Ayuda indeseable

"Como pasan los años…"

Cruzo el pozo, y sintió por primera vez alivio de escuchar tan claro el cantar de los pájaros, y el de los arboles al mecerse por el viento, y sintió placer al sentir su cabello mecerse también … estaba tan concentrado en aquello, que no había reparado en las miradas extrañadas de su sirviente y el hanyou le brindaban – otra vez le pasaba, y en un día, tendría que reparar en ello después. – los observo, podía entender en la mirada de Inuyasha, la duda, y el ¿pero cómo?, y en la de Jaken, el alivio, ignorando ambas comenzó a caminar…

- ¿¡Pero cómo!? - Comenzó a cuestionarlo - ¿Sesshōmaru que haces acá? - Termino de preguntarle mientras se ponía enfrente de él. Ignorándolo olímpicamente el demonio peli-plata siguió su paso, chocando el hombro de Inuyasha, y parar a poco más de un metro de él.

- Pequeño hibrido, si aprecias tu vida ¡no me jodas! – le respondió dándole la espalda en cada momento. Jaken se sorprendió al ver que su amo no tenía contemplado atacar al hanyou.

- ¿Cómo lo hiciste? – Sesshōmaru supo a que se refería esa pregunta tan obvia .

- Mejor preocúpate, por lo que te dejo Inu - No - Taisho… - nunca antes se había referido así de su progenitor… pero se sentía tan encolerizado, al pensar en lo que acababa de hacer y lo que le tocaba hacer después - para ti no será fácil. –y con ello dio terminada la conversación y siguió avanzando con Jaken corriendo tras él.

Inuyasha no comprendió lo último, y tampoco tuvo tiempo de seguir preguntando, pues Sesshōmaru ya se había ido… ¡maldito engreído! pensaba mientras, volvía a la aldea, tendría que preguntarle al cobarde de Myouga.

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Se encontraba sentado en el filo del balcón, en sus aposentos, había evitado las preguntas que Jaken estuvo haciendo durante el camino, no quería referirse al tema, ni a la mocosa humana, ni a nada que le recordara esa tediosa era, solamente respondió a la más obvia de todas.

- ¨ ¿Amo, y que paso con la estúpida humana?¨... - este no recibió respuesta - ¨ ¿¡se reusó a venir con usted!?¨ - se le ocurrió decir de repente, a lo que Sesshōmaru, se detuvo en el acto, y lo miro con un desprecio que jamás le había regalado, para luego seguir el paso y contestar.

- ¨La iré a buscar pasado ciento cuarenta ciclos lunares…¨ - acaso su sirviente pensaba que él dejaría que una humana, hiciera lo que quisiera ¡JAMÁS!... lo mataría antes de que se atreviera a preguntar algo así de nuevo- ¨ ¡no preguntes más!¨ - se había adelantado a decir antes que Jaken comenzara nuevamente con preguntas innecesarias.

¿Y si aquella no era la humana que el buscaba?, si, si lo era, el árbol sabio se lo había dicho, y él lo había sentido… quiso dejar de pensar en aquello y mejor se fue a recostar al tufón de la habitación para así dormir – dudaba que lo hiciera. –

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Era primavera, aún faltaba para que el verano llegase, y aun así el calor era sofocante, se encontraba corriendo, pues así comenzaba con su rutina de entrenamiento diario. Ya llevaba años en aquella rutina, si se había vuelto más fuerte, más aun así no entendía por que no podía sacar la espada de aquel pedestal, que yacía en la tumba de su padre.

Nadie le daba a entender el por que no lo podía lograr ¿Qué era lo que estaba haciendo mal? Había intentado sacarla de todas las formas y posiciones habidas y por haber, y nada. Había creído al principio que era por su falta de fuerza y poder, pero ahora había aumentado ambas cosas y aun asa no lograba ni siquiera moverla un milímetro, y eso que había adquirido más fuerza y poder que cualquier otro hanyou… el único día que no había seguido esa rutina fue cuando ella se fue de la aldea… Kikyo. ..

Era una tarde lluviosa e iba llegando a la aldea, iba tan concentrado pensando en sus problemas – Tenseiga – cuando sintió como una mano tomando delicadamente la suya, al voltearse vio a Kikyo, y esta le sonreía tímidamente, él se estremeció al comienzo, y luego la jalo hacia el y la abrazo, así estuvieron un rato sin importar que la lluvia los empapara enteros, todo era casi perfecto, casi, hasta que ella se separó y lo miro fijamente y rompió el silencio..

