Había una vez, una sombra que traiciono a su tigre por una pantera, la cual había perdido a su puma.
Y esa decisión...
Le causo más dolor a todos.
Capitulo 2
Luego de la discusión con Himuro, Kuroko fue a casa de Aomine, donde pensaba desde un principio.
—¿Lograste verlo?— le preguntó Aomine.
—No.
—Te dije que el no iba a aceptar está situación.
—Es mi culpa. Le mentí, lo engañé, y él sólo se equivocó en enamorarse de mi— dijo Kuroko, dejando que la culpa lo inundara.
—Tetsu, no seas tan duro contigo mismo— le consoló Aomine.
—Ya lo he perdido para siempre...
—Me tienes a mí. Tu y mi hijo me tendrán siempre a mí.
—¿Crees que podamos seguir juntos así?— preguntó.
—Ya lo estamos. Yo nunca dejaré de amar a Kise, y tú nunca dejarás de amar a Kagami... Pero sólo nos tenemos a nosotros— le respondió.
—Tal vez tengas razón, además, desde el inicio yo comencé mal mi relación con él.
—¿Por qué lo dices?— le preguntó.
—Lo acepté para olvidarte— respondió.
—¿Qué?— dijo sorprendido.
—Creía que te amaba, y por eso acepté salir con Kagami-kun. Sin embargo, él fue entrando en mi corazón hasta apoderarse por completo de el— explicó Kuroko.
—Tetsu... eres un idiota.
—Tú también.
—Por eso estaremos bien.
—Eso no tiene sentido.
—¿Y qué en ésta vida lo tiene?
—Te has convertido en un buen adulto.
—Los golpes endurecen a la gente.
—Es cierto.
—Ven, vamos a preparar la cena.
—Sí.
.
.
.
[...]
Kagami se había mudado a Estados Unidos. Quería alejarse de todo, con él único que mantenía contacto era con Himuro, ambos se llamaban y enviaban mensajes.
—¡Congratulations bro!— le felicitó Tatsuya.
—¡Thanks! ¡I'm so excited!— dijo Kagami muy emocionado.
—Me da mucho gusto Taiga, te has esforzado bastante.
—¡Sí! Y soy del grupo especial, sólo dos de los recién ingresados entramos a ese grupo— contó.
—Pero esos son los que llevan los llamados más peligrosos, ¿No?— preguntó.
—Sí, pero esta bien, quiero ayudar.
—Siempre un ángel— dijo sonriendo.
—¡Shut up!
—Lo lograste en sólo medio año.
—Bueno, me metí de lleno en los cursos— dijo, algo decaído.
—Taiga.
—Estoy bien.
—Me alegra— dijo. —Además, por la foto que me enviaste pude notar que te ves very hot— añadió para molestarlo.
—¡Ya basta! Sabes que no me gusta que digan esas cosas...
—Tan adorable.
—Oye...— vacilo un poco. —¿Lo has visto?— le preguntó.
—Taiga, ¿Really? ¿Vas a preguntar por él?
—Tienes razón, lo siento, es sólo que a pesar del tiempo no puedo sacarlo de mi.
—Ya lo harás— le consoló.
—Sí, oye debo irme, parece que vamos a asistir a los refugiados.
—Ah, sí. Vi las noticias, los que quedaron atrapados en el país de conflicto, ¿No?— preguntó.
—Así es, al grupo especial generalmente no lo mandan, pero necesitan gente— respondió.
—Ve a salvar vidas tigre.
—Sólo es asistencia, See ya— se despidió.
.
.
.
[...]
Kagami tenía que ocuparse de los refugiados que llegaban, ocuparse de que cada uno tuviera lo que necesitaba he indicarles donde podían quedarse. Él y otro compañero estaban a cargo de el bloque B y aún quedaba mucho por hacer.
—Muchas gracias— le dijo una mujer a la que había ayudado.
—No es nada, es mi trabajo— respondió. Le dijo a donde tenía que dirigirse y se despidió. Luego, tachó el nombre de esa mujer en la lista que tenía. En la lista figuraban cincuenta nombres, todos de personas que necesitaban asistencia. Y uno de esos nombres llamo su atención.
"Kise Ryota"
Podía ser un error, podría ser otra persona, pero ¿Cuantas personas se llaman Kise Ryota?
—¡Kagamicchi!— No es posible... —¡Soy yo, Kise!— ahí estaba. Estaba vivo. Y se estaba acercando a un Kagami muy sorprendido.
—No, es una mala broma, Kise murió en un accidente aéreo, su avión se estrelló hace casi diez meses— dijo Kagami, sin creer que él estuviera vivo.
—¡No es broma! Lo que pasa es que otras personas subieron al avión, no nosotros. Cuando nos enteramos que el avión se estrello, no quisieron que subieramos a otro. Y como no sé sabía si había sido un atentado, decidieron mantener en secreto que realmente yo estaba vivo— explicó Kise.
—¡Estas vivo!
