NADA DE ESTO ME PERTENECE, ES DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS.

¡Hola! Rayos, no pensé que les gustara tanto, me sorprendí mucho y me alegré al ver que tuvo tan buen recibimiento mi raro proyecto. Hoy vi la película otra vez, así que me animé a avanzar en la historia y aquí les traigo el segundo capítulo. Debo confesarles que me han metido en un embrollo, no esperaba tener un buen recibimiento así que no he podido pensar todavía en qué final darle a esta historia, aunque tengo muy en claro el desarrollo tengo que pensar muy bien en eso para que no me maten xD

Comentarios:

Amante de lo sobrenatural: que bueno que te gustara, lo bueno es que no tardé en continuarlo y espero seguir así :)

camiliny08: petición concedida ;)

SoniOmega: ¡que bueno que te gustara! muchas gracias por leerlo.

Arken: no te preocupes, no los dejaré así, espero continuar con este proyecto de forma fluida por un buen tiempo.

Avatargaire: Efectivamente y muchísimas gracias :)

Solita-san: ¡Hola! yo también espero que haya secuela, aunque no sé si manejen el tema del matrimonio porque se supone que es para niños pero al menos tenemos estos fics para desquitarnos, jejeje.

sueodeluna2: yo tampoco me considero homofobica, pero vengo de una familia bastante tradicional y a veces choco con este tipo de ideas liberales, aunque siempre procuro darles una oportunidad. Es evidente que el tema de la película es educar sobre aceptar las diferencias y las razas y evitar los prejuicios, algo que me parece bastante importante en ese mundo globalizado.

MyobiXHitachiin: Efectivamente, la reacción de Judy va por ese camino. Sí, la homofobia va más relacionada al rechazo a las parejas homosexuales, pero no tenía idea de cómo nombrar el rechazo a las parejas de diferentes especies, supongo que el término "interracial" queda mejor, pero como no tengo idea de cómo traspasar estos términos al mundo animal temo que usaré estos términos fuera de su contexto real, lamento mi poco cerebro.

Lady Marina-chan: Será una larga historia que espero te intrigue por mucho tiempo...

Magicfans: que bueno que te haya gustado, espero también disfrutes este capítulo.

dawson: ¡Gracias! :)

eedt: mm, un libro aparte, no se me había ocurrido... quizá, pero por ahora continuaré con el fic, que espero te siga gustando ;)

estebanac1011: ¡Petición concedida!

Franny-zen: sí, escribí la "declaración" de Nick como tres veces porque quería que sonara natural, me alegra ver que les gustara tanto :3

Kirana Retsu: jjajajaa si eso espero no quiero alargar mucho la trama precisamente para tener tiempo de terminar el fic pronto, y no te preocupes habrá declaraciones más prometedoras después ;)

Nyl: Me encantan los comentarios como los tuyos llenos de argumentos, sé que la historia no es del todo original pero como mencionas creo que depende mucho de la forma en que se redacte para determinar si es buena o no, me alegra ver que mi redacción es grata y no pesada (algo que siempre procuro) y lamento los errores de dedo, por lo general cuido la ortografía pero tengo problemas de vista y se me escapan horrores, por más que trato de evitarlo, pero créeme que es algo que también valoro mucho, espero sigas encontrando mi historia agradable :)

Showwiie-23: sinceramente cuando vi la película se notó demasiado la chispa entre esos dos personajes, creo que los productores lo hicieron con toda la intención pues el mensaje de la película es evitar la homofobia y discriminación, me encantó la relación de estos dos y espero encuentres buena mi historia conforme avance.

Kisme-san Burakkuberi: ¡Lo sé! Lo lamento, de verdad me está costando mucho encontrar un equilibrio entre el carisma de Nick y el drama que intento pasmar en mi historia, te juro que hago mi mejor esfuerzo y seguiré haciéndolo, enserio.

Bueno, sin más preámbulo al fin la historia :)


Capítulo 2

La taza de café

—Oficial Hopps ¿Cuál es su opinión sobre el caso Tigerwild?

