Los personajes pertenecen a J.K. Rowling.


2. Hormonas.

Abres la puerta de vuestro apartamento. Acabas de volver de una misión particularmente difícil. Suspiras sonriente. Por fin en casa.

-¡Ya llegué!

-¡AG! ¡Oh, no!

-¿Qué pasa?- De repente, olvidas todo lo que se te pasaba por la cabeza. A tu esposa le pasa algo.

Corres hacia ella y la encuentras en el salón, arrodillada y con cara de frustración.

-¿Qué ocurre, cielo?- Repites la pregunta, más relajado. Ginny está bien.

-¡Perdí el pendiente!- Grita ella y tú no puedes evitar soltar una carcajada.- ¡No te rías! ¡Llevo dos horas buscándolo!

-Lo siento, amor, pero ¿Has probado con el encantamiento convovador?

-Oh. No.

-¡Accio!

El pendiente sale de debajo de una estantería y se posa en tu mano. Colocas el hermoso pendiente de plata que perteneció una vez a Lily Evans en la oreja de tu esposa y le sonríes, pero ella comienza a llorar.

-Soy una… inútil.- Dice entre sollozos, y tú te limitas a abrazarla.

-No eres inútil, cariño. Sólo estás nerviosa.

-Ca…casi pierdo el pendiente de tu ma... madre Harry. Y ni siquiera se me ocurre hacer un simple he…chizo.

-No es culpa tuya, son las hormonas.

Hormonas sí. Tu mujer se tranquiliza. La mira de forma extremadamente dulce, pero no lo puedes evitar. Hormonas. Te encanta justificar cada olvido de tu mujer con esa palabra. Te encanta escucharla. Te recuerda que tu Ginny está embarazada. Que vais a tener un bebé.

Empiezas a divagar, a imaginar un hermoso niño de ojos verdes y cabello de fuego, o una niña de ojos marrones y pelo negro…

Ginny te mira divertida. Ya se olvidó completamente del pendiente y sonríe mirándote.

-¿Otra vez en las nubes?

Tú la miras de esa formas que sabes le derrite y asientes.

-Siempre. Vivo en las nubes, en el cielo. Tú eres mi cielo. Tú y tus hormonas de embarazada. - Y, sin más, la besas.


Bueno, este capítulo ya es algo más largo. Escribí en 2ª persona porque me era así como me llegó la inspiración.

¿Review? Ayudan a la inspiración.

Besos!