Bueno, pues he aquí el capítulo 2 n_n Espero que les guste!

U.L.F.

Capítulo 2: Somos iguales

María había podido entrar en un primario. No podían negarle un estudio, claro que no. En él, conoció a quienes iban a ser sus amigos de toda la vida: dicen que las amistades que se forman de pequeños no se olvidan ni pierden. Pues bien, aquí ocurría esto exactamente. Pero lo interesante del asunto es que a Shadow tampoco le faltaban "amistades": el negocio de los "U.L.F.", si bien no era para todos, la poca gente que le podía uno era de muchísimo dinero, por eso cada que tenía que fabricar uno ponía lo mejor de sí y, en reiteradas ocasiones, Shadow lo ayudaba.

-Uf, hemos terminado, ya –dijo Gerald dándole unos retoques a la criatura: era un zorro de dos colas, amarillo, de ojos celestes y en su pecho tenía pelo blanco.

-¿Para quién era éste, profesor? –preguntó Shadow, sentándose en una silla.

-Para la familia de Sonic.

-¿Otro más? –dijo Shadow, sorprendido. El anciano rio.

-Éste me lo pidió el abuelo del niño –explicó-. Se llama Chuck, es un viejo conocido mío de la universidad. Quiere un compañero de éstos para que lo ayude en su taller –el erizo negro lo miraba confuso-. Es inventor –respondió a la miraba rubí-. Ven, vamos, tenemos que terminarlo: tráeme la esmeralda.

Había una razón por lo que las criaturas éstas vivían: Gerald e Ivo descubrieron una energía fuera del globo celeste llamada Tierra. Encontraron 7 esmeraldas haciendo una expedición por centro América y, con sólo unos poquísimos gramos en el circuito central del U.L.F. (más todos los circuitos nerviosos que tenían), cobraba vida. Esa era la clave por la que dichas criaturas vivían.

El zorro rubio despertó. Miró el lugar extrañado, se miró a sí mismo y luego miró hacia donde estaban Gerald y Shadow.

-Oh –comentó el zorro-. Pues, así que estoy vivo –dijo-. ¿Puedo preguntar mi nombre? –Gerald sonrió.

-Tu dueño decidió un nombre muy curioso para ti.

-¿No es usted mi dueño?

-No, muchacho –respondió-. Yo te cree, pero quien te cuidará es también un hombre mayor, como yo. Éste quiso ponerte "Miles Prower" de nombre –Shadow lo miraba curioso, como diciéndole "qué nombre tan rebuscado". Cuando Gerald volvía a abrir la boca para hablar, una empleada vino corriendo a avisarle que el señor Throndyke se encontraba en la entrada, esperándolo. Los tres enfilaron para allí.

Encontraron a un señor mayor, pero de estatura bastante más baja de la que Gerald tenía, un niño de 6 años de cabello castaño y ojos azules que miraba todo, curioso, y un U.L.F junto a él: era el erizo azul Sonic.

-¡Gerald! ¡Lo has terminado, gracias! –dijo dándole un abrazo al profesor. Se acercó al zorro-. Conque tú eres el pequeño Miles que pedí… -y vio cómo sus colas daban vueltas, lo que le llamó la atención-. Gerald, el detalle de las colas es muy pintoresco, pero creí que había quedado como una broma.

-Chuk –dijo Gerald-, me ha parecido que le quedaban muy bien este par de colas a tu Miles –contestó-. Le quedan muy… esponjosas –el zorro se sonrojó.

-Mucho gusto, chico –dijo Sonic acercándose al zorro-. Soy Sonic, viviremos juntos. Yo estoy a cargo del niño, y tú de hombre mayor –el "hombre mayor" carraspeó un poco la garganta-. No te lo tomes a pecho, Chuck, era un chiste –todos soltaron una carcajada.

-En fin –dijo el abuelo de Chris. Se quedó pensativo unos momentos-. Ya sé –y puso una mano en el hombro del zorro-. Te llamarás así –y carraspeó la garganta-: Miles "Tails" Prower, ¿te gusta?

