Mía

Disclaimer: : Todos los personajes le pertenecen a Rumiko. La trama pertenece a Enichepi

¡GRACIAS! Por todo su apoyo :D

Kagome le robo la inocencia a Inu XD que suertuda jajaja

Capitulo Dos – Escondidos.

INUPOV

Las cosas con ella eran maravillosas. No le dijimos a nadie que estábamos juntos. ¡Sí! realmente lo estábamos y yo era tremendamente feliz. Nos encontrábamos a escondidas en cualquier lugar de la casa, ella venia a mi cuarto y yo iba al suyo. Aprovechábamos cada descuido de los demás para besarnos, el peligro de ser descubiertos hacia todo más excitante.

Sango y Kagome había decidido quedarse dos semanas más ante la insistencia de mi madre y mís secretas tácticas de convencimiento con Kagome. El colegio ya había terminado por lo que estas dos semanas con ella podrían ser más extensas en lo que Sango y mis padres lo permitieran. Rogaba que así fuera, porque cuando estaba en el colegio la extrañaba a montones. Ahora que por fin le había dicho lo que sentía, temía que todo fuera más que una ilusión y que algún día llegara a casa y nada fuera real. Que ella me ignorara o que en una de sus llamadas fuera un novio de la universidad.

Nunca habíamos hablado de eso. Si ella tenía novio o alguien que la pretendiera. Tampoco me lo había preguntado a mí y es que yo no tenía a nadie que me interesara. Había chicas que me buscaban era cierto, pero yo no las tomaba en cuenta. Menos ahora con semejante diosa a mi lado, era imposible mirar a alguien más.

.

Poco a poco la duda me fue carcomiendo. Estábamos en mi habitación, eran las 3 de la madrugada y conversábamos como dos amigos de toda la vida.

- Así que ¿Quién es esa tal Kikyo…? ¿Eh? – me pregunto con tono jocoso, pero sabia que algo de celos salían a relucir. Kikyo, era la chica que me había llamado hoy y Kagome había tenido la mala suerte de contestar.

- Alguien del colegio, nadie importante amor –

- ¿Nadie importante? Te llama bastante seguido… – hizo un puchero bastante lindo que no aguante y tome con mis dientes atrayéndolo suavemente hacia mi.

- Es una chica que intenta a toda costa que salga con ella ¿No es patético? –

- Sí, bastante – dijo mientras la besaba acomodándome sobre ella en mi cama.

- ¿Estas celosa? –

- No – puso sus manos en mi nuca y me atrajo hacia ella, demandándome. Yo no era nadie para negarme.

- Hmm… ¿Tienes tú, pretendientes en la universidad? – pregunte como que no quiere la cosa, sin embargo quería respuestas. Las necesitaba, se avecinaba un nuevo semestre y no podríamos estar tan juntos como lo deseaba. No podría espantar a quienes se acercaran a ella y siempre podría aparecer un mejor candidato que yo. Más maduro, mayor, más hombre.

Recordé lo que Sango había dicho ayer cuando salimos de compras al supermercado por pedido de Izayoi.

- Espero Kagome que cuando volvamos puedas darle la respuesta a ese tal Kouga, te juro que me tiene harta con sus mensajes de texto. ¿Por qué no le diste tu número que tuviste que darle el mío? –

Kagome se había puesto muy nerviosa ante el comentario de Sango. No me miro durante todo el camino y yo me moría de la curiosidad ¿Kouga?

- ¿Por qué lo preguntas? –

- ¿Kouga? ¿Te suena? – dije separándome un momento de sus labios para mirarla ¿Podía reclamarla como mía cuando lo que teníamos era secreto y sin nombre?

-Pensé que lo habías olvidado.- dijo apartándome de su lado y sentándose al borde de la cama.

- ¿Por qué te alejas? ¿Es cierto? ¿Estas saliendo con ese tal Kouga? –

- No estoy saliendo con él, solo nos conocimos antes de que viniera aquí y bueno... –

La rabia me inundo, no podía retener en mi mente todas las imágenes de ese chico tocándola, besándola y quizás que otras cosas más. Estaba seguro yo no había sido su primera vez, ¿Acaso habría sido él? Cubrí mi cara con mis manos ahogando el sentimiento errático que me hacia perder la cabeza. Ella era mayor tenia 21 años, tenía derecho a hacer su vida. No tenía porque esperarme antes de eso cuando yo no le había confesado lo que sentía hasta ahora. No tenia porque sentirme así.

