THE DIGIMON SQUAD

Este fanfic ha sido presentado

por Dimitrix Enterprises

y Dimitrix Inc.


AGENTE 2: GABUMON

A ha pasado mucho tiempo desde que se distancio de su amigo Matt, fue su entrenador durante casi toda su vida y ahora que todo había cambiado, ya nunca lo veía. Ahora se había vuelto famoso, al final el grupo que había montado lo llevo al estrellato de una forma que ni el mismo pudo creerse.

Ahora trabajaba en un escuadrón de justicia que defendía a la gente de los crímenes mas cruciales que el propio departamento de policía no podía resolver, en todo un dia la policía recibía mas de 3000 llamadas por hora, un numero demasiado enorme teniendo en cuenta el numero de gente que hay en toda Manhattan.

Gracias a ese departamento de justicia se resolvieron mas de diez crímenes que los policías no pudieron resolver, y ahora le tocaba a el hacer el turno de noche por las calles de Manhattan.

Estaciono su coche en un aparcamiento privado, estaba todo abandonado, perfecto como para pasar de incógnito.

A partir de ahí ahora podía hacer su investigación, abrió la guantera y saco el informe que le habían dado, abrió el sorbe y se quedo mirando las fichas.

Carraspeo interesado por lo que veía.

La solicitud era de buscar a dos jóvenes yonquis que se pasaban atracando en supermercados dirigidos por inmigrantes, al parecer los dos sospechosos tenían una mala reputación con los extranjeros.

En total ya habían atracado cuatro supermercados y en todos ellos había un extranjero de diferente país. La primera víctima fue un afroamericano llamado: Adbul Salvallha, se metieron en la tienda y le apuntaron con arma blanca, le obligaron a que sacase el dinero de la caja fuerte y si no lo hacía lo matarían, le entrego 200.000 mil dólares en efectivo, después de dárselo, ambos empezaron a disparar toda la mercancía por gusto, después de eso se marcharon con el dinero.

Carraspeo Gabumon al darse cuenta de que aquellos yonquis no solo atracaban para conseguir dinero, era mas bien para darse gusto de torturar a los extranjeros, por algúna razón tenía la mala leche de enfrentarse a todo extranjero que sea de un país diferente o de otra religión. Era casi lo mismo que le habían dicho los chicos de la central. Que cada dia recibían mas de 400.000 llamadas sobre ataques racistas, y estos dos chicos eran ese tipo de ejemplo.

Una verdadera vergüenza, pensó Gabumon.

Paso al siguiente sobre y ahí empezo a leer los siguientes datos:

La segunda víctima era un palestino llamado: Habu Hilares, entraron a robar en la tienda y le obligaron a punta de pistola que les diese el dinero de la caja fuerte. Tenían el mismo modus operandi, lo único que les importaba era el dinero de la caja fuerte que tenía el vendedor, les entrego 2.000 dólares en efectivo, después de eso tiraron casi toda cantidad de productos extranjeros y decoraciones que pertenecían el vendedor, casi uno de ellos le dispara al vendedor, después de eso se marcharon. Tercera víctima, un tailandés llamado: Yon-Ling, entraron a robar en la tienda y le obligaron a punta de pistola que les entregase el dinero de la caja fuerte, les dio 3.640 dólares y después de eso se pusieron a tirarlo todo, uno de ellos empezo a disparar a toda la sección de alimentos bajos en sodio, hay algo que no pudieron entender los agentes, después de haber estado un minuto rompiendo cosas, se marcharon de la misma forma que vinieron. Cuarta víctima, la peor de todas, ese era un chileno: Enrique Gil, entraron a robar en la tienda y le obligaron que les diese el dinero de la caja fuerte, pero el vendedor no tenía nada, apenas había puesto la tienda y ni se había comprado una caja fuerte. Entonces uno de los ladrones se enfado y le disparo dos veces, una en el hombro y otra en el pecho, después de eso cogieron todo lo que pudieron y se fueron corriendo. Cuando vinieron los agentes se llevaron en una ambulancia al vendedor, quedo grave del disparo pero sobrevivió, y aun continua en la cama del hospital con varias heridas.

Gabumon carraspeo estaba claro que se estaba apunto de enfrentar a unos agresores extremadamente muy violentos, enfrentarse a ellos y detenerlos era todo un desafío, jamas en su vida se había enfrentado a un duo como este, y eso de que en los videos se mostraba que actuaban como un equipo, un equipo tan parecido como el y su maestro Matt, le dio grima pensar eso, pensar que después de todo el tiempo que estuvieron juntos, pudiese haber habido un momento en el que se separasen por ciertos malentendidos. Pero esos tíos de ahí no eran un equipo de verdad, y tenía que detenerles.

Pensó detenidamente para saber adonde irían los sospechosos, tenía que pensar en cual era el siguiente supermercado donde hubiese un vendedor extranjero, el ultimo que se había pronunciado ahora era el chileno, pero entonces se le ocurrió un lugar donde los agresores seguramente irían. Prendió el motor del coche, condujo dando vuelta atrás y se dispuso a salir del aparcamiento.


Condujo por toda una avenida comarcal, fue yendo todo recto hasta encontrar el supermercado, los supermercados que atracaban los agresores eran pequeños tiendas de comida y souvenirs, así que tenía que encontrar uno cerca y donde tuviese un vendedor extranjero.

Miro a ambos para saber donde ubicarse, siguió todo adelante hasta que entonces encontró justo lo que quería, se detuvo de inmediato y observo que estaba tan solo unos metros de un supermercado donde se podía notar que era extranjero, había un cartel naranja con unas frutas al lado, en el medio había un letrero blanco con unas letras como en japonés o coreanas, no pudo entenderlo, pero se fijo que había otro letrero mucho mas fino por debajo, ahí entendió lo que decía: Kim-Leong Market, por ese nombre pudo entender de que se trataba de un coreano, otro extranjero mas de el que seguramente los agresores le tendrían manía, ahí tenía el siguiente atraco, pero no veía por ningúna parte a los agresores, supuso que tenía que esperar a que viniesen.

Busco un lugar donde poder estacionar el coche y tener vigilancia del supermercado y de los alrededores. Encontró un perfecto hueco en la acera de al lado, condujo el coche hacía atrás y lo estaciono en el hueco, tuvo una perspectiva muy visual del supermercado, ahora solo tenía que esperar a que viniesen los agresores y ahí entonces entraría en acción.

