Hola! Como lo prometí mi querida Reki uwu Espero que cumpla tus expectativas~
Advertencia: contenido yaoi [Chico x chico] Selfcest
Aclaraciones: Karamatsu tiene los ojos negros y Kara azules.
Disfruten~
Karamatsu lleva unos cuatro meses viviendo con los Matsu y no puede negar que sigue extrañando a sus hermanos, pero esas personas que lo acogieron y el mismo Kara le han dado más cariño del que ha recibido de su familia en los últimos años. Es algo que le cuesta admitir, pero no puede negarlo mientras Oso le da de comer en la boca con un tenedor.
Karamatsu traga la comida justo a tiempo para ver como un cuchillo pasa volando cerca del rostro del de ojos rojos―¡Eso tenía intenciones de arrancarme una oreja!―el de ojos rojos en vez de parecer molesto tiene una mueca claramente divertida, al parecer disfrutando del fastidio de su hermano menor.
―Deja de molestarlo, inútil hermano mayor―Kara rueda los ojos y se sienta al lado de Karamatsu en la enorme mesa. No espera mucho y aprovechando el rastro de crema en la comisura de los labios del de ojos negros se acerca y lo besa.
A Kara le vale mierda lo que piensen sus hermanos, sus hermanas son otro punto, pero ellas no se encuentran en esos momentos, por lo que sin pudor alguno cuela una mano a la cintura de su pareja y empieza a acariciar la zona. El mafioso disfruta del temblor que recorre el cuerpo de Matsuno. El de ojos azules se separa del más joven al escuchar la tos que está seguro proviene de su hermano menor.
―¡Pero que virgen, Choro!―Oso rueda los ojos―. Karamatsu sonrojado es mejor que las pornos baratas que ves, es más útil para hacerse una…―el de corbata roja no tiene tiempo de terminar la oración cuando otra cuchilla es lanzada a su dirección.
Karamatsu ya se ha acostumbrado al comportamiento de esos hermanos, pero aun así no puede evitar sentir como su rostro se poner rojo. Era raro que recibiera tanta atención, todavía no logra acostumbrarse a eso, tampoco a las muestras de cariño de Kara, no es que no le gustarán, es decir… él lo amaba, pero era extraño hasta cierto punto.
―No les hagas caso, ya sabes cuan molestos pueden ser―el muchacho de ojos verdes que estaba sentado frente a él con un impecable traje gris se ajustó los lentes suspirando con pesadez observando como sus hermanos mayores parecían pelear estúpidamente.
Karamatsu solo se limita a asentir dándole la razón a Choro; sin embargo, eso no quita la preocupación que lleva sintiendo desde hace una semana. Es un mal presentimiento que le estruja el estómago y la garganta con fuerza, Kara no se lo dice y mucho menos los hermanos de este, todos, incluyendo a las chicas, nunca le cuentan nada, dicen que es mejor así y el mismo Karamatsu sabe que tienen razón, pero no puede evitar sentirse preocupado. El de ojos azules últimamente sale con frecuencia y cuando regresa luce extremadamente cansado, Karamatsu se siente como un inútil y lo único que se encuentra siendo capaz de hacer es abrazarlo cuando están en la cama y arrullarlo hasta que el mayor consiga el sueño.
Sabía que era la mafia y sabía que eran los yakuza, no era ignorante de ese hecho, también sabía que los Matsu era la familia más poderosa de Japón y así mismo era una de las más reconocidas en el planeta. La familia Matsu movía los hilos transparentes del gobierno, Japón caería si ellos caían porque muchos aportes económicos venían de parte de los Matsu. La economía del país giraba en torno de ellos. Por eso mismo fue que la familia se dividió en dos ramas, la mafia y los yakuza, todo ese poder en manos de una sola persona era contraproducente por lo que la mafia se convirtió en la rama externa, es decir, ellos se encargaban del comercio externo, de los trabajos internacionales y eran los que daban la cara a las mafias extranjeras mientras que los yakuza se convirtieron en la rama interna, se encargaban de los encargos dentro del país. Nunca se podrían separar porque una dependía de la otra y así se aseguraban de que no hubiera traición.
Karamatsu estaba consciente de todo eso, pero eran cosas que había escuchado al azar o que el propio Kara le había dicho cuando le conto la verdad; sin embargo, todo eso era información general, algo que cualquier persona podría saber. No es que le entusiasmara la idea de meter su nariz en esos asuntos, pero le gustaría ser de ayuda para su nueva familia. No quería que pasara algo como lo que había pasado con sus hermanos… quería protegerlos, quería ser útil.
