"20 años más tarde estarás más desilusionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. Suelta las amarras. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos favorables en tus velas. Explora. Sueña. Descubre".

(Mark Twain)

presente

Con rostro de miedo, Caitlin, mira la estructura que da vueltas, sube, baja, te pone de cabeza y repite. Niega con la cabeza sin cerrar la boca.

-Vamos Caitlin. –Repite Cisco.

-Dile a Barry. Yo… -Trata de mover los labios, pero nada sale.

-Yo acabo de comerme dos perros y una soda big. –dice Barry con una sonrisa traviesa.

Con un rostro de asco, Cisco, se engancha fuertemente de la joven y la jala hacia la montaña rusa, mientras ella gira un poco su rostro y le abre la mirada al joven de ojos verdes que se despide moviendo los dedos. Poco segundos después él se fija en lo que ha hecho. Mira sobre su hombro y ve a Wells con una sonrisa frente a la escena de los jóvenes, mueve un poco el rostro atravesando los ojos verdes con sus flechas azuladas.

-Tu… Em… ¿No quieres?... –dice Barry señalando el objetivo de Cisco y Caitlin.

-Señor Allen, yo soy más de juego estratégicos. –dice sin quitar ni la mirada o la sonrisa. Momentáneamente su mirada se desvía y Barry se da cuenta.

Un sitio de tiro al blanco con flecha. A pesar de que Wells lo negara Barry insistió. Pues durante esos breves segundos su mirada hizo lo suyo. Lo juzgaron, apoyaron, protegieron y ese algo más… Ese algo más que tenía Eboard, y ahora lo tenía este Harrison.

-La verdad que no… Te veo en la actitud de tirador. –dice Barry tratando de romper la tensión producida en su estómago.

-No lo crea señor Allen. –dice mientras paga las cinco flechas. –Todo termina siendo física, o botánica. –El arco se le tambalea un poco y Barry suelta una pequeña risilla. Los ojos zafiros lo miran de costado y con una sonrisa ladeada el arco se pone firme y la cuerda se tensa. Al soltarla da justo en el centro de la diana.

El Dr. Wells mira al más joven y cuando observa que no puede articular palabras o cerrar los ojos, le invita a que lo intente.

-Vamos señor Allen. –dice entregando le el arco.

-Yo no… -dice mientras trata de apuntar. Al soltar la primera flecha da en el anillo exterior de la diana de al lado-. Te dije que yo… -habla resignado.

-Señor Allen… -dice acercándose por atrás-. Solo respire. –dice colocando una mano sobre el hombro del joven, la otra, la pone sobre la que sujeta el arco. Esto hace que el joven respire profundamente y no porque se lo pidiera. Suelta y esta vez da en el anillo exterior de su diana.

-No apuntes, confía que ella llegara. Que tu brazo y labios le dirán a donde llegara. –decía con su voz ronca a su oído-. Señor Allen… -y eso fue el tope para soltar y que diera justo en el blanco. La mano del Dr. Wells que sostenía su hombro baja por la espalda y cuando lo tomo suavemente sobre la cintura Allen gira y pone el arco sobre la mesa.

-Señor Allen… Yo… -dice Wells dirigiendo su mirada el piso.

-Con respecto a lo de Flash… -Cuando Wells eleva la mirada, se encuentra con… Nada. Allen dirigía la mirada al mesón del puesto de tiro al blanco.

-Tendremos que hacer algunas pruebas… -El dueño del puesto trae consigo un enorme panda de peluche.

-Es tuyo… -dice empujando el peluche al de más edad.

-No señor Allen. –de nuevo las miradas se cruzan-. Que este sea nuestro primer paso. –y esta vez el agujero se le formo en el corazón-. No fui yo… Pero usted es el que más oportunidades me ha dado, y el que menos me ha aceptado. Así que tome esto como la paz, como las disculpas de lo que mi pasado haya hecho, para un mejor presente y un posible futuro. –Ambos se sonríen.

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Esa noche. Luego de poner el peluche sobre una silla en su cuarto. Se sienta sobre el borde de la cama y se queda observando el peluche-. Eso era todo… -Dice mientras se va cayendo de apoco sobre la cama.

