Wow, sí que me he tardado en escribir este capítulo. Y quien diga que escribir un fanfic de Precure es tarea fácil, realmente no lo es, y mucho menos para un hombre XD. Pero bueno, ya me embarqué en esta aventura y hay que terminarla con orgullo.

Esta versión, al igual que la de mi blog, no contiene escenas subidas de tono. Sin embargo si en algún capítulo llegara a haber, trataré de enviarlos a mi blog de algún modo para que puedan leerlo.

Sin más que decir les dejo con este capítulo, y les apuesto que desde ahora ya saben quienes son las 5 Precure que estarán estelarizando este fanfic.

2. Aparece la refrescante Cure Breeze

-Mi nombre es Fluffy-pyon. –dijo el conejo.

-¿Fluffy? –preguntó Ayame. –Yo soy Tanaka Ayame. Gusto en conocerte.

-Por cierto, Ayame. –dijo Fluffy. –Ya recordé los nombres de las Precure-pyon.

-¿Y quiénes son?

-Son la Cure de las frutas, Cure Strawberry-pyon. –dijo Fluffy.

-Sí, esa soy yo. –contestó Ayame señalándose al escuchar el nombre de su alter ego. -¿Y quiénes son las demás?

-Están la Cure refrescante, Cure Breeze. –siguió hablando Fluffy. También está la Cure frágil, Cure Maple; la Cure apasionada, Cure Violet; y la Cure de la vida, Cure Lime-pyon.

-Cinco Precure. –contestó Ayame emocionada. -¡Ya quiero conocerlas! Por cierto, ¿quién es ese sujeto… GroundQuake… o algo así dijiste que se llamaba?

-Son los viajeros del Reino de Puzzle-pyon. –contestó Fluffy. –Son los peores ladrones de todas las dimensiones-pyon.

-¿Dimensiones? –preguntó Ayame. -¿Quieres decir que no son humanos?

-Técnicamente no lo son-pyon. –dijo Fluffy. –Ellos vienen de su propia dimensión, y se han ganado mala fama robando tesoros preciados de diferentes mundos. Dicen que sus mundos no son lo suficientemente buenos como para mantener a salvo esos tesoros, y los roban para venderlos en el mercado negro-pyon.

-Entonces son como piratas interdimensionales. –dijo Ayame pensando en cada palabra de lo que escuchaba. -¿Y qué vienen a buscar en la Tierra? ¿Joyas, oro, dinero?

-A veces veo que su concepto de "tesoros" y el del resto de las dimensiones es muy diferente-pyon. –dijo Fluffy. –Ellos quieren la gran semilla del Reino Verde-pyon.

-¿Semilla del Reino Verde? –preguntó Ayame. –Jamás había escuchado acerca de eso. ¿Es alguna joya?

-¡Que no es una piedra pulida-pyon! –gritó Fluffy. –La gran semilla del Reino Verde es una semilla que está enterrada en algún lugar del Reino Verde. Su función es dotar a este mundo de la gran vegetación y del colorido del cielo que ustedes disfrutan todos los días-pyon. ¿Jamás habías escuchado de eso-pyon?

-Nunca.

-Es raro-pyon… -dijo de nuevo Fluffy. –En otros mundos, todos hablan de esa semilla, pero nadie sabe dónde está-pyon.

-¿Entonces quieren robarse esa semilla, que nadie sabe dónde está?

-Esa es la función de los Kawaita-pyon. –dijo Fluffy. –Roban la energía vital de todos los seres vivos a varios metros a la redonda. Dicen que cualquier cosa a la que no le puedan robar su energía vital tiene que ver con esa semilla-pyon.

-¿Como… como yo? –preguntó Ayame.

-Eso es porque eres una Precure-pyon. –dijo Fluffy. –Estás directamente relacionada con esa semilla ya que tu deber es protegerla-pyon.

-Arghhh… -gritó Ayame algo confundida rascándose la cabeza. –No entiendo casi nada de lo que dices…

-¡Ve a dormir de una vez, Ayame! –gritó su madre desde la otra habitación.