—Oficial Wilde ¿Cómo se siente por apresar al homicida Michael Tigerwild?

—Oficial Hopps ¿Justifica las reacciones del homicida?

—Oficial Wide ¿Cuál es su postura ante la reforma la ley marital?

—Oficial Hopps ¿Se considera usted homofóbica?

—Oficial Wilde ¿Apoyaría usted a la familia Tigerwild?

Oficial, oficial, oficial, oficial…

Las preguntas, las luces, las fotografías, los diferentes animales sosteniendo los micrófonos y cámaras alrededor de ellos… todo era un mar de confusión en donde Nick y Judy apenas pudieron articular media palabra. Afortunadamente dicha marea periodística fue desplazada por otros oficiales que los escoltaron lejos de los reporteros, aunque las cámaras y las constantes preguntas los fueron siguiendo.

Nick dio vuelta en el estacionamiento de la estación policial y se perdió entre las patrullas, Judy siguió caminando y se perdió entre la multitud de la avenida rumbo a su apartamento. Por más que hubiera querido hablar con Nick sobre la extraña conversación que tuvieron, debían separarse si querían perder de vista a los periodistas y sus molestas interrogaciones. Con un enorme suspiro Judy cambió de parecer y se encaminó a su restaurante favorito, pensando que los reporteros seguramente estarían en la calle donde vivía esperándola. Le esperaban largos días, pues no la dejarían en paz ni a ella ni a Nick hasta que respondieran algo para los medios.

Por su parte, Nick aprovechó esa distracción para alejarse lo más posible del centro de la ciudad y de cualquier encuentro casual con algún conocido. Sabía que no podía huir para siempre, pero necesitaba con urgencia unas horas para pensar, para estar solo, para entender por qué demonios había dicho con tanta soltura palabras que lo estaban acorralando.

Realmente no había mentido. En los tres años que llevaba conociendo a Judy Hopps, llevaba aproximadamente seis meses consciente de su enamoramiento y, por ende, en una constante conspiración para ocultarlo ¿Cómo se enamoró de ella? Era una pregunta que no tenía respuesta clara. Pensaba en eso varias veces durante varios días, pero llegando siempre al mismo callejón sin salida.

Recordaba bien cuándo y cómo conoció a Judy, en ese tiempo él era un zorro estafador que huía de la ley y ella le encarnación de la policía perfecta, aquella que sólo sirve por y para cumplir las reglas. Pareja más dispareja era impensable. No obstante, mientras los dos obligadamente trabajaron juntos en el caso que puso tras las rejas a Bellwether, construyeron una amistad profunda y estable.

Durante muchos años Nick no confió ni en su propia sombra, pero le resultó relativamente sencillo confiar en Judy. Era el animal más transparente y sincero que jamás conoció, ella era incapaz de engañar, ni siquiera sabía mentir, así que confiar en ella fue casi inevitable. Antes de percatarse, la tierna conejita terminó siendo su mejor amiga, por no decir su única amiga.

Entre el apoyo que ella le daba y la sensación de seguridad que irradiaba sus sentimientos se fueron haciendo más intensos. No es que él hubiera deseado enamorarse de ella, pero tampoco se arrepentía. Si alguien en toda Zootopia merecía el eterno y enorme cariño de ese zorro desconfiado era Judy, la única que lo comprendía y en quien entregaría su propia vida si fuera necesario. Admiraba con todo su ser a esa conejita que luchó contra todo por sus sueños y que en el proceso cambió su vida llevándolo a un camino mejor, del cual pudiera estar orgulloso.

Sí, estaba enamorado de Judy Hopps, no se dio cuenta sino seis meses antes, cuando la pequeña conejita tuvo una cita con un elegante conejo citadino. Hirvió de rabia sin ninguna razón y se alegró demasiado cuando la relación no funcionó, no se necesitaba ser un experto para reconocer los celos, ni tampoco muy inteligente como para relacionar los celos con el amor. Desde ese momento había tratado de comportarse con la misma naturalidad de siempre, pretendiendo que no sentía nada más allá del compañerismo que siempre demostraron.

