Fate Absolute Blade Works


Todo está muy borroso, hay mucha niebla, apenas puedo ver.

¿Donde estoy?

Siento que he estado antes aquí...

Hay espadas por todas partes. ¿Que es este lugar?

Debo seguir mi camino.

¿Que es esto que escucho? Son... ¿Espadas? Sí, Son espadas; Espadas chocando entre si frenéticamente.

Deduzco que se debe estar librando una batalla por aquí cerca. Pero... ¿Donde? La niebla no me permite ver nada.

Trato de encontrar el lugar de donde provienen los sonidos. Pero es inútil, es como si la batalla se estuviera librando en todas partes.

De repente un soplo bestial de viento azota el lugar dispersando la niebla y dejándome ver aquel majestuoso paisaje.

En todo mi campo visual solo podía ver espadas, espadas clavadas en el suelo, cada una diferente a la otra hasta donde podía observar.

Y en medio de aquel lugar habían dos hombres batiéndose a duelo. Luchaban ferozmente sin dar tregua alguna.

¿Quienes son? No puedo distinguirlos.

El ruido de las espadas al impactarse se hace mas fuerte, tanto que empieza a hacerse insoportable a mis oídos. Llevo las manos a mis orejas para taparlas pero es inútil, el ruido metálico penetra mis tímpanos haciéndome caer de rodillas. Aun intentando tapar mis oídos veo la figura de un hombre oscuro, parecía estar cubierto de sombras y caminaba directo hacia mí mientras en el horizonte aun esos dos hombres desconocidos continuaban luchando.

Por alguna razón aquella entidad que se acercaba me hacía temblar, me provocaba un terror absoluto, mi respiración empezó a entrecortarse, se me acababa el aire no podía respirar.

Con mis últimas fuerzas trato de ponerme de pie apoyándome de una de las espadas allí clavadas.

Y entonces despierto... Fue solo un sueño... El mismo sueño que tengo desde que era niño... El mismo que me hacía salir corriendo asustado en las noches hacia la cama de mis padres. Pero, ya a mis 16 años las pesadillas no me asustan en la vida real, son las 3 de la mañana y es mejor que vuelva a dormir.


Capítulo 1

Ryo abrió los ojos lentamente, se sentó sobre el borde de su cama, bostezó y observó el reloj, faltaban 10 minutos para que sonara su alarma despertadora, ante esto Ryo se dejó caer sobre la cama quedandose casi instatáneamente dormido.

10 minutos despues

Ring Ring Ring Ring Ring

Puta alarma. –dice Ryo mientras busca torpemente la alarma con su mano izquierda para silenciarla. –Levanta la vista, la divisa y la apaga.

Se pone de pie a duras penas sintiendose fastidiado por tener que levantarse temprano todos los dias para ir a la escuela, si pudiera durmiera hasta el medio dia pero la vida no era perfecta. Salío de su habitación a paso de tortuga, bostezó acto inmediato se rascó la nuca, entro al baño y comenzo a lavarse los dientes.

Mientras se lavaba los dientes no pudo evitar preguntarse por que tenia que ir a la escuela, después de todo no era alguien normal, era un mago, sus padres eran magos y habían participado en la 5ta guerra del grial, sus abuelos también lo eran y sucesivamente también participaron en la 4ta guerra. Pareciera un hecho posible que él estuviera en la sexta. ¿Con que un deseo no? No está tan mal el premio. –Pensó.

– ¿Que yo pediría? Ummm, tal vez la dominación mundial, o alguna clase de inmortalidad, son muchas posibilidades para un simple mortal como yo, pero si tuviera un deseo pediría la paz, creo que así todos estarían felices.

Ryo se miró al espejo, Su negro y alborotado cabello estaba tan despeinado como siempre, sus ojos color miel aun parecían apagados debido a la somnolencia y su boca llena de espuma lo hacían ver ciertamente gracioso ante el espejo. Abrió el grifo y con las dos manos tomo un poco de agua y se remojó la cara, ese era su pequeño truco para despertar por completo, funcionaba después de todo. Bosteza nuevamente, se abre de brazos y se dice "aquí vamos".

