Capítulo 2: Cambios de turnos.
En la sala del Patriarca...
11 Santos de Oro, el Patriarca y su Diosa se hallaban en la Sala, conversando de lo pasado el día anterior.
-Yo propongo que cada Santo de Oro deberá pasar una semana a cargo de Integra, ya que somos 11 – Dice Fudo, mientras algunos compañeros asentían con la cabeza; Entre ellos, Kiki, Genbu, Harbinger, Seiya y Iona.
(N/T: Saori revivió a sus Santos Dorados con la ayuda de su hermana Pallas)
-¿Quién apoya la idea? – Dice Saori conforme con la propuesta. 8 manos se alzaron y la Diosa quedo complacida-. Entonces, eso es lo que se hará. Gracias, Fudo.
-Tks, que fastidio... – Susurra Schiller-. ¿Por qué tenemos que cuidar a esa mocosa?
-Mas respeto con ella, pelo de chicle – Lo regaña Genbu con una mirada llena de ira.
-Genbu tiene razón, aparte, debemos cuidarnos entre nosotros – Agregó Seiya.
-Bien, entonces. Pasare la lista – Dijo la Diosa y saco un libro con un bolígrafo-. Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
-Todos aquí – Dijo Harbinger-. Menos géminis.
-Bien – Dijo Saori-. Hoy es lunes y el encargado será... Aries.
Kiki dio un paso al frente.
-¿Cuidas de Integra hasta el Domingo? – Planteo Saori y el lemuriano asintió.
-Si, de acuerdo.
-Entonces, lleva tú maleta a Casa de Géminis – Inquirió Saori-. Raki va contigo. Pallas y Titán protegerán la primera casa.
-Si, Athena – Dijo Kiki y luego se giro a mirar a la pequeña-. Ya oíste Raki, vamos a buscar nuestras cosas.
-Si, Kiki-Sama – La niña cogió la mano de Aries y se echaron a andar.
1 Semana de Aries con Géminis...
Cuando Integra los recibió, Kiki se dio cuenta de que bajo sus ojos traía ojeras, y que estos estaban tan apagados como su cosmos. También tenía la piel pálida como un vampiro y los labios rojos como la sangre, al natural.
Pero no le prestó atención para no preocupar a Raki, la gemiana los llevo a la habitación donde se hospedarían, por suerte, estaba justo al frente de la de Integra. Cuando entraron arreglaron toso en el clóset y se lo dividieron entre los dos.
Ya que Selene, era la hija adoptiva de Pallas y Titán. Raki fue a la sala de patriarca a jugar con ella. Integra se sentó en un sillón y cruzo las piernas. Kiki se sentó frente a ella.
-Te ves... muy mal – Admitió Kiki con un tono preocupado, la Santa de Géminis bajo la mirada algo dolida. Sabía claramente como se veía, pero trataba de ignorarlo-. ¿Te sientes bien? ¿Has tomado agua?
-Me siento... bien – Dijo ella, pero para Kiki no fue convincente.
-No me mientas – Kiki sonó molesto-. Debo estar contigo 1 semana entera y te voy a vigilar día y noche.
La santa se sonroja.
-Y no voy a tolerar que digas eso solo para hacerme sentir mejor, ¿Quedó claro? – Era la primera vez que Kiki le hablaba así. Entonces la gemiana asintió lentamente y luego tragó saliva.
Eso hizo entrar al lemuriano en razón. Se levantó y camino hasta Integra, cuando le cogió las manos, ella estaba helada, parecía un muerto. Entonces la tomo en brazos y ella se sonrojo.
-Hey, bájame – Dijo ella algo sonrojada-. Debo pesar.
-Shhh – Kiki le sonrió-. Debes descansar, así que te vas a dormir, cualquier cosa me llamas.
-Pero... ¿Y el almuerzo?
-Hay, no puedo contigo – Kiki suspiró y abrió la puerta del cuarto. Cuando entró el perfume de la santa invadió sus fosas nasales. A lo lejos estaba la cama de la gemiana, cubierta por un edredón blanco y almohadones de pluma azules. Con cuidado la recostó y ella se quito los zapatos.
-Gracias, Kiki.
-De nada, ¿Me das autorización para ver qué hay en la cocina?