-Solo quería escucharlo… -susurra mientras va cayendo dormido. Por un momento quería saber que… Que él se arremetido de haberla matado.

Pero aun así eso había curado una parte de aquello que produce los huecos en su estómago o corazón. Pero aun así… Faltaba algo más. Había aun algo más que faltaba por resolver.

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-Ya nos vamos. –avisa Cisco con un sombrero de muchas puntas y agarrando de gancho a Caitlin.

Barry saca sus ojos del microscopio, y Wells, se gira sobre sí mismo quitando la vista del tablero hacia los jóvenes que ya se encontraban en la puerta.

-Yo me quedare otro rato. –Declara Barry.

-Hasta mañana. –dice Wells elevando su mano en despedida.

Una vez los dos jóvenes fuera del salón. Barry gira sobre su silla y observa a Wells. Quien lo mira y le sonríe con sus ojos más claros de lo normal.

-¿Listo para esto? –dice Wells asiendo que el joven momentáneamente se sintiera nervioso-. Comenzaremos con unas muestras de sangre y luego unas pruebas. –Se quedan observando por un momento donde Wells empieza a mover los ojos. –¿Te quitas la ropa?

-¿Que? –dice nervioso agarrado fuertemente los posa-brazos de la silla donde se encontraba-. Co, ¿Cómo?… - su corazón se ponía mil frente a la declaración del señor.

-Sí… Cámbiate. Sera una noche larga y tú eres el experimento. Así… -dice señalando el cuerpo del menor con el marcador-. Ponte cómodo.

El joven bota el aire retenido al escuchar la explicación. Se levanta de la silla y rápidamente se gira dándole la espalda al señor. Se mueve ladeadamente sin girarse.

-¿Anda todo bien señor Allen? –El joven se sobre salta un poco y sin girar contesta.

-Si… Claro, esto, yo… -dice mientras se va tropezando con todo-. Voy… Voy, a cambiarme…

Cuando sale del cuarto se dirige asía donde debería estar el baño. Allí ingresa y se encierra recostándose contra la puerta. Dirige su mirada a su entrepierna para ver su erección que empezaba a ser notable. "¿Qué dem…?" se dice en su cabeza. Respira tratando de hacer que desaparezca. Mientras su mente jugaba con lo sucedido. La mirada del Dr. Su postura con las piernas abiertas, sus ojos viéndolo y esa maldita frase "¿Te quitas la ropa?". Y he ahí… En vez de desaparecer se refuerza su maldita erección. Y aunque no lo hubiera dicho de ese modo, el sentía que lo había dicho con picardía, se lo imaginaba con una sonrisa traviesa.

Lo siguiente fue el golpe del agua en su rostro tratando de reaccionar. ¿era ese el sentimiento que faltaba por explicarse? De hecho, el que se disculpara había sido suficiente, para el sentimiento de rencor. Pero aún le faltaba uno. Se agacha y saca de la lacena la sudadera. Se quita los pantalones vaqueros y el buzo con el eslogan de Superman. Pero mientras aún seguía desnudo y su erección desaparecía, pero no por la falta de imaginación oh no… Era por su cuerpo, pues a pesar de que no estaba mal, seguía siendo solo un niño, un joven que pudo ser héroe por un rato de su vida.

Mientras se pone la sudadera pensaba que a él no le gustaban los hombres. No tenía problemas con los gays, el inconveniente venia con que él no quería serlo. Le gustaba Iris, "¿Verdad?". Cual era ese sentimiento. Y además su cabeza ya no quería seguir sufriendo por el anterior Wells.

Una vez cambiado. Respira frente al espejo. Se asiente para sí mismo y abre la puerta para encontrarse con el oji-azulado.

-Qué pena señor Allen, pero… Se demoraba mucho… Incluso para alguien con velocidad normal. –El joven aun con su boca abierta. Finalmente le sonríe.

-Llámame Barry. –Wells al no saber que responder se queda con sus labios medio abiertos y una pequeña sonrisa. Finalmente se asienten ambos-. Así me llaman las personas cercanas. En las que confió.