Jamás en todas sus noches de vela cuando pensaba en Judy se le ocurrió declarársele. Había varias razones, pero destacaban tres. La primera era que no se sentía merecedor de Judy, ella era demasiado valiosa, llena de virtudes y de sueños, merecía alguien a quien pudiera admirar, alguien en quien ella viera su futuro, no a un zorro tramposo que tuvo buena suerte. En segundo lugar no quería arriesgarse a perder su amistad, que era lo único bueno en su vida y lo que lo mantenía cerca de ella, jamás echaría por la borda esa oportunidad de estar a su lado, aunque ella no lo quisiera de la misma forma, con sólo estar a su lado era suficiente. Y tercero, las relaciones interraciales eran muy mal vistas, él no se avergonzaba en absoluto por estar enamorado de una conejita, pero jamás expondría a Judy de esa manera.

¿Cómo entonces fue tan bocazas para arruinarlo todo en unos minutos?

No era tan insensible como siempre insistía en mostrarse, claro que le ofendía y le perjudicaba todo lo relacionado a la reforma. Incluso en sus ratos más optimistas había considerado la posibilidad de tantear terreno con Judy si la reforma era aprobada, ya sin nada que perder (idea que era rechazada muy rápidamente, cabe destacar) pero jamás había sido un zorro expresivo, y aunque con Judy solía ser una excepción, no quería dar pie a que la situación se saliera de control, como acababa de pasar.

En sus tres años de amistad Judy y Nick habían estrechado lazos de compañerismo muy profundos, el zorro sabía que su amiga lo conocía muy bien y por ende sería difícil salirse de ese embrollo. Mientras más vueltas le daba al asunto más complicado le parecía todo, aunque no le había dicho textualmente "te amo" implícitamente había dado margen a ello y Judy lo conocía lo suficiente como para saber que él no decía ese tipo de palabras a cualquiera ni por ninguna razón especial.

Tan distraído estaba que no se percató de a dónde lo habían llevado sus patas hasta que había oscurecido. Estaba en un callejón de la ciudad muy cerca del límite con Tundratown, una zona peligrosa y poco transitada que él conocía a la perfección. Suspiró con melancolía, se quitó y guardó la placa de policía por seguridad y siguió caminando torciendo a la derecha en el siguiente callejón, donde encontró una vieja y conocida camioneta.

—¿Y tú qué demonios haces aquí, Wilde?—esbozó una sonrisa al reconocer esa voz grave y enojada—¡Lárgate antes de que me enoje contigo!

—Finnick, viejo amigo—saludó con ese tono de voz que aunque sonaba entusiasta era sarcástico—¡Cuánto sin verte! ¿No extrañas a tu viejo padre?

—¡No vuelvas a decir eso si quieres conservar tu maldita lengua!—gritó el pequeño animal, apuntándolo con un bate de aluminio—¡Sabes que te doy pelea, zorro!

—Bájale a tu enojo, Finnick, no estoy aquí para molestarte—cruzó los brazos mostrando una actitud más retadora—Pasaba por aquí y quise saber si seguías vivo, eso era todo.

—¡Ja! Jamás confié en ti, Nick, pero me sorprendiste de verdad cuando te convertiste en policía. Si lo que quieres es apresarme, te recuerdo que tengo mucha información que no es de tu conveniencia y que…

—¡Para ya, necio! No vine por eso, ni siquiera traigo la placa—señaló a su pecho mostrando la ausencia de dicho metal dorado—Y tienes razón, sabes demasiado de mis movimientos como para que se me ocurra apresarte. Así que puedes estar tranquilo.

—¿Entonces qué haces aquí? ¡Largo!

—Sólo vine a saludar a un viejo amigo, pero si tantos problemas te causo supongo que es mejor irme…

—¡Si, es lo mejor! ¡Pero espera, primero quiero saber algo!

Nick dio media vuelta pero no se movió, esperando a que Finnick hablara.

