Capitulo 2


Faltaba bastante poco para llegar hasta la heladería.

―¿Sabes Asami? ―era una pregunta retorica―. Siempre creí que serías la típica niña rica.

Asami no respondía, y ella solo se inquietaba más.

¡Genial Korra! Metes la pata de entrada, y luego cuando todo se arregla, la vuelves a meter. Se regañaba mentalmente.

―Lo siento Asami, yo no debí…

Fue interrumpida por la delicada risa de la joven.

―Está bien. La gente suele asumir que soy la linda niña de papá, pero yo sé defenderme sola.

Suspiró aliviada, por un momento pensó que había echado todo a perder.

―Llegamos― habló Asami trayéndola de vuelta al mundo real.

Ambas se bajaron de la motoneta y dejaron los cascos sobre ella.

―¿Heladería "Las Coles"? ― preguntó Korra extrañada por ese nombre.

― Bueno… si ― dijo Asami riendo―, pero los helados son mucho mejor que el nombre.

―Eso espero ― dijo dudando.

Entraron, no era muy grande pero si muy recurrido por todos. Luego de esperar un momento fueron atendidas por un hombre detrás del mostrador, era ya algo viejo, vestía un traje verde, tenía una pequeña barba y el cabello gris.

―Buenas tarde ―habló amable―, ¿Qué van a llevar?

―Asami ¿de qué quieres tu helado?

―De vainilla, por favor.

―Entonces deme dos de vainilla―dijo Korra.

―¡Kaara, dos de vainilla!― gritó el hombre de espaldas.

Korra y Asami trataron de no reírse.

―Díganme chicas, ¿no les interesaría comprar unas coles?― preguntó el vendedor.

― ¿Qué? ¿Coles? ¡No!― dijo Korra asombrada por tal cosa.

― ¿Por qué no? Afuera se encuentra mi carrito, cómprame unas― insistió.

―Aquí están los helados, serán 25 yuanes― Dijo la joven entregando los helados.

Korra pagó y ambas le agradecieron. Salieron y decidieron sentarse en una banca a tomar tranquilamente sus helados, pero no estuvieron así por mucho.

―Así que dime Korra ¿Qué te a traído a Ciudad República?― le preguntó Asami mientras disfrutaba de su helado.

―Vaya, vaya miren chicos que tenemos aquí― dijo un hombre interrumpiéndola.

Los otros dos hombres que lo acompañaban solo rieron por el comentario.

―¿Sucede algo?― preguntó Asami.

Mientras tanto Korra tenía una cara de pocos amigos.
El hombre que las interrumpía utilizaba una gabardina gris, debajo una remera blanca y unos pantalones marrón claro.

―Sí, una chica tan ardiente como tú no puede andar por estas calles tan peligrosas sin un hombre que la proteja.

A Asami le desagrado por completo su horrible manera de hablar, pero había otra personita aun más molesta. Korra carraspeó.

―Yo estoy aquí con ella ―dijo levantándose irritada―, así que aléjate.

Korra lo empujó con sus manos haciéndolo retroceder unos pasos.

Oh, no. Esto no se ve bien. Pensaba angustiada Asami.

Korra podía ser alguien amable, compresiva, divertida y cariñosa, siempre y cuando no la molestaras, y realmente estaba molesta en esos momentos.

―Veo que no sabes quienes somos muchachita―le habló otro hombre a Korra.

Era de piel muy blanca, cabello negro, vestía una chaqueta negra junto a una bufanda roja y unos pantalones marrones, su nombre era Dos Dedos Ping.

―Nosotros somos La Triple Amenaza― habló el ultimo.

Este vestía una chaqueta y pantalón azules y una remera blanca, era el Sucio Shin.

―No, no se quienes son pero con gusto pateare sus traseros― masculló haciendo crujir sus nudillos.

―Ja, que te piensas mocosa, yo soy Viper, líder de La Triple Amenaza― dijo molesto el hombre de la gabardina.

―Korra, no vale la pena― trató de tranquilizarla Asami.

―Por supuesto que sí. Nadie puede hablarte así ―estaba realmente furiosa.

―Vamos preciosura, deja a esta vestía y ven con nosotros a divertirte― Dijo el Sucio Shin hablándole a Asami.

Esa había sido la gota que rebasó el vaso. El Sucio Shin recibió un fuerte puñetazo de lleno en el rostro que lo dejó inconsciente en un instante.

―No te atrevas a hablarle así a Korra― dijo una Asami enfadada.

Lo más asombroso era que no había sido Korra quien había noqueado al Sucio Shin, sino que había sido Asami, dejando a Korra realmente sorprendida.

― ¡Asami! ― exclamó una sorprendida Korra, aunque un poco contenta.

―Esto no se queda así― habló Viper abalanzándose contra Korra.

Korra esquivó el puñetazo que iba dirigido a su rostro, tomó a Viper por el antebrazo aprovechando el impulso y lo lanzó por el aire.
Dos Dedos Ping se había concentrado en Asami.

