Malos pensamientos
Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.
C02 Sudores.
Sentía sus ásperas manos recorriéndola, acariciándola suavemente en cada rincón de su piel. Su dedos se movían vertiginosamente sobre su cuerpo induciéndole pequeñas descargas eléctricas a su paso. Todas sus terminaciones nerviosas estaban expectantes, deseando cualquier roce que activara todas aquellas increíbles sensaciones que estaba sintiendo. Oía su propia respiración agitada, intensa, como si le faltase oxígeno, mezclada con pequeños suspiros y jadeos que se escapaban sin control desde sus labios.
Tenía los ojos cerrados, lo que amplificaba notablemente la sensibilidad de sus otros sentidos. Unos suaves labios se paseaban lentamente por su cuello causando estragos en su interior. Estaba ardiendo, su cuerpo sudaba bajo la figura imponente y también sudoroso de un cuerpo masculino que se frotaba febrilmente sobre el suyo.
Mientras se dejaba llevar por esa vorágine de sensaciones, decidió recrearse por un momento contemplando la perfección encarnada que estaba palpando. Contempló sus poderosos brazos acompañando su mirada con sus ágiles dedos que se aferraban fuertemente a ellos. Subió hasta sus anchos hombros clavándole sus uñas en la espalda cuando sintió como entraba en su interior.
El fuego la consumía, desprendía tanto calor que tenía miedo de estallar en llamas en cualquier momento. Las fuertes embestidas la transportaban a otra dimensión, una en la que el tiempo y el espacio no existían.
Se aferró a su cuello enredando sus dedos en el desordenado y suave cabello plateado mientras arqueaba la espalda para sentirlo aún más profundo. Tardó un segundo en asimilarlo, pero cuando su cerebro procesó la información de lo que estaba pasando, se despertó de golpe envuelta en un sudor frío.
Dios mío, eso no podía estar pasando, había tenido un sueño erótico con Kakashi y para su desgracia, había sido verdaderamente bueno. Lo había sentido tan real… su tacto, su calor, su olor … Oh Dios mío, estaba jodida, francamente jodida y no sabía qué hacer para arreglarlo.
Se sentó en el borde de la cama totalmente abatida, tratando de reunir las fuerzas necesarias para enfrentarse al nuevo día. Hoy era sábado y como todos los sábados había quedado con su antiguo equipo para entrenar todos juntos y comer algo después, lo que equivalía a decir que iba a pasarse el día junto al origen de sus problemas.
Llegaba tarde, solían quedar a las 10 de la mañana para no madrugar mucho en su día libre, pero debido a la fiesta del día anterior se había quedado dormida. Se vistió como una autómata y se fue sin desayunar debido a que los nervios le habían robado el apetito.
De camino, su confundido cerebro trataba de no pensar mucho en los autodenominados "estúpidos pensamientos" que desde la noche anterior se habían instalado en su cabeza. Corrió por los tejados para atajar y poder llegar a tiempo mientras intentaba poner algo de orden en sus enmarañados cabellos con los dedos y se hacía una cómoda coleta.
Cuando llegó al campo de entrenamiento del equipo 7, Naruto, Sai y Yamato ya estaban allí.
- Buenos días Sakura-chan - Saludó efusivamente el rubio desprendiendo energía por cada poro de su piel.
-Buenos días Sakura-chan - Saludó Yamato con la tranquilidad que caracterizaba.
- Buenos días "Cardo"-chan - La saludó Sai con una sonrisa.
A pesar de que con los años Sai había medio aprendido a tratar con las personas, a Sakura todavía solía llamarle con algún tipo de apodo que la sacara de sus casillas, solo por el placer de hacerla enfadar.
- Buenos días a todos menos a ti paliducho futuro cadáver - le amenazó apretándose fuertemente los nudillos.
- ¿Qué tal el cumpleaños de ayer?, ¿Te divertiste? - Preguntó cordialmente el jinchuriqui - Nosotros te echamos de menos.
- No estuvo mal si olvidamos el hecho de que la íntima reunión que según Ino iba a ser, acabó siendo una fiesta en toda regla. Alquilaron un bar y pusieron música. Todavía tengo resaca - Se quejó la kunoichi - ¿Y vosotros qué tal?
