El Juego Del Ángel
Capítulo 02
Aclaraciones:
Parejas: ¡Multi-pairing!
Disclaimer: El anime/manga Hetalia, al igual que todos sus personajes NO me pertenecen, pero esta historia es 100% mía.
Guías: "Citas y pensamientos"; historia narrada ; - diálogos - : o0o0o0o (Cambios de escena)
Advertencias: Yaoi *ChicoxChico*; Palabrotas dichas por aquí y por allá.
La sala entera se embargó repentinamente en un profundo e incomodo silencio, la estupefacción se podía leer claramente en el rostro de todos los presentes.
Pasaban los minutos, pero nadie parecía estar plenamente consciente de ello. Simplemente se encontraban allí, sentados cual estatuas, observando el papel que representaba el castigo para unos, y la alegría para otros. Era extraño, tal sepulcral silencio en una habitación que se caracterizaba por ser particularmente ruidosa definitivamente auguraba algo malo, o ¿Quizás era algo bueno?
Un incesante sonido como de risas reprimidas rompió el silencio. Estas, pronto pasaron de ser un molesto murmullo a una estruendosa carcajada que se extendió por toda la habitación.
- Kesesese, justo lo que esperaba – Prusia reía escandalosamente mientras miraba fijamente el papel entre sus manos, su sonrisa era orgullosa. No cabía duda que él era awesome.
- ¡Romano! – Gritó España con lágrimas en los ojos mientras corría a abrazar al molesto italiano que en ese preciso momento maldecía el no haber escapado cuando tuvo la oportunidad.
- ¡Suéltame bastardo!
- ¡Pero Romano! Yo quería ser tu ángel.
- Pues es tu puta suerte, ¡Aguántate!
España hizo un puchero y miró molesto el nombre en su papel, "Sealand". No era justo, ¡Él quería a su Romano! No es que tuviera nada en contra de aquel niño, después de todo era muy lindo, pero el realmente quería ser el ángel de su italiano.
Lovino bufó molesto y apartó la vista del rostro lloroso del español. Si el bastardo aquel creía que tenía mala suerte, ¡Era que no había visto su papel! Definitivamente Dios lo debía de estar castigando por algo, como si no se explicaba que de entre 50 jodidos nombre le tocara justamente "ese".
Maldijo por lo bajo y miró con odio el nombre escrito en su papel, "Alemania".
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- Ve~… - Feliciano apoyó su mentón sobre la superficie de la mesa y soltó un suspiro desganado.
Lentamente desvió su mirada y la posó en el sector en donde se encontraban sentados los asiáticos, específicamente sobre su protegida, "Vietnam".
Se supone que debería estar feliz, después de todo le había tocado una chica muy linda como compañera del juego, pero… por un instante, había guardado las esperanzas de que la persona que le tocara fuera Alemania.
- Ve~…
- ¿Se encuentra bien Italia-kun? – preguntó preocupado el japonés a su lado.
- No me tocó Alemania… - soltó con un suspiro.
- Lo lamento mucho – Kiku le sonrió comprensivo y posó una mano sobre su hombro – Pero eso no significa que no pueda darle un regalo en año nuevo.
- ¡Es verdad! – El rostro de Italia se iluminó en el acto – Aunque me hubiera gustado ser su ángel… Ve~ me pregunto a quien le habrá tocado Alemania.
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- ¡Que me estas mojando la camisa bastardo!
- ¡Romanoooo~!
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- Su hermano parece algo molesto – Exclamó divertido Kiku viendo la escena de esos dos.
- Es verdad – Ambos sonrieron - Ve~ ¡Kiku! ¡Quién te tocó!
- Eh-h, yo… – Las mejillas del japonés se tiñeron de rojo – La verdad no es nadie importante.
- Pero Kiku, ¡Tu cara esta toda roja! – El italiano rió y señaló divertido las mejillas del japonés.
En respuesta el rostro del nipón se puso de un color escarlata profundo. Kiku guardó apresuradamente su papel en un bolsillo interior de su chaqueta. Se encontraba apenado, pero una leve sonrisa apareció en sus labios.