―¿Estas bien, Karamatsu?―parpadeó confundido al darse cuenta que estaba siendo inspeccionado por el de ojos azules―¿Es por lo que dijo el imbécil de Oso?
Karamatsu parpadeo confundido al notar que los otros dos también lo miraban atentos, incluso el de ojos rojos había quitado la sonrisa juguetona que tenía siempre para reemplazarla por una de mayor preocupación. Negó con la cabeza―. No, es solo que estaba pensando en mis hermanos…―susurró levemente, no era mentira del todo.
Kara puso una mueca algo tensa y suspiró, a veces sentía que no podría competir contra esos tipos, pero aun así…―Sabes por qué no puedes, pero…―quería decir que si deseaba regresar con ellos estaba bien, que no se interpondría, pero su vena egoísta no lo quería dejar ahí, el amor que le tenía era asfixiante en un buen sentido y sabía que no solo para él era importante.
Kara amaba a Matsuno con fuerza, era su hermosa luz en la vida de mierda que tenía, era la luz para toda su familia, incluso para los trabajadores de la mansión. Karamatsu era inocente, no en el sentido de que nunca se hubiera masturbado sino que tenía un alma pura, ingenuo y de buen corazón. Karamatsu era lo único que podía calmar sus pesadillas, sus besos, sus abrazos y su simple aroma era el mejor somnífero que podría tener.
―¡No es eso!―se apresuró a aclarar el segundo de los Matsuno―. Es solo que verlos actuar así, me recordó a ellos…―eso último lo susurró, pero puso su típica sonrisa al instante, no quería preocuparlos, además él quería seguir ahí y tampoco quería involucrar a sus padres ni a sus hermanos en algo peligroso.
Kara frunció el ceño y tomo sus mejillas con una mano apretándolos―. Ya te he dicho que no sonrías si no lo sientes, no me gusta que finjas― y después de decir eso se acercó y contrario a lo que Matsuno esperaba este solo le dio un beso en la frente―. Tenemos que salir, las chicas vendrán dentro de un rato.
―¡Hasta pronto, lindura!― se despidió el mayor de los hermanos de la mafia lanzándole un beso.
El de lentes suspiró―. Hasta pronto, Karamatsu-san, no olvide seguir con sus estudios―le recordó el de ojos verdes con una sonrisa casi inexistente.
―¡Claro!― eso había sido idea de Todoko y Choro al verlo intentar hablar tanto inglés.
La menor de las Matsu era una pequeña viuda negra culta, conocía demasiados idiomas con el fin de poder desenvolverse de manera útil en su mundo; por lo mismo era la encargada de cerrar los tratos para los yakuza, las cosas siempre terminaban a favor de las mujeres por lo mismo. "Los hombres son unos cerdos asquerosos que piensan que las mujeres al ser lindas no pensamos bien" le había dicho la castaña un día que parecía satisfecha con su trabajo, no le había dicho nada más que eso, pero sabía que había sido algo bueno para los Matsu por la celebración que realizaron.
Suspiró al encontrarse solo, se habían ido otra vez y ni siquiera pasaban de las diez de la mañana. Se levantó de la enorme mesa y abandonó el comedor, todavía seguía siendo muy temprano para ir a la cocina para ayudar a preparar el almuerzo.
―Morning!―saludó energéticamente a las mujeres que se dirigían al comedor a limpiar.
Estás le regresaron el saludo con una corta reverencia y sonrisas amables. Desde que estaba ahí todo era así, era una buena vida, pero aun así… seguía preguntándose qué había sido de sus brothers. Casi se va al frente cuando alguien se le colgó enérgicamente desde la espalda.
―¡Karamatsu-niisan!―era una voz enérgica y claramente femenina.
―How are you, my little Jyushiko?―cuestionó con cierto tono divertido de voz.
―¡Genial!―chilló la rubia desde su espalda.
―Has mejorado mucho tu pronunciación, Karamatsu-niisan―Todoko estaba frente a él usando un hermoso vestido palo rosa, como siempre se veía hermosa.
―Por lo menos las clases no se han ido en vano―está vez fue Ichiko al lado de Todoko la que habló, llevaba un vestido elegante purpura y sostenía un cigarro con delicadeza entre sus manos.
―¡Vamos al centro comercial!―Jyushiko seguía colgada en su espalda, pero como era de esperarse no pesaba mucho.
