No pudo evitar congelarse en su lugar. Solo podía ver el rostro pícaro de Itachi mientras en sus adentros rezaba por haberse quedado dormida en su escritorio.
-Por favor, todos menos tu. Dime que eres alguien parecido- Pensó entupidamente Hinata.
En ese instante, empezaron a escucharse pasos cada vez mas fuertes, pero Hinata no se percató de ello en ningún momento. Solo se le pasaban mil y una idea en la cabeza y ninguna de ellas le daban dolor de cabeza.
-Si es o no, no importa, pudo verme desnuda, completamente desnuda. Vio mi pecho… estoy segura de ello
En ese mismo momento, Hanabi entra al cuarto sin enterarse de nada ya que tenía la cabeza metida en su celular. La "inoportuna" entrada de su hermana menor no fue suficiente para que dejara de mirar al habitante de la casa del lado que seguía campante y sonriente.
-¿Tienes unos auriculares? Los míos no aparecen- Dijo Hanabi sin sacar la mirada de su aparato.
Se quedo parada en la puerta esperando respuesta o sonidos de movimiento, pero no recibió nada de ello, el cuarto aún estaba sumido en un silencio sepulcral. Sintió que la ignoraba a propósito y eso no le gustó nada. Eso basto para que Hanabi cerrara el celular y mirara fijo a su hermana la cual todavía estaba congelada en su lugar frente a la ventana.
-¡Oye! Te pregunté algo- Grita Hanabi. Su enojo aumenta al ver que ni eso la hacía reaccionar, solo seguía mirando a la ventana.
Al no recibir respuesta de ningún tipo y el ver que Hinata miraba un punto fijo, se digno a avanzar un poco y observar lo que estaba en su ventana.
-¿Qué diablos estás mirando?- Dijo cruzando los brazos mientras volteaba a ver la ventana- I… Itachi ¿Es Itachi?
-¿Cómo le va después de tanto tiempo, pequeña dama?- Dice Itachi divertido alejándose un poco de la ventana y haciendo una pequeña referencia.
-¡Sí es Itachi!- Grita de la emoción Hanabi- ¿Por qué no me lo dijiste antes? Itachi es el nuevo vecino
-Sí… Es Itachi…-Fue lo último que dijo Hinata mientras reía nerviosamente antes de desmayarse y caer como plomo al suelo.
Cuando Hinata comenzó a recobrar la conciencia escuchos risas y parloteo. Su brazo colgaba del mullido mueble donde estaba recostada, al instante reconoció que era el sofá de la sala. Levantó un poco la cabeza cuando notó que un trapo húmedo con agua fría resbalaba de su frente así que lo sostuvo mientras se sentaba.
-Vaya, creí que habíamos dejado eso de los desmayos hace tiempo- Dice Miko sentada desde la mesa del comedor junto a la sala.
-Ma… Mamá ¿Qué ocurrió?- Susurró Hinata algo mareada.
-El calor te afecto de más- dice Hanabi mientras tomaba un sorbo de jugo- Pareces de papel, todo te afecta.
-¿El… el calor?- Preguntó Hinata confundida. Solía vivir dentro de un horno al menos doce horas al día ¿Desde cuando el calor era algo para ella?
-Trata de no moverte tan bruscamente, te puedes marear- Se escuchó venir cada vez mas fuerte desde la cocina- Te traje jugo.
Fue como un rayo que recorría su espalda causándole el peor escalofrío de su vida. Hinata volteo lentamente y detrás suyo estaba para Itachi con una sonrisa ingenua y tendiéndole el vaso con jugo recién exprimido de naranja. Al instante recordó el porque de su desmayo.
-Es él de verdad y… me vio desnuda
-Itachi hizo el favor de cargarte aquí a la sala para que te refresques un poco, aquí corre un poco mas el viento fresco- Dijo Miko toda contenta.
-Me vio desnuda y me cargo hasta aquí… y yo con esta ropa- Se lamentó para sus adentros Hinata mientras envolvía su cuerpo con sus brazos tratando de cubrirse.
Sentía que iba a desmayarse de nuevo cuando Itachi saca de su bolsillo una aspirina y se la tiende junto al jugo.
-Tus mejillas están rojas, no creo que sea fiebre pero por si las dudas…- Dice Itachi con su permanente y perfecta sonrisa de dientes perlados. Parecía haber nacido con ella.