-Si, claro. Mi casa es tú casa – Espeto ella con la mirada clavada en el suelo, tratando de ocultar su sonrojo-. Cualquier cosa, me levantas.
-Claro – Kiki la arropo y le dedico una sonrisa-. ¿Cierro la puerta?
-No, así está bien – Integra se cubrió con las sábanas y se colocó de lado.
-Descansa, princesa – Kiki se fue con una sonrisa a la cocina.
Horas después...
-Hey... despierta, dormilona – Integra se incorporó de golpe y miro a los lados-. Calma, soy yo.
-Me asustaste – Dijo la gemiana y le lanzó una mirada asesina al reparador de armaduras-. ¿Paso algo?
-Si, el almuerzo está listo. ¿Te lo traigo o.. vienes afuera?
-Voy afuera – Kiki le sonrió complacido y la ayudo a salir de la cama, ella solo se levantó y cuando lo hizo casi cae al suelo, si Kiki no la hubiera sostenido en el momento preciso-. Gracias, Kiki.
-Inte, te dije que tuvieras cuidado – La tomo de nuevo en brazos y la llevo fuera. Raki y Selene estaban en la sala jugando a ser guerreras. Integra sonrió y se aferró al cuello de Kiki cuando el la deposito sin avisar en una silla del comedor-. Lo siento, por no avisar.
-No importa – Dijo ella y él asintió.
-Niñas a comer – Habló Aries y ambas fueron a sentarse. Selene y Raki comían juntas e Integra y Kiki conversaban en voz baja-. ¿Te sientes bien?
-Ahora que lo dices – Con una mano se toco la cabeza y gimió-. La cabeza me mata, este dolor es... horrendo.
-¿Llamo a Sun? – Aries ya tenía el teléfono en la mano antes de que Integra respondiera, mando un texto tan rápido que Integra parpadeo.
-Okey – Dijo la gemiana y dio un mordisco al pescado. Entonces Selene observó a Integra. La Santa se percató y le sonrió-. ¿Pasa algo princesa?
-Si, Integra-sama, ¿Puedo preguntarle algo?
-Si, dime.
-¿Usted siente que mi mamá se ha comportado... algo extraña?
-¿Pallas? – Integra se puso pensativa y comenzó a recordar sus encuentros con la Diosa, en realidad si había tenido un comportamiento extraño. Y además su cosmos estaba muy extraño, demasiado cariñoso y amoroso-. Tienes razón, si está rara.
-Viste Raki – Selene le sacó la lengua y entonces continuó con su cena-. Hasta la novia de tú maestro lo dice.
-¡Yay! – Suspiro Raki. Algo alegre.
-¡¿NOVIA?! – Dijeron los dos al mismo tiempo completamente sonrojados. Entonces Integra quiso que se la tragara la tierra.
Continuaron el almuerzo en silencio. Suplicándole a Athena que Selene no abriera la boca de nuevo, seguidamente se sintió un cosmos aterrador, Kiki se mantuvo en su sitio mientras la gemiana se levantaba a ver quien quería pasar por la 3 casa.
Cuando se hubo parado en la salida, Titán de la Gran Espada bajaba las escaleras a pasos tranquilos. ¿Cómo era posible que no se cansara con tantas escaleras?
-Integra – Dijo él, y ella le respondió con una sonrisa en sus labios.
-Hola, Titán. ¿Cómo estás?
-Muy bien, gracias por preguntar. ¿Cómo estás tú?
-Bien, en lo que cabe cuando te dicen que seras la madre de 2 Dioses – Explico ella algo molesta, pero luego suavizo su voz.
-Vale, no te molestes, Integra – Él le sonrió-. Cambiando de tema, Selene se escapo de nuevo, ¿Sabes dónde está, no esta por las casas de arriba? Me extraña que no este con Sonia.
-Oh, si. Está almorzando – Señalo ella dentro-. No sabía que se había escapado.
-No importa – Aclaró él-. Por mi no hay problema si no sale del Santuario, su madre es la que se enfada.
-Algo típico de Pallas – Le dio la razón la gemiana.
-En fin, ¿Ya ha terminado de comer?
-Creo que sí, ha ver – Integra se dio vuelta-. ¡Selene!