- Estuvimos en el Dragón borracho tomando unas cervezas como siempre. Tenías que haber estado, Kiva y Shino hicieron una apuesta sobre cuál de los dos aguantaban mejor el alcohol. Al final Kiva acabó tumbado sobre la mesa y Shino bailando como un poseso y agarrando a cualquier chica que estuviera a menos de dos metros de él. Fue realmente divertido - Le relató sin poder contener la risa - La pobre Hinata se pasó la mitad de la noche intentando convencer a Shino de que ya era hora de irse a casa, pero él no quería. La verdad es que siento un poco de envidia de Shino, Hinata esperó pacientemente hasta que él se quiso ir a casa y lo acompañó para asegurarse de que no le pasaba nada malo. Estoy seguro de que tú me hubieras dejado en el bar a la primera de cambio - Se quejó.
- ¿Seguro que solo sientes envidia por eso? - Le preguntó la peli-rosa con una pícara sonrisa en los labios
- Claro que sí, ¿No se a que te refieres? - Le contestó Naruto totalmente colorado - No sé por qué otra cosa iba a tener que estar celoso - masculló entre dientes.
- Yo solo preguntaba - Le respondió la kunoichi con cara de inocente - Veo que todavía no ha llegado Kakashi-sensei.
- Ahhhh ese maldito Kakashi-sensei siempre hace lo mismo - Se quejó Naruto
- No sé por qué todavía os sorprendéis. Según mis estudios, las estadísticas muestran un aplastante 100% en cuanto a retrasos se refiere. Es más fácil dejar de esperar que venga puntual y comenzar nosotros el entrenamiento - Razonó el artista.
- Sai tiene razón - corroboró Yamato - Formemos dos pareja y comencemos a calentar.
Todos estuvieron de acuerdo por lo que Naruto se emparejó con Yamato y Sakura con Sai.
- Ahora te voy a aclarar cómo se dan los buenos días amablemente - le dijo con una sonrisa malévola - Se te va a quedar gravado en tu cabeza hueca - Continuó mientras se abalanzaba sobre él.
- Eso ya lo veremos - Le desafío el pálido chico sacando sus pinceles y adoptando una posición defensiva.
Estuvieron entrenado durante casi una hora antes de que el peli-plata se dignara a aparecer. Entró en el campo de entrenamiento sin ninguna prisa, como si no llegara tarde, leyendo uno de sus inseparables libros.
- Yo - Saludó escuetamente el ninja mientras su sonrisa se hacía palpable a través de su único ojo visible - Veo que habéis empezado sin mí - Comentó fingiéndose dolido.
Ese hombre era incorregible. Llegaba una hora tarde y aún así, se burlaba de ellos sin ningún tipo de vergüenza.
- Kakashi-sensei, estamos artos de que siempre llegue tarde - Declaró Naruto como autoproclamado portavoz.
- No ha sido mi culpa. Cuando venía hacia aquí me he encontrado con una ancianita que me ha pedido amablemente que le ayudara con las bosas hasta su casa y yo he accedido. Lo que pasa es que la señora vivía un poco lejos - Explicó el ninja copia rascándose la nuca con ese gesto tan suyo.
- No me lo creo. Tú siempre llegas tarde y te inventas excusas tontas para justificarte. Eres realmente desconsiderado con nosotros - Se quejó el rubio.
- Lo que sea. Sigamos entrenando - Les cortó Sakura - ¿Cómo hacemos los equipos? - Preguntó sintiéndose de repente nerviosa ante la presencia de su ex -maestro.
Se reunieron todos en el centro del campo para decidir cómo se distribuirían esta vez. Solían entrenar formando dos equipos, uno de dos y otro de tres miembros, procurando igualar sus fuerzas lo que equivalía a decir que Naruto y Kakashi iban por separado.
- ¿Qué te parece si formamos equipo hoy Sakura? - Le preguntó el peli-plata mirándola directamente - Hace mucho tiempo que no entrenamos tú y yo juntos.
Sakura sintió como un incipiente ardor se apoderaba de sus mejillas cuando levantó la vista hacia él y sus miradas se encontraron. Instantáneamente sus piernas flojearon y cuando intentó contestar, su voz parecía haberse ido.
- Claro…eso estaría bien… - Logró articular la kunoichi apartando rápidamente la vista del peli-plata.
- ¿Qué te pasa Sakura-chan?, ¿Estás enferma?. De repente se te ha puesto mala cara - Le dijo Naruto un tanto preocupado.
- Sí, es cierto. Parecía imposible pero puedes estar aún más fea - Se burló Sai.
- La verdad es que tienen razón Sakura, ¿No te habrá dado una insolación? - Le preguntó Yamato - Llevamos un buen rato al sol y ya es junio. Deberías descansar un poco.
- Estoy bien, de verdad - aseguró la peli-rosa - Es solo que no he dormido bien.
-Ya sabes, no se puede ir a fiestas y quedar para entrenar al día siguiente. Las resacas no son buenas compañeras - Afirmó el rubio sabiendo muy bien lo que decía.
