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Disclaimer: Los personajes de este fic no me pertenecen, sólo la historia del fic.

Advertencia: tragedia, muerte de personajes, OC, UA en el universo de Naruto

Género: drama, aventura, romance.

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HABITÉ EL OLVIDO (PARTE II)

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Flash Back

Una niña Uchiha de unos ocho años jugaba sola en el patio del Barrio Uchiha. Tenía todos los rasgos del clan, era delgada, morena de ojos vivamente negros. Vestía unos pantalones pirata negro y una camisa de cuello alto típicas del clan. Llevaba unas sandalias con una flor blanca incrustada en la correa.

- ¡Ahí está! - dijeron unos niños típicos Uchiha, de unos nueve años, señalándola.

En un instante estuvieron al lado de la niña. Uno de ellos pisó su castillo de arena.

- ¿Qué haces imbécil? - contestó la niña, dejando traslucir el típico mal carácter del clan.

Otro niño se colocó detrás de ella y le tiró del pelo, mientras un tercero le puso la zancadilla.

La niña se sorbía la nariz, reprimiendo las lágrimas. Sus ojos refulgían de odio.

- ¿Qué pasa tonta...?- dijo uno de los niños enfrentándola.

- ¿Te has perdido de tu mamá? - dijo otro de los niños mientras los tres explotaban a reír.

Por orgullo adquirido, la pequeña se levantó del suelo, apretando los puños y mirándolos con reto en los ojos.

- No me dais miedo.

- Uuuuhhh- dijeron los tres en son de burla.- ¿Qué nos vas hacer...?¿Amaterasu...?- y de nuevo estallaron las carcajadas.

La pequeña hizo unos sellos con las manos y uno de los niños recibió un alfilerazo en un ojo.

- ¡Ay! ¡me has dejado tuerto! ¡miserable! -gritó el pequeño.

- Ahora tendremos que sacarle un ojo para reemplazarlo - dijo uno de los niños señalándola.

- ¿Y para qué nos sirve un ojo inútil...? Mejor ser tuerto.

- Un Uchiha tuerto ve mejor que esta estúpida con dos ojos comunes...

Los tres asintieron y empezaron a darle patadas a la pequeña, la cual a duras penas se defendía.

Una sombra azulada apareció en el parque.

- ¡Vaya! - Uchiha Itachi no solía entrometerse en otras batallas pero el alfilerazo le había llamado la atención- Tres contra una. Porqué será que no me sorprende ya nada de lo que pase en este clan...

- ¡Itachi-sama! -gritaron los tres niños a la vez.

- Tienes suerte, tonta, te vino a defender el genio Uchiha.

- Sí tienes suerte, maldita espía mestiza...

- Busca a tu mamá si es que tienes o ¿es que te abandonó por ser una mestiza feaaa?

Los tres se marcharon con grandes carcajadas.

- Parece que no quisiste dejarle tuerto después de todo...- dijo Itachi a la niña que aún luchaba por levantarse del suelo. Cuando al fin lo logró, se sacudió tranquilamente el polvo y miró a Itachi con normalidad, casi friamente.

- Hmmm...me parece que podemos llevarnos bien...¿cual es tu nombre?

- Mai.

- Uchiha Mai.- Corrigió Itachi.

La niña asintió con la cabeza mientras miraba con sus grandes ojos negros a uno y otro lado.

Pasó una ráfaga de viento y ambos permanecieron callados de espaldas.

- No te preocupes, Uchiha Mai. Y nunca te avergüences de quién eres, no importa lo que digan. Ningún Uchiha se parece a sí mismo.

Flash Back

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Había sido un día tranquilo, casi apacible para Hinata. Hacía tiempo que la foto de cierto rubio hiperactivo yacía olvidada en el fondo de un cajón. Cuando la Hyuga se proponía algo lo conseguía, aunque los demás tuvieran la concepción de que era débil de carácter, ésto era simplemente un concepto no era una realidad. La muchacha era valiente,pero su valentía sólo afloraba cuando se trataba de sus sentimientos. Así que la heredera había decidido declararse a Uzumaki en su cumpleaños siendo totalmente ignorada por el dueño de su corazón.

Toda aquella declaración le había costado una reprimenda de Oniisan (que, por supuesto se había enterado de todo gracias a Kiba, que se enteró gracias a Shino...). También le costó la promesa a su padre de que no haría más declaraciones de amor a espaldas del clan. El Souke estaba que echaba chispas.

En definitiva, el rubio, no sólo había destrozado su corazón sino que había contribuido a que la independencia de Hinata estuviese más condicionada. Como Hyuga orgullosa, todo aquello le dolió. Era tan noble que incluso había estado esperando que el rubio del zorro hablase con Neji para aplacar los ánimos del clan contra ella. Realmente una heredera tan importante no debía declararse por ahí a cualquiera que no tenía ni familia ni clan.

Lejos de pensar tal cosa, Naruto hizo oídos sordos, como si el tema no fuese con él. Todo este asunto sacó a la superficie el orgullo del clan del byakugan que permanecía en el fondo del pecho de la muchacha. Así que Naruto-kun rompía su corazón y daba la callada por respuesta, así que Neji maniobraba a sus espaldas...De repente sintió el frío de la tumba penetrar en sus huesos. ¿Acaso todo el mundo le buscaba la ruina a la pequeña azulada?¿no era suficiente con ser débil, debían aplastarla para después juntar los pedazos y jurarse felicidad ante el resultado ?¡Cuanta falsedad en el mundo!

