Disclaimer: Las sombrías aventuras de Billy y Mandy a Maxwell Atoms.
Capítulo 1: Es peor que antes
Cuando Poof comenzó a llorar, Timmy se preocupó, tanto que no dudó en hacerle caras al pequeño, el cielo comenzó a nublarse y aunque varias miradas se posaron sobre él no lo notó hasta el momento en que el bebé se había calmado.
Cuando colocó la gorra en su cabeza los demás niños dejaron de prestarle atención. O al menos la mayoría, uno de ellos se acercó a él.
—¿Eres un castor? —le preguntó un niño con una nariz más grande de lo normal y con una gorra.
—No, no lo soy —respondió Timmy con voz cansada y algo molesto.
—Te llamare señor Castor.
—Me llamo Timmy, Timmy Turner —respondió Timmy impaciente.
—Gusto en conocerlo señor Castor, soy Billy —agregó Billy, si lo escuchó no parecía importarle.
—No me llamó señor Castor, soy Timmy.
—Solo ignóralo —le dijo una niña rubia que acababa de llegar —, es un idiota, por cierto me llamo Mandy.
Cuando Timmy vio a Billy literalmente comerse uno de sus calcetines decidió que le haría caso a Mandy. Su amigo Chester tenía algunos gustos extraños pero estaba convencido que nunca lo había visto hacer algo como eso.
Cuando Vicky entró pudo sentirse su presencia. Todos voltearon y quedaron en silencio. Ella estaba recargada en la puerta, su sonrisa prometía mucho dolor para todos ellos. Cerró la puerta y con ello borró la mayor posibilidad de escapar.
Timmy dirigió su mano hasta su gorra. Cosmo, Wanda y Poof lucían asustados. Vicky era la persona más aterradora que había conocido y por lo general él era el blanco de todo su odio.
—¡Gusanos! —gritó Vicky aumentando el temblor de los niños —, tomen una brocha y comiencen a pintar.
Todos comenzaron a pintar las paredes del edificio, o al menos la mayoría. Billy había colocado su brocha en la nariz y Mandy se sentó a leer un libro. Aquello no pasó desapercibido para Vicky y aumentó su mal humor, odiaba el que le desobedecieran.
—Ustedes, gusanos —le gritó Vicky aumentando el temor en los niños —, tomen una brocha y comiencen a pintar.
Billy comenzó a pintar a pesar de que su brocha se encontraba cubierta de mocos sin dejar de reír como idiota, sin embargo Mandy no hizo nada, continuó con la lectura de su libro sin ninguna preocupación.
—Te he dicho que pintes —le gritó Vicky a la vez que le arrebataba el libro.
—Lo escuché pero no quiero hacerlo —respondió Mandy con absoluta calma.
Aquello llamó la atención de Timmy, nunca había visto a alguien desafiar a Vicky de ese modo. Poco a poco todos dejaron de pintar, su atención estaba colocada en esas dos.
—Deseo unas palomitas de maíz —susurró Timmy de modo que solo sus padrinos mágicos pudieran escucharlos.
Cosmo apareció frente a su ahijado una gran caja de palomitas. Esto no molestó a ninguno, todas las miradas estaban ubicadas en esas dos mujeres.
—Comienza a trabajar ahora mismo o sino…
—O sino ¿qué?
—Te haré trizas.
—Atrévete —le respondió Mandy desafiante —, no existe niñera que pueda conmigo.
Aquellas dos mujeres se veían desafiantes, en sus ojos se mostraba un brillo asesino. Los niños del lugar no dejaban de observarlas. Ninguno decía nada, la tensión podía sentirse en el aire.
—He trabajado con niños gusanos peores que tú —le dijo Vicky sin dejar de mirarla de manera desafiante —, cuando acabe contigo no quedara nada de ti.
—Me gustaría que lo intentaras.
Wanda tuvo que evitar que Cosmo se saliera del broche, él también quería ver aquel enfrentamiento y aunque las miradas estaban puestas en esas dos mujeres, era mejor no arriesgarse.
