25 DE ABRIL DE 2005. DEPARTAMENTO DE PSIQUIATRÍA. HOSPITAL INFANTIL DE BOSTON.

Estar en un hospital de psiquiatría no era lo que él hubiera planeado para un sábado por la noche. En cualquier otra semana el estaría en un ostentoso restaurante tomando el vino más caro y disfrutando la compañía de distinguidos miembros de la sociedad a los que el se podía dar el lujo de considerar sus amigos. En lugar de eso, había viajado muchos kilómetros de distancia para estar en uno de los mejores hospitales psiquiátricos infantiles del país.

A inicios de la noche Harold Hodge miraba por un espejo doble cara hacia su hija más pequeña, de todos los problemas que podía suponer en un niño, lo que le ocurría nunca se le cruzo por la mente, a pesar de ser bastante rara, Sophia siempre había brillado por ser la niña perfecta cuando lo ameritaba la situación. Incluso cuando entró en la adolescencia no tuvo una fase rebelde, a diferencia de sus hermanos mayores. Por otro lado, esa chica había visto más de lo que debería suportar un adulto y todo se lo debía a su madre.

-Como le decíamos, señor Hodge – interrumpe sus pensamientos el médico que llevaba más de tres semanas intentando determinar la causa del extraño comportamiento de su hija. – Los resultados son inconclusos, nunca habíamos visto algo así –

- ¿Están seguros de que su condición no provocó esto? – pregunta Harold.

- Señor, aunque es bien sabido que los niños "superdotados" tienen problemas en expresarse, por una posible inteligencia emocional baja, no coincide con el comportamiento de su hija– responde sorprendido el médico – Además, tengo entendido que nunca había presentado un problema así, suele relacionarse bien con sus compañeros de universidad, y tiene una relación cercana con su padrino –

- Supongo – responde, a pesar de ser su hija había muchas cosas que desconocía.

- Una teoría supone que es su forma de canalizar todo lo ocurrido con su madre – explica el médico – Lo que nos llamó la atención fue que durante las pruebas hubo momentos en lo que muestra completa falta de empatía y culpa –

- Eso es imposible es una chica bastante dulce – exclama el padre, no podía creer que hablaran de la misma persona. Su hija, la que hacía cartas a mano y dibujos para el y sus hermanos en sus cumpleaños, a pesar de estar en la universidad y poder crear un robot que les cantara "Feliz cumpleaños" en mucho menos tiempo de lo que tomaba la carta.

-Aunque, hay que considerar que el nivel de I.Q. de ella es arriba de lo normal, incluso de lo normal de los superdotados, no hay muchos casos para compararla – continuo el doctor inseguro, el también había experimentado la calidez de la chica en primera mano, por eso había tardado tanto tiempo en poder formar un diagnóstico.

- Entonces – empieza Hodge iniciando a perder la paciencia por la falta de solución - ¿Qué recomienda? –

- Sólo podemos ver como avanza hacia la adultez – responde el médico mirando a la chica en cuestión, completamente ignorante de lo que ocurría en su cabeza.

15 DE FEBRERO DE 2013. EDIMBURGO, ESCOCIA.

La luz del sol me ciega un momento antes de que mis ojos se adapten, 6 meses en la oscuridad estaban pagando factura. Tomo una pequeña inhalación disfrutando el aire fresco antes de salir corriendo, el edificio que dejo atrás explota a los pocos segundos.

Empiezo a caminar tranquilamente para mezclarme con los vecinos curiosos que han salido a ver que sucede, aunque mi aspecto descuidado, cabello hecho una maraña, manchas de mugre y sangre seca tanto en mi piel como en mi ropa, la cual esta bastante destrozada, además de una pequeña cojera en mi pierna derecha, dificulta mucho en parecer normal. Pero no me detengo hasta que llego al callejón acordado.

Espero.

512 segundos han pasado, 8 minutos y medio aproximadamente. Coulson prometió que estaría aquí a los diez minutos de la explosión, confió en él me reafirmo como un mantra para evitar entrar en pánico. Lo único que me preocupa es que la fecha de extracción era hace 3 meses, fui yo la que llegó tarde, pero envié el mensaje me recuerdo, según mis cálculos ellos debieron haberlo recibido hace 3 días 8 horas y 47 minutos, y mis cálculos nunca fallan.

