2. Segundo día de clases.
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Michiru caminaba por el pasillo luego de recibir una nota de amor en su casillero, paso a paso para llegar al lugar acordado. Se detuvo en un jardín de abundante vegetación y flores. La chica contempló unos segundos los bellos colores y luego dirigió la atención a la espalda del apuesto chico que ahora volteaba hacia ella.
-"Michiru Kaioh… ahora sabes mis verdaderos sentimientos hacia ti, por fin me atrevo a confesártelos. Eres la mujer más maravillosa que he conocido"
-"yo…"- dice disimulando la sonrisa sonrojada, pero el chico se apresura a tomar sus manos entre las suyas.
-"shh… no digas nada, bella. Solo déjame actuar como me dicta el corazón… déjame probar tus labios para alcanzar el paraíso que he esperado desde que te vi por primera vez"
Toma el mentón para levantar la mirada de la chica, que sus ojos brillaban maravillados, más aun con la sonrisa que el apuesto galán le regaló. Acercaron lentamente sus rostros hasta unir sus labios para besarse. Su primer beso.
La alarma sonó avisándole que ya eran las seis de la mañana, hora de despertar. Abrió los ojos de su ensoñación, la cama desordenada, al igual que sus cabellos. Pasó de tener la imagen de aquel chico soñado en primer plano, al techo de su habitación. Recordó su primer beso y apretó los ojos, dando nuevamente pataletas, derramando uno que otro lagrimón.
-"ahh…NO!!"
Habían arruinado la ingenua imagen del que sería su primer beso de ensueños. Bien, sabía que en realidad no sería como ese, que sería distinto… pero jamás creyó que sería tan distinto. Se metió a la ducha para borrar de su mente el verdadero primer beso, pero fue imposible. Sentía hasta hormigueos en sus labios de solo recordar los labios de aquella rubia sobre los suyos. Sacudió la cabeza y enfrió más el agua para despertar mejor.
Bajó a desayunar, y como siempre estaban sus padres en la mesa. Sintió como su rostro se acaloraba, ¿Qué dirían sus padres si supieran que la besó una chica? De alguna manera se sintió un tanto avergonzada, pese a no haber sido descubierta. Se despidió y llegó a la escuela en unos minutos. Al descender del vehículo pudo notar cómo aquel jeep amarillo estaba estacionado. Su rostro se volvió a enrojecer, ya no sabía si de coraje o vergüenza personal. Como sea, caminó para entrar a la escuela y encontrarse con las chicas.
-"hola Michiru, lista para tu segundo día de escuela?"- preguntó Mina.
-"supongo"
-"todo bien?"- preguntó Amy.
-"si… si, solo tuve… pesadillas"- dijo resoplando con eso último.
-"odio cuando tengo pesadillas"- comentó apesumbrada Serena. Ese comentario no pudo evitar hacer reír a Michiru, cambiándole el ánimo.
-"bien, entremos a clases?"- propone Amy, que es secundada por las demás, algunas de mala gana.
Todas se sentaron en sus lugares habituales, ahora todas estaban felices, pues con la llegada de Michiru, ahora eran un número par. Lita se sentó junto a ella, y no pudo evitar preguntar.
-"y? ese ánimo era solo por las pesadillas? O tiene que ver con las preguntas de ayer"
La chica dudaba si hablar con ella de lo sucedido ayer, después de todo apenas conocía a Lita, a pesar de que se sentía en confianza. Después de meditarlo habló.
-"por qué no me dijiste antes que Haruka era mujer"- preguntó casi en reproche.
-"Creí que lo habías notado. Bueno, Haruka tiene días y días, pero finalmente siempre se nota que es mujer. Por qué? Sucedió algo?"- inmediatamente la chica sintió como su cara se acaloraba.
-"por nada. Es una idiota nada más"- dice molesta, pero aun sonrojada.
-"jajaja… como todo ese grupo, se creen los reyes del mundo, bueno, en especial Haruka"
-"creí que no se juntaban con nadie más, la conoces?"- preguntó confundida.
-"no, pero no necesitas conocerles más para saberlo"
La maestra reprochó y reclamó silencio para así continuar su clase. La chica se quedó pensativa, ¿Qué acaso todos eran masoquistas para hacer populares a chicos así? Definitivamente no entendía a esta gente.