-¡Maldición! –dijo Ayame en voz baja. –Solo espero que no haya escuchado nuestra conversación…

-Lo primordial es buscar al resto de las Precure a partir de mañana. –dijo Fluffy. –Puedo ir contigo como un muñeco de peluche.

-¿Y qué tal si GroundQuake nos ataca de nuevo? –preguntó Ayame. -¿No está detrás de ti?

-Ya no-pyon. –dijo Fluffy. –Puzzle no quería que me reuniera con las Precure. Pero ahora que he conocido a una de ellas, seguirá desencadenándose la revelación del resto de Precures que faltan, ellos lo saben y no lo impedirán aún si me atrapan-pyon.

-¿Y por qué te tenían atrapado esos sujetos? –preguntó Ayame.

-Me secuestraron del Reino Zanahoria-pyon. –dijo Fluffy a punto de llorar. –Fue terrible, toda mi familia… ¡Solo yo estoy vivo, y me encerraron por siete años-pyon!

-Es horrible... exclamó Ayame al escuchar las palabras de tristeza de aquel ser. -¡Pero no te preocupes, buscaré a las otras cuatro Precure para luchar contra esos malvados!

-¿De verdad, Ayame? -lloraba el conejo a moco tendido.

-Así es, Fluffy. -dijo Ayame. -Ya verás.

-¡Muchas gracias, Ayame-pyon! -gritó Fluffy.

-¡Ayame, apaga la tele y ve a dormir! -gritó su madre desde la habitación contigua.

-¡Sí, mamá! -contestó la chica. -Vamos Fluffy, es hora de dormir.

-¡Marina! -gritó una señora que, con delantal puesto, atendía la cocina de un modesto restaurante. -¡Apúrate o llegarás tarde al colegio!

-¡Ya voy mamá! -dijo Marina con un pan tostado en la boca poniéndosela chaqueta característica del uniforme.

La madre de Marina se apartó de la estufa, se colocó las manos sobre la cadera y volteó hacia donde estaba su hija, diciendo:

-Si despertaras más temprano, tendrías más tiempo de desayunar.

Marina tragó el pedazo de pan tostado que llevaba entre los dientes, y dijo:

-Está bien.

-Y recuerda que terminando la práctica debes regresar a casa cuanto antes. -siguió hablando su madre. -Necesitamos gente para el restaurante y no tenemos mucho dinero para pagar empleados.

-Por supuesto. -dijo Marina. -Nos vemos.

Una chica vestida de negro de cabello corto color verde y gafas oscuras entraba al restaurante, topándose justo con Marina.

-Mucho gusto. -comentó Marina, como siempre lo hacía, recibiendo a los clientes.

Sin embargo aquella chica no le regresó el saludo. Sin detenerse, se dirigió hacia una mesa donde estaba sentado un enorme sujeto.

-Finalmente te encuentro, GroundQuake. -dijo la chica. -El gran jefe se pondrá furioso si se da cuenta de que estás en el Reino Verde.

-El gran jefe dijo que no atacara a la Precure. -dijo el enorme sujeto. -¿Crees que podrás contra ella? Sabes bien lo que va a pasar, seguirán apareciendo una por una y ni los 5 juntos podremos vencerlas.

-Creí que no creías en leyendas.

-Muchas leyendas son realidades distorsionadas. ¡Dos hamburguesas más!

-¿Más? -contestó la madre de Marina atendiendo al enorme comensal. -No entiendo cómo es que usted no tiene llenadera.

Después se detuvo a mirar fijamente a su cliente, y añadió:

-Más bien, ya veo por qué no tiene llenadera.

Una mirada maléfica se reflejó en el rostro de GroundQuake, pero Lumia se apresuró a decir:

-A mí tráigame un vaso de jugo de naranja.

-Enseguida, señorita. -dijo la madre de Marina retirándose de la mesa.

-No deberías desperdiciar tus fuerzas en algo tan trivial como eso. -le dijo a su profesor.

-Si quisiera podría eliminar esta ciudad de un solo golpe. -dijo el profesor.

-Mientras te distraes destruyendo la ciudad, ¿por qué no me dejas ir a buscar a esa "Precure"?

-¡Marina!