Durante un par de minutos no sucedía nada, todo era un enorme silencio en la gran manzana, así es como le gustaba que fuese siempre una ciudad, tranquila y la gente sin preocuparse por nada, pero había una cuestión aquí de la que nadie podía dejar pensar, el silencio es el método que todo agresor o atracador utiliza para atacar a sus víctimas sin que hubiesen testigos, así nadie los delataría, ahora entendía porque los atracadores siempre iban a supermercados como estos y no en otros mas grandes como un Wall·Mart, los supermercados que son como tiendas son los mas vulnerables, debido a que cuando cae la noche, toda la gente se va excepto el vendedor, ahí es cuando atacan los atracadores, lo tenían todo bien preparado como para no dejar pistas y pruebas, eran espabilados y listos, tan listos que utilizaban su inteligencia para cometer crímenes, una verdadera vergüenza.

Observo el reloj que había delante del estéreo del coche, marcaban las 22:15, esa era supuestamente la hora a la que iban a atracar, seguramente dentro de un par de segundos los vería.

De pronto escucho un extraño ruido metálico que sonaba por detrás del callejón. Se vio a un gato corriendo y haciendo un maullidos, luego se escucho oír a alguien mas.

-Estupido gato -se escucho a alguien quejándose.

Entonces de entre el callejón salieron dos hombres vestidos ambos de negro, con una chaqueta negra de lana y unos jeans de negro, y llevaban puesta en la cabeza una gorra impermeable.

-Que hostias le voy a dar a ese gato como me lo vuelva a encontrar -dijo el de la izquierda.

-No te preocupes, ya le daremos unas cuantas hostias al coreano ese de ahí -le indico su compañero.

-Si, eso mismo, vamos a darle unas cuantas hostias a ese hijo de puta -contesto el otro hombre entusiasmado por la idea, después empezo a reír cruelmente.

Gabumon no pudo creerlo, estaba viendo a los sospechosos ya mismo, con todo lo que decían, tenía la coartada perfecta para poder entender que se trataban de ellos, los había encontrado y justo en el mejor momento.

Ambos empezaron a caminar por la acerca hasta que entonces el compañero de la izquierda le toco en el hombro para avisarle, ambos se detuvieron mientras el otro le hablaba.

-Oye, porque no te fijas si hay algún sospechoso por aquí, sabes perfectamente que no podemos dejar que haya testigos -le pidió.

-Y crees que no me he dado cuenta antes hijoputa -reprocho el otro hombre al darse cuenta de que justo le aviso de que se fijara si no había nadie en los alrededores, y justo tenía que revisarlo en el peor momento.

Entonces ambos empezaron a ir mirando por todas partes, giraron la cabeza de un lado para otro, miraron hacía adelante donde estaba el mismo.

Rápidamente se apoyo encima del otro asiento para impedir que lo viesen, estuvo así un buen rato hasta que oyó hablar de vuelta a uno de los sospechosos.

-Mira tío, aquí no hay nadie, vayamos dentro de la tienda antes de que el vendedor cierre, porque si sale de la tienda entonces eso nos hará perder el tiempo -pidió apuradamente uno de los sospechosos.

Se levanto y se enderezo al ver que ya no estaban fijándose a los alrededores, observo de frente a los dos discutiendo mientras iban directos a la tienda.

-Si tienes razón, vayamos a cagar a ese hijo de puta amarillo -acepto entusiasmado y entonces saco una pistola y la cargo con solo arrastrar el dedo.

-De acuerdo, vamos que perdemos el tiempo -le apuro el compañero y entonces marcharon directos a atracar en la tienda.

Gabumon carraspeo, estaba claro de que eran ellos, las ropas y el aspecto que llevaban correspondía con las imágenes que habían dado las cámaras de seguridad, ahí estaba bastante claro que iban a atracar, eso significaba que tenía que entrar en acción ya mismo, agarro su pistola y su placa y abrió bruscamente la puerta.


Dentro de la tienda estaba el vendedor coreano, era un hombre de unos 45 años y con apenas unos pelos de la cabeza revueltos como para hacerle tapar la calva de la cabeza, estaba delante del mostrador contando los dineros que había ganado con las ventas, a su lado tenía una radio digital donde estaban contando las noticias que sucedían por toda la ciudad.

-Atención a todos los habitantes de Nueva York, la policía esta buscando a unos sospechosos acusados de atraco a mano armada, destrucción de propiedad privada e intento de asesinato, si alguien ve a unos sospechosos vestidos de negro y con gorras impermeables, se les aconseja que llamen al 911, recuerden estos sospechosos están fuertemente armados y no dudaran en hacer daño a nadie -explicó el presentador en la radio.

El vendedor carraspeo, se acordo de que había oído hablar acerca de unos delincuentes que estaban atracando tiendas por la zona, y ademas estaban atracando en tiendas donde habían extranjeros, y el era uno mas, supuso que seguramente le tocaría a el ser el siguiente a quien atacasen, decidió mantenerse preparado para cualquier ocasión.

Se giro a un lado y observo que venían dos hombres, ambos vestidos de negro y con gorra, concordaban perfectamente como habían dicho en la radio, ahí se dio cuenta de que eran ellos, y estaba claro de que venían a robar, se preparo para poder defenderse de cualquier ocasión.

Los dos hombres entraron abriendo la puerta, se oyó el tintineo de la campana que había arriba, los dos hombres se acercaron y se mostraron delante del vendedor esbozando una risa sospechosa.

-¿Que deseáis muchachos? -pregunto disimulando y sospechando de ellos. Mientras los tenía delante, se preparo para coger la escopeta que tenía debajo del regazo del mostrador.

-Veras señorito, tenemos un grave problema contigo, y quisiera que nos dieses un poco de pasta -pidió incrédulamente el muchacho que tenía delante.

Su compañero se río de una forma severa ante el comentario que hizo.

El vendedor miro de un lado a otro suponiendo lo que se proponían.

-¿Que creéis que soy?, un camello -pregunto contradictoriamente.

El compañero que tenía al lado se le cambió la expresión en su cara.

El muchacho que mostraba una cara muy severa se le acerco apoyando sus manos sobre el mostrador.

-Veras tío, no nos gustas, así que haznos el favor, de darnos un poco de pasta, o te volamos tus putos sesos amarillos, de acuerdo -pidió severamente mostrandose agresivo.

Ahí supuso el vendedor que ya le estaban amenazando, miro de reojo a su compañero y se fijo que tenía la mano metida en el bolsillo, ya se estaba preparando para coger el arma que tuviese.

-Pues sabéis que os digo -exclamo preparandose para coger la escopeta.

-¿Que?, ¿que nos vas a decir? -pregunto contradictoriamente el muchacho acercando su fea cara, su compañero empezo a acercarse mostrando una seria mirada.

Se hizo un enorme silencio en ambos tres ya que estaban esperando una respuesta.

-Que os podéis ir... -entonces saco rápidamente la escopeta- a tomar por el culo.

-Mierda -dijo repentinamente el hombre al ver que saco una escopeta, se cubrió porque sabía que iba a disparar, su compañero hizo lo mismo.