Peleó, gritó, lloró, rompió su vestido favorito y al final Hinata cambió de actitud, como tantas veces oniisan le había sugerido. Comenzó a llevar una vida espartana, comía bien, entrenaba duro mañana y noche, y las tardes las dedicaba a ensayar su papel central de heredera. Nada de amores, nada de besos, nada de buscar lo que se le había negado con total rotundidad. Había puesto manos a la obra para dejar atrás su timidez y ya estaba cosechando algunos logros. Lo malo de todo aquello, era que la sobrecarga de trabajo que se autoimpuso la dejaba agotada.

Hinata estaba estresada, y temía que alguien del clan se percatase y la hiciese a un lado con esa pobre excusa. Consciente de lo que le ocurría a su cuerpo, Hinata empezó a aislarse poco a poco de Neji y de Kiba, apenas hablaba con ellos para que no se diesen cuenta de su estado. Su estrategia dio resultado las primeras semanas pero era obvio que necesitaba otra estrategia para mantener su apariencia de vitalidad.

«¿Qué puedo hacer si ahora tengo este torneo y debo enfrentarme con Uchiha-sama?» sólo pensarlo le temblaban las piernas.

«¿Realmente es necesario que sea la heredera...? Al fin y al cabo, Neji es el favorito del clan...pero, si no soy heredera, ¿qué será de mí...?»

Detuvo sus pasos un momento. Recordó unas palabras que siempre le habían inspirado, procedentes de alguien muy querido: «Yo quiero ser Hokage, no me importa lo que digan...»

«Naruto-kun, tú no dudabas» pensó la Hyuga. Naruto-kun decía que cuando dudas estás muerto... apretó el puño y siguió adelante «mientras esté segura de mí misma no me vencerán aunque esté en el suelo herida, sólo yo puedo conseguir lo que deseo, realmente lo haré...»

Con estas palabras en su mente para darse ánimos clavó su kunai en uno de los robles que había junto al lago. Cerró los ojos y suspiró, como había visto hacer a Ten Ten.

- Oniisan, sal que te he visto...- dijo con los brazos cruzados al aire.

- Hi-hinata-sama, - murmuró el ojiperla saltando desde un gran abeto.

Se acercó a ella, dispuesto a dar una excusa de porqué la seguía después de haberla traicionado de aquel modo con el asunto de la declaración a cierto rubio acaparante.

- Yo sé que preferiría estar con Ko, Hinata-sama, después de todo yo he metido la pata (lo reconozco) con el tema de su...su declaración a...

Hinata suspiró.

Ko era un guardián del Bouke hábil y tranquilo. Neji tenía el presentimiento de que le gustaba estar cerca de Hinata-sama y eso lo ponía en guardía aunque no era consciente de porqué recelaba de él.

- ¿De verdad crees que elegiría a Ko antes que a tí?- dijo la chica mirándolo directamente a los ojos.

- Yo sólo soy una kagemusha...después de todo - respondió Neji en tono casi avergonzado. Por dentro se lo comían los demonios.

Hinata era demasiado melosa para presionar a Neji y que le dijese lo que se cocía en la gran mansión. Tragó saliva. Era cierto, era demasiado melosa, demasiado suave...una paloma entre halcones.

- Oniisan...- dijo, y comprobó que los ojos de Neji se iluminaban cuando ella le volvía a llamar de aquella manera familiar-...algún día me explicarás porqué te he perdonado.

Se lo llevó a lo profundo del lago donde Neji le pidió que le enseñara los resultados del entrenamiento. Hinata tomó un poco de agua en el hueco de la mano y con el chacra entre sus dedos le dio la forma de un pájaro en pleno vuelo. El pájaro comenzó a girar sobre si mismo hasta convertirse en un pequeño tornado, mediante una serie de sellos ejecutados por la chica. Neji se fijó que era una forma específica de deformar chacras, ocultar la propia presencia y esconderse, incluso podría valer para evadir un genjutsu incluso fuerte.

- Muy hábil, Hinata-sama...- dijo su primo, impresionado.

- Ya sabes qué fue mi inspiración...- dijo ella, dándole la espalda. Neji se sintió conmovido, durante un instante olvidó que ambos pertenecían a dos ramas diferentes del clan, destinadas a no encontrarse nunca. Hinata se volvió sonriente.- ¿Volvemos a casa verdad, niisan?

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Al día siguiente, un par de Uchihas, uno conocido como Shisui Uchiha y el otro como Itachi Uchiha se internaron en el bosque. Su propósito era no ser escuchados por el resto del clan. Itachi estaba seguro que el sector Uchiha era un hervidero de espías y seguro que alguno ni siquiera pertenecía a la aldea. Hablaban mientras saltaban de rama en rama con su sharingan activado.

- Mi padre vuelve a estar en acuerdos extraños. Esta vez con los Nara. Pretenden una boda sencilla al estilo de los tiempos de la guerra, con la hija de su jefe, si es que se le puede llamar así a alguien que no tiene ni trabajo. - Itachi informaba siempre a Shisui de lo que pasaba.

- No los conozco. Son débiles pero no se han mezclado con los civiles. Son hábiles espías algunos, otros son simplemente cínicos, viven de mendacidad... pero son bastante estúpidos. Tienen una tendencia a llamarse genios aunque no sé de nada que hayan hecho de provecho, no tienen ni un jefe, nada, ni archivos. He oído algo de que sus mujeres son problemáticas, aún más estúpidas que los varones. Supongo que alguno es medianamente bueno.

- Lo que nos faltaba...- luego miró a su primo- y creo que te equivocas respecto a ese clan Nara, no son idiotas del todo, usan jutsu de sombras, y el que no tengan archivos en papel no significa que no tengan sus propios secretos. Sin duda de todos los clanes es el que guarda mejor sus cuestiones...

