Capitulo 2: Gripe Española

Elizabeth Masen POV

6 de febrero de 1918

Conocida como gran pandemia de gripe, los periódicos solo hablaban de eso y de la guerra que azota a todo el mundo pero yo solo me preocupaba por mi marido y mi hijo Edward... mi hijo tenia ya diecisiete años estaba sano, era fuerte y guapo… muy guapo tenia unos rasgos perfectos con una mandíbula perfectamente recta que le daban un gran aspecto varonil ese color de pelo cobrizo igual que el mío le quedaba perfecto como sus ojos verdes intensos.

Pero Edward no solo era guapo también era muy inteligente le encantaba la música por encima de todas las cosas, pero sabia de arte, de ciencias, sabia prácticamente todo… por eso todas las muchachas de su edad estaban locamente enamoradas de el, pero el no contestaba a sus sentimientos por lo que no estaba cortejando a ninguna chica cosa que era raro muy raro.

La mayoría de los jóvenes a estas edades ya cortejaban a una joven, pero el no mostraba ningún sentimiento por ninguna joven.

-Madre- llamo mi atención mi hijo.

-Dime hijo- le dije

-Ya he hablado con padre- mi hijo suspiro- Voy a alistarme en el ejercito-

-¿Cómo que ya has hablado con tu padre?- le pregunte alzando el tono de voz, cosa que no era habitual en mi.

-Madre cálmate por favor- dijo Edward- Padre esta de acuerdo con migo de que solo alistarse en el ejercito tiene un futuro- Mi hijo tomo una de mis manos- Voy alistarme en el ejercito y seré un gran soldado que llegara lejos- Empecé a negar con la cabeza me levanto y empecé a andar por toda sala, como un león enjaulado.

-Seguro que todos los jóvenes dicen eso antes de que los lleven al frente y les asesinen- le dije a mi hijo

-Eso no pasara- dijo una voz detrás de mí. Me di la vuelta y vi a mi marido.

-¿Cómo estas tan seguro de eso?- le dije contradiciendo a mi marido, cosa no muy habitual en mi que era toda una señora que acataba las órdenes de su marido, pero en esto no, la vida de mi hijo estaba en juego.

-Por favor, no discutáis por mi- dijo Edward, decidí seguir el consejo de mi hijo y no discutir, pero antes de nada me acerque a mi marido.

-Si le pasa algo jamás te lo perdonare- le dije mirándole por primera vez en toda mi vida con odio

Eso era verdad no podía tener mas hijos, después del parto de Edward no pude volver a quedarme embarazada, y jamás volvería a tener hijos y no estaba dispuesta a enterrar a mi hijo pero se que cuando tomaba una decisión era irrevocable y Edward se alistaría en el ejercito.

16 de julio de 1918

Mi mayor temor era perder a mi hijo en la guerra, pero no sabia que podía haber cerca de nosotros una cosa aun peor la Gripe Española también conocida como la Gran pandemia de gripe esta matando a millones de personas en el mundo incluso se estaba llevando mas vidas que la guerra que ya es decir. Un investigador asegura que la enfermedad apareció en el Condado de Haskell pero no sabe con certeza y es llamada la gripe Española por que por parte de este país recibe mucha atención ya que España no participa en esta guerra pues no hace mucho España había sufrido su propia guerra.

En una situación así yo me preguntaba que hacia ¿dejaba a mi hijo alistarse en el ejercito o lo dejaba en casa con la gripe Española? Pero tenía una duda mas ¿estaríamos contagiados?

Mi marido estaba contagiado estaba en el hospital puesto en cuarentena, todo empezó con una dolencia respiratoria que le siguió una leve neumonía pero que aumento con rapidez, a partir de ahí solo fue a peor. Pero en ningún momento piensas que te puede a ver tocado a ti y piensas que las cosas no pueden empeorar pero me equivocaba, yo no me encontraba bien y podía estar contagiada pues tenía los mismos síntomas que mi marido.

-Madre- llamo la atención y hermoso hijo, yo le mire y le sonreí- ¿Iremos hoy a ver a padre?- me pregunto

-Solo iré yo- le dije firmemente pues aprovecharía para hacerme una revisión y que me confirmaran lo que yo sabia estaba contagiada- Tu te quedaras aquí es mas seguro- mi hijo abrió la boca para protestar pero mi mirada hizo lo hizo callarse

-Dale un abrazo de mi parte- me dijo yo le sonreí Edward no era una persona que no daba mucho afecto físico, como por ejemplo con las chicas ninguna le interesaba pero se que amaba a su padre y sabia que quizás nunca lo volvía a ver. Por eso me decía lo del abrazo

Me levante y empecé a tomar mis bolso y la mascarilla para la cara que era obligatoria cuando termine de acicalarme lo mejor que mi estado de salud me permitía. Y fui a despedirme de mi hijo que estaba tocando el piano me acerque a el y me quede un rato observándolo preguntándome a mi misma si alguna vez lo volvería a ver ahí tocando el piano tan perfecto.

Entonces el sintió mi aproximación y dejo de tocar el piano se dio la vuelta y me miro.

-¿Seguro que no quieres que te acompañe?- me pregunto mi hijo siempre tan caballeroso

-Estoy segura- le dije entonces el volvió a su tarea y siguió tocando el piano yo me acerque a el con la intención de darle un beso en su perfecta cabellera cobriza pero me detuve en el camino, era mejor no tener ese tipo de contactos podría afectarle me separe de el y me dirigí al hospital.