-¡¿SI?!
-¿Ya has terminado?
-¡Me falta un poco!
-Tú padre te está buscando.
-¿Eh?... hmp. ¡Termi... cof... cof... ne! ¡Voy! – Selene corrió a la salida y vio a su padre, se quedo paralizada al verlo con su expresión algo molesta-. Hola, papá.
-Selene, tú madre está molesta. No vuelvas a hacer eso – La reprimió su padre y la rubia bajo la mirada-. Sabes muy bien que el Santuario es peligroso.
-Pero... estaba con Integra – Protestó ella.
-¿Y? Pudiste haber estado con Fudo si querías. Pero en eso tú madre tiene razón, sabes que Zeus está rondando por aquí. Porque aquí están Apollo y Artemisa.
-No seas tan brusco con ella – Gimió Integra, compasiva-. Selene, ven.
La adolescente se aferró a la gemiana y Titán calmó su expresión. Odiaba cuando su hija le temía.
-Pero, no importa Selene. Ya estás conmigo, ven aquí – Selene abrazó a su padre y él le indico que subiera las escaleras-. Ve con Sonia, debo hablar con Integra.
-Si, papá – Selene subió las escaleras a paso rápido, la verdad. No quería encontrarse con el cangrejo de la siguiente casa.
Titán la vio alejarse y miro nuevamente a Integra, ella le sonrió y le indico que entrara. Cuando iba a sentarse en la mesa, absolutamente todo estaba ordenado. Fue a la cocina y encontró a Kiki lavando las vajillas.
-Hey, déjame eso a mi – Exigió la gemiana. Pero fue demasiado tarde, Kiki ya había culminado-. Olvídalo, ya has acabado.
-No voy a dejar que hagas nada estos meses.
-Kiki, estoy bien... que este embarazada no quiere decir que no pueda mover un músculo, ¿Sabes?
-Eres mi mejor amiga, ¿Sabes?
-Si, lo sé – Integra le sonríe-. Voy a mi habitación, tengo trabajo que hacer.
-Claro. Adiós.
Casa de Escorpio...
Sonia estaba acostada en el sofá leyendo un libro de guerra. Debía reforzar bastante, suspiro y cerró el libro. Camino hasta la salida de Escorpio y vio a Seiya, junto a él estaba Saori. Bajando a paso tranquilo las escaleras.
-Sonia, querida – Saludó Athena con una sonrisa. Sonia se la devolvió.
-Hola Athena, hola Seiya – Responde Sonia. Mientras se apartaba para darles paso por su casa-. ¿Necesitan algo?
-En realidad, venimos a hablar contigo – Avisó Athena y Sonia alzó una ceja, preocupada-. Tranquila, no es nada grave.
La santa Dorada de Escorpio suspiro, ya más tranquila.
-Anoche, hablé con Saturno – Comenzó Athena-. Hablamos del nacimiento de los pequeños de Integra, Artemisa y Apollo.
-Si, ¿Qué tiene que ver eso conmigo? – Preguntó Sonia y se sentó en un mueble. La diosa y sagitario hicieron lo mismo.
-Artemisa nacerá el 23 de octubre. A las 11:30 de la noche.
-Por ende, será signo libra – Continuó Sonia y Seiya asintió; En modo de aprobación.
-Y Apollo, nacerá en 24 de octubre a la 1:03 de la mañana – Culmina Seiya por Athena-. Lo cual significa que él es Escorpio.
-Si, ¿Qué pasa con eso?
-Genbu será el maestro de Artemisa y tú... serás la maestra de Apollo – Ordenó Athena con una sonrisa. Sonia estaba blanca como el papel.
-¿QUÉ? ¡ESPERE, ¿QUÉ?!
-Entrenarás a Apollo y lo ayudarás a dominar su cosmos – Explica Seiya-. ¿Puedes hacerlo?
Saori Kido se volvió a mirarla y Sonia no tuvo mas elección que asentir.
-Si, está bien... lo haré – Replica la santa con la mirada fría.
Al siguiente día. Casa de Géminis...
Integra despertó al escuchar a los pájaros piar, estuvo dando vueltas en la cama tratando de dormir nuevamente. Pero, ¡Adivinen! No lo consiguió. Por fin se levantó de la cama y fue a su tocador personal. Encendió la luz y se miró en el espejo.