El vendedor disparo y por poco le apunto a uno de los agresores, ambos corrieron y se metieron directos en una de las estanterías para poder cubrirse.

Se pusieron encima de unos botellas de cristal de vino, ambos suspiraban del miedo, ni se imaginaban que podía tener una pistola.

Afuera, Gabumon escucho unos disparos que venían de dentro, se quedo perplejo al darse cuenta de que ya habían empezado a disparar, tenía que meterse en la tienda ya mismo.

El vendedor volvió a disparar intentando de dar a uno de los agresores, casi le daba rozándole el brazo pero le dio a una de las botellas de gaseosa que tenía delante. Ambos se hicieron a un lado al ver que casi les daba, estaban demasiado cerca.

-Venid aquí, hijos de puta, haber si tenéis los suficientes cojones como para llamaros hombres -reprocho el vendedor intentando de llamar la atención de los agresores, volvió a disparar para poder captar su atención.

Una botella de cristal se rompió y varios trozos cayeron encima del hombro del agresor que estaba mas adelante.

-Joder Marvin, con este coreano no se juega -exclamo irónicamente el compañero.

-No te preocupes Greg, podemos con este tío -indico Marvin teniendo una idea.

-¿Pero como? -pregunto Greg sin saber como iban a hacer para defenderse del vendedor.

-Primero dejaremos que agote todas las balas de la escopeta, seguramente iba a recargar y cuando lo este haciendo, nosotros saltaremos y dispararemos a diestro y siniestro -ideo Marvin.

Su compañero Greg se quedo entusiasmado con esa idea.

-Vaya Marvin, siempre tienes algúna idea en esa cabecita que tienes, eh -exclamo sonriente Greg al ver el poderío que tenía su compañero para idear un plan de estrategia.

-Pues eso pasa por utilizar los dos lados del cerebro -señalo su cabeza-, si no tienes entonces estas muertos.

Ambos rieron como bobos por aquella idea. Luego Marvin levanto el dedo para que ambos se pudiesen calmar y estuviesen callados para idear el plan, miro de reojo y agarro una botella de vidrio, luego la apoyo en el suelo y la hizo rodar hacía adelante.

El vendedor coreano estaba mirando atentamente a la estantería cuando entonces observo algo extraño moviendose, rápidamente disparo haciendo volar por los aires la botella, se rompió en un montón de pedazos que quedaron esparcidos por el suelo junto con el contenido.

Ambos se asustaron sorprendidos por el disparo.

El vendedor intento de volver a disparar pero entonces se oyó un crujido mecánico, se quedo sin municíon.

-Maldicion -dijo quejándose al darse cuenta de que no tenía mas balas, se enderezo y busco bajo el regazo la caja con las balas de balines.

Marvin miro de reojo y observo que el vendedor ya estaba distraído, se giro e indico a su compañero de que ya era el momento, se levantaron dispuestos a dispararle.

Estaba tan desesperado por encontrar las balas que no sabía donde estaban, escucho un ruido y se fijo que los dos agresores ya habían salido y le estaban apuntando.

-Toma esta hijo de puta -reprocho Marvin y ambos le empezaron a disparar.

Rápidamente el vendedor se cubrió a medida que las balas iban impactando en varios de los objetos que tenía delante, algúnos jarrones se rompieron y cayeron encima de su cuerpo, en ese momento se fijo que había tirado la caja con las balas, eran unos cartuchos del mismo tamaño que una pila pero mucho mas grandes, rápidamente agarro unas cuantas y se puso a ponerlas en la escopeta.

-No te salvaras de esta maldito viejo amarillo -reprocho Marvin amenazadoramente.

Ambos empezaron a acercarse al mostrador para apuntar de cerca al vendedor.

Puso un par en el percusor y la cerro con brusquedad, no tenía tiempo de levantarse así que tenía que hacerlo a ciegas, levanto la escopeta mientras tenía sostenido el gatillo con un dedo.

De pronto ambos observaron que les estaba apuntando con la escopeta.

-Callaos ya niñatos -reprocho el vendedor poniendose a disparar.

-Oh mierda -dijo sorprendido Greg y entonces ambos se pusieron a cubierto, se pusieron detrás de otra estantería justo a tiempo porque una de las balas casi paso rozando una bolsa de patatas fritas.

Luego bajo el arma al ver que ya no tenía munición, como siguiese así se iba a quedar sin balas en cuestión de minutos, necesitaba conseguir ayuda inmediatamente.

Se pusieron encima de la estantería de los productos lácteos, mantenían firmes sus pistolas por cualquier ocasión, ambos resoplaban porque no sabían que hacer para poder defenderse del viejo.

-¿Que hacemos ahora Marvin? Ese tío nos supera -pregunto Greg sintiéndose estremecido.

-Puede que ese tío tenga un arma mas grande pero nosotros tenemos muchas mas balas que el, y en lo que a mi respecta, ese tío tardara demasiado en poder cargar -cuestiono Marvin.

-¿Estas seguro? -pregunto dudando.

-Segurísimo -afirmo Marvin.

El vendedor se puso a cargar el arma de nuevo, esta vez se preparo para poder tener mas municíon, de pronto oyó un extraño ruido que venía de delante, sonaba la campana que tenía puesta para saber que tenía clientes.

Observo a un extraño digimon de piel azul y blanca con un cuerno amarillo en la cabeza, estaba vestido con una chaqueta uniformada, andaba muy firme mientras apuntaba con una pistola.

Ambos oyeron eso y observaron de reojo que había un extraño digimon con una pistola, ambos supusieron que aquel digimon se trataba de algúna especie de policía.

-Oh mierda la pasma -exclamo Marvin estremecido al ver que un policía se había metido en el local-, rápido corre.

Ambos se pusieron a correr dirigiendose hacía el fondo de la tienda para cubrirse.

El digimon avanzo hasta que entonces se fijo en el vendedor coreano que estaba tirado detrás del mostrador, se mostró asustado y mantenía firme su escopeta.

-No se preocupe, soy policía, he venido a ayudarle -le indico Gabumon para que no se asustase.

-Menos mal -dijo entusiasmado el hombre que habían venido a salvarle de los agresores.

Entonces se apoyo encima del mostrador al lado del vendedor para poder tratar con el.

-¿Le han hecho algún daño?, ¿esta herido? -pregunto para saber si le habían hecho algo.

-No, no han conseguido hacerme nada -afirmo el vendedor.

-Perfecto -dijo conforme con eso, luego se levanto para poder ver donde estaban los agresores, se fijo que estaban detrás al fondo de los dos mostradores de comida rápida.

Se bajo y miro firmemente al vendedor.

-¿Como se llama? -pregunto por su nombre.

-Kim, Kim-Leong -confeso el vendedor.