Pero ella me había dicho que era mía, que me pertenecía como yo a ella y que se había enamorado de mí. Lo recuerdo, cuando la hice mía por primera vez lo dijo.

Sentí sus manos retirar las mías y colocarse frente a mi con sus rodillas flexionadas para darse cierta altura sobre mi.

- ¡Ey!, mírame – me exigió.

La observe, sus ojos me miraban desde esa pequeña altura. Parecía preocupada y nerviosa. Esto había durado demasiado para ser tan perfecto ¿Verdad? Tarde o temprano tenia que terminar. Señoras y señores; he aquí mi primer y único corazón roto.

- No estoy saliendo con Kouga. Solo tuvimos algo pasajero que ya terminado, además él es demasiado insistente. No te voy a negar que haya salido con otros chicos antes que tú. –

- Kagome – No logre decir nada porque me interrumpió al segundo.

- Quiero que sepas que ya no me interesa nadie que no se llame Inuyasha Taisho - reí ante su declaración - ¿Sabes porque salía con otros chicos? – Negué para responderle – Porque no podía sacarte de mi cabeza y creía que con otros podría lograrlo pero ¿Adivina que? –

- No pudiste. Lo mismo me paso a mí, solo que yo no llegue a nada con nadie. Tú fuiste mi primera vez Kagome –

Desde la altura ella poseyó mis labios con dulzura, enrosco sus dedos en mi cuello y suspiro en mi boca con desesperación. Parecía que me pedía disculpas con su boca y yo sabia porque. Yo no había sido el primero en ella, solo quería ser el único de ahora en adelante pero la distancia siempre me dejaba temeroso al respecto.

- Te prometo que serás el único en mi vida, desde ahora – me aseguro rompiendo el beso.

A pesar de su promesa no podía evitar sentirme con el corazón apretado ¿Habrá amado al chico con el se acostó? ¿Él la habrá amado tanto como yo? Imposible.

Seguimos besándonos, yo con mas urgencia y necesidad que antes. Quería que su promesa fuera cierta y yo lucharía porque así fuera. Yo también solo era de ella, estaba seguro que con nadie sentiría lo que sus caricias y sus besos me hacían sentir. Yo le pertenecía.

Tome su cintura y la deje caer sobre el edredón con suavidad. Ella sonrió ante el gesto y enredo sus piernas en mi cintura atrayéndome bruscamente hacia ella. Con mis brazos logre no caer de bruces, lastimándola y ella gruño.

Sonreí ante su actitud tan infantil ¿Pero que podía decir de cosas infantiles si era un crio?

- ¿Querías que te aplastara? - le dije medio riendo.

- Te quiero aquí, conmigo – me acerco y me beso nuevamente.

Nos habíamos adiestrado en no hacer demasiado ruido, sus gemidos los ahogaba con mi boca y los míos los escondía en su hombro. Cuando eran las 5 de la mañana la despertaba y en brazos la iba a dejar al cuarto en el que estaba alojada. Era la rutina de todos los días.

Al llegar a mi habitación nuevamente no podía dejar de pensar en lo que habíamos hablando, luego de horas y horas meditándolo –el reloj marcaba las 11 de la mañana- decidí que ya no importaba. Si quería que Kagome me viera como alguien digno para ella tenia que dejar de comportándome como un niño celoso y mañoso. Si ella me había dicho que no los quería y que solo lo había hecho para sacarme de su mente sin resultados. Como yo lo había tratado de hacer también, no podía culparla. No podía celarla cuando ella no sabía en ese tiempo que yo la amaba con locura.

Decidí dejarlo pasar, lo importante era que ella ahora estaba conmigo y que me amaba.

Pero… ¿Por cuanto tiempo?

¿Seria igual cuando volviera a la universidad y ese tal Kouga siguiera rondándola?

De todas formas ¿Cómo era ese tal Kouga? Lo odiaba y ni siquiera lo conocía, me sentía bastante estúpido.

