25 de Marzo de 1944
500w
Harry Potter y todo el Potterverso pertenecen únicamente a JK Rowling.
Tom Riddle fundó durante su estancia en Hogwarts el grupo de los Caballeros de Walpurgis, un grupo de magos poderosos y sangre pura de la casa de Slytherin que hicieron temblar más de una vez la estabilidad del colegio en cuestión. Los Caballeros, destacando Tom Riddle como líder y fundador y Avery como su mano derecha, causaron la baja de cientos de personas, entre las que se incluía a traidores de la sangre, mestizos y sangres sucia.
Tom, en su estancia en Hogwarts, encontró cercano al lago, un pequeño pasadizo bajo tierra que conducía a una pequeña explanada, escondida entre árboles. Era un lugar al que no se podía acceder más que por ese hueco o buscando concienzudamente subido a una escoba mágica. Tom hechizó rápidamente el pasadizo de manera que tan solo él y quien quisiese él podrían pasar por él. De esta manera, tan solo sus más allegados conocían el camino y podían pasar.
Ese día en concreto, en esa explanada tan solo se encontraba Tom, acompañado de su siempre fiel y mano derecha Avery. Avery estaba sentado como un indio en el suelo, con la varita en alto mientras una chica de apenas quince años, de la casa Hufflepuff, flotaba a un par de centímetros. La chica tenía enormes y pesadas lágrimas cayendo de su rostro. Mientras Avery las sostenía, Tom probaba con ella varias maldiciones que encontró en libros oscuros de la Sección Prohibida de la biblioteca.
La piel de la chica pasaba de un rojo esmeralda a un negro ceniza, sus brazos se estiraban y encogían de una manera que ni cien caballos muggle podían conseguir, su cabeza giraba e incluso en ocasiones crecia hasta que era demasiado pesada para poder sostenerla.
Sólo habían tres reglas: no matar, no dejar marcas y desmemoriar siempre a la victima. Esta última no era por miedo, Tom disfrutaba viendo la cara de terror de quien había sufrido su tortura, sino por proteger el lugar y no tener riesgo de ser expulsados en caso de que le hagan legeremancia a la victima.
Avery se puso en pie un momento, dejando caer el cuerpo de la chica al suelo con un golpe fuerte y ruidoso. Tom lo miró mal, pensando en si había perdido la cabeza, de repente se había vuelto "buena persona" o si le había traicionado. Cuando se giró a ver qué pasaba, se dio cuenta de que no era nada más lejos de la realidad: en la entrada del pasadizo, se encontraba un garo de color gris, con ojos amarillos brillante que miraba a los tres alumnos fíjamente.
Tom lanzó un rápido Obliviate a la alumna, que estaba intentando ponerse en pie, y comenzó a correr en dirección la salida, con Avery detrás. Sabía que si esa gata estaba allí, el conserje no tardaría mucho en llegar y no querían ser descubiertos con una alumna medio muerta y cientos de libros prohibidos por el suelo. Porque si los encontraban, un castigo sería el menor de sus problemas.