Observo el callejón para tratar de buscar algún indició de peligro o trampa, pero lo único preocupante es desarrollar tétanos por los metales salidos de los contenedores de basura.

732 segundos, empiezo a preocuparme. Estoy dispuesta a buscar mi propio medio de transporte cuando una camioneta blindada se detiene a pocos metros. Me acerco y abro la puerta trasera, detrás encuentro una cara bastante familiar que me sonríe.

- Tardaste más de lo esperado, Agente Hayle - dice Phil Coulson mientras me deja entrar.

- Nunca he dejado un trabajo a medias, no iba a comenzar ahora- respondo sentándome a su lado y abrochando mi citurón de seguridad.

- Fury no estará muy contento – empieza a decir.

- Fury aprecia más los resultados, que el medio – lo interrupto algo irritada. – Dejó muy claro que no debía levantar sospechas cuando acepte esta misión. – termino. - Oí que moriste unos minutos en la batalla de Nueva York, ¿cómo te sientes? - cambio de tema.

- Oh si, dejé de respirar por 40 segundos – exclama, alegre de cambiar de tema – Cuando salí de Cuidados Intensivos estuve algún tiempo en Tahití-

- ¿Tahití? - pregunto, el nombre me suena familiar.

- Es un lugar mágico – afirma sonriendo. Entonces lo recuerdo, el proyecto TAHITI, no leí las especificaciones, pero entiendo lo que contiene. Vaya Fury lo arriesgo todo con eso pienso. Miro su cara despreocupada, no sabe Tahití significa y probablemente yo no sea la persona indicada para hablar del tema, porque como la última psicóloga que me revisó diría "tengo la sensibilidad de una roca y la delicadeza de una motosierra en temas emocionales".

Nos quedamos callados unos minutos, el probablemente pensando en las repercusiones de atrasar las investigaciones 3 meses más de lo previsto. Por mi parte cierro los ojos disfrutando del primer momento de tranquilidad y seguridad desde hace 6 meses, ignorando la pulsada de culpabilidad que me acecha.

- Estas más delgada – señala, lo volteo a ver y veo que mira con preocupación, los ahora notables huesos de mi clavícula.

- Bueno, la mafia no sirve buffet 5 estrellas a sus prisioneros- bromeo cubriendo mis hombros con el pedazo de tela que solía ser mi chamarra.

- Llegando a Nueva York te dejaré en la unidad médica- afirma apartando su mirada, cuando estoy a punto de replicar el continua. – Supongo que matarte de hambre no fue su única tortura -

- Fue la única que me dolió – trato de bromear, pero al ver su cara seria mi sonrisa se borra – Dos esguinces por malnutrición, una costilla rota, y algunas cicatrices nuevas- enumero mis heridas, ahora completamente seria – Comencé a tratarme los esguinces, de la costilla, no he podido hacer mucho. –

- ¿Cómo pudiste escapar con la costilla rota? – pregunta sorprendido.

- La adrenalina hace milagros – bromeo, pero es la verdad – Además, me curo rápido- replico quitándole importancia.

- Que tengas una regeneración más rápida del promedio no te hace invencible – me reprende - ¿Fue lo único que te hicieron? - pregunta curioso a lo que solo encojo los hombros.

- Les hice creer que mi peor pesadilla era estar sola y la tortura con agua – digo – Es más sencillo fingir un daño psicológico. –

El bufa en respuesta, a pesar de no poder negar que mis resultados siempre eran beneficiosos, supongo que aún no podía diferenciar la imagen que tenía de mi desde niña a la de ahora como agente, y todo lo que conllevaba con eso.

El resto del viaje me deja descansar lo cual aprecio porque puedo sentir su impaciencia por saber lo que descubrí.

18 DE FEBRERO DE 2013. NUEVA YORK, NUEVA YORK. UNIDAD MÉDICA DE SHIELD, CUARTO NÚMERO 915

Después de las 8 horas de vuelo de Edimburgo a Nueva York, en la que explique como la mafia había conseguido los artículos Chitauri y dónde podían extraerlos antes de que les hicieran modificaciones y fueran usados contra civiles, Coulson me llevo directamente a la unidad médica, justo como prometió. Donde he estado los últimos días recuperándome.

