DULCE SEDUCCIÓN
Capítulo 1
Rutina: mi vida
*Vegeta*
Maldecía internamente una y mil veces, ese maldito aparato no dejaba de sonar y aunque odiaba la idea de tener que despertarme, tenía que hacerlo, era parte de mi rutina. Desde que llegué a vivir a ésta ciudad era el rito de todas las mañanas, el maldito despertador taladrándome los oídos. Como siempre el idiota de mi compañero de departamento ni se inmutó, tuve que empezar a golpear fuertemente la pared con un pie para que despertase del otro lado pero nada. Hasta ahora creo que fue un error aceptar que se quedase a vivir aquí.
Cansado, golpee el maldito despertador y volví a meterme bajo las sábanas, me sentía demasiado bien ahí como para salir, al menos por un rato más, golpee el maldito aparatejo y el silencio volvió a inundar el ambiente, aunque de rato en rato podía escuchar los ronquidos de ese idiota. Después el silencio acrecentó y fue maravilloso, sublime y adormecedor, la habitación todavía estaba a oscuras y me sentía sumamente atraído a volver a dormirme, no recuerdo qué había estado soñando antes de que ese sonido infernal me despertase, ah sí…creo que soñaba con ella y eso me daba ganas de reírme.
Di varias vueltas en la cama esperando volver a dormirme, iban a ser las seis de la mañana y además ese día no quería ir al instituto, maldición. Hace dos semanas que no me aparecía por esa biblioteca, hace dos semanas que no veía a esa loca y así estaba mejor…sí. No quería ir a ese maldito instituto pero recordé que hoy tenía un dichoso examen y no había estudiado nada, ¿De qué materia era? No sé, francés, inglés…algo de eso, supongo.
Y es que el día anterior había salido un rato con los idiotas que tenía por amigos, no iba a ir. Por supuesto que no pero Kakarotto insistió tanto y además me amenazó con decirles que me había escuchado llamar entre sueños el nombre de Bulma…entonces lo pensé mejor, no era conveniente que esos engendros sepan algo al respecto. Por salud mental, eran insoportables cuando se les metía la idea de emparejarme con cualquier espécimen que tuviera faldas y cabellos largos. Sin desearlo realmente me tuve que poner de pie y me dirigí hacia la ventana, abrí las cortinas y el maldito día recién empezaba a clarear, esto definitivamente es una mierda…las clases en el instituto habían empezado hacia un par de meses y no podía olvidar que durante las vacaciones a éstas horas recién estaba pensando en echarme a la cama, pero no. No, tenía que prepararme para estudiar algo de ese curso que no me llamaba la atención en lo absoluto, y no es que no sea bueno en esto del estudio…es sólo que nunca me gustaron los otros idiomas. Lo mío eran las matemáticas y la historia. Pero en fin, tenía que cumplir y a pesar de que en este tipo de materias siempre improvisaba, me iba bastante bien.
Me metí a la ducha y abrí la llave, el agua estaba helada pero qué más daba, necesitaba despertarme por completo si no quería joderla en el examen, alargué uno de los brazos para coger el recipiente de champú y lo exprimí pero nada, sólo unas cuantas gotas cayeron…entonces recordé que ya hacía por lo menos tres semanas que no iba a comprar nada, y claro Kakarotto no ponía ni siquiera empeño por no destrozar mi departamento. El muy desgraciado aparecía por lo menos tres veces a la semana a dormir, las otras según él se quedaba dónde Raditz, pero cuando llegaba arrasaba con mi alacena y las pocas cosas que habían en la refrigeradora. En fin, aunque traté de desalojarlo de aquí, el muy idiota no es bueno captando indirectas y parece nunca darse por enterado de que en verdad aprecio mi soledad. En fin, daba igual.
Terminé de bañarme y me peiné como pude, no era aficionado a esto de arreglarse para ir al instituto, tuve la oportunidad de ver a Raditz o Broly en algunas ocasiones cuando amanecíamos tonteando o simplemente estudiando en alguna casa, ver como ese par de cabrones se arreglaba…primero espuma en el cabello, lociones, enjuagues bucales y toda esa mierda. Una vez me confesaron que para mantener interesadas a las chicas y enserio que me pareció una estupidez. En cambio yo era un desastre, literalmente hablando. Mi cabello era un desastre, usualmente amanecía enmarañado y tenía que peinarlo con las manos, no sabía qué hacer y tal cual salía al instituto. Ésta vez hice lo mismo y regresé a mi habitación a coger el maletín y meter los libros que necesitaría para ese día, aunque tomé el libro de francés y le di un par de ojeadas, listo…era suficiente para dar ese examen. Me di cuenta de la hora y ya era un cuarto para las siete así que me apresuré para no llegar tarde, en un par de ocasiones lo hice y lo juro, no volverá a pasar, tener a todos esos pares de ojos mirándome no era nada agradable, menos a esas miradas insinuantes de las locas de mi salón.
