Protagonistas: Len & Yoh
Genero: angustia, traumas y algo romántico.
Está narrada consecutivamente en tercera y primera persona desde la perspectiva de Len Tao (en ambas narraciones).
Historia original de: Haruka Tsukishiro.
Este es mi tercer fic, el primero de Shamán King.
-
-
»§« ◊ »§« ◊ »§« AGONÍAS DE UN AMIGO »§« ◊ »§« ◊ »§«
-
Capítulo II
Yoh le desabrochó la camisa que en un segundo fue a dar al suelo para poder besar su delicada piel que se estremecía con cada beso, cerró sus ojos para sentirlo al máximo, Yoh comenzó a bajar y sin darse cuenta ya estaba arrodillado frente a Len intentando quitarle sus pantalones.
–¡Mire lo que encontré señorito Len! –Bazón abrió de golpe la puerta de su habitación–. Pobrecito, se quedó dormido, será mejor acostarlo en su cama.
Len dormía sobre su escritorio, estaba sin su camisa que yacía en el suelo donde Yoh supuestamente la había dejado, Bazón trató de tomarlo en sus brazos pero en cuanto lo tocó éste se despertó de un sobresalto.
–¡¡¡Bazón te voy a matar!!! –le gritó empuñando su cuchilla en son de ataque.
–Pero si estoy muerto señorito.
–No importa, lo haré de nuevo –Len estaba enfurecido.
–Yo sólo quise mostrarle esto.
–¿Una foto?... ¿por una insignificante foto me despertaste?
–Lo siento señorito, yo pensé...
–Así que todo era un sueño –meditó decepcionado–. Era tan real...
–¿Y qué era lo que soñabas? –a Bazón le dio curiosidad.
–Yo estaba aquí en mi escritorio y de pronto por esa puerta entró... –se detuvo cayendo en cuenta lo que estaba haciendo–. No importa. Para ver esa foto, Bazón.
Len la observó por un largo rato en silencio, la verdad se había olvidado la existencia de esa foto y ni qué decir del momento en que la tomaron, pero al verla todo volvió a su mente: en la foto estaba él con Yoh y éste lo abrazaba feliz con una amplia sonrisa, aunque Len salía disgustado en la foto, se le podía vislumbrar un destello de emoción en sus ojos, a lo lejos se podían observar a Horo Horo y Ryu forcejeando por algo.
–¿Dónde la hallaste? Se me había perdido hace mucho.
–Estaba en... la encontré en... yo pasaba... –Bazón se puso nervioso.
–Bueno, no importa –dijo mientras la guardaba en su diario.
–Ya es hora señorito de que se vaya vistiendo.
–Es cierto –dijo después de echar un vistazo al reloj y corroborar que ya había amanecido.
-
Len fue el primero en llegar al aeropuerto, se desesperesó y se puso a esperar a los demás, Horo Horo y Ryu llegaron juntos armando un alboroto, como siempre, colmando su paciencia. Len observó a sus alrededores y ni señales de Yoh.
–Viene en camino –le dijo Horo Horo adivinado la expresión de su rostro.
–¡La señorita Ana es muy ruda con él! –continuó Ryu.
Después de decir esto, ambos se metieron al avión, Len se rehusó, decidió esperarlo afuera. Qué le habrá hecho Ana para que tardara tanto, se preguntó, comenzó a enfurecerse, que si Ana se le llegase a parar en frente en este preciso momento, la hacía añicos con su cuchilla. A lo lejos lo vio venir, casi arrastrándose, quiso correr hacia él pero se detuvo al ver que no venía solo, venía acompañado por la sacerdotisa.
Con razón se tardaron tanto, si al pobre de Yoh, Ana le hizo poner unas tobilleras de 13 kg. Cada una, estaba empapado en sudor y jadeando cuando se detuvo al lado de Len.
–¿Por qué llegas tan tarde? –Len estaba rabioso por Yoh.
–Perdóname, Ana me obligó a llevar estas cosas caminando desde la casa –dijo aun jadeante mientras señalaba sus pies.
–¡No seas exagerado! –le gritó Ana–. Y no quiero que te las quites hasta que llegues a un hotel.
–Si Anita –dijo desilusionado.
–¡Y no hagas trampas!
–No Anita –Yoh no cambio el tono apesadumbrado.
