¡Hola! ¿Qué tal? Vengo con un nuevo capítulo. Muchas gracias por vuestros comentarios, os lo agradezco mucho, de verdad.
Smithback, Andy Voldy, Crimela y jesica-haruzuchia ¡GRACIAS! :D
Espero de corazón que lo disfrutéis...
2
La cruel realidad
Un silencio sepulcral siguió a esas palabras. Harry y Ron se miraron y después miraron a la chica, quien a su vez los contemplaba expectante. Ron de pronto estalló en sonoras carcajadas.
—¿Que Voldemort no ha muerto? ¡Hermione, por favor! —rió el pelirrojo exageradamente—. Ese tipo está bien muerto y enterrado. Harry aquí presente se encargó de matarlo.
—Es cierto, Hermione —reconoció Harry, sonriéndole como si se disculpase—. Sabes que yo siempre (o casi siempre) apoyo tus teorías, pero esto es distinto: Voldemort está muerto. Yo mismo lo maté.
—Harry, estuve allí —protestó la chica con brusquedad—. Sé perfectamente lo que pasó. Pero… pero creo que no murió realmente.
—Es la cosa más tonta que he oído en mi vida, sinceramente —sentenció Ron, poniéndose en pie, como dando por terminada la conversación—. ¿Y por esto has estado días sin dormir y hoy ni siquiera has ido a trabajar? Hermione, personalmente creo que estás equivocada…
—¡Mira, ojalá! ¡Ojalá estuviera equivocada! —gritó Hermione con ojos llameantes, poniéndose en pie también y encarándolo—. ¡Pero no lo estoy! ¡Y puedo probarlo!
—Siéntate, Ron —pidió Harry con serenidad—. Hermione, si tan convencida estás de tu teoría, enséñanos alguna prueba, por favor. Comprenderás que si no nos cueste creerte…
La chica se dio la vuelta en la silla y empezó a rebuscar por el escritorio con fiereza. No pareció encontrar nada de modo que se acercó a la cama y empezó a rebuscar entre las montañas de libros sin ninguna delicadeza. Parecía verdaderamente molesta.
Al final, de una montaña especialmente inmensa de libros, sacó un par de tomos gruesos que parecían viejísimos y volvió a sentarse en el escritorio. Los puso sobre la mesa y pasó las paginas con furia y murmurando palabras ininteligibles pero claramente rabiosas.
—Aquí está —dijo la chica, haciendo que sus amigos se levantasen de la cama y se acercasen a ella—. Es un libro que he estado leyendo sobre una ciudad mítica llamada El Dorado o La Ciudad De Oro. ¿Alguno de vosotros sabe algo sobre ella?
—Mmm… No —admitieron al mismo tiempo.
—Me lo temía… En serio ¿es que no leéis? —Suspiró Hermione y empezó su explicación—: El Dorado era un lugar mítico en la parte central de Colombia. Se suponía que tenía grandes reservas de oro y los conquistadores españoles lo buscaron con gran empeño, atraídos por la idea de un lugar con calles pavimentadas de oro, en donde el preciado metal era algo tan común que se despreciaba. En 1539 los españoles llegaron a Colombia y presenciaron una ceremonia en la que un rey desnudo se cubría de polvo de oro y cuatro dignatarios arrojaban ofrendas del mismo metal al lago Guatavita. El relato se transformó en la imaginación y pronto se consideró que El Dorado no era una persona sino un lugar. Así nació la leyenda de El Dorado.
—Vamos, que es una ciudad mítica que está llena hasta los topes de oro ¿no? —resumió Ron.
—Algo así, sí —admitió Hermione, a regañadientes, algo molesta por el brevísimo resumen que el pelirrojo había hecho.
—Pero, ¿qué tiene esto que ver con Voldemort? —preguntó Harry sin comprender.
—Leyendo este libro, encontré una fotografía que creo que os interesará… —dijo Hermione, pasando un par de páginas del libro hasta encontrar la página en cuestión—. Ésta es.
Les mostró una antigua ilustración que había en el libro y ambos amigos la examinaron con sorpresa: era una especie de máscara más que conocida para ellos, pero totalmente recubierta de oro.
—Pero esto es… —empezó Ron, vacilante, mirándola con los ojos muy abiertos.
—Exacto —asintió Hermione, complacida al ver que comenzaban a sorprenderse de sus descubrimientos—. Una máscara de mortífago echa de oro. Es una de las pocas reliquias que han encontrado y que creen que pertenece a El Dorado. Y leed estos versos…
Harry y Ron se acercaron el libro sobre El Dorado a los ojos y, bajo la tenue luz de la vela, leyeron lo siguiente:
De entre las sombras surgió
Envuelto en niebla
A todos doblegó
Ojos rojos
Blanca piel
Magia negra
Dolor y muerte
No podemos detenerle
Ya viene
Trae horror, desdicha
¿Qué importa?
Nada importa
Sólo él
El Señor Oscuro
Tanto Harry como Ron se quedaron callados tras leer el texto para sí mismos, incapaces de apartar sus miradas de la vieja página de aquel libro.
—Bueno, ¿qué me decís? —musitó Hermione, impaciente.
—Que estos versos encajan bastante bien con una descripción de Voldemort —admitió Harry, en voz baja—. Pero de ahí a que sea de él de quien hablan…
—Estoy de acuerdo con Harry —dijo Ron elevando un poco la voz, demostrando su incredulidad—. Vale que se parezca bastante: "Ojos rojos, magia negra, el Señor Oscuro…" Pero no sé… no me termina de convencer.