—¡Lo sé!— dijo, riéndose un poco. —Estoy ansioso de volver a Japón y verlos a todos, Aominecchi va a desmayarse seguro— dijo feliz.
—Kise... No es tan fácil— le dijo Kagami.
—Lo sé... ¿Puedes decirme algo?— preguntó.
—Kise, yo no quiero hablar de eso.
—¿Por qué? ¿Paso algo? Dímelo— pidió Kise.
—No puedo, es demasiado doloroso.
—Oh, no... ¡No me digas que hizo una tontería! ¿Está bien?— dijo preocupado.
—No, él está bien ahora, supongo— respondió.
—¿Supones?— dijo. —¿Cómo? ¿No hablas con ellos?— preguntó.
—Kise, no quiero hablar esto ahora, estoy trabajando— lo que menos necesitaba era que le diera una baja emocional mientras trabajaba.
—Me asustas Kagamicchi.
—Tú también debes decirme lo que pasó allá, ¿Por qué no te comunicaste?— le preguntó.
—No había nada de comunicación, y tuve que reposar mucho... no volví únicamente con mis hermanas.
—¿De que hablas?
—No sabía, pero cuando viaje tenía dos meses de embarazo, tengo un hijo mio y de Aominecchi— dijo feliz.
—Oh no...— susurro Kagami.
—¡Oye! ¡Es una bendición! Aun que nació prematuro y me causo muchos dolores.
—No, sí, es una bendición pero... mejor te lo digo cuando termine de trabajar. Ahora llevame con tus hermanas, tengo que decirles donde se van a quedar.
—Está bien.
.
.
.
[...]
Tres días después, Kagami y Kise se juntaron.
—¡Mira Kagamicchi, este es mi bebé! Se llama Hikaru— dijo Kise mostrandole una foto muy orgulloso. —No pude traerlo, pero quise mostrártelo igual— añadió, feliz de mostrar a su bebé.
Y Kagami le contó todo...
—¿Estás bien?— preguntó Kagami. —Perdona por todo lo que te dije.
—Estoy... confundido, enojado, triste... no sé lo que siento Kagamicchi.
—Tal vez no debí decirte nada.
—No, es mejor así, habría sido peor si sólo llegaba y me llevaba el golpe sin previo aviso.
—... ¿Qué vas a hacer?— le preguntó.
—Quiero verlo, todo éste tiempo he estado ansioso, esperando volver, reunirme con Aominecchi.
—Te deseo suerte.
—Te admiro, no derramaste una sola lagrima, no flaqueaste al contarme lo que pasaste— le dijo.
—Yo ya estoy seco Kise. No puedo derrumbarme de nuevo, he seguido adelante— respondió.
—Pero aún lo amas...
—Sí, pero no lo perdonaría, ya no podría.
—Yo no sé qué voy a hacer cuando los vea... pero debo decirle a Aominecchi sobre nuestro hijo.
—Si es lo que deseas, esta bien— le dijo.
—Estemos en contacto— se despidió.
—Claro que sí— respondió. —¡Por cierto! ...— le detuvo.
—¿Qué pasa?
—Tu hijo... es muy lindo, es idéntico a ti.
—¡Lo amaras! Iremos a visitarte también— le dijo.
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.
[...]
Kise había llegado a Japón. Había ido a la casa de Aomine, pero no estaba, así que decidió esperarlo en un parque que estaba cerca.
—Espero que no se demore mucho...— susurro para si mismo. Luego miro a si bebé, que dormía en sus brazos para distraerse. Estaba muy nervioso, no sabía como Aomine reaccionaría. Pero estaba decidido a verlo.
Pronto conocerás a tu padre.
Unos minutos después, vio a Aomine. Fue como si su corazón volviera a latir. Se emociono mucho, no pudo evitarlo, verlo después de tanto tiempo...
—¡Ao...!— intento llamarlo, pero se interrumpió. Ahí estaba Kuroko. Y no era lo malo. Ahí estaba Kuroko... embarazado. Ese corazón que volvía a latir se comprimió, se estrujo de una manera insoportable. Ellos se veían tan felices a sus ojos, que le quitaron todo el coraje de acercarse.
—Vayámonos, aquí sobramos— le dijo a su hijo, que seguía durmiendo.
.
.
.
[...]
Cuando volvió a Estados Unidos, fue directamente a la casa de Kagami. Ni siquiera lo pensó, simplemente fue.
—Kagamicchi— dijo cuando este le abrió la puerta.
—Kise, ¿Cómo estas? Ven, pasa— dijo, invitando a Kise a entrar a su casa. Él lo hizo, dejo a Hikaru en la cama, volvió a la sala y se dejo caer en el sofá.
—Los vi— dijo.
—Vaya, ¿Hablaste con Aomine entonces?— preguntó, sentándose a su lado.
—No... no pude acercarme— dijo, con la voz temblorosa.
—¿Por qué? Pensé que le dirías sobre su hijo.
