Disclaimer: los personajes y el Universo Panem son propiedad de Suzanne Collins. Esta historia participa en el foro "El diente de león", en el reto "80 historias".

Personaje e historia creados por Elenear28, Alphabetta y HikariCaelum.


Ajuste de cuentas

Venus Andros, Presentadora, 32 años

La brocha se hunde en el pequeño botecito de pintura blanca. Revolviendo, revolviendo, revolviendo. Las cerdas de color negro se tiñen lentamente.

Cuando la acerco a mi cara, mi pulso no tiembla. La piel ligeramente bronceada desaparece cuando esparzo la pintura sobre mi rostro: en mis sienes, en mi frente, en el espacio entre mis ojos... Utilizo los dedos para difuminarla, convirtiéndola en un antifaz que se encarga de ocultarle al mundo las marcas que la guerra dejaron en mi rostro.

"Sigo siendo una mujer hermosa", pienso mientras abro la paleta de sombras y empiezo a darle forma al maquillaje de mis ojos, oscureciendo los párpados y alargando las pestañas. Elijo una brocha más delgada y delineo mis cejas, convirtiéndolas en arcos perfectos. Luego coloco las pequeñas piezas de purpurina, que se adhieren con facilidad a la capa de pintura que he puesto sobre mi frente.

Hago un mohín y destapo el labial negro. Negro como alas de cuervo, como la noche, como los girones que quedan de mi alma. Mis labios destacan contra mi piel del mismo modo en que lo hacía la sangre sobre la nieve, en aquella ocasión, mientras me arrastraba sobre el suelo, gritando por ayuda mientras la vida del pequeño en mi vientre se escapaba poco a poco.

La gente en los distritos cree, aún hoy, tres meses después de la rendición del último distrito, que están siendo tratados injustamente. No lo comprendo, no entiendo cómo los villanos aún pueden clamar por justicia para sí mismos. La mano que sostiene el labial empieza a temblar y debo apoyarla sobre el tocador, mientras mi mano libre se dirige hacia mi vientre, donde el pequeño bebé ya estaría casi listo para salir.

No hay nada ahí adentro ahora. Me lo arrebataron, me arrebataron la vida del niño y las complicaciones de la cirugía para sacarlo de mi interior se encargaron de quitarme también la posibilidad de volver a gestar vida alguna vez.

No me queda piedad por ellos. Por eso hago lo que hago. Por eso he invitado a Virgil a mi casa, porque si ellos están planeando una manera de castigarlos, quiero formar parte de ello.

El timbre suena y yo retiro la mano de mi vientre. Me levanto para abrir la puerta.

Se rumorea que harán que los distritos paguen con lo que más aman: sus niños.

"Niños" paladeo la palabra. Ellos también perderán a sus niños. Ante mis oídos, suena como justicia poética. Cuando abro la puerta, estoy sonriendo.

Virgil Mayfield, historiador, 39 años

—Busco a la señorita Venus Andros.

—Planta número 49, puerta 5 — responde la mujer tras el mostrador de la entrada.

El sonido de mis pasos rompe el impoluto silencio mientras camino al ascensor. Es uno de los edificios nuevos, hechos tras la guerra.

Mientras el ascensor sube, me ajusto la corbata en el espejo, nervioso y emocionado. Venus es la persona perfecta para el puesto de presentadora de los Juegos del Hambre, el nuevo proyecto del gobierno del cual yo soy el máximo responsable. Una de las condiciones principales para que el Capitolio accediera a firmar el armisticio. Para que nunca se olviden cuál es su lugar y función en la sociedad.

Toco el timbre y no tengo que esperar mucho hasta que oigo los pasos al otro lado y la misma Venus Andros abre la puerta con una sonrisa radiante.

Es mucho más bella en persona de lo que aparece en televisión. El blanco nacarado de su piel contrasta con los tonos oscuros de sus párpados y labios. Es fascinante.

—Señor Mayfield —saluda, invitándome a pasar.

—Señorita Andros —respondo con una leve inclinación.

—¿Quiere una taza de café?

—Por favor —digo quitándome el abrigo que el avox se apresura a tomar.

Ella mira al sirviente.

—Ya has oído —dice, y él desaparece rumbo a la cocina.

Me conduce al salón, donde me ofrece una silla frente a una mesa alargada decorada con orquídeas negras. Mientras esperamos el café, charlamos casualmente del tiempo y la vida en televisión, temas en los que ella es experta, también de mis libros, los cuales ella tiene, colocados en su estantería. Hasta que el avox viene con la bandeja.

