-¿y si mejor nos ayudan después con el pastel?- intento convencerlos Lucy, ya que como era para su hermano mayor Edmund y ella decidieron hacerlo los dos en lugar de la servidumbre de cair paravel – está bien mama- dijo la pequeña dándose por vencida pero sonriendo para luego salir de la habitación seguida de su primo.

-¿10 años ya?- pregunto Edmund viendo como su hija y su sobrino salían por la habitación, Peter estaba a punto de cumplir 30 años, 10 años después de que regresaran a Narnia.

-sí, se han ido rápido, eh- le contesto su esposa con una sonrisa, recordando cuando llegaron a Narnia por tercera vez, después de ayudar en la misión de encontrar a los 7 lores junto a su primo Eustace, pudieron convencer a Aslan de dejarlos quedarse, (más bien el rogo por la felicidad de Lucy) unos meses después en el cumpleaños número 15 de Lucy, Edmund entro a su cuarto y fue ahí cuando la pequeña Edith fue engendrada, cuando ella tenía cerca de dos meses de embarazo sus hermanos llegaron inesperadamente a Narnia y con ellos un pequeño niño de cabellos marrones como los de su hermana mayor, ellos les explicaron a Edmund y a ella que sus padres habían muerto hace algunos meses, mientras ellos estaba en casa de su primo.

También les dijeron que ella escribía algunas cartas diciendo que la vida en Estados Unidos era maravillosa, cuando en realidad no era verdad y Susan las escribía con el dolor en el corazón por haber perdido a sus padres y con el miedo que llevaba tener 9 meses de embarazo siendo apenas una chica de 18 años, ellos contaron que una noche cuando estaban durmiendo, escucharon algunos pasos en la parte del ático, Peter protegiendo a su familia fue a ver mientras Susan arrullaba a su pequeño de 5 meses quien se había despertado, -Susan tienes que ver esto- le dijo Peter regresando al cuarto, los tres subieron al ático y apenas pasaron unos segundos se dieron cuenta de que ya no estaban en Estados Unidos, -Narnia- exclamo Peter en voz baja.

No sabían porque estaban ahí se suponía que ya no regresarían, pero era como si Aslan comprendiera su situación y los quisiera proteger. Uno de los guardias del castillo los encontró caminando por la playa y los llevo a cair paravel, encontrándose con sus hermanos y a partir de ese momento habían empezado a vivir todos juntos.

-¿Lu?- la voz de su hermano la saco de sus pensamientos, se había dejado llevar por el recuerdo,-Lo siento Ed, me quede pensando- su hermano sonrió y ella se sonrojo, aun con el paso de los años podía lograr ese efecto en ella.

-Bueno debemos terminar todo esto antes de que Susan y Peter lleguen, no queremos que nos mate, ya sabes cómo es ella en esta cosas- dijo Edmund ganándose una risa divertida de su hermana – casi terminamos- creo que podremos sobrevivir a la noche- dijo riéndose al igual que su hermano – si tenemos suerte y todo es perfecto como la reina Susan- finalizo su hermano entre carcajadas.

Pasaron unos cuantos minutos más hasta que el salón quedo terminado – creo que debería buscar a los niños para empezar con el pastel- dijo Lucy pero apenas empezaba a caminar escucho unos gritos.

-¡mama, papa!, ¡Edith!- se escucharon los lejanos gritos de los niños (y no es que tuvieran oídos extraordinariamente buenos pero cuando se trataba de su hija reconocerían sus susurros a miles de kilómetros de distancia, en especial el pelinegro) al momento ambos se quedaron helados pero reaccionando emprendieron carrera a donde provenían los gritos.

Llegaron a las largas escaleras casi a tropezones pero sin dejar de escuchar gritos que les dejaba paralizado el corazón, se detuvieron frente a la puerta, Edmund trato de abrirla pero la puerta no cedía, estaba preocupado, demasiado, quería saber que le pasaba a su niña y a su sobrino, de pronto los gritos se dejaron de escuchar y la puerta por fin se dejó abrir, Edmund y Lucy entraron casi empujándose y al bajar la larga escalera que parecía eterna se quedaron helados al ver que ahí no había rastro de ninguno de los dos, y en el piso se encontraba algo que llamo su atención.