—¿Qué?—dijo el zorro ya que su antiguo compañero de fechorías no hablaba.

—Es sobre el caso que acabas de resolver, tonto, el del tigre que no recuerdo cómo se llama.

Nick se tensó inmediatamente, no le gustaba a dónde iba ese asunto.

—¿Qué tiene?

—Conocía a ese sujeto, sabes que jamás recuerdo nombres pero sí los rostros y ese sujeto venía aquí seguido, le compraba a las hienas.

—¿A las hienas?—Nick volteó para ver a Finnick de frente, buscando algún indicio de broma, pero no lo encontró—¿Las hienas de Mark?

—Sí, y si te cuento esto es porque no quiero meterme en problemas, si la policía ronda por aquí espero no verme inmiscuido ¿entendido?—Nick entendió que su viejo amigo buscaba proteger su pellejo, cosa que también era importante para él.

—Si sucede algo te avisaré ¿tienes el mismo número verdad?—Finnick asintió—Bien, entonces sigue contando ¿le compraba a las hienas, seguro?

—Sí, pero no compraba muy seguido. Quizá una vez al mes, como mucho, pero sí recuerdo que lo veía de vez en cuando merodeando por aquí.

Nick sopesó esa información, las hienas eran narcotraficantes que vendían diferentes drogas, si el desgraciado de Michael Tigerwild estaba drogado cuando asesinó a su hermana y a su pareja el caso tendría un giro drástico.

—¿Sabes de casualidad qué clase de golosinas compraba?

—Por supuesto que no, tonto, tú mejor que nadie sabe que no se debe uno inmiscuir con los clientes de las hienas. Pero te digo esto para advertirse, Nick, que si sigues investigando por esa línea puedes meterte en muchos problemas.

—¿Acaso te preocupas por mí, viejo amigo?

—Yo solo quiero protección, y lo sabes, si no hubieras venido jamás te habría buscado para contarte esto.

—Con eso me basta.

Finnick miró a su viejo compañero y notó que estaba muy diferente. Emanaba una sensación de seguridad y de orgullo, como si se sintiera por primera vez satisfecho de quién era y de lo que hacía. Finnick jamás se había sentido así y sabía que nunca lo haría, estaba conforme con su trabajo de estafador y no pensaba cambiar años de vicios por una buena reputación a estas alturas. Si Nick había cambiado todo lo que era para convertirse en el primer zorro policía fue por esa intrépida coneja que lo empujó literalmente a seguir sus pasos, y por alguna razón el tramposo de Nicholas P. Wilde había caído en esa treta. Jamás lo diría en voz alta, pero Finnick sentía cierto gusto en que su viejo compañero hubiera encontrado una vida mejor y a una buena compañera.

—No quiero molestarte más, así que mejor me voy antes de que lleguen sujetos indeseables—Nick le guiñó el ojo en ese gesto detestable que llevaba años sin ver, luego dio media vuelta y empezó a caminar—Cuídate viejo amigo.

—Cuídate—le respondió con sinceridad, luego se encerró en su furgoneta y olvidó por completo a quién había visto y qué habían conversado.

Judy había tenido mucha razón cuando le dijo que sería un astuto policía. Nick sabía que vestido de azul y a esas horas de la noche continuar con esa investigación era un suicidio seguro, pero podía volver a inspeccionar la casa que los Tigerwild rentaban para buscar indicios de drogas. Tenía que hablarlo con su compañera al día siguiente.

Nick regresó a su apartamento resuelto a completar dos planes. El primero, era seguir con esa pista que su viejo amigo Finnick le había dado con la esperanza de que volviera el caso menos polémico. Y el segundo, era que no permitiría que esas palabras dichas a Hopps cambiaran las cosas entre ellos. No pretendería que no las había dicho, pero sí se pondría una máscara para actuar como si no fueran importantes ¿Para qué permitir que las cosas se salieran de control? Si Judy le pedía alguna explicación él sólo diría que se emocionó diciendo cosas sin sentido, ni más ni menos.

