TE SOÑÉ
Capítulo 2
•°o.O Dime que a ti te pasa igual O.o°•
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Si tuviera una lista de las situaciones que lo habían hecho sentir estúpido, ésta ocuparía el primer lugar. No sabía cuánto tiempo había pasado, si minutos o tal vez horas. Tenía los ojos vendados y aquella extraña piedra ambarina en su cabeza. Esperando… esperando… esperando y esperando…"¿Momento de conexión? Pero que reverenda estupidez, voy a matarte Blaise…"
Cuando pasó por la cortina de humo, su ropa se había sustituido por su elegante pijama, pero en una versión totalmente blanca. A su alrededor, todos se encontraban sentados sobre cojines y con los ojos cerrados.
Una chica de cabello largo y rubio, lo recibió y le indicó uno de los lugares vacios, para después colocarle aquella piedra color ámbar entre el cabello. En varias ocasiones le pidió que se relajara, que entrara en conexión. Intentó concentrarse, pensar en nada, pero no pudo, miraba a Blaise o a Daphne que no estaban muy lejos, esperando que también abrieran los ojos, pero nada, ellos parecían en trance.
La rubia, le vendó los ojos, esperando que así lograra concentrarse. No supo si fue la expresión soñadora o los grandes ojos azules, pero algo en ella le resultaba bastante familiar.
El interior del salón era enorme, tan blanco que lastimaba los ojos pero él no podía cerrarlos y mucho menos dejar de pensar. Estaba considerando seriamente el levantarse y salir de aquel lugar.
– Veo que todavía no llega el momento – la voz amable lo sobresalto un poco, no la había escuchado llegar – Respira profundo, te ayudará. – La ubico frente a él. Ella le destapó los ojos y retiro la piedra, toco su frente como si intentara chequearle la temperatura. Él se alejo al contacto con un gruñido. Los demás comenzaron a abrir los ojos y despabilarse. Daphne se tallaba los ojos, lo vio y le sonrió dulcemente. Blaise bostezaba.
Ya no le preocupaba el tiempo transcurrido, sino la falta de realismo de aquella situación. El momento de hablar había comenzado. Se dispersaron como si se encontraran en recreo. Ya no entendía nada. La mayoría hablaba de lo maravilloso del momento de conexión, de lo relajados que estaban o de las fantásticas ideas que tenían para esa noche. Al parecer la extraña piedra hacia una especie de liga entre los sueños y la persona, o era como un contenedor? no, cada minuto que pasaba todo era más irreal y confuso.
Él estaba callado, no había tenido ningún momento, fase o idea que comentar, al contrario se estaba poniendo muy nervioso. "Aquí tampoco encajas". Su dilema existencial regresaba, otra vez estaba solo. "¿Club de soñadores?" Recordó porque estaba ahí, no quería volver a perder lo último que tenia, sus compañeros, sus amigos. Sintió una punzada en el estómago. "No seas cursi, no los necesitas". Todos comenzaron a hacer un circulo en el centro de la sala, Daphne le tomó la mano y cerró los ojos. "Suficiente, me largo" se soltó y se dirigió a la puerta.
– No olvides poner el rêveur bajo tu almohada, ahuyentará las pesadillas – fue lo último que alcanzó a escuchar, de aquella chia rubia. No entendió a que se refería pero…
Se detuvo súbitamente, en un perchero que estaba a un lado de la puerta colgaban varias bolsitas de terciopelo de diferentes colores. Se quedo hecho piedra. Se acercó para comprobar sus sospechas, la bolsita negra tenía grabadas en plateado las palabras Draco Malfoy. Tragó saliva de forma pesada. "Lunáticos", casi arranco la bolsita con su nombre y salió corriendo.
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La penumbra se adueñaba del lugar, solo la luz de la luna entraba por la ventana e iluminaba el pasillo. Crack! Había cristales rotos en el piso. Se le erizo la piel y siguió avanzando. – ¿Madre? – Su propia voz le sonó lejana, casi un eco. Había algo resbaloso en el suelo, el estómago se le hizo nudo: era sangre.