Hinata toca sus mejillas comprobando que si estaban sonrojadas, pero no por timidez a aquel chico, sino por la vergüenza. Termina aceptando la bebida y la aspirina la cual traga al segundo de recibirla. El Uchiha le revuelve los cabellos a Hinata mientras dice "Buena niña, ya te sentirás mejor", acción que casi le provoca otro desmayo a la tímida Hyuga. Luego, camina a la sala y toma asiento junto con Miko, frente a Hanabi.
-No puedo creer que estés aquí, paso tanto tiempo- Dice Hanabi llena de emoción con un brillo en sus ojos –Pensamos que ibas a quedarte más tiempo en Rusia.
-No podía estar demasiado tiempo lejos de usted, pequeña dama- Dice Itachi haciendo una pequeña reverencia desde su silla y guiñando un ojo.
-¿Aún te acuerdas de ese sobre nombre? Sigues siendo el mismo leal sirviente- Responde Hanabi algo sonrojada.
Cuando era pequeña, Hanabi le dijo una vez que parecía un sirviente por su ropa formal y su cabello largo perfectamente peinado y amarrado. A Itachi le pareció algo divertido y le dijo "Es que soy un sirviente, su leal sirviente. Su padre me contrato para hacerla reír en este hermoso día de campo. A su servicio, pequeña dama" mientras hacía una reverencia formal como la que le había hecho desde la ventana. Le servía el jugo, le cortaba la carne en trozos pequeños y jugaba con ella y Sasuke a las escondidas o a las adivinanzas.
Miko no pudo evitar sonreír al recordar aquellos días pero en el fondo sintió una punzada mínima en su corazón, pues en esos días también estaba felizmente casada con, posiblemente, el mejor hombre del mundo. A veces pensaba que los negocios en la empresa lo habían corrompido o simplemente el amor no fue lo suficiente como para enfrentar la crisis familiar. Pero esa era agua pasada y ahora debía sonreír y dar el 110% para sus hijas.
-Nos alegra muchísimo volver a verte y ver que te ah ido bien en la vida- Dice Miko mirando los ojos negros de Itachi- Te has puesto muy guapo ¿Cuántos años tienes ahora?
-Veintidós, casi veintitrés. Todo un anciano- Bromea Itachi.
-La única anciana aquí soy yo- Ríe Miko- ¿Y a que se debe tú prematuro regreso? Pensé que estudiarías economía y administración en el extranjero por diez años para poder entender los movimientos de la empresa.
-La verdad es que… me estoy pensando eso de participar en la empresa de papá- En la casa el silencio reino mientras Hinata seguía escuchando la conversación de lejos sentada en sofá- Es decir, me encantaría poder seguir con el negocio familiar ¿Qué chico no querría manejar una fabulosa empresa que fabrica autos? Pero siento que eso consumirá toda mi vida. Quiero hacer algo más que estudiar y después trabajar. Quiero hacer amigos, conseguir un empleo simple en el que yo tenga que ganar el puesto por mi esfuerzo y demás cosas. Hable con mi madre y ella persuadió a papá para que me dejara experimentar un poco la vida, además eso le dará a Sasuke algo de ventaja para tratar de vencerme, creo que él merece una oportunidad para ser el heredero también.
-Y no pudiste escoger mejor lugar para empezar- Reanuda la madre Hyuga sonriente- el barrio es de lo mas tranquilo y además hay miles de trabajos de medio tiempo que puedes conseguir por la zona. Si necesitas algo no puedes dudar en venir cuando quieras.
Itachi sonríe a modo de agradecimiento y toma un poco del jugo.
El invitado se queda un par de horas más, recordando viejas épocas y jugando un poco de videojuegos con Hanabi. Hinata se había ido a dormir hacia bastante tiempo, no supo muy bien a que hora se marchó Itachi, pero se aseguró de cerrar su ventana con las cortinas para que, cuando él llegue a su cuarto no pueda a volver a verla ni por accidente.
-Sigue siendo el mismo- Pensó mientras miraba el techo y trataba de conciliar el sueño mientras escuchaba como reían abajo sin ella- Sigue siendo gentil y servicial, tal y como lo recuerdo. Pero… Pero, sin sonar engreída, cuando me habló de esa forma no parecía él. Su voz parecía la de un pervertido. Sentí que, indirectamente, me estaba diciendo que me había visto desnuda y que le gustó… Aunque allí abajo fue el mismo Itachi de siempre. Estoy demasiado confundida ahora. A lo mejor un tiempo sin verlo podría ayudarme a pensar
Luego de unos minutos, Hinata se sumió en un profundo sueño.
-Por favor, más despacio. Es… Es mi primera vez- Gemía levemente.