Ya con el uniforme del instituto puesto Ryo estaba en la mesa comiendo su desayuno en silencio mientras miraba las noticias matutinas.

Oni-chan, Oni-chan llamaba una niña pequeña de no mas de 7 años. –Ryo voltea la vista hacia ella.

-Que quieres Sugumi, -responde con cierta apatía.

-Mira este dibujo que hice.

-A ver, muéstramelo. -Ryo mira el dibujo al principio con poco interés, pero la persona dibujada infantilmente en la hoja de papel llamó su atención. Era un hombre de cabello blanco quien tenia una vestimenta coloreada de rojo el cual sostenía un arco apuntando a disparar. Aquella persona del dibujo de alguna manera la resultaba familiar era una sensación extraña.

-¿Oni-chan? -preguntaba la pequeña ante el silencio de su hermano.

-¿Sugumi quien es esa persona en tu dibujo?

-Un gran héroe justiciero, -decía sonriente la pequeña. La atención de la pequeña fue desviada hacia la figura de una mujer de cabello negro y ojos azules que entraba a la sala de estar. –Okaa-chan al fin despiertas.

La mujer le sonríe a la pequeña. –Mamá tuvo una noche difícil cariño, la pelinegra se sienta a la mesa y se sirve una taza de té. Ryo observa en silencio a su pequeña hermana y a su madre; Eran casi idénticas. Ambas tenían ojos azules y cabello negro además de rasgos faciales muy similares, de hecho en una ocasión vio una foto de su madre a esa edad y lucían casi iguales, solo que su madre tenia coletas y Sugumi no.

-Buenos días Ryo, -decía Rin mientras se daba un sorbo de té.

-Buenos días Mamá.

-Tenemos que hablar.

-Lo sé jejeje. –Por cierto Sugumi ¿como se llama ese héroe? -decía un evasivo Ryo buscando desviar la atención de su madre.

-Pues no conozco su nombre, solo lo veo en mis sueños.

-Emm, ¿de que hablan ustedes dos?

-Es sobre mi dibujo, míralo Mamá. -Sugumi le muestra inocentemente el dibujo a su madre.

Rin queda totalmente helada al ver lo que su pequeña hija había dibujado. – ¿dijiste que lo viste en un sueño Sugumi? –preguntaba una incrédula Rin.

-Si, el siempre me salva cuando tengo pesadillas.

Rin se queda en silencio mirando al vacío como si hubiese visto un fantasma.

-¿Pasa algo Mamá?

-No, nada. ¿Donde está Shirou?

-Creo que está en el dojo ¿Que sucede? -Responde Ryo.

-Vuelvo enseguida, Sugumi come todo tu desayuno y Ryo no creas que olvide nuestra "conversación" -dice Rin recuperando la compostura mientras se pone de pie y se Retira con prisa de la sala de estar.

-!Entendido! -responden ambos.

Ryo se queda observando el curioso dibujo mientras su hermana obedece y comienza a comer su desayuno.


Después de dejar a Sugumi en su escuela y de camino al instituto Ryo se pone a pensar sobre la extraña mañana que tuvo, sin duda esa expresión de su madre fue muy poco usual algo la perturbó, y era mas que obvio que tenia que ver con ese ser Imaginario que dibujó su hermana pequeña, derrepente se percata que algo viene hacia el y baja la cabeza instintivamente esquivando asi el proyectil que le habian lanzado de alguna parte.

!Que diablos!

-Buenos reflejos Emiya. –Exclamaba un joven fornido y alto de cabello castaño corto

-Kameshiro algo me decía que eras tu. –Musitó Ryo con aparente fastidio.

-Pues claro, solo yo podría llevar al límite tus reflejos pequeño holgazán.

-Estás demente.

-¡Vamos! no es para tanto, solo te mantengo atento andas por ahí distraído y podrían sorprenderte un día de estos.

Ryo lo mira de re ojo y le dice "Con amigos como tú para que enemigos"

-! Tonterías! anda vamos que llegaremos tarde a clases si seguimos perdiendo el tiempo aquí. –Ryo se encoge de hombros, da un suspiro y reanuda su marcha esta vez junto con su energético compañero.

