Inesperado

Por Lovely Flower


Notas de la autora: No, no están soñando. Después de como tres años he vuelto para tratar de seguir con mis historias pendientes y retomar los fan fic. A pesar de lo inactiva que he estado, he recibido mensajes personales y reviews que me incentivaron a volver. Nombrarlos a todos sería mucho, pero gracias a cada uno de ustedes porque son la razón por la cual no puedo dejar esto que tanto me apasiona.

Advertencia: Contenido subido de tono al final del capítulo.


Capítulo 2

-Teniente Hawkeye, necesito hablar con usted-

Mustang habló con voz pasiva y un aire se sensualidad en cada palabra pronunciada. Riza se petrificó en la entrada de la oficina, cerró la puerta con llave y volteó con extrema lentitud.

-¿Coronel? –alzó una ceja, en espera de que el moreno decidiera hablar.

-Lo que sucedió ayer… aunque no te lo creas, no es algo que haga habitualmente-

-Já –soltó Riza socarronamente, olvidándose de la jerarquía -¿Espera que crea eso, Coronel Mustang? -Pronunció su rango con intensidad, como para marcar la distancia entre ambos –También soy responsable de esto, bebí demasiado anoche. Me disculpo por ello-

Roy la observó con detención, esperando encontrar algún rastro de la dulce Riza con la que había pasado la noche. Ahora era una fría militar que hablaba con una cadencia impensada en la voz. –No son necesarias las disculpas: ambos habíamos bebido de más, pero no estábamos ebrios… pensaba buscarte hoy, pero ya ves, el destino quiso juntarnos antes. Curioso, ¿no?-

-Acabo de darme cuenta de que dormí con mi jefe, ¿Cómo quieres que me sienta? –por primera vez en el día lo estaba tuteando. –No creo que sea una buena forma de empezar una relación laboral-

Se sujetó el rostro con una mano y no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa, la rubia tenía toda la razón. –Lo sé, es muy cierto. Nunca imaginé que me sucedería algo así-

Fue una confesión inesperada para Riza. -¿Me vas a decir que nunca te habías acostado con alguna de tus subordinadas? –Mustang negó con la cabeza, sintiéndose un tanto intimidado con la pregunta –¿En serio? –volvió a preguntar la fémina, el pelinegro asintió. Riza sonrió por primera vez en el día –Nunca habría imaginado que la fama de ligón del Coronel 'Papacito' Mustang era sólo exageración-

-Vaya que rápido se esparcen los rumores en Central…-

-Ni que lo digas… -

Suspiraron por primera vez tranquilos. En ese momento Mustang reparó en un detalle que había pasado por alto.

-Con respecto a lo que sucedió anoche, Riza, hay algo que debo saber…-

El tono preocupado en la voz de Roy la asustó –Claro, puedes preguntar…-

-¿Usas… anticonceptivos? –al moreno se le tiñeron las mejillas de rosa al pronunciar la segunda palabra, y Riza también se sonrojó.

-Creo que tú mejor que nadie deberías saber que a todas las militares nos obligan a usar algún método anticonceptivo, Coronel-

Roy se acomodó el cabello avergonzado. –Tienes razón, Riza, lo había olvidado por completo-

Ambos permanecieron en silencio por unos momentos, sin saber que decir. Fue el hombre quien rompió el silencio con una inesperada pregunta.

-Entonces… ¿qué va a pasar con nosotros?-

La rubia se sorprendió por el hecho de que Mustang hubiera hablado en plural. Había sido un desliz, uno de las tantas aventuras de una noche que la gente de la edad de ellos solía tener… ¿o no?

-¿De veras crees que hay un nosotros? –se atrevió a preguntar, mirándolo de soslayo.

Sólo en ese momento Roy se dio cuenta de la magnitud de sus palabras y del efecto que habían tenido en la rubia teniente, pero tenía la respuesta clara.

-Te lo dije: nunca me había sucedido algo así. Ahora, sucedió, y no con cualquier persona sino justamente con quien será mi asistente por los próximos meses, tal vez años… No creo en el destino, pero sé que esto no puede ser sólo una coincidencia.-

Sentía la mirada intensa de Roy clavada en todo su ser, causándole una sensación parecida a una corriente eléctrica recorriendo toda su espina. Dentro de toda la gama de cosas extrañas que podían haberle sucedido luego de llegar a Cuidad Central esta era, por lejos, la que encabezaba la lista.

