Capítulo 2: Reencuentro
La Ermita, Ciudad de la Torre de Hierro, Francia. Unos años antes.
El grupo se hallaba en pleno festejo del cuarto aniversario de su acuerdo. Era sin duda el ambiente que más les gustaba a todos. En calma, en tranquilidad, con música de relajación, todos ellos se encontraban recuperándose de su último round, Aunque por relajación entendían más bien "masaje los unos a los otros".
—Joder... ¿dónde estabais cuando iba al instituto? —suspiró Eva. Estaba recibiendo en sus pechos un amable masaje de Odd—. Hubiera sido mucho mejor.
—Pues haciendo esto mismo pero en nuestro instituto —respondió Ulrich, quien sentía un agradable masajeo en el perineo otorgado por Aelita, quien miraba distraídamente a su alrededor.
William y Yumi se levantaron en ese momento a la cocina. Volvieron cargados con sendas botellas de refrescos y vasos, que se hacían insuficientes. Kuroko se apresuró en ayudar para traer el resto.
—¿Sabes una cosa, Kuroko? Me sorprende mucho que te hayas gastado el dinero en viajar sólo para este fin de semana. Japón-Francia, ida y vuelta, no es barato... —comentó Jeremy, cuando la japonesa le tendía un vaso.
—Jeremy... ¿crees que me perdería esta fiesta? —bromeó la chica—. Además, no veo que le digas lo mismo a Paula y Andrea.
—Ellas están en el país vecino. Podrían venir en coche si quisieran incluso.
La chica rió, y se apoyó al lado de Sam. Le llenaron el vaso, y todos ellos los alzaron para brindar por aquellos cuatro años.
Urbanización Los Acres, afueras de París, Francia, momento presente.
Unos cuatro minutos llevaban todos los presentes, mirándose, incrédulos. Sus cereros no llegaban a digerir la noticia. ¿Después de tantos años... estaban todos allí? ¿Qué probabilidad había? Todos estaban incómodos. Miraban rápidamente de un lado para otro, intentando esquivarse las miradas, algo muy difícil por la cantidad de gente que había.
Querían irse de allí. Volverse a encerrar en sus casas. Y más de uno pensaba en llamar a la agencia inmobiliaria y mudarse inmediatamente. ¿Cómo era posible? Intentaron serenarse. Pero se temían que en el momento en que uno sólo pronunciara una palabra, estallara la guerra.
La Ermita, Ciudad de la Torre de Hierro, Francia. Unos años antes.
Yumi sentía a Johnny hundiendo su pene dentro de ella, una y otra vez, al tiempo que se besaba con Andrea, penetrada a su vez por Lysander. Sam estaba tumbada bocarriba, acariciando su propio sexo, mientras William se masturbaba con sus pechos. Milly rebotaba una y otra vez sobre Carlos, contemplando a su vez cómo Javier penetraba a Andrew repetidas veces. Ulrich practicaba sexo anal a Paula, al tiempo que esta devoraba la intimidad de Sissi. Hiroki estaba entregado en dar placer con su boca a Laura, mientras ella le correspondía. Jeremy tenía sobre él a Eva, dejándose llevar por el placer, al tiempo que su lengua jugueteaba con la intimidad de Emily. Aelita empleaba su boca con el pene de Odd,al tiempo que sentía a Kuroko practicándole una tijera. Tamiya y Alicia se encontraban en pleno 69, al tiempo que Dorjan hundía su virilidad en el ano de la segunda.
