Perfume

Frunce los labios al sentir el olor del perfume, demasiado dulce para su gusto. Le marea, le da nauseas y lo encuentra prácticamente infantil.

-De nuevo te colocaste esa pestilencia.-Gruñe cuando ella se suelta el cabello. Por supuesto no le contesta, sólo lo mira.- Deberías de dejar de colocarte esas cosas que te hacen oler a mujer barata.

Ella exhala un grito agudo.

-¡Me lo regaló mamá!-Dice ofendida. De verdad le había dolido aquel el comentario.

-¡Con mayor razón!

No alcanza a carcajearse, ya que repentinamente aparece de espaldas en el suelo con la chica sentada sobre cintura agarrándolo a golpes.

-¡Eres un maldito imbécil!-Grita mientras le da certeros combos en el pecho, la mandíbula y los brazos.

Luego de un instante cuando los golpes se tornan lentos, se detiene, observando el resultado de su ira: un pequeño hilo de sangre proveniente del labio inferior.

Él la empuja hacia un lado, y ella cae sin hacer el menor ruido. Tal vez no le habrán dolido los golpes, pero sí el orgullo.

-Maldita rata…-Susurra palpándose el labio. Ella sonríe satisfecha.

-Al menos algo te duele.-Contesta intentando levantarse, pero él la detiene agarrándola por el brazo.- ¿Qué quieres?

-No te dije que te fueras.

-No eres quién para decirme lo que debo hacer.

Intenta levantarse nuevamente, pero él la jala hacia su pecho.

-Todavía hueles mal.-Se queja arrugando la nariz. Ella sonríe y se acomoda para verlo a los ojos.

-Entonces, suéltame.

-Dije que hueles mal, no que te vayas.

-¿Admites que me quieres cerca?-Susurra sonriendo con la boca curvada, él asiente lentamente.

-No es algo por lo que debas alegrarte, no eres más que un pasatiempo.

-Igual que tú.-Dice ella cambiando la mueca y levantando las cejas de modo suspicaz.

Él se levanta levemente, y ella se acomoda más arriba hasta chocar sus frentes.

-Sigues apestando a horrores.-Susurra despacio, pasando la nariz por el cuello de la chica, ella suspira.

-¿Te das cuenta que también apestarás después de esto?

-Eso se puede cambiar….-Contraataca antes de besarla. Ella jadea al mismo tiempo que él brutalmente arranca su blusa.- El sudor es el mejor aroma…


No se me da escribir cosas muy sexuales. Pero ya que las viñetas son algo violentas, creo que jugaré con mi imaginación a ver qué resulta en los siguientes capítulos.
Sigo insistiendo en qué no sé qué estoy haciendo, pero al parecer ha tenido buenos resultados.
Este es un tema nuevo para mí, nunca he escrito algo de Angst, o de violencia sicológica y física, así que es algo extraño. En fin, agradezco sus comentarios.

Anya.