Disclaimer: nada de lo que reconozcan aquí es mío, todo es de J.K.Rowling porque simplemente, tiene más imaginación.

Antes que nada, agradecer a todas aquellas personas que se tomaron el tiempo de hacerme felíz con un review, muchísimas gracias por todas sus palabras.

Este capítulo se lo quiero dedicar, principalmente, a pottersita, gracias por tu reciente apoyo. Por cierto, ayame evans muchas gracias por tu review, aquí tienes la continuación.

Espero les guste

Besos a todos.

R.S.Black


II. Segunda fase: Flechazo

(O la manera en que me di cuenta de que Evans tenía algo más que buenas delanteras)

Remus

Cuando en tercero nos enteramos de su pequeño problema peludo tuvimos en cuenta todo eso de reaccionar de la mejor forma posible. Remus era nuestro amigo y se merecía un buen trato, aunque claro, tener a un hombre lobo como mejor amigo no era algo que estuviera en nuestros planes-¡Ni en toda mi puta vida, Jimmy!-.

Después de que se diera cuenta de que nosotros habíamos averiguado algunas cosas sobres los hombres lobo y que teníamos nuestras conclusiones-es imposible, James, Remus no los hubiera dicho-él mismo decidió contarnos sobre su licantropía-esto es lo más genial que me ha pasado en toda mi vida, en serio, Remus-.

Después de que Peter se asustara un poco y de que Sirius y yo nos miráramos y nos echáramos a reír antes de bombardear al pobre chico a punta de preguntas estúpidas y sin sentido como ¿Y te duele?¿Y te crece mucho pelo?¿Cuántos días te pasa?¿Me puedo transformar yo también? Nuestra amistad se fortaleció y se hizo mucho más importante que antes-¿Un hombre lobo como amigo? Mi madre pondría el grito en el cielo y se moriría si se enterara… genial ¿Seguro que no le puedo decir?-.

Dos años después, decidimos que acompañaríamos a Remus en sus transformaciones. Él sabía que no lo podía impedir, sabía que cuando nosotros tomábamos una decisión no existía nadie que nos hiciera cambiar de opinión, pero intentó disuadirnos con la simple excusa de es peligroso y no estoy dispuesto a arriesgar sus vidas de esta manera, pero cuando las simples palabras de pues te tragas tus excusas y te aguantas, Lupin. La decisión ya está tomada, ahora ¿Me pasas la mermelada? Que salieron de la boca de Sirius, dejaron a Remus sin ideas para rebatir y aceptó la decisión no muy convencido. De esa forma nos transformamos en animagos ilegales y hasta hoy, Remus nos los sigue agradeciendo.

Todo estaba funcionando bien, íbamos a la Casa de los gritos en las noches de luna llena y nos transformábamos. Simple y llevadero. Nada muy complicado ni del otro mundo, pero como no todo es perfecto, algo tuvo que salir mal. En este caso, Sirius cometió el "pequeño" error de informarle a nuestro querido ratón de laboratorio, Quejicus, que fuera al Sauce Boxeador para terminar de conectar sus ideas y sospechas sobre la licantropía de Remus. Si no fuera por mi fascinación por salvar la vida de la gente, Quejicus ya tendría pasaje de ida al maravilloso mundo de los muertos.

Desde ese entonces los soy un idiota, Remus. Por favor perdóname se hicieron constantes y las miradas llenas de dolor que le dirigía Remus a Sirius mientras un está bien, Sirius. No pasa nada salía de su boca, eran razón suficiente para saber que Sirius había cometido un error y que ya nada podía ser igual. Remus ya no era el mismo y el peso de la culpa lo seguía a todas partes. Estuvo a punto de matar a una persona sin darse cuenta.

El director le había prohibido terminantemente a Quejicus comentar algo con alguien. Eso era un tema delicado que no cualquiera entendería. Era un trabajo difícil para el bocazas de Snape, pero no le había dicho a nadie lo que había sucedido esa noche y todos trataban a Remus como siempre. Excepto el grasoso, él no estaba de acuerdo con dejar que un hombre lobo estudiara en un colegio lleno de alumnos "indefensos". Pero Remus era de todo menos un salvaje. Todo el mundo amaba al chico tímido con una obsesión con los libros de Poe y que era uno de los pocos a los que les gustaba la biblioteca. Remus era una persona increíble. Todo el mundo lo sabía.