-Nunca podría hacer algo que vaya a lastimarte. Solo déjate llevar- Él estaba sentado atrás de ella, masajeando uno de sus pechos y con la otra mano masajeaba su clítoris con delicadeza.
Su pecho estaba todo sudado y su corazón latía a mil por hora. No pudo evitar sentir un leve cosquilleo en la espalda cuando el pene de él comenzó a rozarse con su voluptuoso trasero.
Sin previo aviso, él le muerde el lóbulo de la oreja con dulzura haciendo que ella grite sin control.
-¿Qué… me estás haciendo?- Dice ella con mucha dificultad.
-¿Te gusta?
-Yo… yo- Continúa gimiendo ella.
-Solo dime si te gusta- Dice sensualmente en su oreja y al instante la vuelve a morder.
Sus mejillas se pusieron mas rojas ante la idea de hablar sobre las sensaciones que estaba experimentando, pero algo en su interior la obligaba a gritar la respuesta que él clamaba.
-Me… me encanta. Yo no quiero que pares.
Al instante empieza a aumentar el frote de su clítoris provocando que ella arquee la espalda sin control y grite sin importarle que un vecino pueda escucharla.
Cuando la sintió lo suficiente húmeda, se tomó la libertad de insertar un dedo en su entrada provocando un muy leve quejido de dolor.
-Al parecer eres algo estrecha- Dice él alejándose de ella, dándole la oportunidad de que voltee y le mire a los ojos- ¿Quieres parar?
Ella puso su mano en su propio pecho mientras trataba de recuperar el aire. Elevó la cabeza y contesto.
-Se que puede doler, pero quiero hacer esto. Quiero que seas tú el primero. Aguantaré… Aguantaré por ti.
El sonríe y la acerca a su pecho, pudo escuchar sus latidos acelerados y el calor de su piel. Empezó a acariciar su largo cabello y le dijo:
-Te quiero… tal vez demasiado. Prometo hacerte feliz… También prometo que solo esta noche será la que te haga mal. Trataré de ser gentil.
Le agarra el rostro con ambas manos, obligándola a verla de nuevo a la cara y le da un tierno beso en los labios.
Al cabo de unos segundos una de las manos de él se posa en uno de sus magníficos pechos mientras delicadamente la acostaba en la cama debajo de ella. Trató de hacer lugar entre sus piernas y acomodó su hombría en la entrada virgen de ella.
-Te adoro… Hinata- Dice él empujando un poco dentro de ella, forcejeando de a poco la barrera que los separaba.
-¡I…Itachi!
Salió de un salto de la cama, su corazón estaba peor que acelerado.
-¡Que… ¿¡QUÉ DIABLOS ACABO DE SOÑAR!?- Grita ella sin control mientras hundía la cabeza en su almohada.
Era él, era Itachi, no cabía duda (Incluso había gritado su nombre).
Hinata era una chica demasiado inocente, nunca había visto pornografía o se había masturbado, ni siquiera pensaba en ello. Aún cuando estaba con Tamaki el tema de la sexualidad era algo que nunca se había planteado. Y ahí estaba, teniendo sueños pervertidos con su vecino.
-¡Hinata! ¡Baja a almorzar!- Se escuchó del piso de abajo.
¿Almorzar? ¿Tan tarde era? Hinata se pone unas pantuflas sencillas de color celeste pastel y una chaqueta encima de su musculosa. Decidió dejarse los pantalones porque aún tenía calor y el aire no estaba reparado.
-¡Voy!- Grita ella abriendo la puerta de su cuarto.
Primero hace una parada corta en el baño. En el, se cepilla los diente, enjuaga su cara con agua fría y se sienta en el inodoro a hacer sus necesidades. Al terminar esta última acción, toma un trozo de papel higiénico y se limpia sus partes íntimas. Al instante siente una fuerte humedad en su feminidad, algo diferente. Era resbaladizo y suave al tacto, como si se hubiera puesto gel allí abajo.
-¿Acaso me habrá venido el periodo? Pero faltan unos cuantos días- Se preguntó así misma.
Saca la mano de entre sus piernas y mira el trozo de papel. No había sangre menstrual, ni una gota, pero si una cantidad de flujo importante.
No puedo evitar el sonrojo instantáneo en sus mejillas. Arrojo al papel húmedo al inodoro como si del diablo se tratase, se levantó, subió su ropa interior y sus shorts, tiró de la cadena y no se movió de allí hasta que vio al trozo de papel irse.
