Capítulo II


El desayuno con Ron fue bastante silencioso. Neville podía sentir la mirada pasada de su amigo sobre él.

—¿Sucede algo? —Ron se enrojeció. Parecía avergonzado. Como si hubiese sido atrapado haciendo trampa en un examen de pociones.

—No realmente. Sólo estoy sorprendido y si te soy sincero algo celoso —Neville lo miró con curiosidad —. No me veas así. Resulta que te vas a Rusia y cuando regresas te ves más que bien y además eres el chico malo que puede ir por la vida lanzándole hechizos a quien quiera sin preocuparse por las consecuencias.

—Bueno en Rusia hacen las cosas un poco distintas y me he ido acostumbrando.

Ron asintió. Neville lo sabía; había cambiado, pero todos cambiaron ¿no? El mismo Ron estaba quedándose sin pelo y empezaba a tomar el físico robusto de Arthur. Claro, no sólo era la físico, Ron también se veía tranquilo y pacífico. La guerra por fin había terminado en la familia Weasley. Porque si alguna familia había sido tocada por la guerra era la de los Weasley. Habían perdido a Fred, Billy estaba desfigurado y por mucho tiempo tuvieron miedo de que se terminara convirtiendo en hombre lobo.

Ron había trabajado por un tiempo con George en la tienda pero estaba claro que no era lo mismo. Un George sin un Fred era una tragedia de proporciones épicas. Fue hasta que George se caso que todo se calmó y siguió su rumbo en la vida de George Weasley.

—¿Cómo es Harry como amigo? Me contaste del Harry hombre de familia. Pero ustedes son amigos. Son parte del trío de dorado. ¿Siguen teniendo esa complicidad? —Ron rió

—Harry siempre ha sido Harry. Tú lo conoces —no, realmente Neville no conocía a Harry y al parecer nadie lo conocía completamente —. Hablábamos de los chicos, del trabajo y de esas cosas —evidentemente Harry no hablaba de todo con Ron. No le había dicho de sus problemas con Ginny, ni que había pensado en separarse de ella. Después de todo Ginny era la hermana de Ron y no podía compartir con él pequeños pasajes de su vida que eran sumamente importantes —. Harry no oculta nada Neville.

—Entonces ¿tú que crees que sucedió? —Ron se acercó a Neville como para hablar de forma discreta con él.

—Antes de que desapareciera estábamos investigando a unos traficantes de pociones. Tenían una tienda clandestina en el callejón. Se hacían pasar por vendedores de antigüedades pero realmente vendían pociones ilegales de todo tipo y llegamos a la conclusión que era una red de traficantes. Harry tenía una pista de la que íbamos a discutir por la mañana pero él nunca llegó. Creo que ellos lo tienen; tal vez descubrió algo grande, algo que mezcla gente importante. No lo sé tío. Lo que sí sé es que Harry está metido en un problema grande y que tenemos que ayudarle.

Neville no estaba muy seguro si era algo personal o lo del asunto de los traficantes. El rompecabezas estaba teniendo muchas más piezas de las que imaginaba.


Después del desayuno había convencido a Ron de irse a dormir. La razón no era tan benévola; quería estar solo en la oficina de Harry. Primero caminó por toda la oficina viendo con detalle la decoración que correspondía a una pared mágica detrás del escritorio de Harry que mostraba una cascada. En el resto de las paredes había algunos cuadros mágicos y un montón de libros del ministerio. En el escritorio había una réplica de la fotografía que Neville tenía donde estaba toda la familia Potter. Los papeles estaban extrañamente en orden; eso era algo nuevo en Harry que nunca había sido particularmente ordenado.

Neville se sentó en la silla de Harry y vio todo desde esa perspectiva. El acomodo del escritorio parecía demasiado inmaculado ¿Harry de verdad era así de ordenado? Neville empezó a leer los reportes de los traficantes. Harry tenía muchas notas y preguntas pero no había nada de la pista que había conseguido. Neville se guardó la libreta de notas de Harry y continúo observando el escritorio. Al apoyarse en él notó un cajón oculto. Neville intentó abrirlo con magia convencional pero no lo logro. Lo que sea que Harry tuviese en el cajón estaba bien resguardado.

—Y Ron que cree que no tienes secretos —Neville rió entre dientes pensando en un contrahechizo —. Lo bueno es que los rusos son expertos en espionaje —Neville cerró los ojos y se concentró en su varita hasta que un rayo rojo rutilante salió de ella y abrió el cajón pero para su decepción no encontró nada más que una llave —. Más misterios señor Potter.

Neville estuvo hasta tarde en la oficina de Harry buscando si la llave pertenecía a algún lugar en ella. Cuando se convenció de que no había nada en la oficina de Harry decidió que lo mejor era leer las notas y seguir los pasos de Harry contra los traficantes. Estaba por marcharse a su hotel cuando la puerta de la oficina se abrió para dar paso a Hermione.

Recibió otro efusivo abrazo y Neville se sintió bien de ser merecedor de tanto cariño a pesar de que tenía años sin comunicarse con sus amigos.

