Ella mira al cielo encapotado que siempre cubre, siente nostalgia y rabia combinada con otras miles de emociones que no puede descifrar, pero lo que realmente siente su corazón es pesar, pesar por estar cohibida de cualquier manera posible, suspira audiblemente, se levanta lentamente del verde pasto que cubre parte del patio de la escuela, recoge sus libros y alisa su larga falda marrón que, miro sus pie cubiertos por unas simples zapatillas negras, suspira nuevamente.
— Monjita — escucha que la llaman, si desde que llego a ese lugar a Forks vestida de pies a cabeza con ropas holgadas viejas y fuera de moda, todos la llaman así menos cinco personas, que al verla simplemente sonríen, su primo Emmett, la novia de este Rosalie y Jasper, el primo de Rosalie, al igual que los gemelos Vulturis y ella conoce perfectamente sus razones. Mira en dirección donde viene la tan reconocida voz, es Tanya la nueva estudiante que solo lleva en el lugar dos semanas, intenta ignorarla — No me ignores, maldita monja — grita a todo pulmón, cuando la ve ir en dirección contraria, Isabella simplemente la ignora, no tiene ganas de escuchar lo que ella dice y mucho menos tiene ganas de aguantarse todo lo que siente en esos momentos.
Isabella llega a su salón de clases le toca historia, esta aburrida, no podía corregir al profesor, no en esos momentos, pero sonrió alegremente como su compañero de mesa, Jasper Whitlock, lo hizo, le agradeció mentalmente. Mira tres puestos más adelante, mira a Edward Cullen, su novio para fines prácticos y lucrativos, sus ojos azules electrizantes la miran detenidamente, le da una sonrisa, ella sabe cómo odia que en casi todas las clases este al lado de Whitlock; algo mas llama su atención, la mano de Jasper intenta acercarse a la de ella, igual que muchas otras veces ella lo mira con cierto resentimiento, retira su mano y lo miro con reproche, vio la tristeza reflejada en sus ojos pero no hay nada que pueda hacer. La clase termino sin ningún inconveniente e Isabella se dirigió a su última actividad del día, el club de arte, se demoró más del tiempo estimado y el resto de sus compañeros ya se habían ido, al igual que todos en el instituto, creyó, pero allí afuera la estaban esperando, se acercó a él y lo saludo con un beso en la mejilla.
— Te demorasteis más de lo que pensé — dijo Edward, nada más al ella darle el beso.
— Sabes que mi pasión es la pintura — se escusa mientras se encoje de hombros, pero su mente simplemente vuela, vuela a llegar a su casa y encerrarse en su cuarto para escuchar su música y más que nada en hacer planes para después de la graduación y su ida a la universidad, junto con él.
— Necesitamos hablar — dijo, mientras aparta su vista de ella, ella simplemente enmarco la ceja y rogo internamente que no la invitara a salir a ningún lado.
— Dime — contesto ella solamente, mientras fuerza su cara a sonreír.
— Quiero que terminemos — ella se sorprendió.
— ¿Qué quieres decir? — cuestiona.
— Ya no te quiero Isabella. Eres muy aburrida y sosa — ella respiro con tranquilada, aunque llena de rabia se siente feliz, contradictorio pero la pura realidad.
— Esta bien — dice con una sonrisa, sonrisa que él nota diferente a las de siempre, no parece forzada — has lo que quieras Eddy — él inconscientemente gruñe ante el apodo que ella le está dando, él la vio alejarse, creía que le aria un escándalo por lo de terminar, aun así no se sintió aliviado, presiente que algo grande y grave se avecina.
