II.
We stumble in a tangled web,
decaying friendships almost dead
And hide behind a mask of
lies
(Savage Garden, "A Thousand Words")
Los titulares de ambos clubes de tenis estaban reunidos en las canchas. A la derecha estaban los varones, ansiosos por saber que era lo que ocurría y a la izquierda, las mujeres, en una hilera prolija y visiblemente nerviosas por encontrarse ahí. No eran muchas, solamente cinco habían reunido las condiciones y experiencia necesarias para participar como titulares en el torneo de dobles mixtos junto con los chicos. Con la capitana, que estaba al frente al lado de la profesora Sumire y del capitán Tezuka, eran en total seis. Ambos capitanes estaban en silencio escuchando mientras la profesora explicaba el asunto a todos.
Al menos uno de ellos lo hacía. La mente de Gris Ootori estaba en otro lado y hacia odios sordos a lo que estaban diciendo. Miraba fijamente a cada una de las chicas, sus jugadoras ahora, y el estómago se le anudaba a causa de la ansiedad por el desafío que tenía delante de los ojos. Conocía a cada una de las chicas y las había elegido no solo por su habilidad en el deporte sino también por la fuerza de espíritu que tenían. Ellas a su vez conocían a Gris a la perfección. Sabían de sus cualidades como jugadora, de sus habilidades como capitana y de las ansias de victoria que la impulsaban. Era no solo una jugadora aguerrida, sino una estratega calculadora.
Gris miró de reojo a Sumire mientras esta daba un sermón sobre la responsabilidad y esas cosas, lo cual le resultaba extremadamente fastidioso. Revoleó los ojos en señal de resignación. Odiaba esperar tanto para decir lo que pensaba. "Que vieja pesada" pensó mientras su mente inquieta seguía trabajando e imaginando posibles escenarios a los que debían enfrentarse. Miró a las chicas una a una y luego miró a los chicos. "Necesitaríamos aunque sea a una más. Si fuera posible. Pero ninguna de las que quedaron está los suficientemente preparada, diablos".
Sus pensamientos se interrumpieron cuando se sintió observada. Un sudor frío recorrió su espalda y una intranquilidad se apoderó de su cuerpo. Miró de un lado a otro disimuladamente para descubrir el origen de su inquietud. Sos ojos cafés se encontraron con un par de zafiros que la miraban de manera penetrante. El muchacho le sonrió abiertamente y cerró sus ojos con inocencia aparente. Gris frunció el ceño. Había algo en esa sonrisa que le molestaba y la ponía nerviosa. "¿De que tanto se ríe?". Visiblemente molesta, resopló en señal de disgusto y fijó nuevamente la vista al frente.
-Ahora los voy a dejar con los capitanes porque tienen algunas cosas para decirles antes de comenzar el entrenamiento.
Tezuka tomo la palabra en primer lugar, para desagrado de Gris que ya estaba impaciente.
-Como todos sabrán esta es la primera vez que Seigaku participa en este tipo de torneos y en eso estamos en desventaja con respecto a otros equipos con más experiencia en estas actividades. Por eso consideramos prudente que a partir de ahora, tanto los titulares del club de tenis masculino como femenino compartieran los entrenamientos para acostumbrarse a jugar juntos.
Ahora fue Gris la que acotó con decisión en su voz.
-Es conocimiento de todos que los entrenamientos de los varones son mas fuertes que los de las mujeres, no obstante creo que lo mas prudente sería que sean las chicas las que se ajusten al trabajo duro y no a la inversa- ante la cara de frustración de todas se apresuró a decir- se que será algo exigente al principio, pero estoy completamente segura que podrán lograrlo. Los equipos que participan tienen mucho entrenamiento encima sobre dobles mixtos y en todos los casos las chicas entrenan a la par de los chicos.
- Las parejas de dobles se irán armando a medida que el entrenamiento avance y estarán a criterio de la profesora Sumire, quien será la responsable de las prácticas. ¿Alguna duda?- Tezuka como siempre había sido claro y contundente. Ante el silencio general dio por iniciadas las prácticas- Bueno, para empezar entonces 30 vueltas a la cancha todos.
-¿Nosotras también, capitán?- pregunto Naoko insegura.
-Todos
Mientras los chicos daban vueltas a un ritmo constante, las tres personas que antes estaban frente al grupo de jóvenes, meditaban sobre los eventos recientes. Sumire fue quien sacó a ambos capitanes de sus cavilaciones.
-¿Creen que lo lograremos?
- Tendremos que esforzarnos al máximo- Tezuka permanecía serio con ambos brazos cruzados.
-Se que esto no es de tu agrado, Tezuka, pero la dirección fue la que insistió- Sumire trataba de ser complaciente con su jugador favorito. A Gris eso la sacaba de quicio. Odiaba las explicaciones fuera de lugar.
