Tragedia

Hermione se apareció en el vestíbulo de su casa con un ¡plop!, después de un arduo día de trabajo. Era increíble que aún en esos días, después de tantos años en el Ministerio, todavía fuera difícil cambiar la legislación que regulaba la vida de las criaturas mágicas.

-¡Ron, ya llegué!-anunció Hermione, mientras colgaba su capa, pero no obtuvo respuesta.

La bruja caminó hasta la sala de estar y vio que se encontraba en penumbra, pero Ron no se veía por ninguna parte. Sin embargo, al alzar la vista descubrió una luz proveniente del despacho de Ron, en el segundo piso. Hermione se apresuró a subir las escaleras y caminó rápidamente hasta la puerta entreabierta. Cuando entró, la vista que se presentaba a sus ojos era todo, menos halagadora. Había papeles esparcidos por el suelo, un florero roto en el piso y por último, su esposo sentado detrás del escritorio, con la cabeza entre las manos.

-Ron, ¿qué pasa?-preguntó Hermione acercándose.

Ron levantó la cabeza con lentitud y miró a su esposa, que no pudo menos que sorprenderse por la extrema palidez que tenía el rostro de su marido.

-¿Qué sucede Ron? ¿Por qué todo este desorden?-preguntó, cada vez más preocupada.

Ron abrió varias veces la boca sin articular palabra.Finalmente se aclaró la garganta y habló con voz ronca.

-Ha sucedido una tragedia-

Y sin añadir más, le alargó a Hermione un pergamino arrugado, del cual la bruja no se había percatado hasta el momento. Hermione lo tomó entre sus manos y empezó a leerlo.Cuando terminó, no pudo evitar reírse con ganas.

Ron la observó completamente indignado.

-¿Qué sucede contigo? ¿Es que no la has leído bien?

Hermione controló su violenta risa, antes de poder hablar.

-Claro que sí, cariño. Y no es para que lo llames tragedia.

Ron se levantó de su silla y se plantó al frente de Hermione, mirándola como si esta hubiera perdido la razón.

-¡Hermione!-dijo en voz alta-¡Nuestra bebé, nuestra Rose, está saliendo con Scorpius Malfoy!

-¿Y?-preguntó Hermione, arqueando una ceja.

-¡Y!-exclamó Ron- ¡Es un Malfoy, Hermione! Por supuesto que es una tragedia! Una Weasley con un Malfoy!

Ron dejó de quejarse y empezó a caminar de un lado hacia otro, murmurando para sí. Hermione se acercó a su esposo y le tomó del brazo, lo que hizo que él se detuviera. La chica le echó los brazos al cuello y le dio un beso rápido en los labios.

-No es una tragedia-murmuró.

-Si lo es- insistió Ron-Mi hija tiene novio…!y es un Malfoy!

Hermione emitió una risita y abrazó a Ron.

-¿Sabes? Rose Malfoy no suena tan mal.

Ron lanzó un gemido de horror y ocultó el rostro en el hombro de su esposa. La chica rió divertida, pensando en cómo distraería a Ron de la "tragedia".