2. LLEGADA A LONDRES
Por fin pude salir de ese infierno.
–Te odio –le dije resignado a Feliciano mientras agarraba mi maleta.
–¡Lo siento, de verdad! ¡No era mi intención!
–¿¡Para qué crees que están estas bolsitas en el avión!? –Dije sacando una bolsa pequeña con aspecto rectangular–. ¿¡Para vomitar encima de Lovino!? Mira, no me hables.
–¡Perdóname, Lovi! –Se tiró al suelo y se agarró a mi pierna–. ¡Te compraré una camisa nueva! ¡Y-y-y si quieres pondrá "I love London"!
–¡¡No me llames Lovi!! ¡¡Y mucho menos quiero una camisa de este horrible lugar!! ¡¡Míralos, míralos!! ¡Son todos gordos y rubios!
Cuando salimos del aeropuerto nos metimos en un taxi que nos llevaría a aquel instituto de idiomas.
–Pues sí que es triste… esta ciudad no me gusta, ¡Hermano!
–¿Y te crees que a mí sí?
El resto del camino fueron maldiciones a la ciudad, suerte que el taxista no sabía italiano y no nos entendía, o por lo menos aparentemente. Al llegar pudimos ver a bastante gente por el patio de aquel instituto, debía de ser bastante famoso…
–Y costoso. Mira que coches, Feliciano.
–Mamma mia!! ¿Esos coches son de los estudiantes? Se ve que mamá quería lo mejor para nosotros.
–Y para ella, ahora debe de estar refregándoselo por la cara a más de una "amiga" suya.
Desde luego dinero a la gente no le falta.
Bien, quedaba poco tiempo para que nos diesen la bienvenida a los nuevos alumnos y nos asignasen nuestros compañeros de cuarto. Espero que no me toque con Feliciano… Per favore!
–Creo que la sala esa está por aquí… vamos –dije sin mirar a mi hermano.
–¡Espera! ¡No puedo más! Estas maletas pesan mucho…
–Pues no haberlas cargado tanto de trastos inútiles.
Al llegar a la sala, una extensa sala, vimos a unos cuantos extranjeros como nosotros. Lo peor de todo era que había muy pocas chicas…
No se molestaron en mirarnos, no sé si tomarlo para bien o para mal.
–¡¡Hermano!! –Feliciano cayó encima de mí porque perdió la estabilidad al cargar con las maletas… entonces sí nos miró todo el mundo–. Auch…
–¡¡Maldito inútil!! ¿¡No puedes cargar ni siquiera con tu ropa!? ¿¡Y vosotros qué mierda estáis mirando!? –Me fijé en uno rubio que tenía puesto "Deutschland" en su maleta, ya me supongo de dónde es–. ¡Patata mutante! ¡Mira a las chicas feas de tu país! –El alemán apartó la vista totalmente indiferente.
–No digas esas cosas, hermano… que se cabrean. Ya sabes lo que dijo mamá de los hombres del norte –susurró Feliciano asustado.
Me levanté rápidamente y limpié mi ropa. Preferí ignorar la existencia de Feliciano y me senté en uno de los millones de asientos que había. Era un salón de actos, de esos que parecen más grandes que el propio instituto y que salen en las películas inglesas y americanas.
Mientras mi hermano venía hacia mí costosamente cargando con su maleta, un hombre joven y una señora vieja se pusieron en el escenario con un micrófono y una lista en las manos. Comenzaron su relato en inglés, por suerte a mi hermano y a mí se nos dan bien los idiomas, aún así costaba un poco entenderlos. Nunca antes habíamos venido a Londres.
También dijeron sus nombres pero apenas atendí.
–Ante todo comenzaremos pasando lista para comprobar los alumnos que hay y si falta alguno. Cuando escuchéis vuestro nombre decid alto y claro "sí" –dijo la señora mayor mientras se colocaba las gafas.
–Y levantad también la mano, por favor –añadió el hombre, que por el tono seguro que era gay.
La vieja fue pasando lista. Algo que me pareció eterno… a mí y al impaciente de mi hermano, obviamente.
–¡Feliciano Vargas! –Que penosa pronunciación italiana.
