- Titulo:Cette Vie
- Autor: WritersCompulsive (Miku_Cullen)
- Disclaimer:Twilight y todas sus referencias no nos pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Notas:
* Hola a nuestras lectoras. Como podrán ver esta historia no es parecida a ninguna que hayamos subido antes y es que no hemos hecho nada en conjunto. Esta idea es mía (Miku_Cullen) y surgió día completamente de la nada. Espero que les llegue a gustar y que me hagan saber qué es lo que les parece para seguir subiéndola o simplemente dejarla en mi computadora para mi entretención.
- Algo que deben saber:
1.- Los reviews se responderán a través de PM
2.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión
ENJOY!
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25 de abril de 2013
— ¡Hey, fuera de aquí! ¡No queremos indigentes en este lugar! — le gritaron como tantas veces lo había hecho en el tiempo en el que llevaba viviendo en las calles ¿Cuánto exactamente? No sabía si era más que eso o no, pero al menos el llevaba contando dos años.
Tenía hambre, frío, se sentía sucio y llevaba sintiéndose mal desde hace un tiempo, pero ¿Qué más podía hacer si no tenía nada en el mundo? ¿Cómo hacerlo si con suerte recordaba que se llamaba Edward y ni siquiera de eso estaba seguro?
Todo era difícil cuando no tenías nada en el mundo, ni siquiera los recuerdos. Su mente comenzaba a rememorar solamente desde aquella vez en que se encontró solo, con ropa interior y herido, tirado en un callejón debajo de unos cartones. Como pudo se levantó del suelo y comenzó a caminar por las oscuras calles, llegando pronto a un refugio donde lo acogieron, lo curaron y ayudaron, pero algo le dijo que no pertenecía a ese lugar, que no debía estar ahí, así que se fue sin dejar que le siguieran ayudando y comenzando con sus años de vagancia.
— Ya te lo dije, vago ¡Vete de acá! — volvió a gritarle el dependiente del local de hace un rato y el siguió con su camino
Caminó, caminó y caminó sin destino, sin parar en ningún momento, ni siquiera cuando tropezó con un grupo de chicos que iban pasados de copas y que salían de un bar nocturno.
— ¿Qué te sucede, idiota? — le preguntó uno de los chicos— ¿Acaso esas greñas no te dejan mirar o eres ciego?
El chico se quedó en silencio. Llevaba tanto tiempo sin hablar con nadie que ni siquiera recordaba su voz y eso lo perturbaba ¿Acaso era mudo? Ni siquiera lo sabía.
— Vamos, te estoy hablando— le gritó
— Hey, responde— gritó un compañero del primer muchacho— Quizás haya que hacerlo hablar, chicos
Todos los jóvenes sonrieron con maldad y se acercaron maliciosamente hacia él. Algunos tomaron unos fierros otros solo tronaron sus dedos, pero todos generaron el mismo sentimiento en Edward… Miedo. Por primera vez temió por su vida y solo pudo esperar lo que se le vendría encima.
No supo cuánto tiempo lo estuvieron golpeando y ya ni siquiera sentía los golpes, pero sí pudo reconocer un sonido muy familiar, el ronroneo de un auto y una sirena policial sonando. Luego escuchó el repique de los fierros al chocar con el suelo y las pisadas de los chicos al correr.
— Hey, tranquilo chico. Quédate quieto— le dijo alguien muy de cerca— Aquí Charlie Swan. Necesito asistencia médica en el callejón de la calle North, a la altura del 1300. Joven de unos 20 años aproximadamente herido de gravedad. Apresúrense— escuchó como enganchaba algo y volvía a centrarse en él— Tranquilo chico, la ayuda ya vendrá ¿Cómo te llamas?
Quería poder responderle eso, de verdad quería y lo necesitaba, pero tenía miedo a no saber qué diría, como saldría su voz… Estaba aterrado y era un miedo irracional.
