¡Hola a todos!

Aquí viene un nuevo capítulo que espero os merezca la pena leer, ya que empezará a tomar forma pronto...


"- Convivir.- Sugirió rápidamente Ashe sentándose a su lado pesadamente, más de uno puso mala cara."


Capítulo 2: Fisión.

Todos allí se respetaban, se llevasen mejor o peor con otros, pero la mayoría prefería estar solo que rodeado, sobre todo Vi, que puso los ojos en blanco y miró hacia su jungla.

- De aquí no podemos salir y es pequeño, no creo que nos vayamos a perder por ir solos.- Rodó los ojos tratando de deshacerse de algunos, no quería tener que pasar todo el tiempo escuchando conversaciones que realmente la mayoría no le importasen.

- Me parece bien.- Murmuró Diana echando a caminar hacia la jungla, antes de que alguien pudiese protestar, puesto que era la primera en irse.

Leona siguió el rastro del camino que hizo antes de adentrarse en ella y no pudo evitar suspirar ¿por qué era siempre así? Ya entendía por qué si quiera era capaz de volver a acercarse a ella…

- Yo quiero mi cama.- Se quejó Vi sentándose en el suelo con la mirada perdida, Caitlyn la había obligado a quedarse, cómo no.

- Yo quiero poder volver a sentarme en una.- Añadió la pelirroja retirándose un mechón de pelo. La Noxiana aunque no lo pareciese le gustaba vivir acomodada aunque había pasado malos tiempos, un poco de tranquilidad no estaba mal, pero no de ésta forma…

- Qué ánimos.- Negó con la cabeza el asesino de las cuchillas que los miraba con desaprobación.- No voy a estar más tiempo con compasivos.- Dio media vuelta y se marchó como si nada, luego que fuesen capaces de decirle a él algo similar.

Todos lo miraban algo sorprendidos, aunque sabían que Zed no era de estar rodeado de gente, no tanto tiempo, y menos para convivir. Todo lo que sabían de él era que guardaba un secreto y que al menos alguno de allí ya había tenido un pequeño enfrentamiento con él por su sadismo.

- ¿Y yo por qué me tengo que quedar?- Apoyó sus guanteletes en el suelo, pesaban demasiado.

- Vete si quieres.- Se cansó de insistirle en que se quedara, que hiciese lo que quisiera.

- Ohhh… El cupcake me echaría de menos.- Se rió entre dientes recibiendo un golpe en el hombro por parte del pastelito.

- Vete a la mierda.- Levantó el rifle enfadada y comenzó a andar sin mediar palabra por la calle del centro.

Se mordió el labio inferior algo culpable ¿por qué siempre era ella la que empezaba y tenía que sentirse culpable? Resopló mirando hacia otro lado, no pensaba seguirla. Siempre tenía que protegerla para que la tratase así, estaba cansada.

- ¿Por qué se ha ido Cait?- Preguntó Ashe dejando de lado que fue su enemiga de línea.

- Yo que sé, si por ella fuera, a cazar a alguien.- Volvió a mirar por el camino aún culpable.

- Debería de ir alguien…- Leona, ésa sabia persona que siempre sabía qué hacer y hablar de sentimientos, era… Demasiado buena.

La miró un momento tratando de saber algo, pero solo pudo ver una pizca de tristeza en sus ojos, que al momento desapareció, ¿qué le pasaba? Joder, ¿a todos les había trastornado la desconexión o qué?

Golpeó con fuerza los guanteletes en el suelo y se elevó sobre ellos poniéndose en pie.

Ésa Caitlyn… Se había dejado el gorro aquí.

Marchó por el camino dónde la había visto irse con el gorrito en la mano, ¿por dónde demonios habría ido? Últimamente las cosas estaban un poco tensas y eso la había entristecido. ¿Habría decidido volver a desconfiar de ella? Las señales que recibían eran contradictorias. "Ni que llamarla cupcake fuese para eso" Bufó para su propio interior negando con la cabeza ¿por dónde debía de empezar? "Siempre soy yo la que tiene que hacerle caso, podría escucharme de vez en cuando, claro, yo me quedo por ella, pero ella se va por mí, muy coherente todo." Relataba en sus pensamientos, estaba algo cansada de la situación. Necesitaba saber qué narices le pasaba.