No era la primera vez que tenía un poco de flujo, pero lo que le sorprendió esta vez era la cantidad importante que había (además de que lo sentía un poco distinto)
-¿Qué diablos me pasa? ¿Acaso… tuve un sueño húmedo?- Dijo ella mirándose al espejo comprobando que aún seguía colorada.
Se lavó las manos y volvió a refrescar su rostro para que nadie en su casa la viera así.
Bajó las escaleras ayudándose de la barandilla y se dirigió directamente a su lugar en la mesa junto a su madre.
-¡Vaya! Duermes como un oso- Dice Hanabi mientras mandaba un mensaje.
-Buenos días a ti también- Le contesta Hinata algo molesta.
-¿Así que el psicólogo te enseñó a contestarme así? Se queja Hanabi molesta.
A veces a Hinata le salían las frases secas y ofensivas sin darse cuenta, más cuando estaba molesta o preocupada, como es el caso en estos momentos.
-Ya basta las dos, al menos en la mesa no- Dice Miko poniendo bebida frutal en la mesa.
-Pensé que ya no teníamos jugo- Dice Hinata mientras agarra la botella y comienza a servir en todos los vasos en la mesa.
Hasta ese entonces no se había dado cuenta, pero lo notó cuando puso jugo en le vaso número cuatro. Al instante, también noto que había un plato y cubiertos de más. Sus manos temblaron, causando que derramara un poco de jugo sobre el blanco e inmaculado mantel.
-¡Estás mojando la mesa!- Grita Hanabi levantándose abruptamente de su silla.
-Cariño, estás temblando –Dice Miko poniendo una mano sobre el hombre de Hinata, ignorando las quejas exageradas de su hija menor.
-Si…Si, solo es un mareo- Se disculpa Hinata- Y… ¿Quién es el invitado?
-¡Espero que les gusten los canelones!- Se escucha venir desde la cocina.
Y allí apareció, con su sonrisa ingenua y su belleza reluciente, Itachi sosteniendo una fuente poblada de canelones bañados en deliciosa salsa. Era demasiado obvio que él era el invitado, pero aún así había preguntado rezando a que sea otra persona. No pudo evitar sentirse tonta.
-¡Huele genial!- Dice Hanabi sin sacarle la vista a la fuente que se posaba frente a ella.
-En verdad no tenías que hacer esto, me siento muy apenada- Se excusa Miko sonrojada.
-Para mi es un placer, además así empiezo con el pie derecho con mis nuevas vecinas- Dice mientras empieza a servir porciones generosas de pasta en cada plato.
Hinata no podía verlo a los ojos y menos después de lo que había soñado.
-Esto tiene que ser una pesadilla, una espantosa pesadilla. Primero el espía por mi ventana, después tengo ese horrible sueño y ahora esto. Dios, dame el poder de actuar como una persona normal y cuerda.
-¿Quieres queso extra?- Pregunta Itachi mientras Hinata estaba desprevenida, provocando que ella levante la mirada y lo mire a los ojos sin querer.
Al instante, casi como una broma de mal gusto, el sueño de anoche pasaba por la memoria de Hinata como una película en cámara rápida. Podía imaginárselo completamente desnudo delante de ella lo cual la altero de sobre manera.
-Yo… Estoy bien- Dice ella bajando la cabeza y recibiendo el plato repleto de deliciosa comida.
Todos devoran el manjar echo por Itachi mientras compartían risas y anécdotas, todos menos la tímida chica de ojos perla que comía lento y guardaba silencio. Al terminar, prácticamente voló a su cuarto y se cambió de ropa, tenía que ir al psicólogo.
Se puso una pollera larga de color blanco puro, una remera de manga larga y encima un sweater rosa gastado con unas alpargatas marrón chocolate. Se colgó del hombro una gran mochila verde militar algo vieja y salió de su cuarto cual rayo. No quería saber mas del Uchiha y su cita de ese día era perfecta excusa.
-Lamento no poderme quedarme mas tiempo- Dice apenas llega al living, haciendo una reverencia- Volveré a las cinco, gracias por la comida.
No dio tiempo de hablar a nadie, a lo sumo Hanabi pudo salir corriendo tras ella mientras gritaba "¡Espera! Si vas al centro quiero ir contigo ¡Necesito hacer compras!" Esto les da una oportunidad de tener una conversación mas adulta a Miko e Itachi.
-¿A dónde iba tan rápido? ¿Acaso una cita? Ni siquiera pudo peinar su cabello- Ríe Itachi.
-Ojala fuera una cita- Dice Miko algo divertida- Siempre es así, nunca se arregla o se viste como una señorita.