Al cabo de un rato los dos arriban al instituto, donde se podía vislumbrar la silueta de decenas de estudiantes en los alrededores de la entrada, muchos charlando en pequeños grupos, otros simplemente iban pasando. Como siempre había un bullicio producto de las diferentes voces hablando al mismo tiempo y el sonido de los pasos de los estudiantes al caminar.

Ya una vez dentro de los pasillos del recinto educativo Kameshiro y Ryo se encuentran con dos jóvenes que charlaban justo en frente de la puerta del Aula 2-C, que era a la cual pertenecían los 4 adolescentes. Uno de ellos era de cabello negro y portaba anteojos de pasta el segundo tenía un abundante cabello grisáceo y diminutas pecas en el rostro.

¡Emiya-Man, Kameshiro! hasta que al fin llegan. –Saludaba el chico de cabello grisáceo.

Buenos días Sabara. –Respondían Kameshiro y Ryo al Unísono.

-Buenos Días chicos. - también saludaba el joven con anteojos.

-Buenos días Ryuudou. –Buenos Días Josuke. –Contestan Kameshiro y Ryo sucesivamente.

-Emiya-Man hablábamos de ti precisamente. –Agregaba Sabara.

-¿Ah sí y que decían? –Preguntaba Ryo con un poco de curiosidad.

-Bueno discutíamos que deberías de volver al club de ajedrez.

-Chicos ya les he dicho que no quiero participar en ningún club por ahora.

-Es una lastima creo que contigo en el equipo la escuela podría ganar el campeonato regional. –Replicaba el chico de anteojos.

-Es posible, pero tengo cosas que hacer últimamente estoy muy ocupado en asuntos personales. No se preocupen que hay mucho talento en el club actual y tienen chance de ganar.

Ryuudou y Sabara suspiran; Era imposible convencerlo Emiya Ryo era sin duda un sujeto terco y apático.

-Eh chicos lamento intrometerme pero ¿No es esa Tohsaka de 4to año quien nos está observando desde el pasillo? –Interrumpió Kameshiro señalando a hacia atras.

¿¡Tohsaka!? –exclamaron los 3 chicos restantes volteando la mirada hacia donde señalaba Kameshiro.

La figura de una chica pelirroja de ojos azules con dos coletas en el pelo que vestía un particular abrigo largo de color rojo sobre el uniforme escolar eclipsaba el pasillo. En su rostro se podía apreciar un gesto frío y despectivo al observar al grupo de jóvenes. –Mierda... –pensó Ryo.

-Creo que deberíamos entrar al salón recordé que tengo que revisar unos apuntes. –interrumpió Sabara.

-Yo también Sabara, gracias por recordármelo. – dice Kameshiro mientras sigue a su compañero hacia el salón.

-Emiya, estaré contigo de corazón. –Susurra el joven Ryuudou, mientras posa la mano sobre el hombro de Ryo en señal de apoyo. –Ahora tengo que irme, nos vemos luego. De esta manera Ryo terminó quedándose solo en el pasillo ante la presencia de la pelirroja.

"Vaya amigos" –pensó mientras caminaba lentamente hasta donde estaba la chica.

Y ante él estaba la figura de Rurika Tohsaka, una estudiante modelo, maga superdotada, futura cabeza de la familia Tohsaka y lo mas inquietante del asunto, su hermana mayor.

Por unos segundos se observan atentamente.

¿Que quieres? –pregunta el pelinegro.

-Necesito de tu ayuda. –dice la chica dejando escapar una sonrisa maliciosa.

Ryo suspira, cierra los ojos y pregunta "¿Otro de tus experimentos?"

-Se podría decir.

-¿De que se trata?

-Iremos al viejo castillo abandonado en el bosque.

-¿Enserio? ¿De donde sacaste esa idea? –Pregunta el ojimiel con cierto recelo

Rurika permaneció en silencio.