—Ron me dijo que estabas aquí. Pensé que era una exageración de Ronald pero te ves completamente distinto. Incluso un poco mayor de lo que eres pero definitivamente Rusia te sentó de maravilla.

—Gracias… supongo —Neville sonrió —. Estaba por marcharme. ¿Te gustaría ir a tomar algo conmigo?

—Claro —Hermione tomó el brazo de Neville —. No puedo dejar pasar la oportunidad de que el Profeta me tomé algunas fotografías con este hombre alto y misterioso que no es ni más ni menos que Neville Longbottom.


Llegaron a un lugar discreto pero elegante en el Londres muggle. Neville guardaba como un tesoro la llave que había encontrado y la libreta de notas de Harry. Mientras hablaba con Hermione podía notar que hablaba mucho de sus hijos y de Ron pero nada de Harry y su desaparición.

—Entonces ha sido interesante tu matrimonio con Ron —afirmó mientras observaba la sonrisa discreta de Hermione.

—Ron puede ser bastante estúpido en ocasiones pero la verdad es que es un buen esposo. Me ama y ama a sus hijos.

—¿Y no tienen secretos? —Hermione se tensó.

—Todos tenemos secretos Neville —Hermione intentó cortar la conversación pero Neville no la iba a soltar tan pronto.

—Según tu marido, Harry no tiene ningún secreto ¿es cierto? —Hermione fijó su mirada en la taza de café que tenía entre sus manos. Neville tomó la llave que había encontrado en la oficina y la puso de golpe en la mesa. Hermione la vio y tragó saliva.

—Todos tenemos derecho a nuestra intimidad. Y tú no tienes ningún derecho en hurgar en la vida de Harry y juzgarlo para…

—No estoy juzgando y tampoco estoy hurgando por gusto. Quiero saber que le ocurrió a Harry. Pero lo extraño es que tú no pareces estar muy preocupada por él. ¿Sabes algo que yo no sé Hermione?

Hasta Rusia había escuchado los rumores de que Hermione Granger sería la próxima Ministro de magia en Londres. A Neville no le extrañaba, su amiga tenía todas las aptitudes para poner en cintura a más de un ministerio. Sin embargo, ahí estaba, viendo a Neville como si quisiera comérselo y a punto de saltarle encima.

—Neville, Harry no es un mal tipo. Sólo que está cansado de ser el Elegido, el jefe de los aurores, el padre perfecto. Creo que quiere ser por primera vez en su vida solamente Harry Potter.

—¿Me estás diciendo que abandonó a su familia porque está cansado? —Hermione contrajo el rostro.

—No quiero decir que los haya abandonado. Sólo que tal vez se alejó por un tiempo. Un par de meses —Neville asintió.

—Su esposa me dijo que él jamás abandonaría a sus hijos —Hermione bajó la mirada —. Y tú si crees que los abandonaría…

—¡Yo no dije eso! —Hermione pareció darse cuenta que había levantado la voz —. No he dicho que los abandonó. Lo que te digo es que talvez se fue por un momento para pensar en él.

—¿Con quién se veía en las cuatro horas que desaparecía? —Hermione lo miró de nuevo furiosa. A diferencia de Ginny no se sentía ofendida porque Neville hubiese descubierto sus secretos. Hermione estaba furiosa porque Neville había investigado más de lo políticamente correcto y eso le disgustaba.

—Dime, ¿tú no tienes una parte de ti que no quieres que nadie conozca? Todos la tenemos. Yo misma me guardo cosas para mí a pesar de que amo a mi esposo y le confiaría mi vida. Harry tuvo una vida difícil. No conoció a sus padres y vivió con unos tíos que lo odiaban por ser diferente. Cuando llegó al mundo mágico los Weasley lo abrazaron y se volvieron una familia para él. La familia entera había sufrido demasiado en la guerra y Harry no dudo en darles un poco de felicidad casándose con Ginny. Luego todos querían un hijo, hasta el propio Harry quería un hijo. James llegó y luego Albus y Lily.

—¿Me estás diciendo que Harry se caso con Ginny por compromiso y luego no pudo irse porque ya tenía hijos? —Hermione enrojeció de enojo.

—No. No es tan simple. Tú solamente juzgas a Harry —Neville soltó una carcajada.

—Mis padres se volvieron locos y nunca me reconocieron. A pesar de estar vivos nunca pude estar con ellos. Mi abuela me odiaba porque creía que nunca sería un mago. Y no, no me comparo con Harry. Lo que quiero decirte es que todos tenemos tristes historias y cada quien hace lo que puede para lidiar con ello. Yo no podría juzgar a Harry. Lo único que quiero es saber dónde está y para eso tengo que hurgar, como tú dices, en su vida. Ahora dime lo que sabes sino voy a tener que ir a casa de Harry y preguntarle a Ginny…

—No sé exactamente de donde sea. Harry se veía con un hombre desde hace muchos años. Nunca me dijo su nombre. Sólo sé que se encontraron cuando él estaba en su entrenamiento para ser parte de los aurores —Hermione se veía muy disgustada. Neville lo entendía; la había obligado a revelar los secretos de su amigo —. Ellos eran muy felices. Harry pensó muchas veces separarse de Ginny pero no se animaba a ser resolutivo y ponerle fin a su matrimonio. Cuando lo vi decidido por fin, Ginny le dijo que estaba embarazada y Harry no sabía qué hacer. Por un lado estaba lo que él quería y por el otro lado estaba la familia que había formado con Ginny y los Weasley a los que quería como sus padres.