Isabella por su parte sonrió al alejarse de Edward Cullen, al fin libre, al fin puede ser ella misma, ya todo está cumplido, todo el trato que hizo con su padre se cumplió, un año y dos meses le llevo por Edward Cullen que se demoró más tiempo del necesario en terminar con ella, se subió al monstruo que tiene por carro, mientras tiro el horrible bolso con todo lo que tiene dentro en el asiento del copiloto, se soltó el moño de abuela que tenía y se hizo una cola alta toda desordenada. Arranco el auto y se fue a su casa, ya pensaría que hacer cobrar todas las que le han hecho los desgraciados que viven en ese pueblo…
Hace un año y dos meses había hecho un trato con su padre y su tío Jake para que estos le dejaran hacer lo que ella quisiera después de graduarse y más que nada los dos aceptarían a cualquier hombre que ella eligiera…
— Realmente quieres eso Isabella — cuestiona su padre, ella confirma con un movimiento de la cabeza — está bien, firmare todo lo que necesites, pero debes cumplir algo.
— ¿Qué tengo que cumplir? — interrumpe, ganándose una mirada dura y fría de su padre y otra llena de diversión por parte de su Tío.
— Deja de interrumpir — dice — primero como vas a dejar la escuela militar te inscribirás en el instituto de Forks — ella asintió — segundo te comportaras como una niña buena, en todo el sentido de la palabra, no retaras a tus profesores, no los insultaras, a ellos ni a nadie y especialmente no golpearas a nadie, cumplirás con todos los deberes de la escuela en especial el de llegar temprano — su padre enfatiza en la última parte — tercero nada de tus estrambóticas ropas — iba a protestar, pero la mano de su padre le pidió silenciosamente que se callara — cuarto debes hacer todo lo que te diga en el lazo de tiempo de un año — otra vez lo iba a interrumpir pero lo reconsidero — quinto debes conseguirte un novio modelo, buen estudiante y de buena familia y no debe ser él mismo chico con el que andas desde que estabas en la militari…
— No me hagas eso Charlie — lo interrumpe, no puede separarse de Jasper, no ahora, Charlie le dio una dura mirada haciéndola enmudecer
— No interrumpas — dice severamente — tú no puedes terminar con el chico que sea tu novio, él es el que debe terminar contigo. — Ella lo ve sonreír ampliamente, él cree que ella no lo aceptara no cuando se tiene que alejar de todos sus amigos de la militarizada.
— Esta bien, pides un año, lo tendrás y es un trato Charlie — dice sonriéndole a él — y espero que tengas listo el esfero para firmar todos los papeles — se colocó de pie y se marchó, marchó para buscar todo lo que necesita y decirle a su primo y amigos lo que sucedería en el próximo año.
Lo que Isabella nunca se imagino es que todos ellos, su primo Emmett, sus mejores amigos Jane y Alec Vulturis, Jasper Whitlock y la inseparable Rosalie Hale se trasladaran a la instituto de Forks junto con ella cuando fue expulsada de la militarizada, los veía todos los días sin falta, veía como las chicas coqueteaban con Jasper y Alec, estando ella completamente imposibilitada para defenderlos, de igual forma los vio convertirse en los más populares de todo el lugar, ya por fuera del instituto a altas horas de la noche todos ellos se reunían para hablar de todo, en especial de cómo estaba actuando Isabella.
Isabella suspira y sale de sus recuerdos, ha llegado a su casa y no se dio cuenta, ve el carro de su tío Jake como cada día, sonríe, su padre debe estar por llegar para verse el partido de béisbol. Baja lentamente de la chatarra que tiene por auto, tira la puerta lo más fuerte que puede, sonríe feliz, recuperaría su descapotable para mañana. Entro a la casa, vio a su tío sentado en el sillón de la sala viendo las preliminares del partido. Sonrió, se acercó lentamente a él por la espalda, se siente tan liberada, le hizo una llave, este simplemente no supo cómo reaccionar así que grito fuertemente, la madre de Isabella vino corriendo para ver lo que sucede. Isabella soltó el agarre de su tío, solo para abrazarlo.
— ¡Isabella! — reprocha su madre, feliz porque su pequeña está de vuelta. Renée de inmediato salto sobre su hija.
— Hola Renée — nunca la ha llamado madre, siempre la acostumbraron a llamarlos por su nombre, le da un beso en la mejilla como todos los días, pero hoy es especial — Jake ¿estas libre? — pregunta a su tío, aunque acostumbrada a verlo allí es raro que no lleve su uniforme de policía.