- ¿Estuviese en una fiesta ayer Sakura-chan?. Yo también estuve en una. ¿Dónde estuviste? - Le preguntó casualmente Kakashi.
Sakura se tensó de pies a cabeza. El aire desapareció de sus pulmones y el corazón le dio un vuelco. Sus músculos estaban tan rígidos que podrían romperse de un solo golpe. Estúpido Naruto, ¿Por qué había tenido que sacar a relucir lo de la fiesta?. Había estado intentando borrar de su mente la pasada noche y ahora se encontraba comentando con el causante de su incertidumbre, los detalles de la velada.
- Estuve en el cumpleaños de Anko-sempai - Confesó intentando que no se notara lo nerviosa que estaba.
- Que casualidad, yo también estuve en esa fiesta. Qué raro que no nos viéramos - Le dijo el ninja copia mirándola con aire divertido.
Estaba claro que Kakashi mentía, estaba segura de que la había visto por lo menos una vez, justo antes de irse de la fiesta. ¿Por qué estaría actuando así?, ¿Qué pretendía?, ¿La estaba poniendo a prueba? o ¿Simplemente se estaba burlando codificadamente de su tímida forma de actuar?. Lo único certero era que el peli-plata no actuaba nunca sin una razón, por lo que aquella situación la desconcertaba.
- Bueno, la verdad es que yo estuve sentada en una mesa alejada del bullicio durante casi toda la noche, por lo que no me fijé en la gente que había . Como la media de edad era de más de treinta años pensé que no iba a conocer a nadie - se decidió por fin a contar.
- ¿Qué pasa, que al final no aprendisteis nada de mí?. Lo primero que tienen que hacer un ninja es reconocer el terreno - La regañó disfrutando del momento.
- Lo mismo digo. Si yo no te vi a ti, tú podías haberme visto a mí - Se justificó la peli-rosa.
- Touché - dijo mientras sonreía y guardaba su libro - Puede que ayer estuviera un poco distraído.
Sakura estuvo a punto de añadir algún comentario , pero eso hubiera significado reconocer que lo vio y que no quiso saludarlo, así que siguió fingiendo que no lo había visto.
- Ok, ya es suficiente, encima que llegas tarde te pones a hablar - Se desesperó Naruto - Vamos a seguir entrenando.
- ¿Tantas ganas tienes de que te pateemos el trasero? - Le retó el peli-plata - Por mí cuando queráis - Añadió mientras se colocaba en su parte del campo.
Comenzaron el entrenamiento. Naruto, Yamato y Sai debían arrebatarles el cascabel que Kakashi y Sakura portaban. Era un juego simple al que llevaban ya muchos años jugando. De todos los ejercicios que practicaban para entrenarse, ese era el que más les gustaba a todos. Estaba permitido cualquier truco, siempre que no fuera mortal. Solo había otra única regla, que aunque se aplicaba a todos, estaba básicamente dirigida a Naruto. El número máximo de copias permitidas era de cuatro.
Llevaban un par de horas entrenando y el calor apretaba. Los chalecos jonin habían volado y Sai y Naruto luchaban sin camiseta. Todos sudaban a mares y se encontraban bastante exhaustos. Los cascabeles todavía estaban en posesión de sus dueños originales y pese a las quejas de Naruto, los demás decidieron descansar, tenían tiempo de continuar más tarde.
Sakura estaba agotada. Se dejó caer de golpe en el suelo bajo la reconfortante sombra de un gran roble. Sai y Naruto se derrumbaron a su lado y Yamato se fabricó una silla de madera y se sentó junto a ellos. Todos sacaron su comida y se dispusieron a devorarla, todos menos Kakashi, que todavía seguía de pié al sol.
Sakura lo observó. Su pelo plateado brillaba debido al sudor, la camiseta pegada al cuerpo revelando sus marcados músculos, sus largas y esbeltas piernas… por un momento deseó poder tocarlo.
- ¿Pero qué te pasa Sakura?, ¿Estás enferma? Es tu ex -maestro, deja ya de mirarlo - Se regañó interiormente, pero su mirada se quedó fija en su objetivo. De repente, sin dar crédito a lo que veían sus ojos, el peli-plata se quitó la camiseta, se la acercó a la nariz para olerla y la aparto inmediatamente haciendo lo que ella intuía que era una mueca de asco tras la máscara.
Aquella visión le fascinó. Todos los definidos músculos al descubierto, las cientos de cicatrices que adornaban su torso, el brillo que desprendía el sudor escurriendo por su espalda.