-¡Ayame! -contestó Marina al ver a su amiga viniendo por el mismo camino que ella. -¡Buenos días!

¡Buenos días Marina! -contestó Ayame.

-¿Por qué llevas un peluche en la mochila? -preguntó Marina al ver a Fluffy con la cabeza de fuera del bolso de Ayame.

-¡No soy un peluche-pyon! -gritó el conejo con furia, provocando que Ayame se asustara y corriera hacia un callejón cercano.

Allí, en ese callejón oscuro, Ayame comenzó a gritar:

-¡No comiences a hablar en público!

-Como si nunca hubieran visto a un hada hablar... contestó Fluffy.

-Pues fíjate que no. -gritó de nuevo la nueva Precure. -Eso no sucede en este mundo, así que compórtate como un peluche o nos meterás en problemas a ambos.

-¿Sucede algo, Ayame? -preguntó Marina curiosa acechando al callejón.

-¡No, nada! -contestó apresurada metiendo al conejo dentro del bolso, a pesar de los intentos de éste por no entrar por completo.

-Bien. -contestó Marina. -Entonces vayamos al colegio, seguramente los paparazzo estarán de nuevo rodeando el edificio.

-Tienes razón. -dijo Ayame. -Me pregunto por qué no se cansarán de estar siguiendo a los artistas.

Al notar que se les estaba haciendo tarde, comenzaron a correr a toda velocidad por las calles, sin fijarse que en una calle cercana salía una chica de la misma edad que ellas, con un vestido largo, cabello verde corto y ojos del mismo color, con la cual se tropezaron.

-¡Lo siento, lo siento! -gritaba Ayame inclinándose rápidamente para ofrecer sus disculpas.

-Perdón. -contestó aquella chica en voz baja. -Soy muy despistada, no las vi pasar por aquí. ¿Tienen prisa o algo?

-Sí, vamos a la escuela. -dijo Marina. -¿Tú no vas?

-Voy al colegio del sur. -dijo la chica nueva. -De hecho estaba haciendo unos mandados antes de vestirme.

-Eso explica por qué no te hemos visto mucho por aquí. -contestó Marina.

-Lamento la descortesía. -dijo la chica nueva. -Me llamo Tamura Midori.

-¡Hola! -dijo Ayame dándole la mano. -¡Me llamo Tanaka Ayame! ¡Gusto en conocerte!

El gesto de saludo de Ayame confundió un poco a aquella chica.

-¡Ah! -gritó Marina desesperada al ver su reloj. -¡Disculpa la interrupción, Tamura-san! ¡Ya se nos hizo tarde! ¡Ayame, nos vamos!

Marina tomó a Ayame del brazo y salió corriendo junto a ella a pesar del descontento de Ayame, dejando a Midori sola en aquella intersección. Cuando vio que aquellas chicas se habían desaparecido de su vista, Midori dijo en voz baja, entrecerrando los labios y mostrando una mirada fría:

-Así que ella es la Precure de la que habla GroundQuake. Veamos si es tan fuerte como dicen que es.

Al llegar al colegio vieron nuevamente cámaras a su alrededor.

-Me siento como idol... -dijo Marina disimulando su descontento.

Inclusive algunos prefectos y profesores estaban tratando de hacer una valla humana para evitar que los alumnos se retrasaran por no poder entrar al edificio.

-Solo espero que se cansen pronto. -dijo Ayame al ver la revuelta entre reporteros y profesores.

-Me pregunto si a Yukiko-san le molestará que la hostiguen tanto... -contestó Ayame.

-Debe estar acostumbrada. -dijo Marina.

-¡Pero si descubren que estudia en nuestro salón no dejarán de seguirnos! -gritó Ayame asustada, sin darse cuenta de que sus palabras habían llegado a los oídos de reporteros y camarógrafos, quienes comenzaron a empujar para tratar de seguirlas.

Ayame y Marina notaron la revuelta que Ayame había desatado, y la tomó del brazo nuevamente hacia el salón, gritando:

-¡No digas nada como eso frente a las cámaras!

-Bien chicos, -dijo la profesora de lengua japonesa. -saquen todos sus libros y ábranlos en la página 13.