El día en que me di cuenta de que detrás de la perfecta y amargada Lily Evans existía un corazón enorme, llegó sin darme cuenta.

Habíamos acompañado a Remus a la biblioteca para que estudiara un rato y se distrajera-lo siento, Remus pero ¿Qué clase de persona se distrae con libros?-a pesar de los comentarios de Sirius, todos sabíamos que él aún se sentía culpable aunque Remus aseguraba que todo estaba bien. Pero él estaba de todo menos bien.

Quejicus también adoraba la biblioteca, ese sábado estaba ahí, leyendo un libro de pociones avanzadas algo lejos de la mesa donde estábamos sentados nosotros. Remus se había levantado para buscar un libro en la sección de Transformaciones y Quejicus hizo lo mismo. Seguramente no se había dado cuenta de que nosotros estábamos ahí y quería molestar un rato a Remus. Nos acercamos a las estanterías y vimos como Quejicus tropezaba intencionalmente con nuestro amigo:

-Ten cuidado por donde caminas maldito licántropo.-ese idiota pensaba que nos íbamos a quedar de brazos cruzados al saber lo que había dicho. Remus no se enorgullecía por su situación y que le hubieran dicho eso era un golpe muy bajo-que la casería comience, Cornamenta-.

-Mira a quién tenemos aquí, James. Si es nuestro buen amigo Quejicus.-Sirius se acercó a Snape que tenía la varita alzada y sonreía estúpidamente.

-Es mejor que no me hagan nada, yo sé muchas cosas sobre ustedes, puedo decir que…

-¿Qué vas a decir, Quejicus?¿Vas a romper tu promesa?-yo odiaba a ese tipejo. Solo era una asquerosa serpiente que no merecía nada bueno en esta vida.

-Voy a decir que este asqueroso es un…

-¿Es un qué, Severus?¿Un licántropo?-todos nos dimos cuenta de que alguien más estaba en la biblioteca y que habíamos cometido el error de haber hablado demasiado alto. Sinceramente, nunca había escuchado a esa chica hablando tan calmadamente pero destilando frustración por todas partes.

Cuando todos volteamos, vimos al final del pasillo una figura pelirroja que caminaba pausadamente hacia nosotros. Se detuvo al lado de Remus y miró a Quejicus con calma-bueno, creo que esto es un tema que no nos incumbe a ninguno de los dos, Severus. Remus está aquí por sus capacidades no por sus problemas.-Lily miraba a su amigo con un amago de sonrisa en los labios y le hablaba con comprensión-ahora ¿Qué te parece si vamos un rato al lago, Remus?¿Te gustaría acompañarme?-en ese punto de la conversación, todo teníamos la mandíbula desencajada y los ojos fijos en Lily quien no se fijaba en nadie más que en nuestro amigo.

Remus asintió con una pequeña sonrisa apenada y Lily se la devolvió tan dulcemente que me dio escalofríos. Ambos salieron de la biblioteca con los brazos entrelazados mientras Lily reía y hablaba de cosas que no alcancé a escuchar, pero presentí que eran las cosas más lindas que se le podía decir a un hombre lobo.

Después de ese día, Remus estaba más calmado y de mejor ánimo, las tardes estudiaba en la Sala Común con Lily y los juegos en el lago ya no eran con nosotros sino con ella. Las escapadas de medianoche disminuyeron y Remus una vez nos explicó que Lily podía ver algo especial en él que el resto, él incluido, no. Esa fue la única razón por la que le dimos su espacio, Remus estaba bien con Lily y si él estaba feliz nosotros también-aunque para serte sincero, Jimmy, Remus me hace falta ¿Verdad, Peter?-.

Lily Evans era una persona maravillosa.

Nunca pensé que detrás de esa capa de amargura y rectitud existiera un corazón capaz de ver algo en Remus que nadie más veía.

Lily se había ganado mi respeto, mi admiración y algo más que no sabría definir. Pero definitivamente, esa chica era increíble.-y tú un condenado nenazas, Cornamenta-.

Y sin importar los comentarios de Sirius, Lily Evans iba a ser mía…


Bueno, agradecer de antemano que hayan leído. Si algún alma caritativa pasa por aquí y quiere dejarme un review, será recibido con las manos abiertas.

Besos

R.S.Black