Desclaimer: Los personajes son de Jane Austen, la historia es enteramente mía. Leer nota.


Cap.2 Una pequeña

POV. Darcy

Caminaba por uno de los parques de Meryton, no era un lugar muy interesante pero tenía una paz inigualable, o eso era lo que me había presumido Charles, y no había mentido en lo absoluto, el centro del condado podía ser muy ruidoso un día Sábado o viernes por la tarde, pero los domingos por las mañanas podías estar en completa calma y pasear por uno de sus tantos parques, disfrutar un poco de aire fresco y caminar por horas.

Yo había estado haciendo eso, caminar por horas, desde las seis de la mañana que había dejado mi habitación en la cómoda casa de los Bingley, hasta ahora que ya eran cerca de las doce del día.

Había gente dispersa por todos lados, pero muy poco y al parecer buscaban lo mismo que yo, un poco de quietud. Excepto por una mujer que se escuchaba a lo lejos llamando por su hijo, seguramente se había descuidado y el niño le estaba jugando una travesura, igual no le di mucha importancia, Meryton no parecía de los lugares donde los niños desaparecieran o fueran raptados.

Me senté en una de las bancas del lugar y cerré mis ojos, aspire el aire limpio, y una imagen de cierta muchacha de ojos oscuros llego a mi cabeza.

A primera vista no era una belleza reconocible como su hermana, pero mientras más cerca estuvieras de ella y más contacto tuvieras con sus ojos, más te dabas cuenta de su obvio atractivo.

¿Pero qué estaba haciendo? ¿Por qué estaba pensando en Elizabeth? No era alguien que realmente valiera la pena, si por lo menos estudiara como su hermana lo hacía su hermana tendría mucho más valor, pero hasta eso, no era así.

Y después lo que había escuchado, quería ver a ese tal Sam, y por lo que me había comentado después Charles, ella no vivía con sus padres ya.

Había dejado los estudios y vivía con su novio, obvias razones para no estar pensando en ella.

Sentí un pellizco en mi mejilla, no me dolió peor si logro sobresaltarme, abrí de golpe los ojos y salté un poco, empujando a la pequeña figura que me había apretado la mejilla.

Cayó de sentón en la banca e hizo una pequeña mueca de dolor.

-Lo siento, me asustaste, ¿Te duele mucho?-

-No, estoy bien, gracias- se levanto en la banca y quedo a mi altura nuevamente, era una pequeñita de cuatro o cinco años aproximadamente, tenía una sonrisa muy grande y los ojos más expresivos que hubiera visto de un vivo azul, tenía el cabello negro y en bucles amarrado en una coleta alta, llevaba un vestido verde con unas mallas blancas, un suéter blanco y unas pequeñas botas negras que le llegaban al tobillo, en resumen, toda una monada.

-¿Estás vivo?- fue su primera pregunta, hablaba muy bien, a pesar de la edad.

-Sí, estoy vivo, ¿Por qué lo preguntas?-

-Estabas muy callado, con los ojos cerrados, como mi ratón mili cuando murió- me miraba directamente a los ojos y tuve una sensación de deja vu, como si antes hubiera tenido unos ojos iguales viéndome de aquella misma manera.

-Estaba descansando, camine mucho-

-Ah- se sentó por fin y comenzó a mover sus piecitos ya que no alcanzaba el piso

-¿Quién eres tú?- me intrigaba sobre manera aquella niña

-Me llamo Samantha ¿y tú?-

-Me llamo Fitzwilliam Darcy-

-Es un nombre difícil- razono

-Dime Will si es complicado para ti entonces- sonrió y asintió, me di cuenta por fin que su nombre no era lo primero que tenía que haber preguntado

-Samantha, ¿Por qué estás aquí sola?-

-No estoy sola, estoy contigo- buena esa

-Me refiero a con quien has venido al parque-

-Ah, con mi mami- dijo distraídamente, mirando sus pies

-¿Dónde está tu mamá?- levanto su rostro y vi que sus ojos estaban anegados en lágrimas que poco a poco comenzaron a salir sin control.

-No sé- me dijo a duras penas y se arrojo a mis brazos llorando descontroladamente.

-Tranquila, tranquila, la encontraremos- la tome en mis brazos y comencé a mecerla para que se tranquilizará, esperaba lograrlo.

-Me- me- su- subí a un ju- juego y- y ya no esta- ta- ba mi ma- ma- mi- me dijo entre hipidos y más lágrimas, apenas si podía respirar.