Los chicos de la clase obedecieron, incluyendo Ayame. Lamentablemente Fluffy, tan molesto como siempre, comenzó a llamar la atención de la clase.

-¡Ayame! -gritó. -¡Siento en este lugar una presencia fuerte de Precure!

-¡Ah, Fluffy! -dijo Ayame en voz baja. -¡No hables en este momento!

-¡Pero esto es muy importante-pyon! -gritó de nuevo el hada. -¡En esta habitación hay más Precure aparte de ti!

-¡Tanaka-san! -habló en voz fuerte la profesora. -¡Fuera del salón! ¡Sabe perfectamente que los celulares deben estar apagados durante las horas de clase!

-¡Muchas gracias, Fluffy! –contestó Ayame, tomando su bolso.

Ayame había sido expulsada de la clase. Probablemente era un mal augurio sabiendo que ese apenas era el segundo día de clases.

-De nada-pyon. –dijo Fluffy sin darse cuenta del sarcasmo de las palabras de Ayame. –Ahora a lo que importa, hay varias Precure…

Ayame corrió hacia la bodega más cercana, y encerrándose allí, tomó su bolso donde guardaba al hada.

-¡Mira, maldito conejo venido del espacio! –gritó Ayame muy furiosa. -¡Ya estoy harta con el asunto de las Precure! ¿¡Acaso no tienes mejores cosas que estar repitiendo eso! ¡Hasta me sacaron de la clase de lengua japonesa! ¡Sé que no soy la más estudiosa de la clase, pero aun así es vergonzoso! ¿Y si te descubren? ¡Menudo lío en el que nos meteríamos si descubren que eres un hada de otro mundo y que puedes hablar!

Fluffy, con la mirada cristalizada y los ojos llorosos, solo alcanzó a atinar un grito ahogado mientras se escapaba del bolso de Ayame y corría:

-¡Eres mala, Ayame-pyon!

-¡Ah, Fluffy! –gritó Ayame reaccionando unos segundos después y saliendo de la bodega, sin darse cuenta de que la profesora de lengua japonesa se encontraba frente a la puerta.

-¡Tanaka-san! –gritó la profesora. – ¡Para mañana deberás escribir trescientas veces "No debo escapar del castigo"!

-¿Y Tanaka-san? –preguntó Yukiko llegando al mismo lugar donde las tres chicas se habían reunido el día de ayer: bajo la copa del árbol resguardándose de los rayos del sol.

-No lo sé. –contestó Marina. –Pensé que iba a venir conmigo a almorzar pero se fue corriendo del salón justo cuando terminó la clase de sociales. Creo que algo raro le pasa a Ayame.

-Tal vez se sintió enferma. –contestó Yukiko dando el primer bocado a su guarnición de arroz.

-No lo sé. –contestó Marina. –Desde la primera clase ha estado rara, y cuando regresó al terminar, se veía como perdida. Conozco bien a Ayame, somos amigas desde la primaria y nunca ha actuado así. ¡Además me lo hubiera dicho desde antes! Por cierto… Cambiando de tema… ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Dime…

-¿Por qué te juntaste con nosotras el día de ayer?

-Ummm… no lo sé… Creo que me preció buena idea hablar con ustedes que se ven muy amigas… Además… no puedo tener amigas muy seguido... Casi todo el tiempo estamos en llamados, excepto en agosto y los primeros días de septiembre.

-¿Fluffy? ¿Dónde estás? -gritaba Ayame por parte del edificio escolar. Revisando salones, salas de juntas, de usos múltiples, baños y laboratorios, hasta que llegó a la parcela del club de Jardinería.

Allí, escuchó los suspiros de quien parecía ser el hada, devorando lo que parecía ser una suculenta zanahoria.

-¿Qué haces, Fluffy? -se agachó Ayame al ver a Fluffy sentado devorando una zanahoria.

-Aléjate de mí, Ayame-pyon. -dijo el hada con la boca llena. -Solo te estoy causando problemas...

Ayame inhaló y exhaló un poco de aire para intentar calmarse. En parte, aún seguía enojada, pero no quería meterse en más problemas de los que ya tenía.