— Si — sonríe — ¿Por qué tan feliz? — pregunta divertido.
— Porque será — enmarca una ceja mientras — él imbécil de Cullen al fin término conmigo — dice con una dulce y tentadora sonrisa en los labios.
— Espero que Charlie este feliz de firmar esos documentos — comenta su madre mientras la abraza nuevamente — ¿le vas a decir a tu primo y amigos? — cuestiona
— No hoy, les daré la sorpresa mañana — sonríe maliciosamente — por ahora solo necesito arreglarme — su madre la mira y comprende lo que quiere decir.
— Ya regreso entonces — Jake la mira detenidamente mientras su cuñada va corriendo en dirección a la escalera.
— Jake — él desvía su atención de nuevo a Isabella — las llaves de mi auto — oh! extraña a su bebe, su hermoso convertible, un año sin llevarlo a la escuela, un año cuidándose que nadie la vea manejándolo en Forks. Refunfuñando se levantó de su cómodo sillón y de su bolsillo trasero saco un llavero rosa chillón con forma de un pene, le sonrió dulcemente a su tío.
— Estoy lista — escucha a su madre más que eufórica, Isabella la mira y Renée le muestra su tarjeta de crédito negra — Nos vamos Isabella — la toma de la mano y la aparta de la mirada de su cuñado que las vio ir rumbo a la puerta del garaje, al verlas desaparecer toma su celular para llamar a su hermano, un hermano que va a echar humo por los oídos al saber que perdió el pequeño trato que hiso con su hija, estaba marcando el numero cuando pensó mejor decírselo personalmente, así vería su reacción, sonrió maléficamente, mejor llamaba a su hermana, ella debe estar presente.
Isabella y Renée se dirigieron al garaje allí bajo un forro negro con flores blanca se encuentra un precioso convertible rojo sangre, Isabella casi besa al coche cuando lo descubrió, le quito la alarma y subió invitando a su madre a hacer lo mismo. Sin más que esperar, ambas fueron rumbo a Port Ángeles, allí solo comprarían lo necesario para la semana y después se irían en un viaje de compras el fin de semana. Isabella se sintió sumamente relajada, un nuevo corte, nuevos maquillajes y ropa que para ella son más que perfectas, zapatillas de deporte, con tacón, estilo militar — sus favoritas — varias faldas y un par de vestidos así como sweater y camisas, según ellas para una semana pero realmente fuera para pasar un mes sin la necesidad de lavar ni una sola prenda.
Llegaron a Forks cerca de las once de la noche, temprano en cierto modo, entraron a la casa para encontrar a Charlie viendo la televisión. Él que ha sido la burla por parte de su hermana Marie y su hermanito Jake, durante toda la noche por perder frente a Isabella. Marie la hermana melliza de Charlie con una voz fuerte y demandante quedo completamente muda por unos minutos ante lo que escuchaba de Jake, su hermano más pequeño, para después soltar grandes risas tanto que termino con lagrimar en los ojos y con su hermano refunfuñando por lo que estaba pasando, nunca pensó que Isabella si cumpliría con todo lo impuesto para poder firmar los dichosos papeles que le otorgan su fidecomiso antes de tiempo, y mientras su cabeza pensaba en todo lo que haría Isabela con ese dinero y ese chico que no soporta se olvidó de algo importante "nunca hacer enojar a su hermana" Oh! Si se le olvido y termino con un ojo completamente morado y una sarta de palabrotas que lo dejo mudo; para después marcharse azotando fuertemente la puerta de la casa. Y ahora cinco horas de acabar su turno de trabajo y sentirse completamente derrotado siente como su esposa e hija llegan a la casa, mientras que él tiene en su mano un trozo de ternera congelada puesta sobre su ojo para evitar que el golpe se note lo suficiente para que alguien le pregunte por él.