No me dio tiempo de desayunar en casa, porque para empezar no había nada en ella, las alacenas estaban vacías; además pude ver sobre la mesa la envoltura del cereal que asumo, Kakarotto terminó. Bueno, estos son los problemas de vivir sólo o usualmente acompañado por un amigo que es mucho más irresponsable que yo, creo. Aquí no hay nadie que me prepare el desayuno o la comida del día, ni que compre las provisiones y mucho menos que mantenga aseado el departamento o la ropa limpia…de todo eso tengo que encargarme yo, y no se trata de que en verdad me guste hacer esto…pero en fin, yo había decidido alejarme de mi familia, cerrarles la boca y demostrarles que en verdad puedo ser independiente y vivir sólo. Tampoco es que me vaya tan mal, ¿verdad?
Cuando salí de mi departamento ni siquiera me fijé si Kakarotto ya se había despertado o no, ese idiota era un despreocupado, se la pasaba de fiesta en fiesta y después ni siquiera recordaba que tenía que ir a clases…típico mocoso descontrolado. De su hermano ni se diga, era un par de años mayor pero igual de irresponsable, andaba tras los huesos de una de las tipas de mi salón pero la verdad, ni siquiera sabía quién. No me interesaba.
Bajé por el ascensor y pude observar allí a un par de mujeres que me sonreían descaradamente, eran unas tipas que se estaban quedando en el departamento del piso superior al mío, conocía a la señora que vivía allí pero según sabía la anciana se había ido de viaje dejando a sus nietas al cuidado de sus mascotas, era una anciana malhumorada y siempre andaba quejándose de los ruidos y de las constantes fiestas que habían en mi departamento, y no…yo no las organizaba sino esos tres insectos. Y bueno, sobre los ruidos… ¿Qué esperaban? Tampoco soy un santo ni nada que se le parezca.
Cuando tenía pocos meses de estar en ésta ciudad me costó algo de trabajo adaptarme a este ritmo, yo estaba acostumbrado a un ambiente más relajado, a algo más fresco, por así decirlo. Mi ciudad natal es Santorini, un lugar realmente cálido y hermoso, mi familia se había quedado allí obviamente velando por sus intereses y sus negocios. Fue un cambio bastante drástico mudarme a Japón, acostumbrarme a la rutina, a las millones de personas yendo y viniendo en el metro, a los semáforos, a las luces y propagandas. Tokio era en verdad una ciudad muy acelerada.
Cuando por fin dejé de pensar en esas estupideces me di de cara con las puertas del instituto Orange Star High School, sí; así se llamaba ese dichoso lugar. ¿Por qué había escogido este instituto? Bueno porque para empezar estaba ubicado en una zona no tan exclusiva de Tokio, en donde los alumnos procedían de una clase media, en donde sabía bien porque había averiguado les importaba más el ajetreo de las fiestas nocturnas, de la diversión y el estudio pasaba a un segundo plano. En un inicio aquello me sonó bastante bien para lo que yo quería, empezar de cero. Empezar una nueva vida lejos de mi familia y sus prejuicios; pero con el tiempo aquello me absorbió y tuve que adaptarme tanto que me fui volviendo uno de ellos, me empecé a relacionar con algunas personas y así es como llegamos hasta aquí.
Estaba tan jodidamente aburrido atravesando el patio y dirigiéndome al edificio principal, caminé por el pasillo y ubiqué el aula donde debía pasar ese último año, y es que sí. Sólo me faltaba un año para dejar atrás todo esto, el instituto, las apariencias, a las locas acosadoras y todo eso. Para al fin empezar la universidad y de hecho aunque me cueste creerlo, mis amigos estaban tan entusiasmados como yo con la idea también. Aunque Broly ya se encontraba en el primer año de universidad, Raditz no había contado con esa suerte al repetir su último año en el instituto. Ahora su hermano lo había alcanzado y aunque no le gustaba aceptarlo eso lo tenía podrido. En sus constantes peleas siempre el menor siempre le sacaba en cara su irresponsabilidad, al menos estaba aliviado de no tener un hermano que me joda así la vida. Pero al parecer ellos estaban acostumbrados y al rato ya se estaban riendo como si nada hubiese pasado. Pero en cambio…yo tenía dos hermanas que era mejor no recordarlas, eran un par de locas compulsivas y de hecho un gran alivio me sosegó al saber que estaban bastante lejos.
