Su petición no se hizo esperar. En unos segundos Sasuke estaba encima de Nana. Con sus manos agarraba las muñecas de la kunoichi mientras besaba su moreno y fino cuello.

Nana gemía fuerte... demasiado fuerte. Sasuke paró de besar su cuello y se quedó mirándola. Cuando Nana se recuperó y dejó de jadear agitadamente, abrió lentamente los ojos.

-¿Qué pasa? ¿Ahora vas a parar? -Y, por primera vez, Nana besó a Sasuke. Tal vez para él solo fuera una más de ese burdel, pero a ella le gustaba. ¿Amor a primera vista? Puede que así sea. Aunque su trabajo (o su estilo vida, mejor dicho) no le permite enamorarse de nadie.

-Es que... -Volvió a apartar la mirada ligeramente ruborizado.- Chillas mucho.

Esa frase hizo que Nana se sonrojara e imitara el gesto de Sasuke, apartando la mirada a un lado.

-B-bueno... Yo... -Cambió su tono de voz, volvió a ser seguro.- Tú pagas por placer, así que deja que sea yo la que te haga disfrutar.

Salió de debajo del pelinegro y lo tumbó bocarriba. Aún llevaba la camisa blanca... Se vería mejor sin ella.

Nana se subió encima de Sasuke, el cual se incorporó rápidamente para besarla. La joven aprovecho y le quitó la camisa, tirándola por la habitación.

Después de conseguir su objetivo empujó a Sasuke en el pecho y le hizo volver a tumbarse. Le abrió las piernas y comenzó a bajarle la cremallera de los pantalones negros del uniforme.

La respiración del Uchiha había comenzado a entrecortarse. Notaba las manos de la "pequeña" en su miembro. Además, sabía lo que venía después... y lo quería ver. Sin moverse mucho, tomó un cojín de la cama y se lo puso bajo la cabeza para estar más cómodo.

La joven pelinegra ya se habia deshecho de los pantalones, dejando a Sasuke en unos apretados bóxers negros. Se los quedó mirando y su rostro volvió a parecer el de una niña pequeña.

-Sasuke-kun, los bóxers negros están muy vistos. -Dijo desilusionada.

-¿A qué viene eso..? -Sasuke levantó un poco la cabeza para poder mirarla a la cara. Era demasiado tarde, tuvo que bajarla otra vez al sentir los labios de Nana rodeando su miembro ahora semi erecto.

Solo la metió entera una vez en su boca, después besó la punta del miembro, ya completamente duro, y a continuación empezó a lamerlo desde la base hasta la punta. Sus manos también lo agarraban ya que no eran demasiado grandes. Aún así, también se debía a que el miembro de Sasuke no era lo que se suele decir... pequeño.

Sasuke no pudo evitar taparse la boca con una mano. La otra estaba en la cabeza de Nana, exigiéndole más.

Nana paró y agarró sus pechos con ambas manos intentando meter el miembro de Sasuke entre lo consiguió, los gemidos del pelinegro ya se debían de haber escuchado por todo Konoha.

"Y decía de mi..." pensó Nana con una gotita de sudor en la frente.

Cuando Sasuke (por fin) normalizó un poco su respiración, continuó con lo que quería hacer. Empezó a mover sus pechos arriba y abajo, provocando nuevos gemidos del joven Uchiha.

-¡Ahh! N-nana... Yo voy a-aaah... -No pudo continuar la frase. De su boca solo podían salir jadeos y gemidos.

El movimiento paró en seco y Sasuke aprovechó para mirar a la chica que estaba entre sus piernas. Vio el momento exacto en que se ponía otra vez en movimiento. Ahora Nana se movía mucho más rápido y a cada bajada de sus pechos el miembro de Sasuke entraba en la pequeña boca de la joven.

Al final, Sasuke no pudo aguantar más y se vino directamente en el rostro y la boca de la más pequeña. Él estaba rendido, jadeando, mirando el techo hasta recuperarse.

De repente se incorporó y miró a Nana. Ella se estaba limpiando con la mano los restos de semen de su rostro, seguidamente se limpiaba la mano con su pequeña lengua hasta que se dio cuenta de la mirada del pelinegro. Le dedicó una sonrisa dulce que hizo que Sasuke se sonrojara un poco.

Entonces Sasuke no se pudo aguantar las ganas de besar a aquella chica, que para él aún era una niña que debería estar jugando con sus amigos. En cambio, allí estaba. En un burdel de mala muerte, cobrando por vender su pequeño y excitante cuerpo.