Conociendo a Judy ella no quedaría del todo convencida, pero tendría que resignarse porque no pensaba darle nunca mayores explicaciones. No quería complicar las cosas, no quería que ella supiera de sus sentimientos exponiéndose a un rechazo ¡Eso jamás! Tendría que fingir, como llevaba haciéndolo seis meses, que solo quería a Judy como una buena amiga.

Después de todo, era un zorro, mentir estaba en su ADN ¿no?

o-o

Judy llegó al pequeñísimo apartamento que rentó cuando recién llegó a Zootopia. Aunque ahora tenía un apartamento mucho más grande, no se deshizo de ese pequeño porque le recordaba lo bajo que había empezado y hasta donde había llegado por su propio esfuerzo y méritos. Se recostó en la cama, pensando en las palabras de Nick y en lo confundida que estaba por ello.

Los ruidosos vecinos de siempre escuchaban a todo volumen música estruendosa, lo cual evitaba que pudiera pensar con claridad. En cierta forma lo agradecía, porque no estaba dispuesta a sacar deducciones erróneas. Llevaba tres años de amistad con Nick como para perderla por un mal entendido. Mirando al techo recordó los cambios en su vida y lo satisfecha que estaba consigo misma por haber cumplido sus sueños.

Muchas veces pensó en regresar las llaves del apartamento, Nick siempre le decía que con el dinero que gastaba en ese lugar podría comprarse un auto pero ella no le veía sentido. Además de recordarle dónde había empezado todo, ese lugar le daba una sensación de seguridad. Judy estaba orgullosa de sí misma, pero seguía siendo una conejita de campo que solía estresarse por la agobiante vida de ciudad y ese arrinconado cuarto le recordaba a las madrigueras donde creció. Quizá era infantil y ridículo, pero ese lugar era lo único que quedaba de esa Judy ingenua que llegó a Zootopia llena de ideas utópicas y sueños. Había cambiado, para bien, pero le asustaba ese cambio y de vez en cuando regresaba al pasado, a lo que alguna vez ella fue.

Por eso estaba ahí, renuente a creer o recordar las palabras y las expresiones de Nick, pretendiendo que no había pasado y queriendo regresar a ese tiempo en que los zorros estaban lejos de su vida. Quizá estaba dándole mucha importancia, pero cuando Nick dijo esas palabras algo en su corazón se enterneció brindándole un suave y agradable calor, era un sentimiento que no recordaba haber experimentado pero que era ajeno y grato ¿Qué podía ser? ¿Por qué la ponía tan nerviosa?

—¿Qué me está pasando?—dijo en voz alta, como si diciéndolo su mente pudiera aclararse mágicamente.

—¡No nos interesa!—gritó uno de sus ruidosos vecinos, algo que la hizo reír sin ganas.

—¡Cállate! ¿No ves que hace mucho no viene a este lugar? ¡A mí sí me interesa, cuenta!

—¡Chismoso!

—¡Insensible!

—¡Buenas noches!—gritó Judy, para ponerle fin a la discusión.

Dijeron más cosas pero ella no puso atención. Se acomodó en la cama, dispuesta a dormir, era muy tarde y no quería irse a su otro apartamento. Bostezó mientras activaba una alarma para llegar a tiempo a su trabajo y, con suerte, aclarar las cosas con su compañero. Miró el celular con cierta tristeza, Nick no le mandó algún mensaje de buenas noches como acostumbraba, fue el último pensamiento que tuvo antes de quedar profundamente dormida.

o-o

Por la mañana Judy estaba con el ánimo bajo pero dispuesta a tener un buen día, no dejaría que pensamientos tontos la entristecieran. Llegó temprano a su trabajo, como era costumbre, y se dirigió a la cafetería para empezar el día con un café y una rosquilla. Se sorprendió muy gratamente cuando vio a Nick frente a la cafetera.

—¡Dos días temprano, ese es un récord!—le dijo con buen humor—¿Puedo suponer que será así de ahora en adelante?

—La maravilla de los milagros es, zanahorias, que no ocurren muy seguido—Nick bebió de su café, pero no la miró—Toda tuya—señaló a la cafetera y se alejó.

