Capítulo 2: Enfrentamiento que no puede ganar
El alicornio estaba quieto en el lugar, observaba el cielo con una sonrisa infantil. Todo estaba en silencio, lo único que se escuchaba era el viento que rozaba el pasto de la pradera hasta que el silencioso lugar fue roto por una risa femenina.
—Hasta que por fin llegó. Je, je— decía el semental sin quitar la sonrisa de sus labios y veía a una draconequus que apareció flotando frente al alicornio. Era Eris que lo miraba detenidamente.
—Je, je, je. Oh miren, que tenemos aquí. Je, je. Otro alicornio más en ésta Equestria— comentaba la susodicha con una sonrisa burlona.
—Je, je. Oh vaya, no importa en qué dimensión vaya porque tú serás igual de siempre, bromista y hasta hermosa. Je, je— decía el aludido con una sonrisa infantil.
—Je, je. Gracias querido por el cumplido— agradecía la draconequus algo ruborizada por el cumplido —Pero eso no te va a salvar de la paliza que te voy a dar y además no he venido para hablar— agregaba con una sonrisa maliciosa.
—Sí, lo sé. Je, je. Y además yo tampoco vengo a hablar. Je, je. Pero antes, déjame presentarme— se inclinaba respetuosamente —Mi nombre es Dark Soul, mucho gusto— se presentaba con algo de educación para luego levantarse sin quitar esa sonrisa de su rostro.
—Vaya, por lo menos eres caballeroso. Je, je. Bueno, yo soy…— no pudo decir su nombre ya que fue interrumpida por el semental.
—No hace falta presentarte porque ya sé quién eres. Je, je— Eris se quedó sorprendida.
— ¿Qué? ¿En serio?— preguntaba extrañada.
—Pues claro. Je, je. Como no saber el nombre de Eris, la diosa del caos, la draconequus más sexy de toda Equestria. Je, je— alagaba el alicornio haciendo que la susodicha se sonrojara y reía algo nerviosa.
—La verdad tienes razón, soy más hermosa que las pocas yeguas que hay en este reino. Je, je— decía de forma presumida.
—Je, je. Si, así es, solo mira ese cuerpazo que tienes, mama mía, esas si son curvas. Je, je— mencionaba Dark con una sonrisa pícara.
—P-pues esto… g-gracias— decía la aludida mirando a otro lado sonrojada por el cumplido, pero en eso, reaccionaba agitando su cabeza y arqueaba una ceja para luego mirar al alicornio — ¡Oye! ya se lo que tramas, tratas de distraerme con esos cumplidos aunque gracias por los cumplidos querido, pero solo haces eso para atacarme cuando baje la guardia ¿cierto?— agregaba Eris de forma acusadora señalándolo con una garrita de su garra de águila.
—Je, je, je. Ok, ok, me atrapaste hermosa. Si, estaba distrayéndote para que no te des cuenta de lo que hay detrás de ti. Je, je, je— reía un poco de forma juguetón.
—Espera ¿Qué?— estaba confundida por lo que dijo, así que giraba la cabeza para mirar detrás suyo —Pero si no hay nada— cuando miraba al frente, sus ojos se encontraban con los del semental, tenían sus rostros muy cerca.
—Hola— saludaba Dark con una sonrisa haciendo que Eris se asustara mucho y desapareciera con un chasquido de una garra para aparecer algo alejado del alicornio. El susodicho la miraba con una sonrisa algo perturbadora.
— ¡Oye! Es que no sabes que no debes invadir el espacio personal de una dama— decía la draconequus enojada.
—Je, je. Lo siento, es que no pude evitar ver esos hermosos ojos que tienes. Je, je— otra vez hizo que Eris se sonrojara, pero le gritó enfadada.
— ¡Ya basta! ¡Deja de darme cumplidos! He venido para detenerte, derrotarte, entregarte y todo eso. No he venido para hablar— mencionaba la susodicha frustrada.
— ¿Ni para hacer pareja?— preguntaba Dark mirando a un lado con su típica sonrisa mientras le guiñaba un ojo.
—Por supuesto que … ¡NO!— gritaba la aludida muy sonrojada —Soy una draconequus independiente, todavía no …— agitaba su cabeza rápidamente —Espera un momento ¿Por qué te estoy contando esto?— suspiraba frustrada, pero después escuchaba una fuerte carcajada. La draconequus miraba que el alicornio se estaba riendo en el suelo — ¿¡Qué te parece tan gracioso, idiota!?