Cuando separaron sus labios, insconcientemente Sasuke le puso la mano en la mejilla a Nana. Le apenaba que alguien tan aparentemente dulce e inocente estuviese allí.

Nana notaba la mirada clavada en la suya, pero no se avergonzaba ni la apartaba. Le gustaba mirar sus ojos, tan oscuros. Lo había conocido hace menos de una hora, aún así sabía que le gustaba.

La mirada de Sasuke era muy tierna, pero estaba muy callado y a Nana le ponía nerviosa eso; así que al final, le besó. Paso sus brazos por detrás de su cuello y lo abrazó.

A Sasuke le sorprendió un poco, ya que interrumpió sus pensamientos. Ya no importaba. Puso sus manos en las caderas de la joven arrodillada entre sus piernas y la puso sobre él. Cuando la hubo abrazado bien se tumbó lentamente con ella encima en la cama hasta que tuvieron que volver a separarse.

-Sasuke-kun. -De repente Nana habló.- Siendo tan guapo y joven, ¿por qué vienes aquí? No me digas que lo de tu club de fans es mentira.

-¿Cómo sabes lo del club de fans? -Dijo Sasuke con una gotita de sudor frío.

-Shikamaru, que lo sabe todo. -Una sonrisa divertida se dibujó en su pequeño rostro.

-Bueno, tal vez no encuentre a la persona adecuada... -¿de verdad le iba a contar cosas personales a una desconocida?- Más vale calidad que cantidad.

-Pero también puede haber cantidad y calidad. -Dijo Nana pícaramente, mirando el miembro de Sasuke.

-De-deja de decir cosas raras. -Las mejillas del pelinegro volvieron a teñirse de un leve carmesí. En un ágil movimiento coloca a Nana debajo suyo, mirándole con intensidad.

-¡No! Yo encima. -Y Nana se coloca de nuevo encima del azabache, escapando fácilmente de los brazos del chico.

Irremediablemente Nana se queda embobada de nuevo observando los ojos de Sasuke. Se quedan en silencio y quietos mirándose a los ojos, como si no existiera el tiempo.

-Eh, Sasuke, si que tardas. A ver si te vas a... enamorar... -Shikamaru entró sin llamar y vio la escena. Nana encima de Sasuke, mirándose embobados el uno al otro.

Primero Sasuke miró hacía la puerta, y la pelinegra, saliendo de la prisión de los ojos del Uchiha, le imitó.

-Shikamaru... -Sasuke aún estaba confundido por la mirada de la chica. ¿Por qué esa mirada tan intensa?

-Tio, parecíais tortolitos... -El jefe del burdel ríe.- En serio, si quieres te la puedes llevar. ¡Pero me tendrás que pagar un precio extra! Sí, eres mi amigo pero ella es la que más beneficio me da, ¿sabes?

Durante los escasos segundos en los que Shikamaru pretendió vender a Nana al joven Uchiha, este salió de debajo de la pelinegra, dejándola con cuidado sobre la cama. Se colocó bien la ropa, aunque sin molestarse a recuperar su camisa, y se acercó a Shikamaru.

-Shikamaru Nara, nunca pensé que caerías tan bajo... -Un susurro que contenía ¿odio? Sí, pues los ojos de Sasuke Uchiha se tornaron de un color carmesí, formándose en ellos el temido sharingan.- Una menor, estás vendiendo una menor, maldito pederasta.

-¿Q-qué? ¿No te ha gustado Nana? Pensaba que era muy de tu estilo. Ya-ya me entiendes... -Al ver que Sasuke no se tranquilizaba, Shikamaru se asustó. Sabía que el pelinegro era bastante temible.

Alguien se interpuso entre Sasuke y Shikamaru justo en el momento en el que el Uchiha iba a darle un escarmiento al Nara. Era Nana.

-No lo hagas. -Nana estaba muy seria y tal vez un poco desafiante.- Sasuke, no puedes pegarle. Él me dio un hogar y yo decidí por mi cuenta hacer esto para agradecérselo.

-Tsk.

Sasuke se fue precipitadamente, cogiendo antes su camisa, y poniendo cara de fastidio. Estaba claro que no podía pegar a Nana, aunque ella era un kunoichi y seguramente podría defenderse.

Shikamaru estaba aliviado, Sasuke enfadado, en cambio Nana estaba triste .¿Volvería a ver a Sasuke después de esto?