- ¿Jutsu de sombras? ¡Pero si es la técnica milenaria de los ninjas renegados inútiles!¡no sirven para nada más...!¡un honor unirme a su clan míster genio sombra de párpados turquesa...puajjj...Mejor te quedas tranquilo y solterón, primo, además, que las mujeres Uchiha no sean potables no te da derecho a buscarte otra de otro clan. - Itachi no sabía cuándo su primo hablaba en serio. Suspiró. La verdad prefería formalidad ante aquel asunto espinoso.

- ¿Y quién o qué me impediría hacerlo? ...

- ¿Estás pensando en alguien en particular? - preguntó Shisui mirándolo de reojo.

- Nunca pienso en nadie en particular, Shisui, todo este tema de las uniones con clanes débiles (porque jamás verás a dos clanes fuertes queriendo unirse) sólo ha servido para hacernos ver como unos marginados a los Uchihas. Ya se sabe que cuando el fuerte busca al débil sólo consigue debilitarse. Lo supe hace tiempo ...Cuando cumplí los doce tuve que contemplar impasible cómo mi propio tío Mamoru tenía que unirse a uno de los clanes más arribistas que existen, todo por complacer al Hokage de turno. El resultado fue ayudarle a Hokage sama a construir un gueto para los Uchihas y que el clan débil fuese aupado a un grado muy superior al que le correspondería si se tuviese en cuenta sus méritos. Por otro lado, ya ves que Mamoru-san está siendo manipulado por mi madre, he descubierto tazas del té con restos de chacra modificado, es la antigua bebida para sustituir pensamientos. Las he quemado para que padre no sospeche pero pronto preguntará por esas tazas.

- Volviendo a ese acuerdo que te ofrecen...los Nara quieren tu sharingan por que desciende directamente por línea masculina del primer mangekyo...recuerda que ese sharingan sólo lo hereda el primogénito de cada generación masculina.

- Hmpff...faltan datos, Shisui, si los pergaminos están en lo cierto incluso puede que algún primogénito haya muerto antes de tener descendencia, por lo tanto, yo habría heredado la segunda línea sucesoria, no la primera. - Hizo énfasis en las últimas palabras.

- No es así y tú y yo somos los únicos que lo sabemos a ciencia cierta. Gracias a que tenemos los archivos anbus acerca de la investigación hecha por la oficina del Hokage. Tienes el primigenio, el primero, Itachi, y contigo se extingue la primera línea sucesoria. Sasuke y yo tenemos posibilidades de un segundo. Se habló de una tercera y de una cuarta línea sucesoria, tal vez aparezca en nuestros hijos.

- Esos pergaminos no explican si otro sharingan secundario o terciario puede evolucionar y volverse más fuerte que el mío. Hay lagunas en esos escritos, esperaba encontrar las desapariciones de los demás sharingan, sobre todo el sharingan de quinto nivel, pero aún así no están registradas y supongo que nunca sabremos qué fue de sus usuarios principales.

- Y para esos Nara será información privilegiada que le venderán al Hokage a cambio de más dinero y tierras. Cuando digo que esos Nara están por tus huesos, jeje, no andaba muy descaminado.

- Ten cuidado primo, tú eres la siguiente victima.

- De todos modos no entiendo, ¿en estos tiempos y aún amañando matrimonios? Esto tiene que ser ilegal... ¿qué pensará esa pobre chiquilla Nara cuando te vea? No tengo idea de cómo se realizan estas uniones, ¿tiene que ser virgen? ¿podrás ver si te gusta antes de la boda o ya te la escogen ellos?

- Al parecer fue ella misma quién se propuso voluntaria. El jefe del clan o quién sea el que los representa en el consejo de la aldea, se acercó a mí y arrodillándose, me juró por su sangre que me la guardaría sólo para mí.

- Amm...una víctima propiciatoria...- dijo mirándolo de reojo- ¿sabe cómo sacarás tu primera línea sucesoria ese «magnífico padre»?

- No quiero ni pensarlo. Una mujer como tantas...con la cabeza llena de serrín.

- Que será debidamente sacrificada en toda su extensión de la palabra cuando el «plan Sharingan para los Nara» logre su objetivo.

Itachi lo miró de reojo. - Querido Shisui, temo que los Nara no saben con quien juegan, ni lo que está en juego. El sharingan no es un bien económico, ni siquiera es una mejora física, es simplemente...una reliquia facilitadora... más les valdría montar clínicas o empresas de envío a domicilio y no preocuparse por los ojos de los demás. Ser un genio (ellos presumen de ser un clan de genios) no quiere decir que puedas engañar eternamente a todo el mundo.

- Puedes embarazarla y luego repudiarla por una pequeñez, como que tiene los dientes separados, o que es complicada. Eso me parece menos cruel que hacer que piense que es fea o algo así. Tengo entendido que las mujeres se preocupan mucho por estas cuestiones...de la fealdad y el chisme, quiero decir. ¿Y si decide usar algo de tu intimidad para envenenarte o hacerte daño? Esas mujeres vengativas...rechazarla sin más te dará dolor de cabeza, sé de lo que hablo.

- Hmmpf...sabes mucho, todo un conquistador, tendré que manejar ese asunto con tacto...Shisui, no soy del tipo que va dejando el sharingan por ahí, como el que pierde tornillos o tuercas...no es mi...no es mi estilo...no me gustaría otro clan del sharingan, rivalizando con nosotros por comer terreno y metiendo cizaña al Hokage... hmpff- luego su voz se oscureció con aura tenebrosa- y de verdad pienso que los Uchihas que hacen eso son peor que escoria.