-¡Hey Vegeta! Al fin te asomas hombre – Me saludó uno de mis amigos apenas me vio entrar, Raditz siempre era así de efusivo – De verdad pensé que no ibas a venir para el examen.
No hice más que mirarlo burlonamente y sonreír de lado, ¿Yo faltar a un examen? No había manera.
-Sabes que jamás he faltado a uno, Raditz…eso ya lo sabes muy bien.
- ¿Qué hay del examen de física del semestre pasado?
- Estaba enfermo…
-¡Pero faltaste! – me recriminó burlándose, Raditz era insoportable.
- Ya cállate – Lo miré serio y vi como trataba de no reír a carcajadas por mi mal humor, diablos apenas el día estaba comenzando y ya estábamos así.
Raditz Son, es uno de los pocos amigos con los que puedo contar realmente a pesar de que a veces sientas ganas de ahorcarlo, es un buen tipo. La verdad, este sujeto parecía siempre tener algo de qué reírse y siempre buscar la manera de hacer alguna de sus bromas, era como el payaso del grupo. Sólo habían un par de cosas en él que yo no soportaba: sus malditas bromas, cuando yo era el objetivo y su estatura, el desgraciado era más alto que yo y me lo sacaba en cara cada vez que podía.
Cuando al fin decidí posar los ojos alrededor del aula, pude apreciar que el idiota se quedó mirando a alguien, decidí dirigir mi mirada hacia donde él la dirigía y allí vi a esa mujer, con la que todos me relacionaban, no sé de dónde diablos había comenzado el rumor de que tenía algo que ver con ella, pero ni en sus más profundos sueños sucedería aquello y no me mal interpreten, Maron no estaba nada mal, al contrario creo que es una de las mujeres más guapas que he visto. Pero no era mi tipo, así de sencillo. Siempre iba ataviada con algún vestido escotado, siempre mostrando más de lo necesario. El uniforme lo llevaba más arriba que las demás y supongo que eso al director no le incomodaba. Así que el idiota de Raditz se traía algo con ella, por la forma en que ella también le devolvió la mirada pude suponerlo, mejor para mí. A ver si así al fin esos estúpidos chismes sobre ella y yo dejan de circular.
- ¿Qué pasó con mi hermano? – Preguntó volviendo a la realidad, no era usual que Kakarotto llegase tan tarde, a pesar de todo no era taaan irresponsable como para faltar dos días seguidos.
- No lo sé, cuando desperté…supuse que estaba en su habitación, no lo vi…no soy su niñera.
- Ese idiota, sabe que debe pasar este examen.
- Tranquilo, de cuando acá eras tan estudioso y andas preocupado– Traté de picarlo un poco, me debía muchas.
- Deja de joder Vegeta, ya debe estar por llegar – me dijo – tengo unas ganas tremendas de estamparle un buen puñetazo en la cara, el otro día se apareció en mi departamento como un idiota con su amigo. ¿Recuerdas a ese niñato? El tal Yamcha… me dijo que habían estado probando algo de Mary.
- ¿Mary? – No entendía de qué estaba hablando, estaba intrigado - ¿Qué quieres decir con Mary?
El muy bestia solo se burló, no era mi culpa no conocer los términos estúpidos que usaban para referirse a las cosas, por un momento regresó su vista a Maron que se veía muy feliz hablando con las otras superficiales de sus amigas. Después recordó que le había hecho una pregunta y me miró.
-Marihuana, ¿O no sabes lo que es eso?
-Idiota.
No sé de qué me sorprendía, ese amigo de Kakarotto era un vicioso, eso lo sabía todo el que lo conocía…y el idiota de Kakarotto aprovechándose de aquello así conseguía algo de eso gratis, no es como si nunca hubiese probado, de hecho si lo había probado incluso en Santorini, pero no es algo de lo que me sienta orgulloso. Nunca había consumido nada más fuerte y tampoco me hacía falta. Ya estaba muy jodido con mi vida como para aumentarle más rayas al tigre. La verdad es que del grupo, de los cuatro yo era el que menos se había metido esas cosas, también el que menos había participado en sus fiestas y en sus fines de semana de ligue. No era lo mío. Muchas veces les había mentido diciéndoles que me perdía por ahí con alguna chica pero la verdad, era que prefería irme a otro lado, en esos meses donde andaba metido en la biblioteca hasta que conocí a esa mujer y todo se fue al carajo.
-¿Ya están listos muchachos? Por cierto Vegeta…gracias y qué considerado de tu parte el haberme despertado eh.