-Recuerdo cuando éramos niños, parecía una muñequita de porcelana con la ropa que le ponían. Ahora se ve tan… distinta- Miko imaginó que diría algo como "Fea, descuidada" y le molestó en cierta forma, pero no podía culparlo por pensar la verdad.
-Eso es porque las malas experiencias cambian a la gente…
El pecho de la dueña de casa se estremeció al recordad aquella amarga época donde vivía colgada del teléfono por las llamadas de doctores, psicólogos, abogados y temas de trabajo. Hinata parecía una pequeña de cinco años, lloraba por las noches porque quería estar con su padre y su hermana y a veces se volvía incontenible. A veces temía que esas épocas volvieran.
-Lamento ser entrometido, pero ¿A dónde está yendo ahora?
-Al psicólogo- Dice Miko con algo de pena- Tiene cita los lunes, miércoles y sábados.
-Discúlpame si te hice decir algo que no querías- Se excusa Itachi con educación- A veces los divorcios no son fáciles de sobre llevar, más para los hijos.
-En realidad esto venía de antes de mi divorcio con Hiashi. No estoy enterada de muchos detalles, Hinata prohibió al psicólogo que se nos informe, pero por lo que pude saber su novio de la otra escuela tuvo mucho que ver. Tenía miedo que la haya forzado a hacer cosas que no quería, pero por suerte en un examen médico pude cerciorarme de que no habían abusado de ella.
Aguantó lo que pudo las lágrimas, pero al final una cuantas rodaron por sus mejillas pálidas. Itachi solo la miraba fijo, sin reacción alguna. Tenía tal cara que hasta te entraba miedo.
-Hinata siempre había sido algo tímida, pero no tenía problemas con nadie. Con un poco de charla entraba en confianza y así hacía amigos. Nunca pensé que ella tuviera problemas de algún tipo y ese fue mi error. Cuando su cerebro estalló no estuve para ella, quien sabe cuanto tiempo estuvo encerrada en su cuarto esperándonos. Y aunque todo lo peor es tiempo pasado, el problema aún persiste: En su escuela no conoce a nadie y muchos la maltratan, lo sé aunque ella cree que no. Su aspecto a veces le causa repulsión a algunos, pero no quiero obligarla a cambiar ya que ella dice que se siente cómoda de esa forma. En realidad teme al cambio. Su psicólogo dijo que los pasos que de van a ser lentos e insignificantes pero que con el tiempo eso iba a cambiar. También me dijo que el tratamiento era solo de medio año y Hinata a estado acudiendo con él desde hace dos años-Las lágrimas salen con mas fuerza, haciendo que Miko tenga dificultad al hablar- Yo… Yo solo quiero que vuelva a confiar en ella, que traiga amigos a la casa, que la miren y digan que es una chica bellísima, porque sé que lo es.
Miko tapa su rostro de la vergüenza, no le gustaba que la gente la viera llorar. Mientras, Itachi seguía mirándola en silencio, esperando estratégicamente a que ella calmara un poco su llanto.
-En la época en que Hiashi Hyuga y mi padre, Fugaku, se conocieron, nuestra empresa estaba a nada de entrar en la quiebra total y todos los demás nos dieron como caso perdido y dejaron que nos hundamos en vez de ayudarnos. Solo ustedes nos tendieron la mano y, no solo eso, nos salvaron. Por eso no puedo aguantar ver que pasan un mal momento. Si no le molesta, ayudaré en todo lo que pueda para que usted y su familia vuelva a sonreír- Itachi cambia el tono serio que venía usando a un tono mas alegre y vivaz, logrando que Miko creyera en sus palabras- nunca fui un gran amigo de su hija, pero si le tuve y le tengo mucho aprecio, por eso haré que vuelva a ser la misma joven llena de vida que solía ser. Lo prometo
Ya en otro lado, Hinata salió del consultorio con una cara de preocupación inmensa. Había decidido contarle todo lo sucedido con Itachi Uchiha, incluyendo el sueño caliente que había tenido con él (Aunque no con detalle, solo lo básico para que el especialista entendiera su preocupación)
-¿Y que es lo que específicamente te molesta de su presencia?- Le había dicho él mirándola con confusión- Dices que es un amigo de la familia que siempre fue una especie de ejemplo para ti ¿Acaso su presencia no tendría que se un motivo de alegría?
-Lo se… Pero sinceramente no me siento cómoda con él cerca, mas que nada en el estado en el que estoy ahora- Hinata no puede dejar de mirar al suelo con pena- Soy un completo desastre físicamente, la gente del barrio no habla muy bien de mi. No quería que… terminara pensando lo mismo que los demás.