–¡Sí! –Gritó mi hermano eufóricamente mientras levantaba la mano.
–¡Lovino Vargas!
¿Qué ha sido eso? ¿Love not o mi nombre?
–¡Sí! –Levanté la mano.
–¿¡Lovino Vargas!? –Estaba sorda y ciega la vieja esta.
–¡¡Sí!!
–¿No está Lovino? –Le preguntó a su compañero gay.
–¡¡HE DICHO QUE SÍ, VIEJA BAZOFIA!! –Me levanté bruscamente–. Quiero decir… soy yo.
Por suerte lo primero lo dije en italiano y la vieja esta no creo que hubiese sabido de la existencia de Italia en su niñez, así que no creo que se haya preocupado por estudiar mi idioma.
Lo que opine el gay no me importa.
Siguieron pasando lista hasta que terminaron y comenzaron con las parejas para las habitaciones.
–Feliciano Vargas compartirá habitación con Ludwig –y apellido raro.
Qué asco de apellidos alemanes… un momento, ¿mi hermano con un alemán? ¡Es lo que le falta para ser el mal ejemplo de la familia Vargas! ¡¡Influencias alemanas!! ¡No no no!
–¡Felic…
¿Dónde está mi hermano?
–Se acaba de ir con su compañero –me dijo alegremente un chico moreno y de ojos verdes.
Por la piel yo diría que el tipo este es de Hawái, pero… ¿también vienen americanos?
–Yo soy tu compañero, me llamo Antonio –me tendió la mano, muy a mi pesar la estreché–. Encantado.
–Sí, bueno, ¿De dónde eres? –Le pregunté mientras agarraba mi maleta.
Si Feliciano se había ido, ya no tenía nada que hacer… sólo dejar de considerarlo hermano mío.
–Soy de España. Tú de Italia, ¿Verdad? –Asentí–. Lo supuse por lo que dijiste antes. Entonces somos vecinos –sonrió.
Me pregunto si a los españoles les pagan por hablar. Si es así este tío debe de forrarse. Estuvo hablando durante todo el camino, que suponía salir del salón de actos y llegar a nuestra habitación. Aparentemente corto pero en realidad fue largo, largo, largo…
–¡Al fin hemos llegado! ¡Qué largo! –Exclamó Antonio mientras se tumbaba en una de las camas.
–Sí, suele pasar cuando te equivocas seis veces de habitación y en uno de esos errores entras en el cuarto de unas chicas mientras se cambian de ropa.
–Eso les pasa por no cerrar el pestillo.
–¿Qué pestillo, Antonio? –Miré hacia la puerta, la acabábamos de cerrar.
–Emm… vale, no hay pestillo. Podrían haber encajado el pomo de la puerta con una silla.
–¡Sí! ¡Y si les das un clip y una pegatina es posible que monten un circuito electrónico para que la puerta sólo se abra con sus huellas dactilares! –Dije sarcásticamente, él se rió.
–Eres un tipo gracioso, Lovino, me caes bien –me limité a abrir mi maleta y guardar las cosas en el armario.
Ojalá pudiera decir lo mismo de ti, Antonio, de veras que me gustaría.
Pero va a ser que no.
Mientras mi compañero seguía tumbado en la cama sin hacer nada, yo casi ya había terminado de meter mi ropa en el armario. Ahora tenía que ir a la biblioteca a por los libros que me hacían falta en este curso.
–¿Adónde vas? –Me preguntó Antonio antes de que yo saliese de la habitación.
–A por unos libros a la biblioteca.
Pensé en decirle que iba al baño o cualquier otra cosa, pero en la habitación ya había baño y si ponía otra excusa quizá se apuntaba, así que la realidad parecía ser la posibilidad más aburrida. Así no se vendría conmigo y…
–Ah, bien, ¡Voy contigo!
Nada.
Otro largo, largo y más largo camino con el pesado este. Ya podría ser argentino, sigue hablando español pero no creo que sea tan plasta, ¿O también? Aunque quizá no se basa en su nacionalidad… quizá él es la excepción, como mi hermano.