-¿Como el cartel de arriba no? -cuestiono ese detalle.

-Si.

-Perfecto, mira Kim, esos agresores de ahí detrás quieren dispararte, pero yo no voy a impedir eso, mira, te diremos lo que vamos a hacer: Yo voy a llamar la atención de esos dos de ahí detrás, empezaran seguramente a dispararme, se fijaran solamente en mi, así que mientras tanto tu te iras gateando por esa puerta, no te preocupes, todo saldrá bien -acordo Gabumon ideando su plan.

Afirmo Kim con la cabeza para expresar de que había entendido el plan.

-Muy bien, así que tu quédate aquí, y cuando yo te diga, tu te vas corriendo lo mas rápido que puedas pero sin levantarte, solamente gateando, ¿de acuerdo? -acordo inconvenientemente.

-De acuerdo -afirmo Kim.

-Así me gusta -acepto encantado y entonces se levanto apuntando al lugar donde se encontraban los agresores-. Policía, estas incumpliendo la ley, así que pido que bajéis las armas y os acerquéis lentamente hacía aquí, si no hacéis caso, entonces no sufriréis ningún daño.

Ambos agresores se encontraban agrupados en cada uno de los bordes de las estanterías.

-¿Pero quien se ha creído que es ese tío? -pregunto cuestionando Greg.

-No es un tío, es un puñetero digimon -aclaro incrédulamente Marvin.

-Pero no tiene el sexo masculino acaso -cuestiono irónicamente.

Marvin intento de no hacerle caso a es comentario pero conociéndole sabía que se iba a quedar pensando así todo el rato.

-Vale si, es un tío -aclaro amargadamente.

Entonces se volvió a oír la voz del policía:

-Escuchadme tíos, no se que problema tenéis con este señor y con todos los extranjeros a los que habéis atracado, así que os pido por favor que terminéis con esta locura o habrá consecuencias -acordo Gabumon intentando de entender a que venía toda la disputa que tenían ellos.

-Consecuencias, las consecuencias las tendrá ese tío -reprocho Marvin.

-¿Porque? ¿Que os ha hecho el a vosotros? No os conoce para nada.

-Que ha hecho, se gana el sueldo que deberíamos estar ganando nosotros -confeso.

-¿Porque? ¿Cual es el tema aquí para que le tengáis tanta bronca a todos los extranjeros?

-Porque es, pues es porque desde que la economía subió, ahora todo el dinero va a parar a los extranjeros que vienen a nuestra ciudad, y por culpa de eso nuestro trabajo se quedo sin fondos y tampoco nos dieron ningún sueldo por eso, ahora tenemos que vivir como unos vagabundos todo el tiempo por culpa de gente como ellos -admitió Marvin cabreado.

-Así que os culpáis a los extranjeros por quedaros sin sueldo.

-Así es, lo teníamos todo, un trabajo, un oficio, y encima nuestras familias nos echaron y nuestras mujeres no quieren ni vernos porque dicen que somos unos inútiles, nos nos queda nada y ahora tenemos que buscarnos nuestro propio dinero -aclaro Greg.

-Pues entonces porque no os buscáis otro trabajo -sugirió Gabumon.

-Porque igualmente alguien tiene que pagar por resto, así que buscamos a todos los extranjeros que hubiesen por la zona y nos obligamos a que nos diesen el dinero que nos pertenece, así podríamos tener una nueva vida y eso haría que volviésemos a tener a nuestras familias.

-Pero eso es una tontería, ellos no tienen la culpa de que os quitasen vuestros trabajo, ellos solamente querían tener una nueva vida aquí, vienen para poder escapar de su país y así poder vivir en paz -le aclaro Gabumon intentando de hacerle entender la lógica cuestión del asunto.

-Ah no, y entonces quien tiene la culpa de todo esto -reprocho Greg.

-Nadie, vosotros dos podríais haberos conseguido un nuevo trabajo, haber trabajado con mucho esfuerzo y así a lo mejor podríamos haberos ganado el sueldo que os faltaba y así poder volver con vuestras familias, no hacía falta que atracaseis a la pobre gente -ideo una sugerencia para que ambos pudiesen entender que podrían haber conseguido el dinero de otra forma.

-No teníamos otra opción, tenían que pagar por lo que nos quitan, y no lo vamos a permitir -entonces se abalanzo y empezo a disparar contra el policía digimon.

Gabumon se cubrió a un lado y este empezo a disparar contra el agresor, luego se bajo dirigiendose hacía el vendedor.

-Ahora -le pidió ahora que el plan funcionaba.

Rápidamente Kim se corrió hacía el otro lado y empezo a ir gateando hasta dirigirse a la puerta.

Ambos empezaron a hacer toda una lluvia de balas que rompían todo lo que había a su paso dejando un desparramado de cristales por el suelo.

Marvin siguió disparando hasta que entonces se quedo sin balas, fue apretando y no pasaba nada, se cubrió y miro indirectamente a su compañero.

-Ve tu -le ordeno y entonces Greg se alzo y empezo a ir disparando contra el mostrador.

Varios trozos de cristal caían encima de Gabumon, miro de reojo y observo que el vendedor ya estaba cerca de la puerta unos pasos y saldría por la puerta.

Greg cargo su arma y cuando se abalanzo de vuelta observo que el vendedor coreano se estaba yendo por la puerta.

-Oye tu -le grito llamando su atención, luego disparo.

Justo cuando estaba apunto de coger el bordillo de la puerta, parte del vidrio recibió el impacto de la bala dejándolo fracturado, Kim se detuvo al ver que lo tenían acorralado de nuevo.

Gabumon no pudo permitir que le diesen, rápidamente se levanto y empezo a disparar contra el agresor, Greg se cubrió al ver que el digimon le disparaba. Luego Gabumon se giro e indico al vendedor que se marchase ya mismo. Rápidamente Kim se marcho atravesando la puerta media abierta, luego se cerro dejandose oír el sonido de la campana.

Gabumon esbozo una sonrisa de entusiasmo al ver que el vendedor.

Marvin se enderezo y miro de reojo y observo como la puerta se movía y podía notar por afuera como el vendedor coreano se largaba corriendo.

-No, no no -reprocho al ver que se escapo.

-¿Que pasa? -pregunto Greg que no se dio cuenta de lo que paso.

-Se ha largado.

-¿Quien?

-El puñetero vendedor -admitió fastidiado Marvin.

-No jodas -dijo quejándose Greg al ver que por primera vez dejaron escapar al vendedor.

-Así es chicos, el vendedor se ha ido, así que ya no sirve para nada que sigáis luchando, rendíos ya y todo esta terminara -acordo Gabumon ya que era obvio que no siguiesen después de que el vendedor se marchase, ya no valía la pena seguir luchando.