El zorro parpadeaba confuso.

-¿Tengo tres nombres? –le dijo, extrañado.

-Chuck, sólo déjale el Tails, con ese está bien, es bonito –comentó Sonic.

-Tiene un carácter muy peculiar tu Sonic –le dijo a Gerald, Chuck. El profesor de grande bigotes rio.

-Eso deberías decírselo a tu nieto, no a mi.

Se quedaron hasta la noche. María supo de la llegada de Chris y se puso a jugar con él, muy contenta. Chris era su compañero de escuela y un buen amigo suyo, junto con otros tres niños más. Ellos cinco formaban un lindo grupo de amigos. Tails (como finalmente fue llamado), quedó con los dos profesores tomando algo y conociendo más acerca de dónde estaba, pues Gerald lo había dotado de una gran inteligencia: un buen ayudante de inventor debía tener un cerebro extraordinario.

Por otro lado, Shadow miraba cómo Chris y María jugaban en el sofá. Mientras soportaba a Sonic: no es que le cayera mal ni mucho menos… Es sólo que se ponía fastidioso a veces.

-Vamos, Shads, ¡unas carreras! –le decía. Shadow podía correr muy rápido: sus zapatos lograban ser deslizantes y llegar a grandes velocidades. Después de insistir mucho, Shadow aceptó la carrera…

Pasó algún tiempo hasta que Shadow fue conociendo otros U.L.F. que formarían parte de su vida, pues los otros tres amigos de María terminaron pidiendo uno. Helen, una amiga de María que era prácticamente igual a ella (rubia, de ojos celestes), tenía a una conejita muy dulce llamada Cream. Ella la ayudaba en todo, pues Helen estaba en sillas de ruedas. Sus padres querían operarla, pero debía esperar hasta tener, al menos, 13 años para eso y sólo tenía 8. Otra de los U.L.F. que creó Gerald era una mujercita también, una eriza de color rosa, con intensos ojos verdes y de quien tuvo la desgracia de toparse con Sonic un día que su dueña (otra amiga de María: se llamaba Frances, era pelirroja, con pecas, y de ojos verdes) fue a ver a Chris a la casa y atendió Sonic: fue un flechazo, pues desde ese día, Frances tiene que soportarla hablando de Sonic todo el tiempo. El último miembro del quinteto era un muchachito de piel oscura llamado Danny, a quien Gerald le dio como compañero a un U.L.F. basado en un animal poco conocido como son los echidnas: era una criatura fuerte, de piel roja, con unos guantes en donde sus nudillos sobresalían… Por esa razón Danny quiso llamarlo "Knuckles" y resultó ser un muy buen compañero, pues era tan enérgico y deportista como él.

Si bien las anomalías que pasaba María con su cuerpo disminuían muy lentamente, podía darse el lujo de tener un hermoso grupo de amigos que siempre estaba con ella y le hacían compañía cuando lo necesitara.

Poco después de que María cumpliera los 10 años, su abuelo le dijo que le pedía a Shadow por unos meses: el erizo estaba en el laboratorio prácticamente todo el tiempo. Fue así por varios meses, pero para la pequeña fue un infierno: lo extrañaba tanto que no dormía por las noches y se enfermaba mucho más seguido que de costumbre. Claro que ella no lo hacía a propósito, pero su pequeño cuerpecito metabolizaba.

-María, cálmate, ya saldrá Shadow del laboratorio –le dijo Gerald una noche cuando se tenía que ir a dormir.

-¡Eres malo! –le dijo con la ropa de dormir y su pijama rosa-. ¡Quiero ver a Shadow! ¡Lo extraño!

-Si eres una buena niña y paciente, en unos días lo vas a ver otra vez, ¿sí? –ella se aferró a su peluche en forma de Shadow que su madre le hizo para el cumpleaños. Pero no lo contestó a su abuelo-. María… -hizo un sonido parecido al mugido de una vaca-. Creí tener una nieta humana, no una vaquita.