En otro lado de la escuela, cuatro chicos caminaban rumbo a su lugar habitual para reunirse, lejos de las aulas, en busca de sombra para estirarse en el pasto.
-"aggh… pero que fastidio. ¿Qué acaso esta chica no tiene más vida que andar escribiendo cartas de amor?"- dice el chico de cabellos plateados arrugando el sobre botándolo al suelo. –"como si no entendieran que ninguna me interesa"
El pelinegro se agacha para tomar el papel recién arrojado, tratando de estirar el sobre.
-"Yaten, no seas malo. Si hasta perfume de ella le puso… no deberías burlarte de los sentimientos ajenos"- dice riendo.
-"claro, lo dices porque a ti te agradan esas cursilerías sentimentales. Ni Haruka que es una chica es tan delicada en esos temas"
-"si es que Haruka cuenta como chica, claro"- agrega Taiki, haciendo que los tres rían.
-"que gracioso"- responde la rubia molesta. –"trío de bobos"- gruñe entre dientes. –"como sea, no lograran ponerme de malas"- dijo volviendo a sonreír.
-"oye Haruka ayer un chico me habló preguntándome por ti"- dijo Yaten.
-"un chico?"
-"si… un tal Taku o algo así"
-"ohh… rayos… dile que no sé, me fui de viaje"- dice con desagrado
-"no crees que se dará cuenta rápidamente de que estás aquí"- dice Taiki sin sorprenderse de la respuesta de la rubia.
-"demonios, tienes razón"
-"déjame adivinar… pasó algo con ese chico?"- preguntó el pelinegro.
-"solo un par de besos… odio cuando creen que hay algo más"
-"jajaja, si, definitivamente ya no me sorprendes"- dice Taiki riendo.
-"a propósito, que hay con esa chica que te golpeó ayer?"- preguntó cambiando de tema Seiya.
-"si, como es que eso no te puso de mal genio"- dijo el chico de cabellos plateados.
-"no pregunten idioteces, claro que me puso de mal genio"
-"tu cara no mostraba eso"- golpeó con el codo el mismo, pero se detuvo al escuchar el timbre.
-"ah… que fastidio, ya hay clases"- dijo la rubia.
-"no sé si lo has notado Haruka, pero es timbre para receso"- dijo Taiki.
-"debes estar bromeando, que pasó con el primer timbre? Para entrar?"- preguntó confundida.
-"tal vez si te levantaras a tiempo llegarías para escucharlo"- reprochó Taiki.
-"ya… no quiero reproches, primer día nadie se enoja"- dijo a su defensa.
-"es el segundo"- corrigió el pelinegro.
-"como sea, es receso entonces"- dijo moviendo la mano con despreocupación, mirando atentamente hacia todos lados, donde aparecían los demás alumnos saliendo de sus salones.
-"buscas a alguien?"- preguntó sugerente Yaten.
-"em… no, como creen… bueno, ya me voy"- dijo sin poner atención a cualquier comentario que sus amigos hiciesen y se fue.
No lo admitiría ni a ella misma, pero se la pasó los quince minutos de receso buscando a la chica nueva. Apenas vió alguien de espalda con cabello de su color, sonrió y se acercó para empujarle 'casualmente', pero cuando volteó se encontró con que no era ella.
-"Ha Haruka"- decía sorprendida y sonrojada la chica empujada al encontrarse con ella. –"ho hola"
-"si si, hola tú también, permiso"- dijo sin prestarle atención y seguió caminando.
Así pasó hasta que sonó el timbre nuevamente avisando que termino su posibilidad de búsqueda, es decir, el receso. Gruñó entre dientes y caminó por los pasillos.
-"Haruka! Ahí estas, ahora tenemos que ir a inscribirnos a las clases extracurriculares, vamos"- dijo Seiya acompañado por los demás.
-"si, vamos"- dijo resignada.
Fueron al gimnasio donde se encontraban todos los stands de cada clase, lleno de todos los alumnos inscribiéndose según sus propios gustos.
-"y? música de nuevo?"- pregunta Seiya a sus amigos.