-Nada de todo esto terminara, jamas volveremos a recuperar a nuestras familias -reprocho Marvin al darse cuenta de que ya lo habían perdido todo con el lío de ahora.

-Y lo que estáis haciendo no recuperara a vuestras familias, el dinero no gana la felicidad -cuestiono de forma obvia.

-Igualmente, queríamos ese dinero para poder sacar a nuestras familias de donde estaban, ambos nos hemos esforzado para conseguir lo que queremos, y lo conseguiremos todo siempre -acordo severamente Greg.

Aprovechando que estaban acorralados, empezo a ir acercandose para poder detenerles. Aquel ultimo comentario le hizo entender la misma cuestión que había estado pensando desde hacía rato.

-¿Sois buenos amigos verdad? -pregunto suponiendo.

-Así es, nos conocemos desde siempre, casi somos como hermanos -confeso Marvin.

-¿Pero que haces tronco? -pregunto Greg mirándolo indirectamente al ver que le estaba diciendo todo lo relacionado con ellos.

-Tu intenta de ir por ahí, yo mientras lo distraeré -acordo Marvin, tenía una idea.

-¿Y eso de que servirá? -pregunto contradictoriamente.

-Tu hazlo, tengo una idea, podemos detenerle -le ordeno apuradamente.

Greg reprocho y entonces se movió por el otro lado de la estantería, lejos del digimon policía.

-Pues si sois como hermanos, ¿entonces porque habéis decidido meteros en este delito? -pregunto Gabumon intentando de entender la amistad que tenían ellos.

-Porque no podemos dejar que todos los extranjeros se vayan de rositas, se quedan con el dinero que debería pertenecer a la gente como nosotros, y nosotros no podemos evitar que eso pase -confeso Marvin intentando de estar pendiente de su compañero Greg.

-Esos extranjeros viene aquí para tener una vida, son gente como vosotros solo que viene de lugares diferentes, el mundo ha cambiado para algo, para hacer que todos vivamos unidos -cuestiono firmemente, ya casi estaba muy cerca de cogerle.

Mientras Greg observaba por los huecos de la estantería y observaba como tenía al digimon policía al otro lado, ahí entonces empezo a entender el plan de Marvin, quería que diese la vuelta para coger al digimon por la espalda y así dejarlo vulnerable.

-No, que va, el mundo ha cambiado a peor, ahora están metidos con esa histeria de que digimons y humanos tienen que vivir juntos -dijo admitiendo otra queja mas.

-Eso no esa una histeria, es una norma, y no hay nada malo en eso, es perfecto -rectifico.

-Si ya, porque lo dices tu, que eres un digimon -cuestiono incrédulamente Marvin.

-Aunque sea un digimon eso no cambia nada, yo también tuve un compañero una vez, éramos un equipo, luchábamos contra el mal durante mucho tiempo y nunca nos arrepentimos de nada -aclaro cuestionando ese hecho, se acerco a unos pasos y podía ver exactamente al hombre detrás.

-¿Y que paso con el entonces? Si dices que tienes un compañero, ¿entonces porque no ha venido contigo? -cuestiono Marvin ese hecho tan didáctico.

En ese momento se quedo estancado, no sabía como expresar esa cuestión.

-Pues que las cosas cambiaron -confeso tímidamente.

-Pues mala suerte, para ti, porque yo y mi compañero, siempre vamos a estar juntos en todo lo que pase, y eso es porque somos un equipo -reprocho contradictoriamente.

-Un equipo decís, eso no es un equipo, un equipo de verdad es cuando ambos están haciendo algo de provecho, vosotros no tenéis nada de eso -reprocho Gabumon sin poder entender como era la forma en que estos pensaban acerca de la amistad.

-Si que lo tenemos, hemos crecido y hemos trabajado juntos, eso es un equipo de verdad -reprocho Marvin mosqueado por lo que dijo.

-No, que va, un equipo es cuando ambos trabajan juntos para conseguir algo que proporcione una utilidad al mundo, vosotros no estáis haciendo nada de eso, estas cometiendo crímenes y ni siquiera entendéis como van las cosas en el mundo, no tenéis ni idea y nunca lo aprenderéis -acordo Gabumon de forma sincera, se acerco y entonces se puso a cogerle.

Pero de pronto apareció el otro agresor y este se fue corriendo enrabiado hacía el. Se abalanzo encima haciendo que ambos cayesen al suelo.

Greg intento de cogerle el arma pero Gabumon se esforzó por poder defenderse, intentaba de darle golpes de puño en la cara pero se les esquivaba de un lado a otro. Le cogío del arma pero se esforzó por no quitársela, le tenía agarrado de la muñeca.

-Maldito seas -reprocho Greg al ver que no podía quitársela, hizo toda la fuerza que podía.

En ese momento a Gabumon solamente se le ocurrió una cosa para poder quitarse de encima al agresor, se acerco y rápidamente le mordío en la muñeca.

-Ah -grito Greg al morderle.

Aprovechando le atizo un golpe de puño y eso hizo de tirarlo a un lado. Rápidamente se levanto y cogío el arma, se dispuso a coger al otro agresor, pero en ese momento el otro al que atizo se levanto y se abalanzo de vuelta hacía el pero ahora le tenía agarrado del cuello. Gabumon se esforzó por quitárselo pero no podía hacerlo con una mano ocupada con la pistola, ambos empezaron a dar vueltas mientras se golpeaban contra las estanterías.

En ese momento Marvin salió de la estantería y se puso a apuntar al digimon aprovechando que su compañero le tenía rodeado, pero estaba el problema de que ambos no paraban de moverse y aquello hacía imposible que el le disparase al objetivo.

-Vamos Marvin, disparale, le tengo -pidió eufóricamente Greg.

-No puedo, dejad de moveros -pidió Marvin ya que no podía disparar, si disparaba a lo mejor le acababa alcanzando a su compañero.

Gabumon se esforzaba por quitárselo de encima, pero era tan fuerte que le hacía imposible desatarse de el, sobretodo si ambos no paraban de dar vueltas.

Marvin ya no sabía que hacer, ambos no paraban de moverse y tenía que disparar, espero el momento apropiado para poder disparar pero temía a quien le daba.

Gabumon intento de separar su arma de la del agresor para que no la cogiese, se enderezo hacía abajo para tirarlo al suelo de un golpe.

Marvin ya no pudo soportarlo mas, apunto firmemente su pistola, y se concentro para poder disparar al objetivo ahora que lo tenía justo a tiro.

Se esforzó tanto que al final no pudo y se enderezo hacía atrás.

En ese momento Marvin disparo y la bala fue a parar a algúna parte. De pronto Greg se detuvo de forma extraña.