―¿Eh?―cuestionó acomodando mejor a la chica en su espalda.
Todoko sonrió―. Llegó nueva mercancía a mi tienda favorita de diseñador, un solo traje para uno sola persona en el mundo, nadie tiene algo igual. Además hay que recoger ciertos encargos que hicieron los otros―eso lo dijo rodando los ojos, no le gustaba hacer las cosas de los demás.
―Entonces vamos―dijo con una sonrisa empezando a caminar cargando a la rubia.
Dejó que Jyushiko se bajara de él cuando llegaron al auto rosa que sin duda era de Todoko, por fin pudo ver como estaba vestida la rubia, llevaba un hermoso kimono corto de color blanco con muchos detalles en naranjas y amarillos. Se subió a la parte trasera del vehículo junto a Ichiko mientras Todoko se subía en el asiento del conductor y Jyushiko a su lado.
El auto empezó a moverse y conforme el vehículo avanzaba otros autos, que ya eran conocidos para Karamatsu, se le unían a lo largo del camino, cada uno dispersado estratégicamente para no crear tanta revuelta. Al principio era incómodo saber que siempre te iban a estar vigilando, pero sabía que era algo peligroso salir, pero no por ello tenían que dejar de hacerlo porque si no se mostrarían débiles le había dicho Kara una vez.
No tardaron mucho y llegaron al centro de la ciudad y poco después al enorme mall que se alzaba imponente. La castaña estaciono y empezó a apurarlos para ir a su tienda favorita. Karamatsu tuvo que obligarse a girar su rostro cada vez que veía a alguno de los guardaespaldas, de las chicas y de los suyos propios, caminando aparentando que hacían otras cosas.
No era la primera vez que estaba en la tienda, pero aun así era sorprendente,. Era un lugar hermoso con trajes elegantes y vestidos hermosos puestos en maniquís, incluso tenía varios pisos internos. Todoko se acercó caminando como una bailarina hacia un hombre de traje blanco.
―¡Todoko-sama!―saludó efusivamente el rubio de ojos azules.
―Jason―la chica sonrió y empezó una plática con el hombre.
Por su parte Jyushiko se movía enérgica jugando con los maniquís como si fueran personas vivas, Ichiko se había retirado a una pared algo alejada para atender una llamada telefónica. Los ruidos del exterior eran un murmullo casi nulo y Karamatsu tuvo un mal presentimiento cuando el ceño de la mujer de ojos purpura se frunció, casi al instante un disparo se escuchó.
―Vaya, que es rápida, Todoko-sama―la joven de trenzas tenía apoyada una mano en su hombre de donde estaba brotando sangre, tenía el ceño fruncido y los labios tensos―. No cualquier persona hubiera podido esquivar un disparo a tan corta distancia.
Todoko sonrió ignorado el dolor―. Ah, qué horror ver tu horrible rostro de nuevo, Atsushiko―le dijo burlista a la muchacha que estaba en el segundo piso con un rifle en el segundo piso.
Karamatsu nunca la había visto, llevaba un traje de hombre negro y una corbata amarilla, además de llevar el cabello atado en una coleta. El pelinegro observó por el rabillo del ojo como Ichiko se acercaba con el ceño increíblemente fruncido, Matsuno sabía que aunque no lo demostraba para esa mujer lo más importante era su familia.
―Lo siento, Todoko-sama, pero ellos tienen a…―el hombre de traje blanco parecía estar a punto de llorar en cualquier momento, Karamatsu sintió pena por él.
―Vete y recoge a tu hija―dijo Todoko no perdiendo de vista a la mujer con el rifle en su mano. El rubio asintió tembloroso y se fue corriendo por la puerta trasera, justo cuando está se cerró el caos se desató de nuevo, decenas de hombres aparecieron en los otros pisos de la tienda. Afuera del local también venían murmullos de explosiones.
La tal Atsushiko alzó su rifle dispuesta a disparar de nuevo, pero Todoko ya tenía afuera sus pistolas gemelas que llevaba siempre con ella y disparó en dirección de la otra mujer y los hombres con precisión dejando a unos muertos en cuestión de segundos. Karamatsu fue jalado con rapidez detrás de un muro por Ichiko.
―¡Quédate aquí!―le ordenó Ichiko alzando su vestido y sacando su katana corta.
―¡Jyushiko-neesan, ahora!―gritó la castaña al observar que Karamatsu había sido puesto a salvo.