Flashback

Un grupo de estudiantes conversaba en un lado del salón mientras pasaba la hora de receso, hablaban en voz baja casi inaudible. Como si estos no existieran Rurika Tohsaka se encontraba tranquilamente sentada leyendo un grueso libro negro en su escritorio. Naturalmente no participaba en este tipo de grupos ni tenia amistades cercanas, no era de su interés socializar con personas que ella consideraba inferiores por el simple hecho de ella ser una maga y ellos simples humanos. Su clara superioridad académica en la escuela con respecto a sus compañeros era prueba que no estaba equivocada al sentirse por encima de alguien común.

Dos chicas súbitamente se acercaron al escritorio de la pelirroja portando un gesto Tímido e inseguro en sus rostros; Rurika se inmuta y continua su lectura como si estuviera sola en el salón.

-Tohsaka queríamos invitarte a una pequeña excursión.

-No estoy interesada, gracias.

-Bueno, un grupo de estudiantes ha esparcido el rumor por toda la escuela de que hay un castillo embrujado en ciudad Fuyuki justo en medio del bosque y... Pensamos que te podría interesar ir a investigar con nosotros mañana en la noche. –Agrega la segunda chica intentando captar la atención de la chica de las coletas.

-¡Si! Unos chicos de tercer año se adentraron en el bosque hace unas semanas y salieron completamente aterrorizados diciendo que era cierto el rumor y que vieron extrañas apariciones dentro del castillo. –Rápidamente interviene la primera.

-¿Enserio creen estas cosas? -pregunta con ironía la pelirroja.

Una sensación de incomodidad se empieza a notar en ambas chicas mientras la Tohsaka las observaba con cierta indiferencia.

-No es que creamos pero ya hemos escuchado varios rumores de distintas personas, vale la pena investigar jejeje.

-¿Por qué desean que participe en su pequeño juego de Scooby Doo?

-Tranquila, tranquila Tohsaka solo era una pequeña pregunta, verás... En el grupo que tenemos planeado el ir a investigar estamos reclutando personas, mientras mas personas vayan seria mejor.

-Entiendo... dijo la pelirroja mientras aparecía una dulce sonrisa en su rostro.

Las dos chicas de pie se asustaron un poco ante tal gesto de la chica de ojos azules, pidieron disculpas por las molestias y se retiraron hacia el grupo de donde vinieron.

"Estos idiotas al parecer encontraron el viejo castillo abandonado de los Einzberg... Interesante" –Pensó Rurika

Fin del Flashback


-!Eh! ¿me estás escuchando? – reclama el pelinegro.

-Si, y no es de tu incumbencia, limítate a saber que me interesé por el lugar.

-¿Y si me niego?

En un abril y cerrar de ojos la chica extiende su brazo derecho llegando así a rosar la punta de su dedo mayor e índice con la nariz del pelinegro. –El chico comienza a sudar.

-¿Entonces que decías? ¿No me digas que vas a dejar a tu hermana sola e indefensa aventurarse dentro de un oscuro bosque a buscar un castillo en ruinas?

-Si.

-Muere... -Susurra la de ojos azules.

-¡Espera! Era una broma, claro que iré contigo. –responde un asustado y sudoroso Ryo.

Rurika deja de apuntar con su mano al pelinegro, sonríe con ternura y dice "Gracias hermanito" acto seguido se da vuelta y procede dirigirse hacia las escaleras, antes de subir voltea el rostro y mira sonriendo maliciosamente a su hermano para luego desaparecer de su vista.

"Como si tuviera otra elección" -murmura el pelinegro.


En la residencia Emiya...

Como todas las mañanas después Emiya Shirou de calentar en el dojo practicaba su magia en el cobertizo. Pensaba atentamente en el dibujo de su pequeña hija, estaba convencido que esto no era producto de una simple coincidencia, tal vez algo que era imperceptible a su entendimiento estaba ocurriéndole a su hija menor y no podía hacer nada al respecto.