Ambos se extrañaron porque no sabían que paso, pero entonces de pronto a Greg se le empezo a salir sangre de la piel del cuello, se tapo la herida con la mano pero aquello no pudo evitar que siguiese respirando, al final cayo derrumbandose.

-No -grito Marvin al ver que hirió a su compañero, rápidamente fue hacía para ayudarle.

Gabumon asintió, no pudo creer que al final después de todo lo que habían hablado, al final dio lugar a esa consecuencia, pero era algo que se veía como muy obvio.

-No no no Greg no -dijo estremecido Marvin al ver que su compañero se estaba muriendo ensangrentado.

-Marvin -dijo Greg, apenas podía hablar, se le estaba saliendo un montón de sangre de la herida que tenía en el cuello.

-Tranquilo Greg, todo saldrá bien.

-No, nada saldrá bien -rectifico.

-¿Que?

-Ya me parecía que esto iba a ser demasiado fácil, era obvio que nos iba a pasar algo a uno de los dos, siempre lo supuse, y al final resulta que era yo -explicó Greg dando a entender que ya sospechaba de algo malo sucedería, y al final dio en el clavo.

-No no digas eso, no lo digas -replico Marvin intentando de que Greg no siguiese diciendo eso.

-No puedo Marvin, ya no puedo mas -dijo Greg empezando a salir sangre de la boca, chorreaba litros de sangre y caían al suelo.

Marvin se empezaba desesperar, no podía dejar que su compañero se muriese, se giro y observo que se encontraba el policía digimon mirando con resentimiento, sabía que antes intentaba de detenerlos, pero el era lo mas parecido a un medico en ese momento.

-Ayudale, por favor -pidió histéricamente Marvin.

Gabumon no sabía que hacer, entendía que quería le hiciese algo a su compañero, pero no podía ser, el no podía tratar esas heridas, sobretodo perdiendo un montón de sangre.

-No puedo hacer nada, no puedo curar esa herida, es demasiado grande -admitió tímidamente.

Marvin se quedo perplejo, ahora entonces significaba que ya nadie podía hacer nada para curarle.

-Marvin -le llamo Greg.

-¿Que?

-Cuida de mi familia por mi, de acuerdo -pidió Greg murmurando debido a lo poco que respiraba.

-De acuerdo tío -prometió Marvin desesperando en sollozos.

Esbozo Greg una sonrisa de entusiasmo.

-Oye Marvin -le indico con un gesto para que se acercase.

-¿Que pasa? -pregunto.

-Compañeros para siempre -levanto su brazo para que se lo estrechasen.

-Compañeros para siempre -levanto el su brazo y ambos se estrecharon los puños.

Gabumon empezo a sentir algo de lastima al verlos, pensar que a pesar de todo lo que habían hecho, sentían algo de compasión por el uno y el otro, al igual que el su antiguo compañero.

Sonrío Greg y entonces dejo caer su cabeza, se murió al instante debido a toda la perdida de sangre.

-Greg, Greg, Greg -grito Marvin intentando de no pensar que estaba muerto, lo cogío y empezo a ir sacudiéndolo para despertarle, pero ya no había otra forma, en serio había muerto.

Gabumon asintió, jamas antes había visto una escena tan escabrosa como esta.

-No, Greg no -empezo a Marvin a sollozar de sufrimiento, se llevo la mano a la cara para no reconocer su vergüenza, había matado a su propio compañero.

Un enorme silencio se hizo en todo el local, no se oía nada, pero de pronto empezo a notarse el sonido de las sirenas de policía acercandose por la zona.


Al cabo del rato la policía se encargo del asunto, levantaron un cordón policía alrededor del local, y luego varios agentes entraron en la tienda para hacer la investigación.

Gabumon entablo conversacíon con dos agentes para poder tratar con exactitud el asunto.

-Así es, el agresor disparo a su compañero por accidente, al final ambos se llevaron parte de las consecuencias -explicó Gabumon según todo lo que había ocurrido.

-¿Y que ha pasado con el otro agresor? -pregunto uno de los agentes de una pinta de hombre serioso y de tiarron obeso y de unos cuarenta.

-Esta ahí detenido en el coche, me ocupare yo de llevarlo a central -señalo que se encontraba metido en su coche aparcado al lado de la esquina.

-De acuerdo, es mejor mantener a estos cabrones encerrados, otro mas que se va a prision, a saber si ese grandísimo hijo de la gran aprende la lección -afirmo el agente de forma expresiva.

-Si, a lo mejor -exclamo Gabumon pensando en si a lo mejor aquel hombre se atrevía a mejorar.

Asintió el agente al ver que ya no tenía nada mas que decir.

-Bueno, ha hecho un gran trabajo agente -lo agradeció por su detección.

-Señor -agradeció Gabumon estrechándole la mano, luego ambos agentes se fueron a hacer lo suyo.

Luego se giro dirigiéndose de vuelta a su coche, pero de pronto se encontró con el vendedor de la tienda, se había quedado parado al lado del cordón principal mirando con resentimiento.

-Señor Leong, ¿se encuentra bien? -pregunto para saber si su estado.

-Si, estoy bien, pero la tienda no -exclamo el vendedor al ver todo el desastre que habían montado.

-No importa, dentro de poco lo limpiaran todo y volverá a tener su tienda implacable -le dijo Gabumon para que se sintiese mas entusiasmado con la idea.

-Si, esta bien -dijo entusiasmado el hombre, de pronto se fijo en la bolsa que recogían los forenses donde se encontraba el cadaver de uno de los agresores.

-Es una pena lo que le ha pasado a ese hombre -opino Kim.

-Si así es -opino lo mismo.

-Pensar que al principio eran solamente unos matones que querían mostrarse superiores, pero ahora resulta que solo eran un par de hombres desesperados por volver con sus familias -exclamo Kim dando a entender una cruenta realidad sobre el asunto.

-Lo se, y al final ambos no lo han conseguido -espeto Gabumon.

-Ah -asintió el vendedor-, es una lastima que ahora ambos no puedan hacer nada por sus familias.

-Eso es verdad, pero igualmente ahora no se puede hacer nada por sus familias, ambos se lo ganaron por cometer esos actos de violencia.

-Bueno, puede que haya una forma -sugirió Kim y entonces se puso a buscar algo que tenía metido en el bolsillo, lo saco y resulto ser un montón de billetes amontonados entre si.

-¿Que es esto? -pregunto Gabumon extrañado al ver todo ese dinero.

-Esto es lo primero que utilice cuando vine aquí -confeso Kim.

Gabumon se quedo indeciso al ver todo aquel dinero junto, esto superaba con creces todo aquello que pensaban esos dos.

-Utilizalo para ayudar a sus familias, yo ya no lo necesito, ya tengo mi sueño, y era vivir aquí -acordo Kim como alternativa.