—¿Qué paso con el hombre con el que se veía?

—Se separaron por un tiempo pero luego regresaron. Lo que sé es que el hombre misterioso buscó a Harry y le dijo que iba a seguir con él a pesar de que Ginny estuviese embarazada. Creo que el hombre misterioso entendió lo importante que era para Harry formar una familia.

—Y lo importantes que son los Weasley para Harry —Hermione asintió —. Supongo que esta llave abre la puerta del lugar donde se ve con el hombre misterioso. ¿Crees que puede estar con él?

—Es lo que me imagino. Últimamente Harry pasa mucho tiempo lejos de su casa. Así que no sería raro que estuviese con él.

—Hay algo raro ¿por qué ahora y no antes? Digo, hablo con Ginny de separarse pero hasta que se fueran sus hijos. ¿Qué caso tendría irse ahora? Sus hijos sufrirán igual que si se hubiese ido antes.

—Me gustaría poder responderte pero ni siquiera yo tengo las respuestas.

Hermione era la válvula de escape de Harry. Todo lo que no podía contarle a Ron, se lo contaba a ella. Hermione conocía mucho más de lo que cualquiera conocía de Harry y aún así no tenía todas las respuestas. Por un lado era desesperante para Neville pero por otro lado, estaba avanzando y eso era importante.


Neville entró a su habitación y se derrumbó en la cama. Aún tenía la llave dorada en la mano derecha y la empuñaba con fuerza como si con eso la llave fuese a decirle que cerradura abría.

Harry tenía un amante desde hace años que resultaba ser hombre. Lo cual había sido una revelación para Neville porque se imaginaba a Harry engañando a Ginny con una rubia despampanante. Según Hermione, Harry se estaba con su amante y por eso ella estaba tranquila. Según Ginny, Harry jamás se iría abandonando a sus hijos. Según Ron, Harry era un hombre de familia perfecto.

De lo que Neville estaba seguro era que la desaparición de Harry no se debía sólo a huir con el amante de años. Algo le decía que era un poco más complicado que eso. Lo que necesitaba era encontrar al amante pero ¿cómo?

—Las huellas —Neville sonrió en medio de la oscuridad de su habitación. Había un hechizo que seguía las huellas mágicas. Sólo tenía que convocarlo y la llave se convertiría en una especie de traslador que lo llevaría al lugar que abría —. Pero no puedo hacer el hechizo sin poner en riesgo los tratados internacionales entre Rusia e Inglaterra —se levantó y hechizó el espejo de su habitación para comunicarse con su jefe. Media hora después su jefe respondió.

—Es mejor que sea importante, Longbottom —Neville movió la cabeza de manera indefinida y su jefe soltó un gruñido —. ¿Qué sucede?

—Encontré una llave y quiero activar el hechizo de rastreo. Claro que eso involucra irrumpir en una casa de un ciudadano de Reino Unido y esas cosas que son internacionales —su jefe elevó una ceja.

—El trámite del hechizo se lleva tres días, lo sabes —Neville asintió y su jefe volvió a gruñir —. Que nadie te descubra por favor. No quiero dar explicaciones de porque uno de mis agentes tiene problemas con las reglas milenarias.

—Gracias jefe.

En cuanto Neville dejó la comunicación con su jefe, cogió la llave y activó el hechizo. Era algo complicado y más para Neville que nunca había sido un mago muy poderoso, sólo era aplicado y aplicaba todo su esfuerzo en activar el hechizo. De pronto la llave se iluminó con una luz morada y Neville supo que había tenido éxito. Empuñó la llave con fuerza y cerró los ojos; a los pocos segundos estaba muy lejos de su habitación de hotel y había irrumpido en una bonita cabaña en medio de un bosque.

Neville sintió de inmediato la calidez en el lugar. No era un hogar, eso era definitivo, pero Neville podía percibir la entrega y eso se había quedado en las paredes y en cada uno de los muebles. No había fotografías, ni demasiados lujos. Había lo esencial para dos personas sin embargo algo andaba mal. El lugar parecía no haber sido visitado en meses. Neville sintió un escalofrío recorriendo su espalda y de pronto fue expulsado por el aire y su varita voló de su bolsillo hacia la mano del mago que le había lanzado el hechizo.

Neville levantó el rostro y se quedó perplejo al ver a la figura que salía de entre las sombras. Él reconocería en cualquier lugar a esa figura, a ese hombre que era ni más ni menos que…

—Draco Malfoy…