Len estaba que masticaba clavos ante ésta situación pero optó por quedarse callado. Ana se despidió y se fue. Len le dio la espalda sin decir nada y se metió al avión fingiendo que no le importaba lo que Ana estaba haciendo con él, enseguida Yoh subió al avión detrás de él.
Ya dentro del avión todos tomaron los últimos puestos a excepción de Len que se sentó en uno de los primeros, cuando ya tomaron altura, sacó su diario y contempló la foto que le había dado Bazón la noche anterior, como siempre el escándalo se hizo presente pero ésta vez sí prestó un poco de atención a lo que decían:
–¡Vamos don Yoh! Ya quítese esas tobilleras.
–Si Yoh, ya Ana no está aquí –corroboró Horo Horo.
–No puedo, hice una promesa y tengo que cumplirla.
–¿Qué promesa? –Horo Horo quiso saber.
–Prometí que no me las quitaría hasta no llegar al hotel –dijo con una sonrisa como no dándole importancia al hecho de que estaba extenuado de llevarlas.
–Como quieras, es tu vida.
–Si amigo, gracias por preocuparte. Ana lo hace por mi bien.
» No entiendo qué poder sobrenatural tiene esa sacerdotisa sobre Yoh que con sólo abrir la boca, él es incapaz de contradecirla o negársele, y eso me enfurece, no poder hacer nada, pareciera que lo disfrutara, que Yoh disfruta que lo trate así, ¿cómo puede quererla? Si ella no hace más que tratarlo mal con la excusa de que es por su bien. Creo que otra vez estoy sangrando por la herida, pensar en Ana me hace daño, pero más me lo hace Yoh cuando está con ella o, cuando habla de ella: lo Hace con tanto amor y tanto respeto que quisiera...
» Mejor me calmo, no quiero que mis compañeros allá atrás se den cuenta, no soportaría un interrogatorio de esos en este momento.
» En la foto, Yoh se ve tan feliz, ¿será porque está conmigo o porque Ana fue quien tomó la foto? Otra de las tantas preguntas sin respuestas.
» Estábamos en el parque... mmm... en realidad no recuerdo el nombre, sólo sé que me divertí de verte siempre de buen humor, Yoh Asakura, esta fue la primera vez que me invitaste a pasar una tarde con ustedes, me alegro de conservar esta foto, este hermoso recuerdo, tú lo hiciste perfecto, tratando de animarme a ser un poco como tú, creo que lo estas logrando porque yo antes no era así, antes jamás me preocupaba por estar al pendiente de otras personas, de estar acompañado, aunque a veces prefiero estar solo, siento que ahora es diferente.
Len dejó de escribir tras un bostezo prolongado se desesperesó nuevamente, restregándose sus ojos soñolientos, volteó y observó a Horo Horo y a Ryu encima de Yoh, forcejeando con él tratando de quitarle las tobilleras, más era el bochinche y las risas que otra cosa, esta situación provocó unas risas disimuladas en Len que cayó profundamente dormido con su diario en brazos sobre su pecho, apenas había dormido unas pocas horas la noche anterior, el lápiz cayó al suelo y rodó hasta los pies de Yoh.
–¡¿El lápiz de Len?! –Horo Horo se asombró, ya que él no deja regada sus cosas, de hecho, Len es el único ordenado de los cuatro y para colmo, jamás deja que nadie toque sus cosas–. ¡¿Y no ha venido a buscarlo?! –dijo mirando su asiento.
Yoh recogió el lápiz, al mismo tiempo que Horo Horo corrió hacia Len, quitándole el diario de sus manos.
–¡Miren lo que tengo! –Gritó eufórico.
–Horo Horo, devuélvele su diario –dijo Yoh pacíficamente, aun permanecía sentado.
–Don Yoh tiene razón –lo apoyó Ryu pero sus ojos reflejaba una cierta emoción cuando Horo Horo intentó abrirlo.
Continuará...
-
»§« ◊ »§« ◊ »§« Rincón de Haruka »§« ◊ »§« ◊ »§«
Es la primera vez en mi vida que narro en primera persona, no me gusta mucho los pov aunque reconozco que hay pov muy buenos, lo que pasa es que me siento un poco incomoda; como si estuviera hablando tonterías, no sé, es extraño explicarlo, no estoy acostumbrada, Len me encanta y lo último que quiero es que se vea estúpido en mi fic.
Gracias a todos por sus reviews.
Haruka Tsukishiro