-"eso ni se pregunta"- responde Yaten por todos. El chico se ofreció a inscribirlos a todos a ese taller, mientras los demás elegían sus otras clases.
Por otro lado llegaban las chicas para inscribirse en sus clases preferidas. Generalmente Lita, Rei y Amy tenían sus preferencias claras al momento de elegir, pero Serena y Mina variaban por diferentes clases, sin convencerse de cuál era la más fácil de pasar.
-"y que eligirás tu Michiru"- pregunta Serena.
-"supongo que natación y música"
-"natación? mmm… no sé nadar bien… así que Mina, entonces escogeremos música!"- dice entusiasmada Serena.
-"ya no son lo suficientemente ruidosas como para tener un instrumento en sus manos?"
-"que pesada eres Rei"- se defendió Mina.
-"solo me preocupo por los oídos de los demás"
Las tres que tomarían la clase se dirigieron al mesón de inscripciones de esa, mientras ambas rubias, como siempre, lo hacía con algo de escándalo. Sin intención pasaron a llevar levemente el brazo de la chica, haciendo que botara su lápiz al suelo. Al agacharse para recogerlo, Michiru pudo sentir cómo alguien más lo hacía, y notó como una mano lo tomaba antes que la suya. Levantó la vista para encontrarse con un chico de cabellos negros amarrados a una coleta, sonriéndole.
-"gracias"- dijo tomando el lápiz de las manos de él.
-"no es nada. Te inscribirás en música?"- dice anotando nombres a la lista.
-"si, tu también?"
-"así es, me encanta la música. Es la mejor forma en que puedo expresar mis sentimientos más profundos, esos que no puedo decirlos con palabras. Podría decir que es mi forma de hablar"- dice con ese aire tan profundo que le caracterizaba.
Esas palabras no hicieron otra cosa que maravillar a la chica, sintiendo que describían tal cual sentía por la música ella misma. Le miró en silencio, a pesar del ruido del ambiente. Entones, unos segundos después, el chico notó cómo estaba hablando demás, aburriendo tal vez a alguien desconocido, por lo que rió un poco.
-"jaja, en fin, no te aburro con mis palabras, nos vemos"- dijo con un gesto con su mano, despidiéndose con su mano, dejando algo sonrojada a la chica.
Mientras, la rubia se inscribía en el mesón de atletismo, vió de reojo a su lado, para luego mirar completamente, encontrándose con la imagen de la chica nueva anotándose en el de música. Le observó un rato, a la espera de coincidir con su mirada. Después de unos segundos la chica, aun embobada con el encuentro con el pelinegro, levanta la mirada, encontrándose con la de la rubia a la distancia, quien le sonríe. La chica inmediatamente se sorprende, frunce el ceño y deja el lápiz con fuerza en la mesa, volteando. Haruka rápidamente suelta el suyo y camina hasta el stand de la clase de música, esquivando a la demás gente, pero una persona le detiene.
-"hey! Dónde vas?"- pregunta Seiya tomándole el brazo.
-"em… a inscribirme a la clase de música"- dice con rapidez para continuar caminando, pero es detenida nuevamente.
-"jaja tonta, ya nos inscribí a todos"- responde riendo.
-"yo… yo… quiero verme en la lista"- dice buscando con la mirada a la chica, pero logra ver cómo se va con las dos rubias.
-"pero si ya te dije que estamos todos inscritos"- dice sin entender.
-"agh… ya da igual… vamos"- dice de mal humos caminando hacia los otros.
-"y ahora que hice"- se preguntó el pelinegro alzando una ceja, sin entender aun el cambio de humor.
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Las dos rubias y la chica volvieron junto a las demás, quienes también se habían ya inscrito en sus respectivas clases. Una vez terminado la labor, todas debían volver a la clase de historia. Michiru se sentó en su puesto pensando inconscientemente en el chico y sus palabras, pero luego recordó a la rubia sonriéndole.
-"Michiru, por qué aprietas el lápiz?"- preguntó Lita al notar que se distraía de la clase.
La chica no respondió a la pregunta. Entonces lo próximo que recordó el beso que le robó tan descaradamente el día anterior y una sensación de enojo le invadió, más aun cuando la frase primer beso se le venía a la mente, sin darse cuenta de cómo apretaba más aun el lápiz hasta romperlo. Eso le hizo volver a la realidad y abrir la mano para dejar caer las dos mitades sobre la mesa.