-Bien Samantha, debes dejar de llorar de acuerdo, si no paras de llorar nunca podremos encontrar a tu mami- error, no debí decir eso, comenzó a llorar más y más.

-Bien Sami, ¿puedo llamarte Sami?- ella solo asintió

-Bien, ahora tratemos de calmarnos de acuerdo-

-¿Tú- tú, no estás, cal- cal- mado?- pregunto dejando de llorar un poco

-No, claro que no Sami, estoy mal, mira estoy muy mal- comencé a hacer todas las caras raras que pude y ella pronto comenzó a reír ligeramente.

-No, debes estar mal, yo estoy aquí- había dejado de llorar completamente y me sonreía de nuevo.

-Pero es que estoy mal, Sami, por favor ayúdame- le pedí haciendo más caras raras, comenzó a reír abiertamente, tomo mi rostro entre sus pequeñas manitas y me miro a los ojos.

-Estás bien Will, yo te cuidare hasta que tu mami regrese-

-Sami, mi mami está en el cielo- abrió muy grande sus ojitos azules y apretó más mi cara

-Entonces te cuidaré mucho más- me dio un sonoro beso en la mejilla y me abrazo, algo realmente desconcertante paso en ese momento en mí.

-¡SAM!- escuchamos a lo lejos la voz de una mujer quien corría hacia nosotros, me la arrebato inmediatamente y la tomo en sus brazos.

-¡Mami! ¡Mami!- canturreaba la pequeña, no pude ver quien era su madre pues todo su cuerpecito la tapaba

-Cariño no me vuelvas a hacer esto de acuerdo, estaba tan asustada- medio sollozo la mujer contra el cuello de Sami. Ella se separo un poco y limpio las lágrimas del rostro de su madre.

-Está bien mami, estaba con Will, lo estaba cuidando porque su mami está en el cielo- le explico como si fuera lo más importante del mundo. Samantha bajo de los brazos de su madre y la pude ver.

Era Elizabeth, la hermana de Jane, la misma con quien estaba pensando justo antes de que Sami llegara.

Espera, Samantha, Sami, Sam, "Quiero ir a casa con Sam", sus palabras resonaron en mi cabeza con aquel momento en la fiesta, ella quería estar con su hija, no con su novio, pero que estúpido que era, pero de todas maneras, Sam debía tener un padre.

-¡¿Tú? ¿¡Qué rayos estabas haciendo tú con mi hija?- Su mirada echaba chispas, ahora entendía ese sentimiento de Deja vu, Sami tenía la misma mirada que tenía su madre.

-Mami, lo estaba cuidando, fue mi culpa- intercedió su hija inmediatamente, como si temiera por lo que su madre pudiera hacerme

-Sam, ahora no cariño, este señor debe explicarme cómo fueron las cosas- dijo mirándome con odio, ahora sabia porque Sami había intercedido

-Mami, él no es señor, es Will- me impresionaba la manera en que Elizabeth podía ver con toda la ternura del mundo a su hija e inmediatamente después matarme con la mirada a mí.

-No tengo tiempo para esto, se supone que teníamos que estar hace media hora con tus abuelos- tomo su bolso y guardo unas cuantas cosas que se había caído de él.

-¿Puede venir Will?- pregunto la pequeña acercándose a mí y queriendo tomar mi mano, se la di inmediatamente.

-No corazón, el señor no puede venir- dijo con amargura pero tratando de disimular frente a su hija.

-Pero…-

-Sam, no, lo siento cielo pero él no puede venir, ahora vamos-

-Está bien- dijo resignada, me jalo del brazo con toda su fuerza que no era mucha, pero aun así me agache a su altura.

-Adiós Will- me dio un beso en la mejilla y corrió hacia el lado de su madre, quien le tendía la mano.

-Nos veremos luego Sami- ella asintió y me brindo una amplia sonrisa. Elizabeth no dijo nada pero su mirada claramente decía que ni siquiera pensara en volver a ver a su hija o me costaría caro.


Mucho gusto a aquell s que me leen, como verán es mi primera historia de Orgullo y Prejuicio, este es por mucho mi libro favorito pero no me había atrevido ni sentido preparada para escribir una historia basada en esto, ahora ha llegado sola y me sentí en la obligación de darla a conocer, espero que les agrade y que no los desoriente un poco, como verán la historia está ambientada en el siglo XXI y con una gran sorpresita de Lizzie, espero que les agrade, será una historia muy corta, pero ojalá les guste y me apoyen en este nuevo proyecto, muchas gracias, besos, An.