- Quién fuera una gota de sudor ahora mismo - Anheló en silencio - Pero que digo. Deja de mirarlo ya. Y de paso deja también de salir tanto con Ino - Se aconsejó - No te hace ningún bien.
No lo podía evitar, estaba hipnotizada por aquella imagen. La perfección del cuerpo humano se encontraba ante ella y como buena médico, no podía dejar pasar la oportunidad de estudiarlo, simplemente lo admiraría como si fuera un ejemplar anónimo.
- Sakura-chan, ¿Me estás escuchando? - Se quejó Naruto mirándola a la cara y agarrándola del brazo - ¿Que es lo que miras tan detenidamente?
- Nada, solo estaba ensimismada en mis pensamientos - Mintió sintiendo como un repentino rubor se apoderaba de su cara.
- Púes yo creo que estabas mirando a Kakashi-sensei - Apuntó Sai.
- Eso no es verdad. Ni si quiera me había dado cuenta de que estaba ahí - Negó rotundamente.
- ¿Por qué te pones así?, solo era un comentario - Se quejó el pálido shinobi ante lo que categorizaba como reacción exagerada a su afirmación.
- Tú no haces solo comentarios - Arremetió la kunoichi sintiéndose acorralada.
- Vosotros dos, ya vale - Les regañó el rubio
- A empezado él - Acusó la peli-rosa apuntando con su dedo índice a Sai.
- Yo no he dicho nada malo, solo la verdad - Se defendió el artista.
- Te repito que no estaba mirando a Kakashi-sensei - Le gritó la chica más alto de lo que pretendía.
De repente, Yamato que había estado dormitando en su silla y Kakashi, miraron hacia ella. Sakura sintió como de golpe, toda la sangre de su cuerpo se acumulaba en su rostro haciendo que su cara pareciera una cereza madura. No sabía qué hacer ni qué decir, por lo que optó por la salida más fácil, huyó. Se levantó de un salto y sin atreverse a mirarles a la cara se inventó una excusa.
- Tengo que irme, se me había olvidado que había quedado con Ino - Mintió mal disimulando su nerviosismo.
- Espera, Sakura - Le gritó el rubio cuando vio como peli-rosa se alejaba de ellos - Todavía tienes el cascabel - Le informó.
- Perdona - Se disculpó la chica parando en seco - Toma, cógelo - Le dijo mientras arrojaba el cascabel en su dirección.
Tras esto, Sakura se alejó de sus compañeros totalmente aturdida y avergonzada. ¿Qué era lo que le estaba pasando?, no podía entender por qué de repente Kakashi se había vuelto tan atrayente para ella. Se había instalado en su mente y no conseguía hacer que desapareciera de sus pensamientos.
Pero lo peor de todo era, que estaba tan ensimismada que se había vuelto descuidada y sus ex-compañeros de equipo la habían pillado in fraganti mirando a su ex-maestro. ¿Cómo iba a poder volver a mirarlos a la cara?, era tan humillante. ¿Cómo oír unas palabras habían hecho que cambiara tanto su forma de verlo?, era frustrante.
Su cerebro intentaba inventar una excusa creíble para justificar el hecho de que estaba mirando al peli-plata, procesando cientos de pretextos por minuto para mantener su mente ocupada y no poder pensar en la pregunta que más le aterraba ¿Se habría enterado Kakashi de la discusión que habían tenido?, ¿Qué pensaría de ella?, ¿Qué era otra simple niñata que se sentía atraída por él, pero como era su ex-alumna si se había dignado a mirarla como a una mujer?. Tampoco podía culparle, hasta el día anterior ella solo había sentido curiosidad por ver el rostro de su ex-maestro, ahora sentía cierta necesidad de hacerlo.
Por supuesto, el encuentro con Ino había sido una excusa, la última persona a la que le apetecía ver en esos momentos era a su rubia amiga, en su estado sería capaz de sacarle hasta los más escabrosos detalles del sueño de la noche pasada, por lo que se dirigió directamente hacia su casa para empaquetar sus cosas y auto-desterrase a una recóndita montaña donde viviría como una ermitaña. Al menos ese era el plan cuando huyó del campo de entrenamiento.
Hola a todos otra vez, aquí os dejo otro capítulo de esta historia donde Sakura va a tener más de un quebradero de cabeza.
Me he permitido actualizar este porque ya subí el otro capítulo de "El asunto", y como lo tenía a medias lo terminé enseguida. Que dificil es compaginar dos historias, menos mal que la otra ya se está acabando jeje.
Prometo no dejarla colgada, pero tened paciencia por favor ;)
Un saludo y gracias por leer, es un placer recibir vuestros comentarios.
