Draco

Entre a mi habitación, cerré la puerta detrás de mí con un fuerte golpe y me deje caer pesadamente en la cama que acababa de asignar como mía. Jodida Granger, pensé. Habían pasado un par de horas desde la estúpida pelea en el expreso pero aún me enervaba cada vez que recordaba sus palabras. ¿Quién coño se creía que era para hablarme de esa manera? ¡A mí! ¡Un Malfoy! Si bien era verdad que nuestro apellido había sido manchado durante la guerra, gracias a que mi padre se encontraba ahora encerrado en Azkaban como la cucaracha que era y el Ministerio de Magia había comprobado que mi madre y yo solo participamos en la guerra por obligación, las cosas habían vuelto a ser relativamente como antes. Aunque claro, ahora no teníamos a Lucius siguiendo nuestros pasos ni cuestionando cada cosa que hacíamos mi madre y yo.

Ahora mi madre había vuelto a ser la mujer tranquila y cariñosa que solía ser, bueno, tan cariñosa como ella podía ser. Decidimos seguir viviendo en Malfoy Manor a pesar de los malos recuerdos que nos traía esa mansión, pero era el lugar donde había nacido así que mi madre se negó a mudarse. Decía que no debíamos dejar que el recuerdo del Señor oscuro, Lucius, Bellatrix y demás mortifagos nos persiguiera por el resto de nuestras vidas. Afortunadamente ahora los otros mortifagos que consiguieron sobrevivir le estaban haciendo compañía a mi padre en las asquerosas celdas de Azkaban.

El sonido de la puerta abriéndose me trajo de vuelta a la realidad. Fruncí el ceño. Siempre me desconectaba de la realidad cuando pensaba en lo que había cambiado mi vida. Blaise entro en la habitación con su típico andar despreocupado. Le dio una mirada al lugar y se acercó a otra de las camas. ― ¿En dónde está el Señor Oscuridad?

― No sé, Blaise. No soy su jodida niñera. ― Theo había desaparecido al salir del Gran Comedor junto con los otros prefectos; si Blaise hubiera prestado algo de atención al discurso de la vieja McGonagall en lugar de estar con el rostro hundido en el cuello de su primera conquista del curso, tal vez lo sabría.

― Calma, Draquito. ― Le lance una mirada asesina y el bastardo esbozo una sonrisa guasona. ― No me digas que aun sigues cabreado por el encuentro con tu querida Granger en el tren. Creí que ya habías superado esas estupideces de los estatus de la sangre.

Eso era cierto, en algún momento de la guerra había comprendido que la superioridad de los sangre pura no era nada más que una patética idea impulsada por Voldemort para manipular a sus mortifagos y convertirlos en aliados. Al final todos habíamos sido inferiores ante los ojos del maldito, tanto los sangre pura como mestizos y los sangre sucia. Sin embargo, Granger era algo totalmente diferente, si bien ya no creía en los estatus de sangre ella siempre sería una estúpida sabelotodo.

― Si, pero Granger no tiene por qué saberlo. ― le dije cortantemente. No quería darle la razón al bastardo de que aún seguía furioso por lo sucedido.

― Sabes, estoy empezado a pensar que sientes algo por ella, no es normal que aun estés molesto por algo que paso hace horas. ¿Te has puesto a pensar que podrías estar enamorado de ella? ― dijo con voz burlona.

Estaba atónito, es decir, sabía que Blaise era un retrasado mental, pero no tenía idea de que llegara a tanto. ¿Cómo jodidos podía tener esas ideas? Me senté de golpe en la cama. ― ¿De qué cojones estás hablando, imbécil? ― replique furioso. ¡Cómo se atrevía si quiera a pensar en… Granger y yo…! Hice una mueca de asco al pensar en ello. ¡Con una Griffyndor! Y sobre todo con esa Griffyndor… ― Nunca, ni en mis más oscuras pesadillas sentiría algo por ella. ― Mi mirada se volvió burlona al recordar la confesión que nos hizo Blaise una noche que salimos con Theo y nuestras chicas de turno. Sabía que sería un golpe bajo pero se lo merecía por decir tantas estupideces… ― Además, mi querido Blaizzy, te recuerdo que aquí el único enamorado de una leona eres tú. ― Un poco de rubor cubrió sus mejillas y me reí descaradamente. Lo único que podía hacer avergonzar a Zabini era el recuerdo de su profundo amor por esa… pobretona.

― No sé en que cojones estaba pensando cuando les dije eso. ― repuso confundido.

― Es muy simple, no estabas pensando. Habías bebido tanto que no pudiste resistir el enorme amor que sientes hacia la mini comadreja y sentiste la necesidad de gritarlo a los cuatro vientos. ― solté una carcajada al recordarlo.

― ¡Maldito bastardo deja de burlarte! ― Se lanzó sobre mi cama y empezó a repartir puñetazos, cuando salí de mi sorpresa empecé a responder. Desde niños siempre solíamos tener este tipo de peleas en las que no nos hacíamos daño realmente, aunque esta vez sus putos golpes era ligeramente más fuerte de lo normal. Rodamos hasta caernos de la cama y solté una maldición por el golpe de mi espalda contra el duro piso de las mazmorras.