Aquí me habían limpiado y vendado todos los cortes que tenía en la piel, me habían inmovilizado inmovilizado y demandado reposo para curar mi costilla rota, y me habían puesto kinesiotape para tratar los esguinces. También, me habían alimentado a través de una sonda para que recibiera los nutrientes fundamentales, y me habían llenado de analgésicos y vitaminas.

Acostada en la cama, veo a una enfermera pasar puntualmente para su ronda de 45 minutos, cada vez que regresa un agente de una misión pasan días monitoreándolo por si ha desarrollado Estrés Post- Traumático, al tener un doctorado en psiquiatría yo misma había supervisado agentes muchas veces, al haber tardado mucho más de lo previsto seguramente quieren asegurarse de que no haya pasado nada en mi extraña cabeza.

- Hola, Agente Hayle – dice un hombre alto y delgado en sus 30´s entrando a la habitación y revisando sus notas. Tiene el cabello castaño y ojos negros y por su bata es más que obvio que trabaja aquí.

- Hola, no sufro de Estrés Post-Traumático ni ningún otro tipo de alteración psicológica- digo seriamente, honestamente ya estaba un poco harta de perder el tiempo en ser examinada. Tenía que ponerme al corriente del todo el tiempo que estuve fuera.

- Disculpa – replica el doctor viéndome confundido. Suspiro, Así que vamos a fingir que realmente no sé lo que pasa, ¿eh?, pienso.

- No es la primera vez que hago una misión así, generalmente me dejan salir al momento en que mis análisis de sangre y glucosa se estabilizan – digo incorporándome de la cama y viéndolo directamente a los ojos.

- Bueno, estuviste más tiempo fuera de lo que tu cuerpo fue preparado para – empieza – queremos asegurarnos de que no haya repercusiones, pero confiamos en tu salud mental – me dedica una cándida sonrisa evidentemente ensayada, pero detrás de esa fachada puedo percibir la tensión en sus hombros y el hecho que es un psicólogo y no un médico.

- No trate de engañarme – me rio – En intervalos de 10, 22 y 45 minutos una enfermera pasa por el pasillo, se turnan al azar para realizar estas rondas, pero siempre en esos tiempos – señalo el pasillo que conecta con una ventana a mi habitación – Probablemente dirá que no vienen a verme, pero todas sin falta voltean espejo "escondido" en la parte superior del pasillo y realizan una anotación en el expediente que esta sosteniendo, está de más decir que el espejo refleja mi cama–

- Veo porque su apodo es Holmes – sonríe haciendo más anotaciones. Hago una mueca al escuchar el apodo, no me gusta mucho, como mi capacidad de análisis se tratará de una atracción como un programa de televisión, en lugar de años de observación y de mi I.Q. de 172.

- ¿Me va a dar de alta? – pregunto, algo impaciente.

- ¿Por qué atrasó la misión? - pregunta volviendo a su semblante serio.

- Ya lo he explicado, la razón por la que fui era para investigar que tipo de armas usaban, porque eran mucho más poderosas que una común – empiezo, había contado por lo menos a 5 psicólogos diferentes esto – Al cabo de un mes y medio descubrí el origen alienígena de las armas, el resto de los meses fue pura manipulación para que llevaran las armas a un lugar específico, ya le di las coordenadas al Agente Coulson –

- De acuerdo, Fury quería asegurarse de que todo verdaderamente estuviera bien – asiente – Supongo que podrás irte después de que una enfermera venga a que firmes algunos papeles –

- Gracias – respondo aliviada. En cuanto se va me paro y recojo mis pocas pertenencias, las cuales se componen de una caja que preparé antes de la misión. Mi teléfono, un pequeño neceser con artículos de baño y una muda de ropa son las únicas cosas de figuran.

Dos horas más tarde me encuentro en un taxi bastante enojada camino a la casa de mi padre a las afueras de la ciudad. Había intentado ir a mi apartamento, pero en la entrada un portero bastante sorprendido por mi repentino regreso me había detenido diciendo que mi padre había tomado posesión mi apartamento al no saber nada de mi hacia aproximadamente un mes.