-Lo que yo piense no es importante ahora- la expresión de Tezuka permanecía sin expresar emoción alguna. "¿Quien se cree este niño presumido?". Gris estaba muy molesta con esas actitudes
-¿Acaso te molesta rebajarte a entrenar con las mujeres?- Gris no pudo evitar el comentario. Sabía desde un principio que el capitán del equipo masculino no estaba de acuerdo con la participación en este torneo porque consideraba que les quitaba el tiempo para prepararse para le torneo regional. Tezuka la miró sin cambiar su expresión, pero por una fracción de segundo, un destello de furia cruzó su semblante. Gris lo notó y sonrió satisfecha.
-No me faltes el respeto Ootori
Pst, solo era una pregunta. No te pongas así. ¡Qué seriote!
-Vamos, vamos- Sumire trataba de apaciguar las aguas-que no se genere discordia-sonreía de manera nerviosa al percibir la primera confrontación de ambos caracteres fuertes- ¿Tu que crees Gris? ¿Como ves a las chicas?
Gris se tomó su tiempo para responder. Nuevamente se concentró en el grupo de mujeres que se esmeraban por mantenerse a la par de los varones mientras corrían. Era evidente la determinación en las miradas de todas ellas y el orgullo altivo de haber sido elegidas para estar en ese lugar. No se dejarían amedrentar tan fácilmente. Ese era el motivo principal que había evaluado a la hora de decidir sus opciones. Se limitó a realizar una mueca con la boca para ocultar su ansiedad.
-Van a estar bien, seguro. Es solo que...- un atisbo de preocupación se dejo ver en sus ojos-No sé, me gustaría tener una más, para estar más tranquila, solam...
-No hay ninguna más- el comentario de Tezuka fue abrupto y la sacó del hilo de sus pensamientos.
Si las miradas mataran, el buchou estaría en ese momento bajo tierra. Si había algo que Gris odiara era que la interrumpieran cuando estaba exponiendo su punto de vista. Tezuka clavó los ojos fijamente manifestando por primera vez cierto fastidio hacia la chica que tenía en frente. Tenía la habilidad de sacarlo de las casillas y era algo que le molestaba y lo ponía nervioso. Las descargas eléctricas entre ambos eran palpables en el aire.
-Bueno, bueno...Gris, lamento desilusionarte, pero Tezuka realmente tiene razón. Estas chicas son las que mejor preparadas están. No se de donde sacaríamos a otra jugadora- Sumire trataba de sonar lo mas complaciente posible.
Gris miró indignada a las chicas que corrían. Ahí estaban todas las que ella conocía, ya sea de nombre o porque se había enfrentado en alguna oportunidad. Sin embargo algo se le estaba perdiendo, algo en su cabeza no la dejaba tranquila. Tal vez, tal vez...
-Y a las chicas que quedan les falta aún mucho por aprender, no creo que alcance el tiempo...- Sumire seguía con sus explicaciones. "Vieja fastidiosa, cuando se callará, estaba llegando a algo y ahora se me fue". Realmente odiaba que la interrumpieran, aun en sus pensamientos. De pronto, un recuerdo fugaz se cruzó por su mente como un relámpago. La imagen de un par de ojos verdes intensos de mirada orgullosa, inundados en lágrimas de furia, resentimiento y frustración. El semblante altivo y la mirada desafiante...¡Eso era! El rostro se le iluminó en una mueca de triunfo.
-Mmmm...se me ocurre alguien. Aunque va a ser difícil...-dijo más para si misma que para el resto- Pero vale la pena intentarlo.
-¿A quién te refieres?- Tezuka estaba intrigado con el cambio de actitud de la muchacha- No puedes traer a cualquiera así porque sí. Además tiene que ser alguien del colegio.
-¿Te crees que soy idiota o qué? ¿No te llega oxígeno al cerebro o que te pasa?- Tezuka esta visiblemente molesto con la actitud de esta niña-Ya se que no puedo traer a cualquiera. Créeme, puedo manejar el tema, ¿si?
-¿Pero de quién hablas?- ahora era la vieja Sumire la que mostraba curiosidad
-Alguien que debería estar acá y no está. Y creo saber el porqué.
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-"Pst, Hikaru debería estar acá. Es una testaruda"- Kaoru Kaidoh estaba sumido en sus pensamientos mientras el paisaje a su alrededor se repetía vuelta tras vuelta. El movimiento delante de él llamó su atención y lo trajo a la realidad. Una muchacha castaña de contextura delgada corría de manera rítmica y constante. Cada tanto intercambiaba alguna mirada cómplice y seductora con Inui, quien corría a la par de ella.
-Sakura...-susurró de manera casi imperceptible. Se obligó a mirar para otro lado y su semblante no pudo evitar ponerse sombrío-"Porque la tuvieron que elegir..."
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El descanso del mediodía ocasionó que el patio y la cafetería del colegio se colmara de estudiantes listos para engullir toda clase de alimentos. Hikaru Fujiwara prefería algo un poco más apartado, un lugar donde estuviera más tranquila. No era muy amiga de las multitudes y el bullicio, así que solía almorzar lejos del resto de la gente. Se sentía cómoda con su libro de turno, bajo la sombra de un sauce enorme que había en un patio trasero.