La puerta se abrió una vez más y entro Theo. Me quite al bastardo de encima y me incorpore, Theo se apoyó en la puerta con los brazos y tobillos cruzados. ― ¿Por qué se estaban peleando como niños? ― pregunto tan estoico e inexpresivo como siempre. Nunca entendida como es que los tres nos habíamos convertido en amigos, siendo Theo tan cerrado y reservado como era, supongo que fue debido a las cosas que pasamos por ser hijos de mortifagos. Las circunstancias nos empujaron a cuidarnos las espaldas unos a otros. ― No, espera. Déjame adivinar. ¿Le estabas recordando su penosa confesión de amor por la Weasley? ― sonrió ladinamente con burla. Empecé a reír nuevamente.

Blaise, quien hasta ese momento había permanecido sentado en el suelo, se levantó y quito las motas de polvo de su ropa. ― Púdranse ambos. ― dijo tratando de conservar algo de la dignidad que le quedaba.

― Vamos, Blaizzy, solo bromeamos no te comportes como un bebe. Además te lo mereces por tener esas absurdas ideas.

― También era una broma Draqui. ― replico.

― Pero si las ideas de Blaise siempre son absurdas. ¿Qué tenía de especial esa? ― Pregunto Nott recibiendo una mirada ofendida de Blaise.

― El imbécil insinuó que Granger… y yo… ― era tan surrealista y espantoso que ni siquiera podía completar la oración.

― Dije que nuestro querido Draco sentía algo por Granger, por eso busca pelea cada vez que la ve. ― dijo Blaise con su sonrisa burlona de regreso.

― Bueno… Ahora que lo dices… ― Susurro el puto de Theo fingiendo pensar. Los mire a ambos furioso.

― Ya basta con eso. ― Los bastardos rieron pero aun así cambiaron de tema.

― Entonces ¿en dónde estabas, querido Theo? ― le pregunto Blaise.

― ¿Ahora eres mi madre, Blaise? ― replico Theo. Al parecer acababa de recordar algo porque frunció el ceño.

― Vamos, Theito. ¿Qué es lo que te ha puesto tan tenso de repente? ― Pregunto Blaise medio en broma y medio en serio. Yo también estaba intrigado, Theo siempre parecía serio e imperturbable aun cuando por dentro estaba hirviendo de enojo, así que era extraño que demostrara molestia por algo.

Supe que Theo se había rendido al interrogatorio de Blaise cuando suspiro y levanto la cabeza, apoyándola en la puerta. ― Ya han asignado las parejas de prefectos para las guardias nocturnas. ―dijo.

― ¿Y? ¿Solo es eso? ― pregunto incrédulo Blaise. ― ¿Es por tu pareja asignada? No puede ser tan malo…

― Déjame terminar. ― Le dirigió una mirada molesta ― Es Lovegood.

Casi me caigo de la cama, observe a Blaise que estaba atónito. ― ¡¿Con la lunática?! ― explotó.

― Dije con Lovegood. ―le dijo molesto Theo. El odiaba que le dieran apodos a la gente, sobre todo los que eran crueles. Era comprensible teniendo en cuenta las cosas por las que había pasado…

― Esta bien, está bien. ― dijo Blaise enseñando las palmas en señal conciliadora. ― Con Lovegood…

― ¿Cuándo cambiaran las parejas? ― pregunte.

Theo suspiro. ― Nunca. La directora ha decidido que serán para todo el curso. ― Mierda, vaya suerte.

― Aun no entiendo cuál es el real problema. ― pregunto estúpidamente Blaise.

― Ella es… demasiado… pura.

― ¿Qué? ― dijimos Blaise y yo confundidos.

― Hoy intento entablar una conversación conmigo. Como si yo no fuera un maldito hijo de mortifagos. Como si yo no hubiera luchado en el bando contrario en la guerra. Quiso ser amable conmigo y yo me comporte como un jodido bastardo con ella. ― Blaise se rasco la nuca sin saber que decir. Al ver que ninguno de los dos decía nada Theo continuo. ― El solo verla me trae demasiados recuerdos… así… tan pura e ingenua… no debería cruzar palabras con alguien tan jodido como yo. ― parecía como si estuviera hablando consigo mismo olvidando que nosotros también estábamos ahí. Nunca lo había visto así de perturbado.

― ¿Sabes que, Theo? ― dijo Blaise ― Creo que le estas dando demasiada importancia a esto. Sí, es cierto que somos hijos de mortifagos y que luchamos a favor del Señor Tenebroso pero lo hicimos porque eso es lo que nuestros padres esperaban de nosotros, lo que ellos nos obligaron a hacer. ¿Y porque te importa tanto lo que piense Lovegood? Si no quieres tener contacto con ella solo evítala, no creo que eso sea algo nuevo para ella. Es decir, vamos, la chica es una total margin…

Theo se acercó amenazante. ― Tú. No. Entiendes. Una mierda. ― espeto. Se dio la vuelta y salió de la habitación azotando la puerta. Blaise giro con gesto ofendido e incrédulo.

― ¿Qué demonios dije? ― me dijo confundido.

― Cállate ya, Blaise.

Se fue a su cama mascullando por lo bajo acerca de no entender una mierda de lo que había pasado. Nada nuevo en Blaise. Me desvestí hasta quedarme en bóxer y me metí a la cama.

Al menos todo este asunto había ayudado a despejar mi mente y olvidar el enfado que tenía por la pelea con la comelibros. Luego recordé la absurda idea que tuvo Blaise y sentí mi estómago revolverse ante la sola posibilidad de que eso fuera verdad.

Jodida Granger.