Capítulo uno
"Fotografías"
I
Feliciano elevó su cámara en dirección a una pareja, tomándolos en el centro de su pantalla. Detrás de ellos se elevaban varios árboles, dándole un aspecto más tranquilo y natural a la imagen. La luz estaba en su posición perfecta, y los jóvenes se encontraban acurrucados en una escena muy tierna. Era un día cálido, a pesar de ser finales de verano. Apenas se había colocado una camisa y en su mochila únicamente llevaba un fino abrigo de hilo, por precaución. Con precisión, el italohablante presionó el botón del aparato y captó todo lo que había querido transmitir desde el principio: serenidad y armonía. Con seguridad cualquiera podía decir que era una fotografía perfecta, pero él estaba seguro de que no era lo suficiente para coronar el artículo al que le tocaba colaborar.
Con un suspiro ahogado, bajó tan solo un poco la cámara, que se sostenía en su cuello con ayuda de una correa, y observó a su alrededor, buscando otra imagen. Siempre era muy exigente consigo mismo y con su trabajo… o bueno, lo era desde que había conocido sus propias habilidades como fotógrafo en plena mitad de secundaria. Claro que no faltaban ocasiones en las que se rendía con facilidad, frustrado por no lograr sus objetivos; pero hacer eso no le llevaba a ninguna parte, después de todo. Sus ojos recorrieron su alrededor, mientras sus pies avanzaban, poniéndose en marcha. Estaba ahí por trabajo, se recordó cuando estuvo a punto de desviar el lente de la cámara a nimiedades. Era difícil controlar los impulsos de disparar flashes por cualquier escena que le pareciese encantadora… aunque a veces cayera en la tentación.
Como en esa ocasión, por ejemplo, en la que el de sangre italiana se vio obligado a frenar sus pasos en determinado momento. Fue cuando su búsqueda concluyó en una persona alejada de sí mismo. En ese momento no supo de qué se trataba, solo entendió que debía hacerlo.
Quizás fue su cabello rubio claro perfectamente peinado hacia atrás con un gel que lo hacía relucir. Quizás fue su postura firme y su expresión seria. Quizás fue su mirada celeste y su musculatura. O tal vez simplemente fue el cariño que aquel hombre de apariencia fría y seria, casi militar, utilizó al acariciar a sus tres mascotas caninas.
Pero, con o sin explicación, elevó su cámara, con disimulo, y volvió a presionar aquel botón, capturándole sin que él ni siquiera lo notase.
¡Hola!
En verdad estoy emocionada con este fic, así que espero que guste. Los próximos capítulos serán más largos, ¡es una promesa! [cruzando los dedos] (?)
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¿Un abrazo? XD