- ¨ ¿Tú sabes que tengo que comenzar mi viaje cierto? Pues Kaede, ella ya me enseño ya todo y yo…¨

En el momento no hacía falta seguir escuchando, él bien sabia lo de aquel viaje por aldeas, buscando nuevas enseñanzas de distintas sacerdotisas, para así aprender más, y si lo había postergado ya por demasiado tiempo había sido por él, porque no quería dejarlo solo, y por que Kikyo quería que ese viaje lo hicieran juntos, porque ambos tenían que aprender de el… se lo habían prometido tiempo atrás Inuyasha no quería dejarla partir, él quería ir con ella, pero algo lo detenía… ¨Tenseiga ¨

- ¨¿Vendrías con migo?¨ - ella había titubeado mucho antes de preguntar aquello.

- ¨Lo siento, pero aún no puedo¨ - respiro hondo, le había dolido aquello - ¨no sin Tenseiga.¨ –termino diciendo bajando la cabeza, no era capaz de mirarla a la cara.

-¨Temías que dijeras eso¨ - susurro después de un largo silencio - ¨ya no eres el mismo¨ - termino por decir para luego caminar lo mas rápido que pudo dejando a Inuyasha atrás…

Kikyo partió al día siguiente de la aldea, todos los aldeanos la despidieron deseándole buen viaje, y que le fuera bien en todo.. Inuyasha no llego a despedirse – eso le dolió a Kikyo – el estuvo en el árbol sagrado, podía escuchar como la despedían mas no tuvo el valor de hacerlo él. Y ella al fin se había ido, tuvo ganas de seguirla, irse con ella en aquel viaje, pero no tenía la espada, desecho la idea inmediatamente, tan rápido como llego… pero aún así ese día estuvo todo el día sin moverse de ahí, y olvido por completo su rutina…

Ella se había ido hacia poco mas de dos años, no volvía ni de visita, la anciana Kaede, sabia de ella periódicamente cada cuatro meses, el estaba en conocimiento de aquello, más el aun así no preguntaba nada de ella, más él no quería saber nada, ella no lo había esperado, y simplemente se había ido… dejándolo solo, y sin más después de recordar aquello siguió con su entrenamiento.

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En un riachuelo refrescándose los pies, se encontraba una joven sacerdotisa, de pelo largo y castaño, su mirada era triste y sombría, estaba de cabeza gacha mirando como las holas pasaban atreves de sus pies, hasta que sintió una presencia conocida, comenzó a mirar por sus ropas hasta que sintió el piquete en su hombro, puso atención a este y vio ala muy conocida pulga… Myouga, este luego de llenarse con el vital líquido carmesí le hablo.

- Señorita Kikyo, tiempo sin verla - decía en tono muy cordial, para luego agradecer por su merienda.

- Hola Myouga -respondió de la misma manera, luego de un breve silencio se animó a preguntar - ¿has sabido de Inuyasha? - este dio un suspiro antes de contestar.

- Hace un par de meses, lo vi por última vez - respondía bajando su diminuta mirada - él…

- ¿Aún no comprende verdad? - lo interrumpió meneando su cabeza negativamente, y tornando su mirada más triste.

- ¿¡Como usted lo sabe!? - le pregunto sorprendido mirándola atentamente, ella simplemente sonrió afirmándolo.

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Nuevamente se encontraba pisando aquellos caminos, que no quiso pisar en muchos años, los cuales no pasaron tan rápido como el hubiese querido. Hubiesen sido mucho más largos si no se hubiera entretenido, en pequeñas batallas civiles, en las cuales débiles youkays, intentaban hacerle querer hacer frente, por querer formar pequeñas tribus en sus tierras… estúpidos pensaba al recordar. Y el tiempo restante lo paso pensando, en lo que sucedería pasados esos ciclos… Suponía que la humana ya hubiera entrenado, y estuviese lista siendo ya una miko para su misión, suponía que aún seguía con vida – En realidad lo tenía más que claro… así era. – En esta ocasión no quiso la compañía de Jaken, pues estaba absolutamente seguro que este lo haría irritar, y eso era lo último que quería. Había llegado el momento; iría tras la maldita miko, en la mañana del día siguiente estaría por allá.