-"suele suceder… jeje"- dice Lita entregándole otro lápiz, con una risita nerviosa, preguntándose en que pensaba la chica para poder romper el objeto.
-"gra gracias"- respondió avergonzada. Ambas soltaron una risita nerviosa e incómoda unos segundos y volvieron la vista a la clase.
Terminada la clase se les encargó un trabajo de investigación para la próxima, por lo que la chica le avisó a las chicas que iría a la biblioteca por algunos libros que le pudiesen servir. De vuelta de su búsqueda venía con tres libros que guardó en su casillero. Cuando cerraba el candado de este, pudo notar cómo la rubia venía caminando desde el otro lado. Se apresuró en cerrarlo y comenzó a caminar en sentido contrario.
Haruka notó la presencia de la chica a la distancia, por lo que cambió el rumbo de su caminata relajada hasta ella. Una vez cerca le habló.
-"hola Michiru"- dijo sonriente, pero la chica siguió su camino sin detenerse, lo que hizo que la rubia tratara de seguirle el paso atrás.
-"buenos días Haruka Tenoh"- dijo fría pero cortésmente la chica, sin voltear a verle.
-"que sucede? Estás enojada?"- dice caminando con las manos en los bolsillos de su pantalón.
Entonces la chica se detiene de pronto, haciendo que la rubia lo haga también para evitar chocar con ella. Michiru voltea bruscamente, mientras Haruka se echa un poco hacia atrás con ojos sorprendidos.
-"dímelo tú"
-"em… bueno… luces enojada"- dice tratando de mantener la sonrisa. –"tal vez si te acompaño se te quite el enojo"
-"no bromees, eso es lo último que quiero ahora"- dijo enderezándose, dándole el espacio suficiente para que la rubia también lo hiciera.
-"y por qué el enojo?"
-"y lo preguntas? Te parece poco lo que hiciste ayer?!"
-"mm… la verdad sí, me parece poco"- dice como si nada.
-"me robaste un beso!"
-"relájate, no fue para tanto… creo que exageras"- dice aun sin sacar sus manos de los bolcillos.
-"que exagero? … que exagero?!" - parecía alterarse a cada palabra, esa tranquilidad para referirse a lo que a su parecer había sido una trasgresión extrema. –"pues para mí no es tan simple… no puedes andar por la vida haciendo esa clase de cosas imprudentes sin el consentimiento de la gente!"- dice moviendo sus manos mientras habla.
-"no parecías negarte"- la chica inmediatamente se sonrojó y frunció el ceño.
-"yo…yo estaba perturbada. No… no podía moverme"- explicó complicada.
-"con que no podías moverte, eh? … interesante"- dice tomando su mentón, pero la chica rueda sus ojos y da un leve golpe a la mano que la tomaba, haciendo que la suelte.
-"ya no funciona"
-"oh… que mal"- dice volviendo a su anterior postura.
-"además… además…"- dice dudando de cómo decirlo.
-"soy mujer?"- completa lo que la chica le costaba concluir.
-"escúchame, yo no soy como tú, así que simplemente detén esto hasta aquí"- dice volteando para continuar caminando.
-"ahh, entiendo, eres esa clase de chica"- la chica se detiene.
-"que clase de chica?"- dice volviéndose nuevamente hacia ella.
-"ya sabes, de esas…. Las reprimidas"
-"no se trata de eso, es simplemente que sé lo que me gusta y lo que no… y no me gustan las mujeres"- dice casi ofendida.
-"oh… entiendo… eres homofóbica"- dice relajada, tanto que exasperaba a la chica.
-"ahg… no es eso!"
-"calma… está bien, apuesto que así te criaron tus padres"
-"no metas a mis padres en esto!"
-"no te enojes, no lo hago por molestarte. Solo trato de entender porque eres homofóbica"
-"que no soy homofóbica!"
-"jajaja… te ves graciosa cuando te enojas"-dice apuntándole la nariz con el índice.
La chica estaba molesta, más aun cuando se veía no era tomada enserio. Apoyó su mano en su frente y luego solo suspiró.