— Hola Charlie — dice una muy sonriente Isabella mientras lo mira retadoramente, él solo gruñe y saluda a su esposa, ignorando a su hija. Sube la escalera bajo la atenta mirada de las dos mujeres, ambas sonríen, a los pocos minutos regresa.
— Felicidades Isabella, ganasteis esta apuesta — le entrega los documentos firmados y sellados — solo espero no arrepentirme de esto.
— No lo aras Charlie — ella sonríe y salta sobre su padre para darle un abrazo y un sonoro beso en la mejilla.
A la mañana siguiente, Isabella se despertó temprano, revisó su celular solo para encontrar muchas llamadas pérdidas por parte de Jasper y sus demás amigos, sonrió, los va a sorprender a todos con su cambio, y otros tantos se verán castigados por como la trataron en especial Newton y Stanley, pero primero tiene que hacer crecer el miedo en su interior y eso es muy fácil hacerlo. Sonríe macabramente.
Toma una ducha ligera, se cepillo el cabello y coloco un maquillaje ligero con un labial de color cereza, se vistió con un vestido ligero y a medio muslo de color rosa pálido, y por ultimo unos botines del mismo color con adornos en forma de flor de color cereza, tomo su nueva bolsa para la escuela, baja las escaleras, se siente feliz. Al llegar a la cocina varios chiflidos llaman su atención. Su padre y su tío la elogian.
— Estás preciosa hija — dice su madre, invitándola a sentarse en la mesa.
— Vamos cariño, siéntate — dice Marie, su tía.
— Buenos días — dice Isabella — y ¿Qué hacen ustedes dos aquí? — cuestiona a sus tíos.
— Nada cariño, solo vengo a felicitarte por haberle ganado al enclenque de tu padre — dice Marie, Charlie refunfuña y Jake sonríe, ella los ignora a todos.
— Se me hace tarde, chao — solo se había tomado el vaso de jugo. Sale a toda prisa, mira a su descapotable rojo, sonríe y coloca su bolsa en asiento del copiloto. Saco el auto del garaje, no estaba lloviznando, sonrió, el día es perfecto para su llegada.
En el otro extremo de Forks, Michael Newton, se despierta con un mal presentimiento. No le presta mucha atención, pero está pendiente de todo los que está pasando a su alrededor, está concentrado pensando en que le puede hacer a la mojigata de Isabella ese día, quiere desquitarse con ella por todo lo que le había hecho pasar en sus días en la escuela militar; por eso cuando se enteró que llegaría a Forks después de un tiempo en el hospital, no lo podía creer, estaba asustado pero cuando la vio temblando como una gatita asustada vio su oportunidad, su oportunidad de venganza.
— Esta mañana llamo Marie — dice Martha Newton a su esposo Richard, Mike mira a su madre interrogante al igual que su padre — dijo que le llevaras el pago de la apuesta que Isabella ganó — Richard solo suspiro.
— Maldita mocosa, siempre gana — dice sonriente, aunque pesando de donde sacara un sofá igualito al que le habían dañado. Mike mira a sus padres sin comprender.
— ¿Qué apuesta y qué mocosa? — pregunta de la nada.
— Tu compañera de clase Isabella aposto un permiso con su padre y son tan extravagantes que demoro más del año — se rasco la cabeza — ya se me había olvidado — suspiro — espero que la trataras igual que en la militarizada Mike — le palmeo el hombro, se despidió de su esposa y se marchó al trabajo, Mike se sintió completamente enfermo, no sabía qué hacer, termino de comer en silencio, tomo su bolso y se subió al viejo auto que su padre le había comprado hace ya mucho tiempo. En el pequeño recorrido de su casa al instituto reflexiono sobre la situación y llego a la conclusión que todo debe ser mentira, y hoy Isabella también llegaría con Cullen como todos los días desde que empezaron a salir. No se dio cuenta cuando llego a la escuela, solo sintió como Tyler le toco el vidrio del lado de conductor.
— ¿Qué te pasa? Parecer como si hubieras visto a un fantasma — dice.