-No sé qué decir, Roy. Tampoco me esperaba todo esto-

Quería seguir hablando. Debía seguir hablando. Pero unos golpes en la puerta de la oficina del moreno los interrumpieron sin dejar chance a aclarar la situación.

La rubia caminó hasta la puerta para abrirla. Antes de eso, Roy tomó la palabra por última vez.

-Sé dónde vives. Hoy por la noche terminaremos esta plática, Riza-

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o -

La jornada en el cuartel general de Central terminaba a las seis de la tarde, pero la mayoría de las brigadas terminaba saliendo mas tarde de lo habitual, por causa del trabajo acumulado. La nueva brigada del Coronel Mustang no sería la excepción, menos con la fama de vago que tenía el susodicho y la habilidad sorprendente que tenía para escaquearse del trabajo. Esa era la razón por la cual habían tenido que asignarle subordinados de otras ciudades, ya que en Central, nadie con dos dedos de frente querría estar bajo su mando.

Eran casi las nueve de la noche cuando por fin los recién llegados pudieron salir de las dependencias del cuartel.

-Rayos… este tío es un completo vago –murmuró el único rubio del grupo mientras encendía un cigarro –Además, todas las secretarias andan tras él. Creo haber visto fotos de él en cada cubículo al que me asomé-

-Significa que seguirás soltero, Havoc –sentenció Breda –Nadie podría preferir liarse contigo mientras el Coronel esté presente-

Riza los escuchaba atenta, sin ganas de agregar algo más. Observó de soslayo hacia el cuartel en espera de que su superior apareciera, pero nada ocurrió. ¿Será que de verdad tenía intenciones de seguir la plática de la mañana o había sido sólo un decir?

-Eh, Teniente Hawkeye, ¿tiene algo que hacer esta noche? –fue la voz del menor del grupo que la sacó de la ensoñación –Pensamos en ir a beber algo por aquí cerca, ¿le gustaría acompañarnos?-

-Tal vez otro día –ella les sonrió al ver la decepción en los rostros masculinos –Aún no termino de acomodar mis cosas en el departamento y estoy un poco cansada –

-Aps, está bien, pero que conste que la invitamos –Jean le sonrió mientras le guiñaba un ojo –Nos vemos mañana, Teniente-

Ella hizo el saludo militar y comenzó a caminar rumbo a su hogar sin prisa. Tal vez habría sido buena idea salir con sus compañeros de brigada, pero la duda con respecto al Coronel la tenía con una sensación extraña. Eran menos de quince minutos a pie, por lo que no se tardó en llegar a su destino. Subió lentamente las escaleras y entró a su nuevo hogar. De inmediato se le vino a la mente las imágenes de ella y el pelinegro haciendo el amor la noche anterior. Sacudió la cabeza en intentó pensar en cualquier otra cosa sin resultados ya que alguien golpeó a su puerta.

-Vaya, veo que recordó mi dirección –habló ella al ver a Mustang erguido en el quicio de la puerta-

-No podría olvidarla tan fácilmente –respondió con una extraña mueca en el rostro, mirando de soslayo a la rubia-

-¿Podrías dejar de mirarme así? –fue la voz de Riza que lo sacó de la ensoñación-

-¿Así como?-

-Como si estuviera desnuda –

Ante eso el Coronel soltó una carcajada. –Es difícil no mirarte de esa forma, el uniforme no te sienta-. La rubia gruño justo antes de cerrar la puerta y murmurar un par de maldiciones contra el moreno. Este esperó paciente sabiendo que tarde o temprano la mujer volvería a aparecer. Cuando esto ocurrió le soltó una de sus coquetas sonrisas -¿Puedo pasar?-

Ella asintió y dejó que entrara en su hogar. El moreno se sentó en el mullido sofá del salón y le hizo a Riza un ademán para que se acomodase a su lado, acto que la mujer realizó casi al instante. Ella iba a hablar, cuando sintió los labios de Roy contra los suyos iniciando una caricia que no pudo evitar responder.

Cuando se separaron logró hablar con un hilo de voz. –Esto no puede volver a pasar. Eres mi jefe, hace menos de veinticuatro horas que nos conocemos. Si alguien se entera en el cuartel pondrán en duda mis capacidades- Ella se zafó del abrazo de Roy y se revolvió el cabello nerviosa. Mustang se apresuró hasta ella y le sujetó los brazos.