—Ja, ja, ja, ja, ja, ja. Lo siento, lo siento. Ja, ja, ja. Por los enormes flancos de Celestia. Je, je, je. Puedes ser muy bromista, hermosa, sexy y todo eso— el poni oscuro dejaba de reírse y la miraba de forma perversa —Pero sí que eres estúpida— al escuchar eso, Eris se enfureció.
— ¿¡Cómo te atreves a insultar a la gran diosa del caos!?— estaba tan furiosa que parecía que lanzaría un lanzallamas por la boca.
—Je, je. Bueno ¿no has venido a "detenerme"? porque aquí estoy, en frente tuyo y no has hecho nada como siempre. Je, je— se burlaba de la susodicha. Ella gruñía.
— ¡Te quitaré esa sonrisa de tu cara!— gritaba la draconequus furiosa.
—Je, je. Pues adelante, pero el más rápido empieza.
— ¿Qué? ¿Cómo que el...?— no pudo terminar de preguntar la aludida ya que tenía que mover su cuerpo a un lado para esquivar un rayo oscuro que lanzó Dark Soul de su cuerno — ¡Oye! todavía no estaba pre...— no terminó lo que iba a decir ya que tuvo que evadir otro rayo — ¡Oye! estaba ha...— se quejaba, pero tenía que esquivar rápidamente unas series de rayos que lanzaba el alicornio. Los esquivaba haciéndose a un lado, agachándose, dividiéndose en dos y todo lo que se le ocurriera. Esquivaba unos rayos más y el semental dejaba de disparar. Eris al ver eso, lo miraba con el ceño fruncido.
—Je, je. Lo siento, no me pude resistir, ya quería empezar. Je, je— se reía un poco Dark. La draconequus gruñía molesta.
—Grrrrr ¡oye! Antes de que peleemos, me puedes decir ¿a qué has venido aquí?— preguntaba la susodicha curiosa, pero estando en posición defensiva por si hacía algún movimiento.
—Je, je. Solo estaba de paso— decía el alicornio con una sonrisa inocente.
—Sí. Claro, cualquiera se cree eso— mencionaba Eris con los ojos entrecerrados y los brazos cruzados.
—Je, je. Ok, ok, he venido por una cosa. Je, je.
— ¿Ah sí? ¿Y qué cosa es?— preguntaba la draconequus con una ceja alzada.
—Je, je. Una cosita de nada, como tu magia por ejemplo— mencionaba Dark sin darle mucha importancia.
— ¿Mi magia?— preguntaba la susodicha confundida.
—Sip. Je, je. Así que si serías tan amable de dar una donación a una buena causa— decía el semental, como si estuviera pidiendo limosna.
— ¿Me ves con cara de que te lo voy a dar? — preguntaba la draconequus incrédula.
—Je, je. Sabía que dirías eso. Pues, entonces tendré que quitártelo a las malas, supongo. Je, je— se reía un poco el alicornio.
—Pues, te reto a que lo intentes— decía Eris de forma desafiante mirando al poni oscuro.
—Je, je. Ok, ok, como quieras— agregaba Dark con una sonrisa maliciosa. La aludida iba a chasquear, pero se detenía al ver algo que la desconcertó.
Estaba viendo una especie de sombra detrás del semental negro. Ella pensaba que era la sombra de Dark, pero miraba con detenimiento y veía que la sombra era distinta debido a que se observaba dos garras, una cabeza redonda con dos cuernos y unos ojos rojos intensos. La draconequus estaba confundida, pero luego miraba al alicornio y veía que sus ojos estaban brillando de forma intensa hasta que se disminuyó la intensidad. Eris no le tomaba importancia ya que le dio más curiosidad la sombra que se observaba detrás del poni negro, aunque notaba que desaparecía dejando la sombra de Dark a la normalidad.
— ¿Qué clase de sombra es esa? … creo que estoy imaginando cosas— pensaba la susodicha y sacudía la cabeza —Concéntrate Eris, no pienses en eso por ahora— la draconequus miraba al alicornio. Iba a decir algo, pero tuvo que esquivar haciéndose a un lado para que no le diera un rayo mágico negro — ¿¡Podrías dejar de hacer eso!?— gritaba molesta por eso, pero el semental le contesto lanzándole más rayos mágicos haciendo que Eris empezara a esquivar volando por los cielos de un lado a otro para que no le diera ninguno. Ella gruñía enojada.