-¡No sabes lo difícil que es para mí, príncipe del Reino Zanahoria vivir solo en el Reino Verde! ¡No sabes lo que es perder a tu familia-pyon!

Ayame tomó a Fluffy y lo abrazó, y con voz entrecortada le dijo:

-Sé lo que es perder a un familiar... Mi padre desapareció antes de que yo naciera... No es que lo extrañe mucho, pero a veces me pregunto si estará bien...

-¿Pyon? -dijo Fluffy al sentir unas gotas caer sobre él, eran las lágrimas de Ayame.

-Perdón… -dijo Ayame secándose los ojos con su mano. –No debí decir eso, nunca hablo de eso con nadie, ni siquiera con Marina. Fluffy, vamos a hacer esto juntos. ¿Ibas a decirme algo durante las clases?

-Sí-pyon. -contestó el conejo algo emocionado. -En esa habitación había cuatro Precure.

-¿Cua... Cuatro? -gritó Ayame al escuchar las declaraciones del hada.

-Sí, tú eres una de ellas-pyon. -contestó Fluffy. -Así que en esa habitación hay tres Precure más por descubrir-pyon.

-Increíble, entonces solo faltaría una por encontrar... -dijo Ayame aliviada.

Por supuesto, antes de que la campana que indicaba el fin del recreo tocara.

-¡Arghhh! ¡Se me olvidó comer mi merienda! –gritó Ayame algo irritada.

Fluffy se encogió un poco esperando un regaño, sin embargo, al pasar unos segundos, levantó la cabeza y vio a Ayame con una sonrisa.

-¡Podemos ir al restaurante de Marina cuando salgamos de clases! ¡Vamos! Pero prométeme algo…

-Dime-pyon…

-Trata de no hacer ruido durante las clases. Una vez que salgamos seguiremos con toda esta faena de las Precure, pero por ahora también tengo otras responsabilidades.

-¡Así será-pyon!

El resto de la jornada escolar fue algo relajada, a excepción de los contantes chillidos provenientes del estómago de Ayame. Al finalizar las clases, se dirigió rápidamente con Marina para convencerla de ir a su casa para el almuerzo, pero Marina le dijo rotundamente:

-No.

-¿Por qué no? –insistió Ayame con una mirada de reproche.

-Ahora mismo tengo práctica del club de natación. Las eliminatorias son en pocos días y no quiero hacer quedar mal al equipo…

-Entiendo… -bajo la cabeza, y después volvió a levantarla alegremente. -¿Y si te acompaño a la alberca? Quiero ver como nadas.

-Está bien, pero desde fuera. –contestó Marina. –A la entrenadora no le gusta que haya gente merodeando durante las prácticas, dice que nos puede desconcentrar.

Marina se desplazaba como una verdadera sirena en el agua, o al menos así pensaba Ayame, quien disfrutaba verla, desde lo lejos, abrazando su bolso con fuerza.

-¡Ayame! ¡Ayame! –gritó Fluffy desde el bolso.

-¿Qué pasa, Fluffy?

-Esa chica, Marina. –dijo el conejo. –Ella es una Precure-pyon.

-¿¡Qué dijiste! –gritó Ayame asombrada.

-Sí-pyon. –dijo Fluffy. –Estoy seguro de ello-pyon.

-Wow. –dijo Ayame en voz baja con los ojos brillosos. –Ya me lo imagino, Marina y yo, como súper heroínas…

-¡Contra los piratas del reino de Puzzle! –gritó Ayame con su traje de Cure Strawberry.

-¡Defenderemos la semilla del reino verde! –gritó Marina con un traje similar al de Ayame pero de color azul y con un delantal de su restaurante.

-¡Somos Precure! –gritaron ambas chicas haciendo una pose que se asemejaba al de los Power Rangers.

-Marina y yo… -dijo Ayame soñando despierta todavía.

-¡Ah! –gritó Fluffy señalando a una chica de cabello corto, verde y de traje negro que se encontraba muy cerca. -¡Es Lumia-pyon!

-¿Quién? –preguntó Ayame.

-¡Lumia-pyon! –gritó Fluffy. -¡Es discípula de GroundQuake-pyon!

