Capitulo 2
Había pasado ya un mes desde que Antonio entro a la universidad, que en ese momento se encontraba descansando recostado sobre su almohada en su comoda recamara, al fin era viernes y creía que se merecía el descanso ya que había tenido una semana muy pesada debido a las evaluaciones del primer parcial, además de que ya tenía toda la tarea hecha para la siguiente semana así que no tenia problema.
Después de pasar un largo rato ahí tirado sintió un poco de hambre y se levanto para ver si había algo de comida, y en el refrigerador encontró una nota, se acercó a ella y leyó atentamente:
Perdón amor o tuve tiempo
de prepararte la merienda pero
dentro hay huevos y tocino.
Te quiere mamá.
Con mucho entusiasmo- y hambre- saco del refrigerador el huevo y el tocino y se puso a cocinar, luego se sirvió en un plato y lo acompaño con un vaso de jugo de naranja. Una vez terminada su merienda, se dirigió al sillón donde se recostó a ver la televisión y sin darse cuenta se quedo dormido. Despertó cerca de las 08:00 pm al sentir sobre su mejilla los húmedos labios de su madre.
Bostezó y se tallo los ojos mientras la observaba entrando a la casa cerrando tras de ella la puerta y colocando su abrigo en el perchero:
—Buenas noches mamá- dijo el ahora un poco perezoso Antonio
—Buenas noches dormilón- contesto cariñosa y dulcemente la madre mientras le revolvía el cabello y le regalaba otro beso sobre su mejilla derecha.
Antonio sonrió penoso al escuchar las palabras de su madre — ¿Cómo te ha ido en el trabajo?
— ¡Ah! —Suspiro ella mientras se sentaba en el sillón mas pequeño y se sacaba los tacones que llevaba —Algo cansado y estresante pero bueno- se quejo dejando caer su espalda bruscamente. Luego se reincorporo y tomo la bolsa de mandado que tenía a su lado para dirigirse a la cocina, su hijo la observo durante un instante sin reacción alguna.
Antonio reacciono después de un instante dando un sato del sillón —Te ayudo — a lo que su madre respondió dándole una de las bolsa y poniendo la otra en la mesa, ya que con lo que llevaba ahí haría la cena,
El ojiverde comenzó a sacar y acomodar las cosas en sus respectivos lugares y cuando hubo terminado se volvió hacia su madre y tomando algunas de las cosas que había en la mesa le dijo— Mamá —
— ¿Qué pasa Toni?—
—Hoy haré la cena—
—No te molestes, yo la hago—
—No es molestia de verdad, hoy has trabajado bastante, mejor descansa otro rato—contesto el ojiverde con una cara sonriente mientras le guiñaba el ojo, seguido de darse la vuelta para comenzar a hacer la cena, en la cual tardo unos 20 minutos.
Al terminar el ojiverde sirvió para ambos para luego llevarla hasta el comedor donde su madre esperaba pacientemente, le coloco el plato enfrente y puso el suyo respectivamente, antes de sentarse volvió y tomos dos vasos de la alacena y el jugo que hacía unos momentos metió al refrigerador y los llevo de nuevo hasta el comedor, sentándose esta vez y sirviendo un poco de jugo para ambos.
Durante este tiempo la progenitora del castaño estuvo pensando acerca de su hijo y la vida que llevaba, realmente era un buen muchacho, sin problemas, con buena s calificaciones y buenos amigos, una gran persona generosa con los demás pero el nunca había tenido una novia, tampoco le había contado de ninguna joven que le llamara la atención, con excepción de aquella vez que durante la cena pareció ausente y se atrevió a preguntarle el porqué fue que menciono a una chica de tez blanca y cabello negro, delgada quien era integrante de la porra encargada de animar a los jugadores de fútbol del instituto donde iba y eso era realmente extraño ya que tenían muy buena comunicación.
La señora Fernández siempre se preocupo demasiado por el bienestar de su hijo, siempre había pensado que al crecer sin un padre la vida de su adorado Antonio fuera algo trastornadora, pero realmente no fue así, pues la persona que mas amaba en el mundo tuvo un buen ejemplo de su abuelo.
Cuando Amelia (la madre de Antonio) era joven como todas las jovencitas de su edad había tenido grandes amores y uno que otro novio, pero cuando tenía 15 años conoció a aquel que para ella se lo merecía todo, pues este muchacho se esforzó bastante en conquistarla, ellos tuvieron una relación muy hermosa de 5 largos años, sin embargo realmente él no se merecía todo, no después de que ella le habría entregado lo que con tanto recelo había guardado toda su vida, cuando ella se entero de que en camino venia una hermosa criatura corrió rápidamente a decirle pero este lo negó rotundamente, a pesar de esto Amelia no estuvo sola ya que cuando sus padres se enteraron se emocionaron tanto como ella misma, después de que aquel cobarde la dejo y a pesar del apoyo que recibía de sus padres, ella decidió trabajar y no darse a la tarea de ser egoísta , puesto que tenia hermanos más pequeños, tuvo que trabajar dos turnos para ayudar con los gastos de la casa y de su hijo. Durante los primeros 5 años de vida de Antonio trabajo duro para juntar el dinero necesario para una casa propia, después de mudarse a aquella casa – ahora su hogar- visitaba de vez en cuando a sus padres, además de contratar a una niñera hasta que su pequeño bebe pudo regresarse solo a casa después de la escuela.