Izayoi toco a mi puerta exigiendo que me levantara. No había dormido nada y hoy iríamos a la playa. ¡Genial! No podía quejarme de todos modos, lo había pasado de maravilla.

- ¡Ya voy! – le dije y desistió de seguir golpeando. Tome mi ropa, mi bañador y me metí rápidamente a la ducha como todas las mañanas.

Cuando baje estaban desayunando. Note a Sango y Kagome comiendo frutas y conversando animadamente no sé de que. Al entrar ellas me miraron y note como Kagome se sonrojaba. Sango por su parte trataba de ocultar una risita. Mi madre no estaba por suerte y mi padre estaba preparando las cosas para el día en la playa.

Me acomode en el desayunador y no deje que la mirada inquisitoria de mi hermana me amargara el día, pero ella no se aguantaría.

- ¿Noche de pasión? - dijo juguetona mi hermana.

- ¿Eh? - le dije asustado ¿Y si escucho todo anoche? ¿Y si no fuimos lo bastante silenciosos con Kagome?

Mire a Kagome con cautela como exigiéndole explicaciones y ella solo se limito a apuntar con su dedo mi clavícula que se veía a través de mi camiseta. Cuando baje mi vista me percate del "detalle". Un chupón, bastante rojo en aquel espacio de mi piel y solo había una responsable.

Levante mi mirada hacia la criminal y ella solo esbozo sin hablar un pícaro "lo siento".

- Kagome no creas que mi hermano es tan santo como era cuando pequeño, ahora es todo un don Juan – le dijo Sango a mi Kagome.

- Sí, ya lo creo – respondió riendo y sonrojándose aun más. Claro que lo sabia, ya vería, se estaba riendo a mis costillas cuando ella era la culpable de esta marca. Su marca en mí.

- No me parece gracioso ¿Qué dirá mama? – les dije siguiéndole un poco el juego aunque el detalle si me preocupaba un poco. Sango se volteo a mí y continúo.

- ¿Cuántas veces tengo que decirte que no seas tan obvio? Además ¿Cuándo saliste de casa anoche que no te vi? –

- ¿Sabes Sango? Eso ya no importa, tapemos "eso" antes que tía Izayoi se de cuenta y le castre – dijo divertida Kagome ante la posibilidad de que mi madre se diera cuenta que su bebe estaba mas activo que nunca.

- Bien, Kagome anda tu y maquíllale eso – dijo Sango haciendo una mueca – y yo distraeré a mama. Inuyasha solo espero que te estés cuidando – dijo antes que nos alejáramos de la cocina.

Subimos rápidamente y Kagome no dejaba de reírse sigilosamente. Claro que me cuidaba, lo hacia yo y lo hacia Kagome -según me había dicho un día, usaba pastillas anticonceptivas-, así que de eso hermanitas no te preocupes, dije en mi mente.

Cuando entramos a su pieza, la acorrale contra la puerta que acabamos de cerrar, se seguía riendo a mis costillas.

- Te ríes de tu crimen –

- Lo siento, no me di cuenta - dijo disculpándose.

- Ya lo creo, digamos que estabas absorta en otras cosillas - dije mientras acariciaba sus costados con lentitud.

Recién ahí me percate del vestido blanco strapless que llevaba, note a través de ella el bikini azul que traía debajo. Se veía tan apetecible, de solo mirarla ya me sentía al borde. La acerque a mi e hice que notara lo evidente. Gimió al sentir mi miembro excitado sobre su bajo vientre y busco con sus manos mi espalda para tenerme mas cerca. Me estaba acercando ansioso a su boca, cuando me retuvo con una de sus delicadas manos.

- Inuyasha, no podemos, no – dijo pero no le creí ni un poquito. La bese de forma lenta y varios seguidos, jugando con su autocontrol.

- Mmm, no podemos - le respondí – pero si lo hacemos rápido - saque mi lengua y acaricie el contorno de sus labios incitándola a abrirlos para recibirme.

- Olvidas que tengo que maquillar mi delito – Dijo gimiendo ante el contacto de nuestras lenguas.

- Cierto – Nos separamos y ella fue en busca de su bolsito llenos de esas cosas con las que se maquillan las mujeres y que bueno ahora me salvaría de un castigo.