-Según lo que me contaste, el Señor Uchiha no parece ser una persona que se fije en el tema físico y nunca podrás comprobarlo si no te abres a él- El psicólogo toma nota- ¿Por qué no hablas con él y dejas que te conozco?
-¡No! Yo no podría- El rostro de la paciente comienza a calentarse lentamente- Y menos después del momento incomodo que pase con él y…. y el sueño.
-Eres joven y como todo joven tienes hormonas, es natural que pienses en el sexo y en los hombres- La palabra "sexo" hizo que el rostro de Hinata pudiera equipararse a una cereza- Te recomiendo olvidar el asunto, olvida todo y empieza de cero. Que Itachi Uchiha conozca a Hinata Hyuga… Y el tiempo se acabo por hoy.
Claro, para él era muy fácil decirlo, pero para Hinata era más que difícil todo eso. Mas la parte de olvidar todo olvidar aquel sueño.
-Fue… Fue tan real
Todavía no entendía como podría haber imaginado tan bien su anatomía masculina. Nunca había visto pornografía ni por error, a lo sumo había visto dibujos del pene en su clase de Educación Sexual, pero todas eran representaciones caricaturizadas que apenas estaban a color. El pene que ella imaginó en Itachi era formidable, se veía impactante pero al tacto era suave (Sí, el sueño detallado que prácticamente parecía que lo había vivido)
Le era imposible mirarlo o mencionarlo sin que se cruzaran en su cabeza aquellas imágenes impuras, pero al ser su vecino le iba a resultar difícil siquiera ignorarlo.
-Además… Todavía pienso que el me espiaba aquella noche.
Volvió a su casa sola ya que Hanabi había decidido seguir su día de compras con unas amigas que tenía en aquella pequeña ciudad (A pesar de su actitud algo tosca, era bastante sociable). Rezó por no tener un encuentro nuevamente con Itachi, aún no se sentía lista para enfrentarlo.
-¡Llegué!- Grita dejando su mochila en la cómoda al lado de la puerta- ¿Mamá?
Miko la esperaba a los pies de la escalera con una sonrisa de oreja a oreja a pesar de que hacía dos horas lloraba como una catarata.
-Bienvenida amor- Saluda cariñosamente- ¿Adivina a quien le repararon su aire acondicionado?
-¿De verdad? Gracias mamá, prometo cuidarlo mejor- Dice Hinata abrazándola efusivamente- Si no te molesta iré a ver.
-Como gustes, en estos momentos lo están instalando de nuevo. Tuvieron que sacarlo para repararlo
Hinata sube las escaleras de lo mas contenta sabiendo que nunca mas tendría que usar esos escandalosos e incómodos pantalones cortos. Abre su puerta con una sonrisa radiante y sin prestar mucha atención al técnico le agradece.
-Gracias por sus servicios.
-No hay de que, señorita- Esa voz hizo temblar a Hinata, borrándole toda la alegría del cuerpo- Cuando me necesite solo toqué la ventana contigua a la suya.
Itachi se baja de la escalera revelando su rostro manchado de polvo y decorada con su sonrisa típica de niño bueno.
-El técnico dijo que no podría venir en una semana. Que fortuna que Itachi sepa de estás cosas electrónicas ¿No?- Dice Miko apareciendo repentinamente por la puerta.
Sentía que en cualquier momento iba a desmayarse, por suerte la visita en su cuarto no duró mas de cinco minutos.
Esa noche, lo primero que hizo luego de su baño fue entrar a su cuarto y cerrar las ventana con las cortinas y prender el aire a lo que daba para poder usar sus típicos pijamas holgados y aburridos. Antes de conciliar el sueño, pidió a Dios no tener mas sueños impuros y que nada electrónico de la casa se descomponga. Y así fue, aquella noche soñó con campos y conejos y nada en la casa se malogró, pero en cada contrato tiene una laguna: Al día siguiente, Itachi Uchiha estaba almorzando en la casa Hyuga como pago por sus servicios de reparación.
La comida estuvo plagada de risas y alegrías como la vez anterior, salvó Hinata que gracias a fuerzas sobrehumanas pudo controlar su nerviosismo y actuar con normalidad frente a Itachi. Todo eso hasta que fue la hora de recoger los platos. Miko los lavaba, Hanabi secaba e Itachi y Hinata limpiaban la mesa.