Johnny logró culminar dentro de Yumi, cosa que a su vez desató el orgasmo de ella. La japonesa jadeó en la boca de Andrea, que notó su propio clímax unos momentos antes de que Lysander eyaculara. A poca distancia de ellos, Sam culminó al tiempo que William liberaba su carga sobre su rostro. Milly intentaba estirar su propio orgasmo, que pese haberlo alcanzado, continuaba moviéndose sobre el pene de Carlos, quien sentía como se vaciaba dentro de ella. Javier se corrió en el culo de Andrew, hecho que desencadenó la eyaculacion del chico. Ulrich acabó dentro de Paula, y ella alcanzaba el clímax mientras conducía a Sissi a su momento de locura. El 69 de Laura e Hiroki se saldó cuando ambos se regalaron un genial orgasmo mutuamente. La lengua de Jeremy otorgó un clímax a Emily, mientras el chico eyaculaba dentro de Eva, y esta llegaba también a su momento de máximo placer. Aelita y Kuroko sintieron olas de placer por la fricción de sus sexos, mientras la pelirrosa sentía los fluidos del pene de Odd resbalando por su boca. Tamiya y Alicia completaron su mutuo sexo oral, y unos momentos después, Dorjan liberó su semen dentro de Alicia.
Jadearon todos. Apenas era la hora de comer y llevaban cinco orgasmos ya. Una vez retomaran el aliento, irían a la cocina a llenar el estómago. Luego volverían al salón, y quizá fuera el momento de pasar a mayores palabras. Algo quizá un poco más sucio. Pero no les importaban. Estaban muy bien. Prácticamente se podía decir que se amaban. Aquello no acabaría nunca.
Urbanización Los Acres, afueras de París, Francia, momento presente.
—Vecinos... —dijo Jeremy, intentando no ponerse nervioso. Maldijo el momento en que le comunicaron que iba a ser el presidente de la comunidad de vecinos—. Aprovechando que, salvo uno de los pisos, están todos ocupados... vamos a empezar la junta. Las cuotas deben empezar a pagarse ya porque...
—¡¿QUÉ COJONES PASA AQUÍ?! —saltó William, sin poder contener más las palabras que todos tenían en la cabeza—. ¡Han pasado años ¿para volver a vernos ahora?!
—¡Eh, menos voces! —le advirtió Yumi, aunque sin duda también estaba alterada.
La Ermita, Ciudad de la Torre de Hierro, Francia. Unos años antes.
—¿Qué podríamos hacer ahora? —preguntó Alicia, mientras volvían de la cocina.
Se habían llenado. Tanto que quizá era el momento de parar un momento, o de hacer algo suave. Antes de pasar a mayores, debían volver a ponerse a tono, pero un ligero sueño se apoderaba de ellos.
—Tal vez una sesión de masajes por parejas —propuso Carlos—. Es algo calmado, y podríamos jugar hasta volver a encendernos.
Por supuesto, la idea fue acogida con alegría. Se emparejaron rápidamente, y se fueron tumbando en el suelo, para que unos momentos después, las manos empezaran recorriendo las espaldas de sus compañeros, aunque no tardaron mucho en empezar a pasar a las zonas prohibidas, cosa que fue recibida con mucho gusto por parte de todos.
Urbanización Los Acres, afueras de París, Francia, momento presente.
—Vale, puede que ninguno esté muy contento por hallarse aquí, pero... somos adultos, tenemos temas que tratar... —intentó continuar Jeremy.
—Y una mierda —replicó William—. Yo me largo.
—Eso, vete. Siempre es mejor todo cuando no estás —le soltó Odd, que había cruzado los brazos con superioridad.
Por un momento, parecía que William iba a abalanzarse sobre el rubio para darle un puñetazo, pero en lugar de eso, se dio la vuelta, llamó al ascensor (pulsando con más fuerza de la necesaria el botón) y se metió dentro. Laura se apresuró en seguirle. No se encontraba cómoda en esa situación.
Antes de que alguien más pudiera hablar, se oyó un sollozo. Era Sam, quien salió huyendo por las escaleras, buscando refugio en su piso. Odd intentó hablar con ella, pero Carlos le detuvo.
—No es el mejor momento —le dijo, con calma. Echó un último vistazo a su anterior grupo de amigos antes de subir a consolarla.