Esa voz era la voz de mi pesadilla, era Kakarotto que acababa de entrar al salón, después vi que tras él ingresaban los demás alumnos, todos riendo y haciendo bromas estúpidas, al menos eso parecía para mí… al tarado de Kakarotto se le notaba extraño, tenía una mirada diferente y además parecía querer reírse de la nada, se habría enterado de algo que yo no sabía o es que probablemente había estado fumando algo antes de entrar a clases. Se acercó y se sentó al lado izquierdo, ese era su lugar y allí pude percibir ese dichoso olor.
-Así que has estado prendiéndote desde temprano… ¿Qué? Un poco de emoción antes del examen? - Intenté molestarlo un poco, vamos, era Kakarotto, a él siempre voy a intentar joderle la vida como él lo hacía conmigo.
-La verdad es que sí…pero no lo hice en tu departamento así que no te quejes, lo hice camino al instituto…Yamcha me pasó un poco, pero…sólo fue un rato porque el profesor de Matemáticas paso por mi lado y tuve que correr jeje – Como si fuese lo más normal del mundo. Este tipo sí que era idiota.
- Cada día te superas…
- Oye Vegeta por cierto, luego me vas a hablar sobre esa mujer…¿Cómo se llamaba? ¿Blanca? ¿Bura? No recuerdo bien, pero de que te trae loco, lo hace. No dejas de llamarla en tus sueños. ¡Ayer no me dejabas dormir y eso que hay una pared separándonos! – El muy maldito se burlaba.
- No voy a hablarte de nada, vete al infierno.
- Lo que digas, lo que digas…pero lo harás…tarde o temprano, Romeo enamorado – El hijo de p…, el muy maldito me estaba sacando de mis casillas.
-¡Cierra la boca! – me dispuse a ignorarlo, maldito idiota. Pero la culpa era de ella, sí…de ella. De esa maldita mujer que no quería largarse de mi cabeza. ¿Por qué diablos tenía que soñar con ella? ¿No era suficiente su rechazo? Nunca nadie me había rechazado antes, a mí…a Vegeta Ouji, mucho menos una mujer como ella, se le notaba tan poca cosa, tan simple, tan...
Pero esa rata de biblioteca se había atrevido. Se atrevió incluso a cachetearme. ¿Y qué hacía yo? Huía, maldita sea…huía como un cobarde. ¿Acaso no era suficiente que me haya rechazado? ¿Necesitaba algo más para saber que no le interesaba? Aunque siendo sinceros, ella había correspondido a mi beso, por unos segundos pero lo había hecho. Quizás…y sólo quizás esa mujer sí que se perturbaba por mi presencia. Aquella reacción fue como activar una barrera ante la mínima pérdida de conciencia. No lo sabría si yo no viviera lo mismo.
Pero ya tendría tiempo de ver qué hacía.
Tocó el timbre y el profesor ingresó al salón y automáticamente todos se callaron, cuando llegó se sentó en su escritorio y se puso a observarnos con detenimiento, tenía un presentimiento. Un no sé qué que no me dejaba tranquilo, aparentemente todos estaban tranquilos y ponían la mejor cara que tenían, las acosadoras parecían unos ángeles rebosantes de inocencia, el grupo de rebeldes también parecía bastante tranquilo y hasta a Kakarotto parecía habersele pasado el efecto de Mary.
Puedo leer en el rostro del profesor que sabe, que está totalmente consiente de que las apariencias engañan.
"Por cierto, hoy ingresará un nuevo alumno al salón…aunque puede ser alumna también. No estoy seguro"
Aquellas palabras sí que nos sorprendieron, ¿Quién se trasladaba a un instituto nuevo en estas épocas del año? Algún loco o loca de seguro. ¿Trasladarse en último año y ya habiendo comenzado? Esto sí que era de verse. Todo el salón empezó a cuchichear por lo bajo, empezaban las apuestas sobre la identidad del nuevo compañero o compañera.
Definitivamente estaba preparado para todo y lo juro, para TODO…pero no para ver lo que vi cuando la puerta del salón se abrió…
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Hola! Jajaja aquí ando subiendo este primer capítulo. Es algo nuevo de lo que suelo escribir, es la primera vez que me adentro en un dilema adolescente jajaj trato de acordarme un poco de esos años de mi vida :P
Como sabrán ésta historia se basará principalmente en VxB pero incluiré otras parejas a lo largo del desarrollo, les iré diciendo que la historia será un poco subidita de tono aunque aún no se note pero ya verán!, también que iré cambiado el modo de narración, depende de los personajes pueden ser puntos de vista o narración en tercera persona. El lenguaje será así, un poco de todo ya saben…de todas maneras son jóvenes y quien no ha dicho esas palabras? Jajaja
Bueno sin más me despido, espero que haya sido de su agrado y espero sus opiniones :D Saludos y abrazos a todos!
Luna Estival