— Tranquilo, no te preocupes— le dijo el oficial con una cálida sonrisa
Su cuerpo le dolía a más no poder, sentía que todo pesaba. Sus brazos estaban cansados, no podía siquiera mover los dedos porque eso le generaba hacer un gran esfuerzo. Su pecho, a pesar de moverse rítmicamente, parecía que no se expandía lo suficiente como para llenar sus pulmones y sentía que su cabeza explotaría en cualquier segundo. Este dolor aumentó aún más cuando escuchó unas sirenas sonar a lo lejos, repicando en su cabeza.
De la nada se le acercaron dos tipos más que comenzaron a revisarlo y a hacerle preguntas que él no llegó a responder. Ellos le colocaron un aparato muy extraño en su cuello y que le impedía mover la cabeza, algo demasiado incómodo. Después, con ayuda del oficial, lo colocaron sobre una tablilla y lo subieron a la camilla, para luego meterlo en la ambulancia y partir hacia el hospital.
—Chico, necesito que me digas tu nombre o por lo menos tu edad— le dijo el primer sujeto y que ahora lo acompañaba en la parte trasera de la ambulancia, asegurándose de que estaba bien durante el viaje.
— No insistas más, parece que es mudo— dijo el otro… Él no era mudo, solamente no sabía cómo era su voz y tenía miedo de esta- Ya llegamos.
Después de aquellas palabras las puertas de la ambulancia se abrieron y lo comenzaron a bajar aún recostado en la camilla. El tipo que iba con él en la parte trasera del auto comenzó a darle la información de otras personas. El primero era un hombre de unos cuarenta años, cabello rubio y profundos ojos azules vestido con una bata blanca. La otra era una mujer con un traje azul, también de unos cuarenta años, cabello y ojos castaños.
— Hola, cariño. Mi nombre es Reneé Dawyer y seré tu enfermera— le dijo con una cálida sonrisa
— Hola, soy el doctor Carlisle Cullen— se presentó el hombre de la bata— Vamos a ayudarte a sentirte mejor ¿Vale? — le preguntó y sintió como comenzaban a cortar sus ropas cuando estuvieron en una sala ¡No, no tenía más! — Reneé, necesitaremos muestras de sangre, radiografías de tórax y extremidades. También le realizaremos un escáner y le colocaremos una vía para comenzar a pasarle fluidos
Sintió como la enfermera amarraba una tela en su brazo que tenía unos cables y luego colocaba algo bajo su brazo y lo afirmaba en su lugar. El médico tomó un aparato desde su bolsillo y lo encendió, era una linterna. Con una de sus manos estiró el parpado superior del joven hacia arriba y con la otra iluminó su ojo derecho, provocando que él se apartara de inmediato.
— Tranquilo, no pasa nada— le dijo el doctor— Calma, solo quería asegurarme de que tus pupilas reaccionaban.
— Aquí está la máquina de rayos— dijo el radiólogo apareciendo con un aparato en la sala y comenzando a posicionarlo de distintas maneras para apretar un botón y luego sacar unas láminas desde una máquina, las que luego le pasó al médico y que este revisó en una pantalla.
— Al menos no hay fracturas de consideración, pero si tiene varías anteriores— comentó el médico.
— La temperatura es de 39 grados, Carlisle— dijo la enfermera— Cariño, ahora necesito que estés tranquilo para poder colocarte una vía ¿Está bien? — le informó, pero el no hizo nada. Sintió como movía cosas, ataba otras y limpiaba la zona del dorso de su mano. El líquido se secó y algo puntiagudo atravesó su piel, haciendo que el instintivamente cerrara el puño y tratara de quitar la mano— No, tranquilo. Ya voy a terminar— le dijo y cuando dejó de resistirse, pudo terminar, justo cuando llegaban para llevárselo al escáner.
Continuará…
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N/A: Los agradecimientos van a las autoras Sandryttaa y Jnnfrmrz por sus consejos y ayudarme en esta locura que les acabo de dejar
Un beso, para todo los que leen y doblemente para los que dejan reviews haciéndome saber su opinión… Hasta la próxima