- Y si es bonita dirán que tal vez al que le falta un tornillo es a ti o...dirán otras cosas...- Evidentemente Shisui trataba de tomarle el pelo a su querido primo, como siempre.

- Hmpfff...no dormiré pensando en ello... - la mirada de Itachi no podía ser más aburrida.

Shisui tragó saliva. Itachi se percató en que se detenía, para apoyar la espalda en un árbol e inmediatamente hizo lo mismo que él. Sus labios se movieron, con las palabras: No podemos usar chacra, están rastreándonos.

«¿Quién se atreverá a rastrear chacra Uchiha?¿acaso están locos?¡son tiempos de paz!»

«Esto es una provocación, Itachi. Temo que nos estén poniendo a prueba.»

«¿Todo es una prueba?...y son de Konoha ya lo he visto...»

«Anbus de Konoha...¡no puede ser!¡nos siguen!»

Escondidos tras los árboles vieron cómo se saltaban en las copas unos ninjas con el distintivo especial de los anbus. Los dos Uchihas sabían que si los guerreros notaban que el chacra desaparecía de un momento a otro significaba que los habían notado, así que ambos se «desaparecieron» (una técnica poco conocida porque era difícil de llevar a cabo con mucha cantidad de chacra a la vez) redujeron al unísono su chacra (cosa que sólo se podía hacer con dos chacras similares y compatibles como ellos), creando un efecto de que se alejaban poco a poco del perseguidor. Esta técnica sólo podía ejecutarse con eficacia si se sabía el punto exacto en el que se encontraba el que te perseguía.

- ¡Coock! ¡Se van desvaneciendo!¡se alejan!

- Aggg...¡Reis! Deberiamos haber traído a Inuzuka para que rastrease sus cuerpos...

- Deben estar usando nakunaru, malditos.

- Obvio. Si usaran otra técnica de desaparición de chacra podríamos localizar su residuo pero de esta manera están borrando todo resto. Como si por aquí no hubiera pasado nadie hace meses.

- No lo entiendo. Ellos son muy fuertes para esa técnica, ¿no se supone que sólo los ninjas débiles de chacra pueden usarla con un poco de transplante de chacra de buena calidad?

- Tal vez. Pero si tienes poco chacra y usas nakunaru más de diez minutos te arriesgas a morir por paro cardíaco. Recuerda que disminuye los latidos del corazón. Ya han pasado los diez minutos, ahora estarán tirando de reservas...

- Ellos no se pueden mover si las están usando. Entonces sólo nos queda permanecer quietos y mirar a todas partes, dónde puede haber algún escondite. Para un Hyuga esto sería un juego de niños atraparlos.

- Si nos movemos escaparán, si nos quedamos quietos no los veremos jamás. Son anbus de alto nivel...

- Mierda.

- Podemos rendirnos.

- Y nos impondrán condiciones.

- ¿Qué les digamos porqué los perseguimos ...por ejemplo?

- ¿Oís eso cagadas de cuervo? ¡nos rendimos! - gritó Reis.

- ¡Yo también! ¡me rindo!- lo secundó su compañero.

No recibieron respuesta. A lo lejos se oían los cantos de los pájaros, totalmente ajenos a la persecución, un ciervo apareció ramoneando entre la vegetación, más pájaros, varios erizos, a sus pies parecían ajenos a todo. El rumor de una cascada solitaria hizo que sus vellos se levantaran.

Lentamente los dos perseguidores dejaron caer primero los kunais y luego las cimarras en las que llevaban sus víveres, todo a los pies de los árboles. Un cuervo graznó.

«Es la señal, salgamos» leyó en los labios de Shisui, Itachi.

«Lo veo, pero esto que han hecho no se puede arreglar así como así. Por Dios Shisui nos iban a cazar como a conejos...»

«Itachi, es obvio que pretendían sorprendernos y tal vez nos darán noticias que no nos pueden dar en la aldea...»

«Más espías...¡qué hermosa paz nos espera!¡tal vez si empezamos una guerra no desconfíen tanto de nosotros!»

Shisui se encogió de hombros. Se libró de sus armas, apareciendo ante los dos anbus perseguidores.

- Hasta que decides salir...- dijo Reis sonriendo al verlo- ¿estabas ahí escondido solo?

- Hmp...¿cómo te va, Reis? -Preguntó Shisui, manteniendo cierta distancia.

- Como al demonio, ¿sueles dar muchos paseítos hacia las cascadas?

- Es mi tiempo libre.

- ¡Y un cuerno Shisui! Los anbus estamos obligados a explicar nuestras acciones hasta mientras dormimos...- gritó Coock. Y era cierto, Shisui e Itachi lo sabían bien. El escuadrón de anbus se dirigía desde arriba como un pequeño ejército.

- Su majestad Uchiha tiene derecho de pernada por orden del Hokage ¿o qué?...

- Y con el sharingan en activo ni más ni menos...¡menudo paseíto!¿eh?- terció el compañero.

- Tengo una amante, pero no quiero que la conozcas. Temo que me la robes.

- Ah...jaja... ¿y no habéis oficializado nada? no me lo creo, ¿y sus padres?¡tan tranquilos! jaja... Ni una sola amonestación, ¡cuánto secreto de estado...!¡Mientes! mira que por ahí se habla y habla...

- Hmpggg...¿Se habla de qué...Reis?

- Pues de que ni amante ni nada...Shisui...ya sabes estamos de guardia, no somos entrometidos. La seguridad de Konoha es nuestro deber y nosotros cumplimos con nuestro deber. Y tú tienes que explicarte mejor qué haces con tu tiempo «libre».