―¡Yei!―gritó la rubia saltando sobre un hombre y rompiéndole el cuello de una sola patada.
La rubia se movía con agilidad en una especie de baile rompiendo cráneos y cuellos como si fuera algo increíblemente sencillo―. Consigue el rifle de esa perra, Jyushiko―ordenó la mayor de las hermanas esquivando las balas y atravesando a un hombre justo en la garganta. Chasqueó la lengua cuando la sangre del tipo salpico su vestido.
―¡Ok! ―se apoyó en un mueble y saltó como una acróbata para caer en el segundo piso justo detrás de Atsushiko.
La mujer de corbata amarillo sacó una cuchilla que llevaba y la uso para defenderse, el rifle en esos momentos era inservible. Esquivó una patada de la rubia que destrozó un mueble detrás de ella. Nunca se había enfrentado a Matsu Jyushiko, pero al parecer los informes eran ciertos, su fuerza y agilidad era monstruosa, el sobrenombre de Bloody Dancer no lo tenía por nada, cada vez que golpeaba y se movía era casi como un baile, un baile que podría llevarte a la muerte.
―¿No quieres bailar conmigo?―preguntó con una sonrisa dulce la rubia mientras giraba con elegancia esquivando un ataque, el hermoso kimono se movía con ella.
Atsushiko dejo que una sonrisa se formara en su rostro, no esperaba encontrarse con una situación tan divertida―. Tal vez en otros momentos―dijo encontrando un punto de apoyo y lanzando su cuchilla en dirección de la rubia que como esperaba esquivo con relativa facilidad el ataque, su rifle apunto y disparó. La sangre salpico el piso blanco.
―¿Te olvidaste de mí, perra?―Ichiko sacó con rapidez su katana del estómago de la muchacha dejando que esta cayera al piso―. Te estabas demorando mucho, Jyushiko―dijo la pelinegra tomando el rifle caminando hacia el barandal.
―Lo siento, nee-san―se disculpó la rubia pasando una mano por su cabeza.
―¡Encárgate de los de arriba!―gritó la de ojos purpura lanzándole el rifle a su hermana menor. Ella era la que mejor puntería tenía entre ellas, el asunto cambiaba si la comparaban con sus hermanos mayores―. Jyushiko, apoya a Todoko subiendo los pisos, iré abajo para cuidar a Karamatsu―informó la de vestido púrpura.
―¡Sí!―gritó la rubia empezando a correr hacia el tercer piso.
Ichiko empezó caminar algo apurada hacia el primer piso, había tenido que dejar a Karamatsu ocultó para apoyar a su hermana, por más fuerte que fuera Jyushiko sabía que esa zorra de Atsushiko era difícil de matar, la llamaban Hebi y su nombre era conocido dentro del círculo de asesinos rojos.
Para Ichiko todo fue en cámara lenta, el gatillo apretándose detrás de ella, su cuerpo girándose con la esperanza de poder repeler la bala con su katana porque sabía que esa tipa no la dejaría solo esquivar la bala. Al darse la vuelta vio la bala casi chocando contra su rostro y solo pudo desear que sus hermanos pudieran cuidarse sin ella; sin embargo la bala salió volando en otra dirección siendo repelida por otra. Atsushiko estaba igual de impresionada que ella al ver al responsable de ello, Karamatsu parecía algo asustado con una pistola manchada de sangre entre sus manos.
―¿Cómo?...―la mujer de traje negro estaba incrédula, había disparado desde una distancia que significaba una muerte asegura, ¿qué clase de tipo era ese?
Karamatsu había seguido a Ichiko escondido aprovechando que Todoko estaba distraída disparando a los tipos del cuarto piso mientras Jyushiko se encargaba de los del tercer piso. La planta baja había sido limpiada por la del vestido púrpura por lo que no le fue difícil seguirla, tenía un mal presentimiento de dejarla ir sola, ni siquiera pensó mucho cuando tomo la pistola de un tipo muerto, todo había sido inconscientemente, incluso dispararle a la bala, era casi como verla moviéndose lentamente… Tragó algo de fuerte al sentir la mirada gris de la mujer de coleta.
Atsushiko sonrió de lado viendo esos ojos negros y temblorosos, saltó con agilidad por el barandal al primer piso―¡Disfruten la bomba! ¡Mis saludos y de mi jefe!―dijo divertida apretando el botón dentro del bolsillo de su pantalón, para después salir corriendo por la puerta delantera unos minutos antes de que fuera cerrada por una malla de acero.