-¿Es de los piratas del reino de Puzzle? –gritó Ayame.

-¡Así es-pyon! –contestó Fluffy.

Lumia abrió la puerta de la reja que rodeaba la alberca, lo cual llamó la atención de las chicas y por supuesto de la entrenadora de delgado cuerpo, la cual se levantó de su lugar para acercarse a aquella extraña chica.

-Lo siento, pero la alberca está cerrada. –dijo la entrenadora. –Le pediré que se retire.

-¿Dónde guardan la semilla del reino verde? –preguntó Lumia tomando del cuello a la entrenadora, provocando el susto entre las jóvenes nadadoras que se encontraban dentro de la alberca.

-No sé… de qué hablas… -dijo la profesora de las chicas del club de natación.

Lumia soltó a la entrenadora haciéndola caer bruscamente al suelo, y furiosa, sacó una semilla del bolsillo.

-A ver si con esto lo sabes mejor.

Lumia arrojó aquella semilla dentro de la alberca, gritando:

-¡Kawaita, vive a través de la energía vital de todo lo que está a tu alrededor!

Aquella semilla comenzó a crecer más y más, a medida que absorbía el agua de la alberca, y al mismo tiempo, la energía vital de las chicas que se encontraban dentro, a excepción de Marina, quien, aterrada al ver cómo sus compañeras del club se desintegraban en arena, trató de correr y salir de la alberca, mientras de aquella semilla brotaba una especie de árbol seco robótico.

Lumia, al ver que el Kawaita no pudo absorber la energía de Marina, supo inmediatamente quién era.

-¡Así que tú eres la Precure que buscamos! –gritó Lumia.

-¿Pre… cure? –contestó Marina tratando de alejarse de la zona, mientras el Kawaita extendía su zona seca más allá de la barda de la alberca, absorbiendo inclusive la energía de la profesora.

-¡Kawaita! –gritó la chica de traje negro. -¡Haz que esa Precure se transforme para pelear! ¡Ya!

-¡Kawaita! –gritó el monstruo corriendo hacia donde estaba Marina, y como si sus ramas superiores fueran unas cuchillas, las ondeó en el aire para provocar una fuerte ventisca y aventar a Marina hacia la malla que rodeaba la zona de la alberca.

-¡Deja en paz a Marina! –gritó Ayame entrando por la puerta de la reja.

-¿Quién eres tú? –preguntó Lumia.

-¿A… Ayame…? –preguntó Marina al ver a su amiga desafiando a aquellos seres.

-Ella solo quiere entrenar para poder competir en las próximas competencias regionales. Si quieres pelear con una Precure, ¡aquí estoy para aceptar tu desafío! –gritó Ayame tomando entre sus manos un pequeño celular color rosa. -¡Precure! ¡Revitalize!

Ayame se transformó rápidamente, poniéndose su traje y revelando su verdadera identidad.

-¡Estoy aquí para defender la semilla del reino verde! –gritó. -¡Soy Cure Strawberry!

-¡Así que tú eres la Precure! –gritó Lumia. -¡Kawaita! ¡Ya sabes qué hacer!

-¡Kawaita! –gritó aquel árbol alzando sus ramas superiores a forma de brazos y golpeándolos contra su mismo tronco, corriendo hacia Strawberry.

-¿Qué… está pasando…? –preguntó Marina al ver a Ayame peleando contra semejante monstruo.

Strawberry y el Kawaita se enfrascaron en una pelea de patadas y puños. Strawberry parecía haber controlado parte de sus poderes, pero su falta de alimento se haría notar cuando al grito de "Precure Strawberry Spray", su ataque desapareció a los pocos centímetros de haberlo invocado.

-¿Qué pasa? –gritó Strawberry al ver que no pudo lanzar su ataque.

-¡Debe ser porque no comiste-pyon! –gritó Fluffy.

-¡Arghhhh! ¡Tienes razón! –gritó Strawberry antes de darse cuenta que el Kawaita ya la tenía entre sus ramas, literalmente.

-¡Acaba con ella, Kawaita! –dijo Lumia.