- ¿Y también es deber de un anbu espiar a un Uchiha mientras va a encontrarse con una señora casada? - Shisui fingió enfado. Era una habilidad suya, cambiar su chacra en enfado causando en su interlocutor un efecto de cambio de actitud.

- ¡Eh!- dijo Reis percibiendo el aura del cuervo. - Bueno,bueno...¿es eso verdad Uchiha-san? ¿es-es una mujer casada?

El Uchiha asintió con la cabeza. El otro tragó en seco.

- Sólo espero que no sea la mía - respondió Coock riendo.- Esa sí tiene mal genio.

- Es una mujer casada contra quién lucháis, valientes shinobis. ¿Acaso queréis mancillar el honor de ucna esposa falta de atenciones que encuentra en mí su único consuelo? ¡¿andáis por ahí deshonrando matrimonios?! ¡todo está siendo manejado de manera honorable!¡mejor marchaos por dónde venís!

Los otros se miraron. De repente sus ojos se abrieron desconcertados. Shisui sonreía por dentro, su táctica era insuperable.

- Estamos desconcertados Uchiha-san, nosotros creíamos...bueno...pensábamos...- se disculpó el que se conocía como Reis.

- Pero dado que el honor de una dama está en entredicho...pues, no sé, mejor nos retiramos...- se disculpó el otro interrogando con la mirada a su compañero- ¿qué hacemos?

- Sí claro, ¿o pretendéis que hoy la deje sola con su doloroso martirio de soledad y sumisión hacia un marido indiferente?

- No-no, - su gesto denotaba que no quería que Shisui ahondara en más explicaciones - ya nos vamos, vamos Reis...esto-o, gomen Uchiha-san y que se mejore...no sabía que era usted un caballero además de un shinobi...

- Sí-sí- respondió el otro aturdido ante la situación, marchándose del sitio. Habían sido rendidos dos veces por partida doble y aún no lo sabían. No se esperaban semejante drama cuando empezaron la persecución, ni de lejos...realmente nada en la academia ninja los había entrenado para determinadas cuestiones personales. Y además ¿cómo decirle a Shisui algo intimidatorio cuando los perdonó tan amablemente? Se sintieron agradecidos, sin duda el moreno había sido muy amable con ellos, y además tratándose de una mujer que había despertado tales sentimientos en el pecho del Uchiha, sólo podían imaginarse que debía ser una dama muy bella y de alta alcurnia, desde luego no una mujer despechada y vulgar. De eso estaban muy seguros.

- ¿En serio? - Una cabeza Uchiha miraba incrédulo a su primo, mientras su cuerpo permanecía tras el árbol. Una gota resbalaba por su cabeza.

- Se han marchado agradecidos, ahora me deben una...Es una buena técnica, ¿no piensas lo mismo?

- Pareces una kunoichi, Shisui...¿en serio?¿amores imposibles?¿maridos ausentes?

Shisui dejó de sonreír y miró hacia el frente, apartando la vista de Itachi.

- ¿Imposible?¿quién te dice lo que es...? - empezó el del pelo corto, pero no se atrevió a terminar su frase- Tsk...vámonos...

Itachi lo miró de nuevo renovada su incredulidad. ¿Cuando tenía tiempo un anbu para mujeres?¿o para amar?¿o para aprender algo que no fuera técnicas ninja? Desde niño vivió siempre la misma rutina y nada cambiaría jamás. Se casaría sin amor, tendría hijos de la misma manera y sus hijos seguirían sus mismos pasos si tenían talento. Si no lo tenían, podría acomodarlos en alguna regencia con algunas propiedades hechas gracias a la dote de una familia política con recursos. El amor no cabía en los planes de un ninja. Enamorarse no era un camino ninja. Cuando hablaban de amor retorcían su significado hasta convertirlo en una broma cruel para un civil que los escuchara. ¿Cómo iba a aguantar una mujer no shinobi, educada en el «amor», a un hombre semejante?¿un hombre que puede ser envenenado, masacrado, torturado y torturador pero que no ama puede ser un hombre? ¿puede un hombre no hombre enamorar a una mujer no shinobi?No. Ellos eran shinobis. Los hombres los conocían así y así les servían para sus propósitos. Ser hombre es un lujo, privilegio, en un mundo dónde para vivir tienes que esconderte o ser el esclavo de tu propio clan, o ser marginado por una debilidad de la que no tienes culpa.

Shisui se despidió de él e Itachi inició el camino a casa, a todo correr sin usar chacra. Shisui suspiró mientras se adentraba en el bosque. Tendría que ir hacia la cascada. Aquellos eran los límites de la aldea, «la zona sin seguro» dónde la ley del señor feudal había dispuesto que no se usase chacra, salvo en las misiones. Se habían prohibido los enfrentamientos entre ninjas en tiempos de paz, y había escasas excepciones a esto. Salvo cuando los enfrentamientos estaban en las clausulas de constitución de los clanes, en estos casos se hacía la vista gorda. Shisui suspiró. Aquella área había sufrido un fuerte deterioro, debido a la dejadez, no había atisbo de nada a su alrededor, árboles y más árboles, arbustos del tamaño de casas y plantas exóticas. Activó su sharingan mientras examinaba los alrededores. Sabía que corría mucho riesgo sobre todo porque detrás de los dos anbus que lo habían seguido podía haber otros pero confiaba en que fuesen informados por sus compañeros.