Ahora veía como aquel chiquillo que con tanto esfuerzo crió se sustentaba casi por sí solo. Se llenaba de melancolía al recordar cuando regresaba cansada del trabajo y aun así se daba tiempo para jugar con el pequeño Antonio de tres años y también se preguntaba cómo era que el mismo chiquillo a pesar de la vida tan dura que le dio conservaba esa hermosa y brillante sonrisa, que tanto amaba y por supuesto que había heredado de ella.
Mamá — le llamo su hijo por segunda vez sacándola de sus pensamientos — ¿Estás bien?
¡Eh! Si si, ¡Que pasa? —
La cena se enfría
¡Ah! claro la cena — Amelia respondió de manera despistada y volviéndose hacia el presente, dedicándole una dulce sonrisa a quien era su motor del día a día, el cual devolvió la sonrisa mientras se sentaba enfrente dándole un vaso con jugo.
¿Mamá? — dijo Antonio de pronto comenzado a comer — ¿Puedo ir mañana con Francis?
Claro que puedes cariño — Contesto rápidamente tomándole la mano que yacía sobre la mesa en manera de apoyo — ¿Necesitas dinero o alguna otra cosa?
Eh estado ahorrando para esto. Aunque... — volvió a decir pero esta vez con una sonrisa picara y dicho esto su progenitora sabía lo que significaba así que devolvió la sonrisa juguetona a su hijo el cual se levanto de su asiento para ir hasta donde ella y darle un lago abrazo acompañado de un beso en la mejilla diciendo — ¡Eres la mejor mamá del mudooooo! — luego retomo su lugar y continuaron con la cena.
Para Amelia ere muy fácil decirle que si a Antoni cuando de Francis se trataba, puesto que a pesar de haber conocido apenas hacia 6 años de inmediato este tomo el lugar de "mejor amigo de su hijo", además de que su familia siempre fue de gran ayuda para los Fernández.
Cuando Antonio cumplió exactos cuatro años, asistió como todos los niños de su edad al jardín de niños, ahí conoció a un chiquillo albino con el pelo blanco y los ojos color rojo, quien se convirtió en un gran amigo para él y hasta el momento lo era, si embargo no era que a Gilbert le importara mucho la vida de Antonio, en realidad era un poco desinteresado en varias cosas, por eso es que el ojiverde no lo consideraba tanto como Francis.
Cuando este chico Francés lego a la ciudad, estaba empezando el séptimo año del instituto de educación básica, se sentó en frente del español y al Lado del albino y de inmediato se llevo muy bien con ellos, sin embargo formo un lazo mayor con el primero, incluso la señora Bonnefoy había quedado con la señora Fernández para llevar a Antonio de regreso a casa pues para ellos no era ningún inconveniente, ya que contaban con un coche tanto el padre como la madre de Francis. En varias ocasiones el rubio le pidió a sus padres que ayudaran económicamente al castaño ya que este no contaba con muchos recursos para algunas tareas o proyectos, en ese entonces la madre de este tenía un empleo mal pagado, así que los señores Bonnefoy aceptaban sin inconvenientes puesto que ellos tenían una buena posición económica, así pues desde entonces entre los Bonnefoy y los Fernández surgió una amistad tan irrompible y muy linda.
Terminando la cena Antonio y Amelia se dedicaron a lavar los trastes como todas las noches, después el chico le dio las buenas noches a su madre, sabio a su recamara, se lavo los dientes, se coloco la pijama y también puso su alarma para no olvidar despertarse y cayo rendido con el lindo pensamiento ver nuevamente a su tan querido mejor amigo.
Bueno hola primero que nada, soy nueva aquí y bueno amm pues quiero pedir una disculpa por tardar tanto en actualizar pero hubo muchas cosas y bueno no era mi intención pero de pronto todo se me sale de control y eso pero ya juro que actualizare mas seguido, no me golpeen xD.
Aprecio mucho que algunas personas estén aquí y realmente espero que se queden hasta el final de esto que después verán por donde va el asunto, la idea principal o mi objetivo no lo diré seré algo cruel con ustedes jiji, pero realmente espero que les guste, les adelanto que en un par de caps se pondrá bueno esto.
La ultima cosita es que bueno este no iba a ser el segundo cap de hecho iba a ser mas largo pero creo que ya me tarde demasiado así que les traje solo la mitad y el siguiente va lo de verdad, me gustaría que conozcan la vida pasada de mi Anto para comprender algunas cosas yyy bueno ya creo que es todo por esta vez y miiiilll Gracias.