—Bien, hablemos de cosas importantes —digo— ¿Quiere el puesto? Suyo es.

Eso parece pillarla desprevenida.

—¿Así sin más? ¿No me va a entrevistar?

—Tengo en mi maleta apuntes sobre los otros candidatos. Pero desde aquella llamada telefónica, supe que usted debía ser mi presentadora.

—¿Puedo preguntar por qué?

Mi vista se dirige a la pared, al retrato de una Venus sonriente, de labios pastel, con el vientre abultado junto a un hombre joven.

—La historia nos cambia —digo, sin quitar la vista del retrato—. Pero en ésta nueva era, es el turno de las personas de cambiar la historia. De ser inmortalizados, recordados. ¿Quiere ser una de esas personas?

—No he querido algo tanto en la vida —contesta con una sonrisa ambiciosa.

—Bienvenida al equipo entonces —digo, con un apretón de manos.

Antigone Pylos, Presidenta de Panem, 36 años

Justicia. Tan diferente para unos y otros.

En los distritos siguen clamando por ella, a pesar de haber firmado la paz, hay quienes cada día se despiertan con ansias de destruir. ¿Qué sabrán ellos de justicia?

—Buenas días, hoy está tan bella como siempre —dice Virgil, besándome la mano.

Me aparto con suavidad de él, con los ojos todavía clavados en el cristal que nos separa del mayor causante de la guerra. De las muertes, de las traiciones, de las pérdidas.

Iskander Magnus, el líder de los rebeldes. Aquel hombre al que mi marido siguió con los ojos cerrados, olvidando al Capitolio, a toda su familia, a mí. Y le costó la vida.

—¿Alguna novedad?

—Venus Andros será nuestra presentadora.

Asiento con la cabeza, confío en su criterio. Si hay algo que maneja bien mi consejero, es la impresión que causan las personas.

—Todo está preparado para dentro de una hora —me dice Virgil.

Antes tengo que hacer algo. Con un gesto de mi mano, los guardias abren la puerta de la celda. Es gris y blanca, está impoluta. Y en el suelo, sentado con las piernas cruzadas y los ojos cerrados, está Iskander Magnus.

—No importa la tortura que estén preparándome. —Cuando abre los párpados, su mirada me impresiona. Sigue siendo la de un hombre fuerte, al que nada puede derribar—. No voy a decir nada.

—No tendría sentido torturarle, la guerra ya ha acabado. Va a ser fusilado en un acto público. Para que quede constancia de qué sucede con quienes crean caos y para salvar las vidas de sus seguidores, que todavía se rebelan.

Me mira con respeto y asiente con la cabeza. No lo odio y sé que él a mí tampoco. Solo somos personas con ideales distintos, y no hay nada más poderoso que una idea.

Salgo de la celda y voy hacia mi habitación. El Palacio Presidencial es demasiado grande, siempre parece vacío. Pero me he acostumbrado a la soledad. Ayuda a que nos centremos en lo importante.

Me cubro a medias el rostro con la máscara llena de agujeros y tapo mi cabeza rapada, en honor a todos los soldados que cayeron, con un pañuelo. La multitud de capitolinos me recibe con vítores cuando salgo al balcón, ellos me eligieron para que reestableciera el orden.

Levanto la pistola, como tantas otras veces antes, y apunto entre los ojos de Iskander Magnus.

Los rebeldes fueron los primeros en disparar, en matar a traición. Yo seré la última en hacerlo. Y, cada año, sus hijos morirán para recordarles que no deben crear caos.


Hola, hola! Como ya les contamos en el foro, después de mucho pensarlo se nos ocurrió que sería importante para los capítulos venideros el tener cierta estructura con los personajes recurrentes, de manera que todos se llamen igual en las primeras ediciones de los Juegos. Conforme vayan envejeciendo se irán cambiando, hasta llegar a tener a Caesar, Séneca y Snow. Pero por ahora estos son la Presentadora, el Vigilante en Jefe y la Presidente de Panem.

Ya pueden encontrar el link del blog en el perfil de esta cuenta. Ahí podrán conocer a Nicholl, Venus, Virgil y Antigone. Con cada nuevo capítulo se irán agregando nuevas entradas con los avatares y descripciones de los personajes.

El siguiente capítulo corre por cuenta de Bella Scullw y tratará sobre la primera edición de los Juegos, narrado desde el POV de un aspirante a escolta.

Sin más que agrega se despide, las moderadoras (Elenear28, HikariCaelum y Alphabetta)