Gabumon esbozo una sonrisa de entusiasmo, era increíble que después de todo lo que había pasado, estuviese dispuesto a cometer ese acto tan grandioso, aquello como para restregárselo en la cara de los agresores, pero no lo iba a hacer porque sería demasiado cruel con ellos.

Cogío el dinero y luego miro íntegramente a Kim.

-Bien hecho Kim -le agradeció por sus actos.

-No, todo gracias a ti, tu tienes una oportunidad de cambiar esto -exclamo lógicamente.

Ambos sonrieron y luego se despidieron formalmente, luego ambos se fueron por su lado, Gabumon regreso a su coche donde ahí estaba metido dentro el detenido, ahí supuso que tocaría la parte menos perfecta de todas.

Abrió el coche y luego se metió dentro, se quedo mirando de frente sin inmutarse, podía ver a través de la lente de arriba la cara del detenido, estaba con la cabeza gacha y sin mostrar ningúna emoción.

-¿Sabes lo que va a pasar ahora verdad? -pregunto para saber si se daba cuenta de cuales iban a ser sus consecuencias.

Entonces levanto la cabeza mostrando una expresión de preocupación.

-¿Me llevaras a prision cierto? -pregunto con tono murmurante.

-Mas o menos, primero te llevare a la central, hay luego revisaran tus derechos y pase lo que pase, yo ya no me encargare de esto, este no es mi oficio para hacer esa tarea -explicó detalladamente Gabumon como iba a ser el tema a partir de ahora.

Asintió el detenido sabiendo que iba a ser así.

-Lo que le prometiste antes a tu compañero, pensaste que lo cumplirías -cuestiono ese hecho.

-No, solo lo decía para que fuese contento adonde que vaya ahora, es mejor que hubiese muerto sabiendo que alguien se ocuparía de su familia -aclaro sinceramente.

-¿Sabías en serio lo que iba a pasar? -pregunto para intentar comprenderlo.

-Si, bueno, no me lo esperaba, ni Greg tampoco, ambos solamente queríamos hacer algo bueno.

-Nunca hicisteis algo bueno, lo único que hacías erais mostraros impuros hacía los que eran diferentes, os comportabais igual que el resto de toda la gente, ¿como pudisteis pensar que atracar a un extranjero solucionaría vuestros problemas? -cuestiono ese motivo.

-Estábamos enfadados con la sociedad, tanto que no sabíamos que hacer.

-Así que decidisteis así como así que atracar a unos extranjeros resolvería los problemas con vuestras familias -exclamo Gabumon comprendiendolo de una forma severa.

-Mas o menos, mas o menos -exclamo Marvin sin dar muchos detalles.

Gabumon asintió profundamente, estaba claro de que no era tan idiota como parecía, comprendía las normas solo que no las hacía caso, hacía mas caso a su enfado que a otra cosa, en ese momento pensó en ese hecho que dijo antes de matar a su compañero,

-Cuando dijiste que tu y tu amigo erais como un equipo, ¿lo decías en serio?

-Si así es, siempre hemos sido un equipo, ahora que esta muerto ya no se que hacer, me he quedado solo -afirmo Marvin poniendose en un estado intranquilo.

Empezo a entender como se sentía, pero estaba claro de que el tenía algo que no comprendía del todo.

-Veras, cuando se trata de formar un equipo con tu mejor amigo, se trata de hacer algo bueno por la comunidad, por el bien de la gente, lo que vosotros hicisteis, ha sido por vuestro propio bien, ni siquiera pensasteis en las consecuencias, solamente os importo vosotros, y si dices que ambos formarías un equipo, es que no es un equipo, la amistad esta hecha para que ambos compañeros lo utilizasen para mejorar el bien en el mundo, y tu no la has hecho, así que es imposible que digas que ambos erais como un equipo, porque desde ahora ya no lo sois -explicó razonadamente Gabumon cual era la comprensión que había en todo el tema, aquello le hizo acordarse de su maestro, su compañero que le entreno en un digimon honrado, en todos los buenos momentos que pasaron juntos, en como eran ambos, cuando no se habían distanciado.

Asintió el detenido, estaba claro de que lo empezaba a comprender, solo que era tan difícil para el, que le dificultaba buscarle el sentido, eso era algo que nunca había aprendido, y ahora estaba en el peor momento para comprenderlo.

Al ver que todo se solucionó, decidió llevarlo a la central, encendió el motor del coche y marcho directo al puesto de detención mas cercano.

-¿Tienes nombre? -pregunto Gabumon dandose cuenta de que después de todo el rato que llevaban hablando, no sabía su nombre ni apellido.

-Si, Marvin Loan -confeso su nombre.


Después de varias vueltas por toda la ciudad, llegaron al puesto de detención mas cercano, al borde de la vereda se encontraba un enorme tubo transparente conectado a un pequeño ordenador que había alojado en el extremo de un tubo mucho mas pequeño.

Detuvo el coche para que Marvin viese como lo iba a hacer para llevarlo a la central de justicia.

-¿Ves esos tubos de ahí? -pregunto para saber si se daba cuenta.

-Si -afirmo con tono preocupado.

-Te meteré dentro del mas grande, ahí luego bajaras y entonces un grupo de personas te inspeccionarán, y de ahí luego te meterán en una celda, y de ahí luego esperaron a que se decida un jurado -explicó Gabumon.

-Si ya me lo se, lo vi una vez en las noticias -confeso Marvin.

-¿Entonces sabes lo que te espera? -pregunto cuestionando.

Afirmo levantando la cabeza.

-Entonces ya es la hora -se decidió Gabumon y entonces bajo del coche, abrió la puerta del otro lado y saco a Marvin esposado.

De ahí empezaron a andar hasta llegar a la esquina, se pararon delante del sistema y luego Gabumon se apoyo delante del pequeño ordenador.

Saco su placa y la puso delante del ordenador, un pequeño escáner empezo a leer la placa, la leyó y entonces la pantalla negro de encima se prendió.

CONFIRMADO: AGENTE 0003857 GABUMON RANGO 7 ACCEDIENDO.

Empezo a sonar un flojo pitido, esperaron unos segundos a que el tubo se activase.

A los pocos diez segundos, el tubo se abrió como una puerta giratoria. Ahora que lo tenía abierto, era ya hora de meter al detenido dentro, saco las llaves y abrió las esposas que Marvin tenía puestas, se las saco y luego se las metió en los bolsillos de su chaqueta.

Le agarro del brazo y luego se metió dentro del tubo, se quedo parado en el centro del tubo. De pronto el techo salió un palo de fierro conectado a un sistema mecánico y con un cristal digital en la punta, del cristal salió una luz verde que empezaba deslumbrar todo el tubo, luego empezo a girar alrededor de Marvin para escanearlo. Termino de escanearlo e inmediatamente apareció una carpeta en la pantalla del ordenador portátil.