― No te haré daño si no te resistes preciosa― dijo confiado.

Asami con una sonrisa burlona y un Hmph lo provocó, cuando corría hacia ella, Asami velozmente se agachó y de una simple patada a los pies de Dos Dedos Ping lo hizo caer como un costal de papas.
Mientras tanto Viper cayó sobre el carrito de coles del viejo rompiéndolas todas.

―¡NO, MIS COLES!― grito el viejo saliendo rápidamente de la tienda.

―Uy, lo siento― se disculpó Korra encogiéndose de hombros.

Habían hecho un desastre solo por salir a tomar un helado, si que eran un caso único.

―Korra, vámonos― le dijo Asami detrás.

Cuando Korra giró vio al Dos Dedos Ping inconsciente en el suelo.

―¡Sí!―dijo sorprendida

Ambas salieron huyendo mientras que el hombre de las coles les gritaba. Se subieron a la motoneta y desaparecieron de aquella catástrofe.
Iban riendo a más no poder en la motoneta y así estuvieron hasta llegar al instituto.

―Si hubieras visto tu cara Korra― reía Asami.

―¿Qué querías? Verte noquearlo fue increíble.

Sus estómagos dolían de tanto reírse.

―Y el pobre hombre y sus coles.

―No te preocupes, me encargare―le dijo Asami intentando no reírse

―Pero en serio Asami, no sabía que podías luchar así ―dijo alagándola.

Caminaban de regreso a las habitaciones. Entre el paseó por el instituto, salir a tomar un helado, el pequeño 'contratiempo' y vuelta era alrededor de las ocho y medía.

―Bueno, cuando yo tenía seis años mi madre fue asesinada por un ladrón en nuestra propia casa, entonces mi padre decidió que tenía que aprender a defenderme sola. Así que todos los días durante años aprendí de los mejores maestros de artes marciales y luchadores profesionales a luchar―dijo algo melancólica.

No te cansas de meter la pata ¿Verdad Korra? Se reprendió

―Lo siento mucho, no quería…― fue interrumpida.

―No te preocupes, no lo sabías ―habló cálidamente.

Es un ángel.

Después de ese momento incomodo todo volvió a la normalidad, llegaron hasta la entrada de los dormitorios pero al entrar algo no fue bien.

―Alto ahí― sentenció una voz áspera.

Korra y Asami se detuvieron.

―¿Qué sucede Seño…Señorita Lin?― le preguntó Asami.

Eso estuvo cerca.

Todos sabían que era mejor no llamar Señora a Lin, ya que su temperamento podía ser algo… volátil o mejor dicho muy, muy explosivo. Era una mujer adulta, de cabello gris, ojos verdes, delgada, que vestía un traje negro con la insignia del Instituto. Un rasgo notorio era una cicatriz en su mejilla derecha en forma de dos líneas

― ¿Quién es esta? ― preguntó señalando a Korra.

― ¿Disculpe?―dijo Korra molesta.

― Me dirán ¿o no?― insistió.

―Ella es Korra ―dijo Asami poniéndose entre medio de las dos― el la chica nueva.

Con su mano alejó atrás a Korra, si, no quería que una pelea se armara allí.

―No mientas. La nueva llegará mañana. Nadie me informó de un cambio― dijo desafiante.

―Pues aquí tienes la prueba―dijo cruzando por debajo del brazo de Asami.

Korra estaban frente a frente con Lin y se dirigían miradas asesinas, parecía que en cualquier momento saldrían chispas.
Asami no tenía ni idea de cómo detener eso, se acercaba un desastre.

―Hola chicas ―Saludó amable Pema― ¿Qué sucede?

Era una mujer joven, de cabello castaño recogido por detrás, y enmarcado su rostro había dos pequeños mechones a los costados, vestía un lindo vestido de tonos entre rojo y anaranjado.

―Pema ― Asami le debía una― ¿No es cierto que Korra llegaría hoy?

―Oh, cierto. Olvide comentártelo Lin― dijo algo avergonzada.

Korra sonrió con superioridad lo cual molesto mucho más a Lin.

―Será mejor que nos apresuremos, no queremos quedarnos sin tomar una ducha ―dijo tomando a Korra por el brazo, pero esta se rehusaba a moverse―. ¿No es así Korra.

―Si― dijo sin ganas.

Mientras que ella y Asami se alejaba Lin con su dedo meñique e índice le hizo la seña de "Te estaré observando" y Korra le devolvió el gesto dejando a Lin asombrada.
Asami solo sonreía, estaba segura que ella y Korra sería grandes amigas. En solo un día le había dado más diversión y compresión que cualquier otra persona.
Y Korra no se sentía muy diferente que digamos. Asami realmente la había sorprendido. Era elegante pero amable y divertida, no solo era una cara bonita sabía defenderse muy bien y podía ser ruda.
Ambas sería grandes amigas y hasta capaz hasta algo más.