– ¡Noooooo! –
Otra vez la pesadilla. Tragó saliva pesadamente. Se sentó en la orilla de la cama y suspiró. Froto su frente y entonces… de forma repentina su mirada se poso en el saquito negro sobre el buro. El rêveur. No lo estaba considerando de verdad. ¿O sí?
Volteo la bolsita sobre su mano y una piedra un poco más pequeña que su palma salió. Era como la que le habían puesto sobre la cabeza esa tarde, pero esta vez de un rojo ambarino. La colocó bajo su almohada y se recostó. Cerró los ojos y espero, convencido de que ya tenía dos situaciones para su nueva lista.
El confort llego de inmediato. Que cama tan cómoda, las sábanas lo acariciaban con suavidad, comenzó a flotar. Muchos recuerdos aparecieron en su mente. Recuerdos de su niñez. Estaba sonriendo. Todo era tan tranquilo, feliz y relajante. Era como volar… no! Era como caer, distinguió el suelo a distancia. Estaba cayendo. Tal vez por eso tenía todos esos recuerdos. Como ver su vida deslizarse ante él en segundos. Se estaba acercando a una muerte segura.
Recordó su primera escoba.
10 metros para estrellarse contra el suelo
Cuando cumplió 10 años.
8 metros…
Obsequios de navidad y caramelos.
6…
Su selección en Slytherin.
4…
Y… sus padres... vivos… sonriendo.
2…
AAAAAAAHHHHH!!
Se estampó de lleno con el suelo, pero fue como caer sobre una cama de agua. Dando un pequeño rebote quedo boca arriba. La cabeza le daba vueltas. El cielo era claro y lleno de nubes blancas y esponjosas. Se incorporó sobre sus codos y miro alrededor. Hacía mucho frío, y todo estaba cubierto de nieve.
Se levantó y sacudió sus hombros, estaba completamente abrigado, miro sus manos con guantes gruesos, y reconoció su traje de snowboard flotante. Tanteo sobre su cabeza, también llevaba el gorro y los goggles. A un lado encontró su vieja tabla, la tomó y no pudo evitar sentir nostalgia. La primera vez que había estado ahí fueron las vacaciones de invierno de su tercer año en Hogwarts.
Se colocó sobre la tabla y se deslizo sobre la nieve. Ya había olvidado la sensación de libertad que resultaba de aquel deporte. Tomó velocidad en una pendiente, esquivó aglomeraciones de hielo. Le encantaba estar ahí, se sentía como un niño pequeño, todo era diversión, nada de preocupaciones o misiones, nada de magia oscura o castigos, con sus padres… y entonces recordó: no, sus padres se habían ido, y no volverían jamás. Aumento la velocidad de caída. Y comenzó a reír, a carcajearse. Se encontró frente a un precipicio. Si no se detenía pronto seguro moriría. Mantenía un gesto desquiciado. "Qué más da". Ni siquiera hizo el intento por detenerse, se dirigió al borde y se dejo caer…
Fue más aparatoso de lo que pensó, perdió el control de sus pies porque seguían enganchados a la tabla. Todo su cuerpo giraba y se revolcaba sobre la nieve, reboto varias ocasiones. Pero no sintió ningún dolor. Solo dejo de girar hasta llegar a una parte plana. Otra vez estaba boca arriba sobre el suelo. Seguía sonriendo. Suspiró pesadamente y una sensación de alivio le recorrió el cuerpo. Estaba vivo. Podría jurar que había sido la caída más divertida en toda su vida. Se echo a reír más fuerte que antes.
– Tú sí que estas demente. – Una chica pálida y con pecas lo miraba con gesto divertido. Tenía los brazos cruzados sobre su pecho, y un largo cabello rojo se asomaban bajo el gorro. Sus pestañas se agitaron en un segundo, esperando una respuesta.
En cuanto Draco se topó con aquella mirada chocolate, no pudo evitar exaltarse. De inmediato intentó ponerse de pie, pero uno de sus pies seguía atorado y cayó hacia el frente. Ya no solo estaba sorprendido sino avergonzado. Rápidamente desatoró las botas. Pero cuando se levantó, buscó a su alrededor, pero la pelirroja había desaparecido.