―¡Esa perra!―Ichiko tomó el brazo de Karamatsu para saltar también por el barandal―¡Jyushiko deja a esos tipos y salta!―gritó justo antes de saltar por el barandal en dirección de unas telas que guindaban. Karamatsu se sostuvo de estas apenas para observar como Jyushiko hacia lo mismo desde el tercer piso. Los tres se dejaron caer y corrieron en dirección de Todoko que estaba abriendo con una llave una puerta oculta detrás de unas pilas de telas.
Todoko cerró la puerta apurada cuando todos estuvieron adentro de la habitación que estaba completamente a oscuras. La bomba explotó unos segundos después y todo tembló con fuerza, después de la principal hubieron otras más que los botaron al suelo por las fuertes sacudidas. Unos minutos después todo quedo en silencio.
―¿Dónde estamos?―cuestionó Ichiko suspirando cuando los temblores se detuvieron.
Todoko giró su rostro a la dirección de dónde provino la voz de su hermana mayor―. No lo sé, Jason me lo dio antes de que llegara la bruja de Atsushiko, no había entendido antes, pero fue útil. Necesito una luz…―susurró mordiéndose el labio, la oscuridad no le gustaba, le recordaba al evento de hace años.
―¡Voy a buscarla!―gritó Jyushiko comenzando a generar cierto escandalo cuando chocaba contra algo.
Karamatsu seguía en silencio, todavía algo consternado por lo que había pasado. Entrecerró los ojos cuando la luz fue prendida de manera algo violenta.
―¡Avisa antes de prenderla, Jyushiko-neesan!―se quejó Todoko poniendo sus manos contra sus ojos para taparse un poco. Un quejido abandonó sus labios al mover el brazo, la adrenalina había bajado y el dolor la había atacado.
―Lo siento―se quejó apenada la rubia observando la mueca de dolor de su hermana menor.
―¿Estas bien?―Karamatsu se había acercado con rapidez para observar la herida en el brazo de la chica. Las inspeccionó a conciencia, por suerte la bala no se había incrustado aunque había lastimado bastante al rozar y le había costado un buen pedazo de piel que probablemente dejaría marca―. No es tan malo, solo hay que vendar por el momento, después se encargara el doctor―alzó su rostro y se dio cuenta que estaban como en una especie de habitación blindada, similar a las de los bancos, solo que está estaba llena de telas―. Jyushiko, pásame algo de esa tela para hacer un torniquete―le dijo a la rubia que asintió.
―¿Cómo sabes?―preguntó entrecerrando los ojos la castaña.
Karamatsu sonrió―. Le dije al doctor que me enseñará algo, una vez Kara regresó con una herida de navaja en el hombro, es bastante idiota y no quería ir con el doctor―se quejó el pelinegro―. Me daba miedo que alguno de ustedes les pasara algo y que yo no pudiera hacer nada―dijo tomando el pedazo de tela que le había tendido la rubia que se encontraba a su lado observando atenta los movimientos del único chico―. Voy a apretar―le informó a la castaña que asintió respirando profundo, contuvo una mueca al sentir como ajustaban el vendaje.
―¿Es por eso que sabes disparar así?―cuestionó Ichiko sin olvidar lo que había hecho la pareja de su hermano―¿También quisiste aprender eso?―la mujer entrecerró los ojos observando cada movimiento de Matsuno.
Karamatsu negó con fuerza―. Eso… no sé qué pasó. Solo lo hice―Ichiko pudo ver la sinceridad en esa mirada oscura y solo pudo suspirar, no es que se quejara, le había salvado la vida.
―¿Qué pasó?―cuestionó Todoko frunciendo el ceño al darse cuenta que se estaba perdiendo de algo.
Ichiko alzó la mirada hacia el techo, necesitaba fumar y un buen vino―. Karamatsu es un tirador nato, me atrevo a decir que tiene mejor puntería que Kara-niisan.
―¡¿Mejor que Kara-niisan?!―Todoko giró a ver impresionada al de ojos negros.
―Repelió una bala que estaba a punto de darme en la cabeza―dijo como si no fuera la gran cosa el que estuviera a punto de morir hace unos momentos.
―-¡¿Qué?! ¡Pero nunca ha disparado!―chilló la castaña, incluso Jyushiko había quitado su sonrisa de siempre para parecer algo impresionada.