Poof comenzaba a sentirse nervioso por lo que Timmy dejó de prestar atención al enfrentamiento y trató de calmarlo. Solo necesitó de unos minutos y ninguna mirada se posó sobre él, solo Billy parecía prestarle atención pero su nivel de inteligencia no era el suficiente para entender lo raro de la situación.
—Las niñas no deberían estar a cargo de nada —comentó Billy mientras colocaba sus pies llenos de pintura sobre la pared que debía pintar.
En esa ocasión Wanda fue la que estuvo cerca de delatarse. Cosmo tuvo que detenerla para que no saliera del escondite y regañara a Billy hasta quedarse sin aire.
—Ponte a trabajar ahora mismo —le advirtió Vicky molesta, nunca nadie le había hablado de ese modo, cada vez que gritaba todos obedecían sus órdenes, no podía permitir que alguien le desobedeciera y menos una niña.
—Hazlo tú —le dijo Mandy a la vez que regresaba a su antiguo asiento, pero se detuvo a medio camino —, devuélveme mi libro ahora.
Vicky sacó varias serpientes de su bolsillo y se las lanzó a Mandy. Pero cuando estas vieron a la rubia salieron corriendo despavoridas, incluso gritando como niñas, algo extraño tratándose de unas cobras.
Timmy comenzó a reír al ver como las serpientes de Vicky habían salido corriendo, esa niña le recordaba a Molly, la niña que conoció en el "Pozo de los deseos", pero debía admitir que la rubia era más atemorizante.
—Me van a pagar por pintar este salón y no permitiré que por culpa de una niña boba pierda ese dinero. Cuando terminen aquí me encargare personalmente de que lo limpies.
—No se me antoja.
—No permitiré que un fenómeno sin nariz me desafíe de ese modo.
—Deseo muchas palomitas de maíz, nachos, gaseosas y gomitas —pidió Timmy sin apartar la vista del lugar.
—No te olvides del pudín y las hamburguesas de pescado —le dijo Cosmo a la vez que cumplía con aquel deseo.
—Vicky sacó una moto cierra de su bolsillo y la encendió sin dejar de reír como sicópata. Todos ellos se asustaron ante aquella risa, con excepción de Mandy quien mantenía su pose desafiante. Además ella tenía un plan de respaldo. Después de que la rubia moviera sus manos en el aire, frente a ella se materializó una guadaña similar a la de Puro Hueso, había decidido copiar sus poderes después de que Billy y Puro Hueso cambiaron de lugar, todo ese poder le resultó tentador pero no le quería deber nada a nadie.
—Mi sierra puede con esa ridícula hacha tuya —le dijo la pelirroja sin abandonar su pose desafiante.
—Primero que todo es una guadaña no una sierra y segundo, no es ridícula ni normal, posee grandes poderes místicos que van más allá de tu imaginación, poderes que han sido clonados de la mismísima muerte.
—¡Dios mío! —había exclamado Wanda sorprendida —. Los poderes que emanan de esa arma son demasiado oscuros.
Vicky lanzó su moto cierra contra Mandy pero solo logró cortarle las puntas del cabello, la rubia había logrado esquivarla con demasiado facilidad. Ambas permanecían desafiantes, esperando el ataque de la otra.
La rubia movió su guadaña y partió la sierra de la pelirroja en dos y en pocos minutos la usó para dejar a la malvada niñera fuera de combate. Los niños celebraron por lo ocurrido pero esa satisfacción les duraría poco.
—A partir de ahora todo va a cambiar, hay alguien más al mando —les dijo Mandy con una sonrisa sombría, la cual poco que tenía que envidiar a las de Vicky.
Ninguno se animó a contradecirla, si había vencido a la temible Vicky lo mejor era no hacerla enojar. Obedecer a todas sus órdenes sin excepción fue lo que hicieron. No había esperanza.
Solo fue un pequeño cambio. Vicky no mandaba pero alguien peor quedó en su lugar.