Se retiro los goggles y se tallo los ojos. Alcanzó a divisar a lo lejos una cabaña, y se acercó. Llamo a la puerta varias veces pero no había nadie. Abrió con cuidado, tal vez ahí se había escondido la pelirroja. Pero no fue así, se sorprendió por lo que había dentro. Era su habitación. Su cama, su closet, su lámpara… todo estaba ahí. Estaba por entrar cuando escucho una voz a sus espaldas.
– ¿A dónde vas? Aún es tarde –
Se giro con brusquedad, esta vez no desaparecería de su vista tan rápidamente. La contemplo por unos segundos, sin saber que contestar. Era una chica muy atractiva, de rasgos delicados y mirada penetrante. Seguro era una alucinación. Pareciera que intentaba leer su mente a través de sus ojos, estaba a la defensiva o como si esperara que en cualquier momento él pudiera lanzarle un golpe o un maleficio por haber dicho algo indebido. Fue hasta entonces que se percató que no llevaba la varita. Pero no se preocupo, porque aunque no sabía con exactitud dónde estaba sabía que estaba más seguro que nunca en aquel lugar.
– ¿Quién eres tú? – dijo fríamente, mientras cerraba a sus espaldas la cabaña.
– ¿Qué? – Parecía desconcertada.
– ¿Eres sorda?¿Que quién eres? – no pudo evitar ser hostil. Si había un intruso aquí, era ella.
– Mmh… no soy sorda, y no tengo porque contestarte – frunció el seño.
– Ok, como quieras – y se alejo, paso de largo por su lado. Sabía que lo seguiría.
Y así fue. Podía escuchar sus pisadas sobre la nieve, tras él. No estaba seguro hacía donde dirigirse, solo quería alejarla de su habitación. Aceleró el paso, pero ella también. De repente comenzó a lloviznar. Se echó a correr, encontró su tabla flotante, y volvió a deslizarse. Su alucinación ya había desaparecido.
Así anduvo un corto rato, paseando hacia ninguna parte, disfrutando de aquel momento. Se había vuelto a relajar. No pudo dejar de pensar en la pelirroja, y que en que tal vez, y solo tal vez había sido un poquito injusto con ella, y se propuso que la próxima no sería tan grosero, después de todo no había nadie más ahí y ella no parecía tan desorientada con él. Le sacaría información.
La oportunidad llegó pronto, la encontró a unos cuantos metros, estaba de pie a la orilla de un lago totalmente congelado. Miraba hacia el horizonte. Draco se acercó derrapando un poco; presumiendo su habilidad, para dejar en el pasado aquella escena vergonzosa donde se enredaba con sus propios pies. Ella lo miro y sonrió de lado.
Su mirada lo confundió, no parecía molesta en lo absoluto por su último encuentro, o por haberla perdido en medio de nada, sino aliviada de volverlo a ver. Aquella mujer le parecía de lo más intrigante y misteriosa. Él no le sonrió. Se limito a saludarla con un suave movimiento de cabeza. Se paró a su lado. Ella volvió su mirada hacia las blancas montañas de nuevo.
Le molestó que no le prestara atención, o le dirigiera la palabra. Le clavó su mirada gris, nadie se resistía. Estaba seguro de conocerla, pero de donde no lo sabía. No era alguna de las chicas con las que había tonteado la última vez que visitó ese lugar con Blaise. Además era muy guapa como para haberla pasado por alto. Y ningún muggle podría pasar a la zona exclusiva. La examinaba de pies a cabeza.
– ¡Ya basta Malfoy! Deja de mirarme así – dijo al fin.
– ¿Nos conocemos? Bueno, es claro que tú me conoces, pero ¿Quién eres tú? – se defendió
– ¿Es… es enserio? – El chico no dijo nada y ella lo miró con suspicacia – Ok, piensa, ¿qué pasó antes de que llegaras aquí?
– ¿Eh? – Meditó unos segundos, y recordó que cuando se dejó caer en el precipicio, ella lo había visto – Me resbale, no intentaba tirarme… no a propósito…
– No, Antes – dijo tajantemente
Entonces lo recordó todo. Esta vez si.
– ¿Esto es un sueño? – preguntó con escepticismo. Ella asintió con la cabeza. Estaba confundido. – Si este es mi sueño, ¿Qué haces tú aquí? No me has dicho quien eres. – la miro con recelo, la chica palideció unos segundos.