-"no puedo creer que hable de esto contigo… ni siquiera te esfuerzas por escucharme, ni siquiera me has pedido una disculpa"
-"una disculpa?"- pregunta confundida.
-"si, tal vez un 'discúlpame por lo de ayer' ayude a comenzar"
-"con eso basta, disculpa aceptada. Solo no vuelvas a golpearme, menos frente a los chicos"
-"que?... tú…tú… agg, me exasperas"
-"jajaja, lo vez? Te pones graciosa cuando te enojas"- dice nuevamente. -"que te parece si te invito a un café en la cafetería de la escuela? A ver si se te quita el enojo, y evitamos que así me hagas reír más"
-"debe estar loca si cree que aceptaré su invitación"
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-"no puedo creer que haya aceptado su invitación"- piensa mientras está sentada en la cafetería frente a la rubia.
-"veo que ya no frunces el ceño, así que debes estar de buen humor nuevamente. Te dije que acompañarme te haría mejor, a todos les pasa"- la chica se sacó de onda con ese último comentario.
-"perdón? Podrías ser un poco menos humilde?"- dice irónicamente.
-"que? No se trata de ser humilde, solo digo la verdad"- dice guiñando el ojo. Luego de tomar un sorbo de su café, se estira hacia atrás, apoyando sus brazos en el respaldo. –"y bien, ahora dime… por qué estabas tan enojada por el beso"
-"debes estar bromeando, verdad?"
-"la verdad no, no entiendo cual es el punto en el que te molestas, después de todo te besé"- dice con una sonrisa encantadora, que el único efecto que provoca en la chica es incredulidad.
-"que no entendiste nada de lo que te dije hace un momento?"
-"ohh, el asunto de la homofobia"
-"que no soy homofóbica!"
-"te alteras con facilidad"- dice tomando otro sorbo a su café.
-"tú me alteras con facilidad"
-"toma un poco de café y relájate… quiero saber de ti, eres de por acá?"- la chica se calma y toma un sorbo, para luego contestar.
-"no, me mudé hace unas semanas. Vengo de Daiei"
-"ohh… entonces eres toda una señorita, no es así?"- dice apoyando su mentón sobre sus manos. –"entonces algún día te daré un tour por la ciudad"
-"emm, no gracias"
-"por qué? Te doy miedo?"- dice con una sonrisa que sonroja a la chica.
-"no, no es eso… es…es solo que…"- ambas escuchan el timbre sonar. –"bien, debo ir a clases"- dice levantándose.
-"clases? Ay no… ven conmigo, sáltatelas"
-"que? Estás loca?"
-"si"- dice sonriendo.
-"pues yo no, tengo clases, es mi segundo día"
-"te aseguro que es igual al tercer y cuarto día. Vamos, no seas aguafiestas… no quiero saltármela sola"
-"no"- dice rotundamente comenzando a caminar.
La rubia ve la espalda unos segundos de manera pensativa. De pronto se precipita a la chica y toma su mano.
-"hey! Que haces"
Pero no responde, solo la jala y se pone a correr, llevándose a la chica a arrastras, sin poder decir ni reaccionar a nada. Michiru apenas podía pensar en otra cosa que no fuese seguirle el paso a la rubia para no caer y ser arrastrada, pues Haruka parecía no tener intenciones de detenerse. Después de unos minutos se detienen ya lejos de los salones escolares. La chica trata de recuperar el aliento mientras la rubia le ve sin estar aparentemente cansada.
-"en… en que rayos estabas pensando? Qué crees que haces?"- dice una vez recuperada.
-"en que ahora no podrás ir a clase pues ya estás atrasada. Si entras te castigaras, en tu segundo día. Es mejor que te quedes aquí…conmigo"- dice sonriendo.
-"tú… tú… eres…ahgg!"
-"que querías que hiciera, no quería entrar y me iba a aburrir sola"- dice encogiéndose de hombros.
-"no puedes pensar en otra cosa que nos sea en ti misma?"
-"si, puedo pensar en ti"- dice riendo.
-"no es gracioso"
-"vamos, no te enojes y deja de estresarte… así podemos terminar de conversar"- dice dándole la espalda, caminando hasta un árbol, el cual usa de respaldo después de sentarse. –"tienes novio?"-pregunta de pronto.