El Kawaita comenzó a estrujar a Strawberry con todas sus fuerzas, provocando que su víctima comenzara a gritar. Marina, llorando por no poder hacer nada al ver a Ayame en peligro, tomó un salvavidas y lo estampó en la cara del Kawaita. Era obvio que un salvavidas de plástico no le iba a hacer nada, pero al menos lo distraería de su ocupación principal.

-¡Deja a Ayame en paz! –gritó Marina.

-¡Aléjate… Marina…! –trató de contestar Strawberry.

-No sé de qué trata esto… -dijo Marina mirando a su alrededor, viendo un desierto en lo que era el campo de la escuela. -¿Por qué haces esto? ¿Por qué quieres convertir todo en un lugar árido y sin vida? ¿Por qué le haces esto a mis amigas?

-Solo buscamos la semilla del reino verde. –dijo Lumia. –Una vez que la consigamos, nos iremos de aquí.

-¡Aléjate de aquí, Marina! –gritó Strawberry.

-No sé qué está pasando aquí… No sé por qué Ayame está disfrazada, no sé por qué hay un enorme monstruo robótico con forma de árbol aquí… ¡Pero no dejaré que le hagas daño a mi amiga!

Marina corrió hacia donde estaba el Kawaita, e intentó darle una patada, pero el cuerpo del monstruo era tan robusto que la patada no resultó efecto, sino al contrario. Marina, del dolor provocado, terminó en el suelo intentando tallarse el golpe, lo que el Kawaita aprovechó para tomarla de la cintura con fuerza.

-¡Marina! -gritó Strawberry al ver a su amiga en los mismos problemas que ella.

-¿Y qué van a hacer? -preguntó Lumia.

-No... no lo sé... -gritó Marina estirando con dificultad su mano para alcanzar a Ayame. -¡Pero no dejaré que le hagas daño a Ayame!

Cuando las manos de ambas chicas se alcanzaron y se apretaron con fuerza, un enorme resplandor azul envolvió a Marina, cegando al Kawaita y haciendo que soltara a ambas chicas. De aquella luz, que de pronto desapareció, surgió un pequeño celular de color azul, el cual cayó en el suelo.

-¡Recógelo-pyon! -gritó Fluffy a Marina.

-¿Pero qué es esto? -preguntó Marina tomando el teléfono.

Pero como si algún extraño ente la poseyera, se levantó al instante y gritó:

-¡Precure! ¡Revitalize!

Su traje de baño de una pieza se convirtió en un traje ajustado con una falda plegada azul claro, de la misma forma que las hombreras. Su cabello se hizo más largo, una coleta con pedrería lo sostenía, y terminó con unas zapatillas que parecían ser de cristal. Y del mismo modo que con Strawberry, el celular se convirtió en un pequeño bolso que colgaba como accesorio.

-¡Estoy aquí para defender la semilla del reino verde! ¡Soy Cure Breeze! -gritó la nueva Precure.

-¿Otra Precure? -refunfuñó Lumia. ¡Kawaita! ¡No dejes con vida a esa Precure!

-¡Kawaita! -gritó aquel árbol robótico corriendo hacia su rival.

Breeze era ágil, inclusive si daba de golpes al Kawaita, pareciese que era como una mariposa mientras corría, esquivaba los ataques de su enemigo y daba de golpes. Podía decirse que dejaba hasta una estela de destellos en cada movimiento que hacía.

-¡Wow! -exclamó Strawberry al ver a Marina atacando sin decir nada al Kawaita. -¿Ella es Cure Breeze?

El último golpe de Breeze dejó al Kawaita de cabeza, se acercó a Strawberry y le preguntó:

-¿Estás bien?

-Sí. -contestó Strawberry. -Pero no tengo fuerzas para hacer nada...

-Descansa. -contestó Breeze. -De éste me encargo yo.

Cure Breeze cruzó los brazos contra su pecho, e inmediatamente los extendió, comenzó a dar vueltas sobre sí misma con tal rapidez que de ella misma como eje, un inmenso remolino comenzó a formarse alrededor de ella.

-¡Precure! ¡Breeze Windwhirl! -gritó Breeze dirigiéndose con rapidez hacia el Kawaita, impactando de lleno contra él, haciéndolo volar por los aires y por último caer al suelo.