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Dinamarca no prestaba atención al escándalo que se formaba a su alrededor. Después de todo tenía mejores cosas en las que pensar, como en aquel maldito nombre escrito en su papel, "Suecia". Sus manos se empuñaron y temblaron ligeramente. Una insólita mueca de disgusto se formó en el siempre risueño rostro del danés.
A su lado, Noruega miró entre extrañado y ligeramente asustado el cambio repentino del rubio. Aunque nunca lo diría, el no ver aquella sonrisa bobalicona en su rostro le hacía sentir que algo no estaba del todo bien.
Mathias al darse cuenta que era observado por el noruego, cambió su expresión rápidamente a una más rejalada y la eterna sonrisa bobalicona apareció nuevamente en sus labios.
- ¡Noru~! – se abalanzó sobre el más bajo, y fingidas lagrimas aparecieron en el rabillo de su ojo derecho – ¡Noru~! ¡No me tocó ser tu ángel!
- Es un alivio – respondió el noruego.
- No me digas eso, ¡Consuélame!
- Eres tan molesto
Un aura verde apareció alrededor del noruego, activando en el acto el instinto de supervivencia del danés. Mathias soltó al rubio rápidamente y retrocedió algunos pasos para estar seguro, pero aun conservando el puchero en su rostro.
- Y por cierto, ¿Quién te tocó?
- Eso no te importa.
Noruega volvió a sentir los brazos alrededor suyo. Palabras como "¡Por favor!" y "¡El rey del norte te lo ordena!" se escuchan claramente pero el noruego primero moriría antes de decirle al idiota el nombre de quien le había tocado.
- ¡Noru~!
Bufó molesto y sostuvo firmemente el papel en su mano. Su expresión era la misma, pero un casi imperceptible rubor asaltó sus mejillas. En la arrugada superficie, un nombre igualmente arrugado se encontraba remarcado con negro, "Dinamarca".
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Inglaterra miraba fijamente el papel en sus manos, aun no podía creérselo. Acarició con los dedos sus desordenados cabellos y una sonrisa involuntaria apareció en su rostro. La probabilidad era 1 en 50, casi imposible, pero sin embargo, allí estaba. Sostuvo firmemente el papel con el nombre de "Japón" escrito sobre ella. Una nueva y radiante sonrisa apareció en sus labios.
- Mon amour Arthur parece muy feliz – dijo a su lado Francia.
- No me arruines el momento rana.
- Pero es curioso, me pregunto qué nombre estará escrito en ese papel.
- ¡Jamás te lo diré! Ahora cierra tu fucking boca – soltó Inglaterra horrorizado de la posibilidad de que Francis supiera aquello. Seguramente le molestaría de por vida.
- Tienes que hacer algo con esa molesta actitud Angleterre – soltó indignado Francia – De lo contrario te volverás a quedar solo.
Arthur no respondió, en realidad no tenía palabras para responder aquello. Le dirigió una mirada de odio al francés y volteó su vista nuevamente hacia su papel. Jamás volvería a estar solo, porque lo tenía a él.
- ¡Iggy! – un peso descomunal se tiró encima suyo, haciéndole perder el aire.
- ¡Quítate que pesas gordo!
- No estoy gordo~ – Alfred infló infantilmente sus cachetes – son mis músculos.
- Lo que sea, ¡Ahora quítate! – Arthur suspiró aliviado cuando el americano se retiró de su espalda.
- ¿Y? ¿y? ¿Quién te tocó?
- ¡No te importa!
- Come on~
- Angleterre está más tsundere de lo usual – soltó Francia mirando divertido la escena.
- Seguramente está apenado porque le tocó al Hero, hahahahaha – rió escandalosamente el americano – ¿Y a ti quien te tocó Francia?
- Oh~ mon petite Argentine tendrá el gran honor de tener al país de amour como ángel.
Un escalofrió recorrió las espaldas de Arthur y Alfred, mentalmente le dieron sus condolencias al país en cuestión.
- ¿Y a ti Amerique?
- Creo que me dieron un papel equivocado – reprochó América mientras sacaba el papelito de su bolsillo – No conozco a este tal Ca-… Canad- … Canade-e…
- Canadá – corrigió Francis – ¿No es tu hermano?