Consternada, Judy comenzó a prepararse el café como a ella le gustaba. Tres cuartos de café, una onza de crema y dos sobres de azúcar. Meneaba con una cuchara el líquido recordando que, en todos sus años trabajando, Nick siempre le preparaba una taza de café antes de irse a sus misiones, todos los días sin falta.

Con su taza en mano caminó a la sala de juntas donde debían esperar al jefe, Nick le guardó su asiento de siempre, aunque sólo había otros dos oficiales además de ellos por ser tan temprano. Él parecía el mismo de siempre, con esa expresión despreocupaba y algo somnolienta, pero para ella algo más debía estar pasando.

—¿Todo bien?—le preguntó mientras se sentaba a su lado.

—Claro, si ignoras el hecho de que es de madrugada todo perfecto.

—Te noto extraño.

—¿Por qué?

—No lo sé, desde ayer cuando me dijiste eso… estás diferente.

—Creo que son ideas tuyas, zanahorias—lo dijo mientras se encogía de hombros—Ayer estabas muy alterada ¿ya mejor?

—Sí, bueno, no, es que…—finalmente Judy se armó de valor y preguntó lo que llevaba horas en su mente sin respuesta—¿Qué quisiste decir ayer?

—¿Cómo?

—No finjas demencia Nick, me refiero a lo que me dijiste ayer, antes de salir.

—Sólo te dije mi punto de vista sobre la reforma—bebió otro poco de café—Sé que me exalte, pero me tenías desesperado, lamento si te asuste o algo por el estilo.

—Sabes que no te tengo miedo Nick, es sólo que…

—¿Qué?

Judy lo miró fijamente, Nick se veía exactamente igual que siempre de despreocupado, como si lo que hubiera dicho no significara nada. Por un momento Judy se sintió estúpida, al pasar toda la tarde y parte de la noche en vela sopesando aquellas frases que por alguna razón significaron tanto, pero ¿Por qué le importaba tanto todo esto? ¿Acaso no era una simple opinión, como Nick acaba de confirmarle?

—Nada—le dijo con un tono de voz frío, pero Nick no comentó nada. Duraron un buen rato en silencio hasta que el jefe llegó y asignó las misiones. No había nada fuera de lo ordinario, así que sólo los mandaron a patrullar.

Estaban en la patrulla cuando Nick rompió el incómodo silencio.

—Por cierto, ayer descubrí algo interesante sobre nuestro querido Michael Tigerwild.

—¿Enserio?

—Todo parece indicar que el sujeto se drogaba.

—¿De dónde has sacado esa información?—sus orejas se levantaron con evidente curiosidad.

—Ya sabes, mis contactos.

Judy respingó, siempre que Nick decía eso recordaba el pasado criminal de su compañero y detestaba enterarse que, aunque en menor medida, seguía en contacto con ese tipo de gente.

—¿Estás seguro?

—Completamente, pero no tenemos ninguna evidencia.

—Bueno, nunca hemos tendido problemas en buscarla.

Judy intentó sonar relajada, cambiar sus ánimos. Ella había exagerado y Nick no tenía la culpa de aquello. Tendría el resto de la tarde para entender el porqué de su reacción ¿Por qué se sentía herida al descubrir que Nick no le daba importancia a su conversación del día anterior? No tenía la más mínima idea, pero tenía el resto de su vida para comprenderlo.

Por su parte, Nick respiró aliviado de que Judy decidiera olvidar el asunto. No quería seguir dando margen a esas situaciones, así que decidió alejarse un poco emocionalmente de la pequeña conejita, cambiando pequeños hábitos como la taza de café matutina y los mensajes en la noche. No es que no la quisiera, la adoraba, pero no podía ser masoquista ni hacerse falsas ideas. Tenía que obligarse a sí mismo a ver a Judy como una amiga nada más, antes de que algo nuevo pasara que lo expusiera de esa forma y amenazara su frágil salud emocional.