– Yo… soy parte del sueño… – se tocaba la nuca y miraba sus zapatos – algo asi como tu… conciencia, si algo así – volvió a mirar al rubio.
– Mmh… ok, supongo – dijo poco convencido.
– Y dime… ¿En dónde estamos? este lugar debe significar algo para ti, algún lugar que hayas estado visitando últimamente… – preguntó de forma convencional.
– Suiza, pero no había venido desde hace años. – respondió, pero antes de que ella preguntara algo mas, se adelantó. – ¿Por qué desapareciste hace rato? – El comportamiento de la pelirroja le parecía sospechoso.
– No lo sé. Supongo que es difícil estar aquí cuando tú no quieres que esté. Depende del momento de conexión.
– ¿El qué?
– El momento de conexión, ya sabes con el rêveur – pero se calló de inmediato.
– ¿Cómo sabes eso? – entrecerró los ojos, para analizarla mejor.
– Bueno… si estoy en tu subconsciente… debería saberlo. – se apresuró a decir. Comenzó a caminar, la cabaña estaba muy cerca.
– Pero no sabías en donde estábamos. – la siguió.
– Cálmate quieres – la chica sonrió de lado y volteó a verlo – Solo trataba de ayudarte a entender. Estas paranoico. – Llegaron frente a la cabaña. – Cuando despiertes, tal vez ni siquiera me recuerdes. No has notado que todo aquí te parece muy relajante. Es porque tu mente está en reposo. Tú lo creaste… ¿Entramos? – Se colocó a un lado de la puerta. – Hace frio.
– No, quiero seguir afuera. – No quería que una desconocida, por muy su conciencia que fuera, entrara en un habitación. Por lo menos no por ahora.
– Pero hace frio. – Frotó sus manos, para darse calor.
– No – Estaba decidido. Él no sentía frio, pero seguro era por su grueso traje. – Espera aquí. Te traeré un abrigo. – Se metió rápidamente y cerró la puerta tras de sí. Se dirigió al guardarropa, y encontró lo que no estaba buscando. Ahí solo había otro traje como el suyo, pero más pequeño y con vistas color púrpura, además del equipo necesario: tabla, goggles, guantes, etc.
Se lo arrojó a la chica, se estaba molestando, osea que era cierto lo que ella dijo y ahora tendría que aguantar su compañía. Ella frunció el seño pero no replicó nada, se metió en el traje, se puso los guates y lo siguió. Ambos parecían igual de emocionados por la compañía.
– Bien, nos vemos en aquel pino de allá, ¿entendido? – Señaló hacia un árbol lejano.
– No te veo muy a gusto con mi compañía. Podría esperarte aquí.
– Ya que estas aquí y tienes la tabla, ¿no? Adelante – Y se echó a andar
– No, espera ¿cómo se usa esta cosa? – la tabla purpura flotaba delante de ella.
– Para ser mi conciencia eres bastante tonta ¿sabes? – Le dijo con fastidio, pero ella no dijo nada solo lo miro con odio, pero luego forzó una sonrisa. Draco suspiro desesperado.
– Mira, debes inclinarte de esta forma, flexionas las rodillas así… no, así no, sino así…trata de mantener el equilibrio…- le tendió la mano pero ella se negó – ok, iremos despacio si quieres. – Y así fue, comenzaron a deslizarse a paso de caracol. Ya no estaba molesto. Después de todo, era la conversación más larga que había mantenido con alguien que no fueran sus compañeros.
Después de un rato, de regaños desesperados de parte del rubio y un par de caídas de la pelirroja. Ella demostró que aprendía rápido, ya se deslizaba con más confianza, si tropezaba se levantaba muy rápido y sin ayuda. Estaba dominado el snowboard flotante. Le parecía muy divertido, como patinar sobre el aire. Trató de ponerle mayor velocidad. Pero ya estaba oscureciendo.
– Esto es increíble – sonreía la chica, llevaba los brazos extendidos para mantener el equilibrio. Aunque no hiba tan rápido como él, ya llevaba un mejor ritmo.