«Un momento» se dijo perplejo mientras usaba su pupila giratoria «no, no puede ser...» su vista se enfocó hacia la cascada. En décimas segundo llegó al lugar. Rastreando el terreno sus sospechas fueron confirmadas. Allí había estado alguien hacía poco tiempo, en aquel lugar tan agreste por lo menos estableció la presencia de dos personas. «¿Quién...?¿cómo es posible que hasta ahora no hayan sido detectados?¿qué clase de ninjas se paseaban fuera de los límites de la aldea...?» Shisui sudaba ante la posibilidad de ninjas de la niebla, ciertamente no le gustaban aquellos tipos arrogantes y malolientes aunque Itachi los tenía en un pedestal. Aseguraba que eran grandes combatientes con una gran resistencia moral. Pronto detectó un kunai clavado en un árbol. «¡Ajá!...» lo sacó de la hendidura para comprobar si llevaba algún sello, la punta era afilada, el sello de la empuñadura era de Konoha. «Así que vienen aquí a esconderse o a hacer...¿qué..? no es posible que esta presencia fuera ignorada por los anbus...¿tal vez su objetivo original era buscar a los ninjas de la cascada y se toparon sin querer con el chacra de Itachi y Shisui?¿qué es lo que está pasando...?»No, no lo creía posible, de ser así, los Uchihas hubiesen sido ignorados y no los hubiesen interrogado.

Fuera lo que fuese, debía mantener aquel lugar vigilado para evitar posibles emboscadas. «Si Reis o Coock dejaron aquí el kunai lo habrían informado...con lo metomentodo que son ...bueno, bueno, pronto sabremos lo que ocurre aquí...». Desde luego volvería a aquel lugar, solo o con Itachi, era igual pero les dejaría un «mensajito» a aquellos extraños ninjas de la cascada. Y con una sonrisa se guardó el kunai y salió de allí con la velocidad de un parpadeo.

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Habían pasado varios días desde el encuentro con los anbus, y para su desgracia Shisui no había encontrado un minuto libre para ir a la famosa cascada. Y aún tenía retrasado el papeleo para aquella noche, otro día sería. Resoplaba mientras se bebía su tazón de té vespertino en el Ichikaru.

- Hola, Shisui, - lo saludó una mujer morena con un lunar en la sien. Era delgada y vestía un qipao azul marino, con remate gris. Llevaba un moño en la cabeza. Y el símbolo del clan Uchiha en la falda.

- Hola, Neya-chan - dijo con una sonrisa.

- ¿Estás esperando a Itachi-sama verdad? - preguntó la mujer girando la cabeza hacia uno y otro lado.

- Neya-chan, Itachi necesita más entrenamiento que yo.- Dijo riendo. Se conocían desde pequeños por el patio de infantes y las reuniones de mamás Uchihas. Habían compartido cumpleaños, fiestas, sorpresas hasta que cada uno inició un camino adulto diferente. Aunque se veían bastante frecuentemente ya no estaban juntos todo el día.

- ¡Ah! ¡Seguro que exageras! A Itachi-sama no le hace falta entrenar. Es el mejor ninja del mundo. Nunca habrá otro como él.

Shisui casi escupe su té.

- Oye, estoy aquí - dijo afirmando su presencia.

- Ah...claro...supongo -dijo ella con una gota en la cabeza. A veces Shisui actuaba tan extraño.

- ¿Aún no te le has confesado, Neya-chan?

- No puedo. Me impone demasiado. Con eso de que es un sharingan de primera línea sucesoria y yo sólo soy de la quinta línea sucesoria...¿cuántas posibilidades hay de que se fije en mí?¿eh?- Un puchero asomó a los ojos de la chica y Shisui desvió la mirada. Tal vez ella fuese inocente de tal insinuación. «Sí es inocente...» se repitió para convencerse.

- No creo que Itachi se fije en esas cosas, Neya-chan. ¿Qué importa que tú seas menos perfecta que él o que yo? - Soltó optando por la burlarse un poco de ella.

Neya lo miró dos segundos y lo golpeó en la cabeza haciéndolo caer de la banqueta.

- Oye tú, baka, ¿que no estoy diciendo que yo no sea perfecta?¡tengo mis atractivos...!

- Go-gomen - dijo él levantándose del suelo, pero protegiéndose de otro golpe de la chica- no quise enfadarte, Neya-chan...-luego percibió una presencia familiar- mira -dijo señalando con un dedo la calle- por ahí viene Itachi.

Neya enseguida dejó al chico con un suspiro y corrió hacia donde señalaba Shisui. El muchacho pudo ver cómo ella saludaba agitando la mano hacia su amigo y luego al no obtener respuesta de éste, cruzaba la calle para ir a su encuentro. Shisui terminó su té, ya frio y salió del local. Neya seguía hablando con Itachi, éste meneaba a un lado y al otro la cabeza como si no estuviera de acuerdo en algo. Pocos minutos después pudo ver que la muchacha marchaba sola calle abajo y con la cabeza gacha.

Shisui tardó poco en alcanzarla, ella caminaba muy lentamente. La chica tenía los ojos bajos y el dolor había hecho que se activara su línea sucesoria. Las mujeres Uchiha funcionaban así. Se colocó a su lado y la detuvo, tomándola de la barbilla. Shisui nunca había visto un sharingan tan bonito, contó dos aspas brillantes de tan negras. Un sharingan precioso, pensó. Mirando con tanto detenimiento esas aspas, el sharingan de Shisui despertó automático. Así que le tomó la mano inmediatamente y le soltó el pelo con la otra. Tal era la costumbre. Estuvieron como dos horas paseando de la mano sin mirarse ni decir una palabra. Paseaban entre la gente que miraba sus ojos rojos. Cuando empezó a oscurecer Shisui la empujó en el primer recodo y le comió la boca. El callejón olía a gatos y a pescado, pero ellos sólo se olían a sí mismos. La Uchiha se le deshizo entre los brazos. La aplastó contra la pared y Neya le dejó hacer lo que quiso él sin detenerlo ni preguntarle.