-¡Precure! ¡Breeze Tidal Wave! -gritó nuevamente Breeze, creando un maremoto que cubrió al Kawaita por completo, desapareciendo al instante y dejando caer una piedra.

-¡Lo logró! -gritó Strawberry. -¡Rápido Fluffy! ¡La regadera!

Fluffy le entregó la regadera a Breeze, y como si supiera lo que debía hacer, enterró aquella piedra y la regó. En un instante el agua de la alberca se tornó más cristalina de lo que era antes, y el pasto de la escuela reverdecía por completo. La entrenadora y las demás chicas del club de natación aparecieron de la nada, sentadas en las bancas completamente inconscientes.

-¡Increíble, Breeze! -dijo Strawberry. -¡Sabías lo que tenías qué hacer! ¿Cómo lo hiciste?

-¿Eh? -preguntó Breeze sacudiendo la cabeza. -¿Qué pasa aquí? ¡Ah! ¿¡!Qué hago con este extraño traje!

-Espera... -dijo de nuevo Strawberry. -¿¡Quieres decir que no sabías qué estabas haciendo!

-¡En absoluto! -gritó Breeze. -¡Era como si algo me controlara a hacer lo que estaba haciendo! ¿Qué es todo esto, Ayame?

-Bueno... -contestó Strawberry algo incómoda y rascándose la cabeza. -¡Vamos a cambiarnos y luego te explico!

-Y básicamente esa es la historia-pyon. -contestó Fluffy acurrucado sobre los brazos de Ayame. -O al menos es lo que tengo.

Después de las prácticas de natación de Marina, ella y Ayame se dirigieron a casa, trayecto donde podían platicar con más calma.

-Entonces, ¿qué dices? -preguntó Ayame. -¿Podemos ser Precure juntas?

-¿Precure? -preguntó Marina en voz baja. -¿Eso significa que...? ¿Aparte de trabajar en el restaurante familiar, estar en el club de natación y estudiar? ¿Tengo qué ser una Precure?

-¡Así es! -dijo Ayame. -¡Será divertido!

Marina se detuvo, con ella Ayame. Justo enfrente de la casa de Marina, y tomó aire, antes de soltar su respuesta.

-No.

-¿Por qué no? -le reprochó Ayame.

-Lo siento, Ayame. -dijo Marina sacando de entre su bolso aquel extraño celular azul, y entregándoselo a ella en sus manos. -No sé si podré con tanta carga. Es muy extraño y repentino lo que me están diciendo...

-¡Oye! -contestó Ayame. -¡Esto apenas me pasó ayer! ¡Estoy igual de confundida que tú!

-¡Aún así! -habló Marina. -¡Ya tengo muchas responsabilidades! ¡El negocio familiar está yendo de mal en peor y no tenemos ni para pagar empleados! ¡Además, las eliminatorias de natación están muy cerca! ¡No puedo dividirme en tantas! -Marina volvió a tomar un poco de aire y dijo. -Deberás disculparme, Ayame. No puedo hacer tantas cosas a la vez.

Marina se dio la media vuelta e ingresó a su casa por la entrada del restaurante.

-¡No puedes renunciar a ser una Precure-pyon! -gritó Fluffy furioso. -¡Es una responsabilidad más importante que...!

-Fluffy, déjala. -contestó Ayame interrumpiendo al hada. -Mañana la veremos de nuevo en la escuela. Yo también quiero que luche junto con nosotros... Quizás podamos hacer algo para ayudarla a liberarse de algunas de sus responsabilidades. Pero eso será mañana.

-¿Puedes darme algunas zanahorias-pyon? -preguntó Fluffy.

-Eso me recuerda... -contestó Ayame. -¡No he tomado mi almuerzo!

En ese momento el estómago de Ayame comenzó a gruñir.

-¡Vamos rápido a casa antes de desmayarnos-pyon! -dijo Fluffy.

-Así es. -contestó Ayame. -¡Además hoy es la cena especial de mamá! ¡Ya lo verás! ¡Le queda riquísima la comida especial!

Continuará...