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Era ya de noche y se encontraba acostada en su cama, ya todos dormían menos ella, como era de costumbre se encontraba teniendo unos de esos sueños triviales, hasta que aparecía una sombra oscura y borrosa, con ojos dorados, mirándola, era lo único que podía identificar – siempre estaba ahí –. No recordaba en que situación ni momento conoció aquella mirada… la conocía de memoria, siempre la mirada era seria y con un deje de ¿desprecio?, no sabía por que lo último, siempre cuando aparecía en sus sueños intentaba mirarle la cara u otra cosa, mas no podía, todo lo demás se veía tan mal, y al intentar acercarse para mirarlo mejor y tocarlo despertaba… siempre lo mismo. Y ahí se encontraba como siempre, – después de tener un sueño con la "mirada fría", – intentando darle una explicación, esta vez había llegado a la conclusión – otra vez – que era efecto de las múltiples historias que escuchaba de parte de su abuelo referente al "antiguo Japón," … y en ese debate se encontraba, intentaba hacer memoria y ¡nada!, y hubiese intentada seguir durmiendo pero su despertador sonó ¡que frustrante!, no había dormido nada por culpa del bendito sueño ¡maldita mirada! Se estaba levantando maldiciendo por lo bajo, tomo sus cosas para ir al baño, le quedaba un largo día de clases. . . .

- ¡Por fiiin!, ¡ya no aguantaba maaas! - decía una azabache mientras escuchaba el timbre que daba por finalizada la jornada escolar.

- ¡Yo tampoco Ahome, menos mal es viernes ya! - la apoyaba Yuca una joven amiga, mientras ordenaban ambas sus cosas para así salir rápido.

Lamentablemente para Ahome habían demorado más de la cuenta, así que no alcanzo el bus, y no tenía ánimos de esperar el próximo por media hora más, así que no le quedaba de otra que irse caminando a casa, pensaba que no dejaba de ser un mal día aquel, no le molestaba caminar, pero el calor no lo hacía para nada fácil, aparte sabía que en su casa no habría nadie esperándola, pues habían aprovechado el fin de semana largo para visitar parientes en el sur. No le molestaba para nada quedarse sola en casa, pues podía invitar a pasar el fin de semana a cualquiera de sus amigas, pero aun así este día extrañaría las atenciones de su madre.

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El olor era sofocante y no encontraba el olor de la humana por ninguna parte, se notaba que no había nadie en el templo ni a la redonda, se estaba impacientando, no podría calcular cuánto tiempo llevaba en aquel lugar, pero ya no aguantaba más, llego hasta unas escaleras que daban a ¿un camino?, no entendía bien que era aquello que se movía a gran velocidad con ruedas, iba a comenzar a descender las escaleras cuando…

Había sido el peor retorno de la escuela que lo hacía caminando, estaba cansada – como buen día viernes – tenía calor y hambre, y aún le quedaba por subir los malditos escalones….

Había sentido una presencia familiar, miro a los pies de la escalera, hay estaba parada una joven humana, con la cabeza gacha, quiso ignorar que aquella fuese su miko, más el aroma de esta sí lo era…

Faltaba el último esfuerzo, no quería ni mirar los escalones, así que había agachado su cabeza para mirar mejor el suelo, y así comenzó su marcha peldaño por peldaño, pensando en que haría primero…

La veía subir y comenzó a percatase que aun su poder era nulo ¿pero que diablos? se preguntaba, si a esta altura ya debería de estar en una etapa avanzada de entrenamiento… la veía venir….

Primero se daría un baño, se pondría su pijama, comería algo viendo televisión, y después dormiría, dormiría y dormiría…

Se le iba acercando, aun con la cabeza gacha, es que ¿acaso no había notado su presencia?... parecía que no…

Se haría para comer solamente unos sándwich, no tenía ni ganas ni de cocinar, iba tan sumida en sus pensamientos…

Es que ¿aún no le notaba? Se preguntaba el taiyokai, mientras la veía a pocos pasos para que lo chocara de frente ¡no se movería! Él no lo hacía por nadie…

Sintió que chocaba con algo duro, con suerte no se había ido de espalda, al tomar se dé algo esponjoso y peludo y suave, al alzar la vista para poder decir algo, y ver con que había chocado, su mirada fue directo a los ojos… no podía ser posible, ¿esos ojos?, eran los mismos con los cuales se había desvelado tantas noches, por esos sueños incomprensibles…

La había mirado directamente a los ojos, no aguantaba la imprudencia de esta, desde la forma en que lo choco más encima se afirmaba de su cola para no caerse… la haría pagar por aquel atrevimiento, que ni siquiera en una disputa o lo que fuera lo habían hecho, su mano instintivamente fue a para al cuello de la joven humana…

- ¿T-tú… tú eres? - dijo de repente dando un paso para atrás disolviendo el agarre que le tenía tan rápido como si le quemara…

Continuará…

Hola a todos, agradecer lo todos los que han leído esta historia =) y muchas gracias a los que dejaron sus reviews: luna90, kagome-chan997, Anika-san, guest, , Miss smiled, mican, hechicera, Luna31 y Adomani…. Espero que le haya gustado este capítulo, que se va tratando de cómo fueron pasando los años en grandes rasgos. Bueno totales q estén bien!