El resto pensaron que era mejor suspender la junta de vecinos en ese momento. Aceptaron el presupuesto de los gastos comunitarios en apenas cinco minutos, incluso siendo un gasto algo desproporcionado, pero estaba claro que nadie quería permanecer ahí. Cada uno regresó a su piso, a punto de enfrentar, por fin a solas, el impacto de un momento como ese.
Laura contemplaba a William batiendo huevos para hacer tortilla. Lo hacía con demasiada fuerza.
—Si sigues así, no vas a necesitar plato. Esos huevos han encontrado la gravedad en la batidora —comentó, intentando hacerle reír con esa pequeña ocurrencia, pero fue inútil—. William...
—Dime.
—¿Estás bien?
—Claro que no. ¿Cómo voy a estar bien? Nos hemos vuelto a encontrar con ellos. Después de tantos años sin saber nada de ellos. Después de lo que pasó.
Ella suspiró. Lo que pasó. Era mejor no pensarlo mucho. Debía saber cómo veía la situación William.
—Crees que deberíamos... ¿mudarnos? —preguntó.
—Ni hablar —respondió, tajante—. Es decir, acabamos de mudarnos hace nada, y el sitio es bueno. No... no vamos a tener que verles mucho, salvo cuando nos encontremos en el ascensor.
—¿Seguro?
William dejó de batir y abrazó a su esposa. No iba a permitir que su nueva vida se viera truncada por unos fantasmas tan antiguos.
Eva y Andrew no habían sabido cómo reaccionar. Para ella, volver a tener frente a frente a su antiguo compañero de piso, quien le había introducido en los placeres del sexo en comuna, se le antojaba extraño, aunque lo añoraba un poco. Andrew, por su parte, había compartido espacio nuevamente con el talento que había descubierto, y uno de los hombres que más deseo le habían provocado.
—¿Todo bien? —preguntó él, cuando llevaban tres episodios de Jessica Jones vistos sin prestar atención a la tele.
—No lo sé... Es decir... ha sido bizarro —dijo ella.
—Lo se. No contaba con volverles a ver... Y he recordado lo mucho que les echaba de menos —suspiró él—. Con esa gente he pasado los mejores ratos de mi vida.
—Igual que yo... Aunque no creo que la cosa esté para retomar la amistad tal como la dejamos —le recordó Eva. Un pequeño flashback en su mente le hizo recordar el momento en que decidió dejar de compartir piso con Carlos y huir con el fotógrafo—. Pero lo veo oscuro. Ellos eran amigos desde hacía tiempo y terminaron así. Nosotros llegamos después y creo no podremos establecer de nuevo esa amistad.
Odd tamborileaba con los dedos sobre la mesa. Era algo que sólo hacía cuando estaba realmente inquieto. El problema es que esa inquietud trastocaba su relación, pues hacía que también Dorjan se pusiera nervioso.
—Podrías dar los golpecitos en el teclado y así escribes la lista de la compra... —comentó Dorjan.
—No estoy para bromas. ¿Tú sabes lo mal que lo he pasado estando ahí abajo? —respondió Odd, con la respiración alterada.
—Lo se. Parece una broma cruel volvernos a encontrar con ellos.
—Parece que nuestras vidas las dirige alguien que se ríe de nosotros... —dijo Odd—. Pero... no sé, creo que podría haber hecho algo más que...
—Que meterte con William —completó el otro.
—Sí. Pero en cambio he hablado más de la cuenta y se ha estropeado el día entero.
Dorjan sabía que la única forma para lograr relajar a Odd era tumbarse con él en el sofá, y así lo hizo. Aunque no era suficiente, pudo sentir que los latidos de Odd se calmaban un poco. Estaba algo menos alterado, que era lo importante.
—Voy a hablar con ellos, Dorjan.
—¿Con quienes?
—Con todos. Retomar el grupo de sexo es imposible. Pero quiero que volvamos a ser amigos. Todos.
Dorjan sonrió. No se esperaba menos de Odd. Y sabía que si se le ponía algo entre ceja y ceja, no iba a parar hasta conseguirlo. Adoraba su constancia.
