¡Feliz año nuevo! Siento haber tardado meses en actualizar pero aquí lo dejo. Gracias!
Capítulo 2
La casa de Magnus Bane se vio envuelta en el estridente sonido del llanto de un bebé sobre las tres de la mañana. Alec Lightwood, que estaba tumbado con la cabeza apoyada en el pecho del brujo, abrió los ojos al escuchar a su hija llorar.
Alec se levantó, Magnus aún seguía dormido así que decidió no despertarle.
-Ey pequeña, ven con papá -le sonrió mientras que cogía a la pequeña bebé de tan sólo 9 meses. - ¿que te pasa Aly?
Aunque la bebé aún no hablaba, ni siquiera había dicho su primera palabra, no paraba de llorar. El nefilim observó que tenía pequeñas ronchas en la piel. Acercó sus labios a la frente de Alyson para comprobar si tenía fiebre y en efectivo, tenía.
Fue a ponerle el termómetro mientras que la balanceaba en sus brazos. Se acercó a la habitación y se sentó al lado del brujo.
-Magnus, despierta... Alyson está con fiebre... -el brujo se removió en la cama pero acabó abriendo los ojos.
-Seguro que no es nada -besó la sien de Alec antes de sentarse en la cama- ¿le has puesto el termómetro? -acarició cariñosamente el pelo de Aly.
El moreno asintió y al escuchar el sonido de termómetro lo apartó de la bebé.
-¡38'8 °C ! -exclamó el nefilim antes de notar como Magnus le cogía a su hija de sus brazos.
-¿Pero princesita? ¿que te pasa? -el brujo besó la frente de la bebé que hacia tiempo atrás había dejado de llorar- ¿Y estos granitos? Alec... Creo que tiene la varicela... Pásame el móvil, voy a llamar a Catarina... Ella seguro que tiene mas idea de esto que yo.
El nefilim hizo lo que le pidió y el asiático marcó el número. Un toque. Dos toques. Tres toques...
- ¿Diga?-la voz al otro lado, de su querida amiga Catarina tranquilizó al brujo.
- Hola, sexy Bane al habla. Tienes que venir, es una urgencia.
La voz de Magnus alarmó a la bruja, no solía llamarla a esas horas.
- ¿Ha pasado algo? Mira que si es una tontería...
-Alyson tiene fiebre. Tienes que acercarte por favor.
-Estoy allí enseguida. -La mujer del pelo blanco colgó.
Al cabo de unos diez minutos, Catarina Loss estuvo en el loft del gran brujo de Brooklyn.
Tras revisar a la bebé, quien extrañamente estuvo muy tranquila en los brazos de la bruja, Catarina miró a Magnus y a Alec, quienes estaban muy preocupados por la pequeña.
-Es varicela y vais a tener que esperar hasta que pase. Tenéis que tener cuidado de que no se rasque o se le podrá infectar los granitos. Y tomad, medio centímetros de esto cada vez que tenga fiebre, pero como máximo cuatro veces al día -dijo mientras que le entregaba un bote con un líquido de extraño color rosáceo.
Los padres de Alyson asintieron y acompañaron a la bruja hacia la puerta. Allí, se despidieron de ella.
Cuidaron a la bebé con las instrucciones de la bruja hasta que los granitos se transformaron en costras.
-Ey, mi princesita ya esta bien -dijo Magnus mientras le hacía cosquillitas a su hija- deberíamos salir a dar un paseo, ¿que dices garbancito?
El nefilim, que estaba recostado a su lado con los ojos cerrados,negó con la cabeza.
-Id vosotros, no me encuentro muy bien...
Cuando Magnus observó bien al chico, observó que en su piel había granitos rojos como los que hacia un par de semanas había tenido la bebé.
-¡Alec, mi amor! Te has contagiado. Alyson, parece que vamos a tener que cuidar de papá ahora.