Mi padre sabe de mi trabajo en SHIELD, como no saberlo cuando su difunta primera esposa había sigo una agente de alto rango, y la razón principal por la cual yo ahora trabajaba ahí. Durante toda mi vida nunca me impidió hacer lo que me placiera, principalmente porque estaba muy ocupado avanzando en su carrera política, como para preocuparse por el estado de cualquiera de sus hijos.

Aunque esa libertad venía con un costo, de vez en cuando me pedía que hiciera algo en su favor, ya fuese asistir a un evento público o entrevista, realizar una obra de caridad o algo que lo hiciera lucir como el padre responsable y amoroso que nunca fue. Realmente mi infancia no fue increíble, pero pudo haber estado mucho peor, siempre tuve comida, un lugar para dormir, muchos juguetes y alguien que cuidara de mi.

Mi padre es un hombre manipulador, incluso con sus propios hijos. Primero fue mi hermano mayor, en el momento que puso pie en su universidad para estudiar derechos y ciencias políticas, nuestro padre se encargo de dirigir toda su carrera a su conveniencia. Luego, emparejó a mi hermana mayor con un famoso empresario que le daría buena imagen.

A partir de ahí me empecé a distanciar de la familia, no quería acabar como ellos. Con la mitad del dinero que me había heredado mi madre, lo invertí en diversas empresas, así que tuve el dinero suficiente para subsistir sin su ayuda. A pesar de todo lo quiero, y el nos quiere, pero nunca más de lo que quiere su carrera política o a sí mismo.

Veo la casa a lo lejos, una enorme mansión que apestaba a hipocresía y apariencias. El taxi me deja en la entrada, toco la puerta y espero unos segundos.

- Señorita Sophia – exclama la señora Hudson, la amable ama de llaves que ayudo gran parte a mi crianza, es una mujer ya mayor, algo pequeña y con curvas, y siempre tiene una linda sonrisa. – Estábamos muy preocupados por usted –

- Hola – saludo correspondiendo su abrazo - ¿Se encuentra mi padre?, no fui a su oficina porque la mayoría de los lunes va a cenar con sus amigos del gabinete y vuelve a la casa alrededor de las 7:43 de la tarde –

- Extrañaba tus extrañas explicaciones – se alegra conduciéndome adentro de la casa, sonrió en respuesta, para a mi parecer mi explicación no tuvo nada de extraño – Su padre esta en un viaje con el joven John, regresaran el jueves-

-Puedo llamarlos para poder solucionarlo– digo esperanzada.

- Se encuentran en un consejo de seguridad en el pentágono y como sabe, por seguridad no pueden establecer comunicación con el exterior– dice mirándome con simpatía.

Suspiro, Yupi, no podré solucionar esto con mi padre hasta el viernes, que emoción Tengo dinero en efectivo de emergencia, pero sería una locura gastarlo cuando puedo solucionarlo pronto.

- Alistaré su vieja habitación para que pase la noche, ya esta oscureciendo- me dice conduciéndome a la cocina.

- También congeló mis tarjetas, ¿verdad? – pregunto, aunque estoy bastante segura de la respuesta, ella solo asiente mirándome con simpatía - ¿Dónde esta Lydia? –

- La señora se encuentra en unas vacaciones por Millán con sus amigas – responde algo incómoda, ella sabe que mi relación con la joven esposa de mi padre realmente no es buena.

- Entonces la casa está sola – concluyo.

- Así podrá descansar más cómodamente– dice acercando un plato de galletas. - Espere aquí y relájese, está en casa- sonríe antes de salir de la cocina – Y coma algo que se ve muy delgada – ordena.

"Casa" vaya este lugar es muchas cosas, pero no es mi casa. De solo estar aquí toda la presión de ser la perfecta hija de papá me pone los pelos de punta, esperemos que solo sea por un par de días. Un mensaje de texto interrumpe mis pensamientos:

Anthony S: Soph, ¡oí que saliste al mundo, por fin! Te tardaste mucho, me tenias preocupado. ¿Lista para nuestra noche de películas para el regreso a la realidad?

Yo: Hola, cambio de planes. Mi padre causó un problema mis tarjetas y dormiré en su casa.

Anthony S: ¿Necesitas ayuda?

Yo: No te preocupes, solo serán un par de días.

Anthony S: Que triste tu vida, bueno la torre siempre estará abierta para ti.