— Algo parecido paso — dice, sonriendo a medias y bajándose del coche. Tyler lo mira interrogante, pero él no dice nada.
— Llego Cullen — comenta Lauren — no entiendo porque tiene que salir con la mojigata de Isabella Swan — comenta, Mike se extrémese, piensa que si es verdad lo que le dijo su padre esta mañana todo el lugar va arder dentro de poco.
— Relájate Lauren, sabes que ayer le dijo a Tanya que terminaría con Swan — sonrió Jessica, Mike la vio tan relajada que no sabe que pensar, pues si ella supiera lo de la apuesta estaría peor que él, aunque internamente rogaba para que toda la ira que Isabella tuviera se desate sobre Jessica.
— Mira viene con Tanya — se rio Lauren, ambas chicas chocan las manos, felices porque una de ella, Tanya, logro separar a Edward de la mojigata, aburrida y sosa de Swan. Mike tembló.
— Viejo, realmente ¿estás bien? — pregunto Tyler.
— Si, no te preocupes — sonríe para tranquilizarlo, pero sabe que eso no sucederá, no cuando la peor de las pesadillas se puede volver realidad. Silenciosamente vio como todos los estudiantes fueron llegando, solo entre las caras conocidas faltaban los amigos de Isabella, pero llegaron, llegaron como todos los días, vio a los gemelos Vulturis en su inseparable camioneta Nissan, a Emmett el primo de Isabella su Jeep con su novia Rosalie y al final a Jasper en su Ducati negra; respiro tranquilo, los vio entrar, si ella estuviera de vuelta ellos la esperarían. Solo faltaban unos cuantos minutos cuando sucedió.
— Mira que auto — dice Ben, señalando un hermoso convertible rojo, Mike lo reconoció, todos vieron cómo él conductor se estaciono en el puesto de Isabella.
— Mierda — salió de la boca de Mike, mientras se trasladó lo más rápido que pudo al lado de la puerta de conductor, "¿Quién es Mike?" le preguntaron sus amigos entre gritos, Jessica no estaba allí, había entrado junto a Lauren. Isabella entro con toda tranquilidad al estacionamiento de la escuela, no vio a ninguno de sus amigos por ningún lugar, suspiro y se estaciono en el puesto de siempre, escucho los jadeos de los presentes por el auto, sonrió, le encanta llamar la atención. Tomo su bolso y alzo la vista solo para encontrarse una mirada azul, llena de terror, sonrió dulcemente, bajo del auto y subió el techo, no quiere que su precioso se moje si llueve, ignoro a Mike mientras lo hizo.
— Hola Mike — lo mira a los ojos, está a su misma altura gracias a sus zapatos, bate las pestañas furiosamente.
— Señor, si señor — responde suavemente.
— Oh!, mi dulce Mike ya no estamos en la militarizada, ya no tienes que llamarme así — sonríe dulcemente — porque mejor no me llamas "ama" — le dice.
— Si mi ama — responde él.
— Mi fiel cachorro — le sobo la cabeza, Mike, la mira con miedo, no es normal que ella sea tan suave — mira — dice señalándole a sus amigos — tus amiguitos te están esperando — todos ellos están con la boca abierta, Isabella le da un beso en la mejilla — no te quites esa marca Mike — sonríe peligrosamente. — adiós Mike, nos vemos después.
Mike vio a Isabella alejarse de él, de igual manera sus amigos se acercaron, llenándolo de preguntas desde quien es ella, hasta es tu novia o tiene novio, Mike les responde "no se acerquen a ella o estarán muertos" ninguno de ellos entiende lo que él les quiere decir. Tocaron el timbre para la entrada a sus respectivos salones, Isabella va caminando por el pasillo como si nada, los ve a todos corriendo pero ella no, se acerca a su locker, saca los libros que necesita y va a su salón, recuerda que no tiene esa clase con ninguno de sus amigos ni con su primo y mucho menos con Jasper, pero si esta Edward, sonrió, tendrá su diversión. Fue a su salón, como adora biología a primera hora de la mañana, los pasillos estaban completamente vacíos, camina lentamente, toca la puerta y sonríe.