-"n no"- pregunta un tanto cohibida.
-"por qué no?"
-"digamos que simplemente no ha llegado el indicado"
-"y has pensado en la posibilidad de que el indicado sea indicada?"- pregunta mirándole con seriedad.
-"no, la verdad es que no"- responde segura.
-"pues deberías abrir tu mente, lo hace todo más simple"
-"em, no gracias, las cosas no funcionan así para mí"
-"jaja, de veras, eres de las reprimidas cierto"
-"haré como si no escuché eso"- dice tomando aire y relajándose.
Después de unos segundos de silencio, decidió que ya había estropeado su clase y era lo mejor ya no entrar a estar horas. No le quedó otra que sentarse, y decidió hablar.
-"y tú…. Bueno… tú como te diste cuenta de que eras…mm… eras… gay?"- pregunta un tanto avergonzada.
-"gay? Jajaja, no… yo no soy gay. Soy bisexual"
-"quieres decir que no sabes que te gusta?"- pregunta con curiosidad.
-"no, quiere decir que me gustan ambos"
-"como puede ser eso?"
-"siendo… me divierto con ambos, me aburro con uno. Te vez un tanto sorprendida"
-"es solo que… nunca había conocido a alguien así"
-"En tu pueblo, lo dudo. Así que bienvenida a la ciudad. Siempre hay una primera vez entonces. Tienes algún inconveniente con eso?"
-"no, para nada. Es solo que como te dije es nuevo para mí. No juzgaré tus decisiones o gustos, no le haces daño a nadie siendo como eres, así que no hay nada de malo en ello"- la rubia sonríe al escucharle y le ve unos segundos con detención.
-"entonces eres más genial de lo que creí, Michiru"- la chica puede notar que esta vez la sonrisa no es como las otras, esta es sincera.
-"y entonces, cuando lo descubriste?"
-"mm… ya no recuerdo bien, creo que a los 14, no estoy segura"
-"y como fue"- dijo acomodándose, la curiosidad le invadía.
-"mmm… la verdad no fue con muchas complicaciones. Simplemente de pronto también me gustaron las chicas y ya, no me cuestioné más allá de si era bueno o malo. Era lo que quería hacer y punto, sin remordimientos"
-"vaya"- no pudo evitar decir, sintiéndose un tanto sorprendida por tal simpleza y relajo acerca de ese tema tan tabú para ella, tal vez tambipen sintiendo un poco de envidia ante tal espíritu de libertad. -"y que dicen tus padres?"- la rubia se pone seria.
-"mis padres? Jajaja, claro… oye, mira"- dice de pronto mirando hacia el cielo.
-"ah?"- dice también mirando. –"que?"- dice luego mirando a la rubia al no ver nada fuera de lo común.
-"está lindo el día… vaya, los chicos deberían estar por aquí, no creo que hayan entrado"- dijo mirando hacia todos lados sin tener resultados.
La chica se extrañó por el repentino cambio de tema, por lo que supuso que Haruka no quería hablar de eso, así que decidió desistir de continuar.
-"y que hay de tus amigos… parecen ser muy populares todos ustedes"- preguntó intrigada, no podía evitar querer entender ese asunto.
-"así parece ser"- dijo riendo.
-"definitivamente la humildad no es su cualidad. Y por qué les llaman los cuatro?"
-"tenemos una banda de música, ese es nuestro nombre"
-"ah, te gusta la música?"
-"si… de hecho creo que seremos compañeras en esa clase"- dice con un guiño.
-"que?"- preguntó de pronto bruscamente.
-"así es… te será difícil librarte de mi grata presencia, Michiru Kaioh"
-"en qué demonios me estoy metiendo"- pensó de pronto asustándose con lo que sería la constante compañía de la rubia, tal vez tomando conciencia de las intenciones de Haruka. –"bueno, debo irme"- dijo levantándose.
-"y ahora por qué estas sonrojada?"
-"n nada, me voy"- dijo más roja aun volteando para escapar de la 'zona de peligro', pero sintió cómo la rubia rápidamente se levantó y le tomó del brazo.