- Hahahaha tienes razón – rió estruendosamente el americano – pero no lo eh visto en todo el día.
- Yo tampoco – respondió Inglaterra – probablemente se haya ido temprano.
Los tres países asintieron y continuaron con su conversación. Pero lamentablemente no se fijaron que unos sitios más hacia la izquierda se encontraba el susodicho país, justo al costado del sitio vació en donde se había sentado su hermano.
- Parece que aún soy invisible - Suspiró apenado – Al menos tu si me ves, ¿Verdad Kumacachi?
- ¿Quién eres?
- Soy Canadá, tu dueño.
Matthew volvió a suspirar. No era que se estuviera quejando, pero su hermano era demasiado indiscreto y ruidoso. Si al menos modulara el volumen de su voz él no tendría por qué haberse enterado de que su hermano era su ángel. Justo ahora, tenía un sabor agridulce en la boca.
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Mientras Canadá se enteraba involuntariamente de cosas que no quería saber. En otro lado de la sala el ambiente era totalmente distinto. De hecho, parecía que la noche se había adelantado, trayendo una tétrica atmosfera consigo.
En una esquina en particular, una persona se encontraba recogida sobre si, el ambiente a su alrededor era particularmente oscuro y frío.
Rusia no lo entendía, de hecho, no quería entenderlo. Miró por enésima vez el nombre en su papel, como esperando que mágicamente este cambiara, pero no cambió. El mismo escalofriante nombre seguía escrito sobre el papel, "Bielorrusia".
Iván temblaba, un leve y asustado "Kolkolkolkol" salía de sus labios. Jamás debió de haber jugado ese maldito juego.
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Un golpe en la mesa hizo saltar las cosas alrededor de la superficie de impacto. Turquía apretó los dientes y maldijo por lo bajo. Que de todas las personas le tocara justamente "él" debía de ser una broma. Incluso podría aceptar ser el ángel del niñato amante de los gatos antes que de "él".
Volvió a soltar una maldición por lo bajo mientras miraba con odio el nombre escrito en su papel, "Rusia", definitivamente tendría que ser una broma.
- Ya no pareces tan confiado – se burló a su lado Grecia.
- ¡Cállate! No estoy de humor para soportarte.
Grecia le miró molesto pero no replicó, por la actitud del turco podía adivinar que no la había tocado Kiku, y para su desgracia, a él tampoco.
Miró el largo nombre escrito de punta a punta en su papel, "República Turca del Norte de Chipre". Bufó molesto, todo lo que tenía que ver con el turco le molestaba.
- ¡Maldición! – soltó por décima vez Sadiq, mirando con furia el bulto tembloroso recogido en una esquina. Estaba a un paso de mandar a la mierda el maldito juego, pero unas pequeñas manos agarraron de improvisto sus piernas, distrayéndolo de sus oscuros pensamientos.
Debajo de la enorme mesa, por entre los manteles, una cabeza se asomó curiosa. El pequeño República Turca del Norte de Chipre sonrió al saber que no se había equivocado de sitio.
- ¡Hey! – Turquía levantó al niño y lo sacó de debajo de la mesa – ¿Qué haces aquí?
- Como no querían dejarnos entrar, Sealand y yo nos escabullimos cuando no nos miraban y nos escondimos debajo de la mesa.
- ¡Esa fue mi idea! – Gritó la cabeza rubia salida también de entre los manteles.
- ¡Peter! – Gritó Arthur al sentir la voz del niño – ¿Cómo diablos entraste?
- No fue difícil burlar a tu incompetente seguridad – Sealand le sacó su lengua y se rió de la expresión molesta de su hermano.
- Esta reunión es solo para países, ¡No puedes estar aquí!
- ¡Pero si yo soy un país!
- ¡No lo eres! – le gritó el inglés a la micro nación – Ahora vete a casa.
- ¡Me iré a casa si me reconoces como país! – le gritó el niño mientras escapaba de la nación más grande.
- ¡Regresa aquí!
Turquía ignoró a los escandalosos rubios y miró a la pequeña micro nación que en ese momento se encontraba saludando a Egipto. Una cosa blanca en la mano derecha del niño le llamó la atención.