—Kurokocchi, él... esta embarazado— dijo, sollozando un poco.
—¿Qué?— dijo sorprendido.
—Parece que pronto nacerá su hijo...— dijo mientras se le escapaban varios sollozos. —Se veían...— tan felices. Pensó, mientras se le escapaban unas lagrimas.
—Kise, lo siento mucho...— dijo Kagami, intentando consolarlo. Le dolía verlo así. —Yo tampoco sabía...— Entonces, ya estaba esperando a su hijo cuando me fui. Pensó Kagami.
—No puedo Kagamicchi, él siguió sin mí...— sollozo. —No lo culpo porque creyó que había muerto, pero aún así duele. Duele mucho.
—Lamento mucho no poder ayudar— dijo Kagami de todo corazón.
—Si puedes— dijo Kise, sorprendiéndolo. —¿Puedes darme un abrazo?— preguntó.
—Claro— dijo abrasándolo.
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[...]
—¿Aomine-kun?— le llamo Kuroko, cuando ambos estaba volviendo a casa del moreno. Habían pasado por un parque. Pero él no respondió. —Te afecto ver a ese sujeto, ¿No?— le preguntó.
—Sí, es solo... era tan parecido a Kise. Aún que solo lo vimos de espaldas, sentí que era él.
—Pero eso...— comenzó Kuroko.
—Sé que es imposible— le interrumpió. —Pero éste amor no se va.
—Lo sé, me pasa lo mismo con Kagami-kun— dijo.
—¿Eres feliz conmigo Tetsu?— preguntó.
—Tanto como tú lo eres conmigo— le respondió.
—Parece que sólo nos conformamos— menciono.
—Pero estamos juntos.
—Sí... tienes razón.
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[...]
Ya había pasado un tiempo, y las cosas se calmaron. Kagami había recibido una llamada de Kise, donde el estaba muy exaltado. Sinceramente, solo había entendido "¡Kagamicchi, ven ahora!" "¡Es muy importante para decirlo por teléfono!" y luego había cortado. Así que ahora estaba corriendo a una velocidad sobrehumana para llegar a la casa del rubio.
—¡Lo dijo! ¡Lo dijo!— gritó cuando abrió la puerta, antes incluso de que Kagami la tocara.
—¡¿Quíen dijo qué?! ¡¿Qué paso?!— preguntó Kagami, algo contagiado de la emoción de Kise.
—¡Hikaru dijo su primera palabra!— dijo muy feliz. —¡Muévete Kagamicchi! ¡Puede que hasta lo escuches!— dijo mientras lo arrastraba adentro, hacia la habitación de el bebé.
—¿Really?— preguntó Kagami. —¡Es increíble!
—Mira quien vino a visitarte— le dijo Kise a Hikaru, quien estaba en su cuna. Al ver a Kagami, empeso a reirse y a balbusear. —Thioh— se le escucho decir.
—Le mostré una foto tuya, ¡Y dijo tío!— dijo Kise muy orgulloso.
—¿Su primera palabra fue para mí?— preguntó, conmovido.
—¡Sí!— le afirmo Kise. —Está creciendo tan rápido— dijo melancólico.
—Es un bebé aún Kise— le dijo Kagami.
—¡Pero crece demasiado pronto, y me va a dejar solo!— replicó.
—Exageras— dijo Kagami. —Luego iré a la tienda a comprarle algo— añadió.
—Lo conscientes demasiado— lo regaño Kise.
—Soy su tío, es mi deber— respondió Kagami con una sonrisa.
—Gracias por tu ayuda Kagamicchi, sin ti me habría derrumbado— le agradeció Kise.
—¿Y para qué están los amigos?— respondió Kagami.
—Tienes razón, aún así te lo agradezco.
—¿Sigues conforme con tu decisión?— le preguntó.
—Sí, no iba a interferir en su vida, ya era demasiado drama para todos— respondió Kise.
—Eres muy bueno, quien lo diría.
—¡Oye!— reclamó.
—¿Y piensas seguir así?— peguntó.
—¿Soltero?— dijo, riendo un poco. —Sí, me dedicaré a mi bebé, no creo que pueda dejar que nadie entre a mi corazón de nuevo— respondió.
—Te entiendo— dijo Kagami.
—¿Y tu Kagamicchi? Eres un rompecorazones. Mis hermanas dijeron que si no fuera por la diferencia de edad, ya me habrían pedido tu número— dijo Kise muy divertido.
—Cállate— le dijo Kagami. —Tampoco podría, mi trabajo absorbe mucho tiempo.
—Pero a pesar de eso siempre vienes.
—Es solo por Hikaru.
—¿Y yo qué?— preguntó Kise.
—Tú eres un extra— le respondió.
—¡Kagamicchi!
.
.
.
[...]
Había una vez, un tigre y un puma que tenían al corazón roto.
Pero ambos, con ayuda del otro, lograron repararlos.
Y fueron muy felices.
FIN
Hay un epílogo, ¿Lo subo?
Miss Truth