—Ulrich, deberíamos mudarnos.
Las palabras que Yumi pronunció apenas entraron en la casa cayeron sobre el alemán con el impacto de un ladrillo. ¿Que debían qué?
—Mudarnos. Así, sin más. Por las buenas y con prisas.
—No me hace mucha gracia seguir viviendo aquí después de lo de hoy... Hemos terminado todos en el mismo edificio por alguna razón, y no estoy cómoda...
—Me he dado cuenta... —comentó Ulrich, y suspiró.
—No parece que te haya afectado mucho... —comentó ella.
—Pues me ha afectado, pero en otro sentido. Después de tanto tiempo... Yo he tenido el impulso de ir a darles un abrazo a todos —confesó él—. Pero desde luego el ambiente no estaba para abrazos.
—¿Pretendes volver a llevarte bien con ellos? —se sorprendió ella—. Pero... eso es una locura... Imagínate que nos llevamos de nuevo bien con ellos, y volvemos a quedar, y caemos en los viejos hábitos, y un día nuestro hijo nos pilla a ti o a mi teniendo sexo con otra persona y...
Antes de poder continuar, sintió el abrazo de su marido. Intentó tranquilizarse. Que se diera aquella situación era inviable. Lo pensó con calma. Apenas unas horas antes, ella también había añorado a sus antiguas amistades. La cuestión era si el sentimiento era mutuo o no. Pero, a toda costa, debía evitar que Hiroki se enterase de aquello.
—Ha estado interesante la junta, ¿eh? —comentó Aelita, con nervios.
Sissi y Javier se habían refugiado en casa de ellos. Jeremy había sacado una botella de whisky, y había servido un poco para cada uno, intentando templarse. La situación en el rellano había sido incómoda, de un modo insuperable por cualquier otra experiencia.
—Así que... habéis terminado viviendo con ellos. Todos juntos de nuevo —comentó Javier.
—No me hace mucha gracia eso... —admitió Jeremy.
—¿Por qué? —preguntó Sissi.
—¿Has olvidado lo que pasó? Aquello fue una locura...
—Sí, pero... bueno, éramos jóvenes, y...
—Y nada. No me siento especialmente seguro ahora mismo. Necesito que pasen unos días y que la convivencia no se deteriore. Más aún, quiero decir. Creo que William hubiera matado a Odd si hubiera podido.
Sissi tuvo que darle la razón. Ella misma había temido ver una pelea. O incluso, verse incluida en ella. Agradeció en ese momento poder tener un sitio al que volver lejos de esa urbanización... Aunque por otro lado, no se sentía del todo cómoda dejando a la pareja allí.
—Sube.
—No.
Alicia y Emily habían repetido aquella conversación veinte veces en la última hora, pero no eran capaces de decirse otra cosa. Alicia sabía que su chica deseaba correr al piso superior a ver a su antigua amiga. Y ella misma deseaba aprovechar para ver a su amigo de la infancia. Pero Emily decía que no era el momento.
—¿Has estado en el mismo sitio que yo? ¿Has visto la tensión que había en el ambiente? ¿Has oído a Carlos decir que no es el mejor momento? —preguntó.
—Se lo ha dicho a Odd... quizá sea diferente contigo... ¡Emily, la persona que no ves hace meses está viviendo en el piso de arriba! ¡Tienes que ir!
—No... lo mismo ella decidió que debíamos distanciarnos también, como con todos los demás... Subir ahora sería injusto para ella.
La española no se podía creer las tonterías que estaba escuchando. Si pudiera obligarla... Pero sabía que no debía. Emily lo había pasado mal con el tema, y si no quería pasar ese momento todavía, podría esperar a que fuera la circunstancia correcta. Se sentó en el sofá, y empezó a pensar en el fatídico día en que todo se había desmoronado.