-¡No soy una vaca! –contestó. Gerald le puso una mano el pelo y la acarició.

-Lo sé, María. Ahora, sé buena, y paciente. En unos días lo verás y, encima, te daré una sorpresa, ¿qué dices? ¿te vas a comportar? Mira que si no, me enojo –parecía que la última frase tuvo efecto, pues los ojos de ella se abrieron un poco más y asintió con la cabeza-. Así me gusta. Ahora, vete a dormir –y dándole un beso, la niña se fue a su habitación a descansar.

Tal como su abuelo se lo había prometido, volvió a ver a su amigo Shadow una tarde que regresaba de la escuela acompañada por su madre. Y también vio al sorpresa.

María dejó sus cosas en la habitación y fue a la cocina a servirse un vaso de lecha fresca. En eso, apareció su abuelo y le preguntó si quería verlo a Shadow. No hacía falta ser muy inteligente para saber que la respuesta era un sí. Así que fue de la mano de su abuelo al laboratorio.

-¿Estás lista? –María asintió, loca de contenta-. Está bien, cálmate, no te agites, sabes que te hace mal –entraron y cuál fue la sorpresa de la chiquita al ver que lo único vivo del laboratorio era un muchacho de 12 años.

-¿Y dónde está Shadow? –preguntó, triste.

-Ahí está, ¿no lo ves? –Gerald asumió que María no comprendía, lo cual, era muy probable-. María –dijo agachándose para estar casi a la misma altura que su nieta-, Shadow es el chico que está frente nuestro.

María se acercó a paso ligero al chico y lo vio de arriba abajo: parecía tener 12, era más alto que ella, tenía cabello negro con reflejos rojizos, ojos rojos y ropa negra.

-¿Tú… eres Shadow? –el chico asintió-. No te creo.

-Ven, verás que soy el verdadero –la agarró por la cintura y la subió hasta apoyarla en su espalda-. Sé que te gusta que te cargue así, puedes ver mejor el paisaje, ¿no?

-¡Shadow! –exclamó reconociendo su voz. Él siempre la llevaba arriba de él para que viera mejor las cosas, aunque siendo humano tenía menos fuerza-. Ésta era la sorpresa que quería darte tu abuelo: somos iguales, soy de carne y hueso como tú, María –y, dicho así, ambos jugaron mucho tiempo, siendo él un humano.

La noticia de que Gerald podía hacer a los U.L.F. humanos se esparció como la pólvora. Todos los que tenían un U.L.F. le pidieron que le agregaran esa habilidad tan extraña y eficaz: lo cierto es que Gerald tardó mucho en encontrar la manera de hacer que se convirtieran en humanos. Primero, para poder convertirse en humanos, es necesaria que la energía interna del U.L.F. se agote por completo, para poder activar con más potencia la de la esmeralda, quien le otorga la facultad de ser humano gracias a un cambio de circuitos que Gerald desarrolló. La única desventaja que tenía era que no se podía controlar el cambio: una vez que la energía interior del U.L.F. se agotara, automáticamente se hacía humano. Esto solucionaba el inconveniente de que cuando el U.L.F. estaba agotado se desmayaba del sueño, pues la energía de la esmeralda trabajaba el doble para activarlo nuevamente.

El contento de los que tenía las criaturas hacerlos humanos fue una innovación abismal: muchísimo científicos lo felicitaron.

Excepto su nieto: Ivo nunca más dio señales de vida.

Pero eso no quería decir que estaba muerto… Oh, no, estaba bien vivo, en Rusia, y haciendo sus propias cosas. Ya se enteraría el abuelo de cómo le estaba yendo a su nieto.

OoOoOo

Bueno, he aquí el capi 2! Así, a seguir escribiendo a por el 3 :3 Espero que la historia les esté gustando… Sé que puede estar algo aburrida, pero quiero poder intricarla a medida que vayan pasando los capis… Espero sus opiniones o bueno… Sus leídas xD ¡Saludos!