial. - dije pensativo - Invítala a almorzar. Me gustaría conversar con ella, ver si existe la posibilidad de que se quede por más tiempo, también quiero que Claire la conozca. Tú sabes que ella no es nada fácil. -
- Algo me dice que las dos se van a llevar muy bien. - comentó antes de terminar el resto de la bebida y ponerse de pie. - Ahora me voy, todavía necesito pasar a ver a un cliente para que firme un poder y de allí voy a intentar encontrar a Rose para quedar. -
En ese momento algunos pasos se oyeron por la escalera de mármol a mi espalda, y luego mi hermana Viktoria apareció con un elegante vestido negro.
- ¿No es demasiado temprano para que se estén emborrachando? -
- Hola para ti también. - dije levantándome para saludarla, pero Vika pasó de mí yendo directo a Iván.
- Siempre llevando a mi hermano por mal camino. - dijo al abrazarlo más efusivamente de lo que creía necesario.
- No me culpes por querer celebrar. - respondió en tono burlón. - Al fin mi amigo súper famoso está soltero y voy a poder disfrutar un poco de eso. -
- Ni pensarlo. - Viktoria retrucó. - Dimitri necesita concentrarse ahora. La temporada está llegando y si el Buccaneers no consigue una buena clasificación este año, la bahía entera se va a convertir en un verdadero infierno. -
- Eh, dictadora, deja al hombre vivir un poco. -
- Él puede vivir a partir de febrero. Hasta entonces, yo mando. -
- Saben que todavía estoy aquí ¿verdad? - intervine antes de que los dos profundizaran en aquella discusión idiota. Ambos parecían dos niños cuando se encontraban. - No estamos conmemorando nada. Iván ya estaba a punto de irse, ¿No es verdad?
- Me siento tan querido con ustedes dos expulsándome de esta forma. - él dijo antes de dar un beso en la mejilla de Viktoria y rodear el mostrador del bar para darme una palmadita en el hombro. - Mañana estaré aquí con ella. -
Mi hermana me miró de forma perspicaz y conté hasta tres después de que Iván se marchase. Entonces ella comenzó:
- ¿Quién es "ella"? ¿Acabas de separarte de la víbora de tu ex-esposa y ya estás pidiéndole a tu amigo que te encuentre mujeres? -
Puse los ojos en blanco y empecé a caminar hacia la oficina siendo perseguido de cerca por Viktoria.
- Para tu interés, "ella" es la posible futura niñera de Claire. Iván recomendó a su amiga para ocupar el puesto. -
- ¿Él recomendó? Sólo espero que no sea una de sus amantes. - dijo con desdén.
-Es lo que voy a averiguar mañana. -respondí después de entrar en la habitación y apoyarme en la punta de la mesa. - ¿Traes los vídeos? -
- Aquí están. -
Ella sacó de su bolsa tres cajas de DVDs que había estado buscando para mí en el campo de entrenamiento. Por culpa de Claire y su lengua afilada terminé rápidamente el último entrenamiento para evitar más molestias y olvidé coger los vídeos de los partidos de las finales del año pasado y del Super Bowl para analizarlos. Sólo me faltaba revisar la última temporada.
- También Stan me mandó avisarte que si vuelves a llevar a Claire al próximo entrenamiento estarás en la banca. ¿Qué fue lo que hizo la niña? -
- Ella sólo quiso tomar su puesto como técnico del equipo. -
- Esa es mi chica. - Viktoria se rio. - Una pena que no haya una liga femenina. Me encantaría representarla también. -
- No des ideas, por favor. -
Vika era mi brazo derecho. Ella cuidaba todos los aspectos de mi carrera fuera de los céspedes, desde mi contrato con el equipo, hasta el contacto con la prensa y patrocinadores.
Cuando inicié mi carrera quien hacía eso era mi hermana Karolina, pero ella terminó dejándole el puesto a la más joven cuando decidió tener a su segundo hijo. Y yo no podía quejarme ni un poco por el cambio. Viktoria nació para eso.
Pues, en nuestra casa el fútbol era un asunto de familia.
- Entonces... hay algo importante que tengo que discutir contigo. - ella habló cambiando a su tono de negocios. - Esa tal Jill Dragomir anda publicando chismes e historias en su blog sobre tu divorcio. -
- Ese asunto no es nada nuevo. - Me alejé de la mesa para sentarme en el sillón que estaba situado en un rincón.
- Dimitri, tienes que dejarme dar una nota al respecto. Ya he perdido la cuenta de cuantas amantes te ha inventado en tan solo la última semana. -
- Déjala que hable. No le debo explicaciones de mi vida personal a nadie. -
- Siento decírtelo querido hermano, pero tú eres es una figura pública. La privacidad es un lujo aquí. - ella argumentó. - Además, Tasha está saliendo como víctima de esta situación y eso es la cosa más ridícula... -
- Vika, ya te dije que no te implicaras en una batalla con ella. - interrumpí su discurso que ya conocía de sobra. - Y Tasha realmente fue un poco víctima aquí, así que vamos a dejarlo como está y punto final. -
- Sólo tienes que entender que todo esto está ensombreciendo tu imagen. Tu principal patrocinador está amenazando con reducir tu contrato si no damos con una manera de acallar estos rumores. -
Me levanté cansado. Sentía como si un tornado hubiera pasado por mi vida. ¿Desde cuándo todo se había salido de lugar de esta manera? ¿Y esa tal Dragomir? ¿De cuál de los agujeros de los siete infiernos había salido esa chica?
- Está bien. - acabé complaciendo a mi hermana. - Di algo simple, sin extenderte en explicaciones y, principalmente, sin atacar a Natasha. -
- Considéralo hecho, hermanito. - me dio un beso en el rostro y salió por la puerta con la fuerza de un huracán como siempre solía hacer.
Puse la cabeza entre las manos para masajear mi sien dolorida. La temporada no había comenzado y ya estaba agotado. Sólo espero que una parte de mis problemas se resuelva mañana. Una gran parte, a decir verdad.
Y esa solución parecía tener nombre y apellido: Rose Hathaway Mazur.