-"ya estamos por salir, espera cinco minutos y te voy a dejar a tu casa"
-"jeje… yo… yo, no gracias, me vienen a buscar"
-"ñaa… pero no es lo mismo un chofer a que Haruka Tenoh te vaya a dejar a tu casa"- dice nuevamente con su postura arrogante.
-"no hay nada de malo en mi chofer, así que con permiso"-dice ahora molesta, retirándose y dejando sola a la rubia.
La chica camina con paso firme por los pasillos, aun tensa pensando en la facilidad de aquella rubia para sacarla de quicio, odiaba tanto esa arrogancia de niña millonaria que tenía que llegaba a ponerla de mal humor. Mientras caminaba distraída, chocó con alguien.
-"disculpa"- dijo, pero al alzar la mirada y encontrarse con el pelinegro de aquella mañana se sorprendió.
-"tú de nuevo… al parecer eres un poco distraída"- dice bromeando.
-"no, no es eso…"- se sintió de pronto un tanto nerviosa. –"solo, ha sido un día raro. No termino de acostumbrarme a esta escuela"
-"jajaja, entiendo, entonces eres nueva. A propósito, no se tu nombre"
-"me llamo Michiru"
-"Seiya, mucho gusto. Bien, me voy yendo, cualquier ayuda que necesites puedes hablarme, esta escuela puede ser un poco hostil"
-"gra gracias"
-"nos vemos!"- dice haciendo un gesto con su mano mientras camina.
La chica se queda sin pensar en nada la verdad, solo mirando por donde se había ido el chico, cuando siente pasos a su espalda y unos gritos conocidos.
-"Michiru! Ahí estabas"- grita Serena.
-"em…si jeje"
-"donde estuviste? Te perdiste la clase, toma"- dice Lita entregándole su maletín.
-"lo sé… podría decirse que sufrí un percance"
-"de los buenos o de los malos"- dice golpeando con el codo Mina.
La chica no respondió, solo rió nerviosa. Conversaron un rato, Lita le prestó los apuntes de la clase perdida, y mientras caminaban se despidieron todas en la puerta. Michiru pudo notar el auto negro que debía ir a buscarla, pero lo otro que notó no podía ser bueno. La rubia estaba apoyada hablando algo con su chofer. Lo siguiente, el auto yéndose y Haruka despidiéndose con la mano. La chica entonces corrió hasta donde antes estaba el vehículo.
-"que se supone que hiciste"
-"le dije a Shiro que te iría a dejar yo"- dice con una sonrisa.
-"que?!… no… no! tú no puedes hacer eso"
-"pues ya lo hice"- dice encogiéndose de hombros. Luego toma su mano. –"vamos"
Y así se la lleva a tirones hasta su auto. Abre la puerta del copiloto a la espera de que la chica suba. La chica mira con fastidio y termina subiendo a regañadientes. El primer tramo del camino fue la chica molesta y la rubia tratando de hablarle para sacarle al menos una sonrisa. Después de diez minutos lo consiguió, y el humor de la chica cambió, sin poder evitarlo.
-"bien señorita Kaioh, hemos llegado entonces"
-"gracias… supongo"- dijo bajándose, la rubia le secundó.
-"nos vemos mañana entonces"- respondió apoyada en su auto.
-"s sí, claro"- volteó y caminó a prisa hasta cerrar la puerta de su casa tras ella.
Al cerrarla se apoyó en ella, soltando la respiración que tenía contenida desde afuera. Las situaciones como esas con Haruka la incomodaban demasiado, a tal punto de no saber que responder y actuar con torpeza.
-"Dios, en que me estoy metiendo"- resopló mientras pensaba en ello.
Mientras la rubia se quedó un rato mirando la fachada y el número de la casa donde había dejado a la chica. Sonrío y entró a su automóvil.
-"ahora sé dónde vives Michiru Kaioh… no te me escaparas"
Hola! espero que les este gustando por donde va la cosa, jaja. Si si, lo se, la dupla Haruka-Seiya les resultó tal vez rara, pero es así, son los mejores amigos de hecho jeje. Espero poder actualizar pronto!
grax x los review, volchis3, Haruko Hinako, cooltrainer 124, Chibi-tan , HarukaIs, saludos a ustedes y obvio, a los lectores anonimos, jeje.
bsos!!