Una vez en el hospital estaba con mi marido en la zona de cuarentena con mi marido que estaba mucho peor y me dolía verlo así pero sinceramente, prefería verlo a el así antes que a mi hijo.

-Buenos días- me dijo el Doctor Cullen y como me pasaba desde que le conocí me quede observando su piel era extremadamente pálida y era alto muy alto seguramente media 1.90 y tenia un pelo color rubio y unos ojos muy raros, se que este hombre no es humano, es imposible que algún ser humano sea tan bello -¿como se encuentra?- me pregunto

-Buenos días- le dije – Siendo sincera no me encuentro bien- le dije en susurro pues mi marido estaba enfermo pero no quería que se enterase y el pareció comprender

-Salgamos fuera un momento- dijo indicándome con la mano que pasara antes que el y yo así lo hicimos. – ¿Que le ocurre señora?

-Se que tengo la gripe- el me miro sin comprender – Tengo dolencia respiratoria tengo algo de fiebre y escalofríos, síntomas de neumonía- El doctor me miro serio

-Vallamos a mi consulta la reconoceré- el suspiro – Pero soy muy intuitivo y creo que tiene razón tiene la gripe – Era algo mas que intuitivo y se que podía saber cosas sin necesidad de reconocerme pues mi pensamiento hacia el doctor Cullen no cambiaria, el no era humano.

Nos acercamos a su consulta y allí dentro me reconoció y cuando termino, con su mirada supe que ya estaba confirmado tenia Gripe Española. Pero yo solo pensaba en una cosa en mi hijo Edward.

-Lo siento mucho- me dijo el Doctor Cullen- Me siento tan mal por usted y por todo el mundo que esta muriendo- me dijo

-Usted no puede hacer mas de lo que hace- le dije y el puso una sonrisa irónica

-Tengo entendido que tiene un hijo- me dijo yo sonreí ante el recuerdo de mijo y el puso mala cara

-¿Qué pasa?- me le pregunte asustada

-Debería de traerlo, ha estado expuesto a dos personas contagiadas por la enfermedad tiene posibilidades de estar contagiado- me dijo

-Edward es joven y fuerte la supera- el simplemente negó con la cabeza

-Siento desanimarla, pero hay pocas posibilidades de superar la enfermedad por muy joven y fuerza que se tenga - Mi ojos se inundaron de lagrimas y mi respiración se corto mi hijo tenia muchas posibilidades de estar enfermo por esta maldita gripe Española.

Carlisle POV

1 de agosto de 1918

Edward Masen padre había fallecido hace unos días, me sentía tan mal por toda la gente que estaba muriendo y yo sin poder hacer nada, yo no necesitaba descansar no necesitaba dormir, yo solo necesitaba un par de horas para poder ir a cazar y alimentarme pero a pesar de toda la gente que estaba muriendo yo me sentía especial con la familia Masen en especial por su hijo Edward cuanto lo miraba solo pensaba en una cosa quería que mi hijo fuera como el sin duda.

Había investigado un poco y al parecer el chico no mostraba interés por ninguna joven, quería alistarse en el ejército pero se que se tenía talento para otras cosas y sobre todo tenía talento para una cosa: la música.

Mi corazón muerto sufrió mucho cuando confirme que Edward tenia tanbien gripe, pues yo hacia las pruebas por hacerlas pero yo sabia cuando una persona estaba o no enferma. Mi corazón sufrió por que la vida de se joven no debía acabar.

Me acerque a la zona de cuarentena donde estaban Elizabeth y Edward y cuando fui a entrar salio una enfermera y sabía mi preferencia por ellos, ella simplemente negó. Entre y me acerque a ellos. Edward estaba mal muy mal la fiebre le consumió y su madre estaba un poco mejor que el pero tanbien estaba muy mal, también moriría.

-Doctor Cullen- dijo con la voz entrecortada Elizabeth, pero solo alguien con mi súperoído lo abría escuchado. Me acerque a ella –Mi hijo, mi hijo- no dejaba de repetirme eso, yo le puse mi mano fría en la frete así le aliviaría un poco la fiebre pero poco pues era muy alta.

-Tranquila- le dije suavemente entonces ella abrió los ojos y pude ver la desesperación en ellos, pero ella se levanto intentando ponerse ami altura yo quise impedirlo peor ella no me lo permitió por lo que se puso a mi altura en sus ojos se veía la desesperación

-Tiene que salvar a mi hijo- me dijo con la respiración agitada, yo no dije nada- Se que solo usted puede – yo le mire sorprendido- Se que puede sálvelo se lo ruego…- la mujer se volvió a tumbarse con dificultad y sentí como el latido de su corazón disminuía poco a poco- Sálvelo- me dijo antes de que desapareciera el latido de su corazón, yo le mire pensé que su hijo moriría antes que ella. Su hijo…

Me volví hacia el y le mire, no cambio mi opinión sobre el me encantaría que mi hijo fuera así, su madre sabia que yo no era humano era un vampiro los mitos y leyendas habían resultado ser verdad, pero el ser vampiro conllevaba muchos sacrificio primero matar para alimentarte aunque yo conseguir remediar eso, y el segundo sacrificio era la soledad llevaba mucho tiempo solo.

Voy hacer sin duda lo más difícil de mi vida… existencia, averigüe si alguien podría verme y una vez comprobé que no había peligro lo tome entre mis brazo s y lo lleve a mi casa una vez allí lo recosté en mi cama.

-Pasara pronto- le susurre al odio, y no sabia como hacer esto pero hice lo mismo que hicieron con migo, me acerque a su cuello y clave mis colmillos en el, hasta que sentí los gritos de Edward la ponzoña inundo su sangre.