Sin decir nada más, la aludida chasqueó su garra haciendo que todos los rayos que iban hacia ella, se convirtieran en confeti. Suspiraba un poco aliviada, pero su alivio se acabó al ver que Dark no estaba en el suelo. Algo preocupada, miraba alrededor para encontrarlo, estaba sintiendo un poco de su magia, pero no lo veía por ninguna parte hasta que sintió algo por detrás suyo y se movió a un lado esquivando una espada de color negro. Eris veía que la espada estaba siendo sostenida por un aura mágica de color negro, tenía que agacharse antes que la espada la decapitara. Después de eso, la espada desapareció. Ella estaba un poco confundida, pero de repente, se escuchaba un aplauso haciendo que la susodicha girara su cabeza a donde se oía el aplauso, para ver que se trataba del semental que aplaudía con sus cascos delanteros y estaba sentado en una silla flotante. El alicornio la observaba con una sonrisa infantil mientras dejaba de aplaudir.
—Je, je. Tienes buenos reflejos. Je, je. Esquivaste todos mis rayos laser y la espada como toda una profesional. Je, je, je, je— se reía Dark. La draconequus se molestaba al escuchar esa risa —Pero ahora— el poni oscuro desaparecía la silla y extendía sus alas para volar, y ponía el casco delantero derecho en su pecho —quiero que me ataques— Eris al escuchar eso, se sorprendió mucho —Je, je, je. Sip, lo que escuchaste. Quiero que me ataques para ver qué tan fuerte eres o solo eres una cara bonita, débil y patética como todos. Je, je, je, je— la aludida al oír eso, se enfurecía mucho y apretaba sus dientes con rabia igual que sus garras.
— ¡No te burles de miiiiiii! — gritaba la draconequus furiosa, chasqueaba su garra desapareciendo para aparecer detrás de Dark con un mazo del tamaño de una casa en su garra derecha y lo elevaba en alto. El alicornio estaba despreocupado y sin más, Eris lo golpeaba con el mazo haciendo que se estrellara contra el suelo dejando un cráter con la forma del semental. La susodicha aterrizaba, desaparecía el mazo y se empezaba a reír —Ja, ja, ja, ja ¡Eso te pasa por burlarte de mí! Ja, ja, ja, ja ¡Nadie se mete con la diosa del caos! ¿¡Me oíste!? Ja, ja, ja— se reía la draconequus de forma lunática —Je, je. Muy bien, es hora de llevarte con Solaris y mostrarle que si puedo proteger Equestria, además dudo mucho que te puedas mover ante un golpe así. Je, je, je— agregaba con una sonrisa burlona mirando al semental que aún seguía en el suelo, pero en eso, escuchaba una voz detrás de ella haciendo que se pusiera pálida.
—Je, je. Si, podría ser. Llevarme ante el príncipe y así todos te vanagloriaran, gritaran tu nombre y todo eso… si estuviera en el suelo. Je, je, je— decía de forma burlona. La aludida giraba su cabeza lentamente para atrás y veía a Dark Soul volando, estaba como si nada, sin ningún rasguño y tomaba un refresco con un pitillo.
— ¿Q-Que? S-si tu estas aquí ¿a-a quien se supone que g-golpee?— tartamudeaba Eris, giraba su cabeza para ver al que golpeó y al verlo, se quedó impactada, en el suelo estaba un peluche del alicornio tamaño familiar — ¿C-Cómo?
—Je, je. A que no te lo esperabas ¿verdad? Je, je— se reía de forma burlona —Je, je. bueno, ¿eso fue todo tu poder? Je, je. Me decepcionas, cualquiera puede sacar un mazo de ese tamaño. Solo observa— el poni oscuro con su magia, hacía aparecer un mazo gigante, más grande que el mazo que hizo aparecer la draconequus anteriormente, estaba impresionada al ver eso.
—Espera, eso es… ¿magia del caos?— se preguntaba la aludida al sentir esa magia muy similar a la suya y antes de que pudiera reaccionar, el alicornio ya estaba frente suyo y de un ataque rápido, golpeó a Eris con el mazo mandándola a volar haciendo que se chocara con una roca haciéndola añicos por el impacto.
La susodicha se levantaba adolorida por el golpe y caminaba un poco tambaleante.
—Así es como se usa un mazo. Je, je, je— decía Dark con burla mientras desaparecía el mazo con su magia. La draconequus lo miraba furiosa, chasqueó su garra haciendo aparecer una tubería verde mediana abajo del semental y de la misma tubería, salía una planta piraña comiéndose al alicornio de un bocado.
—Je, je, je ¿y eso que te pareció eh?— preguntaba Eris con una sonrisa triunfal, pero de repente, sentía un escalofrío en la espalda haciendo que su sonrisa desapareciera, se volteaba para ver al susodicho volando de una pieza. Dark negaba con su cabeza decepcionado.