— Hola Sr. Banner — dice al hombre de cincuenta y tantos años que le abre la puerta, él la mira detenidamente y sonríe, o si, ya las clases no serán tan aburridas.
— Adelante — se quita de su camino, todos los estudiantes la ven entrar — siéntese con el sr. Cullen — dice, ella le giña un ojo.
— Muñeca — gritan varios de sus compañeros, ella les sonríe dulcemente y se sienta junto a Edward. Tanya la mira como si la quisiera matar.
— Hola preciosa — dice Edward en modo de saludo, ella lo ignora, quiere mantener el secreto por un rato más, el sr. Banner inicia su charla para la clase, habla de parásitos, ella odia a los gusanos, llega el momento de observarlos bajo el microscopio.
— Sr. Banner, no sé usted pero realmente soy alérgica a los gusanos — dice Tanya. Él no le presta la mínima atención.
— Sr. Banner — dice Isabella con voz dulce y de niña — usted sabe que este taller ya lo hice — sonríe — así que quiero evitar dañarme la manicura que recién me hice ayer — le vuelve a sonreír.
— Claro señorita, no hay ningún problema, pero debes contestar el cuestionario — todos están sorprendidos por esa aptitud nunca lo habían visto tan dócil, él le entrega una hoja.
— Gracias Sr. Banner — ella mira a Tanya diciéndole con la mirada "así es como se hace".
— De nada, pro allí me entere que hicisteis una apuesta con tu padre — dice como quien no quiere la cosa.
— Oh! Se enteró — ella despega su mirada del cuestionario.
— Si, la gran mayoría de nosotros sabemos por tu tía Marie — le explica — así ¿Qué quien gano?
— Le diré, pero primero dígame a favor de quien aposto — dice entregándole la hoja del cuestionario.
— A tu favor niña, tu padre tiene fama de mal apostador, y dime para ver si perdí el sueldo de este mes — responde para sorpresa de todos.
— Sr. Banner, gano su apuesta; verdad Eddy — dice acariciando la mejilla de Edward. Este no sabe de qué está hablando la recién llegada. Banner la mira interrogante — oh! No sabía verdad, Edward y yo fuimos novios hasta ayer.
— ¿QUÉ? — gritaron todos los presentes del alumnado.
— oh! Eddy no me reconoces — mostro un puchero, él sr. Banner estaba que no aguantaba la risa.
— Srta. Swan tenga en cuenta que la mayoría de esto chicos no la conocieron sino con su disfraz — comenta el Banner.
— Si tiene razón, pero pobre de aquellos que rieron, el que ríe de ultimo ríe mejor — Banner no le dio mucha importancia, ya tiene doble sueldo para este mes y nada más le importa, pero todos los presentes incluyendo a Edward vieron la mirada fría y calculadora de Isabella aunque en su rostro muestre una dulce sonrisa. Ninguno de los presentes podía creer lo que estaban escuchando, Mike si, él lo vivió por varios años en la escuela. Todos siguieron haciendo sus cuestionarios hasta que la clase finalizo, Isabella solo estuvo cayada y mirando su celular, aunque realmente estaba planeando sus siguientes movimientos. La clase termino, ella suspiro, pero cuando va a salir, alguien la toma del brazo y la voltea, ella mira directamente a unos ojos verdes con halo amarillento a su alrededor.
— ¿Isabella? — dice su nombre como una pregunta.
— ¿Si? Eddy — responde con una sonrisa.
— Realmente eres tú — dice soltando su agarre. Ella abre la boca para responderle pero la interrumpen.
— Mantente alejada de Edward, zorra — dice Tanya. Isabella se ríe.
— Oh Tany, no te preocupes no me acercare a él, él se acercara a mí — sonríe — además querida no soy ninguna zorra eso te lo dejo a ti — la señalo con uno de sus dedo, dio media vuelta y se marchó.