―Sin embargo…―cortó el estupor la líder de los yakuza, había algo que la había estado jodiendo desde hace rato―Atsushiko lo vio.
Y las tres chicas se sumergieron en un silencio algo pesado, Kara las iba a matar, aunque lo más preocupante era la seguridad de Karamatsu, también estaba la familia de este… Y… mierda.
―¿Qué pasa con eso?―cuestionó el pelinegro sin entender mucho.
Todoko giró a verlo con una mueca preocupada―. Tenemos que sacar a tu familia del país, tenemos buenos contactos en América, lo mejor será fingir su muerte, poner registros falsos, y allá podrán vivir cómodamente.
―¿Por qué?...―cuestionó en shock.
Esta vez tomo la palabra Ichiko―. Antes no importaba, cuando salías con nosotros solo podías ser un empleado más, no alguien que pudiera romper nuestra fuerza. Pero, hoy demostraste no ser alguien corriente, la perra de Atsushiko lo noto, así que se lo informará a su jefe apenas pueda y comenzaran a investigar hasta dar con quién eres. Kara y tú se frecuentaban antes mucho afuera, así que solo será una suma sencilla de dos más dos. Hay que salir de aquí y empezar a coordinar todo.
La mujer se puso de pie así como lo hizo el resto, todos lucían sucios, manchados de sangre y demacrados. Apenas abrieron la puerta el establecimiento incinerado y con algunos rastros de llamas ardiendo todavía. Karamatsu ayudó a salir a Todoko que era la única herida, estaba usando todo su autocontrol para no llorar de la preocupación. Apenas salieron afuera fueron interceptados por unos guardaespaldas que lucían igual de mal que ellos. El centro comercial estaba vacío y habían algunos cuerpos regados por el suelo. Matsuno solo podía rogar porque no hubiera muerto ningún inocente.
―¡Esos hijos de puta!―Karamatsu observó a Oso, Choro y Kara caminando a su dirección, el de ojos rojos pateo con fuerza a uno que identifico como perteneciente al otro bando.
Kara apuró el paso y estrujo entre sus brazos a su hermana menor y al de ojos negros―-¿Cómo están?―cuestionó con voz algo seria y preocupada.
Ichiko suspiró―. Nosotros estamos bien, al parecer querían dejar un mensaje.
―La guerra por el poder inició, ¿eh?―Choro entrecerró los ojos observando la sangre que estaba bañando el suelo.
―Yo…―Karamatsu habló y el de ojos azules y la de trenza se separaron―. Tenemos que sacar a mi familia del país, por mi culpa… ellos―Matsuno tenía la voz temblorosa y cuando alzó la mirada llorosa.
―Yo me encargaré… No te preocupes, ya no llores―fue lo único que se encontró siendo capaz de hacer mientras abrazaba al más bajo.
Kara en ese momento lo supo, si tan solo lo hubiera dejado ir en la mañana nada de eso hubiera pasado… Él sabía que las cosas con la mafia Sakamoto se estaban poniendo tensas y pronto iniciaría una guerra, pero aun así… Apretó con fuerza a Karamatsu, debía saberlo ya bastante bien, él no podía tener una luz sin apagarla. En el mundo de oscuridad en el que vivía las luces estaban prohibidas porque atraían con facilidad a cualquier persona. Jyushiko era un claro ejemplo de ello, observó por el rabillo de su ojo a su hermana y se dio cuenta que esta ya no tenía su sonrisa de siempre. Los ojos de la rubia estaban opacos.
La mafia era oscuridad, la mafia era sangre, la mafia era su familia.
Me emocione bastante al escribirlo uwu así que... chan chan chaannn lo voy a continuar unu no será muy largo (?) O por lo menos eso espero .3. Me vinieron muchas ideas para seguirlo así que~ Hagan sus teorías locas de qué pasara y me las dejan en un review (?) Qué pasara con los hermanos Matsuno? Qué pasó con Jyushiko? Esto y más en el próximo cap (?) xDDD Ya mi peluca y lentes los tengo uwu solo me estoy decidiendo porque clase de vestuario sería mejor para el cosplay de Ichi xDDD También sigo con lo de actualizar por orden de prioridad, qué historia les gustaría que actualizara? .3. Por cierto, ¡Pase mi examen de química! No fue la mejor nota, pero whatever~ Ahora sigue cálculo unu alguien lleva cálculo? .3. Ohh muchas gracias a las que me dieron animos por face :D los amo a todos~
Nanami off~