- ¿Qué tienes en tu mano?
- Es el papel que me tocó en el sorteo.
- Muéstramelo.
EL niño se acercó a Sadiq y le mostró el pequeño trozo de papel que sostenía en su mano. Escrito sobre el papel, el nombre de "España" se veía claramente.
Una sonrisa macabra apareció en los labios del turco. Hace unos cientos de años que no molestaba a dicha nación, podría ser interesante retomar viejas costumbres.
- Te ayudare a escoger el regalo – la micro nación se extrañó de la actitud de su tutor, pero simplemente asintió.
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- ¡Mamá! - Gritaba Sealand mientras era perseguido por toda la sala.
- ¡Peter! – Gritó Tino al fijarse de que su pequeño "hijo" estaba siendo perseguido no solo por Arthur, sino también por seguridad.
Sealand identificó rápidamente a sus padres y corrió a refugiarse en los brazos de su "madre". Finlandia y Suecia se posicionaron frente a la micro nación, como protegiéndola.
- Sal de allí Peter – le gritó Arthur – te llevaré a casa.
- Inglaterra, nosotros lo cuidaremos - respondió Tino. En su detrás, Peter le sacó la lengua a sus perseguidores.
- ¡Maldito mocoso! – Arthur intentó cogerlo del brazo pero una ¿Pared? Se interpuso entre ellos.
- N'sotr's nos encarg'rem's.
- De-e acuerdo – Arthur se alejó unos pasos de la terrorífica persona en su delante – ¡P-pero solo por esta vez! Y más le vale que no se meta en problemas - Dio media vuelta y se marchó.
La "familia" volvió a sus respectivos sitios. El pequeño Peter se sentó feliz en el regazo de su "madre".
- Peter, ¿Qué haces aquí? – le preguntó Finlandia a la micro nación sentada en sus piernas.
- Me aburría en casa y el idiota me dijo que ustedes iban a venir, así que me escabullí cuando nadie me veía.
- No vuelvas a hacer eso, pudo ser peligroso – el apenado niño asintió.
Suecia que miraba la escena a un lado, colocó una mano sobre el hombre de Tino y le dijo…
- Er's una b'ena esp'sa.
A Tino le dio ganas de responderle "¡Yo no soy tu esposa!" pero prefirió morderse la lengua y asentir.
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- Hermano… – Linchenstein miró preocupada a su hermano – ¿Estás bien?
- ¡Cl-laro que estoy bi-ien! – Gritó Suiza mientras ocultaba su papel detrás suyo.
- Pero pareces nervioso.
- ¡Por supuesto que no lo estoy!
- Entonces, ¿Me dirás quien te tocó como pareja?
- Eh-h, yo no- … yo… - Suiza miró nervioso a sus costados y arrugó el papel detrás suyo – Yo… no puedo decírtelo, p-porque son las reglas … ¡Si! Las reglas lo prohíben, lo siento.
- Ya veo – la niña suspiró triste.
Suiza miró apenado la expresión de su hermana. La verdad no le gustaba ponerla triste, pero es que realmente no podía decirle "aquello". Si es que en un principio no quiso jugar aquel estúpido juego fue porque había una mínima posibilidad que le tocara "él", y parecía que en contra de todas las probabilidades ese había sido el caso. Definitivamente la suerte no estaba de su lado.
Desvió la mirada hacia su protegido y cálidos recuerdos fluyeron libremente por su mente, sacándole de forma inconsciente una suave sonrisa. Sonrisa que pronto desapareció para dar lugar a una expresión de molestia.
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- Señor Austria, ¿Me diría de quien es usted ángel? – pregunto Hungría con ojos esperanzados.
- Si, ya dínoslo señorito.
- ¡Prusia! – gritó furiosa la chica al recién llegado – ¡No escuches conversaciones ajenas!
- No es mi culpa que mis asombrosos oídos hayan escuchado tu aburrida conversación con el señorito.
- Si no quieres escucharla, entonces vete – dijo Austria levemente indignado.
- Kesesese solo dilo y me voy. Hay otras personas que también necesitan de mi awesome persona.
Un molesto Austria les entregó el papel para que lo miraran y así terminara de una buena vez aquel tema.