—Me he documentado —comentó Hermione, revisando otro libro que había sobre la mesa—, y he descubierto que el fragmento fue escrito en 1951.
—¿Y qué? —replicó Ron.
—Pues que Voldemort estuvo viajando a lo largo y a lo ancho del mucho aprendiendo Artes Oscuras entre los años 1947 y 1956 —explicó Hermione con un tono que indicaba que estaba a punto de perder la paciencia—. Por lo que es muy probable que visitase El Dorado durante ese viaje. Se sospecha que allí había magia muy antigua y especial…
—Mira, Hermione, supongamos que Voldemort visitó El Dorado —dijo Harry con calma—. ¿Qué tiene eso que ver con que siga vivo? No le encuentro parecido…
La chica sacudió el libro con fuerza y de entre sus páginas cayó al suelo una pequeña fotografía.
—Mirad esto —pidió Hermione, entregándoles el pequeño papel cuadrado—. La joya más famosa de El Dorado: El brazalete Serpiente de Plata. Hay magos que afirman que esto fue una posesión muy preciada de Salazar Slytherin pero, por causas que se desconocen, llegó a parar a El Dorado y se dice que permanece oculta allí. Estoy convencida de que Voldemort no dejaría pasar la oportunidad de convertir en Horrocrux una joya tan valiosa como ésta.
—¿Otro Horrocrux? —Saltó Ron—. Pero si ya los destruimos todos…
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —Se defendió Hermione—. ¿Cómo puedes afirmar que Voldemort ha muerto de verdad?
—Mmm… ¿Porque lo vi con mis propios ojos, quizás? —ironizó el pelirrojo.
Harry escuchaba la conversación a medias pues observaba atentamente el comportamiento de sus dos mejores amigos. Su mente, para su propia sorpresa, a pesar de la gravedad de la conversación, volaba muy lejos. Aunque Ron y Hermione se habían besado inesperadamente durante la Batalla de Hogwarts, a Harry le asombró comprobar que no se comportaban como si fuesen novios. Sabía que estaban enamorados, no tenía ninguna duda de ello, pero era curioso que ninguno de los dos demostrase abiertamente sus sentimientos. Bueno, en el fondo no le sorprendía, pues sabía que ellos no eran la clase de pareja que estaban acaramelados todo el día. En realidad, todo seguía como antes. No se trataban de forma distinta aunque sus sentimientos hubiesen cambiado.
—Todo el mundo creyó que Voldemort murió al intentar matar a Harry cuando era pequeño y resultó que estaba vivo ¿no? —Alegó la castaña interrumpiendo los pensamientos de Harry—. Puede que ahora haya pasado lo mismo. Harry lo "mató", pero si resulta que un pedazo de su alma quedó guardado en la Serpiente de Plata no habría muerto del todo ¿no?
—Pues… n-no lo sé — balbuceó Ron, quien ya no parecía tener más argumentos para rebatir a la chica.
—Lo cierto es que tiene su lógica, Hermione —admitió Harry a su pesar—. Pero… me niego a creerlo. Voldemort… Voldemort no puede estar vivo.
—Lo sé, Harry —musitó la chica con delicadeza, acariciándole una mano—. Sé que es duro de asimilar, pero precisamente por eso creo que esto merece ser investigado.
—Pero, ¿qué podemos hacer? —Preguntó Ron cruzándose de brazos—. ¿Ir a buscar a V-Voldemort casa por casa?
—Claro que no, no seas bobo —espetó Hermione—. Lo único que podríamos hacer es ir a El Dorado, encontrar la Serpiente de Plata si es que existe, y, si es así, averiguar si es un Horrocrux y destruirla.
Ron miró a Hermione como si sufriera un grave trastorno cerebral, al tiempo que se alejaba un poco de ella como si le asustase.
—Qué quieres que te diga —masculló el pelirrojo—, casi me gusta más la idea de buscar a Voldemort casa por casa…
—¡Oh, vamos! Ya hemos vivido aventuras semejantes —dijo Hermione, con una media sonrisa—. No me dirás que te va a dar miedo…
—Pero ¿Cómo llegaremos hasta El Dorado? —Intervino Harry—. Ni siquiera sabemos si existe.
—Creo que hay un par de personas que podrían ayudarnos con eso —comentó Hermione con aire pensativo—. Tendré que avisarles, voy a mandarles una lechuza ahora mismo… Bueno, nos vemos mañana, chicos. Buenas noches.
La castaña se puso en pie tras despedirse tan repentinamente, y salió de la habitación, rumbo a la cocina. Harry y Ron se miraron y se encogieron de hombros para después levantarse perezosamente e irse a su propia habitación. Desde la barandilla de la escalera oyeron claramente el rasgueo de la pluma de Hermione en el piso inferior junto a los suaves graznidos de Errol.
¿Os ha gustado? Espero que sí.
Todavía no hay demasiada acción, pero ésta no tardará en llegar, no os preocupéis :)
Espero con ilusión vuestros comentarios. Me gustaría poder mejorar y por eso necesito vuestra sincera opinión ^^
¡Gracias por leer! Un beso.
P.D. Si tenéis alguna duda sobre la historia no dudéis en preguntarme :D