-No estamos haciendo nada malo. Y no me agrada la idea de no volver a repetir esto. Podemos mantenerlo en secreto por ahora, si es lo que verdaderamente te complica, pero no debes preocuparte de más-

La teniente suspiró aliviada y le dedicó una sonrisa al moreno. –Gracias por comprenderlo-

Roy le devolvió el gestó. –Sólo tengo una orden, Teniente- ella arqueó una ceja dubitativa –Solicito que lo de anoche se repita-

Ella lo miró fingiendo molestia pero pronto su semblante se suavizó. –Claro, pero no será hoy –soltó antes de dirigirse hasta la puerta y pedirle al Coronel que se retirara. Desganado, obedeció, no sin antes robarle un beso a la de ojos ambar.

-Tomaré tu palabra antes de lo que crees –

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Martes, 8:00 am. Cuartel General de Ciudad Central

Esta vez, el Coronel Mustang fue el primero en llegar a su oficina. No había pasado muy buena noche ya que los recuerdos de la noche que había pasado con Riza no lo dejaron en paz. Esperaba repetirlo lo antes posible, ya que ni siquiera la ducha fría de la mañana había logrado apaciguar el ardor que sentía en su sangre.

Como una mala jugada del destino, la rubia hizo aparición en su oficina y le hizo el saludo militar.

-No es necesario tanta formalidad cuando estemos a solas- le comentó, a lo que ella relajó su postura -¿Podrías cerrar la puerta-

Ella obedeció sin dudar. Antes de voltearse a observarlo sintió al moreno acercarse hasta ella, tomarla por la cintura y aprisionarla contra la puerta.

-Te dije que te cobraría la palabra pronto –sentenció el Coronel antes de apoderarse de sus labios nuevamente, con más ansias que la noche anterior. Esta vez sabía a fresas y chocolate.

-Roy, los chicos llegarán pronto, nos podrían descubrir –ella reclamó

La miró con expresión somnolienta –Aún tenemos tiempo –y continuó con su trabajo reclamando nuevamente la boca de la rubia, con más fiereza que antes. Sintió como ella le devolvía el beso, mientras le acariciaba la nuca. Quiso sentirla aún más cerca, por lo que la alzó de las piernas para profundizar el contacto.

Riza pudo sentir la excitación que producía en aquel hombre y desesperadamente deseó que la hiciera suya. Deslizó la mano que tenía libre hasta la entrepierna del hombre, quién soltó un gruñido. Él entendió el mensaje y se deslizó bajo la falda de la rubia hasta llegar a las bragas, que estaban levemente húmedas.

-Roy… no…-ella intentó detenerlo cuando sintió la mano del moreno acariciando su intimidad provocándole un gemido incontrolable que Mustang se apresuró a acallar con sus labios-

-No sabes cuánto deseo hacer esto, Riza –señaló mientras se disponía a quitar la prenda que estorbaba. Estaban en eso, cuando sintieron unos golpes en la puerta. Se separaron inmediatamente, acomodándose los ropajes.

El Coronel se apresuró a sentarse en su puesto mientras Riza abrió la puerta con parsimonia.

-Hey, Roy, ¿cómo va la vida en tu nuevo cargo?-

El recién llegado era el Teniente Coronel Maes Hughes, amigo desde tiempos de la academia de Mustang. Riza lo observó con curiosidad, era un hombre alto, de cabello oscuro y ojos verdes ocultos tras unos anteojos. Tenía una apariencia mucho más afable que el Coronel, y de seguro tenían la misma edad.

-Hughes, es un gusto verte, ¿pero podrías llamar antes de aparecer? –bufó el pelinegro. Solo en ese instante el recién llegado reparó en la presencia de la rubia-

-Vaya, vaya. No creí que te asignaran mujeres en la brigada –dijo mirando a la rubia con una sonrisa antes de hablarle –Debes tener cuidado con Roy, tiene una fama de…-

-Creo que es un poco tarde para la advertencia –sentenció ella sin mirarlo –Me retiro. Si me necesita, Coronel Mustang, me lo hace saber-

Ella salió silente de la oficina de Roy y cerró la puerta tras de sí.

-¿Interrumpí algo? –preguntó al borde de la risa el de lentes. Lo único que recibió de respuesta por parte de Roy fue un par de objetos volando hasta su cabeza.


Dos aclaraciones importantes: Riza aún no posee a Black Hayate y el uniforme militar se compone de falda en vez de pantalón (Minifaldas rulz =P)

Y eso fue… cualquier opinión es bienvenida para continuar con la historia.

Desde ya gracias por sus comentarios.

Les quiere, Lovely Flower.