Susan y Peter se encontraban cabalgando a toda prisa hacia cair paravel, él y su esposa habían recibido la noticia de que se les necesitaba de inmediato en el castillo, cuando por fin llegaron entraron a la sala real y se encontraron con la escena de su hermana menor sentada en un sillón con una cara de extrema preocupación y su hermano no dejaba de caminar de un lado al otro, mientras que en la mesa descansaba un libro donde se podía leer *libro de hechizos*, Lucy se puso de pie y con la voz temblando les anuncio –ha pasado algo muy malo-.

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Edith y Alex se encontraban atravesando el bosque tratando de llegar a lo que suponía era cair paravel, ambos caminaban hombro con hombro casi temiendo que si separaran podrían perderse.

-Lo siento- dijo Alex aunque en su voz no se notaba el arrepentimiento. –Alex, ¿dónde estamos?, ¿Qué ha pasado?- seguía preguntando la pelinegra mientras caminaba, no podía pensar estaba tan asustada pero no quería demostrarlo, no quería seguir pareciendo la niñita de 10 años que en verdad era.

Uso pasos se escucharon en la lejanía, pero no eran pasos era el galopar de algún caballo, instintivamente Alex agarro su arco y una flecha apuntando al lugar de donde provenía aquel sonido y Lucy saco su espada poniéndose en posición de guardia, pero luego se dieron cuenta de que se empezaron a escuchar unos cuantos galopes más, tenían que ser al menos 4 caballos aun que uno de ellos se escuchaba más cerca que el resto, entonces pudieron ver a un caballo de un color marrón claro deteniéndose frente a ellos –fillihp- grito al instante Edith enfundando su espada y acercándose al caballo.

-¿Cómo sabes el nombre de mi caballo?- pregunto una voz,- ¿tu caballo?- pregunto Edith en ese momento aparecieron 3 caballos más, uno de ellos era montado por un chico no mayor de 14 años y los otros dos eran montados por una para de niñas que no parecían ser más grande que aquel chico.

-Ed, te dijimos que fueras más despacio- le regaño la más pequeña mientras que se acercaba al chico que montaba al caballo que ella creía que era fillihp, el caballo de su padre -¿Quiénes son ellos dos?- pregunto el chico mayor, un rubio mientras miraba a otro chico pelinegro, - no lo sé, acabo de toparme con ellos- respondió "Ed" al muchacho rubio.

-necesitamos ayuda- informo el chico castaño, -así es, no sabemos dónde estamos y tenemos que regresar- continuo Edith, guardando la esperanza de que aquellos extraños pudieran ayudarlos.

-Ustedes se encuentra en Narnia, ¿en dónde más podrían estar?- informo el chico de cabellos rubios, y en la mirada de la pelinegra apareció un brillo de consuelo, -entonces… ¿aquel castillo es cair paravel?- pregunto casi temiendo su respuesta, - así es- afirmo la chica de cabellos marrones asintiendo, en la cabeza de la pelinegra se originó una idea y hablo –ustedes... ¿conocen a Aslan? ¿Podrían llevarnos con él?- pregunto la niña y su repuesta no se hizo esperar -¿Aslan? ¿Tú conoces a Aslan?- se bajó la menor de todos emocionada y a punto de llegar a donde se encontraba Edith, de no haber sido detenida por el chico pelinegro quien la agarro fuertemente del brazo, en ese momento Edith se acordó de como Alex la había retenido en la biblioteca eh instintivamente toco su muñeca, -Espera - dijo el chico mientras soltaba a la niña y se pone enfrente de ella como intentando protegerla.

-Está bien los llevaremos con Aslan, pero tenemos que aclarar algunas dudas- finalizo Edmund, y luego subió a su caballo seguido de Lucy, mientras que Susan subía al caballo de Peter y en los dos caballos restantes viajaron Edith y Alex, ella miraba en silencio todo el camino y de vez en cuando volteaba su vista hacia los extraños y hacia su primo.

-¿en que nos has metido Alex?- susurro la pelinegra.