Una vez de nuevo en el salón principal. Barry, luego de tres pinchones y miradas cruzadas con sonrisas. Es mandado por Wells a la caminadora a trotar. Y mientras lo hacía varias miradas eran lanzadas al que se encontraba sentado detrás del microscopio, y cuando este se sentía observado elevaba el rostro para ver como Barry rápidamente evadía el intercambio de energías.

Una vez termina de trotar sale a encontrarse con el Dr. Que está escribiendo en el tablero de vidrio con el marcador blanco. Mientras se seca con la toalla trata de leer lo que está escrito en las hojas y el tablero.

-¿Energía? –pregunta Barry haciendo que el mayor se sobre salte y lo gire a ver.

-Eh… -dice distraído por las gotas de sudor que bajan por el cuello del joven-. Si. Si. Claro. Em… Pues lo que por ahora he logrado descubrir. Es que tus células están en un estado quiescente. Sí, se están produciendo… -dirige la mirada de nuevo al tablero-. Es algo más mental. –de nuevo lo mira… -Ahí algo que no está en… Este no es mi campo… Esto… ¿Equilibrio?

-¿Equilibrio?

-No. Bueno, sí. Señor Allen… -El joven lo mira castigándole por lo que ha dicho-. Barry… Usted y yo. Sabemos perfectamente que los sentimientos entran a interactuar con el cuerpo. Y hay algo que lo está bloqueando y no deja a las células seguir a su activación.

-"¿Y todo lo que ha sentido por él… no podría funcionar?" –Piensa el joven.

-Tal vez… -Barry se sobre salta al pensar que lo ha dicho en voz alta-. Sea yo el que lo bloquea. –El joven lo mira perplejo frente a la declaración.

-Con cómo?

-Quizás el hecho de que yo le recuerde a "él" sea… El problema. –No podía más. Él era diferente, pero… Como se lo diría-. Tal vez sea mejor encontrar la forma de irme.

-¡No! – dice dando un paso adelante y acorralando al Dr. Contra el tablero-. De hecho, el problema si es usted. –Wells eleva las cejas y abre los ojos detrás de las gafas-. Pero… No. No en ese sentido. Vera… -Un minuto de silencio.

-Escucho. –dice mirando un poco asía arriba ya que el Dr. Era más bajo que el joven.

-Hay… Hay algo, unos sentimientos que me ha dejado el Dr. Wells, bueno Eboard. –Allí estaban los ojos, mirándole, atravesándole, llenando su mente de un matiz de colores azulados. Que lo impulsaban a declarar las cosas. Que fuera lo que fuera que él contestara. Incluso si era un rotundo no. Él lo sabría decir de un modo que no lo lastimaría.

-Yo… Tengo aun una duda en mi cabeza. –Completa el joven-. El hecho que me hallas pedido disculpas por aquello que ni tu habías hecho me ha calmado. Paro aun ahí algo que… -dice moviendo la cabeza sin quitar la mirada–. Ayúdeme por favor. Yo ya no puedo dejar de pensar en aquello. Lo que me ha dejado inconcluso el otro Dr. –dice lo suficientemente bajo y acorralándolo contra el tablero de cristal. Cerca, tan cerca, para intercambiar aire. Y en lo que menos pensó, sus lenguas jugaban en medio de un beso en el que los dos daban energía.

-¡Auch! –exclama Wells al sentir el choque eléctrico desde la lengua del otro.

-¿Que? Yo no mordí…

-No, es… Electricidad… -dice abriendo los ojos.

El más joven sonríe, se aleja y de un solo paso arranca a correr a toda velocidad por todo el edificio STAR. Llega hasta el techo del edifico y pega un grito. Para luego darse cuenta de que había sucedido. Para ser Flash, el hombre más rápido del mundo, razonaba muy lento.

-Rayos… -dice jalándose un poco el cabello.

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Espero y les haya gustado porque ami me encanto escribirlo

Recuerden hay Web en el perfil

Esperen el siguiente capitulo: "El resplandor escarlata"

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