CONFIRMADO: NOMBRE: MARVIN IRVING LOAN: ACUSACÍON: ATRACO DE ROBO A MANO ARMADO FORZADO, INTENTO DE ASESINATO Y ASESINATO EN PRIMER NIVEL Y OBSTRUCCÍON A LA JUSTICIA: DECLARACÍON: CULPABLE.

Entonces la luz cambió a un tono rojo mientras sonaba un pitido, luego el palo de fierro se metió de vuelta hacía el techo y se guardo ahí. Luego se cerro el tubo dejando atrapado al detenido.

En ese momento la pantalla cambió mostrando un icono con forma de circulo rojo y arriba había un cartel con fondo de verde lima y con unas letras en blanco que decían: TELETRANSPORTACÍON.

Gabumon se decidió a apretar el botón, pero entonces pensó en un detalle que aún le seguía refutando en la cabeza, había un hecho que no podía dejar escapar.

-¿Que sucede? -pregunto Marvin al ver que no apretaba el botón.

No pudo evitarlo, tenía que decírselo, se acerco a el y lo miro con cara desdicha.

-Veras Marvin, antes de traerte hasta aquí, me encontré con el vendedor a quien tu y tu amigo estabais apunto de atracar, y me regalo esto -explicó y entonces saco de su bolsillo el fajo de billetes que antes le había dado.

Marvin se quedo asombrado al ver todo ese dinero.

-Me lo dio para que me encargase de ayudar a tu familia y a la de tu compañero, al final después de todo lo que ha sucedido, ha tenido la osadía de cumplir con tus propósitos -confeso Gabumon.

Se quedo perplejo al darse cuenta de la cruda verdad, no podía creer que después de lo que el y Greg le habían hecho, hubiese tenido la voluntad para haberle otorgado eso al policía y así poder ayudarlos a ambos.

-Al final los extranjeros no tienen la culpa de todo, ¿no? -exclamo irónicamente, era obvio que todo aquello en lo que pensaba sobre ellos, era retórico, ahora se dio cuenta de lo equivocado que estaba.

-¿Cuidaras de mi familia?, ¿y por la de Greg? -pregunto para saber su cumpliría su promesa.

-Haré lo mejor que pueda -acordo Gabumon con seriedad.

Acepto Marvin, entonces Gabumon se acerco al ordenador, tenía todavía el cartel de vuelta, estaba preparado para poder enviarlo abajo, tenía el dedo listo para pulsarlo cuando de pronto.

-Espera -detuvo Marvin.

Gabumon lo miro con cara seria.

-¿Crees que algúna vez volverás a encontrarte con tu compañero? -pregunto por esa cuestión.

Se quedo pensando en ese tema, no sabía lo que pasaría si lo hacía, pero si estaba claro de que a pesar de todo lo que había sucedido en el pasado, desaparecería en su momento.

-Eso lo decidirá el destino -cuestiono ese hecho Gabumon sin dar muchos detalles, entonces pulso el botón e inmediatamente el tubo bajo y desapareció, se llevo al detenido.

Gabumon asintió, le daba algo de pena el hombre, pero no podía aceptar esa lastima después de todo el daño que había hecho, ahora ya no era asunto suyo, de esto se tenían que ocupar sus familiares, ellos sabrían entenderlo mejor que el.

ACCESO CONCEDIDO. GRACIAS POR SUS SERVICIOS AGENTE 0003857 GABUMON

Se mostró el cartel en la pantalla, luego la pantalla se volvió negra de vuelta, pero al instante se mostró otro cartel que decía:

DECLARACÍON DE PRUEBAS.

Entonces Gabumon empezo a ir sacando todo lo que le había sacado de Marvin, saco una cartera, dos cartuchos de balas, dos billetes de cinco dólares y un envoltorio de chicle. Lo metió todo dentro del tubo mediano. Inmediatamente el tubo se cerro y apareció un nuevo cartel en la pantalla.

CONFIRMADO: SEIS PRUEBAS A DECLARAR. ACCESO CONCEDIDO GRACIAS POR SU SERVICIO.

Entonces el tubo succionó las seis cosas, se oía que como se arrastraban por todo el cilindro.

Ahora que ya estaba todo, el sistema se apago, ya no había mas que hacer.

Gabumon resoplo nerviosamente, le costaba tratar de entender estos temas, ya que cada cosa que hacía para detener a los malos, le daba un giro de vuelta a su propio mundo, pero el de hoy, solamente le había hecho entender una cierta diferencia sobre lo que era la amistad.


Después de eso volvió directo a su casa, se encontraba viviendo en un apartamento del mismo tipo que el de todos sus amigos digimons.

Abrió la puerta y entro en la sala mostrandose cabizbajo y desinteresado en cualquier cosa.

Lo único que podía hacer ahora era contestar a los mensajes que había en su teléfono móvil, entre ellos estaba el mensaje de la central en el que le felicitaban por su captura, había conseguido detener a los agresores que aterrorizaban a la zona, ahora todos los extranjeros podían vivir tranquilo.

Se sentó en su sofá y se quedo mirando la nada, no tenía ganas de nada, después de todo lo que había pasado hoy, no se encontraba con ganas de hacer algo. Lo único en lo que si pensaba era en lo que le pasaría a Marvin Loan, seguramente lo encerrarían de por vida por sus actos, y todo por culpa de los actos por el y su amigo. Su amigo, aquello era un tema que le tenía consternado, no podía dejar de pensar en que todo aquello tenía su sentido.

Entonces se dio cuenta, todo se estaba refiriendo a el, todo tenía que ver con el tema acerca de como lo había pasado el después de haberse alejado de su maestro Matt, no podía dejar de pensar en el, tenía que tomar la decisión acertada. Ahí entonces se le ocurrió un hecho, ahora Marvin había perdido su amigo y se sentiría solo para siempre, pero el al menos tenía una oportunidad, el no estaba solo, Matt se encontraba vivo y tenía una oportunidad para llamarle.

Entonces lo decidió, saco su teléfono móvil y empezo a ir tecleando el numero que le habían dado la central por cualquier emergencia.

Marco todos los números y luego espero la llamada, se oía un pitido mientras tanto.

En ese momento el pitido se corto y se oyó una voz:

-Si diga, ¿quien es? -se oyó la voz de Matt preguntando.

Gabumon no podía creerlo, estaba volviendo a oír la voz de su maestro y amigo.

-Hola Matt, soy yo, Gabumon, se que te parecerá raro, pero, quisiera que nos volviéramos a ver -pidió entusiasmado.


FIN

HASTA EL PROXIMO AGENTE: SIGUIENTE PIYOMON