Me senté con ella en su cama, testigo de tantas noches con ella, de solo recordarlo me encendí de nuevo. A veces creía que solo podía pensar en sexo, y es que con Kagome no era muy difícil.

Vi como untaba una esponja suave y blanca en una crema color piel.

- Estate quieto - me ordeno mientras con su mano movía mi camisa, le costaba así que decidí ayudarla.

Me la saque y quede con el torso desnudo frente a ella. Solo jadeo un poco y luego siguió con la tarea. Mientras ella untaba la cosa en mi yo no tenia reparos en mirarla. Sus pechos se contorneaban con cada respiración que daba, y su cintura estaba casi escondida en ese vestido. Sus piernas estaban flexionadas en el colchón de modo que estaba en una posición más cómoda para hacer su magia en mí. Pero su magia no era precisamente sobre mi piel enrojecida, sino mucho mas abajo.

No resistí más y moví mis manos por sus muslos mientras ella seguía maquillando el chupón

- Inuyasha - me reprendió.

- ¿Qué? - dije inocentemente mientras mis manos seguían ascendiendo hacia el interior de sus muslos llegando peligrosamente a su sexo bajo el bikini.

Acaricie lento por sobre la tela y ella gimió ante el contacto. Sentí como la esponja con la base de maquillaje se movía por mi abdomen. Me sorprendí, ¿no era que tenía el chupón por la clavícula? Sentí, de pronto como Kagome apoyaba su cabeza en mi hombro con los ojos cerrados y su boca abierta en busca de más oxigeno. Ahí tenía mi respuesta. Su mano había bajado hacia mi abdomen en reflejo a mis caricias dejándome un rastro anaranjado a su paso. Fue gracioso pero no me reiría, necesitaba seguir con la tortura.

Moví la tela e introduje un dedo en su interior, bombeando con denuedo, mientras besaba su hombro y cuello en secuencia hasta llegar a su boca hambrienta por un beso fogoso.

- Inuyasha – jadeo por sobre mi piel y yo me sentí desfallecer. Mi erección era casi dolorosa.

Sentí como se movía haciendo que mis dedos ya no pudieran alcanzarla. Se monto sobre mi y con un movimiento certero bajo mis pantalones cortos y removió su bikini. Nos unimos con desesperación ella se movía, casi brincando en mí, y yo la sujetaba con determinación por sus caderas para marcar el ritmo. Aunque al parecer la urgencia la teníamos los dos.

Cuando llegamos al orgasmo, nos besamos antes de separarnos por completo. Nos arreglamos la ropa y ella me retoco el maquillaje. Que se había corrido con la pasión del momento.

¡Mierda! Había sido el sexo express más erótico de mi vida. ¡Lo amé!

Cuando llegamos abajo, ya nos esperaban para subir al auto. Sango nos miro de reojo y aprobó el trabajo. Me hubiera gustado ir tomado de la mano con Kagome, pero no podíamos. Nadie sabia de lo nuestro y yo realmente no tenia idea si algún día le íbamos a decir.

Por el momento esto estaba bien conmigo.

Cuando llegamos a la playa, nos instalamos con todo lo necesario para pasar una buena tarde. Quitasoles, toallas, parrilla, sí. Todo eso y más.

Seria divertido.

Las chicas estaban tomando el sol en la arena sobre sus toallas, cuando unos chicos se les acercaron. Instintivamente me acerque a ellas, quería marcar mi terreno, pues sus miradas hacia mi hermana y mi Kagome no era muy santas. Se parecían a las que le daba a Kagome en la intimidad… llenas de deseo y lujuria.

Quería asesinarlos con mis propias manos si osaban siquiera intentar algo con ellas. Una por que era mi hermana, mayor sí, pero mi hermana al fin y al cabo y dos por que Kagome era Mía.

Uno de esos chicos tenia el pelo un tanto mas largo que los demás, le llegaba al hombro, Era moreno y en forma. Si peleaba con él, podría defenderme más no sabia si ganar. No me importo pelearía igual.

Pensé un momento mientras me sentaba al lado de las chicas, Kagome se percato de mi movimiento y me sonrió cálidamente, estaba seguro que iba a tomarme la mano cuando uno de los chicos el más alto y el del pelo más largo nos hablo. Más bien le hablo a Kagome.