Carlos había subido despacio las escaleras, cerrando las puertas que Sam había dejado abiertas en su carrera al dormitorio. Cuando llegó, el llanto proseguía. Se sentó a su lado, y le puso una mano sobre la espalda, para comunicarle que estaba allí.
—Sam...
—¿Por qué, Carlos? ¿Por qué? —preguntó ella—. ¿Por qué ahora?
—No lo sé... —respondió él.
—No quiero volver a pasar por aquello... No puedo, no puedo... Lo pagué muy caro...
El chico la envolvió con sus brazos. Sabía a qué se refería. No iba a consentir que la chica lo volviera a pasar mal. La cuestión era... ¿lo pasaría mal si retomaba el contacto con sus viejos amigos? ¿O acaso si no lo hacia?
Hace tanto que no publico que me dan ganas de presentarme de nuevo a la comunidad FF. Pero bueno, supongo que me recordaréis, pese a que no he dado señales de vida desde hace meses.
Básicamente, he tenido una falta de inspiración tremenda, y no sabía muy bien cómo quería enfocar este capítulo. Algo que, unido a las tareas de la vida laboral, han producido semejante retraso en una historia que hace tiempo tenia ganas de contar. No puedo comprometerme a un capítulo semanal, pero sí que, después de esta "barrera", podré intentar actualizar con algo más de frecuencia, pues no tengo intención de volver a hacer episodios tan corales. Va a llegar el momento de empezar a dedicar a cada personaje su tiempo correspondiente... lo que supondrá de hecho mayor número de capítulos.
¿Qué ha pasado con los más jóvenes? Tranquilos. Todo a su tiempo será explicado. ¿Y con Kuroko, Paula y Andrea? También. Va a ser un fanfic de reencuentros... y redescubrimientos. ¿Cuál fue el motivo de que el grupo rompiera? Pues es una cuestión que me ha dado tantas vueltas a la cabeza... que voy a tardar un poco más en explicarlo, para hacerle un pequeño honor y dejarlo bien "pulido". Y recuperando mis viejos hábitos... ¡Momento de responder las reviews!
Alejito480: Me alegra que te haya gustado. Normalmente siempre hago el primer capítulo más ligero en su final, pues la trama importante viene ahora ;) Por cierto... ¿"Mi pequeño capitalista"? ¿Insinúas que soy Odd? :O Saludos :P
Lin-FA.L.L.Y: Creo que me tienes que odiar más por lo que he tardado en actualizar que por la trama en sí :P Pues yo me voy a relajar... Pero mis personajes no. Muahaha :)
Betico18: Pues ha pasado mucho desde la última vez, sí. Prometo que el siguiente no tardare tanto. Sí, sé que es un poco irreal que nunca se hubieran cruzado, pero era la única forma en que se me ocurría volver a juntarlos... Si pelearon, no valdría una reunión de antiguos alumnos xD
codigo twilight: Me alegro que te gustara ^^ Sí habrá lemmon, pero esta vez, el lemmon será el adorno, y la trama, lo principal, no como antes ;)
lalo101097: Siempre es dificil hacer separaciones (como ya hice con Carlos y Alicia). Ya verás lo que ocurrió para que todo se fragmentara. Y también como van a llevar su nueva relación de convivencia vecinal ;) Saludos
Usuario865: De casualidad nada :P Lo planeé yo, que soy muy malo con ellos. En cuanto a tus preguntas... algunas han quedado respondidas, y el resto... lo sabrás capítulo a capítulo ;) Saludos
Guest: Sí... Y por fin llegó el día en que logré hacerlo.
CarlosJim04: Sí... Estaba viendo una serie sobre una comunidad de vecinos cuando se me ocurrió, ¿vale? xD Los del extranjero aparecerán... Y los pequeños también ;)
Dicho esto, creo que no me dejo nada, sólo disculparme por esta demora (aunque mi blog ha sido igualmente abandonado por la falta de inspiración) y espero tener el siguiente capítulo en marcha muy pronto. Lemmon rules!