No pudo evitar recordar a sus dos hijos mayores. –Suspiró; ¡Esos chicos sí que eran difíciles! su hija mayor era alguien innegablemente arrogante y malcriada que aun tenia mucho que aprender sobre la vida, por otra parte su hijo era holgazán y muy poco aplicado para todo aquello que no fuera magia. Sonrió levemente al darse cuenta que ambos chicos habían tomado ciertas características de su madre a esa edad, ver el rostro somnoliento y fastidiado de Ryo al despertarse todas las mañanas era como ver a Rin en aquellos días de juventud. Mientras, Rurika era la chica modelo que fue su madre a esa edad, inteligente, refinada, presumida y tal como lo hacia Rin ella sabia obtener lo que quisiese de el. En verdad su familia estaba lejos de ser perfecta pero eso a el no le importaba los amaba y eso era todo lo que importaba.

Tras un tenue resplandor un rubí aparece de la nada y aterriza en su mano izquierda, era el resultado de una proyección... Observó con atención aquella piedra preciosa la cual era visiblemente perfecta, en cualquier mercado de joyas podría valer millones, pero el cometido de esta piedra era otro. Lentamente guardo la joya en una pequeña caja, tomó la caja en sus manos, se puso de pie y salió del cobertizo.


Rin estaba sentada fuera del dojo mirando hacia el azul cielo de esa mañana, al igual que su marido pensaba en aquel dibujo de su hija pequeña, era Archer, su Archer ¿Como era posible que Sugumi pudiera conocerlo? Sugumi apenas tenia 7 años era imposible que ella supiera algo de la anterior guerra del santo grial que la cual había transcurrido hace mas de dos décadas, no obstante a eso Sugumi a diferencia de sus hermanos era ignorante a la magia cosa que hacia la situación aun mas increíble.

"Tal vez esto sea una señal" -pensó Rin. Sus pensamientos fueron interrumpidos al notar que Shirou había salido del cobertizo, a sus 39 años ya no lucía como aquel chico idealista e inocente que conoció alguna vez, pero en el fondo aun lo seguía siendo y eso era lo que amaba de él. Una persona tan pura de corazón era ciertamente única en un mundo tan podrido como en el que vivían. Además, era satisfactorio ver a aquel muchacho convertido en todo un hombre hecho y derecho y mas que eso en un gran mago. Había cumplido su promesa a Archer después de todo. Logró salvar a aquel idiota de ese oscuro destino, tal vez esa era su señal.

Shirou se acerca a Rin con la caja de madera en manos y un poco confundido por la feliz expresión de su esposa si hace solo una hora estaba muy nerviosa por lo de Sugumi ¿que le habrá picado? –Se pregunto el hombre pelirrojo.

-Shirou ven siéntate junto a mí. –dice Rin mientras golpea suavemente con la palma de la mano el espacio vacío junto a ella.

Esta acción, esas palabras de ella, lo hicieron sentirse como en un Dejavu. Sin vacilar se sentó junto a ella, sostuvo su mano y susurró... "Sabes, me pareces igual de deslumbrante que hace 20 años".

La pelinegra sonríe, recuesta su cabeza del hombro de él y responde... "Y tú sigues pareciéndome el mismo idiota"

-¿Podemos tomarnos el día libre con nuestra investigación? -Pregunta el pelirrojo

- Desde luego, el día de hoy seria lo mejor. Es sorprendente como pasa el tiempo antes ni siquiera habrías tomado en cuenta tener un día libre ¿Puedes creer que ya hace 15 años que comenzamos nuestra investigación? Siento que ya estamos muy cerca de llegar a nuestro cometido.

-Si, pronto lograremos la "Forja Absoluta"

-Eso espero Emiya-Kun. –Responde Rin con picardía mientras llama a Shirou como solía hacerlo cuando se conocieron.

-Ya lo verás Tohsaka. –Contesta el pelirrojo sonriendo.

Fin del capítulo.


Extra:

El reloj electrónico marcaba en dígitos rojos que eran las 11:03 de la noche, súbitamente se escucha el sonido de una puerta abrirse. La figura de Rurika Tohsaka apareció desde el pasillo.

Es hora de irnos Ryo. –dijo ella.

Ryo suspira y responde "Bien... Aquí vamos"

Ambos chicos saltan por la ventana y desaparecen entra la oscuridad de la noche.


Notas:

Dejen sus Reviews acerca de como les pareció. Sus críticas Ayudan bastante.

El próximo capitulo se titulará "Espectros nocturnos"