Decidió comenzar por el lugar más cercano y se introdujo por su jungla. Los lobos habían desaparecido, en su lugar estaba un hueco vacío de paredes altas de piedra que se veía tan solo que le inundó la nostalgia de hacía momentos… ¿Y si no volvían? ¿Y si se había cortado toda conexión? ¿Y si… Tendrían que quedarse aquí para siempre? Se restregó con uno de sus enormes dedos la cara con cuidado desmotivada, no era momento de pensar en aquello, no serviría de nada hacerlo, ni mucho menos le encontraría solución.

Siguió pues con la búsqueda, tenía que encontrarla, era cierto, no era momento para estar de riñas con nadie.

- ¡Caitlyn!- Gritó continuando por la jungla.- Será posible…- Estaba desesperada, había buscado por toda su jungla y no había ni rastro, ahora le tocaba ir por la otra, a ver si por algún designio la encontraba por allí.

- Caitlyn está en el otro lado.- Murmuró una voz a sus espaldas justo cuando se adentró en la jungla "enemiga" que la hizo sobresaltarse como si aún estuvieran en la partida y la pudieran haber pillado haciendo contra jungla. Era Diana.

- Gracias…- Asintió agradecida, si tenía que ponerse a buscar por toda ésta acabaría hasta las narices.

- ¿Qué tienes con Caitlyn?- Preguntó Diana apoyada junto a ella al muro de la pared, era muy curiosa y muy observadora, por ello no había podido dejar de reparar en aquello.

- ¿Qué? ¿Con Caitlyn?- Comenzó a reír mofándose de sus palabras.- No sabes lo que dices Diana.- Desvió la mirada con una sonrisa torcida.

- Creo que eres tú la que no lo sabe.- Dejó su espada en el suelo y se sentó mirando hacia el frente.

- ¿Cómo?- Tenía que ir a buscar a Caitlyn pero aquello le obligó a quedarse.- No entiendo lo que dices Diana.- "Para variar" completó en su mente, no era nada nuevo que no entendía la mayoría de sus consejos, demasiado enrevesados para su gusto.

- Ya te darás cuenta por ti misma.- Volvió su mirada hacia ella para mirarla fijamente.

Tenía unos ojos penetrantes, los cuales creías que te escrutaban con la mirada y descubren cualquier secreto que pueda ocultarse en ellos o no quieras dejar ver. Tragó saliva ante tal mirada, por un momento se sintió tentada a acercase a ella, como muchos encuentros que anteriormente habían tenido.

- No me importa.- Murmuró sin más apoyándose con ella contra la pared.- Prefiero no descubrirlo.- Hizo una mueca con la boca de desagrado.

- ¿Y a ella tampoco le importa?- Cuestionó sin más mirándola de reojo.

¿Por qué Diana se preocupaba en aquello? Bueno, realmente no pensaba que estuviese preocupada, simplemente tenía curiosidad, o quería ser amable o… Espera, ¿Diana estaba siendo amable con ella? Una sonrisa en su interior se creó al darse cuenta de lo que había conseguido.

"El campo de entrenamiento se hallaba totalmente solo, no había nadie y podría disfrutar de estar sola. Necesitaba pensar lo suficiente para no cometer una metedura de pata.

Una figura se hallaba blandiendo su espada con vigorosidad, sin titubear como si realmente tuviera alguien delante. Se quedó allí observándola unos segundos, más bien ella diría unos minutos, se movía de una forma magistral y elegante, ¿quién era?

- ¿Quién eres? Sal de ahí ahora mismo.- La había pillado viendo como entrenaba, con una gran vergüenza a destacar.

- Lo siento.- Se sentía azorada por la situación y salió de detrás del muro de la puerta.- Peleas muy bien.- Concedió observando a la hermosa mujer de tez plateada que tenía frente a ella. Una luz parecía concederle el aura que completaba a ésa extraña marca en su frente.- Soy Vi.

- Así que tu eres la nueva compañera.- Le echó un vistazo de arriba abajo sin mucho interés y muy disimuladamente analizando la nueva campeona, cosa que puso nerviosa a la pelirrosa.- Soy Diana.- Añadió simplemente volteando para seguir entrenando.