— Maldita mojigata — grito, la escucho pero no le dio importancia. Mike se estremeció, no puede imaginar lo que ella está tramando para hacer pagar a Tanya. El siguiente bloque Isabella fue a dirección, hablo con el director Vulturis, Marcus, hermano de Aro director de la escuela militar donde estaba antes, hablaron las dos horas y Marcus le dio vía libre para lo que ella quería hacer y como no hacerlo si ella es la mejor estudiante de todo el lugar; además de eso sus hermanos Aro y Caios la adoran y se la recomendaron a decir no más cuando se trasladó hace más de un año.
— Hay una chica nueva — dice Lauren a Jessica, esta mira entrecerrando los ojos, no había escuchado nada de eso — tiene un vestido preciso — la envidia se nota en su tono de voz — es rosado le marca su figura de muñeca y esos botines — envidia por todos lados. Lauren mira a su novio Mike, lo ve con unos labios pintados en la mejilla, todo signo de felicidad se borra de su cara, Jessica también lo ve, sonríe al fin puede que tenga oportunidad con él. — Mike! — grita, él se acerca a ella. Discuten por la marca, ella reconoce el color del labial de la chica nueva, él no lo niega, al igual que Ben, Tyler y Laurent lo confirman, se ríen de Mike, él solo ruega que ella no haga nada.
— Miren — dice Ben — Whitlock está sonriendo — Mike se estremece, como le hubiera gustado amanecer enfermo.
— Eso sí que es raro — comenta Ángela, la novia de Ben.
— No, no lo es — susurra Mike, pero todos ellos lo escuchan.
— ¿Qué quieres decir Mike? — pregunta Jessica.
— Ella está de vuelta Jess — apenas alcanza a decir, cuando frente a todos ellos, Isabella se muestra.
— Mike! — Sonríe — sabes tengo mucha flojera de hacer la fila para el almuerzo — él sabe lo que ella quiere.
— Enseguida voy — contesto, poniéndose en marcha.
— Mike ¿Por qué tienes que ir a buscarle la comida a esa perra? — grita Lauren, todo se detiene, ve como McCarthy cierra la puerta, la única que estaba abierta ese día. Y ven a la chica nueva sonreír dulcemente, tanto que parece un angel.
— Pero aquí esta Jessy — ella ignoro a Lauren y puso sus ojos chocolates sobre una rubia que está al lado de Lauren — Mi Jessy, cuanto tiempo sin hablar ¿verdad? — le acaricia el rostro, se estremece. — ¿tienes frio? — pregunta mirándola directamente a los ojos, todos escuchan la risa angelical de Jane, Jessica se arma de valor.
— Ya no estamos en la militarizada Isabella — responde llena de valor y retándola con la mirada.
— Mi Jessy, eso lo sé, pero ¿quién te dijo que este lugar no está bajo mi control también? — cuestiono mirándola a los ojos, ella se estremeció — sabes hace dos años te vi salir de la militarizada y te veía casi todos los fines de semana y hace más de un año hice una apuesta pequeña con mi padre y Emmett mi querido primo intento de muchas maneras que alguien me invitara a salir — hizo un puchero — pero ninguno acepto, hasta que llegaron los Cullen hace más o menos cinco meses — se mordió los labios — Emmett por fin logro que alguien saliera con su prima la sosa — sonrió — apostaron dos meses, lo que faltaba para que se cumpliera la apuesta que hice con mi padre pero no Edward se creía capaz de cumplir eso y mucho más, cuatro meses — el enojo se mostraba en su cara, Jessica tiene los ojos completamente abiertos, no sabe que creer.
— Puta, deja de decir tonterías — la interrumpe Lauren. Varias personas tragaron grueso, entre ellos los amigos más cercanos de Isabella, Jessica y Mike.