Comenzaron la investigación respecto a las drogas esa misma tarde, no volvieron a mencionar el accidente y actuaron con la mayor normalidad posible, pero para ninguno de los dos fue una buena tarde, era evidente que algo estaba cambiando por más que lo negaran.

o-o

Tres días después llegó el viernes, por fin tendrían el fin de semana para descansar sus pobres nervios ante una semana tan agitada. El jueves en la tarde entregaron el reporte al jefe Bogo donde confirmaron que el joven Michael Tigerwild se drogaba, lo cual le daba un giro al asunto. Después de todo la situación cambiaba cuando el homicida era un drogadicto, que bien pudo cometer el asesinato por influencia de las drogas más que por una excesiva homofobia.

Los medios seguían atosigándolos, pero ninguno de los dos daba declaraciones aún. Judy no quería exponerse a dar información equivocada, como cuando lastimó a Nick en su conferencia de prensa años antes, sabía que debería responderles algún día pero estaba dispuesta a esperar para tener algo coherente en su mente difícil de transgiversar.

Judy se sentó en la sala con la taza de humeante café en las manos, reflexionando. Nick no volvió a prepararle el café y aunque fuera un detalle insignificante, por alguna razón le dolió mucho. Miró su taza, que era de color amarillo con una enorme zanahoria con carita feliz. Fue un regalo de Nick, se lo dio el primer cumpleaños que pasaron juntos, aunque era algo infantil Judy adoró la taza y la usó desde ese momento. Le alegraba la mañana ver a Nick tendiéndole la taza amarilla llena de café con su coqueta sonrisa de zorro astuto.

Miró a Nick que estaba a su lado absorto en algún pensamiento, bebiendo de su propio café. Ya no había mañanas con ese sonriente Nick dándole aquél detalle. Al menos aún se mensajeaban seguido, pero le daba la impresión de que su compañero estaba cada vez más distante con ella. Probablemente eran ideas suyas otra vez y por eso no comentó nada al respecto, aunque día con día se sentía algo más triste.

El jefe Bogo les mandó patrullar el centro, atraparon dos ladrones esa tarde pero aún así no podía sentirse alegre. Ya en la tarde, cuando estaban redactando los reportes de los robos, Judy decidió probar algo diferente.

—¿Puedes servirme café?—le preguntó cuando vio a Nick pararse rumbo a la cafetería.

—Claro—agarró su taza amarilla y se fue, regresando cinco minutos después con ambas tazas humeantes.

Judy bebió alegre, al menos podía pedirle favores aún. Sonaba estúpida, lo sabía, pero de verdad necesitaba con desesperación alguna señal que le indicara que todo seguía igual entre ellos.

—Oye ¿Mañana tienes algún compromiso? Tengo toda la tarde libre y quería ir a ese restaurante nuevo que abrieron en el Distrito Selva.

—Me encantaría, zanahorias, pero tengo otros planes.—al ver cómo las orejas de Judy caían abruptamente sobre su espalda, Nick agregó—Mi hermana vendrá de visita.

Judy asintió, eso sí era importante.

—Dale mis saludos.

—Gracias, zanahoria.

En otra ocasión le habría dicho que podían salir otro día, pero no fue así. Judy volvió a repetirse que estaba exagerando, pero no podía evitar sentirse desplazada y dolida. Finalmente, llegó la hora de salida, Judy se fue despidiéndose rápidamente casi corriendo hasta su edificio.

Nick la vio con el corazón encogido, se sentía muy mal consigo mismo porque por primera vez en años le había mentido. No iba a ver a su hermana, simplemente no quería salir con ella, no quería seguir exponiéndose, no quería dar margen a nuevas situaciones incómodas. Pero la culpa de haberla engañado era terrible, Judy siempre había sido sincera con él y no se lo merecía, más ¿Qué otra opción le quedaba? Mientras caminaba a su propio apartamento, Nick cayó en la cuenta de que por primera vez en mucho tiempo se sentía total y completamente desdichado.


Bueno, eso fue todo por ahora, espero que les haya gustado mucho ^^

chao!