–Escuché que un día de estos nos hacen una actividad para que los compañeros de habitación se conozcan mejor –le miré con pena, no había atendido a lo último que había dicho, yo todavía seguía pensando en que el pobre era la excepción española–. ¿A qué viene esa cara? Las actividades lúdicas no siempre son agradables, o por lo menos no en España. Pero seguro que son distintas aquí en Londres.
Llegamos a la biblioteca y me dirigí a recepción, debían tener mis libros y… oh, no. Feliciano también está en la cola para pedir los libros… ¡¡Y está con el Patata-Mutante!!
–Qué responsable es el jodido cuando le interesa… –susurré.
–¿Te refieres a tu hermano?
–No, me refiero a la recepcionista, que en verdad es hombre pero se cambió de sexo y que, además, nunca llega puntual al trabajo menos hoy porque sabía que yo le tenía que visitar.
–¿De verdad? –Me preguntó asombrado.
–Evidentemente no –me puse una mano en la cabeza, otro ingenuo más.
En fin, no tenía más remedio que ir a la cola y ponerme detrás de Feliciano y el Patata-Mutante.
Pasó un buen rato hasta que Feliciano se percató de mi presencia.
–¡Oh, hermano! ¡No te había visto!
–¿Y por qué te tuviste que dar cuenta? –Balbuceé, no me escuchó.
–¡Ah! Te presento a Ludwig –me puso delante de él a ese monstruo.
Un monstruo grande, rubio, con enormes músculos y de ojos azules. El prototipo alemán tanto en hombres como en mujeres, ¿eh?
–Encantado –dijo el Patata-Mutante.
Sólo por los músculos que tiene le llamaré Patata-Mutante-Man. La abreviatura sería PMM y podría tener bastante similitud con pomme, de pomme de terre, que significa patata en francés.
Jajaja, soy un genio.
–Trágate una bala, Patata-Mutante-Man –le hice un gesto con la mano de que se fuera al cuerno.
–¡Hermano! ¡Eres un maleducado! –Me gritó mientras Antonio se reía.
El Patata-Mutante-Man me miró como si estuviera aburrido. ¡Eso es como si me llamase poco original! Después de haberme pensado tanto tiempo su apodo…
–Bueno, Ludwig, en ese caso encantado de conocerte. Yo soy Antonio, el compañero de Lovino.
–Mucha paciencia –le dijo el estúpido de mi hermano a mi compañero–, mi hermano puede ser así a veces, pero en el fondo es buena persona.
–Seguro que sí –respondió Antonio sonriendo.
------Fin del capítulo------
Traducción:
I love London: Amo Londres (cof cof, es más que obvio xD)
Mamma mia!!: ¡¡Madre mía!! / ¡¡Mi madre!! / etc.
Per favore!: ¡Por favor!
Deutschland: Alemania.
Respuestas a reviews:
Nami: Me alegro de que Lovino te haya parecido divertido o.o aunque he puesto a Feliciano un poco más tonto de lo normal… o quizá no, no sé xD
Bonnie: He puesto como narrador a Lovino porque me es más fácil que Feliciano O_o imagínate… narrar con Feliciano, todo es bonito y todos son buenos… no, no, es más fácil con Lovino. No pensaba poner muchas frases en otro idioma (porque no estoy en posición de hacerlo xD) pero yo juraría que "stupido" era eso… no sé, es que lo he mirado en unos cuantos traductores y diccionarios O_o pero bueno, no importa, gracias por la información ^^
Kuri: Ese hombre no quería secuestrar a Feliciano, sólo quería pasta. No, no, en verdad sólo quería contratarle para la organización de los hombres de negro, para capturar a los alienígenas del mundo… (ya estoy desvariando xD)
Robin Ivanova de Braginski: Claro, la parejita del año :D me alegro de que te guste ^^ Creo que todas tenemos un "señor de negro" en nuestro interior preparado para raptar a Felicianos (y a los que se pongan por delante O_o) ¡Y no se lo digas a Suiza, aquí tienes la continuación! D:
Kuki: ¡Me alegro de que te guste! :D Síiii… Lovino es el mejor .w.
¡Gracias a las cinco por comentar! ^^