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La niebla avanzaba en el barrio Uchiha cuando un cuervo cruzó el cielo hacia la única ventana que tenía un brillo tenue. Al traspasar el quicio, el cuervo se materializó en Itachi Uchiha. Había estado acuertelado hasta las cinco de la mañana y no le había gustado lo que había oído y visto. Uno de los anbus, un Uchiha de unos treinta años se habia pasado toda la tarde al lado del Hokage. No se había quitado ni por un instante la máscara como pudo comprobar Itachi y registraba a los demás anbus por orden del Hokage. Realmente no sabía qué tenían que hablar él y el Hokage a solas, si le tenía que encomendar una misión era natural que los otros anbus la conociesen, por precaución y para no entrometerse.

Todos los anbus comenzaron a sospechar porque a ninguno se le había informado de lo que hacía aquel anbu ni de quién era, sólo Itachi pudo apreciar que se trataba de un Uchiha, sin duda lo era. El chacra lo delataba y supo que el otro también percibía el suyo. Frunció el ceño, aquello no le olía bien.

Itachi abrió el futón y se metió en él. No se desvistió, dadas las circunstancias no sería extraño que lo reclamaran desde el Cuartel de los anbus y tuviese que salir con una exhalación. Rezongó. Sin querer una bola metálica, de su especial juego de pesas habia caído rodando por el suelo de madera produciendo un particular sonido ensordecedor. En la habitación contigua empezó a haber movimiento, pero no se inmutó, conocía aquellos movimentos. Sonrió. Cerró los ojos deseando tener un poco de paz por lo menos.

La puerta de la habitación de abrió y un Uchiha seis años más joven penetró en ella pasito a pasito. Itachi se removió en el lecho, nunca se enfadaba con su hermanito aunque éste consiguiese exasperar incluso a un santo.

Permitió que el joven se acercase al futón y cuando estuvo lo bastante cerca le inmovilizó los pies. No le apetecía que su hermano se le arrojase encima reclamando caricias o cosquillas, su hermano pequeño ya no era un niño, debía ponerlo en su lugar. Sasuke se encontró «literalmente» pegado al suelo por el jutsu.

- ¿Qué quieres, Sasuke...?- murmuró tranquilamente Itachi sin volverse, estaba demasiado a gusto en su posición.

- I...Iba a cerrarte la ventana, aniki- respondió el chico de ojos negros más cotizado de la academia.

- Hmppss...no hace falta, anda, duérmete, mañana tienes examen.

Sasuke parpadeó. ¿Cómo es que su hermano sabía que tenía examen? Claro, era un anbu, saber esas cosas eran un juego de niños para Itachi.

Lo liberó del jutsu y Sasuke se volvió hacia la puerta. Cuando iba a salir, musitó en dirección a la cama:

- Mamá dijo que guardó comida para ti en la despensa...quizá... y quizá tengas hambre, emm...- Su tono era el de la esposa del año y su mirada la de un conejito perdido. Si Itachi lo hubiera visto le hubiese sido difícil escapar a tal «jutsu especial marca Sasuke».

A Itachi lo iba invadiendo el sueño, el sueño por agotamiento. Vigilar era una tarea más pesada que pelear. Ansiaba que llegase el dichoso torneo y poder desengrasar un poco sus jutsus.

- Hmpf...Sasuke...tu examen...yo...como...en...grr- y no pudo terminar la frase ya que empezó a roncar sonoramente. Sasuke se tapó los oídos y sintió pena por la futura esposa de su hermano. Sin duda aquel ruido era síntoma de enfermedad, no podía estar sano.

Por la ventana entro un viento frio y Sasuke puso un cobertor sobre Itachi. Mientras lo hacía su cara quedó a pocos centímetro de la de Itachi. Su hermano tenía una apariencia aniñada e infantil mientras dormía con esas espesas pestañas negras moviéndose sobre unas tersas mejillas tostadas. El cambio de apariencia cuando despertaba sorprendería a muchos que lo conocían bien.

Muchos podrían pensar que Itachi se pasaba la vida escapando de sus fans, pero no era así, prácticamente casi todas se habían dado por vencidas. Su hermano mayor dedicaba la totalidad de su tiempo a su perfeccionamiento como ninja. Practicamente no tenía otra vida que la de ser un anbu y ser tan asquerosamente responsable que su padre Fugaku no dejaba pasar un día sin ponerlo de ejemplo...

«...Es cierto, pero no siempre estaré aquí, aniki, yo deseo superarte pero también deseo tener mi propia vida lejos y vivir aventuras, poder luchar...y necesitarás pronto una mujer que te cuide, aunque me cueste admitirlo...este estilo de vida te matará pronto» Pensaba Sasuke mientras cerraba la ventana.

Dentro del despacho del Hokage a altas horas de la noche. Un anbu y el jefe de la aldea shinobi se encontraban a cada lado de la mesa.

- Y bien, ¿cual es el siguiente paso Hokage-sama?

- Calma, mi buen shinobi, siempre mantuviste la cabeza fría, no nos vayas a fallar.

- Hokage-sama, quiero venganza, exijo la venganza.

- La tendrás.

- Siempre he sido el mejor vasallo. - El hombre apretó los puños- mi esposa, creo que morirá si no lo consigo...

- Ten calma, todo a su debido tiempo, no se conquistó Roma en un día, ¿verdad?- dijo el Hokage tomando un papel- a partir de ahora oficialmente estarás muerto, te cayó una piedra encima y no pudiste salir, te mandaré un anbu de confianza para tu misión de ahora en adelante.