-Por... Athena – Susurró al verse al espejo, tenía la piel pálida como un vampiro, los ojos achicados y GRANDES ojeras debajo de los ojos (Algo así como Bella Cullen embarazada) Bajo la mirada y alzó su camisa del pijama rápidamente, entonces notó que su vientre estaba hinchado-. ¡Por Athena! – Grito Integra.
En eso la puerta de la habitación se abrió de golpe y entró Kiki. Traía su pijama; Pantalones negros, camiseta negra que marcaba su muy marcado abdomen e iba descalzo. En lo que vio a Integra abrió los ojos como platos.
-Integra... ¿Qué te paso? – Dijo acercándose a ella. Integra bajo la mirada avergonzada, pero Kiki la cogió del mentón y lo alzó. Analizó su rostro y sintió preocupación-. Algo está mal, debo llamar a Athena.
-Estoy bien – Aseguró Integra-. No llames a la Señorita Saori, son las 6 de la mañana. Aún todo está oscuro.
-Integra, debo hacerlo. No está en discusión – Kiki se giró y fue en busca del celular. Integra no quiso perseguirlo porque corrió al inodoro y comenzó a vomitar. Inmediatamente Kiki vuelve a entrar al baño y la mira.
-¿Estás bien?
-Estoy bien, Kiki – Susurra ella y baja de la cadena-. Ayúdame a levantar.
-Claro – Kiki la ayudó y la cargo hasta la cama-. Athena dice que descanses, sigue durmiendo – El santo Dorado de Aries la arropó y luego camino a la salida.
-¡Espera!
-¿Qué pasa? – Pregunta confundido.
-Puedes... ejem – Integra se puso colorada y luego bajo la mirada-. ¿Puedes quedarte a... dormir conmigo?
-¿Qué? – Pregunta Kiki.
-Me da pena decirlo otra vez – El reparador de armaduras ríe y se acerca a la cama de la gemiana. Se tumba con ella y a abraza.
-Ya duérmete.
-¡No te enojes! – Se defiende Integra con una sonrisa. Mientras se dejaba caer en los brazos de Kiki, confiada.
Porque él era su mejor amigo...
En el Olimpo...
-Leto – Susurró Zeus, estaba sentado en su trono. Solo en la sala divina, los demás dioses descansaban en sus habitaciones. En eso, en su bola de cristal mira fijamente a Integra, la detallo-. Perdóname... no quería hacerte sufrir así.
-¿Por qué? – Preguntaron y él mira el centro de la sala. Un resplandor lo cegó, de repente... una voz comenzó a hablarle.
"Zeus. Dios del cielo, dios de los Dioses" – Comenzó la voz.
-No puede ser... ¿Leto?
"Si, soy yo... la madre de Artemisa y Apollo. ¡La verdadera!"
-Leto, necesitaba la resurrección de ellos. Ya lo sabes.
"Lo sé, pero no te da derecho a hacer sufrir a otra humana. ¡CONOCES LOS SÍNTOMAS, ZEUS!"
-Los conozco bien, Leto. Ahora, agradecería que bajes tú tono de voz. Si no quieres despertar a los demás dioses.
"Ese no es el punto, Zeus" – La diosa cambió su tono de voz a uno más sereno-. "Tú sabes lo que yo sufrí al quedar embarazada de dos dioses olímpicos"
-Lo sé. Anorexia, desnutrición, desarrollo de una palidez poco saludable, los movimientos de los bebes rompieron tus costillas. Te destrozaban por dentro.
"Sobreviví gracias a ti" – Dice con la voz amable-. "Cuídala"
-Si. ¿Estarás en su alma, verdad?
"Zeus, Zeus, Zeus..." – Suspira la diosa menor-. "Integra, la santa Dorada de Géminis... ¡Es mi reencarnación!"
Y Zeus, sorprendido. Dejo escapar una tormenta tan fuerte, que inundo todas las ciudades del mundo.
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¡Hola! Lo sé, lo sé... fue muy corto. ¡Perdónenme la vida!
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Sonia Katy Hernández
Escritora Juvenil, corazón de Tinta