- Vaya, qué agradable.- Espetó sin más chascando la lengua, vaya humos.

- Como si me importase, eres tú la que me ha molestado, estoy entrenando.- Frunció el ceño volviéndose de nuevo hacia ella.

- Yo también venía a entrenar.- Bufó levemente acercándose a uno de los sacos que habían pegados a la pared.

- Ah no. Yo entreno sola.- Se quejó enfadada.

- Como si me importase.- Esbozó una suave sonrisa maliciosa y comenzó a descargar derechazos contra el saco.

Diana rechinó los dientes con cara de pocos amigos y volvió a su entrenamiento con la espada en silencio. ¿Pero quién se había creído? Tenía suerte de que estuviesen dentro del Instituto de Guerra… Mucha suerte."

Sus episodios con ella se habían sucedido a lo largo de los meses que llevaba allí y para su sorpresa… podía decirse que… Había hecho buenas migas con la lunar. A medida que la había ido conociendo, los momentos de roce descendieron gradualmente, al igual que la confianza había aumentado de la misma forma, aún no conocía a la verdadera Diana en su esplendor, pero aquella mujer le parecía tan semejante a ella que estaba feliz de aquel acercamiento, y de que no estuvieran peleando a muerte ahora que estaban fuera del Instituto de Guerra… Teóricamente. Además había dejado su espada en el suelo nada más había llegado y la había visto… Si ése no era un gesto de confianza no sabía lo que era, aunque bueno, no es que la hubiese sentido mucho. Aquel lugar la estaba cambiando, por fin para bien.

- Sabes, aunque no lo crean, eres más amable de lo que pretendes demostrar.- Estiró sus labios en una ligera sonrisa concesiva. Había hablado muchas veces con ella y quizás era el momento de ceder del todo.

Diana la miró unos segundos antes de esbozar una débil pero significativa sonrisa. Era la segunda vez en su vida que le decían aquello. Parpadeó un par de veces recordando la primera persona que lo hizo y borró gradualmente la sonrisa manteniéndola en su interior. Desde luego la pelirrosa con tal carácter había encajado muy bien con el suyo propio.

- Creo que debería de ir a buscar a Caitlyn, ya se habrá dado cuenta de que se fue sin su gorrito y se escuchará el grito por toda la Grieta.- Rió maliciosamente poniéndose en pie aún mirándola. No necesitaba una respuesta, ésa sonrisa le había bastado, era la primera vez que le sonreía, al menos sin una burla antecesora.

- Y tú más sensible de lo que aparentas ser.- Mantuvo ésa sonrisa interior exteriorizándola por unos segundos burlona mirando hacia sus guanteletes, haciendo reír a su compañera de equipo inevitablemente, que notaba como sus mejillas se ruborizaban levemente.

Vi era mucho más… Persona de lo que había imaginado, de lo que si quiera había intuido, más de lo que ella misma sabía. Quizás algún día reconociese todo lo que ahora mismo se veía incapaz de reconocer.

- Eh, yo no te he insultado… Peli-vieja.- Se quejó riendo entre dientes por ése pequeño apodo que pareció enfadar momentáneamente a Diana, pero acabó exhalando en una pequeña risa resignada.

- Yo tampoco te he insultado… Peli-friki.- Le devolvió la burla sin permitirle dañar su orgullo. Alzó una ceja la aludida desaprobando ése nombre.

- Yo no soy friki.- Su defensa era clara y concisa.

- Ni yo vieja.- Alzó las cejas defendiéndose sin mucha inquina mirando directamente a los ojos increíblemente azules de Vi.

- ¿Interrumpo algo?- Preguntó de pronto la inconfundible voz de Caitlyn asomándose por el hueco en el que Vi iba a salir a buscarla.

Desvió sus ojos hacia los marrones de la Sheriff y trató de compararlos. No había comparación ninguna, pero demasiadas similitudes.


¿Y bien?

¿Qué tal os pareció? Espero vuestras opiniones en formas de review, sabéis que me gusta recibirlas y así me alentáis a seguir con la historia.

¡Un saludo y hasta pronto lectores!