Yo: Gracias, Stark.

Sonrio al responder a Tony Stark, a pesar de ser ya un adulto aún no encontraba la manera de convivir con mi padre sin que pelearan, por lo que solían evitarse. El había estado más presente en mi crianza que mi propio padre, sus padres y mi madre eran amigos así que no dudó en hacerlos mis padrinos, en el momento que murieron (yo seguía siendo un bebe) Tony, un universitario que le gustaban las fiestas pero que había crecido en el mismo ambiente que yo, decidió hacerse cargo de mi, una decisión que sorprendió a muchas personas, incluidos a mis padres.

Gracias a él no tuve tantos problemas relacionándome con personas a pesar de mi alto I.Q. siempre estuvo a mi lado y mantuvo mis pies en la tierra, lo cual es irónico porque él es una de las personas más arrogantes que han existido. Gran parte de mi conocimiento en mecánica se lo debo a él, y también mi decisión de no estudiar eso porque cada vez que trabajábamos juntos en su taller, terminaba en una enorme discusión. Cuando decidió cambiar su negocio de armas a otros enfoques enseguida invertí más dinero y lo apoyé completamente como el siempre lo hizo con mis decisiones, excepto la de convertirme un agente de SHIELD.

Después de mis misiones tenemos una "Noche de películas para el regreso a la realidad" en la que vemos películas viejas y comemos comida chatarra. Todo inicio luego de mi primera misión, claro no le dije en que trabajaba solo que iba a trabajar afuera por algunos meses, más tarde se hizo tradición. Después de que fue secuestrado y regresó con su traje yo le hice una, para que supiera que contaba conmigo, a pesar de que en ese momento yo trabajaba en el ejército.

Como unas galletas mientras me preparo mentalmente a la inmersa labor que supondrá ponerme al corriente mañana, aparte de tener que enfrentarme a mi padre eventualmente, si quiera no me molestaban cuando pensaban que estaba muerta.

19 DE FEBRERO DE 2013. NUEVA YORK, CENTRO DE COMANDO DE SHIELD. OFICINA DE LA AGENTE HAYLE, NIVEL 8.

Esta mañana cuando llegué los guardias de seguridad y todos los agentes que encontré en el camino habían actuado con naturalidad, así que no supuse que había pasado tanto, gran error.

Un año no estuve activa, solamente un año. "Ve a la universidad, no creo que pase nada interesante" dijeron, "Solo es Loki y los vengadores están aquí, podemos manejarlo" dijeron, "El papeleo esta bien, no necesitamos ayuda, puedes ir a tu misión" dijeron. Pero no dijeron que todos eran una bola de idiotas.

Aquí estaba un año después del intento de invasión de Loki en Nueva York, y todo era un maldito desastre. Miles de objetos Chitauri de los cuales ni había ningún tipo de conocimiento, clasificación, ni siquiera sabían como iniciar a investigar, cientos de agentes con estrés post traumático que no tenían idea de cómo seguir adelante.

Gruño abriendo la quinta caja llena de archivos, leo la etiqueta de "Vengadores". Realmente no hay mucho que pueda leer que me diga más de lo que ya sé. Tony estuvo toda la infancia conmigo así que probablemente lo conozco mejor de lo que dicen los archivos.

Romanoff estuvo presente en mi entrenamiento en SHIELD, no me entrenaba directamente pero sí tuve contacto con ella, sobretodo en aprender el arte de dejarse secuestrar para sacar información y manipular, es sorprendente lo mucho que puedes hacer cuando piensan que eres débil. Mi madre empatizó con ella desde el momento en que llegó así que siempre tuve una relación amable con ella.

Barton casi vivía en SHIELD cuando yo era niña, siempre me entretenía con sus bromas y juegos, para ser un agente y asesino muy capacitado es bastante bueno tratando a los niños. Cuando escuchó que me entrenaba para ser agente de campo, el se tomó un tiempo para ser mi oficial supervisor.

En preparatoria trabajé un poco en el mismo laboratorio que el Dr. Banner, un hombre bastante amable y sensato, pero claro eso fue mucho antes del pequeño problema con la radiación Gamma.