-Me parece que anduvo muy callada hoy señorita- Dice Itachi de repente cortando con el silencio entre los dos, desconcertando a la tímida Hyuga.
-¿E…E…eso crees?- Le costó tanto responder que había dado por seguro que quedo como una completa estúpida.
-Sí, pero ¿Sabes? Yo tengo el remedio para eso- Itachi se acerca a Hinata, se arrodilla ante ella y toma su mano como si fuera a proponerle matrimonio- ¿Iría a tomar un helado conmigo?
Miko los miraba con una sonrisa radiante mientras Hanabi se partía de risa.
-¡Esto es terriblemente ridículo!- Decía a carcajadas señalando a la pareja- ¡Acepta! Esto es lo más cerca que tendrás a una declaración.
No pudo negarse, mucho menos en frente de su madre y su hermana. Siempre había tenido dificultades para decir que no a la gente, lo que hacía que muchos le pasarán por encima y la humillaran.
Vistiendo pantalones grandes y un buzo deportivo de gran tamaño haciendo conjunto con sus zapatillas deportivas y su cabello todo desarreglado, Hinata caminó a la heladería caminada del espejismo erótico de Itachi.
-¿Acaso esa es la rara con un chico?- Las chicas del barrio siempre cotilleaban de ella de muy mala manera y no tardaron en aprovecharse de ello.
-Seguro es todo menos su novio, es decir ¿Cómo se fijaría en ella?
No pudo escuchar aquella charla, estaban algo lejos, pero si sabía que era sobre ella y que no decían cosas lindas precisamente.
-¿Y qué mas podía esperar? No estoy a la altura de él, obviamente iban a reírse de mi.
A pesar de no se sentía cómoda con la mirada ajena de la gente sobre ellos, ambos disfrutaron su dulce helado en las bancas de fuera.
Al principio, Itachi solo hacía preguntas o comentarios a los que Hinata respondía con "Sí" o "no" con un hilo de voz casi imperceptible.
-¿Sabes? Empiezo a pensar que no te gusta estar aquí- Itachi lamía su helado con completa naturalidad mientras la mano de Hinata temblaba sin parar provocando que su postre temblara.
-Yo…Yo… Lo lamento- Se excusa ella.
-¿Sería muy descortés de mi parte preguntar el porque?
-Es solo que… Siempre fui algo lenta cuando se trata de hablar con la gente…No quise ofender a nadie- Sin darse cuenta comenzó a hablar alto y fluido. A lo mejor lo único que necesitaba era decir lo que tenía dentro- Tu eres tan distinto a mi… Eres sociable y amable, yo no pensé que fuera a agradarte ni nada y por eso traté de ignorarte. No quería que conocieras como soy porque pensé que me juzgarías
Itachi quedó sorprendido y a la vez aliviado de que su problema con el fuera algo tan simple. Miko no había fallado, su hija tenía problemas y ahora que lo había confirmado o iba a dejarlo así como estaba.
-¿Y no pensaste en cambiar un poco?
Otra vez. Era la persona número mil que le decía lo mismo, pero a pesar de que deseaba, no sentía que iba a lograrlo. No, aún no estaba lista para dejar el nido.
Comenzó a jugar con sus dedos algo nerviosa dejando a Itachi sin respuesta, así que este se tomó la libertad de seguir su charla.
-Se que uno no debe cambiar para agradar a los demás, pero si tu misma te sientes infeliz entornes algo en ti esta fallando y no es tarde para arreglarlo. Y quiero ayudarte.
Parecía que el sol veraniego iluminaba su cara como si fuera un reflector, haciéndolo mucho mas hermoso de lo que era.
-Pero… Tanta gente lo intento…
-Ellos no son como yo- Itachi guiña un ojo y toma una de las manos de Hinata haciendo que esta se sonrojara- Yo no me rendiré. Te lo debo, como amigo y vecino.
-A… ¿Amigo?- ¿Hacía cuanto tiempo nadie se hacía llamar amigo de ella? La simple palabra hizo que su corazón latiera con mucha fuerza.
-Claro que sí. No te pediré mucho, solo será lo que tu quieras hacer. Pudiste hablar conmigo hace poco de tan buena manera. Apuesto que con un poco de esfuerzo harás lo mismo con muchas más personas.
La simple idea de poder hablar y reír con la gente la lleno de esperanza. No pudo evitar dibujar una hermosa sonrisa en cara de porcelana la cual sorprendió a Itachi, era una sonrisa de dientes perfectos la cual podría iluminar cualquier lugar.