— Sabes Lauren, odio que me interrumpan — Lauren le lanza un refresco en la cara, "Mierda" pensaron Mike, Jessica; mientras que sus amigos simplemente pensaron "Esta muerta", de la nada una mano vuela a la cara de Lauren golpeándola en la mejilla, es una cachetada, Lauren voltea la cara de lo fuerte que es — para la próxima querida, estate pendiente de lo que digo — dice Isabella mirando a Lauren directamente — es una advertencia — señala su mejilla — la próxima no lo será y te costara unos cuantos dólares y una ida al hospital — susurro solo para ella, Lauren confirma con un movimiento de cabeza. Isabella termino de explicar parte de la apuesta a todos los presentes — Por eso Eddy dulzura, mil gracias por terminar conmigo ayer — dice sinceramente, Jasper se acerca a ella, la toma por la cintura y la acerca a él lo más que puede.
— Vámonos cariño — posa sus labios en la mejilla de ella — sabes a cereza — son restos del refresco que Lauren le había lanzado. — Vamos para que te bañes — sus ojos verdes brillan con picardía, ella sabe perfectamente lo que él quiere, ella también lo quiere pero primero debe enseñarle a algunos una lesión muy importante.
— Gracias Jane — nadie había visto a la rubia de cara angelical acercarse a Jasper e Isabella, ella toma el botellín que Jane le entrega, lo revisa en jugo de uva, sonríe — Lauren — llama la atención de la chica, y cuando ella voltea, se cómo Isabella le lanza algo, cierra los ojos, pero nunca llego — bonita blusa — sonríe, se aleja de ella, va pasando por la mesa de Edward, donde esta con la boca completamente abierta — Eddy — lo llama — aprende a besar — atrajo los labios de Jasper a los de ella y se dan un beso demasiado apasionada para muchos de los presentes, Jasper posa su mano sobre el trasero de ella acercándola más a él, ella rompe en beso, haciendo que él proteste — vez Eddy así es un beso de verdad — toma la mano de Jasper y salen rápidamente del lugar. Emmett sonríe y le manda un mensaje a Jasper, diciéndole que cuidado con Charlie.
Al día siguiente, todos vieron llegar a Isabella en su auto descapotable, ella esta vez fue con una minifalda estilo colegiala, botas negras hasta la mitad de la pantorrilla y un buzo azul, todos quedaron con la boca completamente abierta, y más Edward que no puede creer todo lo que perdió, vieron como Jessica y Mike se acercaron a ella como súbitos fieles, ella los ignoro y llego al lado de Jasper, solo para darle un beso con el del día anterior, Alice que no sabía lo que pasaba, casi, casi se lanza contra Isabella pero Lauren la detuvo y le advirtió que se mantuviera lejos, pero eso no le sirvió de nada, a la hora del almuerzo, Alice se acercó lo más sigilosa que pudo a Isabella y ayudo al hecho que Jasper la estaba besando, Jane y Alec la vieron pero no interfirieron, simplemente sonrieron y le avisaron a Emmett y Rosalie del hecho. Todos ellos sonrieron saben que Isabella se divertirá con ella.
— Isabella — la llamo, le dio una cachetada que resonó por todo el lugar — esos es por zorra — dijo — como te atreves a meterte con mi Jasper — los ojos de Isabella llamearon, sonrió y se acercó más a Alice.
— Sabes Alice, Jasper nunca ha sido tuyo — se acercó tanto para mirarla directamente a los ojos que solo unos milímetros más y sus labios podían tocarse — nosotros llevamos — se alejó de la cara de Alice e hizo como si pensara — cuatro años juntos — se acero a la mesa, tomo un refresco de cola, Alice lleva una falda blanca, pensó en dañarla pero no, mejor no, tomo de este y refresco su garganta, se volvió a acercar a Alice — para la próxima es mejor que tengas en cuenta con quien te metes — dijo, para lanzar su puño en la pequeña cara de Alice — y es mejor que te mantengas alejada de mi hombre — Alice está en el suelo, mirándola, se agarra la nariz que está sangrando…
— sabes es divertido hacer apuestas con Charlie — dice Isabella sonriéndole a Jasper antes de darle un beso.