Durante los eventos de Nuevo México yo estaba con Tony, así que no pude conocer a Thor, pero al fin y al cabo siempre fue más fan de la cultura griega. Lógicamente nunca había conocido a Capitán América, pero me interesaba más investigar su ADN que su archivo.

- Toc, toc – dice una voz conocida en la puerta – Un pajarito me dijo que volvías de entre los muertos y secuestrados – termina Joey Warren, un agente amigo mío desde la academia.

- No, estas loco hablas con animales y fantasmas – bromeo.

- Vamos dame un abrazo, hace tiempo que no te veo – me acerco y lo abrazo, con su 1.80, su cabello negro perfectamente despeinado, su sonrisa carismática y sus bellos ojos verdes, Joey había puesto locas a todas las chicas de la academia, excepto a mi, quien siempre se burlaba de él. Desde ese momento nos hicimos amigos porque a pesar de su aspecto, le tenía pavor a estar en una relación seria.

- ¿Qué tal todo? – pregunto con entusiasmo.

- Puedes hacer tu cosa mágica – dice, si mis amigos le llaman a mis análisis cosas mágicas porque me entero de sus cosas antes de que me lo digan, pero a veces me entero de más cosas de lo que una amiga debería enterarse así que ya no lo hago con ellos.

- Me gusta hablar contigo – me excuso.

- Tienes que analizar todos estos archivos y no quieres pensar en analizarme a mi, ¿verdad? - pregunta, también influye eso vaya, me conoce bien.

- ¿Qué puedo decir? - me encojo de hombros restándole importancia a lo que él ríe.

- Luego tendremos tiempo de ponernos al corriente – dice – El pirata quiere verte -

- Joey eres un agente nivel 7, no puedes seguir diciéndole pirata a Fury – me rio.

- Puedo, mientras él no se entere – replica – Deberías ir enseguida, parecía urgente-

- De acuerdo – asiento tomando un archivo del escritorio para ahorrar tiempo y ponerme al corriente en el camino – Nos vemos luego –

- Buena suerte – dice.

Camino por los pasillos apenas prestando atención a la gente a mi alrededor, mientras trato de absorber cuanta información pueda de las páginas de mis manos.

Torre Stark, ejército de Chitauri. Teseracto, Erik Selvig. portal para traer el ejército de Chitauri y leviatanes. Thor.

Leo y analizo, probabilidades, estadísticas y posibles consecuencias aparecen en mi cabeza sin ningún orden. Entro al elevador, después de presionar el piso 12 me arrincono al final para que nadie me moleste.

Quinjet, Clinton Barton, Natalia Romanoff, Bruce Banner, Nicholas Fury. el Consejo Mundial de Seguridad, misil nuclear. agujero de gusano

Doy una mirada rápida para el ver piso que estamos… piso 10, me acerco a la puerta del elevador y regreso mi mirada al archivo.

y Steven Rogers.

Choco con alguien, lo que hace que levante la mirada a un hombre alto y rubio, vestido con una camisa de cuadros azules y pantalones cafés. Al instante mi mirada se centra en sus preciosos ojos azules, 1942, militar, alto mando, patriotismo, incómodo piensa mi cerebro concentrado en analizar.

- ¿Disculpa? – dice el rubio mirándome confundido.

- ¿Qué? – preguntó frunciendo el ceño.

- Lo que acabas de decir – dice imitando mi expresión. Eso Sophia, acabas de ver un extraño y no solo lo analizaste, le dijiste lo que analizaste como tus primeras palabras, por eso no tienes amigos me reprendo a mi misma.

- Yo… - empiezo tratando de encontrar una explicación que no me deje como una loca, y por esto me gusta la soledad, por lo menos si hago el ridículo nadie está para verlo. El elevador se abre, le doy una última escaneada y digo – Hasta luego, capitán- salgo disparada y el elevador se cierra.

Me pego en la frente con la palma de mi mano, suspiro y me preparo para enfrentarme a Fury. Miro mi reflejo de una ventana, con el uniforme de SHIELD, el tratamiento de mis heridas y una buena noche de sueño habían logrado que el único signo de mi "secuestro" que quedaba era mi extrema delgadez, y mi cara algo demacrada, pero lo atribuía más al estrés del trabajo y al horrible momento que acaba de vivir en el elevador.

Bueno estoy lo más presentable posible pienso abriendo la puerta de su oficina.