Alguien se sentó aparatosamente a su lado emitiendo sonidos guturales de fastidio. Ella levantó la vista del libro y no pudo más que reír divertida ante la cara de pocos amigos que profesaba Kaoru.
-Veo que estas de buen humor...
-Fshhhhh, no te pases de lista- se recostó contra el tronco del árbol al lado de ella y cerró los ojos
-¿Pasó algo?- preguntó dulcemente al tiempo que con la mano le retiraba unos mechones de cabello del rostro. Un gesto sencillo y a la vez sumamente íntimo que reflejaba el fuerte lazo que los unía.
-Mmmm. No.
-Bueno, ya me dirás- no fue una pregunta. Sabía perfectamente que era sólo cuestión de tiempo hasta que se desahogara. A pesar de las apariencias, a él le costaba menos que a ella reconocer que algo le molestaba. Confirmando esto, Kaoru abrió los ojos y volvió a erguirse derecho.
-Ella está en el grupo...
-¿Qué grupo? ¿Quién?
-Sakura. Está entre las seleccionadas para jugar. Yo...no sabía. Debí imaginarlo...
-Oh. Entiendo- le dio pena la ingenuidad de su amigo. Por supuesto que estaba seleccionada. Era una jugadora excelente y sería un grave error dejarla afuera- pero era previsible, ¿no?
-Si, lo era.
-Todo va a estar bien, ya verás- Hikaru le tomo la mano y la estrechó con fuerza. Él clavó su mirada azabache en los ojos verdes de la muchacha. Ella, con un gesto de genuina angustia se mordió el labio inferior, reconociendo el dolor de su amigo. A Kaoru ese gesto se le antojó deliciosamente inocente. Tomó el rostro de Hikaru con ambas manos y le dio un beso casto en los labios.
-Gracias, hermosa- inmediatamente cambió su postura para provocarla como le gustaba- ¿Te dijeron que estás hermosa hoy?
-Basta, tonto- el sonrojo fue inmediato. Él era el único que lograba teñir de carmín ese rostro orgulloso que difícilmente se inmutaba con algo- no digas estupideces. ¿Quien me va a decir algo?
-Te lo digo yo, entonces- e inclinándose sobre ella le robó uno de los sandwiches que tenía en la caja de almuerzo.
-¡Ey! Si querías sólo me tenías que pedir.
Kaoru le guiño un ojo.
-Así es más rápido.
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Desde una distancia prudencial, una persona observaba la escena oculta entre las sombras. Sus ojos cafés sonreían tanto como sus labios. Annika Ootori clavaba su mirada en la muchacha de cabellos caobas y la observaba reír con la serpiente malhumorada. "¿Así que ese chico se reía?"
-Hikaru Fujiwara...tanto tiempo- dijo para si misma- ¿Qué rayos haces escondida?
Avanzó un paso hacia la pareja dispuesta a enfrentar a la chica cuando una voz alegre a sus espaldas la detuvo a causa de la sorpresa.
-Es malo espiar a la gente, capitana.
Giró bruscamente para encontrarse con la sonrisa de Fuji. No lo había escuchado llegar.
-¡Fuji! ¿Que haces aquí?
-Sólo paseaba.
-Si, claro- Gris enfrento esa sonrisa que empezaba a odiar. La ponía nerviosa y le generaba un sentimiento extraño que se negó a meditar demasiado, alejándolo de su mente- Tu también estabas espiando, así que no me puedes decir nada.
-Bueno, es verdad- Fuji avanzó un paso hacia ella- Pero en realidad te estaba espiando a ti- al terminar la frase abrió bien grandes sus ojos, y su azul intenso pareció hipnotizar a Gris por unos segundos.
-¿A m..mi?- la estaba haciendo balbucear. Apretó fuerte ambos labios cuando se dio cuenta que la voz surgió mas aguda de lo normal.
-Creo que eres una persona sumamente interesante, Gris Ootori- ahora Fuji estaba peligrosamente cerca de ella. Tomó entre sus dedos un mechón de cabello azabache de la muchacha y comenzó a jugar con él- Tu cabello es hermoso, tan suave...
Algo dentro del cuerpo de Gris disparó una señal de alarma. Comenzaba a sentirse rara cuando estaba cerca de él y no era algo que le gustara. El cúmulo de sensaciones que la estaba asaltando en ese momento la hacían sentir demasiado vulnerable.
Quitó la mano de Fuji violentamente y recuperando la compostura volvió a enfrentarlo.
-Ya quieres dejar eso. ¿Como que me estás espiando? ¿No tienes nada más interesante que hacer? Es un poco patético, ¿no crees?- se dio media vuelta y se alejó lo mas rápido posible de él.
Fuji miró a la muchacha mientras se alejaba y esa sonrisa enigmática volvió a adornar su rostro.
-Ya vas a caer, Gris Ootori. No te vas a liberar de mi tan fácilmente.
We
twist and turn and we avoid,
all hope of salvage now devoid
I
see the truth inside your eyes
Perichan