- Hokage-sama, usted fue el único que me prometió la paz...por eso yo confío en usted.

- Nadie que promete paz deja de pensar en la guerra. Todo es uno: guerra y paz, día y noche. Lo uno va con lo otro. Y lo uno explica lo otro. Sólo nos queda la esperanza de amanecer en un mundo justo dónde nuestras necesidades estén cubiertas.

- Nuestra venganza tenga ya su cumplimiento.

- Me da escalofríos oírte hablar así,...por desgracia no te entiendo, no sé lo que es perder a un hijo pero sí he visto a muchos hermanos matarse entre sí.

- Mi error fue quedarme en mi barrio de la infancia, conociendo estas personas. Me obligaron, -bajó la cabeza- los Uchihas y nuestras familias no somos muy bien recibidos en otras aldeas, salvo por clanes que nos intenten absorber, así que me quede aquí y ahora soy el hombre más miserable de este maldito mundo. La cobardia y el orgullo me han hecho...estoy destruído, soy un hombre acabado.

- Tu esposa es bella...y joven. Quizá pueda darte más...

Las lágrimas resbalaban por los ojos del hombre.

- Mi esposa ha perdido la razón...como yo...ya no sé lo que está bien o mal...sólo quiero acabar con el dolor, su dolor...

Y diciendo estas palabras salió del despacho del Hokage con la orden en la mano. Ya fuera del edificio secó sus lágrimas. Se haría más fuerte, a cualquier precio.

- Cuervo ingenuo -murmuró el Hokage.

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- Queda poco para el gran día, Hinata-sama- decía Neji saliendo de la aldea en compañía de su silenciosa prima.

Al no recibir respuesta de parte de ella, él le tiró del hachimaki. Ella se giró a mirarlo.

- Hinata-sama, ya sabe que no está permitido activar el byakugan aquí...desactívelo si no quiere que nos sigan...-dijo él en tono alarmado.

- Creí que estábamos en tiempos de paz.

El Hyuga suspiró. - Podrá ser...ya sabe cómo son las cosas burocráticas...por eso en la cascada entrenamos tan a gusto. Allí estamos lo suficientemente lejos de los anbus que patrullan los alrededores de la aldea.

- No me has hablado de mi oponente, niisan...

- Ah, le llaman el genio Uchiha, va a salvar al mundo, ¿sabe?

- No me gusta que me traten de idiota. Es-es cierto que soy tímida, pero no soy estúpida...- dijo ella.- Quiero saber más de él.

Su primo parpadeó sorprendido. ¿Hinata-sama estaba empezando a madurar y a demostrar un verdadero carácter? La verdad, ya era hora...

- Hinata-sama, me ruego me disculpe. Le hablaré de las técnicas que utilizará su oponente, pero con calma.

- ¿Alguna vez has peleado contra un sharingan?

- Ummm- dijo Neji pensativo. Recordaba sus tiempos como puberto en la guardia de la mansión del Souke. Había tenido que espantar algún Uchiha con algún tipo de sharingan, pero de ahí a un careo con un cuervo había un mundo- no, Hinata-sama, y déjeme decirle que es usted muy valiente. Tiene usted la valentía que deben tener los herederos del byakugan.

- Y padre...¿ha peleado con alguno?- Esta vez Neji no se creía lo que escuchaba. Su prima estaba de un preguntón que asustaba.

- Ummm...no eran torneos como éstos, tal vez peleas informales no documentadas. Lo cierto es que no sé, Hinata-sama.

- Entonces, ¿porqué a mí se me exige esto...?¿porqué yo...?

- Hinata-sama- su primo la tomó por los hombros y la miró directo- le diré una cosa, pero cuando termine el torneo. Antes quiero que me prometa que no hará una imprudencia cuando luche.

- Hi-hi...lo prometo, niisan, pero respóndeme- replicó ella.

Neji suspiró. Ella podía ser tan cabezona como él mismo, por algo llevaban la misma sangre y se habían criado juntos.

- Hinata-sama, - Neji suspiró- no importa lo débil que sea usted, nunca se trató de saber quién es el más fuerte, ni el más inteligente...porque si se tratara de eso, los Uchiha y los Hyuga estaríamos gobernados por astutos campesinos o por señores feudales adinerados.

- ¿Entonces...?- inquirió ella en voz tenue.

- Entonces...usted peleará, y él le dará las gracias y se pondrá a sus pies por tomarlo en cuenta, Hinata-sama...y usted le dará las gracias y tal vez, sólo tal vez podremos admirar aunque sea por unas horas que no somos bestias...-tragó saliva- que somos personas de palabra.

- Entiendo...

- Usted ahora mismo es más que usted misma, tiene que verlo asi. Usted es yo y su padre, y su hermana y todos. Es cierto, puede que Hanabi sea más fuerte que usted e incluso me atrevería a predecir que Sasuke superará a su hermano en el futuro, pero...ellos sólo son Sasuke y Hanabi, ustedes no son sólo Itachi e Hinata.

Una lágrima rodó por la mejilla de la ojiperla. Era la primera vez que su primo le llamaba por su nombre sin el sama. Él la reconocía. Quería que ganara y estaba segura. Por primera vez tenía una seguridad, no en Naruto, ni en sus acciones ni en sus sentimientos. Era una seguridad en el futuro. Aunque perdiese jamás sería una perdedora...elegiría sus cartas.

- Gracias Neji.

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hachimaki: banda.

nakunaru: (literalmente) desaparecerse.

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Nota final: Gracias por leer hasta aquí...¿qué tal? Espero que les haya gustado...para cualquier crítica, opinión (respecto al fic) pueden dejar review...