- ¿Kagome? ¿Kagome Higurashi? No lo puedo creer - Dijo y me quede estático en mi posición sin saber que hacer.

¿Se conocían? ¿Podría ser que fuera uno de esos chicos de los que me hablo? Mi hermana se levanto ante el saludo a su amiga. E inspecciono a los muchachos igual que yo, Kagome por su parte se mostraba nerviosa y no dejaba de mover sus manos sobre la toalla.

- Así que tus misteriosas vacaciones eran aquí en Sapporo –

- No de hecho son en Hokkaido – rebatió ella con inseguridad, como debatiéndose en dar o no dar esa información.

- Mmm, ya veo. ¿Es por eso que no me contestas los mensajes de texto? –

¡Oh por la santa mierda! Ahora todo tenia sentido, el nerviosismo de Kagome, la sorpresa de Sango y mis sorpresivas ganas de matar al tipo enfrente.

No podía equivocarme era él.

- Kouga ¡Que gusto! – dijo mi hermana con efusiva cordialidad. Me estaba enojando con ella también. – Pues mira el número que te dio era MI número, por eso no contestaba –

- Oh ya veo –

- Sip –

- Kagome pensé que nosotros… –

- ¡Basta ya Kouga! – Dijo ella mirándolo a los ojos – No puedes venir y decir esas cosas delante de todos – le reprendió con furia.

- Es cierto, disculpen – se dirigió a mi y a mi hermana. Cuando su mirada se poso en mi, de seguro vio como lo asesinaba con ella. Nos quedamos luchando por interminables segundos hasta que mi hermana intervino, presentándonos.

- Este es mi hermano pequeño. Inuyasha - Me apunto – Inuyasha, él es Kouga un compañero de universidad –

- Mucho gusto - dijo él pero para mi no era nada el gusto, se notaba que le interesaba Kagome y mucho. Lo odiaba a muerte ya - No sabia que tenias un hermano tan pequeño – le respondió a Sango quien se rio ante el comentario.

- No soy tan pequeño - dije fulminándolo con la mirada una vez mas. Sin esperar respuesta me levante ofuscado. No quería estar más ahí cuando Kagome, coqueteara con ese tipo en mis narices. Se notaba a leguas que era un buen partido.

Pero ¿no debería siquiera pelear por lo que es mío? Quería hacerlo de verdad que quería, pero ¿Cómo? Cuando lo que teníamos estaba oculto para todos. Podría besarla en sus narices, tomarla de las manos o acercarla a mí…pero no. No podía porque solo podía hacerlo en privado.

Me sentía con las manos atadas y lo peor es que sentía que a Kagome no le importaba.

¿Había dicho que no me importaba que el resto no supiera de nuestra relación? Pues mentía.

Escuche como Kagome me llamaba desde la playa, pero no podía volver, no con él allí. Sino no respondería de mis actos y de seguro terminaría con costillas rotas al menos y cardenales por mayores. No confundan, no le tengo miedo. Si tuviera que pelear lo haría…

Temía que Kagome se alejara de mí por mis celos. Así que mejor me alejaba yo.

Me había metido al mar a nadar, y así relajarme. Al rato mire en dirección hacia donde estábamos antes. A lo lejos note como el ayudaba a Kagome a levantarse y la acompañaba por la playa en un paseo. Le di un golpe al agua, que nada de culpa tenia y seguí nadando con furia. Trate de despejarme. Ella estaba con él en estos momentos… ¿y si…? ¡Rayos! No podía siquiera pensarlo.

Respire profundo, mientras hacia largos a través de la playa.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

¡Hola gentes linda!

Pues si aquí estoy de vuelta y como les prometí he publicado súper rápido para que se enganchen de la nueva historia XD

Me ha costado desvelarme y prácticamente dormir nada pero aquí esta :D

Que les pareció el capitulo ¿Kagome se fue con Kouga? ¿Qué hará ahora Inuyasha? ¿Los seguirá?¿terminara su relación con Kagome por este hecho? ¿Discutirán? Todas estas incógnitas seran resueltas en el tercer capitulo…

No olviden comentar y chicas levanten la mano cuantas de ustedes les hubiera gustado robarle la inocencia a INU! (^.^)

Besos y abrazos de oso para todas bye!