Draco la observó, le causo mucha gracia que ella estuviera riendo tanto, cuando se deslizaba sobre una superficie muy poco empinada y de forma lentísima. – Esta lista para competir contra una tortuga – se burló
– Ja-ja, ¿no has pensado en dedicarte a la comedia?
– Si, en ocasiones – le guiñó un ojo. La chica bufó y miro hacía la puesta de sol.
– Se está haciendo temprano
– ¿Temprano?
– Si, ya debes despertar.
– Ah… ¿Y cómo lo hago? – una pequeña decepción se asomó en su voz.
– Revisa tus bolsillos y tocas el rêveur.
– Si, aquí esta – sacaba la bolsita negra – ¿Te veré mañana? – Preguntó sin pensar. Se arrepintió al momento por lo que rápidamente se quito el guante y presiono la piedra en su mano.
–…sí, claro. – Dijo sonriendo sinceramente, pero él ya había desaparecido.
El sol empapaba su pálido rostro de una cálida luz. Abrió los ojos despacio. Estaba totalmente extendido en su cama. Bostezo tranquilamente y sonrió un poco. Había sido un sueño casi ridículo, pero era tan satisfactorio haber podido dormir. Tranquilo. Hoy no llegaría antes que todos. Ya se le había hecho tarde.
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En una cafetería, una chica castaña y elegante túnica estaba leyendo El Profeta. Volteaba de vez en cuando hacia la puerta, llevaba media hora esperando a su mejor amiga.
– ¡Ginny, por aquí! –Llamó a una chica pelirroja acababa de entrar – pensé que no venías…
– Perdona Herm, se me hizo algo tarde – Se sentó en el banquillo frente a la castaña. – ¿ya ordenaste? Muero de hambre
– No te preocupes, debió haber sido una noche pesada – cerraba el periódico y lo acomodo en un extremo de la mesa – ¿Cómo te fue?
– Bien, es decir… funcionó – Buscaba al mesero con la mirada – Pero no sé si lo hice bien, es obvio que no confía en mí…
– ¿Te reconoció?
– Oh no, no es eso… digo, al principio creí que si porque no fue nada amable, como era de esperarse. Pero… fue extraño. Me sentía como una intrusa... – suspiró, el mesero no aparecía. – Y ni siquiera pude averiguar nada.
– Podría ser peligroso. Tal vez deberíamos desistir, hay otros medios…
– No!... esta es mi primera misión importante y no pienso defraudar a Harry. Además solo fue incomodo, eso es todo.
– Mmh…pues yo no estoy de acuerdo. – dijo la castaña, creía que también Ginny le estaba dando muy poca importancia. – Es muy poco ético, además si Luna se entera…
– Yaaaa – la interrumpió – Por favor, por una vez confía en mí – puso su mano sobre la Hermione – No te preocupes, solo serán un par de noches. Y nada más. Tómalo como un experimento, una simple investigación de campo. – le dedico un guiño y sonrió.
Por fin el mesero apareció, y la pelirroja comenzó a ordenar rápidamente.
Hermione la observó. Estaba preocupada. Sabía que esta misión era más riesgosa de lo que parecía. Sabía que Harry subestimaba el poder mágico de los sueños. Sabía que Luna se enfadaría si se enteraba con qué fines había sido usado su invento. Sabía que no debía decirle nada a Ron o la mataría. Pero lo que no sabía era que el mundo de Ginevra Weasley, su mejor amiga, estaba a punto de dar un giro completo y todo por una simple investigación de campo.
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•°o.O Fin del Capítulo 2 O.o°•
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Jejeje, vaya que me ha costado este segundo capitulo, lo reescribi y lo reescribi, pero al fin lo publique, como dijo Draco – Es ahora o nunca- jeje
Muchísimas gracias a yo-182, Jane Malfoy-028, y Gin kiOhikari, por sus reviews. Que sentí rebonito al recibirlos, repito: muchas gracias. Espero les guste este segundo cap. Que aunque todavía no hay romanticismo (del bueno), mínimo ya apareció Ginny. Un saludo!.
No se olviden de dejarme sus comentarios, consejos, quejas, dudas y sugerencias o cualquier cosa, el chiste es que le den al botoncito verde de aquí abajo y me ayuden a mejorar.
Hasta el prox cap!!
Lâdy е