Elizabetha miró el nombre en el papel y suspiró resignada. Prusia simplemente soltó un bostezo, ¡Qué aburrido!, pensaba que le había tocado alguien interesante como el enano rubio pero simplemente era el lituano.
- ¡Qué desperdicio de tiempo! – Prusia les dio la espalda y fue a molestar a su hermano menor.
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Perú miraba resignado el nombre escrito en su papel. ¡Qué chafa! ¿Qué se supone que se le regala a una persona que ni siquiera has visto sonreír?
Miguel posó su vista en el noruego y suspiró, en su casa ese juego resultaba más divertido.
- ¿Por qué esa cara larga? – Le preguntó El Salvador a su costado.
- Es que me tocó el póker face – dijo señalando al noruego – Tan solo mirarlo y no me da ganas de regalarle nada.
- No es tan malo, a mí me tocó la chimenea andante – dijo El Salvados refiriéndose al escocés – Al menos ya sé que regalarle. ¿Y tú que México? Quien te tocó.
- Oye wey, ¿Es que no escuchaste las reglas? Se supone que no debes de decirlo.
- ¡Pero estamos entre patas! – Respondió emocionado Perú – ¡Anda, dilo! Ni que te hubiera tocado Chile.
- ¡Te escuche weon!
- Es de cariño cholo – Perú le dio una amistosa palmada en la espalda mientras reía.
- ¡A callar fleto! – Le respondió el chileno girando su vista para otro lado.
El Salvador simplemente ignoró la discusión de esos dos y se puso a hablar con Venezuela. A su lado, México suspiró aliviado. Había tenido suerte de que la conversación se desviara para otro lado, no sería tan cabrón como para aguarle la fiesta al peruano diciéndole que de hecho, él era su ángel.
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- Osea como que tipo, ¿Qué le pasa a ese? – Hablaba Polonia mientras veía entretenido al ruso que seguía relegado en un rincón.
- Algo realmente malo le debió de pasar al señor Rusia para que se ponga así – Un escalofrío recorrió la espalda de Estonia.
- Quizás le tocó Bielorrusia – Soltó Letonia sin pensarlo mucho.
Al oír aquel nombre, el ambiente se volvió ligeramente gélido. Los dos países miraron horrorizados a Letonia y contuvieron el aliento. El pequeño y siempre sincero Letonia miró dubitativo, no entendía a qué se debía tal expresión en el rostro de ambos países.
- Pero… Eso no estaría tan mal – dijo el lituano por lo bajo.
- ¡¿Qué?! Te sientes bien tipo – exclamó indignado Polonia – Osea, ¿Te das cuenta de lo que dices Liet?, ¡Es la loca!
- Pero ella es muy hermosa y delicada y…
- ¿Me estás diciendo que soy tosco y para nada lindo? – Un Polonia celoso miró acusatoriamente al lituano.
- No dije eso Feliks, es que ella…
- ¡No quiero saber!, osea habla con la mano.
- Pero…
- ¡Habla con la mano! – Polonia se giró dramáticamente sobre su asiento, dándole la espalda al lituano.
Lituania simplemente suspiró ante el comportamiento tan infantil de su amigo.
o0o0o0o0o
Treinta minutos habían pasado desde la realización del sorteo y todos los países aún se encontraban en la sala de conferencias, conversando entre sí.
El ambiente, estaba impregnado de suspiros de alivio y de resignación, algunos como Prusia reían a carcajada limpia, mientras que otros se mostraban francamente disconformes con los resultados y soltaban maldiciones a diestra y a siniestra. Estos últimos no pasaron desapercibidos por el alemán que miraba la escena desde su posición.
Era comprensible que no todos estuviesen felices, después de todo era un sorteo y el factor probabilidad influía mucho en los resultados.
- ¡Hey! ¡Exijo un cambio! – Gritó alguien por lo alto. Y de inmediato, otras voces se unieron a la queja.
- ¡Hagamos un nuevo sorteo! – Gritó España, aun con un puchero en sus labios.
- ¡Sí! Otro sorteo – exclamó Dinamarca apoyando al español.