Había gente que le había hecho la misma promesa y fallaron ¿Qué tenía Itachi de distinto? ¿Qué cosa de él le hacía esperanzarse en vez de rechazar la oferta como lo había echo antes? No lo sabía y la verdad no le interesaba, solo pensó que era parte de la magia que el tenía con la gente.
-Entonces… ¿Puedo tomar esa linda sonrisa como un sí?- Hinata no lo miró, solo agito su cabeza asintiendo y siguió mirando al suelo emocionada- Bueno, entonces empezaremos con esto lo antes posible. Pero antes de eso… ¿Tienes otra cosa que quieras decirme?
La alegría y la esperanza se cortaron de raíz. Hinata había olvidado completamente el asunto del sueño o el espionaje y no tenía ganas de mencionarlo ¿Cómo iba a decirle "Soñé contigo desnudo luego de que tu me vieras cambiarme de ropa"?
Los ojos negros noche de él aún seguían clavados fijamente en ella, esperando una respuesta por parte de la chica de cabello berenjena. Por algún motivo, ella pensó que Itachi esperaba hablar de ese asunto.
-Yo… Me gustaría saber…- No sabía que palabras usar, quería armar la oración para que no sonara tonta o perseguida- Me… ¿Me viste… desnuda?- La última palabra había sonado en un tono demasiado débil de voz, pero Itachi pudo entenderla a la perfección.
-Cuando entré al cuarto solo te vi allí parada en medio de la habitación, ni siquiera sabía que te estabas cambiando de ropa- Hinata se pone completamente colorada de la vergüenza. Definitivamente se armó un cuento imposible- Solo quería saludar, me sorprendió el saber que éramos vecinos. Lamento haber hecho que tengas una idea equivocada de mi persona, aunque creo que lo merezco.
-¡No! Yo… yo soy la tonta, no debí creer que eras capaz de algo tan horrible.
Increíblemente, la vergüenza y la sensación le habían durado mas que poco, después de todo había comprobado que Itachi no la había espiado en ningún momento. Incluso ahora el sueño erótico que había tenido estaba desvaneciéndose de su mente. Nada se podía comparar a la alegría que sentía de tener a Itachi de vecino y que fuera su amigo. Su idea del tipo pervertido que tenía de él se desvanecía y volvía a verlo como el viejo Itachi que recordaba: Ingenuo, servicial y amigable.
La sonrisa no se le borró sino hasta la hora de la cama. Encendió su aire acondicionado al máximo y se acostó en su cama mirando al techo con una sonrisa. Decidió dejar la ventana cerrada ya que aún no se acostumbraba a la idea de pasar por allí y ver el rostro de Itachi. Los Mashiro tenían un armario que bloqueaba la ventana para que ambas familias tengan privacidad así que con ellos no hubo problema alguno.
Mientras Hinata se sumía en un profundo y alegre sueño, en la casa de al lado, apoyado en el marco de la ventana, estaba el independizado Uchiha contemplando las cortinas color rosa pastel de la casa contigua.
-Es una pena…- dijo para si mismo en voz baja- Me hubiera gustado ver esos hermosos pechos esta noche también.
En el capítulo uno tuve la mala educación de no presentarme, pero bueno, supongo que nunca es tarde para esas cosas. Quiero agradecer de sobre manera el apoyo que me dieron. Se que no somos muchos y que esta pareja no es precisamente la más popular ni conocida, pero aún así espero que los que me leen disfruten de esto tanto como yo.
La actualización vino mucho antes de lo esperado y eso es porque esta semana estuve con bastante tiempo libre, aunque para ser sincera no creo que los demás capítulos vengan con tan poco tiempo de espera. Juro que trataré de escribir lo más seguido que pueda y no defraudarlos. Aprovecharé este espacio para agradecer y responder preguntas que tengan de la historia (Siempre y cuando eso no signifique dar spoilers)
Siempre me gusto escribir lemmon y esta historia surgió a partir de ese pensamiento mió, la planifiqué para que cada capitulo tenga al menos una escena corta de lemmon (Espero no hacerlos de forma sosa y que no canse al público)
Espero que la actualización que sigue este para dos semanas o menos (Cualquier cosa pueden bombardearme a mensajes privados con retos y quejas) pero no prometo mucho, prefiero ser sincera desde el principio.
A pesar de eso, espero que lo que me siguieron hasta este segundo capítulo sigan conmigo hasta el final, créanme que para mi es mas que emocionante ver que hay gente que me lee y le gusta.
Bueno, esto se me hizo algo largo, así que me despido
Cambio y fuera a mis lectores~