—Mal, mal, mal. No se hace así Eris, se hace así— decía el alicornio con una sonrisa perversa, aterrizaba en el suelo y golpeaba con uno de sus cascos delanteros al piso. La aludida empezaba a sentir un pequeño temblor en sus patas, estaba confundida y preocupaba. Así que se quitaba del lugar flotando de forma rápida a un lado, justo a tiempo, antes de que fuera devorada por una planta piraña un poco más grande y que había salido del mismo suelo. La draconequus suspiraba aliviada para después cambiar su expresión a una preocupada.
—No estoy equivocada, esa magia que sentí anteriormente, es magia del caos ¿Cómo es eso posible? Si yo soy la única que usa esa magia— pensaba Eris sin poder creerlo. Dark la miraba con una sonrisa infantil.
—Je, je, je ¿Qué? ¿Sorprendida? Je, je. Y aun no has visto nada. Je, je— se reía un poco el alicornio. El semental golpeaba el suelo de nuevo. La susodicha sacudió su cabeza para luego esquivar otra planta piraña que había aparecido, pero en eso, la draconequus esquivaba volando las plantas pirañas que aparecían en el mismo cielo hasta que vio que dejaron de salir esas plantas por un momento. Ella aterrizaba en el suelo algo cansada y veía al poni oscuro en el mismo lugar, le sonreía de forma burlona —Je, je. Así es como se usa las plantas pirañas. Je, je, je— se burlaba de Eris. La aludida estaba furiosa hasta le salía humo de las orejas.
— ¡Ya me canse de éstas estupideces! — gritaba la draconequus enfadada. Chasqueaba su garra haciendo que la gravedad subiera drásticamente haciendo que el alicornio quedara pegado al suelo. Dark no decía nada, seguía sonriendo de forma infantil. Después Eris chasqueó su garra nuevamente haciendo aparecer un edificio de 200 pisos y caía encima del susodicho aplastándolo, luego chasqueaba otra vez y otra, y otra, y otra vez apareciendo de todo, aviones, tanques, un tren, coches y todo lo que se imaginaban cayendo encima del semental, quedaba sepultado hasta que la aludida chasqueó sus garras nuevamente y aparecía un misil que iba directo hacia él, y la draconequus desaparecía del lugar con un chasquido.
A lo lejos, se veía una gran explosión en forma de hongo. Eris estaba muy lejos viendo la explosión mientras tenia lentes oscuros. Cuando el humo se disipó, veía que no quedaba nada, la susodicha desaparecía los lentes y se empezaba a reír como lunática.
—Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja. te lo tienes bien merecido ¿¡oíste!? Ja, ja, ja, ja, ja ¡nadie se burla de mí y se sale con la suya! Ja, ja, ja, ja, ja— pero dejó de reír de golpe, al escuchar una risa detrás de ella. La draconequus quedó paralizada, se volteaba lentamente para ver a Dark sin ningún rasguño, se estaba riéndose un poco mientras se tomaba una malteada. La draconequus se quedó sin habla.
—Je, je. Eso sí que fue divertido. Je, je, je. De verdad, te pasaste. Je, je, je— decía el alicornio con burla y desaparecía la malteada —Peeeeero ese movimiento tuyo, serviría si yo estuviera ahí abajo ¿no crees? Je, je, je.
—… N-No … ¡no puede ser posible! hice de todo, le lance cualquier cosa que se me pasaba por la mente y él está como si nada— pensaba Eris aterrada, al ver que ninguno de sus trucos funcionó contra Dark.
—Je, je ¿Qué pasa Eris? ¿Te comieron la lengua los ratones? Je, je— decía el susodicho riéndose de forma burlona.
—Oh no ¿Qué hago? No puedo ganarle, cualquier cosa que le lanzo, no funciona, creo que Solaris tiene razón, después de todo hasta el alicornio negro lo dice también, soy patética— pensaba la aludida con la mirada baja e intentaba no llorar.
—Je, je ¡Oye Eris!— el semental llamaba la atención de la draconequus haciendo que levantara la mirada, estaba algo confundida y un poco aterrada —Je, je. Te daré tiempo para que huyas. Je, je— sin poder evitarlo, el miedo se apoderó de ella ya que aumentaba un poco más al oír eso —Je, je. bueno ¿Qué esperas? … huye— agregaba lo último de forma espectral. Eris sin pensarlo dos veces, chasqueó su garra rápidamente para desaparecer del lugar. Dark se quedó un rato en el lugar —Je, je. Esto si será divertido— dicho esto, desaparecía del lugar.
Continuará.