- ¡A mi tocó un papel equivocado! – Gritó América que había vuelto a olvidar el nombre de su hermano. Este último simplemente suspiró pero apoyó tímido la idea.
- ¡Cállate gordo! – le gritó Inglaterra – los papeles están bien como están.
- Pero Iggy~…
- Ve-e, pero las reglas… yo no… - Feliciano intentaba explicarse, pero nadie parecía prestarle demasiada atención.
- ¡Cálmense! aru – Gritaba China intentando mantener el orden, pero su voz era atenuada por el grito de las demás naciones.
- ¡Silencio! – La voz de Alemania se impuso sobre todas – Las reglas son las reglas. No habrá ningún cambio, ¡Aténganse a las consecuencias!
Después de un breve silencio, chiflidos se escucharon en toda la sala.
Alemania se mantuvo firme en su decisión y se apresuró a recoger sus cosas para macharse de una vez por todas.
- Ve~ ¡Grazie Ludwig! – El italiano corrió feliz al lado del alemán - No sabía cómo decirles que no se podía.
- No hay problema Italia, alguien tenía que poner orden.
- Ve~ Por cierto, ¿Quién te tocó? – preguntó Italia curioso.
- No lo sé, aun no eh visto mi papel.
- ¡Míralo!
Alemania dejó sus papeles sobre la mesa y sacó de su bolsillo el trozo de papel que le había tocado. Ante la atenta mirada del italiano desdobló el papel y leyó el nombre escrito.
El siempre inexpresivo rostro del alemán de deformó en una mueca horrorizada, una tonalidad pálida le cubrió de pies a cabeza. Debía de ser una broma.
- ¡Italia! – gritó de improvisto – creo que al final si es una buen idea hacer un cambio.
- ¿Ve~? Pero tu dijiste que…
- ¡Olvida lo que dije! – replicó el alemán – reúne nuevamente a todos. ¡Haremos un nuevo sorteo!
- ¡Doitsu-san! – llamó Japón a su lado – no me parece justo hacer un nuevo sorteo, después de todo usted dijo que las reglas son las reglas.
- Si, lo sé pero…
- Citando lo que usted dijo, debemos de atenernos a las consecuencias.
Ludwig suspiró y asintiendo a la afirmación de su compañero, recogió sus cosas y se encaminó hacia la salida. El italiano a su lado empezó a canturrear una canción muy popular pero no le prestó atención. Su mente aun estaba en su papel.
En la blanca superficie, se podía leer claramente un nombre escrito de una forma elegante y pomposa, "Francia".
Alemania suspiró resignado, al igual que la mayoría de los países.
¡Hola! :D ¡aquí vuelvo yo con el segundo capítulo de esta historia!
Pido perdón por el gran retraso que tuve u_u eh estado en exámenes finales y no me daba tiempo para nada pff … ¡pero por suerte ya terminé! ¡y puedo dedicarme plenamente a esta historia! *Feliz* … Para recompensarlos les traje un capi largo xD, aunk espero que no sea muy tedioso de leer n_n
Me gustaría aclarar una cosa, "¡Las parejas formadas en el juego no son necesariamente las parejas que utilizare con fines románticos!", esto es debido a que hice las parejas a través de un sorteo y algunas me salieron bastante bizarras jajaja.
Por cierto notarán que eh dejado a algunos personajes sin mencionar y a otros que no mencione sus parejas, eso es debido a que si los mencionaba a todos jamás acabaría! lol, pero bueno xD ya los pondré luego.
¡Muchas gracias a las personas que me dejaron sus reviews! Eh tomado en cuenta sus peticiones, pero como no puedo complacer a todos con todo pues tome una pareja de cada review. También quería agradecer a las chicas que me ayudaron con las jergas para los países latinos… ¡Un millón de gracias! Si tengo alguna duda se los haré saber :D
¡El próximo capítulo es el primer intercambio de regalo! Si tienen alguna sugerencia de quien regala que a alguien xD ¡me gustaría saberlo!.
Espero que haya sido de su agrado y ¡Gracias por leer! ... Nos leemos en el próximo capítulo. Bye bye
¿Críticas?, ¿Dudas?, ¿Sugerencias? ¡Háganmelos saber! :D
